Me tarde años en actualizar, lo se y lo siento mucho mucho...
estaba un pelin fuera de inspiracion, pero ya lei mis apuntes y ahora se va a prender la que no se apaga gente bonita... tal vez no en este capi o el siguiente, pero tengo a una hermana que me lo recuerda todo el tiempo asi que...
espero que les guste este capi... lo escribi con mucho amor... por que es muy dificil no amar a estos muchachos aunque lastimosamente no sean de verdad... me gustaria saber que opinan ¿como creen que va la historia? ¿alguna duda? ¿alguna sugerencia?
les agradezo muchisimo sus reviews, fav y follows, y que se tomen la molestia de leer este fic... eso es lo que me hace mas feliz
A LEER!
Le costó un poco recuperar su condición física. Más de un mes y medio sin hacer ningún tipo de ejercicio podía dejarte hecho nada cuando decidías volver a entrenar. El cuerpo le dolió incluso más que después de la pelea de Joey por al menos una semana.
Wheeler lo encontró divertidísimo cuando lo veía caminar todo tieso, apenas subiendo los pies y sin mover los brazos.
-Pareces un Ken- se burló en rubio- es como cuando las niñas quieres hacerlo moverse. Demonios amigo, te ves muy mal.
Yami no perdió la calma ni la compostura, cosa que no era habitual cuando se molestaba con sus amigos. Siguió derecho con paso calmo, aunque todo en el se sintiera torcido, entonces se detuvo junto a Joey y le dio un derechazo en el brazo, tumbándolo al suelo.
-Aaaaaaaaaay- se quejó, demasiado dolido para moverse.
-Joseph- escucho a su padre ladrar- levántate del suelo o voy a decirle a María que te barra con todo y la mugre que hay en el suelo- pero cuando Yami llego junto a él, sonrió- tienes un buen brazo.
El Mutou sonrió y siguió su camino. Joey se puso de pie a duras penas, sin usar su brazo lastimado en ningún momento. Entre dientes, refunfuñaba.
-Un día de estos voy a teñirme el cabello y a peinármelo de punta para ver si así me demuestran algo más de amor en este lugar…
-Te tiñes el cabello y te desheredo- replico su padre, habiendo escuchado sus palabras con lo que Joey creía debían ser oídos bonicos- eso es para nenas. Ahora vete, tienes que trabajar y cumplir un horario.
Yami también tenía un horario que cumplir. La primera semana que se incorporó al trabajo, llego puntual a cada entrenamiento, fuera una clase en grupo o particular. Ya había faltado bastante y no quería ser ninguna molestia para el señor Wheeler ni para las personas que estaban pagando para recibir sus clases.
Y al parecer, lo echaron de menos.
Muchos lo recibieron con abrazos, otros estaban muy animados de verlo. Incluso una chica trato de besarlo, por suerte en ese momento llego Tristan a decirle algo y sin percatarse de los intentos de la chica, la tropezó y la hizo casi chocar contra un muro, apartándola efectivamente de él.
Se sorprendió al darse cuenta que quería rechazar ese beso. Nunca le había pasado nada como eso, y le estaba preocupando que se fuera a quedar así. ¿Y si nunca olvidaba a Tea, y por ende rechazaba a todas las chicas que intentaran algo con él? ¿Qué sería de su vida?
Pero volviendo al trabajo; quienes mejor lo recibieron fueron las señoras mayores. Esas mujeres literalmente gritaron de emoción, parecía que no habían sido tan felices desde el nacimiento de sus nietos tres eras atrás. Ya les habían notificado de la vuelta del tricolor al trabajo, por lo que vinieron preparadas.
Le regalaron tartas, pequeñas cestas de galletas, pasteles, dulces, flores, plantas medicinales, agua bendita y le echaron la bendición al menos un par de veces. Eran un grupo de abuelitas muy diverso. Tea rio al verlo llegando con tanto corotero.
-¿No me dijiste que ibas a ir a trabajar?- inquirió, ayudándolo a descargar las cosas.
-Lo dije- asintió el chico- solo que no esperaba una fiesta sorpresa. Y lo mejor de todo es que de igual forma me pagaran el día.
Estando de nuevo en el trabajo, veía a Tea únicamente de noche. Se iba bien temprano en la mañana, volvía para la hora de la cena. En ocasiones no la veía pues ella se iba a casa de Mai y volvía cuando él ya estaba dormido. Sin embargo, se estaba volviendo común recibir un mensaje de ella de vez en cuando.
Tea: Necesito tu ayuda
Cuando el leyó el mensaje, respondió al instante. Tenía unos minutos de descanso y en poco tiempo seria su hora de almuerzo.
Yami: ¿Qué sucede?
Tea tardo en responder. Esto lo puso un poquito nervioso; ella era muy proactiva y autosuficiente, muy pocas veces se molestaba en pedir ayuda. Además, no tenía ni idea de en donde andaba.
Yami: Tea ¿Qué pasa?
Pasaron diez minutos y ella aun no le había respondido. Considero llamarla, pero no quería parecer muy preocupado… pero eran amigos, y se suponía que era su amigo gay. Bueno, uno de sus dos amigos gay ¿eso no le daba cierto beneficio? Ella no tendría por qué mal interpretar su angustia. Solo era su amigo inquilino, "que no estaba interesado en ella en absoluto pues tenía novio", que estaba preocupado por su bienestar debido al extraño mensaje.
Deja de pensar tantas tonterías. Estas preocupado, porque te gusta. Ya se lo dijiste a Joey, no vale la pena que lo niegues. Quieres llamarla, saber que sucedió y ver si puedes ayudarla su celular sonó Contesto, ¡Contesto! Ya Yami, céntrate.
Respiro profundo y leyó el mensaje de texto.
Tea: Mai me llevo de compras. Pero ahora está intentando hacer que conozca chicos… es muy incómodo ¿me sacas de aquí, por favor?
Ja, como si tuvieran que decírselo dos veces. Dio rápidamente una respuesta afirmativa y se dispuso a escabullirse del gimnasio. Siempre pensó que era mejor pedir perdón que permiso. Sin embargo, su aun molesto "novio" lo intercepto en la salida.
-¿Faltas un mes y aun quieres fugarte del trabajo?- Joey se apoyó en la escoba que estaba usando para limpiar su área de trabajo- si papá se estera, esta vez no será tan agradable.
-Tristan y tu cúbranme- le dijo, demasiado ansioso para disimularlo.
-Primero me dirás que está pasando.
Yami le echo todo el cuento, y sin poder evitarlo también exagero algunas cosas. Como que Mai le fuera a conseguir un esposo a Tea si no se apresuraba en llegar. Joey lo miro con diversión, cosa que solo lo hizo molestar más pues lo estaba haciendo perder tiempo y no lo tomaba en serio, además.
-Bien, entonces te acompaño.
-¿Qué?- el tricolor lo miro, confundido- ¿y tú para que vendrías?
-¿Quién mejor que yo para distraer a esa rubia? En cuanto vea a este Adonis llegar se va a olvidar de sus planes busca-maridos.
El rubio lucia muy seguro de sí mismo. Cosa que en realidad no convencía para nada al Mutou. ¿Por qué Mai le iba a tomar importancia a Joey? Ellos ahora se llevaban bien, pero se suponía que Wheeler es gay y la oji violeta seguramente no perdería el tiempo con él, por muy guapo que el chico fuera ¿verdad?
-¿Y quién nos cubrirá?- ese fue el último intento de Yami por dejar a Joey atrás.
Su amigo sonrió ante la pregunta. Simplemente mando un mensaje de texto y se encamino a la salida, asegurándole al tricolor que no había nada de qué preocuparse. Sin embargo, cada vez que Joey se incluía en los planes de Yami nada bueno pasaba y el muchacho lo tenía bien en claro. En esa situación tan delicada, al menos para él, rezo a todos los dioses que se le ocurrieron para que nada saliera horriblemente mal.
Tea le había dado la dirección del centro comercial en el que se encontraba con Mai. No fue difícil hallarlas; las vieron sentadas en un café conversando con un par de chicos. O al menos la rubia, Gradner estaba más ocupada mirando hacia los lados que prestándole atención al chico que intentaba charlar con ella. Yami no pudo evitar inflar el pecho al sentir que ella lo estaba buscando a él y que ese sujeto no era para nada de su interés.
-O las sacamos de allí o buscamos la manera de correr a esos sujetos- decía Yami, ocultándose en una esquina- ¿tienes alguna idea?
Aunque su rubio amigo lo negara, si tenía algo en común con Seto: ambos muchachos eran tremendamente buenos buscando formas de hacer pasar malos ratos a las personas y sacar provecho de ello, ya fuera solo por diversión, como en el caso de Joey. O por intereses personales, como Kaiba. Sin embargo, no recibió respuesta. Se giró a verlo, muy extrañado por su silencio.
-¿Eh? ¡Joey!- exclamo, viendo como su amigo se alejaba a un ritmo rápido pero con una forma de caminar extraña- ¿para dónde vas?
-Lo siento, amigo, me reúno contigo en unos minutos- respondió nerviosamente Joey. Se estremeció notablemente y salió corriendo, mientras se alejaba, hablo- ¡Tengo que ir al baño!
Yami no necesitaba más explicaciones, de verdad que no. Decidió que por sí solo alejaría a esos chicos de allí. Aunque no estaba muy seguro de cómo. Lo pensó un tiempo y decidió que podría sacarle algo de provecho a su fachada de hombre gay. Después de todo ¿a qué hombre heterosexual no le incomoda que otro hombre le coquetee?
Solo esperaba que Tea no lo tomara muy en serio y que Joey se tardara realmente mucho en el baño.
Dándose valor, se irguió lo más que pudo y camino con mucha seguridad a su encuentro con ellas. Dándole cierto tumbao a sus movimientos, además. Mientras llegaba, se sacó la sudadera del traje deportivo que siempre usaba cuando iba al gimnasio y se lo colgó del hombro, quedando así solo en una camisera blanca.
-Tea, Mai ¿Cómo están?- dijo, parado ya delante de ellas. Las chicas lo miraron con mucha sorpresa; internamente sonrió divertido viendo como ellas lo escaneaban de arriba abajo con la mirada. Los chicos lo hicieron de la misma manera, pero no parecían tan contentos con la vista- ¿y estos jóvenes?- pregunto, ocupando el ultimo asiento vacío en la pequeña mesa- ¿De dónde sacaste a estos muñecos, Mai? Porque estoy muy seguro que esto es obra tuya.
Sonrió ampliamente, guiñándoles un ojo a los chicos. Mai rio al verlo coquetear con los chicos, Tea se veía divertida con el evidente nerviosismo que mostraban sus acompañantes ante lo que Yami les dijo. Sin más, los muchachos se pusieron de pie, se excusaron y huyeron.
-¿Pero…?- Yami supo actuar realmente desconcertado- ¿fue algo que dije?
-Ay, Playboy, para nada- Mai le restó importancia con un gesto de la mano, sin dejar de sonreír- solo son un par de tontos homofóbicos, no te preocupes.
El tricolor se sorprendió de que la misma rubia lo excusara, pero no dudo en ponerse contento. Esos chicos se habían ido y ya no molestarían más a Tea ¿podía pedir algo más?
-Hey, chicas ¿Qué tal?
Tal vez que se lo fuera tragado el inodoro pensó el Mutou con pesar al ver a Joey ya junto a ellos.
Pasaron cerca de treinta minutos con las chicas en el centro comercial, luego decidieron que era tiempo de volver al gimnasio. Seguramente Tristan no estaría para nada contento con ellos cuando regresaran, obviamente no era fácil encubrir a dos de los entrenadores para que el jefe no se diera cuenta. En el camino, se encontraron a Kaiba.
-Yami, Wheeler, suban- les dijo, deteniendo el auto que conducía junto a ellos en la acera- tengo algo que hablar con ustedes.
-Tenemos prisa, Kaiba- Joey siguió su camino como si nada, Yami no lo siguió.
-¿Qué pasa, Seto?- pregunto el tricolor, frunciendo el ceño.
-Suban y les contare.
Ahora el vehículo estaba estacionado frente al gimnasio, los chicos aún no se habían bajado, y es que Kaiba no se los había permitido. Le había puesto seguro a las puertas y hasta que no le dieran una respuesta no los dejaría ir. No importaba que adentro, Tristan estuviera muriendo de angustia pues ya el Señor Wheeler comenzaba a sospechar.
-Sigo sin entender- dijo Joey, mirando de mala gana al castaño.
-Solo quiero que trabajen la noche de inauguración de mi nuevo parque ¿Qué tiene eso de raro?- replico Kaiba.
Yami miro a su mejor amigo, no entendiendo tampoco del todo la petición. Seto les estaba pidiendo trabajar en los puestos del parque, vendiendo comida y atendiendo los juegos; la paga que les proponía no estaba nada mal, pero ¿Por qué el millonario Seto Kaiba los querría a ellos allí trabajando si podía contratar a gente mucho más experimentada?
-Seto…
El chico lo miro. Había un muy, muy leve brillo en su mirada azulada. No era solo una propuesta de trabajo, o una petición, era una súplica… disfrazada para que pareciera una arrogante forma de regalarles dinero a sus amigos necesitados. Y, por alguna razón, esto lo llevo a pensar en cierta chica que tenía perturbado a su amigo.
Kisara estará allí Yami comenzó a reflexionar, tratando de entender el comportamiento de Seto Y seguro Mokuba igual. No quiere dejarla sola con su hermano, nos quiere allí para intervenir. Para que hagamos el papel de farolitos, seguramente miro al castaño, quien tenía la vista fija en el otro lado de la acera, no permitiendo que le vieran el rostro Debe ser duro para él, le gusta esta chica. Dijo que no se interpondría, pero veo que se le está haciendo complicado…
El tricolor suspiro, cerrando los ojos un momento ¿Por qué no hacerlo? Era por su amigo después de todo; Mokuba le caía bien, pero no era común que Seto Kaiba se fijara en alguien. Y esta chica no era del todo indiferente a él ¿Por qué no ayudarlo?
Aun después de todas las jugarretas que me ha hecho recordó el oji amatista con disgusto, estremeciéndose al recordar el desagradable momento que paso junto a Joey en el hospital.
Pero Seto contaba con él, no podía defraudarlo.
-Con una condición.
-¿Cuál?
-Que mis amigos también vayan…
-Bien.
-Gratis.
Seto lo miro frunciendo el ceño un momento. Luego pregunto:
-¿Tea y Mai vendrán?
-Es la idea- Yami asintió.
-¿Y la hermana de este idiota también?- volvió a decir, señalando a Joey en el asiento trasero.
-Oye ¿y a ti que te importa si me hermana va o no?- Wheeler no tardo en reñirle, ladrando cual perro con rabia- te advierto que si te le acercas a Serenity, voy a demandarte. Recuerda que ella es menor de edad. Ya tengo suficiente con Tristan y Duke…
Joey siguió peleando solo un rato. Yami solo confirmo silenciosamente las preguntas de Kaiba. Obviamente pensaba llevar a las chicas, si el plan era mantener a Kisara y Mokuba separados ¿Qué mejor que meter a las amigas de esta para distraerla?
Y en caso de que no funcionara, aun podían llamar a Bakura. Seguro Mokuba no se acercaría a la albina con ese lunático suelto por allí.
