Mal Día:
Las oscuras calles de Beika mostraban la sobra de un rejuvenecido adolescente que caminaba cabizbajo al domicilio en donde ahora habitaba.
Claramente no había sido su día en lo mas mínimo, ya que, saliendo del la escuela a sus amigos se le ocurrió la "genial" idea de meterse con unos sospechosos tipos, provocando de esta manera que secuestren a Ayumi, obligando al detective a rescatarla, tardando demasiado y rompiendo la promesa que le hizo a Ran de volver temprano a casa, seguro se enojaría mucho. Una vez logrado el objetivo a la pequeña no se ocurrió mejor "agradecimiento" que darle un beso en la mejilla, ganándose el odio de sus otros amigos y haciendo que lo correteen por toda la ciudad hasta hace unos momentos donde se refugió en la casa del profesor, rogándole a este ultimo que no los deje entrar porque si no lo mataban. No contento con esto Haibara, que estaba en ese lugar, se había enterado del día en que él había roto la regla número uno y por lo tanto, como castigo, el prototipo de antídoto que tenia listo y que le había prometido darle para el cumpleaños de Ran ahora era prohibido.
Y así, terminando por fin el día volvía a casa, estaba frustrado, enojado, cabizbajo (como ya he dicho) y cansado, la verdad sus amigos tenían demasiada energía que eran muchas las veces que no le podía seguir el ritmo, como hoy.
Pero lo peor, para empeorar su día, es que al llegar, vio a Ran sentada en la oficina de su padre con el celular en la mano y con lagrimas en los ojos "mierda, seguramente está pensado en mi de nuevo" y en el momento que quiso entrar para consolarla, escuchó lo que murmuraba entre sus lamentos.
- "Shinichi estúpido, ¿por qué simplemente no me dices que no quieres volver a estar conmigo? ¿por qué me haces esperarte como imbécil? Sos un cobarde que no tienes las agallas suficientes para encararme y decirme que no me quieres y que te deje de joder la vida. ¡SOS UN COBARDE SHINICHI!" –gritaba por último la celular- "¿No sos detective? Entonces ¿Cómo haces para no deducir lo mucho que te echo de menos? O… lo haces pero me haces sufrir para burlarte de mí?..."
Conan escuchaba detrás de la puerta, y cada palabra que salían de los labios de Ran, tan anhelados para él, lo hacían enrabiar más de lo que estaba, provocando que aprietes sus pequeños puños cada vez más.
- "Lo juro Shinichi…" –prosiguió la karateka- "Hay veces que pienso en desistir en esperarte, porque no quisiera estar con una persona tan cobarde"
La gota que derramó el vaso…..
Cuando Ran levantó la mirada, Conan, el cual no se sabe en qué momento entró la había agarrado de las manos y la miró directamente a los violáceos ojos. Su mirada, mostraba enojo, decisión, amor y ¿deseo?, pero lo más importante es que esa mirada no era de Conan…. Esa mirada era de Shinichi. Entonces fue cuando Ran, vio como peligrosamente el ahora, para ella, adolescente se acercaba peligrosamente a sus labios.
- "¿Shi…nichi?" –y en ese momento volvió en sí, divisando mejor que la persona que quería robar sus labios no era su amigo de la infancia sino el infante que vivía con ella, se alejó rápidamente, pero no pudo hacerlo mucho porque el niño, la volvió a acercar por el agarre de sus manos- "Co-Conan-kun ¿Qué ha…?" –pero se detuvo al sentir la "varonil voz que salió del de anteojos-
- "Dime Shinichi, para vos yo soy Shinichi… Ran" –y sus labios se acercaban más y más a la de su ahora sorprendida amiga-…
Pi…Pi…Pi. El sonido del despertador hizo que despierte bruscamente.
- "Mierda, no solo tuve un mal día si no también un mal despertar, justo ahora que el sueño era tan real y hermoso" –pensó cuando escuchó la puerta abrirse-
- "Conan-kun buenos días, veo que pudiste descansar" –le sonrió aliviada- "Baja ya está el desayuno"
El detective estaba un poco desconcertado, hasta que, luego de unos minutos recordó que cuando quiso entrar a consolar a Ran, luego de escuchar sus lamentos, era tal su cansancio que le venció el sueño y al caer dormido golpeo la puerta y Ran, que escuchó el golpe, asustada lo llevó a su habitación.
Se ve que durmió hasta ese momento…. Pero bueno, se incorporó una vez que su amada dejó el cuarto y sonrió, al menos no fue un mal sueño a pesar de todo.
Fin
