Capítulo 14: Cumpleaños. Celos. Quizá mañana.

El mismo timbre, la misma puerta que se abre, la misma sonrisa ya cotidiana

-¡Hasta que llegas!- Darien ríe al abrir la puerta. Serena se quedó inmóvil bajo el marco de la puerta, suspendida en el encanto de los ojos azules de Darien.

Ingresa como siempre. Se acomodan como siempre.

Las mismas preguntas y respuestas ligeras, diarias.

El silencio se detiene sobre ellos. Se miran.

-¿Hoy es viernes, verdad?- dice Darien.

-Sí, es viernes…¿Por qué?- responde ella.

-Mmm…¿Vendrás mañana también?

-Bueno, si tú no quieres…

-No, no…Justamente…Pensé que tal, tendrías días de descanso…

-Jajajaja…- Serena rió naturalmente.

-¿Qué?- Darien preguntó extrañado.

-¿Realmente crees que es un "trabajo" estar contigo?- dijo mientras mantenía la risita.- Pero bueno, mis días de descanso son los domingos…

-Ah! Y qué haces?...¿Qué haces los domingos?

-Bueno…- Serena se quitaba el saco y se sentaba en el sofá.- Visito a mi papá y almuerzo con él…Después leo un poco, escucho la radio, salgo al parque a dar una vuelta…

-Ah…-Darien se quedó pensativo. Siempre mirándola, siempre hallándola hermosa.

-¿Pasa algo?

-¿Eh?...No!- él miró hacia un costado, y luego volvió a su mirada a ella- Bueno, sí…Pensaba que quizás…¿Te gustaría ir al cine?

-Ah, sí, claro…Pero es que no voy porque no tengo dinero jajaja…Por eso voy al parque jajajaja…

-¡Jajajaja!- rió encogiéndose de hombros el muchacho- ¡ay, cabeza de chorlito!... ¡Veo que no entiendes nada!

La cara de Serena se transformó en un gesto de enojo.

-¡Bufón!- dijo mientras se cruzaba de brazos- ¡Si no entiendo es que no lo estás diciendo muy claro!- replicó mientras Darien seguía riéndose, gracioso.

-¿Que si te gustaría ir al cine…?

-Que ya te dije que si no voy es que…- siguió explicándose furiosa sin dejar terminar a Darien.

-¿Conmigo?

-¿Contigo?- repitió sorprendida mientras lo miraba, sentada a su lado. El gesto había cambiado: la sorpresa la abarcaba, su cuerpo lo demostraba; los ojos abiertos expectantes, los brazos habían abandonado ya esa posición de defensa.

-Bueno, yo decía…Quizá, si tú quieres…Y no tienes nada qué hacer, quizá…- No se explicaba bien. Se sentía inexplicablemente nervioso.

-Bueno, sí… ¡Gracias!- dijo con la cara sonriente- Aunque…Nada, nada de películas de terror…Es que soy un poco miedosa…

Darien tomó su mano. Y volteó a verla…

-¿Por qué tienes miedo?...Yo estoy contigo.- dijo en un susurro perfecto.

Bajo una magia poderosa y como si esto se hubiera repetido en otro tiempo, Serena se apostó en el brazo de Darien.

-Es verdad- dijo sin mirarlo- Ya no tengo miedo…- concluyó a la vez que suspiró.

El silencio amigo se manifestó. La atmósfera era de tranquilidad…

Hasta que un ruido extraño, como salido de las profundidades de las cavernas se escuchó.

-Aunque ¡lo que sí tengo es hambre! Jajajajaja…- rió nerviosa Serena.

-Bueno, ¡vamos a cenar entonces!

La cena fue tranquila y amena. Las trivialidades de la cotidianeidad tomaban para Darien un sentido cuando las recitaba para Serena. Ella escuchaba atenta, se reía, preguntaba, recordaba algunas anécdotas que permitían a Darien conocerla más. Todo era tan natural entre ellos.

En un momento, Darien se acercó al piano mientras Serena requisaba la biblioteca.

-¿Buscas algo en particular?- dijo a la vez que se sentaba al piano y la melodía se despuntaba las primeras notas: Claro de Luna de Debussy invadía cada rincón de la casa.

Serena se volteó para verlo.

-Es…hermosa.

-¿Verdad que sí?...- dijo a la vez que se quedaba mirándola en un instante – Es una de mis favoritas…- la melodía continuaba, cada vez con mayor velocidad, como si apurara el final de la magia.- ¿Hoy es viernes verdad?

- ¡Que si!... ¡Cuantas veces vas a preguntar lo mismo!- dijo Serena mientras se acercaba al piano.

- ¿Y es junio?...- dijo él, deteniendo la música.

- ¿Eh?...A ver…sí, estamos en junio.

- ¡Ah!...Dame un segundo…-Saltó del banquito hacia su habitación en tres pasos.

Serena lo miró extrañada. Observó la puerta cerrarse y abrirse nuevamente en un momento.

Darien ocultaba algo en una de sus manos. La expresión de su rostro había cambiado: ahora estaba como enojado, con el ceño fruncido. Y se acercaba a ella como molesto.

Serena lo notó de inmediato.

-Pa…¿Pasa algo?- dijo un poco titubeante.

Darien se colocó frente a ella. Se acercó a su rostro. El semblante de Serena enrojeció. Otra vez el aliento de Darien tan cerca, otra vez ese calor perfecto…

-¡Feliz cumpleaños!- dijo el muchacho en el oído de ella. Y le mostró la bolsita que traía escondida detrás de su amplia espalda.

-¡Darien!...Gra…Gracias!...Yo, casi lo había olvidado…Gracias, no hacía falta….- Dijo señalando el regalo.

-Ya, deja de estarte rectificando y ábrelo… ¡Espero que te gusten!...- Serena abrió la bolsa y encontró allí varios regalos, cada uno envuelto con su presentación.

Algunas, son cosas que me parecen que te hacen falta cuando te quedas aquí…-

Entre ellos un pijama de conejitos, que en un principio le pareció muy infantil pero recordó algo que lo hizo comprarlo definitivamente.

--------------------- Flashback---------------------

En la tele, transmiten un capítulo de Sailor Moon.

-¿Sabes?...Si hay cosas que le envidio a Usagi es ese pijama!!...es tan lindo, no crees?...- Darien realmente no pensó que era lindo, más bien nada lindo, pero se enterneció con lo que poco que podía contentarse, Serena prosiguió- Con lo conejitos y las lunitas, como ella "Usagi", conejo de la luna!- decía Serena a la vez que remataba la frase hincando el pecho de Darien con los dedos como si fuera un arma.

--------------------- Fin de Flashback----------------

Es precioso Darien!!...Muchas, muchas gracias!

Abría a la vez otro de los regalos. Esta vez se trataba de una hermosa taza rosa, con una delicadas flores dibujadas.

-Ay, qué bonita!!...Ya no te usaré más tu taza con esta! Jajaja-

-------------- Flashback-----------------

-Darien, el desayuno!...

-Aquí estoy!....- Darien se acercaba a su rostro y la saludaba con un beso. Era la primera vez que lo hacía, el gesto hizo que Serena se quedara enmudecida y sin reacción. El roce tan dulce y suave de Darien la dejaba sin aliento.- ¿Tú no vas a desayunar?

-Verás es que…- Serena enrojecía y giraba los dedos como niño castigado- es que..la rompí sin querer…Y bueno, no tienes otra taza…

-------------- Fin de Flashback----------

Finalmente, el tercer regalo, era un llavero original de Sailor Moon.

-Dariieeeeeeeeeeeen!!....Dime que tu no gastaste una fortuna en este llavero de Bandai!...Dímelo!! Dímelo!

-Es un pequeño gasto, igual no creas que fue demasiado…

-Darien---dijo ella en tono de regaño.

-Bueno, ya…Demasiado costoso para ser un llavero, pero nada que no pueda pagar!- dijo él excusándose.

Serena no pudo aguantar más la alegría. Y se acercó a Darien, le besó la mejilla. Darien sonrió.

-Muchas gracias, Darien…Todo esto es hermoso!...De hecho, es uno de los mejores cumpleaños que tengo hace rato!...- dijo ocultándose en su pecho. Y el nudo en la garganta, obligó a que unas lágrimas nublaran su vista. Pero esta vez no sería la tristeza la causante de esas lágrimas, no hoy...

-Serena…- Darien sonrió y continuó en una voz firme y suave…-¿Te has preguntado por qué te regalé un llavero?- dijo él- Este es el último regalo del día…Toma- y sacó de uno de sus bolsillos del pantalón un juego de llaves y la puso sobre sus manos.- Esto es para que entres a la casa sin tener que esperar a que te abra la puerta o por si algún día andas por ahí y necesitas algo, no sé, puedas venir…

-Darien, ¿ estas son…?

-Sí…Unas copias de las llaves del departamento.- Serena se asombró mucho y el gesto de sorpresa no abandonaba su cara – Pero…Yo no creo que merezca esto...Es muy importante, además es una gran responsabilidad.

- Yo confío en ti, no creas que le doy las llaves de mi casa a cualquiera…- dijo chistoso.

Ante esa muestra de confianza, la felicidad entre ellos surgió como una nueva esperanza.

-¿Serena?...- La voz de Darien sonaba agitaba- Hay algo que quiero decirte…- Su corazón estaba intranquilo y nervioso, Darien sentía que sus manos temblaban. De algo estaba seguro: este era el momento. Darien sentía que debía gritarlo, que debía expresarlo a pesar de las posibles consecuencias, a pesar de que no supiera luego qué rumbo tomar. Como fuera, el momento había llegado y sin vuelta atrás.

Serena sonrió sorprendida y todavía sin poder creer que lo había pasado.

Era evidente la fe que Darien sentía por ella.

Y en un silencio casi melódico, Serena volvió a besar lentamente la mejilla de Darien.

A pesar del juego de luz que sus cuerpos danzaban, Darien vislumbró, por el pequeño retazo de piel que le dejaba exhibir su bufanda, unas marcas en su cuello.

Un golpe de ira lo saturó.

Desistió.

Ella había estado con alguien más, a pesar de su confesión, a pesar de su pedido casi desesperado de la otra vez.

--------------------------- Flashback------------------------

-No me importa con cuántos has estado- volvió a decir con la voz clara y algo exasperado- Pero quiero ser el único con quien estés ahora…No quiero que tengas que estar con alguien más…Llámame egoísta, pero…yo…- cerró con fuerza los ojos y se sinceró, un susurro atravesó el odio de Serena. – Sentí miedo que quisiera alejarte de mi!!

------------------------- Fin Flashback----------------------

Y como en un movimiento inconsciente, dio un paso hacia atrás.

Su gesto cambió.

Está molesto, de sólo imaginar que alguien ha tocado su cuerpo, que ha dejado en ella esas marcas, como demostrándola de su propiedad…La sangre le hierve, los celos se disparan, la bronca se le instala en el pecho y en los puños.

De repente, una melodía sacude y hace vibrar el celular de Serena sobre la mesita de entrada.

-Hola…¿Seiya?...- La voz de Serena sonó alegre como siempre. Mientras que Darien, se ha sentado todavía pensativo y molesto sobre el sillón. Serena reía durante la llamada. – Sí, Seiya…Lo sé…- "¿Seiya?", se cuestionó Darien.- ¡Gracias!- Serena mantenía la sonrisa- Pensé que lo habías olvidado…Bueno, ¡Gracias!...Sabes que no era necesario y lo sabes jajajaja…Bueno, acepto…Pero no este, sino el que viene, ¿te parece?- Darien se puso aún más molesto. La risa que le provoca el muchacho trae a la mente de nuestro protagonista nuevamente aquellas marcas. "¿Es él?...Esto no se queda así!... ¡Maldición , me va a escuchar!...Ay, ¿en qué estoy pensando?...¿Quién soy yo para decirle algo?"

La conversación continuaba.

-Sí, Seiya…Lo sé…Ajá…Lo sé…- Ella sonaba como niña castigada, y en dos palabras vuelve al mismo tono alegre- Sí, sí…Estoy bien, te lo juro, no te preocupes…Bueno, nos vemos, adiós, un beso.

"¿Un beso?", la cabeza de Darien ha tejido miles de telarañas con una sola idea: Serena es de otro. Serena no es suya, Serena va a alejarse tarde o temprano. Serena se enreda en las sábanas de alguien más. Serena besa a alguien más. "Serena no es mía", pensó con tristeza y odio.

Los celos apolillan sus sentimientos y sus esperanzas.

-¿Sucede algo?- Le pregunta Serena al joven. "¿Quién soy yo para reclamarte algo?", se apuntaló mentalmente. Darien finge.

- No…No me pasa nada. ¿Y a ti?

-¿Eh?...No, no me pasa nada…-Se abrió entre ellos un silencio extraño.- Tengo una idea!...Qué te parece si para festejar mi cumpleaños pedimos algún postre a domicilio?

- De acuerdo…- Los celos lo estaba volviendo loco. Pero ella era tan dulce, y sus ojos, tenían sobre Darien un poder hipnotizante. Se entristeció de pensar que ella estuviera haciendo de ese encanto una máscara. Intentó seguir llevando adelante la noche.

Serena notaba el malestar de Darien: estaba ausente y frío, lejano. A pesar de los chistes constantes, él sólo devolvía un gesto de indiferencia.

Comió en silencio. Respondía las preguntas de Serena a través de monosílabos.

Vio la película en silencio.

-¿Darien?...- ella habló. Él sólo la miró.- ¿Te sientes mal?...

- No…

- ¿Estás enojado?...

- No…

- Si te molesto, puedo irme ahora…

- No…No es eso…No molestas…Sólo que…- volvió a contemplarla y reconocerla tan hermosa, sus amplios ojos examinándolo, exigiendo la verdad.

"¿Quién soy yo para reclamarte algo? ¿Quién soy yo para ti?", volvió a cuestionarse, impotente. – Sólo que tuve mucho trabajo hoy… Y me duele un poco la cabeza…Sólo es eso…- le devolvió una sonrisa. Serena respondió del mismo modo.

El resto de la noche, transcurrió tranquila. Darien no podía evitar la herida y así mismo se sorprendió de los celos que Serena despertaba en él, celos que nunca antes había sentido. Maldijo el momento de la vida en que se cruzaron bajo esas circunstancias.

Se fueron a dormir.

Morfeo se presentó temprano en Serena: el día había tomado las peores formas cuando el "Señor" la obligó a aceptar su cariño, aunque ella se siguiera negando.

El amor que sentía por Darien no le permitía aceptar todo aquello. Y por ello, se sentía incapaz de ser merecedora del cariño de Darien, por eso lo que él llegara a darle, aunque más no sea un cariño amistoso, resultaba suficiente para configurar en Serena ese gesto de tranquilidad y felicidad.

En cambio para Darien, la noche resultaba espesa e insomne.

Se sentó en la cama a observarla. Con sutileza extrema, corrió el flequillo que caía sobre el rostro de Serena.

"Si él te ama y tú también no habría para mí mayor felicidad que esa…¿O no?...Pero por unos momentos pensé, creí que…Imaginé que tú sentías…Mmm…¿qué voy a hacer contigo?...¿qué voy a hacer conmigo cuándo ya no cruces la puerta?...Cuando ya no te rías porque no sé hacerme la corbata, o cantes esas tontas canciones de la radio…¿qué va a ser de mí, sin todo ello? ¿qué va a ser de mí sin ti?", susurró en un fino hilo de voz casi inaudible.

Al menos así, pudo llegar a liberar la tristeza y el dolor que sentía que pronto llegaría a traer de nuevo a su vida el gris de la soledad.

El movimiento de la Tierra acarreó de nuevo el centelleo del astro rey.

El nuevo día ha llegado.

Se despiertan.

Serena prepara sonriente el desayuno, Darien la contempla sin decir nada. Definitivamente, sabe que ese es uno de los significados de la vida: escuchar a Serena tararear alegre esa canción, ver cómo su rostro esboza una tierna sonrisa cuando lo mira, escucharla maldecir cuando se le queman las tostadas, regañarla porque se pasea descalza por la casa.

Todas esas imágenes que hoy le complacen, que despiertan en él la insólita sensación de ser afortunado, sabe que son las que mañana podría maldecir, que son aquellas que lamentará le hayan quemado las pupilas.

Pero hoy es siempre todavía. Toda la vida es ahora.

Quizá mañana, todo cambie. Quizá un día, todo cambiará.

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Bueno, amigs espero que les haya gustado. Ya saben lo que tienen que hacer, o no? jajajaja

Cuidense.

Gracias por leer.

Brisalunar


"ojalá que mañana, cuando te despiertes, duerma mi dolor"