CAPITULO 14

Damon había salido de la ducha, se había secado y empezó a ponerse la ropa. Sin prisas, atendiendo a cada detalle, cada botón del pantalón, cada botón de la camisa, hasta que llego a los dos últimos botones que tenía que abrochar, los puños de la camisa. El izquierdo no supuso ningún problema, pero cuando fue a por el derecho, se dio cuenta que le faltaba una última cosa que ponerse, antes de aquel botón. El invento de Alaric reposaba en la mesilla de noche, Damon lo cogió y lo miro con atención, pudiendo ver los agujeros de salida de los dardos.

Se lo coloco despacio, en la muñeca, como había visto a Alaric, esa misma tarde. Cuando termino, se abrocho el puño y tuvo cuidado de que todo quedara en su sitio, con las salidas de los dardos al ras de la manga de su camisa negra.

Salió de su habitación, cogió lo poco que quedaba en una de las bolsas de sangre que había traído y se lo sirvió en un vaso. Dio rápida cuenta y dejo el vaso en la encimera. Alaric salió también de su habitación y saludo con la mano, se dirigió al minibar y busca la palabra bourbon. No la encontró, pero a cambio se sirvió un buen trago de un whisky escoces de unos cuantos años. Al igual que Damon, no tardó mucho en beber. Unas pocas gotas de whisky quedaron en el fondo pero el profesor no quiso apurar, se acercó a la encimera y vio los restos de sangre del vaso de Damon. Echo el resto de whisky en el vaso, consiguiendo que aquel resto de sangre que quedaba en la pared del vaso, bajase hacia el fondo, formando una mezcla de rojo y marrón que no se mezclaban entre ellos.

Bonnie apareció desde el pasillo, seguida de Elena. Ellas también tenían sed, pero se limitaron al agua. Todos estaban en silencio, cada uno en sus pensamientos. El timbre del portal sonó, sobresaltando a todos. Damon le hizo una señal a Elena para que contestara ella.

-¿Quién es?

-Soy Max, vengo a buscaros. No tardéis mucho en bajar, tengo sed y no me quiero beber al portero.

Elena enarco una ceja y rápidamente busco la mirada de Damon. El vampiro se encogió de hombros y les hizo un gesto a Alaric y Bonnie. Bajaron rápido, por las escaleras. Max esperaba en el portal, con los brazos cruzados y con gesto de desagrado.

-Venga, no tengo todo el día.

El transporte era un SUV de gama alta y había espacio más que suficiente para todos. Subieron en nada de tiempo y se pusieron en movimiento. A Max se le veía inquieto por algo y Damon que se había colocado a su lado, lo estaba notando.

-¿A ti que te pasa, chofer?

Max giro la cabeza y miro a Damon con cara de pocos amigos. Damon estuvo a punto de sonreír, pero lo dejo en una mueca graciosa. Eso a Max, no le gustaba precisamente.

-¿Te crees muy gracioso? ¿Sabes quién soy en todo caso?

-¿El chofer? Respondió Damon siguiendo el juego.

-Me llamo Maksim Petrov, soy sobrino de Katerina Petrova, por lo cual—mirando por el retrovisor a Elena—también soy familia de ella, en cierto modo.

-Eres familia de Katherine, no mía. Que compartamos líneas de sangre, no te hace ser mi familia. Casi por los pelos, tampoco eres familia de Katherine.-respondió Elena que les había escuchado desde su asiento.

-Personalmente, me da igual. Por mí, te puedes ir al infierno.

Damon cambio su rostro ante aquellas palabras y se giró hacia Max, que miraba al frente, miro a Elena y se detuvo en Bonnie. Damon se froto las sienes y se volvió a colocar en su sitio. Cuando estaban llegando a un semáforo en rojo, Damon volvió a frotarse las sienes.

-A veces, me entran unos dolores de cabeza. ¿Te pasa a ti, Max?

Max iba a contestar cuando sintió una molestia en su cabeza, la molestia fue creciendo y creciendo gradualmente hasta que estallo en gritos por el dolor que estaba sufriendo. Se llevó las manos a la cabeza y se retorcía en el asiento. Damon le cogió del cuello y una cabeza surgió de la parte trasera. El dolor ceso.

-Yo ya he estado muerta y no es agradable. Aprende un poquito de educación. Por cierto, bien hecho. Has demostrado ser sobrino de Katherine.-dijo Elena con una sonrisa.

-Y ahora conduce y cállate. El semáforo ya está en verde.-añadió Damon soltándole contra el asiento.

Max tenía la mirada encendida, pero no podía hacer nada. Las órdenes eran que llegasen a salvo. No había sufrido dolor como ese, desde hace años. La bruja de aquel grupo, podría estar a la altura de Alexia. Tenía que decírselo al llegar. Por el retrovisor, vio como Elena y la otra chica, la bruja, chocaban puños, en señal de victoria.

El camino se desarrolló sin más sobresaltos y en unos minutos, llegaron hasta el palacete. Cuando bajaron, Damon se dio cuenta que la plaza donde se habían parado a descansar, estaba a unos 300 metros del palacete. La noche anterior, sin conocer la ciudad, no habían sabido donde estaban.

En uno de los balcones superiores, Alexia estaba viendo cómo se dirigían hacia la puerta, pero sus intenciones eran otras. En su mano, tenía un vaso de refresco. El mismo del que había bebido Damon en el KFC. Se concentró y cerró los ojos.

-Remove felis auditum sub—el vaso ardió en sus manos—Hecho. Ahora, a seguir con el plan. Por una vez, parece que Max ha cumplido su parte.

El grupo entró y fue dirigido por Max, a la misma gran sala de la noche anterior. Esta vez, todos estaban allí. Frank y Ariadna, estaban escoltados por Katherine y Alexia. Al lado de Katherine, estaba Amy y Max fue a colocarse al lado de Alexia.

-Bienvenidos, espero que ahora que ya no hemos conocido todos, no pase lo mismo de ayer. Creo que antes de nada, alguien tiene que hablar con alguien.-dijo Frank mirando a Amy.

-Ven conmigo, hermano. Tenemos mucho de lo que hablar.

Damon miro a su hermana y luego miro a sus amigos. Alaric junto los brazos, agarrando con una de sus manos, la muñeca. Le hizo un gesto de afirmación. Elena también hizo un gesto de la cabeza. Bonnie simplemente lo miro, pero le transmitió algo más.

-Siento que tenemos a alguien más de nuestro lado, márchate, estaremos bien.-dijo Bonnie sin tener que abrir la boca.

Damon afirmo con la cabeza y giró para ver a su hermana. Su hermana se dio la vuelta y salto por el mismo sitio que la noche anterior. Damon la siguió y los dos desaparecieron de la vista del grupo. Amy le guio por los pasillos hasta llevarle a uno de los dormitorios.

-Bienvenido a mi dormitorio, Damon. Siéntate en el sofá. Responderé a cualquier cosa que quieras saber.

-Vaya, porque no empezamos con como conociste a esa bruja de Katherine.

-Después de trasladarme a vivir con nuestra tía, estallo la guerra. Los sentimientos de la gente estaban muy crispados. Nuestra tía y el resto de la familia, se mantenían muy ambiguos, en cuanto al apoyo a cualquiera de los dos bandos y eso despertaba muchos recelos. Mintieron varias veces en las dos direcciones, pensando que eso les llevaría a mejorar su posición social, hasta que se descubrió la pantomima y miembros de ambos bandos apretaron a la familia.

Como era normal, la familia tiro hacia sus raíces sureñas y eso no gusto mucho en algunos círculos. Un día, a punto de caer la noche, estaba regresando a casa. Alguien me asalto por detrás y me ataco, dándome varias puñaladas y dejándome en un callejón, creyendo que estaba casi muerta. Después de unos minutos de agonía, en los que pensé que era mi hora, apareció Katherine y me hizo beber su sangre. Al principio, estaba confundida con lo que me decía, pero esa misma noche al llegar a casa, empecé a rememorar lo que me había dicho, la opción que se abría ante mí.

Mi vida era una mierda, Damon. Nuestra tía me trataba horriblemente, era poco más que una sirvienta suya y me habían intentado matar esa misma noche, por su culpa, por su doble juego en el que yo no tenía nada que ver. Como entenderás, cuando Katherine vino la noche siguiente, elegí seguir sus pasos y vivir eternamente.

-¿Tan simple? ¿Sin pensar en nada más?

-¿Qué opciones tenia? En cuanto se enterasen de que seguía viva, lo habrían intentado de nuevo y la vida con nuestra tía, no era como me la había pintado nuestro padre. Fui por el camino fácil.

-¿Qué pintamos Stefan y yo en todo esto? Pensábamos que estabas muerta.

-Era novata y alguien me vio alimentarme de un vagabundo. La familia conoció mi nueva naturaleza y prefirieron mantenerlo en secreto y darme por muerta. Una inoportuna enfermedad, dijeron.

Sabes que yo os quería con locura, erais mis hermanos y os quería a mi lado. No habría soportado una eternidad sin teneros a mi lado. Por eso, pedí a Katherine que fuera a buscaros a Mistyc Falls y que os convirtiera, para que estuviéramos juntos. Lo que ninguno esperaba, era que Katherine se enamorara de vosotros, y vosotros de ella. Eso echó al traste todos los planes marcados hasta entonces. Cuando Katherine…

Damon escuchaba a su hermana, pero quiso comprobar lo que pasaba desde la gran sala, pero no percibía ningún sonido, tal vez estaba demasiado alejado. Le extraño, pero lo dejo pasar y siguió escuchando a Amy.

-…pero me lo impidió de todos modos. Y me tuve que resignar a que un día nos volveríamos a encontrar. Y ayer fue el día.

-Como siempre, igualita que Stefan. En el pasado erais uña y carne. ¿Tú también eres de las que le gusta sentir todo, como él?

-Tuve mi época, al principio. En cuanto me di cuenta que esa manera de vivir era imposible, seguí lo que me dijo Katherine y simplemente lo apague. Me hice más fuerte y empecé a disfrutar de los dones que me daba esta nueva vida.

-Que poético.-dijo Damon con su tono habitual.

-Veo que tú no has cambiado. En cuanto te fuiste por primera vez de nuestro pueblo, te has deleitado bastante. Aunque también has tenido tus miserias.

-Perder a Katherine fue un golpe bajo, la manera de actuar de Stefan al principio, tampoco ayudaba mucho. Necesitaba distracciones. Texas, Nueva Orleans, Chicago, Nueva York. Andaba de aquí para allá y cada cierto tiempo, hacia una visita a nuestro hermanito, para arruinarle un poco la vida.

-Por cierto, hablando de Nueva York. ¿Qué tal está Roxanne?

-Nah, eso fue una cosa del pasado. Nos divertimos, pero no podía funcionar. ¿La has conocido?

-Me la encontré por casualidad, hace un par de años. No le conté que era tu hermana.

-Es mejor que sea así. Se habría vuelto loca.

-Es buena chica, la hiciste daño. Les haces daño a todas las mujeres de tu vida. Eso está muy mal, hermanito.

-No me vengas con el rollo feminista. Me apuesto a que tú no eres inocente.

-Pues la verdad, estuve casada durante 90 años, Damon. Dentro de un mes, habríamos hecho 111 años de casados. Se llamaba Daniel, nos conocimos en 1898, en Paris. Al año, le descubrí mi condición, no le importó, estábamos enamorados. Nos casamos en abril de 1900 y unos meses después, me pidió que le transformase. Acepte y estuvimos juntos hasta 1990.

En un enfrentamiento con hombres-lobo, resulto mordido y no duro ni una semana. Katherine se enteró, me echo una mano y luego me presento a Ariadna. Después vino Frank y desde entonces, estoy con ellos.

Damon se impresiono, él nunca había conocido a nadie con el que se plantearse vivir el resto de sus días. Una vez, pensó que Roxanne, podía ser esa persona, pero no tardó en darse cuenta que aquello no funcionaria. Los pensamientos de Damon se vieron interrumpidos por un gran estruendo. Pego un salto del sofá, poniéndose en alerta. Volvió a agudizar el oído, seguía sin captar nada. Esta vez no lo dejo pasar y se dirigió hacia la puerta.

-Espera, Damon.-dijo Amy cortándole el paso.

-¿Qué está ocurriendo aquí? Quita.

Damon empujo a su hermana hacia un lado, pero Amy se recompuso y volvió a interponerse, esta vez sujetando una estaca.

-Es lo mejor, Damon. De su muerte, depende nuestro futuro.

Damon había sido traicionado por su propia hermana y le dolió profundamente, pero haría cualquier cosa para mantener a Elena con vida. Ella era su futuro, nadie más. Se inició la pelea entre ambos hermanos, cada uno aplicaba sus golpes. La estaca silbaba en las manos de Amy, pero no llegaba a utilizarla, solo golpeaba. En uno de los intercambios de empujones y golpes, Damon se golpeó con un mueble y resbalo al suelo. Amy ataco, esta vez con intención de utilizar la estaca.

-Si debo herirte para frenarte, no lo dudare. Lo siento, Damon.

Damon esquivo la estaca y Amy cayó de rodillas. Un nuevo ataque vino, acercándoles el uno al otro. Amy levanto las manos, con la estaca entre ellas. Se dispuso a atacar, siendo bloqueada por Damon. La estaca estaba entre sus cuerpos y su fuerza era prácticamente igual, pero Damon tenía un as en la manga. En un rápido movimiento de mano, uno de los dardos salió volando directo al cuello de Amy. El efecto fue inmediato y Amy no pudo evitar que la estaca se deslizase de sus manos. Damon la cogió al vuelo y en el mismo movimiento, se la clavó en el corazón a su hermana.

Las lágrimas afloraron de los ojos de Damon, que apoyando su cabeza el hombro casi inerte de su hermana pronuncio unas palabras.

-Lo siento, Amelia. Te quiero, pero he prometido defenderla por encima de todo. Hasta de la familia.

El cuerpo de Amy, cayo hacia atrás, sin vida. Damon acaricio su rostro y se levantó. Tenía que darse prisa, aquel estruendo no era una buena señal. Recorrió el camino de vuelta, hasta aparecer en la misma balaustrada, por la que su hermana había aparecido la noche anterior.

La escena era dantesca. Alaric yacía muerto, al lado de la puerta. Bonnie y Alexia también estaban muertas unos metros más allá. El cuerpo de Max, estaba prácticamente calcinado y encima de él, una de las cortinas estaba ardiendo. En el centro de la sala, Elena que seguía viva, estaba enfrentada a Katherine, que se encontraba flanqueada por Frank y Ariadna. Llego en el momento en el que Katherine iba a hablar.

-No sabes bien lo que he deseado este momento.

A continuación, Katherine hizo un movimiento brusco con un brazo, de arriba abajo, en diagonal. Utilizando su mano como una garra, Katherine hirió a Elena. Empezando desde el hombro y bajando hasta las tripas. Era una herida mortal y si Elena no moría en el instante, era un milagro. Damon contemplo la escena atónito y solo pudo gritar.

-¡NNNNNNOOOOOOOOOOOOOO!