Capítulo XIV

Len abrió los ojos de par en par, sin dar crédito a sus oídos. "Si escuché bien, lo más probable es que lo haya malinterpretado." Del otro lado de la puerta, el llanto de Rin aumentaba su volumen. Al parecer su situación iba de mal en peor, se oía desconsolada, casi histérica.

-¡Rin! ¡Abre la puerta!

El llanto continuó.

-¡Abre la puerta, Rin! -chilló el chico, golpeando con fuerza la madera. El sollozo se interrumpió abruptamente debido al sobresalto de la muchacha, pero se reanudó instantes después.

Len comenzó a desesperarse. Miró hacia los lados y por un momento se le ocurrió que podía intentar salir por la ventana de su habitación. La idea era ridícula, ya que se encontraba en el piso superior de la casa, y lo más probable era que terminara accidentado. Siguió golpeando la puerta.

-¡Rin! ¡Rin! ¡Abre! -insistió, desesperado, mientras su hermana continuaba llorando sonoramente del otro lado- ¡¿Qué quieres decir con que te sientes feliz de escuchar esas cosas? ¡Rin!

Una pequeñísima llama de esperanza se encendió en su interior. Sin importar lo que hubiera querido decir exactamente, su gemela había confesado que se sentía feliz. Eso significa que no lo odiaba. Aunque la escuchaba llorar desconsoladamente, Len sabía que si era capaz de atravesar la puerta sería capaz de sosegarla.

Suspiró, nervioso, mientras se preparaba para lo que estaba a punto de decir.

-Quiero verte -susurró, y los sollozos disminuyeron su volumen de repente-. En verdad, en verdad quiero verte, Rin. Abre la puerta. Yo soy el mismo de siempre... Y por eso no soporto oírte llorar. Nunca lo he hecho, Rin. Siempre, siempre he buscado tu felicidad. Y ahora necesito verte. Más que nunca. Por favor, si no me odias..., abre la puerta.

No obtuvo respuesta en los siguientes segundos, pero los sollozos de ella se habían detenido. Finalmente, escuchó el sonido metálico de la llave contra en el picaporte, que giró dos veces. Pero nadie abrió la puerta.

-Rin... Voy a salir, ¿de acuerdo?

Sentía como si la hubiese visto por última vez varios años atrás. En ese momento no recordaba ninguno de sus confusos sentimientos. Lo único que necesitaba saber era que ella no lo odiaba, y que había destrabado la puerta para permitirle verla. Aunque también tenía miedo. ¿Qué expresión tendría Rin en su rostro? ¿Se arrepentiría de haberle permitido abrir la puerta? ¿Se horrorizaría cuando él intentara tocarla?

Len tragó saliva y abrió la puerta.

Del otro lado, contra la pared opuesta del pasillo, estaba Rin. Tenía puestas las mismas ropas que el día anterior, pero su cabello estaba completamente desalineado, y tenía los ojos tan hinchados que apenas podía abrirlos. Le brillaban las mejillas por las lágrimas que se habían secado contra su piel. No lo miraba, tenía los ojos clavados en sus propios pies, y sus hombros se movían un poco cada vez que contenía un sollozo, mordiéndose los labios.

Len quiso pronunciar su nombre, pero no se atrevía a romper el silencio, así que avanzó varios pasos hasta quedar a pocos centímetros de su hermana. Extendió ambos brazos, los dejó suspendidos cerca del cuerpo de Rin, como pidiéndole su aprobación antes de tocarla, y luego la abrazó.

Al momento en que sus torsos hicieron contacto, la chica estalló en llanto otra vez, y correspondió el abrazo de Len, escondiendo su rostro en el pecho de él. El muchacho se sintió aliviado. Le acarició la cabeza, y dejó que ella sollozara hasta cansarse, aunque desconocía el verdadero estado de ánimo de Rin, que había dicho sentirse feliz, y sin embargo parecía descorazonada. Se dejaron caer de rodillas al suelo, y estuvieron abrazados durante varios minutos.

Len tenía que admitir que ahora se sentía un poco feliz: el alivio de poder volver a consolarla así era inmenso. "Esa tristeza provocada por ser incapaz de alcanzarla, de abrazarla, de hacerla sentir bien... No es que me sorprenda, pero nunca pensé que podía doler tanto."

-Rin, todo va a estar bien... -susurró, mientras le acariciaba la cabeza. Sumergió el rostro entre los cabellos de ella- Perdóname... Perdóname por todo, por favor...

Aunque no respondió, la chica no tardó en quedarse dormida en brazos de su gemelo. Len se acomodó contra la pared, y la sostuvo mientras el rostro de Rin descansaba sobre su hombro. Suspiró. A pesar de que no sabía lo que ocurriría después de que ella despertara, sentía un gran alivio porque había dejado de llorar. Le acarició el cabello mientras sin darse cuenta él mismo era vencido por el sueño.


Cuando despertó, lo primero que notó fue el intenso dolor que le recorría el cuello y la espalda, debido a la posición en la que había permanecido durante más de una hora. Se frotó la nuca, y de repente recordó dónde estaba y por qué. Sintió sus manos vacías, y se dio cuenta de que Rin ya no estaba entre sus brazos.

Giró el rostro bruscamente para buscarla, y entonces notó que su hermana estaba a su lado, sentada en la misma posición que él, con la cabeza apoyada en el hombro de Len. Estaba despierta, pero no lo miraba. En cambio, sus ojos se perdían en algún punto del suelo.

-Ah, estás aquí... -pensó en voz alta el muchacho, y suspiró mientras se cubría el rostro con una mano.

Ella sólo soltó un gemido bajo en forma de afirmación.

Len suponía que era mejor evitar el tema, pero no soportaba desconocer los sentimientos de Rin, así que con esfuerzo le preguntó:

-¿Te sientes mejor?

-No... Y me duelen los ojos y la garganta.

-Oh.

-Y me cuesta respirar.

Len se cubrió el rostro con ambas manos, porque no podría enfrentar la mirada de Rin si ella decidía verlo mientras le hablaba.

-Perdóname por todo esto, Rin... Perdóname... Es todo mi culpa.

-Lo arruinaste todo, Len.

Las palabras lo atravesaron como una flecha en el pecho. Cerró los ojos con fuerza, aunque tenía los ojos tan secos que las lágrimas eran incapaces de volver a salir.

-Perdóname...

-Podríamos haber seguido igual que siempre... Pero tú no podías soportar ocultar las cosas que me dijiste, ¿verdad?

-Perdón, perdón, Rin...

-Pero, ¿sabes?, no te odio. Creí que podría hacerlo, intenté hacerlo, pero fui totalmente incapaz -se detuvo por un instante, pensativa, sus ojos aún clavados en el suelo-. Puede que suceda algo muy malo conmigo también.

Len soltó una risita sarcástica.

-Puede que sí -pronunció, aún con esa expresión en el rostro. Rin giró un poco la cabeza, y él se dio cuenta de que lo estaba observando por el rabillo del ojo-. Pero no te das una idea de lo inmensamente feliz que me hace escuchar eso. Incluso creo que no lo merezco.

Inclinó la cabeza para observarla, pensando que ella habría vuelto a mirar el suelo, pero se encontró con los ojos de Rin clavados en los suyos. Por un momento se sintió sorprendido, pero había algo que lo ponía todavía más incómodo. Aún cuando ella estuviera completamente desalineada, y sus ojos estuvieran enrojecidos e hinchados a más no poder..., le parecía hermosa, más hermosa de lo que nunca había pensado que una mujer podía llegar a ser. A pesar de todo lo que había ocurrido, y aunque sabía que todo era culpa suya, al tenerla tan cerca ahora volvía a sentir el deseo de tocarla, de besarla, y sus ojos por un segundo se desviaron hacia los temblorosos labios de Rin.

Automáticamente desvió la mirada, sintiéndose culpable. "Soy una persona terrible. Aún cuando ella está así por mi culpa, yo... Yo sigo viéndola como..."

-¿Sabes? -insistió la chica- Al principio pensé que esto sería el final de nuestra relación. Creí... y aún pienso... que alejarnos sería la solución más lógica y saludable a esto. Así que me pasé la noche llorando, pensando en lo doloroso que era perderte, y en cómo haría para volver a verte a los ojos y decirte todo esto -esbozó una sonrisa sarcástica, exactamente igual a la que solía aparecer en el rostro de Len-. Y entonces pensé... "Si me separo de Len, será por mi decisión. Aún cuando sus sentimientos estén mal, todo lo que él quiere es estar a mi lado." -giró la cabeza para verlo, pero el gemelo esquivaba su mirada- "Quiero que todo sea igual que antes.", pensé, "Quiero que Len esté conmigo, me abrace, me haga reír, me escuche cuando me siento sola"... Entonces recordé a Miku, y lo mal que me sentí cuando ustedes dos comenzaron a salir. Al principio pensé que estaba celosa, ya sabes, como: "No quiero que Len pase más tiempo con otra chica que conmigo."

Su hermano la escuchaba con un rostro carente de expresión.

-Lo pensé mucho, pero siempre había algo que no terminaba de convencerme. "No quiero que nadie me aleje de él", era lo que yo decía, pero en el fondo sabía que nunca nadie podría distanciarnos. Sin embargo, cuando te veía con Miku pensaba que te estaba perdiendo. "¿Por qué?", me pregunté. "Es porque va a tener alguien más con quien reír. Es porque alguien más va a tener el poder de hacerlo feliz. No quiero." -esta vez giró el rostro de modo que Len no pudiera verlo- "No quiero que ría con nadie más, ni que abrace a nadie más. No quiero... que exista una persona en su mente aparte de mí."

Len abrió mucho los ojos y la miró, pero la expresión de Rin estaba oculta entre sus cabellos.

-Rin...

-¡Entonces...! -continuó ella, levantando la voz por sobre la de su gemelo, evitando ser interrumpida- Pensé en las cosas que me dijo Miku. Cuando me contó que había una persona que te gustaba, no me preocupé... De repente, me pareció poco realista que existiera una chica que te gustaba, porque nunca te vi prestarle atención a ninguna. Estaba tan segura de ello, que me di cuenta... de que siempre he estado mirándote. Qué estás haciendo, qué expresión tienes en el rostro, con quién hablas, a quién miras... Todo. Siempre he estado mirando todo eso.

-¿Rin, qué estás dic...?

-Y aunque antes de anoche no se me había ocurrido la posibilidad de que la chica que te gustaba pudiera ser yo, de repente me encontré pensando... "Qué alivio. Len no está enamorado de nadie más."

El chico se sobresaltó cuando sintió la mano de Rin apretando la suya, y notó que estaba temblando.

-Hey, Len... ¿No crees que soy muy egoísta? ¿No crees que estoy loca? ¿Que soy una mala persona?

El chico aún intentaba procesar toda la información que acababa de recibir, cuando su cuerpo comenzó a moverse sin control. Estiró los brazos hasta colocar las manos sobre las tibias mejillas de ella, e intentó girar su rostro. La chica opuso resistencia, pero al final cedió. El rostro de Rin con el que Len se encontró estaba intensamente sonrojado en su totalidad, con los ojos fuertemente cerrados. Era una expresión que él nunca antes había visto en su gemela, pero no le pareció extraña, y de alguna forma... lo hacía feliz. "No importa con quién hayas salido o quién te haya besado... Aunque no conocía esta expresión, estoy seguro... de que nadie más la ha visto antes."

-Abre los ojos, Rin.

Ella negó con la cabeza, y Len sabía que estaría llorando si no fuera porque sus ojos ya estaban secos. Algo en su interior le decía que todo iba a salir bien en ese momento, y no pudo evitar sonreírse.

-Ábrelos.

Rin levantó apenas un párpado, y se encontró con el rostro de su hermano tan cerca del suyo que sus narices casi se tocaban.

-¿Te sientes rara cuando me tienes así de cerca?

La chica contuvo la respiración.

-N-no.

-Eso es todo lo que importa -susurró antes de unir sus labios con los de ella.