Capítulo 14 – De nuevo
Aquel día no me iba a arriesgar, por lo que salí con más de media hora de antelación. Cogí apresuradamente un taxi y le indiqué la ya familiar calle Chennies St. Al llegar, estaba desierta, ni un alma. Revisé el reloj, 23 minutos para el final de las clases, pero mis piernas entraron solas al edificio. Me acerqué al recepcionista de la entrada, un chico joven, moreno y alto.
"¿Le puedo ayudar, señor?" me preguntó amablemente con una sonrisa de oreja a oreja.
"¿Eh? Sí, claro, estoy buscando a Charlotte Northman" Le respondí mientras golpeteaba la mesa con los dedos nerviosamente.
"Bueno, ahora mismo todos los alumnos están… ¿es alumna o profesora?"
"Alumna, alumna"
"Sí, ahora está todavía en clase pero si quiere le busco el aula, si tiene prisa" me comentó mientras tecleaba rápidamente el ordenador azul de la mesa "Mire, ahora mismo la señorita S. Northman está en el auditorio 2 con el profesor Henry Montgomery"
"Como no…" susurré para mis adentros.
"¿Cómo dice?" levantó la vista hacia mí.
"Nada, esperaré aquí" mis pies se arrastraron hasta unas butacas cercanas.
"Señor" me dijo al segundo de sentarme "Si quiere puede pasar, los ensayos son de entrada libre" me sonrió de nuevo.
"Oh, gracias. Entonces… mejor me voy" le despedí con la mano y me adentré en los pasillos.
Aproximadamente vagué tres minutos por los pasillos hasta que encontré un plano en el espejo de un ascensor. Había pasado dos veces por delante y ni me había dado cuenta.
Auditorio 2 Se leía en una pequeña placa plateada en la gran puerta que me separaba de mi cita. Cogí todo el aire que pude con los pulmones y giré el pomo.
Era un pequeño escenario con diez filas de butacas. Había dos o tres personas dispersas por los asientos y, en escena, había cinco personas, dos de ellas peleándose a gritos, otras dos sentadas en sillas y otra más, Charlotte, sentada en la otra punta del escenario, balanceando las piernas y con la cabeza gacha mientras tecleaba en su móvil a escondidas.
Me senté sigilosamente en la tercera fila, hundiéndome en el asiento. Charlotte levantó la mirada y me sonrió después de saludarme de manera enérgica. Henry, que hasta entonces había estado dirigiendo a sus actores, se fijó en ella y siguió su mirada hasta toparse con la mía. Le sonreí con suficiencia y volví a observar a Charlotte.
Aquella obra que estaban ensayando me sonaba a algo, la habría visto antes de la guerra. Tenía que admitir que me gustó, por mucho que me doliera, Montgomery era un buen director y Charlotte, una buena actriz.
Por fin acabaron y Charlotte salió no sin antes despedirse "efusivamente" de su profesor.
"¿Hoy no vendrá don Cerebrito?" me preguntó distraída rompiendo el largo silencio que nos envolvía desde hacia rato.
"No, no. Le he dejado una nota diciéndole que iba a…" me empujó cariñosamente.
"Era broma" se echó el pelo detrás de la oreja "No es tu culpa que sea tan… especial" se empezó a reír y yo apreté los puños "¿A dónde quieres ir?"
"Pues… he pensado en ir a dar un paseo por el parque"
"Pues no pienses tanto y vamos"
Charlotte era sin duda totalmente diferente a todas las mujeres con las que había salido antes. Unas eran más alegres, otras más alocadas, pero la mayoría eran mas bien serias. Supongo que teniendo a la excentricidad en persona viviendo conmigo solo buscaba un poco de normalidad fuera. Pero Charlotte… esos rizos rojos.
"Estás muy serio" dijo después de sorber de su limonada.
"¿Hay algo entre tú y Henry?" la solté sin miramientos. Ella se detuvo en seco y me clavó su mirada asesina.
"¡Me dijiste que lo habíais dejado! ¿Me has mentido? Dios, pero que estúpida soy…" dio media vuelta y se empezó a marchar chillando pero la atrapé un brazo y la hice girarse hacia mí juntando nuestros rostros a escasos centímetros.
"¡No! ¿Me oyes? Ya no te estamos investigando. Solo quiero asegurarme" disminuí la fuerza de mi agarre "Solo es que…" la solté finalmente y me separé de ella.
"¿Solo qué? Volvió a ponerse frente a mí "John, te juro que no hay nada. ¡Nada! Es que nos conocemos desde hace mucho, y le tengo cariño" me sonrió "Pero, a ver, ¿tú quién te crees que soy ligando con dos hombres a la vez y que me sacan cada uno casi veinte años?
Decidí creerla y pasé más relajadamente la tarde, haciendo bromas y riéndonos. Descubrí que sus padres, españoles, se mudaron a Inglaterra cuando se casaron y que ella y su hermana habían nacido aquí. También salió el tema de su hermana y me confesó que, como había deducido el detective al instante, Troian y ella tenían distinto padre. Ella me preguntó sobre la guerra, por mi infancia y por mis antiguas novias y, a lo tonto, se nos hicieron más de las diez de la noche.
Insistí en acompañarla a casa pero no me quiso hacer caso así que caminamos de vuelta a Baker Street donde cogería un taxi en la calle principal.
"Bueno, entonces… ya nos vemos otro día" hice un amago de abrazarla pero me detuve. Me volví a acercar pero los nervios me estaban pasando una mala jugada.
Ella me cogió de las solapas de la chaqueta y nos acercó juntando nuestros labios en un casto beso.
"¡Adiós!" se despidió mientras se perdía en la oscuridad de un callejón.
Yo me quedé ahí parado, analizando lo que acababa de ocurrir y aún con las manos temblorosas busqué las llaves en los bolsillos. Abrí la puerta y justo cuando iba a cerrar escuché un grito ahogado. Agudicé los sentidos pero no oía nada. Salí rápidamente dejando la puerta abierta tras de mi en dirección al callejón.
"¡Charlotte!¡Charlotte!" la llamé pero solo recibí como respuesta el silencio.
Estaba oscuro, solo la luz de una farola medio fundida dejaba ver las sucias paredes y los negros cubos de basura. Llevé automáticamente mi mano a la espalda, donde debería estar mi pistola, pero no estaba allí. Avancé rápidamente y la vi, al cruzar la esquina, tirada en el suelo y a él, el hombre, el asesino, vestido de negro, con una gorra de beisball, sujetándola por las piernas mientras ella se intentaba zafar. Sin pensarlo dos veces me abalancé sobre él. Atiné a darle un puñetazo del que se recuperó rápidamente y salió huyendo por el final de la calle.
Regresé como un rayo con Charlotte que se intentaba levantar sin éxito. Pasé un brazo por debajo del suyo y cargué su peso sobre mí mientras me decía que la soltara, que podía ella sola y a paso lento salimos de aquel callejón en dirección a mi piso.
Cerré la puerta que aún seguía abierta e intenté no hacer ruido para no llamar la atención de la señora Hudson. Entramos en la sala de estar y la senté en el sofá de cuero mientras me arrodillaba frente a ella quedándonos a la misma altura. Ella se escondía el rostro con las manos mientras negaba sin cesar con la cabeza.
"Charlotte…" la susurré mientras le retiraba las manos y le levantaba el mentón para que me mirara "No pasa nada, ya se ha ido" Vi sus ojos miel llenos de lágrimas que amenazaban con salir "No te preocupes, ya ha pasado todo"
"¡No!" comenzó a llorar "Ha sido mi culpa, si te hubiera hecho caso" la voz se le quebró y comenzó a llorar sonoramente.
Yo solo la abracé hundiendo su cabeza entre mi cuello y mi hombro y la acaricie la espalda descubriendo una herida en mitad de ella.
"Tengo que…" ella asintió y fui a mi cuarto a por el maletín que guardaba entre mis camisetas.
Al volver ya estaba sentada de espaldas a mí, con la camiseta cuidadosamente doblada a su derecha. Encendí todas las luces antes de sentarme junto a ella y observar la herida. Tenía un raspón desde el omóplato izquierdo hasta la mitad de la espalda donde se hacía tan profundo que le había lacerado a la carne.
Desabroché lentamente el sujetador, antes blanco y ahora rojo, para poder tener mejor acceso y me puse manos a la obra.
Limpié con la mayor delicadeza posible toda la herida mientras ella se abrazaba a si misma dejando escapar algún quejido cuando yo hacía más presión. Continué aplicando una pomada cicatrizante por las zonas más afectadas que hizo estremecerse varias veces ala joven actriz que giró la cabeza rápidamente al escuchar un ruido de unas llaves abriendo la puerta de la calle. Acabé de vendarle la herida lo más deprisa que pude y la tiré la camiseta para que se la pusiera antes de…
"¿Tenía que ser en mi sofá?" sus ojos echaban chispas de lo enfurecido que estaba.
Lo primero de todo es que no creo que existan palabras suficientes para intentar pediros perdón por la larga-larguísima-inacabable-infinita espera. No intentaré excusarme, acabé el curso y los exámenes hace mucho tiempo pero entre vacaciones, semanas de desconexión, papeles por rellenar o simplemente vaguería, no he pasado nada al ordenador.
Como compensa os diré que tengo varios capítulos escritos en el cuaderno e intentaré subirlos pronto. No os apuréis, como dice el resumen, es Johnlock y de contenido M (hasta que me lo cierren) así que ya vendrá, ya vendrá. Os aviso que en cualquier caso, si me lo decidiesen eliminar por contenido para adultos lo seguiría publicando por Tumblr/Journal… Intentaré acabar la historia (o al menos escribirla) antes de que empiece Septiembre.
Recordaros que aunque ya tenga la historia y el final montados en mi cabeza acepto cualquier sugerencia/queja
