Ranma ½ no me pertenece escribo esto por entretenerme y entretener sin ánimos de lucro, ¡gracias por leer!
Att: kalpana R.S
Capítulo 14
"Esto… Esto tiene que ser una pesadilla, estoy soñando… No, no es verdad"
Repetía una y otra vez la aterrorizada voz de Ranma en su interior mientras intentaba seguirle los pasos a su joven esposa, o debería decir… ¿A su amigo? Francamente en esos momentos no sabía cómo debía llamar a la peliazul que caminaba apaciblemente frente a él.
Diablos… ¡Realmente estaba odiándose a sí mismo en esos momento! ¿En qué mierda estaba pensando cuando acepto disfrazarse de mujer? Desde un principio se imaginó que se vería deforme por su cuerpo demasiado trabajado y sus rasgos masculinos pero la apariencia que tenía… ¡Era sencillamente mil veces peor a lo que esperaba!
La peliazul se veía como un joven debilucho pero el… él era una mujer nada agraciada y muy extraña.
¿Cuándo en su vida pensó que sería un travesti? ¡Nunca!... Realmente no entendía como Akane estaba tan acostumbrada a eso.
Sin poder evitarlo, el azabache recorrió por enésima vez la frágil figura de su esposa cubierta nuevamente por aquella holgada ropa de hombre, reconociendo fácilmente su falsa y enclenque identidad… Encontrándose sin desearlo con aquel apasionado empleado de barba y bigote que había ido a sus tierras tiempo atrás.
Rápidamente sus mejillas se tiñeron de rojo, jamás lo admitiría en voz alta pero… Por mucho que le pesara, tenía que admitir que Akane le resultaba igual de irresistible ya siendo un hombre o una mujer.
-¿Todo bien Ranma? –Pregunto la peliazul mirándolo de reojo sumamente divertida. Creyendo que aquel nerviosismo y el sonrojo de su rostro se debía al bochornoso disfraz.
-¿Qué? ¡No! ¡Sí!...Digo, no yo... Ehmm…
Akane apenas reprimió una risa que amenazaba en salir de sus labios,
-Cálmate, ellos solo van a tomarnos una fotografía –susurro guiñándole el ojo.
Ranma frunció el ceño ofendido y torció sus labios teñidos de un meloso rosa pastel, sus ojos azul grisáceos cuidadosamente delineados de negro y adornados con pestañas postizas se achicaron y se giraron a verla.
Ya sin poder evitarlo ella soltó una pequeña carcajada.
-No te rías –exigió el joven tratando de contener su rabia, ella le obedeció casi al momento -Yo no le veo la gracia Akane… Me veo ridículo.
-Si te sirve de consuelo ambos nos vemos ridículos.
-¡Eso es mentira, yo me veo mucho peor que tú! –reclamo estirando un poco la tela de aquel ridículo vestido rosa pastel que usaba, mismo que hacia juego con las botas de tacón altas y una enorme gabardina del mismo color que hacia la función de cubrirle sus musculosos brazos, anormales de una mujer.
-Lo lamento Ranma, sé que no es fácil hacer esto para ti pero tampoco lo es para mí…
El azabache se detuvo para cruzarse de brazos y mirarla arqueando una ceja.
-¿De verdad? Es extraño que digas eso considerando que ya van dos veces que te veo vestirte de hombre, a diferencia de mí que jamás había hecho algo como esto
Akane se detuvo también y rodo los rojos por el comentario.
-Vamos Saotome, no seas llorón… Ya te lo dije, solo nos tomaran una fotografía para hacernos una nueva identidad, conseguirán los boletos y listo. Si todo sale bien mañana seremos libres.
-¿Y si no? –Pregunto de inmediato –Akane… ¿Realmente confías en estos tipos? –añadió mirando a los dos hombres que observaban la escena dentro de una camioneta con vidrios polarizados.
-¿Tenemos otra opción? –Respondió ella –Tú conoces mi idea, si tienes un mejor plan dímelo.
Ranma suspiro cansado y después de rodar los ojos continúo caminando, asemejando cada paso al de un perico caminando sobre una alfombra. Para su desgracia no había ningún plan brillante emergiendo de su mente.
El conocía perfectamente los sorprendentes planes de su esposa y cuando la noche anterior, antes de hacer el amor con ella, la chica había mencionado a "La amiga de escarlata" de inmediato supo lo que su mente estaba carburando.
Sabía que seguirle aquella idea sería un trauma para su ego y su masculinidad pero aun así había aceptado ya que irónicamente el plan de Akane era bueno si lo pensaba detenidamente: Ella fingiendo ser un chico, el fingiendo ser una mujer. Ambos vistiéndose como el sexo contrario, hablando como el sexo contrario… y saliendo de Japón a estados unidos con la identificación del sexo contrario.
¿Descabellado? Sí, era descabellado pero eficiente considerando que incluso los boletos del avión serian comprados por aquellos hombres, facilitando aún más todo y evitando ser atrapados en el aeropuerto. Solo tendrían que mantener el teatro lo suficiente para abordar ¡Y listo! Llegando a estados unidos volverían a ser ellos mismos.
Akane al verlo avanzar soltó un suspiro y siguió al chico disfrazado de mujer.
Cuando la pareja llego al transporte uno de los hombres bajo del asiento copiloto y sin decir ni una sola palabra rodeo el furgon chevrolet N300 color blanco. Una vez ahí finalmente les abrió la puerta trasera, dejándoles ver la comodidad interior y la amplitud de la camioneta que solo era opacada por un pequeño mini estudio de fotografías bien improvisado y un par de cajas de cartón medianamente grandes.
En definitiva: No había nada extravagante ahí dentro, solo un fondo blanco, una cámara de buena calidad con su tripe y un pequeño banquito de madera.
-Adelante- dijo el desconocido de cabellos castaños con voz inexpresiva.
Akane no dudo en entrar primero mientras era seguida por Ranma, quien usando ese vestido y esos zapatos estuvo a punto de caer de bruces al suelo. ¿Quién decía que ser mujer era fácil?
Las fotografías no tardaron en hacerse y después de acordar todos los detalles restantes Ranma pago la mitad, asegurando que cuando fuera a recoger los documentos y los boletos pagaría el resto. Dejando salir de vez en cuando alguna amenaza ante una posible traición.
Ambos desconocidos a pesar de ver al joven vestido de mujer no pudieron evitar sentirse un poco intimidados pues en el pasado recordaban haberlo visto pelear bajo el seudónimo de "Caballo salvaje" y no deseaban salir lastimados.
¿Cómo era posible que un par de niños ricos estuvieran dentro de una situación como esa? Una cosa era tener la rebeldía de ir a "Divertirse" todas las noches en peleas clandestinas y otra… cometer la locura que estaban haciendo.
-Bien, entonces nos vemos mañana a las tres de la tarde aquí mismo –dijo el castaño dirigiéndose a Ranma una vez que él y su esposa habían bajado de la camioneta -Si en media hora no llega nadie olvídense del trato –añadió intentando cerrar la puerta trasera, sin embargo Ranma detuvo su acción con facilidad.
-Y ustedes recuérdenlo, no quiero trampas.
El hombre soltó un respingo y se quedó paralizado ante la nueva amenaza, luego asintió nervioso y posteriormente Ranma soltó la puerta dejándolo cerrarla. Una vez ocurrido esto el conductor que había observado todo comenzó a reír.
-Nos vemos luego muñecas, no se vuelvan paranoicas –se mofo antes de encender el motor e irse a toda velocidad.
Al escuchar aquello el ojiazul gruño apretando los puños con fuerza pero Akane rápidamente lo abrazo para intentar calmarlo. Sintiéndose humillado Ranma se soltó de la chica de un tirón y comenzó a caminar por el mismo camino en el que habían llegado.
Harto de esos infernales tacones decidió mejor detenerse en la acera y esperar un taxi en lugar de caminar hasta la base, misma que le parecía demasiado lejos con esos instrumentos de tortura. La peliazul por su parte lo siguió a distancia, conociendo su carácter explosivo y comprendiendo que para alguien tan varonil debía ser espantoso vestirse de chica.
Los dos permanecieron en silencio esperando el taxi en la acera, el completamente molesto y ella bastante incomoda. Los minutos transcurrieron pero nada, ningún automóvil pasaba por allí… ¿Por qué mierda no había llevado su motocicleta?... ¡Ah sí, discreción! ¡La jodida discreción de Akane!
Fue solo hasta después de mucho tiempo de espera que un auto pasó, sin embargo este no se detuvo si no que por el contrario, prefirió pasar rápidamente sobre un charco que ambos habían ignorado. Logrando mojarlos completamente.
La pareja soltaron una exclamación y Ranma colérico comenzó a gritarle al conductor mientras intentaba correr tras él, casi cayendo al suelo por los odiosos zapatos.
Akane comenzó a reír y fue a verlo.
-¿Estas bien?
-¿Tu qué crees? –respondió de mala gana.
-Que no importa lo dulce que seas o el mal carácter que tengas, si discutimos o hacemos el amor, si eres un atractivo chico o una extraña mujer… Igual yo te amo –susurro dulcemente acariciando su rostro antes de unir sus labios en un cálido beso.
Ranma casi de inmediato no dudo en corresponderle, impresionado al notar que aquel dulce contacto lograba desaparecer como por arte de magia su mal humor ¡Era increíble!... Simplemente increíble… Una palabra que describía perfectamente a la menor de las hermanas Tendo.
Akane olvidándose del disfraz permaneció de puntillas mientras colocaba sus brazos en el cuello de su acompañante al mismo tiempo que este la abrazaba posesivamente de la cintura. Las personas a su alrededor comenzaron a mirar extrañados la escena, primero porque no recordaban haber visto jamás a esa pareja en el pueblo y segundo porque francamente ambos se veían muy… ¿Graciosos?
Y no era una exageración, parejas extrañas habían muchas pero ellos dos… Por alguna razón resultaban más llamativos. ¿Por qué? Tal vez porque aquel jovencito era un hombre muy desnutrido y la mujer que lo acompañaba era más bien poco agraciada y gigantona… O quizá solo era la pose alrevesada que no les ayudaba en nada.
Una vez terminado el beso Ranma acaricio el rostro de Akane, sonriendo radiante mientras se perdía en sus hermosos ojos color avellana.
-Akane… Haz tejido mis sueños del polvo, secado mis ilusiones del roció con los rayos de tu amor y recogido mi alegría incluso de las cenizas… ¿Qué hice para merecerte?
-Hiciste todo eso y más –confeso con ternura –Estando juntos sé que todo saldrá bien, aun extintos y quemados bajo las llamas del odio saldremos adelante con nuestro amor. Caeremos y nos levantaremos… Seguiremos adelante.
El azabache sonrió radiante ante sus palabras. Ella intento volver a besarlo pero sin saber exactamente como o porque sus ojos se desviaron a un grupo de hombres muy extraños que se encontraban detrás de Ranma, mismos que mostraban descaradamente unos carteles con sus fotografías mientras preguntaban entre gritos si habían visto a alguno de ellos.
Ranma no tardo en escucharlos y dando media vuelta fue capaz de entender el por qué su esposa había palidecido tanto. Un sudor frio se deslizo por todo su cuerpo y sin dudarlo tomo a la chica de la mano mientras comenzaba a caminar aceleradamente, intentando alejarse.
Ella sin objetar lo siguió intentando disimular su nerviosismo sin embargo pronto fueron conscientes de que habían más de ellos por lo que ambos en un instante se adentraron en un callejón sumamente estrecho y obscuro. Alterados permanecieron ahí mirándose fijamente a los ojos mientras se abrazaban.
Ahora más que nunca les urgía irse de ahí, sus familias los estaban buscando y probablemente no tardarían en dar con su ubicación. ¿Por qué justamente ahora? ¿Por qué no pudo haber sido después de recoger los boletos? Ahora no podían irse, tenían que esperar al día siguiente por sus papeles.
Paso casi media hora hasta que los gritos de aquellos hombres dejaron de escucharse y temerosos salieron, por fortuna en esta ocasión no tardaron mucho en tomar un taxi. Ellos tratarían de hablar con los falsificadores para ver si podían acelerar el proceso y cambiar la hora pero de no ser así solo esperaban que su escondite pudiera resistir el tiempo suficiente,
Ranma y Akane se sintieron un poco más tranquilos una vez que llegaron a su habitación, favorablemente no había rastros de nadie buscándolos por aquella zona… De igual forma, los dos sabían que continuaban corriendo un grave peligro por lo que decidieron llamar a los falsificadores.
Era una verdadera suerte que se les había ocurrido esa mañana comprar una nueva línea para poder comunicarse con los hombres ya que no eran capaces de utilizar ninguno de sus números antiguos, los cuales por cierto permanecían apagados.
Llamaron una, dos, tres veces pero nadie contesto. Al final decidieron enviar un mensaje de texto.
-Tomare una ducha ¿Vienes? –pregunto Ranma tomando sus prendas y un par de toallas. Una para él y otra para ella.
-Adelántate, yo iré en un momento –respondió Akane sonriendo. El azabache asintió e ingreso al baño para quitarse la estorbosa ropa húmeda, luego comenzó a tomar una ducha de agua caliente.
La peliazul por su parte también se quitó poco a poco el disfraz mojado hasta quedar solamente cubierta por su ropa interior, sin embargo ella en lugar de entrar a ducharse prefirió observarse por varios minutos en el espejo del tocador.
Lentamente tomo unas tijeras que se encontraban sobre el mueble, mismas que había comprado en la mañana justo después de conseguir la ropa de mujer que había usado su esposo y la ropa de su versión masculina.
Completamente perdida en su propia imagen del espejo admiro su cabello por varios minutos más, siempre le había gustado tenerlo así: largo, sedoso y brillante. Ese cabello era uno de sus orgullos y ahora… Tenía que olvidarse de él pues sentía que le estorbaba y no podía arriesgarse a continuar con él. Algo dentro de ella poseía la necesidad de cortárselo para hacer más real su personaje, quizá era un efecto causado por el terror se der encontrada.
¿Cortarlo o no cortarlo? En el fondo era como si al hacerlo pudiera convertirse en otra persona. Perder completamente a la pequeña Akane Tendo proveniente de un pasado obscuro y resurgir de los restos como la nueva Akane, la esposa de Ranma Saotome que vive feliz y tiene un futuro brillante.
No sabía si debía hacerlo pero lo haría, porque quería, porque ya lo había decidido.
Sin pensarlo por más tiempo la chica tomo un mechón de considerable tamaño y luego coloco las tijeras sintiendo los latidos de su corazón cada vez más acelerados, cerró los ojos con fuerza e inicio con su primer corte. Y en seguida hizo otro, otro y otro… Pronto la chica del espejo había sufrido un cambio fuertemente radical al ahora tener un corte demasiado pequeño.
Realmente era como si fuese otra persona, se veía tan distinta… Le gustaba.
Moviendo la cabeza ligeramente de izquierda a derecha pudo apreciar que su obra no estaba del todo recta, así que se dirigió al baño en busca de Ranma.
Mientras tanto el azabache permanecía de pie dentro de la regadera con los ojos cerrados y la cabeza gacha, dejando al agua recorrer todo su cuerpo desnudo y recordando a todos aquellos hombres que estaban buscándolos. ¿Por qué no podían simplemente dejarlos en paz? ¡Ellos dos se amaban! ¿Por qué no lo entendían? Nada de eso era necesario, solo estaban complicando todo y retrasando lo inevitable.
De pronto, sintió como un par de delicadas manos femeninas comenzaban a acariciarle la espalda sobre el agua. Ranma abrió los ojos y miro tras de sí sabiendo que se trataba de Akane. Sin embargo grande fue su sorpresa al verla… La chica que encontraba completamente desnuda y apenas siendo mojada por la regadera era una versión muy distinta a la Akane que estaba acostumbrado de cabellos largos.
Aunque, ahora que lo recordaba… Ese corte ya lo había tenido Akane cuando era niña. Oh si, ¿Cómo olvidarlo? Su corazón comenzó a latir con más ímpetu al verla así… Realmente le gustaba ese estilo en ella, tenía que admitir que incluso más del que tenía con el cabello largo.
-Tenía que hacerlo –comenzó a decir la chica al ver que su esposo no hablaba y continuaba recorriendo su rostro con la mirada llena de asombro –Sentía que…
-Está bien Akane - la interrumpió sonriendo con suavidad –Es solo que nunca dejas de sorprenderme.
-¿Y eso te molesta?
-No, eso me encanta –confeso riendo, ella lo imito y después le extendió las tijeras. El la miro confundido.
-¿Podrías ayudarme a emparejarlo?
Ranma dudo ante la petición pues nunca en su vida había cortado el cabello de nadie, no obstante decidió ignorar su temor e intentar hacerlo de la forma más correcta posible. Sin más asintió mientras se apartaba del chorro de agua, en seguida la guio hasta donde anteriormente estaba parado y una vez completamente mojada cerró la llave de agua para tomar las tijeras de sus manos.
Como pudo intento igualar el corte y una vez que finalizo volvió a dejar abierta la llave, dejando que fluyera el agua arrastrando hasta la coladera los cabellos de su cuerpo y el suelo.
Ranma con ayuda de sus manos comenzó a enjabonar cuidadosamente el cuerpo de Akane mientras esta cerraba los ojos relajada, le gustaba sentir su tacto ya fuera cuando intentaba seducirla o simplemente cuidarla.
Una vez que terminaron de bañarla ambos salieron de la regadera y comenzaron a secarse el cuerpo con sus respectivas toallas, se vistieron y luego regresaron a la habitación.
Los ojos de Ranma miraban desde la cama completamente embelesado como la chica continuaba secándose el cabello. Al ser consciente de ello, Akane le sonrió y se acercó a secar el largo cabello azabache de su esposo.
-Te ves más hermosa así Escarlata –susurro el sin la necesidad de subir más la voz por la cercanía que tenían mientras se dejaba hacer.
-Pensé que no te gustaría.
-Pues lamento informarte que tus deducciones fallaron –respondió sonriendo y comenzando a acariciar algunos mechones de su cabello.
¿Qué tan difícil para el mundo era entender que ambos se movían en una misma dirección? Era como si estuvieran atados por un hilo, incluso sus corazones hacían el mismo sonido cuando recorrían el mismo camino. Ambos se moldeaban de la misma manera. Eran el uno para el otro.
Ranma de Akane y Akane de Ranma.
-Akane, cualquier cosa que haya ganado en el pasado… La he perdido contigo, incluyéndome a mí.
-¿Qué significa eso? –soltó una pequeña risa confundida.
-Hazme lo suficientemente bueno para merecerte.
-Ya lo eres Ranma, a donde vayas tú… Yo iré –respondió besándolo en los labios –No existe una sola persona en el mundo con la que pueda imaginarme un futuro que no seas tú.
El azabache admiro nuevamente a la peliazul. Aún tenía la piel fresca y fragante, la escasa luz de las lámparas en la habitación le proporcionaban una tentadora imagen de su cuerpo a través del pequeño camisón y su ahora corto cabello le permitía apreciar aquel sugerente cuello de cisne.
-¿Estas exhausta? –pregunto él.
La habitación estaba casi en penumbras pero Akane apenas y lo notaba pues solo tenía ojos para Ranma, quien llevaba el cabello atractivamente despeinado al encontrarse sin su característica trenza. La poca luz encendida le confería un brillo mágico a su cabello y rostro, iluminaba vagamente su pecho desnudo, resplandecía en su abdomen y disminuía lentamente hasta convertirse en una franja satinada que desaparecía en el inicio de sus pantalones.
-¿Tienes algo en mente que no sea dormir? –inquirió con voz ronca.
-Lo que tengo en mente –dijo aproximándose más a ella –Es hacerle el amor a mi mujer.
Cuando estuvo a escasos centímetros de sus labios paso una mano por detrás de la nuca y sin dudarlo introdujo la otra por el camisón cubriéndole uno de sus senos. Sin dejar de mirarla a los ojos acaricio esa suave piel cremosa.
Ella termino de acercar sus labios a los de Ranma mientras cerraba los ojos, iniciando así con un sutil beso, íntimo y generoso que poco a poco se hizo más firme y atrevido.
Minutos más tarde la pareja ya se encontraba tendida sobre la cama, Ranma desnudo y recostado sobre ella besaba sin prisa la línea del camisón, según lo iba bajando centímetro a centímetro.
Cuando la acabó de desnudar, apoyó la cabeza sobre su estómago, los hombros entre sus muslos, y besó ardientemente la tierna suavidad, luego deslizó las manos por sus caderas y las levantó ligeramente. Con los labios tanteó la delicada piel del abdomen, besó su intimidad, la acarició con la nariz y lo rozó apenas con su aliento mientras Akane le sujetaba la cabeza entre las manos y se arqueaba, ofreciendo los muslos abiertos a su inquisitiva boca. Él se llevó la sedosa y escurridiza suavidad a los labios, se embebió de su sabor y su aroma. Utilizando su chasqueante, acariciante y anhelante lengua para llevarla a un vibrante orgasmo tras otro.
Luego, ella invirtió la posición y cubrió con sus labios la suave superficie del miembro del joven. Lo lamió tiernamente utilizando la punta de la lengua para recorrer la ranura y recoger las gotas perladas de fluido que empezaban a acumularse allí.
Ranma rezó a dioses sin nombre cuando ella se lo metió entero en la boca, y, cuando al fin la llenó con su propia esencia, soltó gritos roncos y ásperos que los dejaron sintiéndose maravillosos y plenos.
Más tarde esa misma noche, mientras dormitaban, el azabache estrechó la espalda de ella contra su pecho. La besó cálida y suavemente en la nuca. Después le mordisqueó el hombro sin decir nada, simplemente esperando, como pidiéndole permiso para continuar.
Akane se limitó a ronronear como una felina soñolienta y se dejó hacer cuando él le subió el camisón del muslo hasta el pecho, dejando el camino despejado para después entrar suavemente. Sus cuerpos se mecieron gradualmente el uno contra el otro sin movimiento aparente. Fue un acople fácil y fluido hasta que un enorme placer se derramó por ella como una cálida y fragante lluvia de primavera, sin truenos, sin viento, sin relámpagos; purificadora, pura y benévola.
Las rítmicas contracciones del orgasmo de ella provocaron el placer de Ranma. Su cuerpo se tensó, y su respiración quedó suspendida durante varios segundos espléndidos mientras la tibia marea de su semen bañaba el interior de Akane.
Cuando todo terminó y volvieron a estar relajados, pero aún emanando ardor, la peliazul se dio la vuelta. Sus anhelantes bocas se fundieron en un largo, lento y húmedo beso…
Finalmente ambos se durmieron.
El resto de la noche transcurrió tranquilamente, fue solo hasta cuando los primeros rayos del sol comenzaron a salir que Ranma logro escuchar el sonido de su móvil avisando un mensaje. Extrañado abrió los ojos de golpe y tomo el aparato, sin más leyó el mensaje donde los falsificadores avisaban que habían terminado satisfactoriamente con sus papeles antes de la hora estipulada y ya poseían los boletos de avión por lo que debía ir a verlos en un máximo de una hora.
Maravillado de la noticia Ranma se giró a su lado y sonrió al ver a Akane que estaba profundamente dormida. A veces aun le costaba creer que no estaba soñado. Entusiasmado se levantó, se dio un rápido baño y se vistió.
"Akane recibí un mensaje de respuesta, voy a recoger nuestras cosas. Te amo, no salgas por favor" Escribió en una pequeña hoja. De nuevo recorrió el rostro de ella con la mirada, Akane era lo más importante que tenía y lucharía por ese amor.
Porque cuando los extremos de dos corazones se unían todo era posible, a su lado siempre sentía que comenzaba a volar y cualquier problema que su corazón tuviera tenía solución.
Dulcemente se acercó a darle un beso en la frente y luego se marchó del hotel no sin antes dejar la nota en el mueble de madera junto a la cama, del lado de Akane.
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Akane se estiro en la cama con los ojos aun cerrados y busco a tientas el cuerpo de Ranma cuando sintió que ya era una hora avanzada de la mañana. Al no encontrarlo se sintió un poco decepcionada pero luego escucho como alguien se encontraba caminando por la habitación. Sin poderlo evitarlo sonrió gritando su nombre aun soñolienta.
-Ranma no está –contesto una fuerte voz masculina.
Akane sobresaltada abrió los ojos de golpe y se irguió un poco de la cama mientras se cubría con las sabanas en busca del intruso. Frente a ella se encontraba un corpulento hombre de cabellos negros y ojos cafés vestido de traje.
Turbada la peliazul busco nuevamente con la mirada a Ranma.
-Te lo repito princesa, él no está –dijo el desconocido tomando un pantalón de mezclilla de la joven para después aventárselo a la cama –Me voy a dar la vuelta mientras te vistes, así es que apúrate.
-¿Quién es usted? –pregunto con clara molestia al tiempo que se vestía con rapidez.
-No importa mi nombre, tu padre pago mucho dinero para regresarte con el –respondió con simpleza el hombre, aun estando de espaldas a ella.
-¡No voy a regresar con mi padre!
–A mí no me importa lo que tú quieras, mi trabajo es regresarte y lo hare.
Akane termino de vestirse y formulando un plan en su cabeza se acercó al hombre lentamente, después toco el hombro del sujeto y este se giró a verla sintiendo un fuerte golpe en plena cara que lo hizo tambalearse, deteniéndose casi por suerte de la pared.
Akane no dudo en arremeter a golpes contra él mientras este intentaba inútilmente defenderse.
-¡Ya se lo dije: No voy a regresar! ¡Así que es mejor que se largue! –grito mientras se alejaba del cuerpo golpeado para abrir la puerta tratando de huir. No obstante grande fue su sorpresa al ver que afuera de su puerta se encontraban dos tipos más cuidando la salida.
-¡BASTA! – Grito uno de ellos sacando un arma y apuntándole –Esto no es personal, solo es trabajo para nosotros así es que te tranquilizas o te sedamos, tú decides.
Frustrada Akane intento escabullirse pero aquel pelinegro que había golpeado logro detenerla del hombro.
–Se acabaron los juegos –gruño furioso, apretando innecesariamente su brazo para lastimarla mientras la jalaba hacia la salida. Siendo además custodiados por los otros dos sujetos.
Akane trataba de resistirse sujetándose del barandal de las escaleras e incluso de las paredes mientras gritaba desgarradoramente el nombre de Ranma, pidiéndole auxilio.
Una vez fuera del edificio comenzaron a caminar hasta una camioneta que se encontraba varios metros lejos de ahí. Desesperada Akane piso al pelinegro y después lo golpeo en el estómago logrando que este la soltara adolorido, la joven sin dudarlo intento correr pero los dos hombre intervinieron en su huida.
Ella no era una mujer frágil a pesar de parecerlo, motivo por el que hábilmente logro defenderse de ambos y darles varios golpes que fácilmente podrían enviarlos al hospital.
El pelinegro sorprendido por la fuerza de la peliazul no dudo en intervenir al ver que sus secuaces necesitaban ayuda, así que colérico la tomo de los cabellos y la azoto al suelo. Akane soltó un quejido por el golpe mientras los hombres se reponían.
Mientras tanto, un poco antes de llegar al enorme lago que dividía el pueblo del hotel y se unía con el mar Ranma se encontró con una vendedora de flores y recordando a Akane compro una docena de rosas. Ansioso por verla continúo con su camino.
Se le había hecho un poco tarde pues los falsificadores lo habían retenido de mas, ya sea dándole algunos consejo o intentando ser amistosos. Disculpándose del incidente del día anterior.
Akane por su parte volteaba buscando a Ranma desesperada mientras era obligada a levantarse del suelo bruscamente. Fue entonces cuando sus ojos lo vieron del otro lado del lago.
-¡RANMAAAA! –comenzó a gritar a todo pulmón. Haciendo otro intento por liberarse.
Ranma al escuchar su nombre sintió un doloroso golpe en su pecho. Rápidamente sus ojos buscaron a la responsable temiéndose lo peor, y no se equivocaba pues frente a él se encontraban unos hombres de traje que jaloneaban a su esposa, llevándola hasta una camioneta.
Ranma tiro al suelo el ramo de rosas mientras corría con rapidez hasta el lago, sin razonar se lanzó al agua para después comenzar a nadar hasta el otro extremo. Siendo más veloz de lo que sabía era capaz de ser.
Los sujetos al ver aquello la obligaban a meterse con lujo de violencia mientras ella continuaba gritando el nombre de su esposo con impotencia.
Una vez cruzado el lago Ranma salió del agua completamente mojado y comenzó a correr de nuevo dirección a la camioneta que paso a toda velocidad cerca de él para después tomar camino hacia la carretera. Pese a esto, la agilidad del muchacho hizo que no consiguieran atropellarlo.
Akane ante la situación golpeaba los vidrios del vehículo mientras veía como Ranma quedaba atrás perdiéndose en la distancia. Después de unos minutos la impotencia y coraje lograron que sus ojos se humedecieran pero en lugar de llorar apretó sus puños con fuerza, reteniendo aquellas lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos.
Ni aun así su padre lograría que dejara de amar a Ranma.
Riendo los sujetos la obligaron a sentarse bien.
Su trabajo estaba hecho, tenían a la chica y se había desecho del hijo de Genma Saotome sin dañarlo. O eso pensaban pues no pasaron ni un par de minutos cuando uno de los hombres volteo a ver a su compañero haciéndole una señal con la mirada mientras sacaba un arma. Akane al ver eso volteo tras de sí rápidamente descubriendo que no muy lejos de la camioneta Ranma trataba de alcanzarlos en su motocicleta.
El pelinegro abrió la ventanilla y comenzó a disparar mientras Akane intentaba inútilmente detenerlo al ser sujetada por otro de ellos mientras gritaba el nombre de Ranma con terror.
Ranma lograba esquivar los disparos decidido a no perderla. ¡Estaba tan cerca! Pero cuando estaba punto de llegar… Una de las balas alcanzo a darle en la pierna derecha, lo que hizo que el perdiera el control y se volcara en el suelo. Deslizándose sin piedad por el pavimento.
-¡NOOO RANMAAAA! –Grito la peliazul comenzó a llorar histérica al ver la espantosa escena mientras la camioneta se alejaba perdiéndose entre las cuervas de la solitaria carretera.
-Lo siento princesa, no quería matarlo –se mofo el pelinegro saboreando la venganza por aquellos golpes que había recibido de ella. Los demás comenzaron a reír.
Akane como una fiera herida se lanzó a él agradeciendo que se encontrara a su lado derecho para después sujetarlo de la camisa y azotarlo sobre el vidrio, estrellando su cabeza hasta hacerlo sangrar. El otro, que también se encontraba a su lado pero del lado izquierdo a penas y logro inmovilizarla para ponerle un calmante. El cual sin importar cuanto intentaba la chica resistirse hizo efecto rápidamente.
Notas de autora:
¡Hola, hi, nihao, namaste!
Sé que no actualizo desde el tres de Noviembre del año pasado (Y hoy estamos a trece de Febrero) Pero espero que les guste la actualización. Sé que varios no entendieron del todo el plan de Akane en el capítulo pasado así que espero ahora que saben de qué se trata no me lancen tomatazos XD
Saben, a veces pienso que me excedo demasiado ya sea con los lemons o con el azúcar de este fic jajajaja… ¿Ustedes que creen? Soy un desastre ¿Cierto? Lo sabía.
En estos meses subí 3 retos: (Por si no lo sabían)
1.-Entre trazos y garabatos (Del foro Inuyasha, con la pareja de Kagome y Sesshomaru)
2.-Nos pertenecemos (Del foro Batman, con la pareja de Harley Quinn y el Joker)
Y por último, pero no menos importante…
3.- ¡Oh mi dulce amor verdadero! (Foro Ranma, parejas Ranma y Shampoo)
También quiero avisarles que debido a la falta de Marina por publicar el nuevo capítulo de "Verdad y Reto", ella y yo tenemos que salir bailando vestidas de gatitas.
Duele decirlo pero no crean que lo hemos olvidado, ni el capítulo ni el castigo.
Por ultimo les doy las gracias a todos aquellos que se molestaron en enviar un Review a mi humilde Fic, me animan muchísimo a seguir adelante:
Dicen por ahí.
Sav21.
FVSaotomeTendo.
Anymary79.
Kori Tamaran.
Valery.
Arleth Kawaii Love.
NekoMiau.
La Ninfa del Mar.
Kingh Henrry.
YO LA GUEST.
La Reina Calabaza De Sable.
Nicole-LA-Vencedora.
Guest.
Guest.
Mermaind of ice.
Elsa.
Me dicen lechuga.
Gaby Chan17.
Bolita de Nieve de Coco.
Andrea.
BelyPendragon.
Animo Anónima.
Lizzy dezzy.
Guest.
Espero que les guste o al menos les entretenga esta historia.
En fin, gracias por leer esto, dudas comentarios y quejas ya saben dónde.
¿Y qué? ¿Merezco al menos un review?
¡Adiós, good bye, sayonara… Alvida!
