C13 – Una chica con la remera de The Beatles

Hermione se despertó culpa de unos rayos de luz que de repente golpearon su rostro. Sin todavía abrir los ojos supo que había algo raro en toda la situación. Definitivamente no estaba en su cuarto, y sin lugar a dudas no estaba recostada en una cama tampoco.

-¿Draco, Hermione… están aquí? -La voz de Pansy llegó desde algún punto lejano, pero bastó para que los recuerdos de lo sucedido acudieran a ella de golpe.

Hermione sonrió cuando escuchó a Draco soltar una maldición seguido por sus pasos resonando en los escalones. Haciéndose completamente la desentendida, dejó la botella que Pansy había tomado en donde suponía debía estar, dado que estaba el hueco vacío.

Era completamente consciente de cómo el rubio la seguía, pero de igual manera no pudo evitar sobresaltarse cuando volteó y lo tenía prácticamente a un palmo de su cara.

-Creí que ibas a emborracharte, no a acomodar botellas…

-¿Cómo…?- había empezado a preguntar, pero luego pensó en la forma en que él había logrado desarrollar el resto de sus sentidos y lo dejó estar- Ya, déjalo… de todos modos, ¿qué te interesa a ti? -le provocó.

-Creí que había quedado en claro que me interesas, Granger -remarcó.

-Y yo creí que estabas haciéndome el vacío -replicó.

-Nunca dije eso -aclaró- Yo sólo dije que las cosas volverían a ser como antes, y siempre me he interesado. Aunque no estoy haciéndolo tan en la lejanía como debería... te lo concedo -dijo y comenzó a darse la vuelta con intención de marcharse. Nunca podría saberlo en realidad porque apenas tomó el envión, Hermione ya lo estaba reteniendo por el brazo.

Draco se sorprendió al sentir como Hermione le tendía una botella contra su mano.

-Una tregua -propuso. Draco enarcó su ceja.

-¿Quieres embriagarte conmigo, Granger? -se burló- ¿No temes que aproveche la situación y me propase?

-Sé que nunca lo harías -respondió rápida y segura. Tanto que sorprendió a Draco como a ella misma. -Estoy más segura contigo hasta de mi misma -le sonrió. Y a Draco eso le significó más cosas de las que estaba dispuesto a reconocer. No quería volver a bajar la guardia con ella, pero hacía que se volviera extremadamente difícil con comentarios como ese…

Sabía que Granger era Gryffindor ante todas las cosas, y una de las reales. Por lo que si lo decía era realmente cierto, nunca jugaría con sus palabras sabiendo lo que le significaban.

El corazón comenzó a quemarle de una extraña manera. Tenía que salir de allí.

-Me halagan tus palabras… pero estoy en abstinencia. -dijo dejando completamente abierto el doble sentido de la frase.

-¿Qué pasa, eres tú el que tiene miedo? -le picó. Malfoy volvió a alzar sus cejas, esta vez con sorpresa.

-Cuida tu lengua viperina, Granger… O tendré que tomar medidas.

-¿Cómo cuales? -volvió a provocarle. "Morderla" pensó internamente. Pero si quería escapar de esa situación, esa no sería justamente la respuesta idónea.

-La cortaré.

-Que chico malo que eres, Malfoy. No dejas de sorprenderme.

-¿Qué buscas? -inquirió perdiendo un poco la paciencia. Realmente no entendía a donde quería llegar Granger con todo eso. Si ella, como pensaba, no era una persona a la que le gustaba jugar con los sentimientos de los demás… ¿qué era lo que pretendía sacar de todo eso? Tampoco era tan ingenua como para no darse cuenta de lo que estaba provocando en él, de lo mal que le hacía el tener que compartir su espacio de una manera tan íntima y distante al mismo tiempo. Por muchas vueltas que fuera a darle al asunto, no había forma que le encontrara algún sentido a todo eso, por más ínfimo y nimio que fuera.

-Sólo… -suspiró- Sólo quiero pasar un momento contigo, Draco. -reconoció- Yo ya te he dicho lo importante que se habían vuelto nuestros momentos… y te extraño -reconoció, pinchando un poco el corazón del rubio- Sólo quiero volver a sentirme bien, desconectada, como lo hago contigo. Y ya que tú no quieres retomarlo, sólo te pido una tregua… un momento hoy.

-¿Cada vez que me extrañes pedirás tregua, Granger? No estoy seguro que sea así como funcione.

-Funcionará como quieras que funcione -respondió- Yo no dejaré de buscarte… quedará en ti cuantas veces me dejes encontrarte.

Ese fuego que había sentido en su pecho pareció intensificarse y llegar hasta las extremidades de su cuerpo.

Cerró las manos en puños como si eso lo ayudara a controlarlo. Su respiración profunda y errática lo delató frente a Hermione.

-¿Estoy jugando con fuego, Draco? Parece que te faltara el aire…

-Sabes que el fuego no es lo único que quema… -advirtió

-Lo sé, pero es lo único con lo que me apetece jugar, las quemaduras con hielo pueden ser muy peligrosas… lo prefiero para refrescarme -sonrió.

De golpe se escuchó la puerta de la trampilla cerrarse y los envolvió la total oscuridad. Alguien debía haberla visto abierta y no haberlos escuchado ya que también notaron como la trababan.

-Bueno, Malfoy… parece que no te quedará alternativa… -La muy maldita estaba más que satisfecha por el orden que habían tomado los acontecimientos. Draco maldijo por lo bajo.

-Pásame esa botella -ordenó- Cualquier cosa con tal de no escucharte hablar más.

Un rato y varios tragos de Whiskey de fuego después, se encontraban ambos sentados en el piso, con la espalda contra la pared y la cabeza de Hermione reposando sobre el hombro de Draco.

Si bien, Draco al aceptar había alegado buscar así que Hermione se callara, lo menos que hicieron fue mantener silencio. Ni siquiera recordaba cómo habían empezado, pero desde el primer trago compartido se había comenzado a desarrollar una extraña charla entre los dos.

Al principio le había causado gracia la manera en que Hermione había buscado incursionar en su vida. Muy poco disimuladamente, le hacía preguntas sobre él en la búsqueda de conocerlo un poco mejor pero que bien podían haber ido a parar como entrevista a Corazón de bruja.

Lentamente, las preguntas que comenzaron con banalidades como color y comida favorita fueron tomando un tinte más comprometedoras, pero él se sintió extrañamente cómodo respondiéndoselas.

En algún momento, Hermione había enlazado sus manos y comenzado a juguetear con sus dedos. Estaba nerviosa. Draco sonrió previendo a que terreno quería comenzar a meterse y no se atrevía.

-¿Por qué yo? -preguntó entonces de golpe. A pesar de haber acertado, Draco se sintió sorprendido por la pregunta en sí.

-¿Qué clase de pregunta es esa? -rió- Porque eres tú. Sencilla y complicadamente por eso.

-¡Vamos, Draco! -bufó- Había niñas mucho más bonitas e igual de listas que yo. Sin contar su sangre mucho más pu… -el dedo de Draco sobre sus labios le prohibió seguir hablando.

-Me extraña que tú, con, precisamente, lo inteligente que eres, te plantees semejante idiotez. -le reprendió. Hermione se sintió un poco avergonzada, sin embargo no dejaba de pensar de la misma forma

-Sólo es cuestión de lógica… basta con que señales a una chica con el dedo para que ella se rinda a ti… -Draco sonrió y la señaló a ella.

-Idiota. -No pudo evitar reír.

-Enserio, Granger… eres mucho más bonita de lo que crees -le acarició el rostro- Lo que más detesto de esta jodida maldición es que me prohíbe verte, te tengo más cerca de lo que jamás imaginé y no puedo mirarte. -Hermione volvió a enrojecer- Además, no había chica tan lista como tú, y eso lo sabes, no te hagas la humilde -bromeó, haciéndola reír.- No voy a mentirte, si pudiese haberlo escogido, no habrías sido tú. Por entonces era un niño con demasiados prejuicios inculcados en su mente que no hacía más que maldecirse por lo que le provocabas. Pero también creo que yo mismo me lo busqué. No pude quedarme con eso, y hacerlo a un lado ignorándote. Lo sentía y renegaba de ello, pero al mismo tiempo buscaba encontrar el por qué, entonces me metía contigo todo el tiempo, buscaba cruzarte -explicaba- y el poder de ser yo quien te produjera algo, aunque fuese ese dolor, me llenaba de alguna forma…. Sabía que de alguna manera nadie ocuparía ese lugar, que era mío...

-Estabas en lo cierto, no odiaba a nadie como te odiaba a ti -le sonrió

-¿Alguna vez te produje un sentimiento que no fuera odio? ¿Alguna vez pudiste ver a través de eso? -preguntó arrepintiéndose al instante. La pregunta había salido antes de siquiera pensarla. Estaba tentando demasiado a su suerte, rondando respuestas que lo dañarían.

-Primero que nada, verdaderamente nunca te odié –se vio en necesidad de aclarar- Y, aunque no lo creas… -rió- No es que quiera inflar tu ego, Malfoy, pero ¡eres jodidamente bello! ¿Sabes? Solía odiarte también por eso. Me pregunté muchas veces como serían tus ojos brillando de felicidad o tu boca tensada en una sonrisa que no fuera de burla… Me duraba hasta que volvías a meterte conmigo y concluía que lo que tenías de guapo lo tenías de niñato engreído. -Draco soltó una carcajada.

-Vaya que me creías engreído -bromeó haciendo referencia a su belleza. Hermione lo golpeó en el brazo.

-Verte sonreír cambió completamente mi perspectiva sobre ti, ¿sabes? -Esta vez fue ella quien pasó su mano por su rostro, acariciándolo. Él sonrió con cierta timidez, esa mujer lograba intimidarlo, ¡a él!

-¿Ya no crees que soy un niñato arrogante? -preguntó intentando desviar el tema.

-¡Oh, claro que lo eres! –rió- Pero ahora también sé, por mucho que quieras ocultarlo, que eres bueno, Draco Malfoy.

-Mi sonrisa ha nublado tu juicio -bromeó.

-Para nada, en todo caso han sido tus acciones… Nunca he visto un Slytherin tan Gryffindor

-No te equivoques -dijo, con su voz un tanto más dura- Yo no soy un altruista como ustedes, yo no he cambiado. Quizás te haga sentir mejor verlo así para no sentir culpa al confraternizar conmigo, pero siento romper tu corazón. Todos mis accionares han sido completamente por un motivo egoísta. Dar la vida por ti es hacerlo por mí mismo, porque te has vuelto mi centro. No quiero derrocar a Voldemort para salvar el mundo mágico, quiero hacerlo para salvarte a ti, a mí, a mi madre, a mis amigos. No voy a dar la vida por Potter o Weasley, ni siquiera voy a ser más amable con ellos porque sean tus amigos… El motivo de todo eres tú, Granger, no ellos, no ninguna otra cosa. Soy egoísta, no soy un Gryffindor, por mucho que te guste verlo de esa manera…

-¿Te repites eso a diario para convencerte?

-No, Granger, no lo necesito. Sé lo que soy. No quiero que tú busques en mi algo que no hay…

-Lo que tú digas. -le concedió, muy poco convincentemente. Lo que tomó por sorpresa a Draco fue la manera en que ella se giró sentándose a horcajadas sobre sus piernas extendidas.

Sin darle tiempo a ningún tipo de reacción de su parte, la castaña comenzó a acariciarle el entrecejo buscando que lo destrenzara, siguió por sus pómulos, su frente… Llegado un punto, Draco se había realmente relajado y le regaló una sonrisa.

-Eres tan endemoniadamente más hermoso cuando sonríes… -susurró la muchacha sosteniéndole el rostro para contemplarlo. Motivada por alguna fuerza desconocida o la desinhibición provocada por el alcohol, Hermione comenzó a acortar la distancia entre sus labios. Draco podía sentir el aliento de la chica golpeando cada vez más cerca, pero al momento de colisionar, desvió el rostro enterrándolo en el hueco entre su cuello y su hombro y besándola allí, con los labios ligeramente separados.

Instintivamente Hermione gimió y echó la cabeza hacia atrás, provocando que él no pudiera evitar volver a besarla una vez más, y otra, y otra…

Recién cuando Hermione se movió provocando fricción entre sus zonas íntimas, Draco salió de aquella burbuja que él mismo había creado. Al final, había evitado el beso y lo que había conseguido era muchísimo peor para su propio bien.

Con toda la fuerza de voluntad que fue capaz de reunir se separó de ella.

-Granger -la llamó con la voz entrecortada- Haremos esto cuando no estés ebria, no quiero que suceda así… No voy a besarte hasta que estés en tus cabales y me lo pidas… por muy difícil que se me haga -intentó bromear, pero notó como Hermione esta tensa y comenzaba a temblar, aunque fuera casi imperceptiblemente -Granger -insistió- No quiero que llores… me haces daño a mí -Hermione asintió queriéndole dar a entender que había captado el mensaje, más su actitud corporal no cambiaba. Draco soltó un suspiro- Escúchame… no te estoy rechazando. -Frustrado, tomó la mano de ella y la llevó hasta su propia entrepierna, la cual estaba notablemente abultada y dura, Hermione se sonrojó al instante. - ¿Ves? Esto lo has provocado tú, no te estoy rechazando, sólo quiero posponerlo a un momento más propicio, ¿lo entiendes? -Esta vez Hermione asintió notándose más relajada, Draco la acercó a él abrazándola, sentir el calor y el roce de su cuerpo no era justamente lo más adecuado para su situación, pero lo único que quería era reconfortarla. Hermione se acomodó sobre él y escondió su cabeza en el hueco de su cuello quedándose allí, como quien encuentra finalmente su lugar en el mundo, mientras Draco Malfoy le acariciaba el cabello con ternura infinita.

Evidentemente, después de eso, se había quedado dormida.

Al caer en cuenta de la situación, quiso rápidamente salir de encima de Draco, pero el agarre de él en su cintura se afianzo al apenas moverse.

-Eres una gatita escurridiza… no te tenía como esas chicas que huyen al amanecer, Granger. Esperaba mi saludo de buenos días.

-Buenos días -saludó intentando sonar desvergonzada- Te prepararía el desayuno, querido, pero Pansy está buscándonos.

-Eso de "querido" ha sonado bien -le guiñó el ojo- El desayuno puedes preparármelo cuando salgamos de aquí, querida -hizo énfasis en la última palabra- No hay problema con eso. -Hermione negó con la cabeza riendo. Recién entonces Draco la soltó dejándola ponerse de pie.

-¡Pansy! ¡No cierres, estamos aquí! -gritó desde debajo de las escaleras.

-¿Qué demonios hacen ahí abajo?

-Nos quedamos encerrados

-Eso no responde mi pregunta -rió la morena.

Hermione decidió ignorar el comentario y apresuró a Draco, ayudándolo a subir las escaleras abrazándolo por la cintura mientras él pasaba su brazo por sobre sus hombros.

-Pudiste bajar perfectamente pero no las puedes subir… -se quejó

-¿Quién ha dicho que no podía subir? -se burló. Y antes que Hermione pudiera tomar represalias apuró el paso y abrazó a Pansy a su encuentro- ¡Me has salvado la vida! -le besó la mejilla- Esta psicópata ha intentado atentar contra mi vida.

-No me extraña, cielo. -respondió- Lo que me extraña es que haya aguantado tanto y aún sigas con vida. -Las dos chicas rieron provocando que a la larga Draco se les terminara uniendo.

-Yo lo sabía desde un principio, no había forma que de la amistad de ustedes dos surgiera algo bueno...

— — — — — — — — — —

Para mitad de la tarde, Hermione creía merecer algún premio por lograr evitar a Ginny Weasley.

Desde el desayuno la pelirroja había estado dedicándole miradas insistentes de las cuales no se hizo cargo. Hasta se había dedicado una tonta excusa cuando directamente se dirigió a ella pidiéndole de hablar.

Estaba siendo injusta, y sobre todo una mala amiga. Pero el hacerlo a pesar de ser consciente de ello la dejaba en un lugar peor. Sin embargo, no se terminaba de sentir del todo mal por ello.

Bien o mal, estaba aprendiendo a ser egoísta.

Porque en ese momento estaba anteponiendo su necesidad de guardarse un poco para sí, sus pocas ganas de compartir lo que le estaba sucediendo.

Era verdad que en parte lo que no quería era tener que dar explicaciones, ni escuchar sermones, ni quejas, ni lamentos.

Ginny, por muy amiga suya que fuera, no dejaba de ser la hermana de Ron.

Y era algo que realmente le dolía, porque Ginny era la mejor escuchando y aconsejando, salvo que cuando se trataba de sus seres queridos, le costaba un poco ser objetiva. Y aunque fue ella misma quien la invitó a re-plantearse su relación con Ronald, del dicho al hecho…

No la culpaba, por supuesto que no. Por eso mismo la evitaba.

El problema, además de que Ginny podía ser muy perseverante e insistente cuando se lo proponía, es que vivir en un mismo lugar sin posibilidades de escape del mismo, dificultaba un montón las cosas.

Cuando ya se le habían acabado las excusas y la pelirroja volvía a acercarse a ella, fue salvada por la llegada de Tonks.

Ginny podría haberla obligado a hablar de todas formas o insultar a todos sus antepasados por su mala suerte, pero al ver que la Auror venía acompañada de su pequeño hijo Teddy, Hermione no tuvo ni que hacer ni que decir nada, porque la muchacha salió corriendo a su encuentro para tomarlo en brazos.

-¿Qué hay? -saludó la recién llegada, luciendo su cabello un rosa un tanto más chillón de lo habitual. -El pequeño me roba todo el protagonismo -se quejó contemplando como se había formado un harén alrededor de su hijo.

-No puedo creer que crezca tan rápido -murmuró Harry jugueteando con una de sus manitas.

-¡Dímelo a mí! -concordó la mujer- No sé si es cosa de los metamorfomagos, pero el niño parece de año y no de tres meses… Deberé corroborarlo con mi madre -concluyó en voz alta. -¿Dónde está mi primo? -preguntó de repente.

-En el jardín… -fue Luna quién respondió

-Vale… lamento robarles su fuente de entretenimiento, pero este pequeñín tiene un tío por conocer…

— — — — — — — — — —

Tonks era una mujer que no tenía mucha consciencia sobre el significado del "espacio personal" y de cuando éste se veía invadido. Y si lo sabía, bien poco le importaba respetarlo.

Draco estaba sentado contra el tronco de un árbol, con la cabeza tirada hacia atrás, los ojos cerrados, y la mente muy muy lejos de allí. Era bastante difícil no pensar en Hermione luego de lo sucedido.

En ese momento pensaba en lo irónico de todo. Cómo a una relación que había matado antes de intentar que naciera, el destino la había retorcido de una manera para hacer que surgiera, para que insistiera en florecer y complicarle su vida, cómo si no la tuviera ya lo suficientemente jodida…

No había caso, parecía que la idea de erradicar a Hermione de su vida era imposible. No es que se tratara un tumor al cual debía extirpar, pero en ese momento pensaba que hasta se había vuelto más complicado que eso. Nunca debió ceder ni un paso, debió haber previsto que cada avance no tendría un retroceso posible. Granger bloqueaba todos sus instintos, si hoy en día le hicieran el test del Sombrero Seleccionador iría a parar a Hufflepuff sin escala.

Vergüenza.

Tan concentrado golpeándose mentalmente estaba que no tuvo noción de la otra persona sentándose a un par de metros de él.

Los balbuceos de lo que parecía ser un bebé fueron lo único que logró desconectarlo.

Y no se equivocaba.

-¡Hola, primo! –exclamó Tonks con su voz tan cantarina y despreocupada, como si aquél tipo de intercambio fuera algo natural y corriente entre ellos. Aun así, Draco se contuvo el comentario y asintió con la cabeza a modo de saludo como respuesta. -Él es Edward, aunque todos lo llamamos Teddy –La idea de un bebé criándose en medio de la guerra le produjo un escalofrío que le partió la espalda- Es tu sobrino… en segundo grado, pero lo es, ¿sabías?

-No, no había sacado las cuentas… -dijo sin entusiasmo.

-Ya. Bueno, lo es… y me pareció una buena idea que se conocieran -sonrió enormemente, a Draco le resultó cuasi exagerado.

-Entiendo… -Murmuró, pero antes que pudiese agregar, o siquiera pensar algo más, Tonks le había prácticamente arrojado al pequeñín a sus brazos. Sólo por una cuestión de instinto, Draco lo sostuvo contra él. -¿Qué diablos…?

-¡Hey! No maldigas con un niño en brazos… -bromeó, Draco mantenía el ceño fruncido, notablemente contrariado por no saber qué hacer con el niño y encontrarse completamente incómodo con la situación.

-No soy su niñera…

-Lo sé. Eres su tío, ya te he dicho… y deben crear lazos.

-No es algo que me interese, realmente.

-¿Y tú crees que yo creía que lo aceptarías de primera? -rió- ¡Vamos, Drake! Sé sobre tu reputación de chico reacio, pero no es necesario que lo mantengas con la familia… -Draco iba a objetar, pero su prima hablaba tan rápido que no le daba lugar.- Además debes saber lo guapo que te ves con el niño en brazos y cómo te hace ganar eso con las chicas… -se acercó a él hablándole en susurros, cual camaradas- Hermione tiene debilidad por ese tipo de actos -le guiñó el ojo.

-No voy con ese plan, gracias. -respondió él, aunque debía admitir que tuvo que contener una sonrisa ante las ocurrencias de aquella atolondrada mujer. Tonks se encogió de hombros.

-Conste que yo he querido ayudar -dijo, y Draco volvió a obligarse a contener la sonrisa- El chico Weasley me cae bien, pero, ya sabes… Hermione es demasiada mujer.

-¿Y crees que para mí no lo es? -preguntó enarcando una ceja, escéptico.

-¡Por supuesto que sí!, pero eres mi primo. Soy Team Drake -rió transfigurando su varita en una porra muggle y sacudiéndola en el aire. Por suerte Draco no podía verla, pero igualmente tuvo que sacudir la cabeza porque su sonrisa era difícil de ocultar tras el comentario.

Recién entonces fue consciente que aún mantenía el niño en brazos y que el pequeño no mostraba ningún tipo de queja ni nada similar.

-¿Siempre es tan tranquilo? -preguntó inconscientemente. Nymphadora soltó una carcajada de inmediato.

-Merlín así lo quisiera… Te reconoce como familia, como lugar seguro. Él sí quiere generar lazos y se mantiene tranquilo para que no lo rechaces…

-Buen ingenio para tener apenas unos meses de vida -bromeó.

-Instinto -dijo como simple respuesta.- Ahora deberemos ver como manejas tú esa parte… en realidad, por mucho que me guste verlos y charlar con ustedes, he venido aquí a entrenar. -De repente la sintió volviendo a tomar el bebé de sus brazos, notando como el pequeñito había aferrado su manita al borde de su túnica. Dejó que la madre se encargara de desprenderlo, había algo en la cercanía con ese bebé que lo ponía nervioso y eso le despertaba cierto temor. -Tienes cinco minutos para reunirte con nosotros en el comedor -le dijo por primera vez con denotada seriedad. De una manera muy muy recóndita esos cambios le recordaron a su padrino.

Se tomó unos momentos más a solas para volver a centrarse antes de incorporarse para ir a su encuentro. Últimamente todas sus emociones parecían estar bailando la rumba sobre su cerebro.

— — — — — — — — — —

El entrenamiento conducido por Tonks no distó mucho del anterior con Snape, a diferencia que la metamorfomaga tenía bastante menos pasta de profesora y era la primera en reírse o burlarse cuando los hechizos no salían como era adecuado.

Fuera de eso, la mujer se desenvolvía excelentemente. Era clara a la hora de explicarse y ejecutaba con maestría sus propios encantamientos. Claro, no por nada era Auror, ¿no? Pero sus actitudes atolondradas a veces hacían que uno se olvidara de ello.

Lo que sí fueron bastante diferentes fueron los resultados.

Tonks les explicó de qué iba la Magia Sensorial, o también llamada Ancestral. Les contó como a pesar de ser un mismo canal mágico, tenía dos rutas, dos maneras de ser utilizada, y una de estas es imposible adquirir si no viene contigo desde un principio, todo lo contrario a la magia elemental. También dichos magos eran mucho más duchos a la hora de las apariciones.

Tiene la capacidad de manejar el tiempo, da la sensación de ralentizarlo o acelerarlo, para uno mismo u otra persona según como sea afectada su percepción, lo cual era de mucha utilidad en un combate. Hizo especial hincapié en esto y en que el tiempo como tal, era imposible de modificar.

Uno de sus otros toques de gracia, era la capacidad sinérgica de unir el poder de dos magos y dos respectivos encantamientos en uno solo, haciéndolos por ende mucho más poderos.

Estos eran los rasgos generales de la rama. Ahora, depende la ruta tomada, algunas cosas cambiaban.

Una era a base de los astros. Era fuente de videntes y viajeros del tiempo, y propiciaba la capacidad de ver el pasado de otra persona. Para utilizarla se requiere energía del cosmos, por lo cual, en un rango muy avanzado, podrían provocar una lluvia de estrellas o asteroides.

La segunda, utilizaba la energía de los arcanos y ancestros. Era la magia más antigua utilizada y por ello cada vez se oía hablar menos de ella. Sin embargo, la magia involuntaria era regida por este canal. Tonks le explicó a Harry que éste era el tipo de magia que salió de su madre a la hora de protegerlo. Era excesivamente poderosa, capaz de crear escudos verdaderamente impenetrables, como en el caso del creado de Lily, incapaz de ser atravesado ni por un Avada Kedavra.

Todos, sin excepción, habían quedado sumamente fascinados por esta rama. Interiormente todos cruzaban los dedos por ser capaces de manejarla a pesar de lo difícil que aquello era según las palabras de su profesora de turno, quien les contó, como a pesar de poder canalizar algunos hechizos ella misma, no era capaz de hacer ni un cuarto de las cosas que eran posibles con la Magia Sensorial.

Las parejas de práctica se mantuvieron tal como Snape los había dispuesto. Por claros motivos sólo había cambiado para Harry, que se mostró mucho más que cómodo con su nueva pareja.

El método de ejecución había sido bastante más extraño que el anterior. Esperaron a que el Sol comenzara a ocultarse dejando ver así las primeras estrellas y Tonks los hizo sentar con las piernas cruzadas frente a sus compañeros teniendo que mantener su mirada en el otro por el tiempo que ella lo dijera.

Ahí empezaron a volverse las cosas incómodas.

A todos los Slytherins les parecía una tontería, pero al menos, Draco no tenía que sufrir con la incomodidad del resto. Mal que mal, Pansy y Theo parecían poder sobrellevarlo. En cambio, Blaise no podía contenerse de hacerle caras a Weasley, el cual daba la sensación que se ponía más y más rojo según crecía su furia contra el moreno… Tonks les llamó la atención, pero poco caso le hicieron.

Justo cuando parecía que Ron iba a saltarle al cuello a la arrogante serpiente, Tonks dio la orden.

Todos cerraron los ojos y estiraron sus manos hasta chocar con las de su compañero, manteniendo las palmas pegadas.

Casi al instante comenzaron a escucharse las quejas y protestas. Ninguno quería reconocer su imposibilidad de conectar con este canal y se descargaba echándole las culpas a su compañero. Harry fue el único que casi lo logra, lanzando junto a Tonks un Lumos bastante intenso, ella le sonrió con cariño antes de bufar y sacudir la cabeza con decepción por el comportamiento del resto.

Fue la única en darse cuenta que en todo el embrollo faltaban dos personas.

-¡Mierda! -susurró, pero lo bastante en alto para alarmar al resto. La visión frente a ellos no hacía que se tranquilizaran, tampoco.

Draco y Hermione mantenían sus manos unidas, aunque ahora sus dedos estaban entrelazados; sus cabezas estaban ligeramente echadas para atrás, lo suficiente para que todos vieran sus ojos abiertos completamente blancos… inclusive los de Draco.

Ron y Pansy hicieron el intento de ir a separarlos o al menos de hacer algo, pero Tonks se los impidió sosteniéndolos por el brazo.

-Sólo falta que hablen con voces gruesas y volveré a sentirme en mi tercer año -pensó Harry en voz alta, recordando su episodio con la profesora Trelawney.

Pasaron unos pocos minutos, con todos expectantes mirándolos, hasta que los dos volvieron en sí.

Fue en simultáneo. Ambos se sacudieron como si hubieran sido arrastrados y luego de agitar la cabeza abrieron los ojos. Todo había vuelto a la normalidad. Incluso aquellas dos nubes negras habían vuelto, rompiendo las esperanzas de sus amigos de que aquello hubiese cambiado.

Nadie se había atrevido a acercarse, y menos lo hicieron cuando vieron a Draco estirar el brazo y acariciar suavemente la mejilla de Hermione. Ella cerró los ojos e inclinó la cabeza buscando acentuar el contacto. Poco después, y sin poder contenerse, las lágrimas empezaron a salir de sus ojos y se arrojó sobre él buscando consuelo. Instintivamente Draco la rodeó con sus brazos y la apretó fuerte contra sí.

A Pansy le recorrió un escalofrío al ver que de los ojos del rubio también comenzaban a bajar algunas lágrimas.

Todos estaban estáticos, nadie los había preparado para ver algo así. Esos dos, abrazados a la vista de todos como si nada importara. Les era imposible no empezar a tejer hipótesis en su cabeza sobre lo que habrían experimentado, pero lo cierto es que ninguno nunca estaría ni cerca de acertar. Tan abstraídos estaban con ello, que ninguno se dio cuenta como Ron había vuelto a la casa hecho una furia

Cuando pasó por la sala de estar en camino a su habitación lo sorprendió una voz femenina.

-¿Estás bien?

Ron se giró encontrándose con los ojos azules de Astoria clavados intensamente en él. Cuando vio a la muchacha ponerse de pie y empezar a acercarse dejó la sorpresa de lado para volver a ponerse rígido.

-Sí -respondió oscamente.

-Pues no lo parece… -observó- Te ves más que molesto, ¿qué sucedió allí fuera?

-No es asunto tuyo.

-Sólo intentaba ser amable -se defendió.

-Nadie te lo ha pedido -replicó- Si quieres hacer algo útil, deja de ser un estorbo y vete de aquí -le soltó entre dientes para luego voltearse y dirigirse a su habitación sin más.

Astoria se quedó allí, con una ceja alzada, sorprendida por esta nueva cara del Weasley que acababa de conocer…

— — — — — — — — — —

Todos habían vuelto a reunirse en la sala de estar luego del extraño suceso en los jardines.

Hermione y Draco habían sido claros y firmes en que no hablarían de lo sucedido, que era algo personal. Extrañamente, a pesar que todos morían de la intriga por saberlo, ninguno presionó. Claro, si Ron hubiese estado allí, todos sabían que la historia habría sido otra.

Sobre todo porque los dos aún mantenían sus manos enlazadas…

Antes de irse, Tonks quería entregarles a los Gryffindors cosas que les habían quedado en La Madriguera. Los Slytherins miraron con desconfianza que los cuatro eran unos pequeños bolsitos tejidos que por su tamaño no podían guardar más que algunos Galeones.

-Hechizo de extensión indetectable -informó Hermione con una sonrisa y ojos brillantes. Gesto que se quintuplicó al abrir la bolsita y pispiar lo que había dentro. Pegó un chillido, abrazó a Tonks y subió corriendo las escaleras abrazada a sus recuperadas pertenencias.

Los cuatro se quedaron bastante atónitos por la reacción de la chica, mirando el lugar por el que había desaparecido, mientras la misma reacción había causado la risa del resto de los presentes.

-Piensa en lo que hablamos, primo Drake -le dijo Tonks mientras se despedía, guiñándole el ojo.

-¿Te ha llamado Drake? -preguntó una indignada Pansy- ¡Sólo nosotros te llamamos así! -Draco se encogió de hombros.

-¿Qué puedo decir? Esa mujer tiene problemas de exceso de confianza…

-A mí me cae bien… -sonrió Blaise.

-Blaise, amigo, esa mujer te gana en hiperactividad a ti, si entiendes a lo que voy…

-¿Es eso un desafío? -volvió a sonreír, pero esta vez con una de esas sonrisas que dan de que preocuparse…

-¡No! -gritaron los tres unánimemente para luego estallar en risas, llamando la atención de los demás.

-Ese debe haber sido un buen chiste… -pensó Luna en voz alta.

-Uno bastante espeluznante, en realidad… -respondió Theo, pensando en lo terrible que sería un Blaise compitiendo por ser más insoportable de lo que era. Luna lo miró como si intentara descifrar algo, pero al cabo de unos segundos volvió a su habitual mirada soñadora.

-Oh… no estoy segura de querer escucharlo, entonces… Gracias por advertirme, Theodore Nott. -Theo inclinó la cabeza a modo de respuesta, pero al alzarla se encontró con los ojos de sus cuatro amigos sobre él.

-¿Algo que quieras contarnos, Theodore Nott? -Pansy hizo especial énfasis en su nombre. Theo se hizo completamente el desentendido.

-Para nada, Parkinson, para nada…

— — — — — — — — — —

Era ya bastante entrada la noche cuando los Slytherins decidieron bajar a las cocinas a prepararse algo de comer.

Menuda sorpresa se llevaron al ver a Hermione Granger vestida tan sólo con un remerón que le quedaba como vestido corto, bailando libremente mientras batía algo. Les costó un poco notar que tenía unos cables metidos en su oreja que en el otro extremo estaban enganchados a una especie de caja color negra.

-¿Qué sucede? -preguntó Draco sin saber por qué sus amigo se habían estaqueado de golpe en su lugar, aunque podía percibir la energía de alguien más en la habitación no estaba lo suficientemente cerca para saber de quien se trataba.

La voz del rubio sacó inmediatamente a Hermione de su burbuja. Había pegado un pequeño salto por el susto de la sorpresa, y se había quitado los auriculares instintivamente.

Recién entonces se dio cuenta de las fachas con las que había salido de su habitación. Sus mejillas se tiñeron de rojo.

-Adorable… -mencionó Blaise con burla.

-Chicos… lo siento. Yo... yo pensé que ya se habrían acostado.

-Nos entretuvimos charlando y olvidamos cenar. -respondió Blaise. A Draco, sin saber por qué, le molestó esa repentina necesidad del moreno de interactuar con Granger.

-Oh…

-Y por lo visto a ti también.

-Ehm, si… -respondió un tanto avergonzada.

-¿Qué es eso que tienes puesto? -intervino Pansy. Por el tono que usó, Draco se dio cuenta que no estaba precisamente alabando su atuendo.

-Oh… es una camiseta de mi banda muggle favorita -contestó sonriente- Banda musical -se vio en la necesidad de aclarar- Como Weird Sisters.

-Pero muggle… -agregó Theo.

-Claro… -rió

-¿Y esas cosas que tenías conectadas a tus oídos? -Volvió a preguntar Pansy. Draco verdaderamente se estaba exasperando por no tener idea de lo que sucedía allí.

-Se llaman auriculares -sonrió, feliz de poder dar una clase de tecnología muggle- Se utilizan para escuchar música. Van conectados a este aparato de aquí -señaló la caja negra que habían divisado antes- que se llama Walkman, dentro tiene otro pequeño artefacto -dentro de la caja había una especie de cajita aún más pequeña- llamado cassette, donde la música va grabada. El walkman la reproduce, y los auriculares proyectan el sonido a tus oídos -concluyó. Todos la miraban como si acabase de dar un discurso en chino.

-Nunca voy a recordar ninguno de esos nombres… -murmuró Blaise. Theo asintió dándole la razón.- Lo importante es que uno mete la música en la caja esa, y por esos cables se puede escuchar, ¿verdad? -resumió. Hermione frunció el entrecejo pero le dio la razón.

-Sí, eso mismo.

-¿Puedo escuchar? -preguntó Draco, sorprendiendo a todos.

-Draco Malfoy interactuando con tecnología muggle… ver para creer. -se burló Blaise.

Hermione ignoró completamente el comentario, y rápidamente se acercó a Draco para ponerle los auriculares. Verdaderamente le había hecho mucha ilusión el interés del chico.

Draco se removió un poco incómodo cuando Hermione puso esas cosas en sus oídos, pero sobretodo se sobresaltó cuando la música comenzó a sonar.

Hermione lo miraba con los ojos llenos de un brillo que a ninguno de los otros le pasó por alto.

Mientras el susto inicial iba desapareciendo, una sonrisa iba asomándose en su rostro.

-Son buenos… -resolvió luego de un rato escuchando.

-¿Qué son buenos? ¡The Beatles es la banda más legendaria de la historia de la música muggle! Todo nace a partir de ellos, han roto todos los récords y hasta creado nuevos. Son un ícono. ¡Son más que "buenos"!

-Parece que tenemos una fan aquí -se burló Pansy, haciéndola sonrojar.

-¡Malfoy! Préstame eso -demando Blaise, quitándole los auriculares al rubio y colocándoselos él. Draco gruñó en disgusto.

-¡No monopolicen! -se quejó Pansy al ver como Blaise sonreía y movía la cabeza a lo que debía ser el compás de la música. En un acto que tomó a todos por sorpresa, sacó su varita y la dirigió hacia el objeto. Inmediatamente la música comenzó a sonar en todo el lugar.

-¡Pansy! ¿Acaso no sabes que está prohibido encantar objetos muggles? -le reprendió Hermione. Pansy chasqueó la lengua.

-Por supuesto que lo sé, Granger… ¿por quién me tomas? Pero, estamos en guerra, vivimos escondidos... ¿realmente crees que el ministerio vendrá a multarnos o algo así?

A Hermione no le gustaba admitirlo, pero Pansy tenía un punto. Aunque no le dio la razón con palabras, dejó que siguiera con la música en altavoz.

Con The Beatles de fondo, Pansy se encargó de terminar la cena para los cinco.

Draco sentenció que ya era hora de dirigirse a sus habitaciones cuando Blaise, luego que Hermione les explicara lo que era un submarino, se pusiera una cacerola en la cabeza y comenzara a marchar cantando al ritmo de Yellow Submarine.

Theo, Blaise y Pansy se despidieron de ellos al llegar a su piso, mientras que Draco y Hermione continuaron juntos hacia el suyo.

Recién al llegar a la puerta de la habitación de Draco, Hermione se dio cuenta que después de lo que había sucedido, no estaría cómoda durmiendo sola. A Draco no le costó mucho darse cuenta de su titubeo.

-¿Está todo bien? -Preguntó.

-Sí, sí, sólo qué… yo no… yo quería…

-¿Quieres pasar? -le facilitó la tarea. Estaba completamente en contra de su plan de alejamiento, pero él tampoco quería dejarla ahí.

Ella asintió rápidamente. Draco rió al notar el gesto… la gente al rededor parecía no haber asimilado su ceguera, menos mal que él estaba progresando en su percepción.

Hermione entró a paso lento a la habitación, como si fuera la primera vez que lo hacía. Y con la misma parsimonia tomó asiento al borde de la cama.

-¿Quieres hablar de…?

-No -respondió sin dejarlo terminar la pregunta- No hoy. Sino no podré dormir en toda la noche. -Draco asintió con compresión. Él tampoco creía ser capaz de conciliar el sueño, aunque estaba seguro que sería por motivos diferentes… a Hermione le aterrorizaba lo que habían visto, no dormiría a causa de las pesadillas que eso podría producirle, en cambio él no dormiría por darle vueltas al asunto intentando encontrarle un sentido a cada una de esas imágenes.

Draco notó cómo después de eso, Hermione se había vuelto tensa. Se odió bastante por ello.

-Así que… -habló sin saber muy bien que decir, pero con la intención de volver a aligerar el ambiente- ¿Tienes más cintas musicales de esas? -Hermione no supo si su risa se debió a la manera que Malfoy había encontrado para denominar a los cassett's o por la ternura que le despertó su intento de comenzar una charla.

-¡Tengo un montón de ellos! -sonrió orgullosa- A La Madriguera sólo había llevado algunos, los que escuchaba más frecuentemente… pero con mi padre nos hemos hecho de una gran colección -esta vez su sonrisa iba cargada de nostalgia. Draco se dio cuenta que ella casi nunca hablaba de sus padres- Aunque él era más afín a Guns n' Roses…

-¿Otra banda? -adivinó él.

-Sí, aunque mucho más contemporánea y un estilo muy diferente.

-¿Tienes alguna cinta de ellos?

-¿Te gustaría escucharlos? -preguntó entre sorprendida y emocionada por la idea. Tal tono de ilusión no hizo más que volver a producir ese calorcito en el pecho del rubio que cada vez aparecía con mayor frecuencia.

-Claro… -le sonrió. Y en cuestión de segundos Hermione había ido y vuelto a su habitación para traer consigo un caja llena de cassette's.

Cuando Draco quiso darse cuenta, Hermione estaba tirando de él hasta sentarlo sobre la cama y colocándole uno de los auriculares, el otro lo usó ella.

Cuando la música comenzó a sonar, a pesar de ya haber vivido la experiencia y saber lo que sucedería, Draco volvió a dar un respingo.

Pasó un par de segundos en silencio, analizando lo que escuchaba, cuando soltó una pequeña carcajada.

-Creo que comprendo a lo que te referías con lo de "estilos diferentes"… estos son más ¿estridentes? -intentó buscar la definición correcta

-Bueno, justo Welcome to the jungle, la canción que escuchas, no es una de sus baladas… -aclaró ella con una sonrisa. -Pero pronto seguro sonará alguna. Este es un compilado de canciones que he grabado yo misma desde la radio. -Draco la miró con asombro

-¿Has capturado música en una cinta tú misma? ¿Sin magia? -inquirió con asombro.

-Los muggles también tienen sus trucos -rió- Y es más fácil de lo que suena.

Hermione tuvo razón. No mucho después comenzó a sonar una de las baladas míticas de la banda. Por un rato Draco se mantuvo concentrado en lo que escuchaba y Hermione mantenía su atención sobre él.

Era algo bastante utópico el que Draco Malfoy estuviese escuchando música muggle, en un artefacto muggle y encima pareciera disfrutar de ello. Deseó tener una videocámara.

Tan concentrada estaba ella en su observación sobre el muchacho, que estaba pasando por alto la canción que sonaba en sus oídos, no conectándolo con el ensimismamiento del chico. Recién cuando Draco abrió los ojos y clavó su oscura mirada sobre ella, cargada de fuerza, pareció darse cuenta de ello.

"So if you want to love me, then darling don't refrain. Or I'll just end up walking in the cold November rain"* decía la voz de Axl Rose en ese momento. Pero luego de eso, nuevamente, no fue capaz de retener más nada.

Draco seguía mirándola así, como si quisiera atravesarla con la mirada, como si quisiera decirle algo a través de sus ojos. Mecánicamente ella alzó la mano y acunó el rostro del chico, quién se dejó hacer. Ambos se quedaron así, perdidos en los ojos del otro.

-Te he visto trasmitir más cosas con tus ojos así que cuando estaban grises -pensó en voz alta- Antes parecías tener una puerta de acero imposible de traspasar… ahora, ese mar negro no hace más que invitarme a zambullirme en ellos -sonrió

-Debe ser la magia negra, ya sabes cuánto atrae… -intentó bromear, más Hermione lo pasó de largo.

-¿Sabes? No he pasado por alto como todo el mundo evita mirarte a los ojos. Ya sea por culpa, o miedo… -se encogió de hombros- Yo siento que me atraen como imanes, no puedo evitar perderme en ellos cada vez que estamos así…

-Deberías ser más sensata, Granger, y no dejarte atrapar por la tentación… -su tono había sonado bastante más bajo, produciéndole un cosquilleo en la boca del estómago a la castaña. -Aunque ya sabes… yo no puedo decir que me esté quejando… -No sólo había mantenido ese maldito tono de voz, sino que se había arrimado varios centímetros hacia ella… pero poco duró. Inmediatamente cerró los ojos y tomando una respiración profunda volvió a alejarse de ella. -Será mejor que durmamos… -sugirió. Hermione, todavía abrumada por lo que acababa de suceder, asintió con la cabeza, incapaz de hablar.

Sin embargo, a la hora de acostarse, siguiendo algún tipo de impulso, Hermione se acomodó de una forma en la que cuando Draco lo fue a hacer, tiró de él haciendo que su cabeza quedara recostada sobre su pecho.

Antes que él fuera capaz de protestar comenzó a acariciarle el cabello. Draco no fue capaz de más que dejarse a hacer. No tenía idea de a donde llevaría todo eso. Acreditaba todo a lo sucedido esa tarde, entendía perfectamente que después de haber visto lo visto, Hermione necesitara aferrarse a él.

Se acomodó mejor y pasó uno de sus brazos por alrededor de ella, tomándole la mano que le quedaba libre y se alzó un poco para poder hablar.

-Así como hace un tiempo me prometí a mí mismo que te protegería y nada malo te sucedería, esta vez te prometo a ti que todo va a estar bien. -Le besó la mejilla y volvió a recostar su cabeza sobre ella.

Y Hermione le creyó. No sólo deseó con todas sus fuerzas que él tuviera razón. Sino que, por algún motivo, le creyó.

Un poco inconscientemente, un poco confiada que Draco ya había caído en brazos de Morfeo, mientras seguía peinándole el cabello con los dedos comenzó a cantar por lo bajo…

-If I fell in love with you, would you promise to be true and help me understand? 'Cause I've been in love before, and I found that love was more than just holding hands. If I give my heart to you, I must be sure from the very start that you would love me more than her...* -Draco enseguida reconoció la canción como una de la primera banda que Hermione les había enseñado, más eso no importaba. A consciencia o no, lo que Hermione cantaba no podía significarle más que una señal, un empujón motivacional para tirar a la mierda su postura y arriesgarse. Quizás su visión debería atemorizarlo y alejarlo más de ella, pero al contrario, estaba más seguro que el amor era lo único que podía sacarlos triunfantes en esa guerra, y esa palabra para él estaba ligada a una sola persona.

Fue muy cuidadoso en no moverse. Siguió haciéndose el dormido y disfrutando un poquito más de eso, su canto, sus caricias. ¡Mierda! No sabía cuándo podría volver a tener una experiencia como esa, pero haría todo lo posible por conseguirlo, lo había decidido.

Al menos, si se lo llevaban a los dementores, tendría más de un recuerdo feliz para aguantar.


n/a:

*"Así que si quieres amarme, querida, no tengas miedo. O terminaré caminando bajo la fría lluvia de Noviembre."

*"Si me enamorara de ti, ¿me prometes que serás honesto y me ayudaras a entender? Porque me he enamorado antes, y aprendí que amar no es sólo tomarse de las manos. Si te doy mi corazón, tengo que estar seguro desde el principio que me amarás más que ella..."

Feliz año nuevo! Aquí he vuelto!

Un poco de paz y distensión antes que las cosas se les vuelvan un poco más complicadas a los chicos, y mientras tanto un montón de Dramione para ustedes!

El nombre del capítulo está basado en el titulo de una canción de Los Redonditos de Ricota, una Banda Argentina, que se llama "Una piba con la remera de Greenpeace"

Sé que habrán muchas preguntas sobre lo que sucedió con ellos en el entrenamiento, pero tiempo al tiempo, las cosas ya se sabrán.

No hubo recomendación musical al inicio del capitulo, porque estuvo musicalizado dentro del mismo.

Espero que hayan empezado de 10 este 2016, gracias por acompañarme en este nuevo año!

Haré lo posible por estar aquí el viernes!

Muchos besos.

Ilwen (08/01/2016)