¡Hola! ¿Cómo andan? Traigo la edición casi inexistente del episodio 14 xD. Espero les guste. Y digo casi inexistente porque tendrá dos o tres cambios a lo sumo con la versión original.
Edición: 29/6/2017.
¡Empecemos!
Capítulo Catorce: ¡El Campéon ha vuelto!
Liu Kang y Scorpion habían comenzado a luchar.
El ninja amarillo sacó su arpón e intentó atrapar al monje, quien la esquivó con un sutil movimiento y luego atacó al guerrero con una bola de fuego, que fue esquivada por el espectro.
—Para ser el campeón, dejas algo que desear.
—Es un poco tarde para insinuar un cambio de luchador, espectro.
—¿Por qué creo qué nuestro amigo tiene un poco de ego? —Le mencionó Kung Lao a Kai, mientras veían que Scorpion le tiró una patada al monje, quien la esquivó sin mirarlo.
—¿Te parece?—preguntó sarcásticamente el otro monje, que vio cuando Scorpion tomó a Liu Kang con su arpón y lo atrajo.
—¡Get Over Here!—exclamó el ninja amarillo.
Scorpion empujó el arpón y atrajo a Liu Kang, le dio un puñetazo que lo mandó al suelo y luego sé quitó la máscara y escupió una llamarada de fuego, que fue esquivada por el monje. Liu Kang sé levantó y sé dirigió al ninja, dándole tres puñetazos en la cara con su puño izquierdo y haciéndole una pequeña rotura en la máscara.
—Oye, Scorpion. —Le llamó el monje—, ¿te dolió?
—Un poco, monje—respondió con disgusto el ninja.
—Ah, bueno, espero que esto te duela más.
Liu Kang le dio una patada y dos puños, levantando a Scorpion en el aire, luego le dio dos puñetazos y una patada, dejándolo en el aire y rematándolo con una patada bicicleta.
Scorpion sé levantó del suelo y sé tele transportó detrás de Liu Kang, propinándole dos golpes y luego atrapándolo con su arpón, para darle una patada invertida con ambos pies en llamas y golpear a Kang, haciéndole un moretón en la boca.
El shaolin escupió algo de sangre y decidió lanzar una poderosa llamarada de fuego a su rival, que no espearba tal alcance y salió quemado del impacto. Scorpion rodó por el suelo y Liu Kang decidió esperar a que sé apaguen sus llamas.
—¿Por qué me dejaste apagar las llamas?—preguntó el ninja, luego de poder apagar las llamas.
—No me traería honor vencer a un aliado de esa forma.
La lucha reanudó con Liu Kang golpeando a Scorpion en una lluvia infernal de golpes. Scorpion apenas podía evitar algunos golpes, mientras otros los recibía de lleno y le daban un dolor abismal. Luego de un poderoso golpe al estómago, el ninja salió volando al suelo.
—¿Es todo lo qué puedes hacer?—preguntó Kang.
—Ya verás, monje.
Scorpion sacó sus espadas y comenzó a atacar a Liu Kang con éstas, pero no eran un desafío para Liu Kang, quien las esquivaba con pocas dificultades.
Hanzo comenzaba a desesperarse a cada golpe esquivado de Liu Kang, porque estaba comenzando a cansarse y solo conocía una forma de vencer a Liu Kang: la Animality.
Hanzo Hasashi en vida había aprendido a convertirse en un escorpión, y esto le valió su apodo de "Scorpion". Obviamente, nadie sabía de ésta habilidad y creyó que era un buen momento para emplearla.
—¿Listo para perder, Liu Kang?—preguntó Hanzo.
—Apenas y has podido golpearme.
—Eso está por verse.
Scorpion no lo dudó y una gran llamarada de fuego comenzó a cubrirlo. Luego de unos momentos breves, Scorpion no estaba más allí, sino, un escorpión gigante color marrón, con dos grandes tenazas y un aguijón que podría matar a cualquier cosa con ser tocado por ésta.
—¿Listo para morir, monje?—preguntó el espectro.
—Eso lo veremos.
Scorpion atacó con su aguijón a Liu Kang, quien ahora era el que estaba limitado a esquivar ataques, porque sabía que Scorpion podía matarlo si lo deseaba ahora. El espectro creó una bola de fuego gigante de un aguijón y la lanzó al monje, que la esquivó de milagro.
—¡Maldición!—bramó el ninja, lanzando una gran bola de fuego, que Liu Kang esquivó.
Desgraciadamente, esa bola de fuego estaba destinada a querer impactar en alguien y ése alguien era Kitana. Liu Kang dio un poderoso salto y salvó a Kitana, pero recibió una llamarada de fuego y comenzó a quemarse vivo.
Liu Kang intentaba apagar las llamas, cuando Scorpion lo golpeó con su cola y mandó a volar al shaolin hacia el río de lava.
—¡LIU KANG, NO!—gritó una desesperada Kitana.
Scorpion lo había hecho: mató a Liu Kang y había pasado el combate. Inmediatamente, Kung Lao cambió su cara calma por una deseosa de venganza, lo mismo Kitana, Jax, Sonya, Raiden y Johnny Cage. La forma de ganar del ninja fue un acto de cobardía cuando el monje pudó ganar la pelea con anterioridad.
—¡Scorpion Wi!... ¡¿Qué demonios es eso?!
El río de lava comenzó a moverse y un chorro de lava salió del mismo. ¿Qué había ocurrido? Liu Kang no había muerto, Liu Kang usó su Animality y el dragón verde estaba en la arena. De una llama azul, devolvió a Scorpion en un ninja moribundo.
—¿Listo para morir, espectro?—preguntó Kang, acercándose.
—¡LIU KANG, NO! —Esta vez, el grito fue de Raiden, quien sé tele transportó en la escena de lucha.
—¡Damas y Caballeros!, ¡un nuevo combate ha comenzado! ¡Liu Kang de la Tierra contra Raiden de la Tierra!
—¡¿Qué?! ¡No!
—Tienes miedo, Dios; porque sabes que tienes los días contados—comentó el monje, volviendo a ser humano.
—No quiero pelear contigo, Liu Kang.
—Tendrás que pelear, Dios. Es hora de mi venganza por matarnos a todos.
—¡Fue un error y lo lamento!
—¡Ofreciste nuestras almas a Quan Chi!
—¡Estaba desesperado!— gritó el Dios, que aun sé sentía culpable por lo cometido antes—, ¡¿qué querías qué haga?! ¡TE NEGABAS A AYUDARME!
—¡¿Y CÓMO QUERÍAS QUÉ TE AYUDE?! ¡CUANDO MURIÓ KUNG LAO, NO MOVISTE NI UNO DE TUS ASQUEROSOS DEDOS PARA VENGAR SU MUERTE!
—¡LOS DIOSES NO PODEMOS INTERFERIR EN EL TORNEO Y LO SABES!
—¡INTERFERISTE CUANDO SONYA QUISO LUCHAR CONTRA SHANG TSUNG! ¡ALGUIEN QUE NO CONOCÍAS Y POR KUNG LAO NO HICISTE NADA!
—¡¿QUÉ PODÍA HACER?! ¡TÚ NO QUERÍAS AYUDARME, LIU KANG! ¡ESTABA SOLO!—volvió a gritar, pero ésta vez sé formaron pequeñas descargas de trueno —, ¡SHAO KAHN MURIÓ Y TODO SALIÓ BIEN!
—¡SHAO KAHN VIVE Y LO SABES! ¡ATACÓ A MAGNUS, ASHRAH, DAISY Y BI HAN EN EL NETHERREALM!
La confesión de Liu Kang dejó helados a todos. Obviamente, los que sabían del ataque no quedaron muy impresionados, pero lo que no, sé aterraron ante la idea de que el Emperador había vuelto.
—Parece que tendrás competencia, Kotal—suspiró D'Vorah.
—Está bien, no hay problema, tengo todo planeado a la perfección, amiga—respondió, mirando a los dos oponentes.
—¡ME TIENES HARTO, LIU KANG!, ¡ES HORA QUE RECIBAS UNA PALIZA!
—¡BASTA! ¡ES HORA DE QUE LA TIERRA TENGA UN NUEVO PROTECTOR!
—¡YO SOY SU PROTECTOR, NO TÚ!
—No por mucho tiempo.
—¡TE HARÉ ENTENDER POR LAS BUENAS O POR LAS MALAS, MONJE SHAOLIN! — gritaba Raiden.
—¡TÚ NO PODRÁS CONTRA MÍ, DIOS DE PACOTILLA!
—¡FIGHT!
así podría describir la pelea entre Liu Kang y Raiden.
Mientras algunos como Jax, Sonya, Kung Lao, Cage y Sonya Blade intentaban pararlo, otros como Smoke, Bi Han, Kabal y Sindel estaban a favor de que Liu Kang le de una lección al Dios del Trueno. Los guerreros del Outworld estaban desconcertados al ver a Liu Kang luchar contra Raiden.
—¡Parece que solo era un chiste para él!—exclamó Reiko, realmente enojado.
—No eres débil, solo que Kang está a otro nivel. —Le animó Kotal, quien miraba a Liu Kang , "tal vez arruine mis planes" pensó.
Liu Kang le dio una poderosa trompada a Raiden en la cara, quemándole el centro de la misma; luego, decidió atacarlo con una lluvia de golpes al Dios, que no podía esquivar los golpes del monje, quien usó su "Butterfly Kick" y la terminó con un Uppercut, seguido de su famosa "Flying Fick" en llamas, mandando a Raiden al suelo.
Raiden sé levantó y creó a su alrededor bolas de trueno, al momento, sé tele transportó detrás del monje y lo tomó con una mano en el cuello y otra en el pecho, electrocutándolo y empujándolo a una de las bolas. Al tocar la bola, todas hicieron contacto y Liu Kang sufrió una poderosa descarga eléctrica. Raiden intentó golpear al monje, pero éste bloqueó el ataque y le dio un golpe; al segundo golpe que iba a darle, Raiden lo aparto con una descarga de trueno de sus manos — en forma de campo de fuerza —. El shaolin rápidamente volvió al ruedo de la pelea y sé preparó para hacer una patada voladora en llamas.
—¡NO VOY A PERMITIR QUE LA TIERRA CAIGA EN TUS MANOS, LIU KANG!
—Ya tuviste tú oportunidad y fallaste... ¡ES HORA DE DEJARLE LA TIERRA A GENTE CAPACITADA, ANCIANITO!
Raiden con su Torpedo y Liu Kang con su Patada Voladora sé dirigieron el uno al otro y chocaron en un potente choque. Liu Kang ganó el choque y Raiden voló unos metros al suelo, quedando algo dolorido. El Dios sé recompusó para atacar a Liu Kang con dos bolas de trueno—una que dio un giro por debajo de la arena—. Kang esquivó la que vio, pero la otra le impactó por detrás y aturdió levemente; el Dios no escatimó tiempo y lanzó un poderoso rayo de sus manos, comenzando a electrocutar al Shaolin—quien cayó al suelo despavorido—.
—¡Hora que pagues tus crimenes, monje!
—¿Los míos?—atinó a preguntar—, ¡PRIMERO LOS TUYOS!
Liu Kang sé levantó del suelo y eliminó el rayo de Raiden. El monje creó una potente bola de fuego gigante, lanzándola al Dios, que la esquivó y sé burló del monje.
—¿Es todo lo qué tienes, monje? Me decepcionas.
—Si fuese tú, Dios, miraría mejor la bola.
En efecto, Liu Kang decía una gran verdad: la bola estaba estática en frente de Raiden. El Dios no perdió tiempo y creó otra bola, que cuando estaba por ser disparada, la bola de Kang le explotó en la cara, destrozando sus ropas viejas y provocando una bola de humo. Desgraciadamente, Liu Kang no podía ver nada... pero Raiden sí
—¡Maldición, no veo nada!
—¡Mira esto, Liu Kang!
Raiden lanzó un trueno a Liu Kang, desconcertándolo y apareciendo detrás de éste y dándole un codazo—quebrando un poco la columna del monje—, al instante, sé transportó frente al monje y le dio un golpe de karate en el cráneo, quebrándolo también; y lo remató en la cara con una bola de trueno que cargó con sus manos.
—Hora de terminar con esto—comentó Raiden.
El Dios del Trueno invocó una gran nube y de ésta, decenas de rayos electrocutaron a Liu Kang, provocando una explosión brutal. Raiden sentía que debía eliminar a su rival y viejo amigo para mantener la estabilidad de la Tierra. Esto causó indignación en muchos guerreros de la Tierra.
—¡LIU, NO!—gritó, desesperada—. ¡ERES UN DEMONIO, RAIDEN! — lo insultó, sacando sus abanicos.
—Kitana, si fuese tú, miraría a Liu Kang. —La paró Kung Lao, quien tampoco estaba feliz con el accionar del Dios.
Lao acertó: Liu Kang no había muerto; es más, al disiparse el humo, sé veía al shaolin en una pose meditativa, que luego sé rompió y miró al Dios del Trueno. Liu Kang usó su Butterfly Kick y le dio un Uppercut a Raiden—rompiendo parte del cráneo—, luego, Liu estiró su pierna derecha y de una patada, le partió el mentón. El Dios decidió reincorporarse, para ver al shaolin apuntándolo con sus dedos índice y mayor de ambas manos.
—Hora de jugar, Raiden.
El monje atacó con una infinidad de bolas de fuego dirigidas al Dios del Trueno, que no pudo esquivarlas ni bloquearlas; luego, creó una gran bola de fuego azul y la lanzó al Dios, que comenzó a quemarse vivo. Para rematarlo, usó su Bycicle Kick y cuando terminó, le dio una patada voladora en la cara. Raiden estaba fuera de lucha.
—Combatientes, tenemos al...
—Espera, Shinnok; aun no terminé con él.
Liu Kang hizo una reverencia y su puño derecho sé incendió en llamas; luego, traspasó el pecho de Raiden con éste—dejándole un gran agujero en el mismo—. Raiden escupió sangre y dio un grito corto, pero doloroso... y cayó muerto al suelo.
El shaolin alzó su mano en símbolo de victoria y luego la bajó. Había logrado su cometido. El campeón del Mortal Kombat había vuelto.
—¡Liu Kang Wins! ¡Fatality!—gritó el Dios Caído—; ¡el tercer clasificado... es Liu Kang de la Tierra! —Al decir su nombre, recibió muchos aplausos de amigos, público, desconocidos y enemigos; ya que había sido el de los combates más difíciles.
El shaolin dejó el cuerpo inerte del Dios y fue a celebrar junto a sus amigos.
—Lamento lo de la bola de fuego, fue...
—Sin intenciones, lo sé; veo que no controlas la Animality, Hanzo—analizó, con suma tranquilidad —; yo puedo enseñarte si lo deseas.
—¡¿En serio?!—preguntó, emocionado—, digo: que bueno, te lo agradezco—respondió, adoptando un tono más serio.
—Has peleado bien, Liu—comentó la princesa, dándole un beso, y luego una cachetada—, ¡y eso fue por asustarme dos veces hoy!
—Prometo que trataré de no hacerlo de vuelta—rió, junto al resto.
Los guerreros sé retiraron uno por uno y quedaron solamente dos guerreros del bien en las afueras de la arena misma: Magnus de la Tierra y Hotaru del Orderrealm.
El primero miraba el cuerpo de Raiden, que desapareció de un segundo a otro y no quedó muy impresionado: eso significaba que el Dios del Trueno volvería a vivir y Liu Kang no había matado definitivamente al Dios—algo que le alegraba—.
Por otra parte, estaba el guerrero del Seido, quien negaba con la cabeza y también miraba la arena de lucha.
—Raiden sé dejó guiar por el Caos y lo pagó caro.
—No creo que haya sido Caos, Hotaru. —Ambos hacían hincapié en la palabra caos, por distintos motivos—; no creo que Raiden haya muerto por eso, sino más bien, porque Liu Kang lo venció con su técnica.
—El Orden en una pelea es primordial, Magnus.
—No lo es tanto, Hotaru. Si eres puramente ordenado, saldrás perdiendo. No puedes ser ordenado a todo momento en la vida, tiene que tener algo de caos tú vida.
—Ayer me dijo eso Li Mei.
—¿En serio? —El guardián asintió—, ¿ves? Ambos tenemos razón.
—Tal vez, tú y ella tengan alguna atracción en común—afirmó el guerrero, serio.
—¿De qué hablas? Yo no he hablado con Li Mei, es más, es una locura que yo...
—El amor es algo caótico, Magnus de la Tierra; por eso está prohibido amar en el Seido.
—¿Por eso incriminaste a Dairou?
—No, Dairou mató a alguien.
—¿Quién?
—No lo diré.
—¿Por qué?
—Porqué sé que lo defenderás.
—Dílo.
—Está bien—bufó—; al igual que tú, perdió a su familia y buscó venganza. Él la encontró y mató a alguien, algo prohibido en el Seido.
—Hotaru, ¿sabes lo qué es amar?
—Me han entrenado para que no ame.
—Pero puedes sentir. Cuando aclares todo lo que sientes, háblame y tendremos una charla nuevamente, Hotaru—respondió Magnus, comenzando a irse.
—Tú también aclara todo, Magnus de la Tierra. Debes aclarar tus sentimientos amorosos y verás que tengo razón—comentó, retirándose.
Magnus quedó algo confundido por las palabras del guardián, pero dejó ir al guerrero del Orden y decidió irse a caminar por el bosque del Netherrealm.
Luego de caminar por los bosques del Netherrealm, Magnus vio a Li Mei, quien estaba entrenando arduamente con Bo Rai Cho. Al percatarse de la presencia de éste, ambos pararon y Bo Rai Cho dejó a ambos a solas.
—¿Por qué te vas?—preguntó él.
—Debo atender asuntos junto a los Dioses. Ahí sé ven, chicos.
Ambos sé miraron extrañados por la actitud del humano y ella decidió hablar con él.
—Te vi con Hotaru, ¿de qué hablaban?—preguntó infantilmente.
—De Raiden y su lucha.
—Déjame adivinar: Hotaru dijo que el Caos hizo que pierda, ¿no? —Él asintió—; ay, ése Hotaru, tiene una obsesión con el Caos.
—Viene de un mundo donde creen que el Caos es malo y el Orden es bueno.
—¿Tú qué crees?
—Personalmente, soy más partidario del Orden, pero sin Caos, no hay equilibrio. Tenemos la suerte de venir de dos mundos donde hay cierto balance.
—Si, creo que es bueno lo que dices—comentó ella—. ¿Por qué eres así?
—¿Así cómo?
—Sé lo de Sindel y lo de Jade, y también lo de tu familia.
—Lo de mi familia es obvio, Li Mei: lo conté yo mismo; sobre Jade y Sindel, ¿acaso me viste?
—Sólo con Sindel. Cuándo fui a preguntarte, escuché que Johnny Cage le contaba sobre esto a Smoke y Kung Lao, aunque ambos se impresionaron porque tu amigo el samurái después comentó que tanto tú como ella sienten asco el uno por el otro—explicó la morocha, sorprendiendo al castaño.
—Es cierto: el sexo con Jade fue provocado por un hechizo que provocó Sindel en un pollo para aparearse conmigo. ¿Sabes? Si una mujer quiere tener sexo conmigo, me lo pueden pedir y listo; si es linda, no tendré problema alguno.
—¿En serio?—preguntó intrigada.
—Sí. Es más, ¿tú quieres tener sexo conmigo? Tu comportamiento es un poco extraño, para ser honesto.
Magnus era tajante con las respuestas, y eso le complicaba la situación a Li Mei; porque la chica estaba impresionada con el humano—por sus habilidades a la hora de luchar y su deseo de ayudar a los aliados—. La mujer no encontraba preguntas, hasta que Magnus decidió hacerle una pequeña pregunta para cambiar el tema un poco, notando que ella estaba roja como un tomate.
—¿Por qué elegiste proteger a la Tierra?
—Bueno, no es que quiera proteger a la Tierra— contestó—; la verdad es que mi maestro me ha contado que su mundo es más bonito que el mío y tengo edseos de conocerlo.
—Fui al Outworld; son algo primitivos.
—Yo veo que ustedes están muy avanzados. Con solo ver a Cyrax, uno sé da cuenta. —Él asintió—. Hay algo más que quiero preguntarte: ¿es cierto qué la Tierra tiene artefactos qué logran que la comida sé cocine más rápido?
—Si, claro, ¿ustedes no? —Ella negó—, debe ser horrible. —Ella asintió ésta vez—; bueno, sé llaman electrodomésticos y...
Magnus paró y miró a Li Mei; luego pudo ver dos figuras y uan bola de fuego acercándose. Como no había tiempo para esquivarla, el humano tomó a la chica y la protegió con su espalda, recibiendo la bola de fuego, pero manteniendo a salvo a la dama.
—¡Me salvaste!—exclamó ésta.
Magnus la soltó y concentró sus energías para atraer a su oponente con su magnetismo. Él humano pudo lograrlo y atrajó a un hombre. Éste tenía una armadura dorada en su cuerpo, muñequeras de metal, pantalones color marrón —, dos botas de metal que conjugaban con la armadura, una barba y cabello castaño oscuro y un tatuaje de un dragón en el lado derecho de la cara.
—Tienes aproximadamente un minuto para decirme quien eres, o te mataré por atacar a Li Mei—comentó el humano, comenzando a crear una bola de trueno, mientras la chica lo miraba impresionada.
—Soy Taven, hijo de Argus y Delia.
—¡¿Taven?!
—No soy el Taven que crees que soy—aclarando Magnus que no conoce a ningún Taven, por ello, debe formular otra explicación—, vengo de otro mundo, soy de...
—Ah, sí, ¿conoces a Cyrax y Smoke?
—Conozco a Smoke, y es un villano.
—No exactamente.
Quien habló ésta vez, era la otra silueta. Al acercarse, pudieron ver un alma de un guerrero muy familiar. Sé podía ver el cabello largo con la vincha y los pantalones que parecían ser negros y rojo —además de tener el torso al descubierto—. Magnus y Li Mei sabían de esto, pero el verlo, los impresionó.
—¿Liu Kang?—preguntó el castaño, mientras el alma asintió.
—Soy un alma. Me supongo que no sabes mi...
—Lo sabemos; Cyrax y Smoke nos han dicho todo.
—¿Cómo qué les dijeron todo?
—Sabemos lo necesario de ustedes—comentó él hombre de la Tierra—. Jax y Sonya ayudaron a Cyrax y a Smoke a recuperar sus almas.
—Eso explica un poco—expresó el monje, con cierta satisfacción—. ¿Tú quién eres? Conozco a Li Mei, pero no te he visto en mi mundo.
—Me llamo Magnus; Magnus de la Tierra.
—No sé quien eres, en verdad—respondió, apenado—. Necesito ver a Lord Raiden, espero que puedas ayudarnos con él.
—Eh, Raiden está...
—Está aquí.
Raiden apareció y dejó a los cuatro impresionados. Liu Kang y Taven no estaban muy impresionados por la apariencia de Raiden, mientras que Li Mei y Magnus no salieron de su asombro.
El Dios del Trueno ahora tenía un traje negro en su totalidad, con una capa negra rasgada y donde lo único que era de otro color, eran: un cinturón, su medallón, algunos bordes en la ropa y su sombrero — color beis —.
—¿Aquí también volvió Onaga?—preguntó Liu Kang, los tres asintieron.
—Lord Raiden, ¿qué te pasó? Luces... diferente.
—Mi muerte a manos de Liu Kang me ha hecho volver así; no puedo permitir que la Tierra sea tomada por alguien que no está en su nivel psicológico para ello.
—Lord, usted tampoco se ve...
—¡NO ME CONTRADIGAS!—gritó, haciendo un extraño berrinche, mientras Magnus y Li Mei lo miraban sorprendido.
—Lo que diga—contestó, sin estar muy sorprendido—; ellos son Taven y Liu Kang. Son de otra Tierra.
—Oh, si; los que los Cyrax y Smoke del otro mundo nos relataron ayer. —Magnus asintió —, bien, vengan conmigo; les daré asilo.
Los dos asintieron y decidieron ir con Raiden. Parece que tendrían que arreglar éste asunto antes que el Shao Kahn de allí sé presente.
Li Mei y Magnus volvieron a quedar a solas. Ésta vez, ella vio el cielo y la oscuridad comenzaba a tornarse en éste.
—Me voy, Magnus; nos vemos luego — dijo ella, él la saludó con la mano. Li Mei sé acercó y besó a Magnus en la mejilla —. Gracias por salvarme, Romeo.
La chica sé fue esbozando una sonrisa y saltando de puntillas, mientras él hombre estaba serio por todo. Él soltó un soplido, bufando cómo Li Mei se hacía tanto la difícil—según él—, enojándose del porqué ella no es tan directa.
—Déjame a Sonya, por lo menos, Magnus, colega—rogó alguien, al darse vuelta éste, no vio a otro que a Johnny Cage.
—Ah, eras tú, Cage. ¿Qué haces aquí?
—Caminaba un poco y los vi a ti, Li Mei. Raiden, el alma esa y el tipo del tatuaje.
—Son de otro mundo; bueno, no Raiden, ése es NUESTRO Raiden.
—¿Pero qué le pasó?
—No lo sé y me asusta, Johnny.
—Hey, ¿y qué tal esa Li Mei? Es bonita, ¿eh? — preguntó pícaramente el actor, mientras el shaolin estaba sonrojado ante esto.
—Si, es bonita, ¿pero por qué las preguntas?
—Mag-dude, ella está muerta contigo. Y si mal no recuerdo, tuviste un affaire con Jade.
—Si, vi que nos viste y te fuiste; admito que me dio risa ver que aparecías en el momento menos indicado. Por cierto, ¿para qué fuiste?
—Felicitarte, amiguete; habías clasificado y quería felicitarte—aclaró, dándole una palmada en el hombro.
—Ah, gracias; yo también te felicito a ti, sorprendiste a muchos. A mi no, sabía de tus habilidades en verdad. Y no me recuerdes lo de Jade, fue el peor error de mi vida sexual—confesó enojado. —Le felicitó, aunque luego tomó un tono serio y preguntó —. Cage, ¿por qué sigues insistiendo con Sonya? Esa mujer no te da habla; y ya no sé que le ves además del físico.
—¿Alguna vez has amado? —Él asintió—, bueno, yo amo a Sonya; me cuesta un poco, porque luego de mi ex-esposa, no había amado a nadie hasta Sonya. Es la tercera vez en mi vida que estoy enamorado, y quiero que sea la última también. Siento que ella es la indicada; y a veces actúo como un tarado para que no sé de cuenta de lo nervioso que estoy.
—¿Eh? Yo pensaba que actuabas así por ego.
—No, no, no—negó—, actúo así porque estoy nervioso cada vez que estoy cerca de ella. ¡Me pone los pelos de punta, colega!, y básicamente, cuando ganaba; en cierta forma, sentía que la impresionaba un poco. Sé que no soy el tipo serio del grupo, pero creo que el equipo necesita a alguien que descomprima las cosas y yo estoy para eso. Magnus, un placer hablar contigo.
—¿Te vas?—preguntó; el actor afirmó—, ¿a dónde?
—Con Sonya, ¿dónde más?—contestó con una sonrisa.
Cage sé fue y dejó a Magnus solo. El humano hoy había conocido facetas de tres compañeros y vio que su maestro Raiden había cambiado drásticamente por su muerte. Sin embargo, poco le importaba eso, ya que las palabras de Johnny Cage le hicieron un eco fuerte en la cabeza.
—Veré si encuentro a Li Mei y termino con esta pequeña tensión que se creó ahora mismo. —habló para sí mismo, mirando el ocaso del día y esperando sacarse sus dudas al día siguiente.
Era el Palacio de Shinnok, donde los residentes del Outworld, Orderrealm—a excepción de Hotaru—, Chaosrrealm, Blaze y los propios Shinnok y Quan Chi residían.
El Dios Caído y el nigromante estaban hablando a solas sobre los acontecimientos ocurridos: el plan podría salir mal, así que deberían jugar un poco "sucio" para que todo salga como lo planeado.
—Creo que es hora de sabotear a los guerreros del bien, mi señor.
—¿Cómo podrías hacerlo, Quan Chi?
—Fácil, revitalizó a los malvados para que soporten la fiereza de los combatientes de la luz.
—Es una buena idea, Quan Chi.
—Para servirlo, Lord Shinnok.
En tanto, los combatientes estaban comiendo y debatiendo seriamente sobre aquellos guerreros que deleitaban a las masas: Magnus de la Tierra, Liu Kang y Johnny Cage.
—El actor tuvo suerte—espetó Rain—, seguramente, yo le hubiese ganado y fácil.
—¿Cómo con Arbiter hace medio año, no?—preguntó Reiko con ironía—. Te terminó metiendo las espadas en el c...
—¡Bueno, bueno, bueno!, ¡no es necesario decirlo!— interrumpió Tanya a ambos.
—Recuerden: si los guerreros de la Tierra ganan, todos nosotros seremos historia.
—¿De qué hablas, abuelito? Si yo solo quiero caos.
—Havik, la Tierra tiene mucho orden—dijo Shinnok, intentando surtir efecto.
—Me convenciste—confesó el oriundo del mundo caótico.
—A mi personalmente, me interesa matar a Hotaru; solo he venido aquí por eso—comentó Dairou, retirándose de la gran mesa.
—Tú no podrías ni con el más débil de los guerreros de la Tierra. Eres como Kano: débil e indisciplinado—espetó Goro.
—Oh, ¿quién me lo dice? Ah, sí: él que perdió contra los Shaolin y perdió a su amiga a manos de un humano.
—¡Me vengaré de Magnus, pero primero te acabaré a ti, calvito!—gritó Goro, poniéndose de pie.
—El muerto habla del degollado...—murmuró el mercenario—; pelear no me haría mal, necesito calentar. Shinnok, aquí tienes un combate.
—¡Tenemos un combate!—exclamó Shinnok.
—¿Sabes? No es necesario que lo grites, me vas a dejar sordo—bufó Kotal Kahn.
—Estoy obligado, es para que los Dioses aparezcan y presencien esto.
Al momento, Raiden apareció junto al resto de los Dioses: Amaterasu, Fujin, Argus, Susanoo y Tsukuyomi. Los seis Dioses miraron al Shokan y al humano preparándose para pelear.
—¿No había gente más relevante para luchar?—preguntó el Dios del Trueno.
—No, la verdad es que sé pusieron a discutir por niñerías—dijo Quan Chi.
—¡Dairou del Orderrealm contra Goro del Outworld!
—¿Listo para perder, enano?—preguntó el Shokan, chocando un par de puños con el par de palmas restantes.
—Aquí el único que saldrá en camilla, serás tú, deforme.
—¡FIGHT!
Dairou atacó a Goro con una bola de fuego, que fue contrarrestada por una bola de energía verde. Goro decidió saltar hacia donde estaba el mercenario, pero éste giró al costado y esquivó el ataque.
El Shokan gritó fuertemente y comenzó a girar sobre su eje, levantando sus puños y dirigiéndose a Dairou en forma de tornado. El hombre del Reino del Orden colocó sus manos sobre su pecho y golpeó al suelo, desestabilizando al Shokan y haciéndolo volar por los aires; Dairou aprovechó y le atacó con su espada, haciéndole tres cortes en el pecho. Goro cayó al suelo y sé levantó furioso.
—¡Lo pagarás, mercenario!
—Hablas mucho y peleas poco, Shokan.
Dairou estiró su pierna y lanzó una bola de fuego en forma de shuriken, mientras Goro la esquivaba y tomaba al mercenario desprevenido. El Shokan agarró al mercenario de sus piernas y las apretó con fuerza, para luego tomarlo del torso con sus brazos inferiores; con los superiores, le aplastó la cabeza, rompiendo el cráneo de éste, para luego embestirlo duramente contra el suelo, destrozando la mandíbula. Goro dio un rugido y Dairou tendido.
—De acuerdo, hablas y peleas, Shokan.
—Es tú fin, mercenario—expresó éste, volviendo a querer atacar a Dairou con su ataque tornado.
Dairou estaba aprisionado. Sólo tenía una posibilidad de salir ileso y era usando una de sus mejores técnicas: el cambio de lugares. El mercenario hizo una posición una estela de humo lo cubrió a él y a Goro. El Shokan apareció donde estaba Dairou y sé golpeó con una pared, mientras el mercenario decidió lanzar—desde su pierna—, cinco bolas de fuego en forma de Shuriken, golpeando todas al Shokan, que seguía con mucho dolor. Goro lanzó otro rugido y fue por el mercenario, ésta vez saltando, pero Dairou volvió a utilizar su movimiento y cambió de lugares.
—¡Maldito mercenario!—exclamó Goro, que estaba perdido y Dairou cayó encima de éste con sus piernas.
—Está peleando bien Dairou, Darrius—susurró Havik—, estuvo bien tu estrategia de corromperlo.
—Gracias, ya sé que soy genial—espetó el negro.
—¿Listo para rendirte? —Le preguntó Dairou a Goro, mientras sacaba su espada.
—¡MUERE, HUMANO!—gritó, levantándose y corriendo hacia Dairou.
Goro estaba furioso, porque no podía permitirse otra derrota de un humano. Liu Kang, Kung Lao y Sub-Zero lo habían vencido con anterioridad, trayendo deshonra a los Shokan. Ellos nunca habían perdido contra humanos y sentía que el principe no podía caer en una deshonra ante un humano—y menos un mercenario—.
Dairou solo esperaba a Goro, ya que la locura lo había consumido al Shokan. Y supo aprovecharlo.
Dairou le clavó la espada a Goro, quien gritó de sumo dolor por esto; luego, le dio un cabezazo a Goro en la cara, rompiéndole el cráneo al Shokan. Y para terminar, le sacó la espada y golpeó su pecho con un puñetazo de fuego, destrozando algunas costillas. Goro quedó fuera de combate.
—¡Mátalo! — ordenó Shinnok.
—¿Me vas a pagar? —El Dios asintió—, muy bien, eso me gusta.
Dairou tomó a Goro de los brazos superiores y lo empujó al suelo. Luego, el mercenario tomó los brazos del Shokan y con su pierna, apretó su columna; Dairou comenzó a empujar violentamente a su lado mientras Goro gritaba de dolor, hasta que Goro paró, porque Dairou hizo explotar la mitad del cuerpo de Goro.
—¡Yeah!—gritó el mercenario.
—¡Dairou Wins! ¡Fatality!
—¡Mi hijo! ¡NO!
Gorbak no había emitido palabras hasta ver las piernas de su hijo muerto y no podía pensar en otra cosa que vengarse de Dairou.
—¡EXIJO PELEAR CONTRA EL MERCENARIO! —Le ordenó a Shinnok.
—¡NADIE ME ORDENA NADA!—gritó el Dios—, ¡BLAZE! — ordenó éste, mientras el ser elemental decidió ir a la arena —. Si ganas, pelearás contra Dairou, de lo contrario, morirás.
—¡Acabaré contigo, Blaze!
—Si, si, lo que sea—comentó sin darle importancia el aludido—, ah, hola Argus, ¿cómo está Delia?—Le preguntó.
—Ah, está bien; ¿tú cómo estás?
—Pensando en como cumplir mi misión.
—El Armageddon fue evitado, Blaze.
—¡¿Y AHORA ME LO DICES, ARGUS?! ¡¿Y QUÉ VOY A HACER AHORA?!
—Vence a Gorbak y hablaremos de eso.
—¡SUFICIENTE PARLOTEO!— Shinnok estaba fastidiado con la charla del ser y el Dios—; ¡BLAZE DE EDENIA CONTRA GORBAK DEL OUTWORLD! ¡FIGHT!.
Antes de empezar la lucha, tanto Argus como Blaze se habían encontrado para diagramar una conversación y no levantar suspicacias. El plan del dios edeniano debía cumplirse a toda costa.
La lucha había comenzado. Gorbak mostraba las habilidades de su hijo a la hora de luchar: bolas de energías verdes en forma de cráneo humano, escupía fuego a la hora de pelear y saltaba a donde Blaze sé dirigía. El ser sé mostraba sin reacción alguna a la lluvia de ataques de Gorbak.
En un momento, el Shokan tomó la mesa y sé la partió en la cabeza a Blaze, rompiendo la mesa en su cabeza y dejando a todos atónitos al ver que Blaze seguía sin hacer nada.
—¿Es todo lo qué tienes?, ¿en serio?—preguntó el ser, sin emitir algún sonido de dolor—, me aburro...
—¡A VER SI ESTO TE ABURRE!
Gorbak intentó atacar a Blaze con un tornado de puñetazos, pero Blaze siguió estático. El Shokan estaba cayendo en una peor desesperación, porque el ser no mostraba dolor alguno al recibir la lluvia de ataques del Shokan.
—A ver...—dijo éste, tocando las dagas de Gorbak y derritiéndolas.
—¡Dios, ése tipo es de terror!—vociferó un impresionado Reiko.
—Esto es un golpe de verdad, Gorbak—expresó Blaze, dándole un puñetazo en el estómago.
Los ojos de Gorbak perdieron su color y solo sé tomó donde Blaze lo había golpeado. El Shokan cayó en posición fetal. Blaze lo había derrotado y sin ningún esfuerzo.
—¡Mátalo!
Blaze aplastó la cabeza de Gorbak y la destrozó de un simple pisotón. La fríaldad de Blaze para con su rival, era motivo de terror para algunos oponentes.
—¡Blaze Wins! ¡Fatality!.
—¿Podemos hablar ahora, Argus?
—Si, Blaze, ahora podemos... hablar—comentó el Dios, impresionado por ver a Blaze venciendo así y a su hijo Rain; quien no sabía nada de su existencia.
Los Dioses y el ser sé retiraron; mientras Dairou sé fue a recostar y Quan Chi hacía desaparecer los restos de Gorbak y Goro.
—Los Shokan han sido una desgracia en el torneo—atinó a decir Kotal Kahn—, cuando vuelva al Outworld, seré duro con estos.
El Torneo daba inicio de nuevo en otro día. Las Fuerzas de la Tierra sé sentían esperanzadas, ya que habían tres clasificados a las rondas finales. Ahora esperaban que hayan más guerreros de la Tierra o alguien que pelee por ésta en las finales, así habrían más posibilidades de ganar.
—¡Combatientes!, ¡hora de un nuevo combate que dirá el monitor!
La voz de Shinnok había retumbado, y ésta vez, el ordenador mostró a dos combatientes que quedaron asombrados al ver a su oponente.
—¡Kotal Kahn del Outworld!
—Muy bien, veamos que tal sabe tú sangre.
—¡Contra Stryker de la Tierra!
—Daré mi mejor esfuerzo.
—¡FIGHT!
El combate había iniciado. Kotal Kahn hizo aparecer un tótem azteca y sé lo tiró a Stryker, pero éste lo destrozó con sus pistolas.
El policía golpeó en la cara al Dios, pero éste ni siquiera sé inmutó y le tomó el brazo, rompiéndolo con un certero golpe. Stryker gritó de dolor y Kotal Kahn sacó su cuchillo, clavándolo en el cuerpo del policía repetidas veces.
—¡Es una locura hacer pelear a un Dios contra un tipo que no tiene poderes!—exclamó Kabal, mientras veía que Kotal Kahn le lanzaba un rayo de luz a Stryker, cegándolo temporalmente.
—No tendría que haber entrado en el torneo—comentó Shinnok, quien seguía viendo la lucha.
Kurtis no sé rindió y atacó con cinco granadas a Kotal Kahn, haciéndole perder un poco de estabilidad y luego golpeándolo con sus tonfas en la cara y en distintas partes del cuerpo. El Dios miró al policía, cuando vio que con su brazo útil, le alumbró con una linterna.
—¡No veo nada!
—Oh, pero vas a sentir esto.
Stryker le partió la linterna en la cabeza a Kotal Kahn, luego lo golpeó con una tonfa—destrozándola—, y terminó electrocutándolo con una picana.
Kotal sé levantó y atacó a Stryker con rayos de luz y el policía esquivaba algunos, pero estos le hicieron cortes cuando no podía esquivarlos y dejaba su ropa lastimada.
"Es duro el miserable; y encima destrozó mi brazo" pensaba el rubio.
—¡Hora de acabar con esto!—vociferó Kotal Kahn, creando una poderosa bola de energía solar en sus manos.
Sin embargo, Stryker no quería rendirse y le disparó a quemarropa a Kotal Kahn en la cara, descargando los cartuchos de sus dos pistolas. Kotal lanzó la bola, pero Curtis la esquivó y dejó a todos impresionados.
—Me has impresionado, Stryker.
—Gracias, supongo—contestó bastante agitado el rubio por el desgaste.
—Pero no por mucho.
Cuando dijo esto, Kotal recibió una bomba en la cara. El Dios del Sol sintió levemente el ataque y atacó con una fiereza brutal al policía, volviéndole a clavar el cuchillo, pero ésta vez en el brazo que tenía móvil. Stryker no podía hacer mucho más. El policía le clavó la picana al Dios y lo electrocutó a máxima potencia; sin embargo, cayó al suelo derrotado.
—Has peleado bien, policí —comentó el azteca, tomando sangre de éste con su cuchillo—, y tienes suerte, porque tu sangre me da asco. Vivirás.
—¡Kotal Kahn Wins!—exclamó Shinnok, mientras Kabal sacaba a Stryker de la arena de batalla—; el próximo combate será... ¡D'Vorah!—dijo; la mujer insecto entró al escenario de batalla, mientras su amigo sé iba de allí.
—Gana, amiga.
—¡Será pan comido!—respondió la chica, chocando palmas con él.
—¡Contra Surikizu!
—Ay, viejo; esto me dolerá solo verlo—comentó un apenado Johnny Cage; la chica solo entró en silencio al estadio.
—¿Sorprendida, chica?
—He visto a tarkatanos y créeme, no me puedes sorprender.
—Ya lo veremos...
—¡FIGHT!
D'Vorah atacó a Surikizu con una babosa, que la chica destrozó de una patada. La mujer insecto sé dio cuenta que la japonesa no tenía poderes y pensó en acabar rápido con ésta lucha.
La Outworlder atacó con una embestida a la chica, que salió volando a otro extremo y fue atacada por las patas de la espalda de D'Vorah, las cuales le daban golpes duros con las puntas de las mismas. Por suerte, la chica pudo aguantar ése dolor—gracias a que Liu Kang la pudo entrenar un poco—; de lo contrario, estaría muerta.
La chica sé levantó y atacó a puño limpio a D'Vorah, quien no esperó ésta reacción y recibió una lluvia de golpes que le dejaron toda la cara y torso lleno de moretones.
—¡Demonios, no tienes dientes!
—¡Soy mitad insecto, niña estúpida!
La pelea siguió con Surikizu y D'Vorah intercambiándose golpes. Tal vez poderes no tenía, pero la chica peleaba muy bien y esto le estaba costando tiempo a D'Vorah, que intento tumbarla de un puñetazo.
—¿Es lo mejor qué tienes, chica?—preguntó la humana, atajando su golpe y estampándola contra el suelo.
La chica le dio una patada en la cabeza a la mujer, logrando que ésta grite de dolor; luego, sé tiró encima de ésta y le encajó un codazo en el hígado, provocando otro grito de dolor de la mujer.
—Te he subestimado, niña; peleas mejor de lo que pensaba.
—Gracias..., creo.
—Pero veamos si resistes esto.
D'Vorah le escupió una cantidad considerable de veneno a Surikizu, que comenzaba a perder el buen movimiento por la estrategia de la mujer del Outworld. La calva atacó a la chica sin piedad con un enjambre de avispas furiosas, que picaron el cuerpo de la chica sin piedad alguna, dejándola al borde de la muerte.
La mujer tomaría venganza y decidió atacar con dureza a la chica, haciendo que las avispas la levanten por el aire. D'Vorah saltó y le dio un rodillazo en el hígado a Surikizu, destrozándolo; luego le clavó un aguijón en la boca y otro en el intestino; y terminó mandándola al suelo de un golpe con ambas piernas a la columna. Surikizu estaba fuera de combate.
—Bah, pensé que harías más niña; mis lindos insectos no merecen comer tu sucia carne.
—¡D'Vorah Wins!
—Bien hecho, amiga: ¡si!—felicitó Kotal Kahn cuando D'Vorah bajaba de la arena; ambos volvieron a chocar palmas.
—Espero que sean un reto los clasificados, porque seguro que si son como estos, ganaremos y fácil.
—¡El próximo combate será entre Rain de Edenia!
—Enorgullecemos, amigo. —Le pidió la negra, dándole una palmada amistosa.
—¡Contra Kitana de Edenia!
—A veces pienso que Shinnok lo hace a propósito...—mencionó Kang, sospechando que el Dios estaba al tanto del pasado amoroso entre Rain y Kitana.
—No deseaba pelear contra ti, Rain; a diferencia de otros traidores, a ti prefiero no verte jamás.
—¡¿POR QUÉ LO ELEGISTE A ÉL Y NO A MÍ, KITANA?! ¡¿QUÉ TIENE LIU KANG QUÉ NO TENGA YO?!
—¿Honor? — preguntó Bi Han.
—¿Dignidad? — cuestionó Kuai Liang.
—¿A Kitana? — mencionó Scorpion.
—¡Diablos, eso fue duro, amigo! ¡Choca esos cinco! — Scorpion chocó palmas con Bi Han.
—¿El Título de ser Campeón de Mortal Kombat? —Esta vez preguntó Samael.
—¿Un traje qué no sé vea como si fuese de homosexual?—cuestionó Magnus.
—Eso fue más duro, ¡choca tú también!
—¡YA CÁLLENSE! —gritó enfurecido Rain—, cuando le gane a Kitana, iré por todos ustedes.
—No puedes contra Magnus ni nadie que está participando en el torneo, Rain...
—¡Pero eso no justifica su accionar, Shinnok! —Se quejó el semidiós.
—Creo que Kitana te dejó porque eres un jodido llorón que se vive quejando—atinó a decir con desgano, mientras los guerreros del bien se partían de risa en el suelo.
—Solo acabemos con esto—comentó él, tronando sus nudillos.
—¡FIGHT!
Rain atacó a Kitana con una bola de agua, que ésta esquivó y contraatacó lanzando sus abánicos. El ninja sé tele transportó y evitó que las armas de su amada lo golpeen. El ninja atacó con un chorro de agua, mojando a Kitana y lastimándola un poco.
—¿Acaso Kitana tiene piel de niña? No puede ser que ése ataque de mariquita le haga daño.
—¿Qué es una mariquita, Magnus de la Tierra?—exigió saber Rain, mientras esquivaba el ataque de Kitana.
—Un hombre o una mujer enamorados... de una persona de su mismo género. Ah, y hay países en la Tierra donde pueden casarse y adoptar hijos. A mí me da igual, pero no sé cómo…
La estrategia de Magnus era simple: asquear a los guerreros del Outworld con costumbres que no estaban acostumbrados a escuchar o castigaban; él sabía de esto y por eso habló. Funcionó con Rita y Shang Tsung, pero aquí no iba a funcionar del todo bien.
—¡AY, PERO QUE ASCO!—gritó Kitana, distrayéndose.
Rain aprovechó el momento de distracción y le dio una patada que la hizo girar por toda la arena de combate, para hacerla caer detrás de éste. El ninja atacó con un rayo que hizo aparecer y desestabilizó a la mujer un poco, que vio que sus abanicos estaban volviendo a ella. Kitana tomó los abanicos y le dio dos golpes a Rain con su puño izquierdo, seguido de un ataque con el abanico agarrado en su mano derecha, haciéndole un leve corte.
—Vas a tener que hacer más que eso para distraerme, Magnus de la Tierra.
—¿De qué hablas, Rain?
—Tú amigo intentó distraerme; por suerte, Kano nos contó todas esas locuras de la Tierra. Oh, si, también sé eso de hombres que sé visten como mujeres.
—Y claro, si tú lo aplicas...—objetó el humano.
—¡Qué no soy marica!
Ésta vez, la distracción había funcionado: Kitana le dio tres patadas—dos en el torso y una en la cara—, seguido de dos patadas más. La mujer le dio una patada que desestabilizó al hombre y atacó con sus abanicos, provocándole cortes en todo el cuerpo.
Rain decidió contraatacar y le dio dos golpes a Kitana, seguido de una patada que la mandó a volar por los aires. Para seguir atacándola, el ninja lanzó una bola de agua que dejó atrapada a Kitana, y la situó cerca de la lava. Al abrise la bola, Kitana casi cae a la lava, pero sus abánicos permitieron salvarla, mientras caía con elegancia al campo de pelea.
—Bien jugado, Kitana.
—¡Si, pues mira esto, Rain!
Kitana le lanzó los abanicos a Rain en la cara, dejándolos clavados en sus ojos, luego sé tele trasportó detrás del ninja y tomó sus armas, clavándolas en el cráneo del edeniano; para terminar, sé tele trasportó en frente de éste, le removió los abanicos y le clavó en los ojos estos.
—¿Es todo lo qué puedes hacer, Kitana? — preguntó Rain, reincorporándose, sin sentir dolor.
—¿Qué demo...?.
—Esto es poder de verdad, edeniana.
Rain levantó a Kitana con una burbuja de agua debajo de ésta y la dejó en frente de él; el ninja le partió el brazo de un golpe con su palma izquierda y luego le dio una patada en la cara, rompiendo algunos huesos. La Princesa de Edenia dio una vuelta de trescientos sesenta grados por la patada de Rain, y el ninja atacó con tres rayos, venciéndola. Kitana quedó fuera de combate.
—Debiste haberme elegido a mi, Kitana—mencionó el ninja, mirando a la mujer, que estaba en el suelo tendida.
—¡Mátala!—gritó Shinnok.
—No lo haré, porque la verdad es que no tengo intenciones—mintió Rain, sabiendo que había recibido una ayuda extra para ganar la lucha.
—Al parecer, que le haya evitado los daños no sirvió de mucho, mi Lord—susurró Quan Chi a Shinnok.
—No importa, eliminó a alguien de temer; eso lo vale todo —dijo el Dios—, ¡combatientes, el próximo combate lo dirá el monitor!
Liu Kang apareció en la arena y cargó a Kitana, mientras Rain volvía junto a sus colegas, pero con un sabor agridulce.
—¿Qué intentaste hacer Magnus? Casi pierdo a mi hija.
—Reina, quise distraer a Rain, pero veo que no funcionó porque Liu Kang no siguió mis indicaciones.
—¡Bueno, es que sé me olvidó con la pelea contra Scorpion y Raiden!
—Rayos, Kitana perdió... y eso que no dije lo de los travestis.
—¿Qué es un travesti, Magnus? — preguntó Sindel.
—No querrás saberlo, Sindel. —Él quería evitar que ella supiera eso.
—Oh, si; sí quiero.
—Sindel, te lo digo a solas si quiere. —Él quiso negociar, mas ella se negó, causando cierta incertidumbre al decir esto entre los presentes.
—¡Magnus!
—Ah, está bien—bufó el humano, "veamos, una forma de decirlo y que no sé mueran del asco" pensó, "¡lo tengo!" exclamó en su mente—. Iimaginen a Baraka vestido como Jade.
Desgraciadamente, éste comentario no solo les dio asco a todos los que oyeron eso, sino que también hizo vomitar a todos los que no eran de la Tierra.
—¡Ustedes en la Tierra están locos de remate!—gritó Reptile, quien volvió a vomitar.
—¡Oigan yo odio a esas cosas! —Se defendió Magnus —, las que aquí los quiere es Rita.
—¡Hay que respetar, Magnus!
—¡¿Respetas a esas abominaciones?!
—Oh, por favor, Reptile; ellos sé aman, ¿pueden ser felices, no?
—¿Ven? Les dije que Rita estaba loca —Le susurró su primo a Kintaro y Skarlet, quiénes asintieron en silencio.
—En eso, nosotras estamos de acuerdo—comentaron ambas.
—Magnus, ¿puedo hablar contigo a solas luego? —Le preguntó Scorpion por lo bajo.
—Si, claro, por mi no hay problema.
—¡Magnus de la Tierra!, ¡deja de ser tan primitivo y muestra que estamos en el 2013!—recriminó Rita en su defensa.
—Aquí vamos de nuevo...—El castaño bufó de fastidio, mientras la rubia comenzaba a discutir con él severamente.
Mientras ambos primos discutían duramente, él monitor sé encendió de vuelta y rápidamente seleccionó dos combatientes al azar. Estos solo asintieron en silencio y entraron a la arena de combate.
—¡Dairou del Orderrealm!
—Espero que me des mejor reto que Goro.
—¿Dónde está exactamente? Eso explica porque no estaba aquí comentó el cyborg.
—¿Qué nadie les ha contado?, ¿de qué sirve Raiden?
—Pues de nada...—Le dijo Liu Kang afuera del escenario, mientras cargaba en sus brazos a Kitana.
—Sé nota...— respondió el mercenario—. Bueno, les diré: lo maté. Ah, y ése tal Blaze mató a Gorbak—restó importancia.
—Debes de ser fuerte si pudiste contra Goro—expresó el cyborg—, bien, que sea un reto interesante—dijo, sacando sus espadas.
—Está bien.
—¡FIGHT!
El combate inició de una manera atípica: Dairou y Arbiter sé atacaron con sus armas directamente y omitieron el combate cuerpo a cuerpo. El cyborg atacó con su par de espadas, pero el merecenario sé defendía con su espada y tomó la delantera.
Arbiter y Dairou decidieron seguir atacando con sus armas; el cyborg atacó con su par, pero Dairou sé cubrió con su espada y volvió a tomar la delantera, atacando a Arbiter en sus piernas;, pero éste sé cubrió con el par y pudo evadirlo.
—Peleas bien, cyborg. —Le felicitó el mercenario, intentando hacerle un corte vertical.
—Gracias, tú también—respondió, cubriéndose con su par.
Arbiter decidió abrir el compartimiento de su pecho y lanzar seis mísiles a Dairou, quien usó su truco de cambio de posiciones e hizo que el cyborg reciba sus propios ataques.
—¡Arbiter!—gritó una preocupada Skarlet.
—¡¿Te preocupas por él?! ¡Casi me mata!
—Es mi amigo, Baraka; y me salvó la vida anteriormente—respondió sin darle importancia a Baraka.
Arbiter sé levantó y decidió usar bombas ésta vez del suelo, para atacar a Dairou. El mercenario intentó usar el cambio de posición, pero Arbiter salió volando al aire y eso le imposibilitó al mercenario hacerlo, ya que caería y podría ser peor aun que recibir alguna explosión. Dairou empezó a saltar y esquivar las múltiples explosiones, pero recibió tres de éstas y quedó dolorido en el suelo. Arbiter bajó de brazos cruzados a la arena y Dairou sé levantó y atacó con las bolas de fuego en forma de Shuriken que salían de su pierna; el cyborg pudo esquivar algunas, pero recibió otras de lleno; luego, usó ataque "Tumba", tirándose al suelo con fuerza y levantando al cyborg por los aires. Dairou saltó y golpeó a Arbiter tres veces con sus piernas, para terminar dándole una patada y dejándolo tendido en el suelo.
—Vamos, cyborg, me aburro.
—Ya veremos...
El cyborg usó sus propulsores y salió disparado a toda velocidad, tomando al mercenario y lanzándolo al suelo con una fuerza brutal, para lanzarle una poderosa bola de fuego, que pudo haberlo matado, de no ser que usó el cambio de lugares de nuevo y Arbiter volvió a recibir su propio ataque de nuevo.
—A éste ritmo, Dairou vencerá a Arbiter—comentó el Dios del Trueno, apareciendo junto a los otros Dioses, Taven y el alma de Liu Kang.
—Lord Raiden—Se inclinaron los guerreros, excepto Liu Kang.
—Que raro que no estén sorprendidos de su look nuevo—opinó la Diosa del Sol.
—Ah, ya les habíamos contado con Li Mei—dijo Magnus.
—¡Miren, Arbiter ataca de nuevo!—interrumpió Reptile.
Arbiter le clavó las espadas a Dairou, luego las sacó y le dio una trompada en la cara, seguido de un ataque a quemarropa con seis mísiles, los cuales dañaron severamente al mercenario.
—¡Pagarás por eso!—bramó el enojado Dairou.
—¡Eso fue por esos ataque embusteros!—recriminó el cyborg, refiriéndose a los cambios de lugar.
Arbiter lanzó una llamarada de fuego hacia Dairou, quien intentó hacer el movimiento de cambio de lugares, pero al hacerlo, vio que las llamas seguían dirigidas a él y pudo cubrirse de estas—aunque parte de sus piernas y sus brazos quedaron quemados—.
Dairou no perdió su tiempo y le tiró la espada a Arbiter, que le quedó incrustada en el pecho y le inhabilitó poder abrir el compartimiento de su pecho— donde tenía el 90% de sus armas—. El mercenario corrió a toda velocidad y golpeó en la cara al cyborg— haciendo añicos parte de su armadura, dejando visible su rostro—; luego le sacó la espada y golpeó en la cara con el mango—logrando que el cyborg escupa sangre mezclada con aceite —, y terminó rompiendo el resto de la armadura con sendos cortes en la espada. Arbiter quedó fuera de combate.
—¡Mátalo!—ordenó Shinnok.
—¿Me vas a pagar?
—Si.
—Bien, será un placer.
Pero cuando Dairou iba a matar a Arbiter; recibió un severo golpe con una nunchaku, que le quebró parte del cráneo y lo mandó a volar a unos metros.
—¡Samael!—exclamó Arbiter, antes de perder la conciencia y siendo atendido por Magnus.
—No voy a permitir que mates a mi amigo, alimaña.
—¡MORIRÁS TÚ EN SU LUGAR!—gritó Dairou, reincorporándose a la arena de batalla.
—¡Dairou del Orderrealm contra Samael de la Tierra! ¡FIGHT!
Había ocurrido lo inesperado: Samael decidió intervenir en favor de Arbiter y ahora lucharía contra Dairou. Shinnok esbozaba una sonrisa y Raiden miraba serio: las cosas no estaban saliendo del todo bien para los guerreros de la Tierra en éste día.
En silencio, Raiden comprendía las dudas que tenían con respecto a su traje nuevo, aunque esto era lo de menos, ya que en ése pequeño lapso de muerte, una voz se comunicó con él, diciéndole que la próxima vez que muriese, le haría servirle sólo para su voluntad. Y por eso, el dios del trueno lucía ése traje: el temor a que su alma no estaba a salvo le perturbaba, ya que ni siquiera con Shinnok llegó a sentir esto alguna vez, sino, con alguien más que se suponía debía estar en el más allá y volvió de entre los muertos.
Dejando de pensar en eso, directamente decidió observar el combate y ver fortalezas y debilidades de ambos combatientes de momento.
Fin del Capítulo Catorce.
Bien, todo terminado. Espero realmente les haya gustado. Veremos cuánto me falta para terminar.
Cualquier cosa comenten o envíen MP.
¡Saludos!
