Esta historia fue publicada originalmente en inglés por la autora "EchoEternal" bajo el título de "Eternally Never Yours", yo sólo traduzco. Sus notas intactas… por si acaso.

Oh, entonces, decidí que en este capítulo habría muchas cosas y tomar segundos términos en cuando a largo. Desde que es muy largo, ¡date algo de tiempo para leerlo! Cuando estés listo, recuéstate. En serio, cosas suceden (Además, itálicas en este capítulo citan otras cosas. Sólo para que lo sepas.)


[Luigi]

Uno podría imaginarse que marchar a través de los Desiertos podría ser el tipo de experiencia de intentar y cansarte. Considerando que mi hermano y yo lo hemos hecho antes, puedo decirles a las personas que ciertamente puede ser, en la mayoría de las ocasiones.

Sin embargo, cuando alguien que viaja acompañado de alguien que puede mover un cetro mágico y aplastar a la mayor parte de los enemigos, el camino sería mucho más sencillo.

Seguro, ella no tiene nada que hacer además hacer la escalada hasta ahí más sencilla, pero era nada comparado a visitas anteriores. Mientras que caminábamos a través de los caminos arenosos, Peach podía conjurar cualquier hechizo contra cualquier Goomba, Koopa o Serpiente de fuego que nos atacara. Si desvió la mirada, un flash rosa sería la única señal que vería si regreso mi atención a ella.

Mientras tanto, el resto de nosotros fue utilizado para cruzar los paisajes del desierto. Yoshi ya había cargado a ambos Toads verde y amarillo en su espalda, y se movía un poco más lento debido al peso extra. Cada que alcanzábamos plataformas que nos permitían atravesar rápidamente grandes cantidades de arena, me debería forzar a pararme y regresarme para ayudarle al Toad azul, quien todo el tiempo había estado ayudando al Toad morado. Aunque no esperaba, nuestra princesa era siempre quien lideraba el camino.

Después de que flotó sobre la última asta, Peach quitó la bandera de Bowser y se deslizó abajo para acompañarnos. El Toad morado tomó una rosa con la cresta real de Peach en ella, una de su corona, y la alzó hasta arriba.

—Cierto —Peach suspiró y asintió—. Esa debe ser la última antes de la fortaleza.

—HAh… bien —dije—. Creo… que Yoshi debería… estarse cansando.

—Nope, estoy bien por ahora —aseguró el siempre-energético Yoshi.

—Bueno, podemos tomarnos una pausa y caminar a la fortaleza en vez de correr —sugirió Peach—. ¿Suena justo?

Los cuatro Toads y yo asentimos. Yoshi nos observó un poco y se nos unió.

—Okey. Yoshi, ¿por qué no lideras el camino un poco? —preguntó Peach.

— ¡Seguro! ¡Déjamelo a mí!

El dinosaurio verde se adelantó felizmente, y los dos Toads en su espalda saltaron con cada paso. Detrás de ellos, el Toad azul y morado rieron disimuladamente el uno con el otro. Me moví para seguirles, pero Peach tomó mi brazo y me sostuvo.

—Luigi, ¿podrías sostener mi cetro, por favor?

— ¿Q-Qué? ¿Yo?

—Sí —Peach suspiró—. No deberíamos encontrarnos con ningún otro enemigo en el camino.

Todavía perplejo, me encogí de hombros y tomé su cetro dorado mientras lentamente seguíamos a los otros, y me quedé un poco atrás de los demás. Su cabeza con forma de corazón llamó mi atención, y observé a las gemas chispeantes. El borde de ellas era de color dorado, como el resto de la barra, pero había una delgada capa de azul entre esos y los rosas que estaban alrededor del corazón. Una gema azul más grande estaba en el núcleo de la varita, similar a la que Peach vestía en sus vestidos.

—Bonito, ¿no es así?

Mi cabeza se alzó y me regresé a Peach. —O-Oh, s-sí lo es —tartamudeé.

Sacudió la cabeza y entonces me observó con desdén. —Luigi, no tienes que pretender que no te preocupa —¿qué?—. Puedo decir que estás igual de preocupado por mi seguridad así como todos los demás. Por favor no lo estés.

Me rasqué la parte de atrás de la cabeza. —Princesa, todos estamos preocupados por usted porque lideras este reino —expliqué—. Si algo te sucede, estaríamos en más peligro del que podríamos imaginarnos. Es sólo natural que actuemos defensivos sobre ti y mostrarte nuestras preocupaciones. Sin embargo —añadí—, también sé que eres muy capaz, especialmente con este cetro en tu mano. De hecho, todos estamos teniendo un tiempo duro manteniéndote con nosotros mientras lideras. Ninguno de nosotros parará de preocuparse por ti, pero no confundas nuestras aprehensas con dudas —aun así, ella no pareció convencida, así que hablé un poco más—. Actúo de la misma forma cada vez que Mario y yo nos aventuramos juntos.

Peach me observó durante un largo rato. —Lo lamento, Luigi —bajó la cabeza—. Honestamente, sé que no he sido yo misma últimamente.

Al tiempo que brillaba de nuevo, alcé la varita a ella mientras sostenía la cabeza de nuevo. — ¿Tendría esto algo que ver?

—Probablemente —murmuró Peach—. La magia es… complicada. Y los efectos secundarios pueden hacerle mucho al usuario.

— ¿Efectos segundarios que incluyen…?

—Pérdida de memoria y personalidades más gruñonas, para empezar —Peach respondió—. Toma un ligero golpe en el usuario, y tiene diferentes efectos en los varios hechizos. A veces, los efectos secundarios varían basados en los usuarios. Por ejemplo, una persona podría experimentar pérdida de memoria, mientras que otra tendrá la memoria más afilada que nunca. En contraste, sin embargo, la otra persona podría volverse más hostil, mientras que el primero sería de lo más dulce.

—Peach —prácticamente exhalé antes de continuar, aun ansioso—, con ese tipo de reacciones no deberías utilizar este bastón.

—Quizás, y es normalmente por qué limito el uso —admitió Peach—. Sin embargo, aun he utilizado su magia antes, pero no siempre lo cargo conmigo. Usualmente, si soy capaz de prepararlo antes, haré un hechizo que me permite algunas capacidades mágicas antes de dejar el castillo —suspiró—. No es todo magia mala; Luigi. Y Bowser ha colmado mi paciencia hasta el final. No más. Estoy retomando el reino por cualquier cosa que sea necesario.

Mi cabeza lentamente negó. — ¿Y a cualquier costo, Peach?

Nos paramos y ella me dio otra larga, dura mirada. Después de un minuto silencioso, Peach tomó su cetro de vuelta y musitó. —Cualquier cosa que sea necesaria para recuperar a Mario. Él ha hecho lo mismo por mí incontables veces antes y le debo todo esto. Le debo mi reino también.

Y con eso, Peach continuó caminando detrás de los otros. Había más de lo que quería preguntarle, pero ya había empujado demasiado a la princesa. Quizás después podría divagar por más respuestas.

Respuestas de ella, al menos. Un pie se alzó y se lanzó hacia adelante mientras me preparaba para seguir a los demás. Sin embargo, mis manos pasaron por mis overoles hasta que saqué la letra de Mario. Esperé un poco más que suficiente para leer el resto de esto.

Vacilación floreció en mí, sin embargo, mientras estudié la carta doblada. ¿Era el tiempo de leerla toda? Lo previo que tuve me había dado suficientes preocupaciones sobre lo que estaba sucediendo en la cabeza de mi hermano. Y es suya, así que tal vez no debería.

En contra de mí, mis manos lentamente abrieron la letra. La curiosidad venció al miedo hoy.

Mis pies continuaron caminando, y era capaz de seguir al grupo, pero la distancia entre nosotros era muy notable. Un ligero salto cerró el abismo un poco, pero lo mantuvo del suficiente tamaño para que pudiese leer en paz. Con una mirada periódica en el camino, traje mi atención a la carta de mi hermano.

Querido amigo, espera. Ya he leído esa parte. Un poco más abajo y ya pasé lo que he leído. Venimos juntos, una y otra vez, y lo amo. ¿En qué estaba pensando? Su real majestad, le llaman burlescamente, Su cascarrabiedad, Su terribilidad, Su aplastabilidad, y todo el terrible resto. Aquellos títulos sonaban… familiares. Los secuaces de Bowser le han llamado así, en apoyo de burla o en el más extraño de los términos de cariño. ¿Pero por qué Mario habría…? La verdad debe ser dicha, no soy héroe, por amar esta destrucción, este caos. ¿Qué? No es cierto.

Sí, él. Él es el fuego, mi fijación. Él literalmente respira llamas y se atrevería a armar un show sólo para mí. Siempre para mí, me gusta decirme. Imaginar.

Tropiezo y tomo un momento para volver a mi ritmo. El camino tomó un par de vueltas de las que no había estado atento y seguí a los otros cuidadosamente. Mientras que esperaba que uno d ellos se regresase, me preguntase algo, ninguno de ellos lo hizo. Los cuatro Toads rieron y se contaron historias entre ellos, las cuales se las arreglaron para atraer la atención de Yoshi. Peach ya se había ocupado demasiado en liderar como para checarme.

Bien. Necesitaba el espacio, la forma en la que la carta de Mario sonaba estaba fuera. Por alguna razón, se sentía como una confesión de amor para… pero eso no podía ser correcto.

De vuelta a la letra, eso… él mencionó cómo la gente juzga mal a la princesa y discute su relación con Peach, casi a una platónica. Inclusive se fue a qué tanto ella confiaba en él, porque el estrés podría ser demasiado para cualquier otra persona. Y necesitaba regresar la vista de nuevo arriba, a Peach, porque soy uno de ellos, la gente a la que ella se niega a hablarle de sus demonios internos. Inclusive cuando hablamos antes, seguía sin conseguir que se abriera más. ¿Qué nervio había Toadsworth tocado antes? ¿Qué otra cosa debió haberla sacado de esa forma?

Mis ojos se viraron de nuevo a la carta. Mario se fue a reafirmar que Peach no estaba interesada en él románticamente, contrario a la creencia de muchas personas. Aunque parte de mí esperaba que mi hermano estuviese interesado en la realeza, específicamente en Peach, no había pensado en los dos como una pareja. Más que nada, sólo quería a uno de nosotros ser capaz de ser cercano a ella por cualquier beneficio que podría haber traído. Desde que Mario se las arregló, lo dejé para él, pero pareció que Peach no estaba interesada en él, y me hubiera imaginado a mí como extensión. La forma en la que ella dirigía su atención en Mario, cómo ella se lo llevaba lejos de todos, sólo para un poco de tiempo a solas, cualquier clase de cumplidos que ella le dio a Mario en privado…

Esos son pensamientos que cualquier mujer podría tener. O cualquier hombre, ¿cierto? Espera, espera, ¿qué?

Un poco más abajo, lo golpeo: Las personas llamarían a Bowser asqueroso.

Prácticamente para este punto he tropezado, y alcé mis brazos para mantener el equilibrio. La carta aleteó mientras la movía y mis ojos están abiertos grandes. Creí que Yoshi podría haber mirado atrás, así que intenté recuperarme, y endurecerme de nuevo en el paseo detrás de los otros y mover la carta cerca de mí. El dinosaurio viró su atención a mí y sonrió. Con un poco de esfuerzo, le envió una de vuelta y alzo la mano. Mientras que Yoshi estaba pacífico, el Toad amarillo se regresó para checarme.

— ¿Estás bien, Luigi? —llamó.

—Bien —mentí—. Sólo manteniendo un ojo en la parte trasera —si Peach hubiese tenido curiosidad, eso hubiera atraído su atención aquí. El Toad asintió y se regresó a conversar con sus amigos. Mi sonrisa forzada desapareció y sentí a mi cuerpo temblar.

Esto no está bien. La letra no es correcta. Él es fuerte, imponente. No, es falsa. Cuando nuestros ojos se encuentran, veo calidez. El calor está jugándole una broma a mis ojos. Seguro, las escamas son diferentes, pero se ven tan suaves, asqueroso. La parte divertida es la cola. Se mueve alrededor al tiempo que pasea, flotando delicadamente después del resto de su figura. En verdad no estoy leyendo esto. No lo estoy. Lo admito, no es la mejor forma de ofrecerme a él, pero se va al punto.

Lo que tengo aquí no es la letra de mi hermano. La-esta basura acerca de un mejor Bowser y amor por su ejército, su niño, esos no pueden ser los pensamientos de Mario. Les dice a los Toads cobardes, mi hermano nunca haría eso. Bowser no es un hombre de familia, ¡es un monstruo! De todas las personas, Mario debería saberlo.

Difícilmente puedo seguir leyendo esto, aunque no me puedo parar del todo. Ya sé por adelantado que los reinos, el mundo, llamarían a mi amor locura, ¿pero él lo haría? Sí, es una locura. Si fuera real, eso es. ¿Podría cambiarlo? ¿Debería? ¿Yo podría cambiar? Mario nunca cambia. No tanto. No lo haría.

Pero la siguiente parte de la carta no se aguanta ningún golpe. No puedo siquiera imaginarme la reacción de mi hermano. Su gemelo, ¿tan retorcido por dentro? Seguro, Mario estaría preocupado por mi opinión, pero… no. ¿Cómo podría dejar a mi hermano menor de lado? Él… él… para, no es real. Luigi siempre ha sido tan altruista, poniendo a todos y todo antes que a sí mismo. ¿Cómo posiblemente podría herirlo de semejante manera, traicionarlo? …Nunca lo harías. Mario, eso es. Él nunca lo haría. Este montón de basura no es él.

¿Por qué sigo leyendo esto? Debería odiar estos pensamientos, este deseo. El amor entre hombres es en sí una materia delicada. Amor entre enemigos mortales no es posible. Yo… bueno, hombres enamorados… enemigos definitivamente no deberían ser. No, ¡no! Este. No. Es. Mi. ¡Hermano! Aunque es real. Esos son mis pensamientos. Deseo esas cosas. ¡PARA! …Para de leer.

Algo que nadie debe saber, y es que amo a Bowser. No Luigi, mi hermano con quien comparto tantas cosas. No Peach, quien puede ser tanto mi confidente así como yo puedo ser el suyo. Ni siquiera el mismo Bowser, quién probablemente nunca sabrá mis declaraciones de amor.

…No.

Sí, estoy seguro de que esto terminará en las manos de alguien, en algún punto u otro. Estoy lleno de esperanza de que sea en las de alguien que llegue a comprenderme, y no de alguien a quien amo. Angustia me golpea en el estómago. Verdaderamente, espero dar esto complacientemente y que no me haya sido robado.

Bajé mi cabeza mientras mis manos temblaban. Estoy desesperado porque uno de los otros vea atrás, para preguntarse si estoy bien, pero ellos están satisfechos manteniéndose en el camino, y ellos no tienen prisa en regresarse.

La carta termina con: Afectuosamente, Mario (Sip, ¡e-se so-y yo!)

Y eso era todo.

Mis ojos volvieron sobre las palabras, una y otra vez. No podía ser real. No había ritmo, ni rima, y no razón. Era ilógico. De alguna forma, tenía que tener un error en lo que vi o dije. Aunque checando de nuevo, estaba seguro:

Esta era su escritura. Era el trabajo de mi hermano.

No, esto tenía que ser una treta. Bowser lo plantó, o tuvo a uno de sus soldados en hacerlo.

Mi hermano, nuestro héroe, no podría estar enamorado de aquél rey malvado. ¡Bowser es un demonio! Mario sabe eso. Inclusive si fuera gay, él no iría detrás de un monstruo literal. No detrás del tirano del Reino de los Hongos, no detrás del ser más cruel que conocemos.

Espera, ¡¿qué estoy diciendo?! ¡Esta no es la verdad! ¡La letra es sólo una falsificación muy convincente que alguien más hizo! ¡No es real! …No puede serlo.

…Y aun así…

— ¡Luigi!

— ¿Qué?

Un empujón contra mi cabeza reenfocó mi atención. Peach estaba frente a mí, irritada. El resto del grupo se paró delante de ella, preocupados y… frente a una pirámide. La fortaleza.

Dedos se tronaron. —Luigi, ¡vamos! ¡Hemos intentado atraer tu atención repetidamente!

—L… Lo lamento Princesa. Todos —bajé mi mirada. Los ojos de Peach me siguieron y me di cuenta de que mis manos seguían apretando la carta.

— ¿Qué es ese escombro?

— ¡No es un escombro! —salté a la defensiva. Peach me dio una expresión inquisitiva y mordí mi labio. ¿No era basura? ¿No era este trozo de tonterías exactamente eso?

—Entonces ¿qué es, —cuestionó, y cuidadosamente estudió mi comportamiento— si es tan importante que te distrajo lo suficiente como para caminar directo a la fortaleza?

¿En verdad estuve a punto de? —Es una carta de Mario —las palabras se deslizaron fuera de mi boca. ¡No! ¡No, ellos no pueden saber!

— ¿En verdad? —preguntó Yoshi—. ¿Cuándo la obtuviste?

Antes de que Peach pudiese pensar en arrebatármela, doble la carta y la escondí entre mis overoles. —Hace tiempo, antes de todo esto. Me la envió de su última aventura —mi mentira se deslizó directo de mi lengua—. Es sólo algo que traje conmigo para que… para que no…

Una mano vino y descansó en mi hombro. Parpadeé. El rostro de Peach cambió y era más simpático. —Estará bien, Luigi. Hemos llegado hasta aquí de lejos. Lo salvaremos.

¿Acaso él quiere eso? —De acuerdo.

El Toad verde se bajó de Yoshi y sacó la bolsa de ítems, la cual no me había dado cuenta que cargaba. — ¿Deberíamos equiparnos con algo antes de entrar? —preguntó.

—Las Flores de Fuego siempre son de ayuda —sugirió el Toad morado.

—Pero estamos en un desierto —apuntó el Toad azul—. Van a tener una especie de resistencia al fuego preparada ahí, ¿verdad?

—De ninguna forma, ese sería la Playa —argumentó el Toad amarillo.

—De todas formas, nuestra mejor opción ahí sería el Traje de Pingüino —intervine—. Pero necesitamos guardarlo para las áreas más frías en donde de verdad lo necesitaremos.

— ¿Entonces qué deberíamos usar? —preguntaron los cuatro Toads.

—Nada —vino mi respuesta que temían—. Entraremos y usaremos cualquier cosa que encontremos.

—Luigi, —argumentó el Toad morado— no podemos simplemente ir indefensos mientras que la Princesa, eh… bueno… —se perdió en sus pensamientos.

—Yo puedo manejar el frente —Peach se indignó—. La última fortaleza pudo haber estado vacía, pero el camino entero a aquí no lo estaba.

Los Toads intercambiaron miradas nerviosas y luego asintieron. Se alinearon detrás de Peach para entrar a la fortaleza. Me moví para seguirles, pero algo agarró mi brazo y me detuvo. Yoshi,

Me giré en mi eje hacia él. En una voz más baja, pregunté. — ¿Qué sucede, Yoshi?

—Uh-Um… —tembló.

— ¿Tienes miedo? —pregunté. Asintió rápidamente. No era la primera vez que sucedía esto—. Yoshi, está bien. Sólo espera aquí afuera a que nosotros regresemos.

— ¿Pero qué si algo sale mal? Cuestionó— Yo… he estado en esos antes.

—Eso es muy valiente de tu parte. —le tranquilicé. Eso era muy valiente de él, algo de lo que muchos de nosotros faltábamos. Y ser bravo era algo en lo que Mario sobresalía.

Aun, Yoshi negó con la cabeza. —No, sólo desesperado. Si no lo hiciera, ¿quién podría?

—Bueno, no tienes por qué preocuparte por eso aquí —le aseguré—. Nosotros podemos manejarlo.

—Pero… ¿qué si algo malo sucede ahí dentro?

Por un momento, no estaba seguro en cómo responderle. —Nos encargaremos de ello —forcé y sonreí para calmarlo. Los ojos azules, casi negros, de Yoshi estudiaron los míos. Estaban inundados de miedo. Él no podía entrar.

Aunque intentaría ir en contra de eso. —No puedo sólo… —susurró.

—Yoshi, quédate. Podemos manejar esto —sentí que me estaba diciendo esto tanto como se lo estaba diciendo a él.

De alguna forma, eso se las arregló para pacificar a Yoshi, al menos lo suficiente como para asentir y alejarse un poco. Asentí de vuelta y corrí dentro de la fortaleza de la pirámide, un poco detrás de los Toads y Peach.

Después de que había entrado, todo lo que podía ver eran grandes cantidades de arena, lo cual prácticamente cubría el suelo café. El camino pareció estar así durante un rato, así que comencé a esprintar de nuevo.

—Luigi, ¡no por ese camino! —gritó uno de los Toads.

Con un derrape, me paré y observé arriba. Los cuatro Toads estaban saltando en plataformas encima de mí. Peach se había pausado para observarme, antes de regresar su atención a un Huesitos que se acercaba. Un pequeño hechizo rosa se disparó, y encasilló a la pila de huesos en un cubo de hielo. El Toad verde saltó, alzó al bloque, y lo lanzó. En contacto con una pared, se destrozó en trocitos.

— ¡Apúrate, Luigi! —gritó Peach—. Los Toads siguen buscando Flores de Hielo.

Me tomó un suspiro escanear la habitación alrededor de mí, pero me di cuenta de algunos bloques que estaban formados juntos justo encima de una enorme montaña de arena. Corriendo ahí, salté en la plataforma e hice mi camino hacia los otros. Un Huesitos saltó casi cerca de mí y difícilmente me las arreglé para esquivarlo.

¡Oigan! —grité—. ¡Chicos se olvidaron de uno!

—Mi culpa —se disculpó el Toad amarillo—. Salté en aquél por accidente.

Sin nada más que repetir el ataque, salté sobre la resucitada cabeza del Koopa, la cual noqueó a la pila de huesos en trozos. De nuevo, después de que continué en el camino de plataformas, me las arreglé para llegar más arriba. Eventualmente, logré alcanzar al grupo, mientras que el Toad azul golpeaba un bloque que revelaba varias Flores de Hielo.

— ¡Ah! ¡Aquí están! —celebró—. ¡Vengan todos! Tómenlas mientras están calientes! O, eh, frías, supongo.

Cada uno de los cuatro Toads y yo corrimos para tomar una Flor de Hielo. Con un brillo y un flash, los cinco teníamos nuestras ropas alteradas para incluir un azul brillante, y ahora significaban nuestra adquisición de poderes de hielo.

— ¡Demasiado frío! —anunció el Toad verde mientras que giraba alrededor y lanzaba dos bolas de hielo—. ¡Retruécano intencionado!

—O-Oye, cuidado —chilló el Toad morado—. ¡Casi me congelas!

Continuamos ascendiendo la pirámide, y el espacio alrededor de nosotros lentamente se fue estrechando mientras escalábamos. Peach congeló a la mayoría antes de que nosotros lo hiciésemos, y dejó uno a los Toads para que lo arrojasen. Un par de Vampílagos aparecieron, y las pequeñas bestias púrpura intentaron impedirnos el paso. Peach, sin embargo, se hizo cargo de la mayoría de ellos. Cualquier Vampílago del que ella no se hiciese cargo, era perseguido por una bola de hielo, con un ligero sonido de resquebrajo que sonaba debajo.

—Huh. Me hubiera imaginado que Bowser habría al menos intentado de darnos un poco más de duro trabajo sobre esto —murmuró la voz de Peach.

—Sea agradecida de que no lo hizo, Princesa —rio el Toad verde.

Es verdad. ¿Por qué Bowser no hubiera hecho a sus fuerzas aquí más fuertes? ¿Acaso Mario tendría algo que ver con eso? …Espera, no, eso sería admitir que ellos están interesados el uno en el otro, lo cual…

— ¡Luigi! ¡Cuidado! —gritó un Toad.

Difícilmente, lo procesé lo suficiente para girar y alejarme de un Vampílago. El Toad amarillo disparó una bola de hielo después de eso, y lo observó caerse al suelo.

—Fiu, gracias —dejé salir un suspiro.

—De nada —se rio por lo bajo el Toad amarillo.

— ¡No bajes la guardia, Luigi! —continuó el Toad morado, al tiempo que congelaba a otro Huesitos.

Asentí, pero seguía distraído por pensamientos parecidos. Mientras que la habitación se estrechaba, llegamos a una larga, puerta tachonada de naranja. Peach se volteó para vernos.

— ¿Todos están listos? —preguntó.

— ¡Definitivamente! —festejó el Toad amarillo y aplaudió.

— ¡Vamos a por ello! —soltó el Toad verde mientras que sostenía en el aíre sus puños.

El Toad azul saltó arriba y abajo. — ¡Este lugar ha sido tan sencillo! ¡Es genial!

Otra risa sonó y el Toad morado se metió, — ¡Bowser está faltando aquí!

Faltando. Distraído. Secuestrador. Tirano. Muerdo mi labio. ¿Cómo Mario podría posiblemente…?

— ¿Luigi? —Peach interrumpió mis pensamientos—. ¿Estás listo?

—Eh, s-sí —vino mi no-tan-segura respuesta—. Pero, ¿no creen que esto ha sido… bueno, demasiado sencillo?

—Tal vez, y mantendremos nuestra guardia alta —Peach concordó—. Aun así, sólo podemos continuar hacia adelante.

Mientras que seguía dudando, un solo asentimiento fue todo lo que la princesa necesitaba ver. Con una sonrisa socarrona, se regresó a la puerta abierta. Nuestro grupo marchó en una sola fila, y la puerta se cerró crujiendo detrás de nosotros. Nos hizo saltar, pero nos recuperamos rápidamente.

El camino adelante se movía ligeramente hacia arriba. Peach corrió hacía allá y se precipitó. Después de un par de gritos, los Toads y yo corrimos detrás de ella. Rápidamente, corrimos dentro de la habitación.

—Hmmm, ¿no hay nadie aquí? —cuestionó Peach mientras se movía en la habitación de amarillo oscuro, alumbrada por antorchas naranjas. Tenía forma de cono, y el espacio se estrechaba hasta llegar al techo.

—Princesa, ¡sea cuidadosa! —precavió el Toad azul.

Sus palabras habían apenas abandonado sus labios cuando Peach caminó en una tecla en el medio de la habitación. Abruptamente, una ligera ráfaga de aíre se hizo paso en la habitación. Las antorchas se apagaron repentinamente, y la habitación se oscureció. Sin embargo, no duró demasiado, mientras que lentamente, flamas azules misteriosamente volvían a encender las antorchas.

— ¿Q-Qué está sucediendo? —preguntó nerviosamente el Toad verde—. Esto es t-tenebroso.

— ¡Rayos! ¡Miren allá! —chilló el Toad morado—. ¡Princesa, muévase de ahí!

Pasando a Peach, al final de la habitación, descansaba una larga pila de huesos que habían aparecido. Un par de bolas de fuego las rodearon, lo que causó que temblaran. Huesos que lentamente se armaron juntándose, en la figura de…

Era de Bowser… o de un Bowsitos.

Los huesos habían formado su figura, con collares de rojo flameante y bandas de brazo en donde las suyas normales deberían estar. Su caparazón estaba coloreado como carbón, con rojo tipo lava en los espacios sobrantes. Cabello carcomido había sido amarrado entre los astillados cuernos de su cabeza. De alguna forma, esta criatura tenía una vibra más siniestra que la del mismo Bowser.

— ¡¿B-B-Bowser?! —chilló el Toad azul—. ¿Está mu-muerto?

— ¿P-Puede eso ser verdad? —se preguntó el Toad amarillo—. ¿O se quitó el esqueleto?

En los hoyos negros en donde los ojos pertenecían, dos pequeñas orbes, las cuales parecían como bolas de fuego, repentinamente se encendieron. El Bowsitos se encorvó, y dejó salir un enorme rugido.

—Prepárense —dije, y esperé que los Toads pudiesen enfocarse.

—Princesa… Peach —vino la horrible, fantasmagórica voz de Bowsitos.

— ¿C…Cómo eso sabe…? —Peach comenzó a preguntar, pero guardó silencio.

—Felic…idades… por llegar… aquí —traqueteó la huesuda abominación—. Has… probado ser… más de una peste…de lo que originalmente planeamos —su discurso se había improvisado lentamente mientras continuaba.

—Me alegra exceder las especulaciones —se mofó la princesa.

—Rey Bowser había mencionado… que aún tenía términos por enviarte —sonó entre los resquebrajados huesos.

—No estoy remotamente interesada en ellos —soltó Peach.

—Ríndete aquí y ahora… y serás capaz de recuperar a Mario —Bowsitos resonaba mientras continuaba, y aparentemente ignoró cualquier otra cosa que Peach añadiera.

—No hemos cruzado todo el camino hasta aquí sólo para abandonarlo —la princesa apuntó—. Si Bowser quiere enviar amenazas vanas, que lo haga. Pero si se atreve a herir a Mario…

—Él vive —notificaron los huesos—. Díselo a su hermano. Podría… motivarlo de lo contrario.

¿Bowser estaba intentando que yo parase a Peach? ¿Por qué?

—De ninguna manera —refuté a lo que ofreció el monstruo de esqueleto—. El único camino hacia mi hermano será a través de ti y de cualquier otro que se meta en el camino.

Bowsitos giró su cabeza alrededor, y resonó mientras lo hizo. Los ojos como de bolas de fuego eran un poco más grandes ahora.

—Se preguntaba si en realidad te preocupabas por él —sonaron los huesos, más claros que antes—. Si lo hacías, tal vez pudo haber una mejor oportunidad, debiste aceptar el ofrecimiento. Ahora, no se pueden hacer negociaciones —Bowsitos soltó violentamente—. Ahora, decidiste que la guerra continúa.

—Igual nosotros.

Peach levantó su varita. Entonces disparó una bola de hielo rosa, la cual golpeó el pecho del Bowsitos. Se hizo un par de pasos hacia atrás, con parte de los huesos ahora congelados.

—Rápido chicos —gritó el Toad morado—. ¡Tómenlo!

Los Toads se unieron, y dispararon un par de bolas de hielo en sucesión una a la otra, y congelaron más de Bowsitos. Estaba listo para lanzar uno propio, pero vacilé unos instantes.

— ¿Qué de-…? —fue todo lo que pude decir.

Neblina púrpura se azotó alrededor de los huesos congelados y cortó los pedazos. Bowsitos dejó salir otro rugido y lanzó un hueso largo, el cual aterrizó justo al lado del Toad amarillo. Apenas se las arregló para saltar sobre él, y lanzar otra bola de hielo, antes de que el Toad se fuese hasta el enclaustrado techo.

— ¡Espera ahí! —dijo el Toad verde.

Bowsitos lanzó una bola de fuego, pero era de azul en vez de rojo o naranja. Mientras que los dos ataques colisionaron, ambos explotaron en una nube de humo y agua, y se cancelaron mutuamente.

—No es bueno —chilló el Toad amarillo, al tiempo que caía.

Bowsitos cayó en una carrera, y fue hacia nosotros. Peach se deslizó a un lado, e intentó realizar otro hechizo, le cual probó inefectividad al tiempo que una bola púrpura saltó fuera de Bowsitos. Los Toad verde y morado intentaron atacarlo con bolas de hielo, pero fueron noqueados por el monstruo de hueso, y perdieron sus habilidades de hielo mientras se golpeaban contra las paredes.

— ¡Viene otro! —gritó el Toad azul.

Mientras se redireccionaba y se acercaba a nosotros, el Toad azul tacleó al Toad amarillo de lado y yo salté fuera de su camino. Paró cerca a otra pared y se regresó.

— ¡Ya he tenido suficiente de esto! —Peach soltó y alzó su cetro de nuevo. Rápidamente, Bowsitos alzó su mano, la cual repentinamente se disparó y estuvo un rato en el aíre. El hueso de la garra colisionó contra Peach y la mandó a una pared.

— ¡Princesa! —los Toads gritaron al unísono. Ella se removió en su ataque, pero la garra huesuda sólo apretó su agarre, y la dejó inmóvil.

Irritado, me acerqué y disparé otra bola de hielo a Bowsitos, quien la canceló con otra bola de fuego.

—Él estaría decepcionado de ti —murmuró la criatura—. Él en verdad habría esperado que fueras más cooperativo, por su seguridad.

Espera, ¿qué? ¿Se refería a Bowser o a Mario?

— ¡Luigi! —gritó Peach mientras que un hueso rápidamente se lanzó contra mi cabeza. Tropecé y golpeé al suelo.

Inclusive mientras hice una mueca de dolor por el golpe, sabía que acababa de perder mi poder extra de hielo. Con dos golpes más sucesivos, me forcé a mí mismo a levantarme. El Toad amarillo y azul rodaron en el suelo y tropezaron sobre la garra cercana a Peach.

— ¡No! —la princesa lloró en angustia.

Mientras tanto, se sentía como si la habitación estuviese dando vueltas a mi alrededor. Difícilmente, me di cuenta de que el Toad verde y morado estaban de vuelta parados e intentando pelear. Fuertemente, presioné mis manos contra mi cabeza para mantener a todo quieto de nuevo.

Reenfocado, moví mis manos para encontrarme con que Bowsitos casi aporrea a los dos Toads. Una rápida mirada me permitió de advertir a los otros dos mientras empujaban a la garra que sostenía a Peach contra la pared.

—El final ya está muy cerca —rugió el Bowsitos una vez más.

Rápidamente, corrí a una pared y me impulsé con ella. Lanzado al aíre, me moví al centro, para estar tan alto como podría. Entonces, me volteé y forcé a mis pies ir hacia abajo hasta Bowsitos. Brevemente, sentí un impulso de velocidad y poder, mientras que mis piernas se conectaban contra su cabeza. Un sonido de crack y un humo púrpura salieron.

Salté fuera de Bowsitos, quien falló al intentar atacar antes de lentamente caer en piezas. De forma breve, observé que una de sus manos sostenía otro hueso, preparado demasiado tarde para un ataque. Peach gritó al tiempo que repentinamente caía al suelo, junto con otra garra de Bowsitos. El humo púrpura se reunió alrededor de los huesos destrozados y los cubrió por completo, antes de disiparse lentamente.

— ¡Lo hiciste, Luigi! —celebró uno de los Toads. Antes de que pudiera decir cual, me senté de vuelta en el suelo y sentí a mis ojos cerrarse.

Él estaría muy decepcionado de ti. Se preguntaba si en verdad te preocupabas por él

Mis ojos se abrieron de nuevo y me encontré a mí mismo fuera de la pirámide. Yoshi estaba observándome, con una expresión claramente desconcertada clavada en su rostro inclusive cuando me levanté del suelo. Quizás lo hice demasiado rápido, desde que sentí una vertiginosa sensación llenar mi cabeza de nuevo.

— ¿Qué sucedió? —pregunté y lentamente fui de vuelta al suelo.

—Colapsaste después de derrotar a Bowsitos —explicó Yoshi—. Te dio una buena golpiza en la cabeza para recordarle.

Cuidadosamente, toqué mi cabeza, en donde mi gorro no estaba. En vez de eso, sentí una larga venda a través de mi cabello, el cual seguía doliéndome.

—Descansa —Yoshi insistió, y me pasó mi gorro—. Los Toads y Peach están intentando averiguar algo sobre el Castillo de Bowser.

Mis ojos pasaron de estar cerrados a abrirse repentinamente.

— ¿Y bien? —demandé—. ¿Qué sucedió? ¿Está Mario bien? ¿Acaso Bowser se metió con él? ¿Podemos sacarlo?

Yoshi sacudió la cabeza. —Aún están checándolo.

Gentilmente, me levanté del suelo de nuevo. Esta vez, Yoshi rodeó su brazo alrededor de mí para ayudarme. Entonces se sentó a mi lado, prácticamente sobre mí.

— ¿Estás bien?

—Todavía algo dolorido, pero estaré bien —le tranquilicé.

De forma rara, Yoshi sacudió la cabeza. —No de esa manera. Me refería con lo de Mario.

Confundido, parpadeé y arqueé una ceja hacía Yoshi. Mantuvo sus brazos contra mí, y sostuvo el contacto.

— ¿A qué te refieres?

—Parecías en verdad preocupado por él antes —Yoshi me recordó—. Y ahora, lo haces de nuevo, y te asustaste por él. Extraño a Mario también, pero ni siquiera yo me estoy poniendo tan aterrado como tú.

—Fue raptado, Yoshi —clarifiqué—. Por supuesto que estoy preocupado por él.

—Eso no es a lo que me refería.

El dinosaurio verde me estudió cuidadosamente. Sus ojos buscaron a los míos, y rogaron por respuestas que me negaba a darle. Yoshi posiblemente no podría comprender… él en verdad no pensaría en lo que estoy escondiendo.

—Sólo estoy en verdad preocupado por él, Yoshi. —persistí.

Yoshi esperó un poco más antes de ponerme atrás con él, y entonces se levantó conmigo. Le tomó un minuto para mantenerme firme, pero se las arregló.

—Me lo puedes decir cualquier otro rato, entonces —musitó Yoshi y me dio un abrazo apretado—. Mario querría que lo esperara también. Él te confiaría cualquier cosa que sepas.

La última parte empeoró mi dolor de cabeza. Yoshi no podía saber de eso. No, eso sólo era yo malinterpretándolo. Pero este dinosaurio me conoce mejor que eso. Estoy escondiéndole algo… y a todos los demás. Algo que Mario no me confió. Y aunque aún sigo sin saber sobre la letra, he decidido encarar la situación, y considerar que mi hermano está enamorado con un monstruo literal. Y que eso provoca un temblor que se va por todo mi cuerpo y sobre el de Yoshi.

— ¿Luigi? —pregunta, sacándome del abrazo—. ¿Era eso…?

— ¡Chicos! —llamó el Toad azul—. ¡Chicos, tenemos noticias!

— ¿Eh? —fue todo lo que puede decir.

—Nos han enviado un mensaje del castillo, —explicó el Toad verde—. ¡Están casi listos con el intento de escape!

— ¡Mario podría estar libre muy pronto! —exclamó el Toad amarillo—. ¿No es eso genial?

Hay un poco de esperanza a través de todos, e intercambiamos sonrisas y suspiros de alivio. Aunque las mías se drenan por un minuto. La única pregunta en mi cabeza: ¿acaso Mario querrá irse?

—También tenemos noticias de nuestro castillo —añadió el Toad morado—. Hay un visitante que estará pronto por la Princesa Peach.

— ¿Visitante? —preguntó Yoshi.

—Sí, esta también era mi reacción —suspiró Peach, pero continuó sonriendo—. Oh bueno, hemos enfrentado unos cuantos retos duros. Podríamos utilizar un poco de reagrupamiento.

Yoshi y los Toads asintieron en acorde. Peach fue acerca de regresar de nuevo a su castillo, pero permanecí colgado en los pensamientos que giraban en mi mente. Aunque, ella estaba definitivamente mal, por lo que sabía.

Los retos que hemos enfrentado hasta ahora han sido muy sencillos comparados con lo que aún sigue al frente.


Bueno, ¿mucho morbo, Luigi? De nuevo entonces, batallar a los no-muertos puede hacerle eso a las personas, ¿huh?

Pero sí, este capítulo tomó algún tiempo para sacarlo, desde que, ¡hey, cosas sucedieron! Luigi sabe algunas cosas, Yoshi sabe un paso o dos menos, Peach sabe lo que necesita saber, y… bueno, los Toads saben ayudar aquí y allá. Y, y Bowsitos fue un jefe encantador de utilizar; era difícil tomar un personaje que fuese con el desierto y que estaría en el ejército de Bowser. Me figuré, desde que estamos hasta aquí con magia, ¿por qué no utilizarlo? (Luigi considera a Bowsitos como un monstruo ya que Luigi considera unas cuantas otras cosas inhumanas monstruos… en este caso, no está del todo equivocado.

Lo lamento si las itálicas eran confusas. Una parte de mí pensó que era más sencillo que citar a Luigi mientras leía la carta. Y por ese desastre masivo que Luigi estaba teniendo. Tiene problemas. Ja, estoy bromeando. (Mayoritariamente.) Quería ser capaz de citar un capítulo previo lo suficiente para que los lectores no tuviesen que ir atrás y leerlo palabra por palabra (Pero si lo hacen, ¡es del capítulo dos! Perdón.) Los amo a todos por leer esto y estoy intentando no sobresaturarlos, lo que estoy alrededor de 60,000 palabras demasiado tarde de evitar probablemente, ups.

De cualquier forma, espero que a todos ustedes les hayan gustado Luigi y Peach, porque ellos van a tener roles importantes. Whoops, sorpresa, aunque no realmente; ellos van a hacer lo mismo de ahora en adelante, pero también tendrán un enfoque más fuerte, también conocido como, ¡MÁS CAPÍTULOS! (No lo estaban leyendo por el pairing, ¿verdad? …Qué dicen, ¿si lo hacían?) Pero, este grupo tendrá un poco de descanso, desde que el próximo capítulo se lidera a la pareja principal. (¿Ven? Estoy con ustedes, compañeros shippers. La gente sigue shippeando a la pareja, ¿verdad? … ¿A qué se refieren con que estaban aquí por la trama?)

De acuerdo, he hablado suficiente. Si tienes la energía/tiempo suficiente, déjame saber lo que piensas sobre el capítulo/historia hasta aquí. Tus palabras le dan más poder a las mías. ¡Gracias de nuevo por leer!

Y bueno, creo que no me volveré a aparecer por aquí hasta mediados de septiembre, así como en ninguna de mis otras historias (ironía que Echo va a estar en histus todo agosto ¬¬ ) y pues... eh, me obligaron a irme a otro lugar y a partir de mañana es probable que no tenga acceso a internet, seriously, that's tug life (okno.)

Y emmm, bueno, supongo que no pude dejarlos sin esa parte, sobretodo por lo ocurrido con Luigi, ¿a qué no? *guiño**guiño* definitivamente, debía traducir todo aquello antes de despedirme del mundo como lo conozco, además de que regresando no tendré TANTO tiempo como el que usualmente tenía ahora.

¡Bye-bye!

-gemini in tauro, 1 de agosto de 2016-