El ataque en Tokio
- ¿Estás seguro de que es aquí? – Preguntaba Sakura mirando la fachada.
-Por supuesto – Respondió Syaoran mirando aleatoriamente la hoja de papel y el lugar – Es la dirección exacta que me dio Clow.
-Pero esto es una casa de masajes – Dijo la chica confundida aun viendo el lugar.
-Tal vez Clow se equivocó poniendo las direcciones, es pésimo con eso – Agregó Kero asomándose del bolso de su dueña.
-Kero escóndete, estamos en medio de la calle a plena luz de día y alguien podría verte – Regañó Sakura viendo a todos lados y asegurándose que nadie había visto al pequeño guardián.
-Supongo que no perderemos nada llamando a la puerta y preguntando – Dijo Yukito tranquilamente acercándose a la puerta de la casa y tocando.
Los chicos esperaron unos minutos detrás de él hasta que una anciana con vestimenta proveniente de China se asomó por la puerta y les dio una sonrisa amistosa, la cual Yukito se la devolvió de inmediato y le habló – Buenos días ¿es usted la señora Lin?
-Sí, soy yo – Afirmó la mujer viendo a todos los presentes – Y me imagino que ustedes son los amigos de Clow.
-Está usted en lo correcto, mi nombre es Yukito Tsukishiro – Dijo él amablemente haciendo una reverencia y para luego presentar al resto de los presentes – Ella es Sakura Kinomoto, él es Li Syaoran y el pequeño Kero.
-Podrías haberme presentado si quiera por mi verdadero nombre – Dijo Kero asomándose desde el bolso de Sakura y dedicándole una mirada cejuda al joven de cabello platinado.
-Es un placer conocerlos a todos finalmente – Dijo la señora Lin – Por favor pasen.
El primero en entrar siguiendo a la mujer fue Yukito, seguido de Sakura y Syaoran con Kero quien había decidido salir del bolso de la chica y volar junto a ellos debido a que aquella mujer sabía sobre la existencia de la magia, así que no tenía por qué esconderse.
-Como ya se habrán dado cuenta mi pequeño negocio es el de una casa de masajes – Dijo la mujer caminando – Pero la verdad es que es solo una pequeña fachada, ya que me mantengo en Japón para ayudar a Clow cuando necesita algo.
- ¿Es usted familiar de Clow? – Preguntó Syaoran intrigado.
-Una vieja amiga de su madre – Explicó la mujer – Soy de China, así como tú Xiao Lang.
Syaoran se removió incómodo al escuchar su nombre en chino, sin embargo, no le discutió a aquella mujer, sino que más bien siguió caminando mientras ella seguía hablando – Cuando murió la madre de Clow me prometí cuidarlo y ayudarlo en todo lo que pudiera mientras me mantuviera viva, y esta es una de esas situaciones en las que Clow necesita personas de confianza.
-Es usted muy amable en recibirnos – Dijo Sakura.
-Me alegra poder ayudar – Respondió la mujer parándose en medio del pasillo para mirar a Yukito – A ti ya te he visto antes, solo que no en esa forma.
Yukito le dio una de sus habituales sonrisas tranquilizadoras – Pues mi otra identidad está bastante intrigada con su persona, y ahora todo tiene sentido.
-Conocí a los guardianes de Clow hace muchos años – Luego de ello miró a Kero – También te he reconocido a ti.
-Su cara se me hacía conocida – Dijo Kero – Sólo que la última vez que la vi era más joven.
-Kero no seas grosero – Regañó Sakura sintiéndose avergonzada por la forma en que Kero había dicho aquello – Discúlpelo, señora Lin.
Cuando la chica ojiverde habló la mujer la miró fijamente para después hablar – No cabe duda de que tú eres la Cardcaptor.
Sakura se tensó un poco – ¿Cómo lo supo?
-Percibo un gran poder proveniente de ti, y un gran vínculo con ambos guardianes – Explicó la mujer para luego mirar a Syaoran – Y tú sin duda alguna eres el descendiente de Clow que nació en la familia Li, y me intriga que tienes casi el mismo nivel de magia que la Cardcaptor.
-Clow también lo ha mencionado – Respondió él tratando de evitar el tema, ya que se estaba sintiendo un poco incómodo.
-Bueno creo que ya quedó claro que no son totalmente desconocidos para mí, y sé que esta noche tienen una misión importante, así que les diré sus habitaciones para que se pongan cómodos en ellas – Dijo la mujer dirigiéndose a abrir una de las puertas del pasillo.
Al entrar Sakura pudo darse cuenta de que aquel lugar se parecía un poco a la antigua casa en la que vivía Yukito en Tomoeda, ya que las camas estaban en el suelo, sin embargo, el lugar estaba bastante limpio y ordenado.
-Este es el cuarto que he preparado para los chicos – Dijo ella mirando a Syaoran y a Yukito – ¿No tienen problema en compartir habitación?
-Para nada, señora Lin – Dijo Yukito entrando a su habitación.
-No hay problema – Respondió Syaoran con el ceño ligeramente fruncido.
Sakura pudo darse cuenta del cambio de actitud del joven chino, sin embargo, no tuvo tiempo de decir nada al respecto ya que la mujer abrió la habitación que estaba continua a esa revelando un cuarto muy parecido al anterior, con solo una cama en el centro.
-Este es el cuarto que he preparado para ti, espero que estés cómoda.
-Muchas gracias – Respondió ella entrando seguida de Kero.
Sin embargo, cuando el guardián iba a entrar la mujer le hablo – ¿A dónde crees que vas?
-Pues a la habitación, también es la mía – Dijo el guardián.
-Los chicos duermen en la habitación de al lado – Dijo la mujer con una sonrisa amable – Y tú eres un chico, Kerberos.
- ¡Pero siempre he dormido con Sakura! – Se quejó el guardián.
-Kero por una noche que duermas con Yukito y Syaoran no vas a morir – Dijo Sakura – Anda, recuerda que tenemos cosas más importantes en las cuales preocuparnos.
El pequeño guardián refunfuñó, sin embargo, no dijo nada más y se dirigió al cuarto de al lado, Sakura se rio involuntariamente imaginándose a Syaoran tratando de compartir habitación con Kero, quien lo insultaba cada dos minutos, y con Yukito, quien evidentemente no le agradaba al joven chino. Pero, sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando la mujer le habló.
-Ese joven Li es un poco gruñón ¿no crees?
A Sakura la pregunta la tomó desprevenida, aunque no dudó en responder riendo ligeramente – ¿Sólo un poco? Imagine convivir con él a diario.
-A pesar de todo lucen felices juntos – Dijo la señora Lin.
Sakura sintió como sus mejillas enrojecían y empezaba a balbucear – ¡Nosotros no estamos juntos! ¡Sólo somos amigos!
-Oh, entiendo – Respondió la mujer con una sonrisa cómplice – Disculpa si los he confundido con una pareja enamorada, son cosas de anciana.
-No se preocupe – Dijo Sakura aun apenada por la confusión – Si me disculpa quisiera desempacar y descansar un poco del viaje, ya que desde anoche estábamos en el autobús.
-Sakura ¿puedo decirte algo más? Y prometo dejarte descansar – Pidió la mujer.
La chica ojiverde se extrañó por la petición, sin embargo, no se negó – Claro, dígame.
La señora Lin tomó el rostro de Sakura entre sus manos y le dio una cálida sonrisa – Quiero que sepas que hay cosas que simplemente están destinadas a pasar, y a veces ese tipo de cosas no las puede predecir ni el mago más poderoso de todos los tiempos.
Sakura se sintió aún más extrañada con aquel comentario por parte de la mujer, pero tuvo que sonreír de lado para no ser descortés, estuvo a punto de decir algo, pero ella se le adelantó.
-Anda querida, te dejo descansar – Dijo la señora Lin amablemente – Siéntete como en casa.
-Gracias – Y sin decir más, la chica entró a la habitación con sus cosas para disponerse a desempacar, aún con las palabras de la mujer dándole vueltas en su cabeza.
La señora Lin se quedó a la mitad del pasillo viendo ambas puertas con una sonrisa y pensando inquisitivamente en el amor joven y como se aseguraba a sí misma que sin duda, había cosas que ni siquiera la magia de Clow podía predecir, y cuán feliz estaba de que eso fuese de esa manera.
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-Cúbrete la cabeza con la capucha – Le decía Syaoran a Sakura mientras se ponían sus chaquetas oscuras, se estaban preparando para salir a la misión.
-Hazlo tú también – Le pidió Sakura mientras hacía lo que él le dijo.
-Se supone que tú eres la Cardcaptor, eres a quien debemos proteger más – Explicó él tomando su espada y poniéndola en una mochila.
-Pues no está demás que tú también trates de esconderte por si algo sale mal – Dijo ella acercándose a él para poner sus manos en el cuello de él y luego ponerle la capucha sobre su cabeza.
Syaoran se tensó un poco por la cercanía, sin embargo, no pudo quejarse ya que ella se estaba preocupando por él, y de alguna manera, aquello le gustó. Sakura volvió a hablar – ¿Ves? No era tan dificil.
El joven chino se le quedó mirando embelesado por unos minutos, cosa que ella tampoco pudo evitar. No habían hablado desde que tuvieron que ir a la oficina de Clow, y la verdad es que sentían que su relación estaba como en el aire, sin embargo, no era tiempo de pensar en ello, ya que tenían una misión importante la cual cumplir.
Los dos adolescentes estaban tan concentrados en la mirada del otro que Kero tuvo que aclararse la garganta haciéndolos despertar. Cuando tuvo la atención de los dos habló – ¿Podemos irnos ya?
-Claro – Respondieron los dos adolescentes ligeramente sonrojados mientras apartaban la mirada del otro.
A todas estas, la señora Lin miraba la escena con una sonrisa de oreja a oreja, sin embargo, cuando anunciaron que era hora de irse los acompañó hasta la salida para hablarles – No me dormiré hasta que hayan regresado.
-No tiene por qué trasnocharse por nosotros – Dijo Sakura.
-Ella tiene razón, vamos a estar bien, señora Lin – Aseguró Syaoran.
-Confío en que estarán bien – Dijo la mujer – Les deseo buena fortuna.
Los chicos agradecieron y empezaron a caminar detrás de Yukito quien había decidido ir vestido también de forma discreta, Kero por su parte, estaba escondido en la chaqueta de Sakura. No podían arriesgarse a ir en sus verdaderas formas ya que Clow les había pedido que no se dejaran ver por quienes les entregarían el paquete, al menos que fuese en una emergencia, debían estar escondidos cuidándoles las espaldas a Sakura y Syaoran, y, además, estaban en Tokio un sábado a la media noche, por lo que las calles aún estaban atestadas de gente.
Y a pesar de que la señora Lin viviese en una zona poco habitada y de que el lugar de la entrega del paquete también fuese una parte poco concurrida, debían ser lo más discretos posibles, por lo que lo mejor sería que los guardianes se mantuvieran en sus identidades falsas por el momento, así como también que Sakura mantuviera el báculo y las cartas guardados y asimismo Syaoran su espada.
Los chicos y los guardianes caminaron un par de calles y tomaron un autobús para poder llegar al lugar de la entrega, se trataba de un callejón, y la verdad es que, si era algo tan secreto, no esperaban otro lugar, por lo que al estar cerca y viendo que nadie estaba en la zona, Syaoran los paró en seco.
-Es tiempo de que se transformen – Dijo él mirando a Kero y a Yukito, quienes asintieron silenciosamente.
Mientras los guardianes se transformaban en sus verdaderas identidades Sakura se dispuso a poner las cartas en su bolsillo para tenerlas a la mano en caso de necesitarlas, habían acordado no transformar el báculo ni sacar la espada hasta que los necesitaran, para no levantar sospechas de sus verdaderas identidades, ya que no sabían con quién estaban tratando, por lo que era mejor prevenir que lamentar.
Cuando los guardianes completaron su transformación Syaoran les habló en voz baja – Pueden quedarse vigilando en el inicio del callejón, si me ven sacando la espada acérquense y prepárense para atacar.
-Tengan mucho cuidado – Dijo Kero mirándolos a los dos.
-Ustedes también – Respondió Sakura viendo a sus dos guardianes.
Antes de ir al callejón Syaoran miró a Sakura a los ojos más serio de lo que nunca lo había visto – Mantente junto a mi todo el tiempo, y no te dejes intimidar.
Ella asintió con la cabeza y luego de darle una última mirada a los guardianes, fueron hacía el callejón sigilosamente. Ambos caminaban uno al lado del otro sin decir nada y sintieron como el corazón podría salirse de sus pechos en cualquier momento, sin embargo, trataban de mostrarse fuertes ante la situación, por lo menos para Sakura aquello se le estaba haciendo tremendamente dificil ya que nunca en la vida estuvo en una situación parecida, y mucho menos esperó estarlo. Estaba tan atenta en cada paso que daba que cuando Syaoran tomó su mano fue una total sorpresa para ella.
Sakura de inmediato lo miró y él habló en voz baja – Que ni se te ocurra soltarme la mano ni por un momento a menos que vayas a usar el báculo, y por favor, intenta no usarlo ¿entendiste?
La chica asintió sin decir nada y siguió caminando, sintiendo como con cada paso ambos apretaban más sus manos como si de ello dependiera sus vidas. Y se detuvieron en seco cuando entre la oscuridad pudieron ver tres figuras acercándose hacia ellos desde el otro lado del callejón, decidieron quedarse parados esperando, sin soltar sus manos ni por un momento.
Las tres figuras resultaron ser tres hombres vestido con largas túnicas muy parecidas a las que usaba el Clow, por lo que debían suponer que también eran magos antiguos, sin embargo, usaban capuchas para cubrir sus caras, así como ellos, el hombre que se situaba en el medio poseía entre sus manos el susodicho paquete. Syaoran decidió hablar.
-Venimos de parte del mago Clow Reed – Dijo él firmemente.
-Bastante discreto, tal como prometió Clow – Dijo el de la izquierda.
-Así es – Refutó Syaoran – Y nos gustaría que fuese tan rápido como también prometió.
-Pues es evidente que no conocen nuestra forma de hacer las cosas – Dijo el de la derecha.
-Creo que es momento de que les enseñemos a los amigos de Clow como son las cosas a nuestro modo – Respondió el primero que había hablado haciendo aparecer un báculo.
Syaoran debió imaginarse que algo así podría pasar, por lo que de inmediato sacó la espada de su bolso, que al mismo tiempo era la señal para que Kero y Yue se acercaran, cosa que no dudaron ni por un minuto, sin embargo, aquello no fue tan sencillo.
-De verdad pensaron que se las íbamos a poner fácil – dijo uno de los magos haciendo un rápido hechizo de barrera protectora en el callejón, justo a tiempo para que Yue y Kero se quedaran fuera de ella dándoles un golpe con la misma.
-La verdad es que no me sorprende ver a los guardianes de Clow aquí – Dijo otro de los magos – Hacía muchos años que no veíamos al viejo Kerberos y al odioso de Yue.
Por aquellas palabras Syaoran pudo deducir rápidamente que sin duda esos magos no tenían ni idea de que Yue y Kerberos ya no eran guardianes de Clow, por lo que no debían ni siquiera imaginarse de la existencia de una Cardcaptor, cosa que lo tranquilizaba un poco, sin embargo, apretó la mano de Sakura para mantenerse fuerte.
-Entonces es hora de ver qué es lo que tienen para ofrecernos los mensajeros de Clow – Respondió uno de los magos, sin embargo, quien se mantenía misteriosamente en silencio era el que poseía el paquete.
A Syaoran no le dio más tiempo de seguir analizando la situación ya que el mago que habló usó un hechizo contra ellos, y el joven chino empezó a usar sus pergaminos mágicos para devolverle los ataques. Los contrataques de Syaoran eran buenos, sin embargo, para aquellos poderosos magos parecían ser solo pequeños hechizos.
-Creo que es tiempo de darles un poco de acción – Dijo el otro mago agitando sus manos y haciendo aparecer una fuerte ráfaga de viento.
Syaoran apretó más fuerte la mano de Sakura, ya que con aquella fuerte brisa podrían incluso salir volando, así que ambos se agacharon al suelo buscando mantenerse firmes y sin flanquear, por más dificil que estuviese resultando. El viento se hacía cada vez más fuerte haciendo que las capuchas de sus chaquetas se quitaran, mostrando sus rostros a los magos.
Uno de ellos habló – Pero si no son más que un par de niños.
El otro soltó una risa – Esto es lo que le faltaba a Clow, enviar a sus estudiantes.
El primero de ellos volvió a hablar – Creo que es tiempo de mostrarles un poco de magia real – Y diciendo esto tronó sus dedos convirtiendo la ráfaga de viento en fuego.
Los chicos miraban con miedo la situación, sin embargo, Syaoran no se quedó de brazos cruzados. Tuvo que deshacer el agarre de manos con Sakura para pasar al frente de ella y atacar – Dios del agua ¡ven!
Syaoran logró invocar agua, sin embargo, aquello no era suficiente, ya que las llamas volvían a aparecer, sin embargo, él no desistía.
-El niño cree que un poco de agua lograra apagar mi fuego – Dijo el mago que lo había invocado mientras le lanzaba pequeñas bolas de fuego quemándolo levemente – Que equivocado estabas.
En vista de que al parecer los ataques de Syaoran estaban siendo débiles y que él estaba siendo atacado de esa manera Sakura decidió entrar en acción, por más que supiera que el chico luego se enojaría por haberlo hecho, pero su vida estaba en riesgo y se negaba a quedarse ahí mirando, y con toda la determinación transformó la llave en el báculo en forma de estrella para sorpresa de los magos, quienes centraron toda su atención en ella.
-Ni crean que él está solo – Dijo ella sacando una carta – ¡Watery!
Sabía que aquello era demasiado arriesgado, pero no podían fallar, así que sin pensarlo mucho usó la carta inmediatamente tratando de conectar con ella, y a pesar del miedo y la presión que tenía sobre sus hombros logró hacerlo, incluso fue como si ella y la carta hubiesen tenido la misma idea ya que Watery desató una lluvia torrencial sobre ellos haciéndolos empapar y acabando con el fuego, y aquello era justo lo que ella había pensado.
Mientras eso se desencadenaba, dos de los magos salieron de la barrera y aprovechando esto Sakura se acercó rápidamente al mago que poseía el paquete, no tenía ni idea de lo que haría para enfrentarlo, pero lo intentaría, sin embargo, su sorpresa fue grande cuando este simplemente le tendió el paquete y sin dejar ver su rostro le habló.
-Sabía que lo lograrías – Ella lo miró confundida y él volvió a hablar – Tómalo.
Ella tomó el paquete entre sus manos y lo puso rápidamente en su mochila, para que de un momento a otro el mago no se encontrara ahí ni tampoco con los otros dos que aún estaban afuera de la barrera protectora, simplemente había desaparecido. Cuando Sakura se giró para ir hacia donde estaba Syaoran y pudo darse cuenta de que uno de los magos iba a lanzarle un hechizo que traspasaba la barrera, por lo que rápidamente corrió hacia él mientras tomaba una carta.
- ¡Shield! – Y junto con llegar abrazó a Syaoran siendo ambos protegidos por el escudo que desvió por completo el ataque que le hizo el mago al chico.
Sakura miró hacia el cielo de inmediato para darse cuenta de que ya ninguno se encontraba ahí, y que incluso la barrera mágica se había ido también, todo había acabado. Ella deshizo el hechizo del escudo y de inmediato vio a Syaoran para hablarle.
- ¿Estás bien? – Preguntó preocupada viendo sus brazos que eran donde habían impactado las bolas de fuego del mago.
-Estoy bien – Dijo él dándole una sonrisa de medio lado – Sabes que estas quemaduras no son nada para mí.
Ella suspiró resignada mientras rodaba los ojos – Siempre tan engreído.
-Y tú siempre tan desobediente – Dijo él, Sakura en cierto modo se sintió mal ya que él le pidió que evitara el uso del báculo, sin embargo, no se arrepentía de haberlo hecho.
-Te estaban atacando, era necesario – Refutó ella.
Syaoran le sonrió como pocas veces en su vida lo había hecho – No te estoy regañando, me dejaste impresionado, y gracias por salvarme.
Sakura no pudo evitar abalanzarse sobre él para abrazarlo, y él le correspondió, para que luego de eso vieran llegando desesperados a Kero y a Yue.
- ¿Están bien? – Preguntó Kero preocupado.
-Sí, ambos estamos bien – Respondió Sakura.
-Fue una batalla fuerte y pudimos ver que se defendieron bastante bien – Dijo Yue mirando para todos lados – Pero los magos se han ido.
-Tengo el paquete – Dijo Sakura para sorpresa de todos – Cuando fui a quitárselo a ese mago silencioso él simplemente me dijo que lo había hecho bien y que lo tomara.
-Un sujeto extraño – Dijo Kero mirando hacia todos lados.
-Supongo que tendremos que decirle a Clow – Dijo Syaoran viendo como Sakura estaba más empapada que él por lo de la lluvia que había invocado – Tenemos que irnos ahora, o te vas a enfermar.
-Y tú necesitas curarte esas quemaduras – Respondió ella seriamente.
-Supongo que el trabajo está hecho – Dijo Kero un poco preocupado.
Sakura miró a Syaoran y le dio una sonrisa – Misión cumplida – Él no dudó en devolvérsela.
Los chicos se subieron al lomo de Kero y sobrevolaron el cielo de Tokio, a aquellas horas de la madrugada ya no había peligro en que fuesen visto, por lo que decidieron quedarse tranquilos por el resto de esa noche. Sin embargo, en algún otro lugar del mundo tres magos se postraban ante otra persona y uno de ellos hablaba.
-Logramos comprobarlo – Decía él con una sonrisa – Sin duda ese era báculo mágico y las cartas, solo que estaban diferentes, pero podía sentirlas, tiene que ser esa chica.
-Aunque hemos perdido el libro – Dijo el otro enojado, mientras que el tercer mago se mantenía en silencio, solo escuchando lo que probablemente, no quería escuchar, y vaya que lo fue.
-No se preocupen, el libro es lo de menos – Respondió una tercera y gruesa voz – Lo importante es que sabemos que la Cardcaptor está aquí, lo cual significa que el fin del reinado de Clow está cerca.
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N/A: ¡Hola mis queridos lectores! Sé que me deben querer matar por dejar ese final así, pero créanme que es necesario crear este tipo de suspenso para que todo salga como yo quiero. Y bueno espero que hayan disfrutado de este capítulo de hoy y que no duden en dejarme un comentario con su opinión sobre la pelea con los tres magos ¿quién creen que sea el misterioso mago silencioso que le entregó el paquete a Sakura sin poner objeción? Quiero leer teorías, de verdad que tienen una gran imaginación;)
Muchísimas gracias a todos por leer y comentar, son geniales. Nos vemos el lunes en el nuevo capítulo que estoy segura de que amaran jajajaja. Les mando un beso enorme.
PD: ¿Entre mis lectores hay fans de Miraculous Ladybug? ¿Vieron Gorizilla? Bye.
