CAPITULO 14
Sonny Fanucci era un hombre gruñón. Ya a los diez años había comenzado a contestar mal a su madre y a rechazar sus abrazos, a los quince había decidido partir de su hogar a la ciudad y comenzar a trabajar solo. Pero fue a los veinte años, cuando su vida cambio rotundamente.
Hijo de un modesto carpintero y una madre solo encargada de criar a sus seis hermanos, Sonny quería algo diferente de su vida. No quería hacer mesas, ni reparar sillas. El quería pagar para que arreglen sus mesas y sus sillas.
Fue por eso que cuando conoció a Frank Rosatto no lo dudo. A lo mejor comenzar en esta carrera a la tan temprana edad de veinte años lo marco para siempre, pero al final, lo ayudo a conseguir lo que hoy tenia.
Dueño de más de la mitad de los bares y pubs de las afueras de Londres, principalmente del Londres muggle, Sonny había logrado una gran fama por ser aquel que podía resolver todos tus problemas. Claro que había que dar algo a cambio.
Su primer trabajo había consistido en ayudar a una familia de cuatro hermanos pequeños sin padres a poder seguir viviendo en una precaria casa sin pagar el alquiler. Claro que don Ola, el dueño del edificio, no lo permitiría, fue entonces cuando Sonny le hizo una oferta que no pudo rechazar.
Y con esa simple oferta, Sonny logro que Londres por completo conociera su nombre. Frank Rosatto había formado al que más tarde seria uno de los hombres más poderosos del reino.
La gran trayectoria de Frank Rosatto terminaría trágicamente una noche de abril bajo la lluvia primaveral. Uno de los hombres de Ola había vuelto a cobrar venganza. Y fue ahí cuando se decidió el futuro de Sonny.
Desde ese día había quedado a la cabeza de la organización, Rosatto se había encargado de nombrarlo su sucesor antes de morir. La cosa es, que cuando uno trabaja de lo que ellos lo hacían, uno presiente su muerte, y Frank Rosatto no seria la excepción.
Sonny tomo el mando de su organización y hoy en día, cerca de los setenta años, había comprendido que todo lo que quería y tenia, no valía todo lo que había perdido.
Mikey Ola era el dueño de la otra mitad de Londres. Era un tipo torpe, violento y traicionero. Si Ola te ayudaba era porque podía sacar provecho de la situación.
Cerca de sus ochenta años, se había rodeado de jóvenes con hambre de poder y dinero, justo como lo había hecho Rosatto con Sonny. Pero la diferencia radicaba, en que estos jóvenes, se encargaban de sacar a aquellos a los que les deberían estar dando. Y en una de esas operaciones le habían sacado a Sonny lo más importante de su vida: su familia.
Ahora Sonny era un hombre amargado. No era feliz con lo que tenia, y aun añoraba lo que le habían quitado.
Generalmente por las noches, se sentaba en su oficina sobre uno de sus bares muggles a mirar por la ventana y a planear. Planear como vengarse.
Su cabeza seguiría dando vueltas, sus planes desvaneciéndose por no ser lo suficientemente buenos o su hambre de venganza desapareciendo poco a poco con el paso de los años, si no fuera por una persona.
Un solitario golpe a la puerta lo hizo despegarse de sus recuerdos. Con un gruñido le indico que quien fuera que entrara, mientras sujetaba su varita entre sus manos, por si acaso fuera necesaria.
-Sonny-dijo una voz femenina al abrirse la puerta. Una chica recién en sus veinte, de largo cabello rubio se encontraba ahí, frente a el. Detrás de ella un gordito de grandes cachetes, entraba cabizbajo.
-¿A que debo tu presencia aquí, Zarah?
Ella sonrió y camino hasta su escritorio. Cruzando las piernas de una forma sexy, pero no vulgar, se sentó sobre su escritorio, más cerca de lo que una mujer había estado de el en mucho tiempo.
-Ya sabes lo que necesito-le contesto. Sonny la miro sin inmutarse. Sabía lo que quería, quería lo que todos: un favor.
-Tengo a mis hombres algo ocupados en este momento-le contesto-puedo desocupártelos para una semana.
-No quiero a tus hombres esta vez-le dijo rápidamente la chica cortándolo con una mano en el aire.
Sonny la miro con el entrecejo fruncido. Estaría loca si creía que el, a esta altura de su vida, se ensuciaría sus manos, con seguramente alguna estupidez.
-Creo que no me conoces muy bien aun, niña-le contesto negando con la cabeza y parándose de su lugar. El gordito que la acompañaba pego un pequeño gritito.- ¿Quién es este?
-Duddle Dursley-dijo mirándose las uñas.
-¿No te dije un millón de veces que no traigas a nadie aquí arriba?
-No dirá nada…es por el que estoy aquí-dijo la chica caminando hasta el gordito y tomando su brazo.-Encontraras demasiado interesante su propuesta.
Sonny miro al chico incitándolo a hablar. El chico estaba transpirando de forma exagerada y temblaba como lo habían hecho muchos en su presencia.
-Yo-dijo en una voz femenina-yo…quiero….quiero matar…quiero eliminar a mi padre…
Sonny levanto una ceja de forma furiosa. Que haría un padre para que su hijo lo odie de esa manera, el no lo sabia, y mucho menos le interesaba, pero la forma en que los ojos se le habían oscurecido, lo hacían tener una pequeña idea del porque.
-¿Y como pagarías?
-No, Sonny-dijo Zarah esta vez seria-déjalo terminar.
-Mi padre se llama Vernon Dursley…trabaja en una-pero fue cortado por la mano en el aire de Sonny.
Dursley. Sabia que había escuchado ese apellido antes, pero no fue hasta escuchar el nombre que reconoció de quien se trataba. Vernon Dursley. Ese hombre era el culpable. Era el quien le había quitado lo más importante que Sonny había tenido.
-Tu padre-dijo Sonny lentamente-trabaja para Mikey Ola.
-Si, creo que es su jefe…pero hace tiempo que también es el mío-la cara de Sonny se transfiguro y tomo su varita con fuerza.
-No hay problema, Sonny-intervino Zarah-es muggle…no tiene idea de nada de lo que paso, ni siquiera sabe para quien trabaja realmente, y mucho menos de quien es su padre en realidad.
-¿Quién es mi padre?-pregunto el gordito asustado.
-Tu padre es el culpable de mi desdicha-dijo Sonny sentándose nuevamente y mirando al chico directamente a los ojos-nosotros nos encargaremos de matarlo…pero se necesita su ayuda, joven Dursley.
-No, no, no. Yo no quiero matarlo.
-Usted no lo hará.
-Y necesito que mi madre no este presente…
-Lamentablemente eso no será posible.
-¿Cómo? ¿No ira a matar a mi madre también? Eso no es parte del plan…
-No-intervino Sonny-no se le hará nada a su madre, pero necesita estar ahí porque ella organizara su cena de despedida…
-¿Que?
-Y también la cena despedida de Ola…
-¿Que? No entiendo nada Sonny-dijo Duddle. Zarah lo pateo disimuladamente.
-Para usted, joven, yo soy el señor Fanucci-dijo cortante Sonny-y no haga tantas preguntas…lo único que tiene que saber es que dentro de dos semanas en su casa habrá una cena adonde se invitara al señor Ola.
-Pero…no puede matarlo en mi casa…los vecinos…
-No me interesan sus vecinos, ni nada de lo que tenga que decir…y Zarah-dijo mirándola con tranquilidad-gracias.
La chica solo sonrió y se dispuso a irse con Duddle que miraba sin comprender.
-¿Que gana usted con todo esto?-pregunto Duddle antes de irse.
Sonny se quedo mirándolo sin gesticular. Zarah se puso algo nerviosa pero no se movió.
-Voy a necesitar que firme unos papeles antes de matarlos-dijo rápidamente sacando unos pergaminos-aquí dice que me dará la mitad de la ciudad que le corresponde a el.
-¿Y que lo hace pensar que firmara?-pregunto el gordito sonriendo nervioso, pero seguro de que su jefe no firmaría.
-Le haré una oferta que no podrá rechazar.
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Ginny Weasley aun recordaba sus años en Hogwarts con cierta tristeza. Recordaba a un chico que le había prometido su amistad, pero que casi terminaba sacándole la vida. Recordaba a una chica que se animo a hablarle cuando todos creían que ella era una asesina. Recordaba a un director que le creyó cuando le dijo que ella no había sido. Y más aun, recordaba a un chico de ojos verdes y gran cicatriz, rescatarla de una gran serpiente.
No sabia porque lo hacia, pero algunas noches, cuando cerraba los ojos para dormir, deseaba volver a Hogwarts. A lo mejor era añoranza de su niñez, deseos de volver a comer aquella comida, a correr por esas laderas, a vivir una época en la que sufrió tanto como gozo. Pero le cambiaria algo: tendría a Harry Potter.
Ahora, con unos años de más, deseaba que su vida fuera tan complicada y sencilla como en aquella época.
-Ginny…
Quería volver a tener doce años.
-Ginny…
Quería que sus hermanos la cuiden.
-Gin…
Quería que Harry Potter la salve.
-¡GINNY!-grito la voz de su madre en su oído.
-¿Que?-grito la chica sentándose en la cama-¡Mama! ¡Me vas a matar de un ataque al corazón! ¡No me puedes gritar así!
-Bueno, hija-dijo nerviosa la mujer-ya paso el mediodía y tu sigues durmiendo.
-Anoche fue una muy larga noche-dijo la pelirroja volviéndose a acostar y mirando hacia la ventana con la vista fija. Era un día soleado, perfecto para el Quidditch o un picnic junto al lago.
-Eso parece-dijo Molly sentándose a los pies de su cama. Llámenlo curiosidad, instinto de madre, o como quieran, pero ella sabia que algo había pasado-Sabes que puedes hablar conmigo de lo que sea, Ginny.
La chica la miro con tristeza, dejando caer unas cuantas lágrimas. No sabia cuando todo se había complicado, cuando en su vida todo se veía gris. No sabia cuando, pero si el porque. Sus días habían sido de lo más normales, hasta que Harry Potter decidió volver a su vida un día y darla vuelta por completo.
-¿Es por lo de Hermione? Porque yo no quería que estés así, hija. Voy y hablo con Hermione, y la obligo a que hable con Ronnie…
-No mama-la interrumpió-eso es solo una parte…es…es todo muy complicado. Yo no sabia que crecer era tan complicado. ¿Cuándo deje de ser una niña, mama? ¿Porque cuando uno es chico ansía tanto crecer? Si es horrible…si es mejor no tener problemas, no sufrir, no…nose
Molly la tomo entre sus brazos y la abrazo con delicadeza, dejándola llorar. Ginny nunca había sido tan demostrativa de sus sentimientos. Molly sentía a veces que era la ultima en enterarse de lo que sentía su hija. Pero esta vez era diferente.
-¿Que paso, Ginny?
-Estoy…me gusta un chico que no es mi novio, y el dice sentir lo mismo…bueno, parece sentir lo mismo…pero todo es muy complicado, veras, el también tiene novia y no parece una mala chica, bueno si no contamos que tiene otro novio también, pero ¿Quién no tuvo un desliz? La cosa es que ahora apareció alguien más…y yo ya ni se que pensar…
-¿Quién apareció?
-Otro chico…uno con el que yo no contaba que podía llegar a pasar algo, pero…es que es tan diferente, y complicado y un completo desastre…a la vez que parece tenerlo todo resuelto, se cree que sabe todo, pero en realidad no sabe nada…y a veces, cuando me mira…
-Ginny, espero que no sea nadie raro…
-Yo no le puedo creer a Harry todo lo que me dice-dijo de repente llamando la atención de su madre-no puedo, menos aun cuando me doy vuelta y aparece Cho y me descuido un rato y aparece Zarah…
-¿Harry te dijo que esta enamorado de ti, hija?
-No precisamente…
-¿Entonces?
-Mama…yo me doy cuenta. Ayer…ayer me beso. Me beso y en eso no se miente. Y de solo recordarlo se me acelera el corazón. Pero eso esta mal…yo tengo a Michael, no puedo lastimarlo…
-Pero si estas enamorada de Harry, Ginny…contra eso no se puede luchar, hace mal…
-Pero no creo que Harry diga toda la verdad-dijo apenada.-A veces pareciera que no le importa nada más que yo. Que quiere llamar mi atención, que quiere tomarme de la mano, que quiere decirme cosas lindas. Y dos segundos después lo veo salir del departamento de Cho después de pasar la noche con ella.
Molly abrió los ojos lo más que pudo. Ahí estaba el quid de la cuestión. Ginny no confiaba en el ojiverde. Molly sabia, por experiencia propia, lo que era no confiar en un hombre, y por lo tanto sabia, que esa, era una dolorosa lección.
Ginny la miro esperando una respuesta, pero Molly no sabia si la chica estaba preparada para escucharla.
-Ginny, ¿hablaste con Harry de esto?
-No…no tuve tiempo-dijo sollozando-ya se que tendremos que hacerlo en algún momento, pero no me gusta pensar en que me va a decir…a lo mejor es solo un momento de atracción y eso es todo, y no quiero escucharlo decir eso…
-Ginny…-dijo su madre incomoda por la situación.
-¡No mama!-la interrumpió-yo no soy Cho…yo no voy a acostarme con alguien que apenas conozco, yo no voy a llegar a eso para conservarlo conmigo…mama…Harry debe sentir algo realmente profundo por Cho…
-Tú no sabes eso…
-Si que se…Harry estuvo con Zarah ocho meses y no le toco un pelo, y ve a Cho una noche…la misma noche en que casi pasa algo entre nosotros, y termina en su cama…y encima tiene el descaro de dejarse ver la mañana siguiente…
Molly a esta altura no sabía si podía seguir escuchando. Su hija estaba sufriendo, por Harry, y a lo mejor el chico no valía tanto sufrimiento. Ella, como madre, no podía permitirle que lastime a la menor de sus hijos.
-Ginny-dijo decidida-si Harry hizo eso fue por algo. Pero tienes que recordar que es un hombre. Los hombres hacen esas cosas…ellos, no piensan con la cabeza…
-Si, ya se con que piensan…y por eso mismo no se si creerle…
-Harry quiere mucho a esta familia, nosotros lo adoptamos como un Weasley más, como un hijo-dijo señalándose el pecho- y como un hermano-dijo señalándola a ella-si bien no me gusta lo que estoy escuchando, me parece que el no haría nada para lastimarte…
Ginny miro a su madre considerando todo lo que había dicho. Se paro de su lugar y dándole un beso a su madre se metió en el baño.
Tenia que ir a la Academia, tenia que hablar de lo que había visto en el despacho de Malfoy, no podía estar perdiendo el tiempo en cosas triviales.
Si Harry quería algo con ella, que el sea quien la busque. Por ahora era mejor alejarse de el. Ginny siempre había odiado esas relaciones tormentosas que solían tener sus amigas, con chicos que las engañaban y ellas terminaban perdonando. Ella no era así. No quería serlo.
Aun bajo el agua fría de la bañera, recordaba sus días en Hogwarts. Harry había tenido una cosa con Cho en ese momento, pero nada bueno había resultado de eso, según lo que había dicho Hermione. Y ahora, Harry estaba con ella de vuelta. Y ella estaba con Michael nuevamente.
A lo mejor, como aquella vez, todo terminaba bien, y Harry se olvidaba de Cho y ella se olvidaba de Michael. Y todos eran felices.
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Ron caminaba por las callecitas de Hogsmade con una gran sonrisa en la cara. Acababa de pasar una hermosa reunión en la Academia y le darían dos semanas de descanso después de su boda, todo gracias a su excelente trabajo en sus misiones. Y ahora le diría a Hermione que podrían irse de viaje a donde ella quiera.
Apenas faltaban dos semanas para su boda y Ron no tenia ni la menor duda de que eso lo haría feliz. Hermione era todo lo que necesitaba. Por eso se encontraba en Hogsmade, buscando algo para regalarle, quizás unos chocolates, unas flores, un perfume…
Miro la tienda de la Señora Lovertte a lo lejos, eso si que seria bueno. La tienda de la Señora Lovertte era una de la más conocidas tiendas, principalmente porque, verán, ahí se vendía lencería.
Ron sonrió pensando la cara que pondría Hermione si el le llevaba ese regalo. Seguramente comenzaría con algún discurso sobre como esas tiendas eran degradantes para las mujeres o de cómo ese regalo era más para el que para ella. Bueno, en eso estaba algo equivocada. Ambos podían obtener beneficios al respecto.
Más lejos estaba una tienda de joyas. Seguramente un lindo par de aros la harían sonreír gratamente. ¿Que no dicen por ahí que las joyas son las mejores amigas de las mujeres? Bueno, Ron sabia que eso no era así en el caso de Hermione. Los mejores amigos de la castaña eran los libros.
En una esquina distinguió una librería nueva, pero la paso por alto. Tantos años juntos no quería decir que no tenía imaginación. Esta bien regalarle un libro a Hermione tu amiga, quizás a Hermione tu nueva novia, pero a Hermione tu por-ser-esposa no era buena idea. Y pensándolo nuevamente, ya se había quedado sin ideas sobre que libro regalarle.
Una gran casa de venta de flores le hicieron arder los ojos por su colorido. Ron sonrió. Era un clásico. A todas las mujeres, sin importar la situación, un ramo de flores siempre las sorprendían, o por lo menos actuaban sorprendidas. Y Ron, cada vez que llevaba un ramo de flores, obtenía lo que quería.
En su séptimo año en Hogwarts le pidió que fuera su novia y le entrego una pequeña flor amarilla que acababa de encontrar, Hermione le dijo que si. Ese mismo año, antes de que saliera de la enfermería por las heridas de la última batalla, Ron le llevo una flor amarilla que había encontrado otra vez por ahí, para que la chica lo perdone por haber casi muerto. La ultima vez que Ron le había regalado flores, Hermione había aceptado casarse con el.
Cuando salio de la tienda con un ramo de flores amarillas, se sintió aun más seguro de si mismo. Al frente, y al parecer estratégicamente colocado, se encontraba una sucursal del negocio de chocolates más famoso: Chocolat.
Cruzo apresurado entre la gente y se metió haciendo sonar una campanita sobre la puerta. El lugar estaba más o menos vacío, pero era tan grande que en realidad no se podía decir bien.
-Buenos días, señor. Mi nombre es Nadie y estoy aquí para ayudarlo en lo que necesite.
Una chica de cabello rosa le sonio detrás de un mostrador. Ron se sintió por un momento intimidado por la forma en que lo miraba, pero luego sonrió y negó con la cabeza.
-Esta bien, gracias, voy a mirar…
Los estantes de Chocolat eran más altos que Hagrid. ¿Cómo se suponía que vería lo que había más arriba? Igual Ron encontraría seguramente algo con lo que había a la vista.
Chocolate con nueces y almendras. Chocolate blanco con fresa. Chocolate con nueces con chocolate blanco. Chocolate amargo con calabaza. Chocolate con avellanas y naranja. Chocolate con chocolate.
Era demasiada variedad para su cabeza y su estomago que había comenzado a rogar por un pedazo de chocolate.
Detrás de unos estantes de gomas saltarinas, Ron encontró algo más que interesante. No era chocolate con chicle cubierto de un baño de menta verde con chispitas de chocolate blanco, sino era, Michael Corner, el poco deseado novio de su hermanita.
Era la primera vez que lo vería después del pequeño incidente en su casa. Aun recordaba la impactante noticia que había recibido esa noche, y aun estaba molesto con eso, pero sabia que era mejor que Ginny esperase un hijo de su mejor amigo que de un modelo tirado a más.
-Corner-lo saludo sobresaltándolo, por la espalda. El chico se giro a verlo y lanzo un suspiro de fastidio cuando lo vio. A Ron poco le importo.
-Cuñadito-dijo con falso entusiasmo Michael-¿Que estas haciendo por acá? ¿Incrementando esa panza? Así no vas a poder perseguir a los chicos malos…
-¿Y tu que haces acá?-pregunto sonriendo-porque si viniste a comer dudo que la ropa interior quede algo sexy con un gordito…además, ¿que es eso de cuñadito? ¿Mi hermana no te dejo todavía?
Michael rió con ganas, pero nada supero la sonrisa de superioridad del pelirrojo. Ginny no había dicho nada. Pobre. A veces su hermana era demasiado considerada con los sentimientos ajenos, así que el la ayudaría.
-¿Y porque me habría de dejar? Nosotros tenemos nuestros problemas, pero siempre los resolvemos.
-¿Así como el que tuvieron el día que te presentaste borracho en su casa diciéndole que no trabaje con Malfoy?
-Bueno-dijo nervioso el modelo-eso fue un error que cualquiera comete. Ginny debe saber que Malfoy no es una buena persona, y ella pobrecita, siempre ve lo bueno en la gente…
-El mismo error que cometió contigo-dijo Ron con falsa seriedad-bueno Michael, no podes estar diciéndole a Ginny que hacer y que no…mi hermana odia que la mandonen…además, no creo que te dure mucho…
-¿Que? ¿Que cosa?
-Ginny te va a dejar.
-¿Que? ¿Porque? Mentira…eso es mentira.
-No, es verdad. Ginny te va a dejar, solo que ella ve tan solo lo bueno en la gente, pobrecita, y no quiere lastimarte-dijo imitando la voz de Michael de una forma muy femenina.
-¿Y porque me dejaría? Si es por lo de Malfoy, yo se que ella no siente nada por el y que es solo un trabajo…
-No Michael-dijo Ron seriamente-Ginny esta esperando un hijo de otro.
-¿QUE? ¡¿ESTAS LOCO?! ESO ES MENTIRA… ¿DE QUIEN? ¿MALFOY? ¡LO VOY A MATAR! ¿COMO NO ME VA A DECIR NADA?
-No seas idiota-lo interrumpió Ron dándole un golpe para que se callara-¿Cómo va a estar esperando un hijo de semejante basura? No, no es de Malfoy.
-Bueno, ¡no me importa quien es el padre! Esto es una locura…mentira… ¡no te creo nada, Weasley!
-Como quieras…pero solo para que sepas…el apellido que llevara el bebe es Potter…
Michael abrió la boca, achinando los ojos y lanzando un suspiro de esos que lanzan las chicas cuando ven a su estrella de rock favorita. Ron por su lado, giro sobre sus talones y camino hasta la salida con una sonrisa de suficiencia.
-¿Encontró lo que buscaba señor?-pregunto Kadie.
-Creo que si-dijo Ron sin prestar atención y salio del local. Cuando giro por una esquina algo llamo su atención.
Una tienda de ropa de bebe.
Cruzo la calle con decisión y comenzó a mirar toda la pequeña ropita que había. Una pequeña capa que decía amo a mi papa, un gorrito de mago con la punta doblada, una pequeña escoba de juguete y unos guantes de piel de dragón, fueron los más llamaron su atención.
No había nada de malo si el compraba algo de eso para Ginny. Después de todo era su hermanita y tendría un pequeño Weasley. Y por más que quisiera arrancarle todos los pelos de la cabeza, y otras zonas más dolorosas, a Harry en el momento, no dejaba de ser su mejor amigo.
-¿Así que dejaste embarazada a Granger, Weasley?-pregunto una voz serpentosa a su espalda.
Ron, en vez de preocuparse, saltar sobre Malfoy y molerlo a golpes, o solo hechizarlo, giro y miro al rubio con suficiencia.
-No, Malfoy…Hermione no esta embarazada…
-Gracias, Merlín-dijo el chico chocando las palmas de sus manos-¡no me quiero ni imaginar lo que saldría de esa unión!
-Me alegro…porque seria medio asqueroso de tu parte estar pensando en Hermione y yo de esa forma-dijo el pelirrojo cruzándose de brazos ante la mirada incrédula de Malfoy. El chico sonrió y copio su postura.
-¿Entonces?-dijo señalando con el mentón la tienda-¿Alguno de tus hermanos piensa seguir plagando la tierra de pelirrojos insoportables?
Ron sonrió de oreja a oreja. Que perfecta oportunidad se presentaba frente a sus narices, y el, como todo Weasley de carácter no la dejaría escapar.
-¡Que curioso que lo preguntes!-dijo apoyando una mano en el hombro del rubio y riendo-¿A que no sabes quien esta embarazada?
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Harry lavo sus anteojos bajo en agua con esmero. Hacia días que no veía bien creyendo incluso que su vista había empeorado fue a ver a un medimago. Demasiado grande fue la vergüenza que paso cuando, una hermosa chica de cabellos castaños, le dijo que solo tenia sucio sus anteojos. Así que juntando coraje, para salir con la frente en alta de aquel lugar, se dispuso a lavar sus anteojos.
Esto era demasiado para el.
Siempre había sido propicio a los papelones en público. La gente solía señalarlo, hablar por lo bajo e incluso mirarlo con miedo, pero nunca antes se había reído de el. Era la segunda vez que le pasaba lo mismo en poco tiempo.
El solo pensar en eso le recordó a Ginny y sonrió con nostalgia. ¿Que estaba haciendo? Ginny era demasiado importante para el como para andar con jueguitos entre ella y Cho. Debía pensar bien que hacer.
-¿Soñando despierto, Harry?-dijo una voz detrás suyo. El chico no tuvo ni que girarse para saber que Ginny Weasley estaba detrás de él.
-¿Te gustaría saber con que estaba soñando?-dijo levantando una ceja. Ginny rió y le dio un golpe en el brazo.
-Pervertido.
-Puritana-Ginny rió aun más.- ¿Que hacías acá? ¿Estas enfermo?
-Me dolía un poco el estomago-era mejor mentir a que la pelirroja se diera cuenta lo tonto que había sido. Ella solo sonrió con ternura.
-Podías haber preguntado-le dijo-yo conozco la receta perfecta.
Harry la miro algo desconfiado, haciéndola reír nuevamente. El chico se sorprendía cada vez que estaba con Ginny, era conciente de que no era tan gracioso, eso podría haberlo hecho pensar que Ginny definitivamente esta coqueteando abiertamente con el, pero al conocerla tan bien, sabia que la pelirroja reía cada vez que podía.
Y a el la encantaba hacerla reír.
-¿Vamos a tomar un café?-le pregunto estirando el brazo para que Ginny lo tome. La pelirroja arrugo la nariz de forma un poco graciosa.
-Prefiero un licuado-le dijo tomándolo de la mano, en vez del brazo.
-¿Averiguaste algo de Malfoy?-pregunto Harry de repente justo cuando les traían sus pedidos.
-No mucho-dijo Ginny sin mirarlo-encontré unos papeles muy raros en su escritorio…recortes de periódico y fotos de mortífagos que escaparon o murieron…
-¿Nada más?
Ginny trago mucho licuado y negó con la cabeza. Estaba mintiendo, pero quería averiguar más sobre esas carpetas que el rubio tenia de cada uno antes de decir algo.
-Bueno, entonces-dijo Harry-tenemos que planear nuestro próximo paso.
-¿Ahora?-se quejo la pelirroja-Pero si la estábamos pasando tan bien…
-No se que pasa por tu cabeza cada vez que tocamos el tema de Malfoy que inmediatamente se te ocurre algo mejor a hacer…-dijo acusadoramente el pelinegro.
-¿A si?-dijo Ginny sonriendo-No me di cuenta.
-Hace un mes me obligaste a comer hot dog en una competencia…
-Yo sabia que de todo el hambre acumulado por años podías ganar…
-Pero no gane…
-El segundo lugar es tan bueno como el primero…
-No recuerdo que me hayas dicho eso después que perdí mientras me gritabas que no era una niña que abra la boca y coma-dijo el chico juguetonamente mientras Ginny sonreía, pero con la mirada perdida.
-¿Harry?
-Mmmmm…
-¿Estas durmiendo con Cho?-el pelinegro trago tan rápido su café que se quemo toda la garganta e incluso, como el pensó, el estomago por completo.
-¿QUE? ¡No!-dijo rápido cuando se recompuso, a pesar de que el color rojo en su cara le duro mucho tiempo.
Ginny solo asintió con la cabeza, pero no le creía. Y escucharlo mentirle en la cara fue más doloroso que solo pensarlo.
-¿Y tu? ¿Con Michael?
Ginny solo negó con la cabeza con menos efusividad, pero siguió pensando en silencio por un largo rato. Harry no creyó que la situación se podía poner peor, pero ya que ella había sacado el tema a relucir, el también considero propicio discutir su situación.
-Yo te quiero a ti Ginny-dijo bajito, pero sabiendo, que la chica escucharía.
-Entonces…haz algo que lo demuestre-Harry sonrió pero Ginny se enojo y negó con la cabeza-no eso, idiota…
-Yo voy a terminar con Cho-dijo lentamente-lo voy a hacer ya que me lo pides.- Ginny arrugo el entrecejo.
-¿Ya que te lo pido? No tienes que terminar con ella porque te lo pido…sino porque tú lo quieres…
-Bueno, si…yo también quiero…-dijo Harry mirándola como se enojaba, entonces considero que el también debía enojarse-¿Y que me dices de Michael?
-¿Que con el?
-Termina con el-dijo levantando la voz. Ginny miro a todas partes del local avergonzada y con un movimiento de cejas le indico que baje la voz.
La pelirroja no contesto, y miro su gran licuado en silencio. Harry no entendía. Ella llevaba mucho tiempo con Michael, a lo mejor no lo amaba pero si lo quería. Para el era todo más fácil, apenas llevaba unos días con Cho. Hombres. Nunca entienden nada.
Harry trago saliva lentamente. No le gustaba el silencio ni el gesto de tristeza en Ginny. ¿Que de complicado podía tener romper una relación? El solito había terminado con Zarah, y aquí estaba de lo más bien. Mujeres. Nunca las entendería.
-Terminare con Cho, cuando tú termines con Michael-dijo Harry con una sonrisa triunfante que no hizo más que enojar a Ginny hasta lo máximo que duraba su paciencia.
-Idiota-dijo la chica parándose.-No puedo terminar con Michael así nomás…
-¿No puedes o no quieres?
-¡¿Que?! No puedo creer que me estés preguntando esto…
-Tienes que elegir de una vez Ginny.
-Yo ya elegí.
-No parece que fuera a mí-dijo el pelinegro parándose de su lugar, dándole tiempo a Ginny para que lo detenga, pero ella no lo hizo entonces, enojado se fue.
Por el rabillo del ojo la vio pagar la cuenta y salir por la puerta más lejana a el, cruzar la calle y perderse entre la gente. Harry lanzo todo el aire de sus pulmones y camino hasta su departamento.
Llamo el ascensor, y cuando este llego se llevo una asiática sorpresa.
-¡Harry! Te estuve esperando un rato largo y no aparecías…ya me estaba yendo-dijo sujetándolo de la manga de la camisa y metiéndolo en el ascensor.
-Fui a la Academia-mintió sin saber porque.
-Bueno, yo traje unos spaghetti para comer, un rico vino…todo para pasar una linda noche.-dijo jugando con el cuello de la camisa del chico, y sin esperar respuesta le dio un beso de esos que dejan sin aliento.
-Cho-dijo cuando se separaron al mismo tiempo que el ascensor llegaba a su piso-no me siento muy bien…
-Tranquilo, yo cocinare…-dijo comenzando a desprender la camisa del chico lentamente mientras le daba unos besos en el cuello.
-¿Que haces?-dijo Harry. Cho solo sonrió y abrió la puerta con la llave que saco del pantalón del chico.
-La cena puede esperara hasta más tarde-dijo levantando las cejas de forma sexy-¿Quieres pasar?
Harry la miro por unos segundos, y se volvió a ver el largo pasillo. Ginny ya pensaba que habían dormido juntos, no tenia ninguna intención de dejar a Michael, parecía sentir algo por Malfoy y hacia todo el doble de complicado.
Pero no podía hacerle eso.
-¿Harry? ¿Vas a pasar?
-Si-dijo metiéndose detrás de la asiática y cerrando la puerta detrás suyo.
Perdón por la demora en actualizar, pero estaba muuuuy ocupada. Espero les guste el capitulo. No odien a Harry por lo que hace, a veces los hombres no piensan con la cabeza, como bien dijo sabiamente Molly y como toda mujer debe saber…en fin, en el capitulo que viene, tendremos más de Hermione y Ron…algunas cosas que finalmente se solucionan, otras que empeoran…espero sus reviews y gracias por todos los reviews de apoyo que recibí con el capi anterior. Muchas gracias.
YOGINNY
