Won't You Please Stay With Me?
¿Te quedarías conmigo, por favor?
Autora: XMizzfreestyleX
Traductora: Alisevv
Pareja: SS/HP
Disclaimer: No soy propietaria de nada relacionado con HP. Todo pertenece a JK Rowling, Bloomsbury Books, Scholastic Inc., Warner Bros. y demás entidades involucradas
La versión original la pueden encontrar en la bio de mi perfil
Won't
You Please Stay With Me?
Capítulo 14/26
El engaño subsiguiente
Cuando sus párpados empezaron a abrirse lentamente, una brillante luz los atravesó y el hombre bizqueó mientras intentaba identificar dónde se encontraba. Una vez que se acostumbró a la iluminación, agradeció a Merlín no hallarse donde había estado antes; languideciendo bajo la sombra de un despiadado Auror. Acomodó sus sábanas, se sentó derecho y frotó sus cansados ojos.
—Es un alivio saber que te estás sintiendo mejor— dijo una voz anciana proveniente del hombre a su derecha.
Severus Snape sonrió por un momento. Entonces, una repentina pulsación ondeó a través de su cabeza y la aferró, esperando conseguir algo de alivio.
—Bebe esto— le mandó Dumbledore, entregándole un pequeño frasco lleno con una sustancia oscura—. Es para el dolor de cabeza.
Snape lo arrebató rápidamente y tragó la poción hasta el fondo.
—¿Cómo me encontraron?— preguntó lentamente, en un tono de voz casi inaudible. Sus pensamientos todavía estaban demasiado borrosos y se sentía destruido al recordar su situación anterior.
—No lo sabemos. Al parecer, alguien te trajo hasta las puertas de Hogwarts; nosotros tropezamos con tu cuerpo apoyado sobre las puertas. Aparentemente, alguien más está cuidando de ti. ¿Qué te ocurrió?
Snape fingió no haber escuchado la pregunta; parecía que algo más había encajado en su mente.
—¿Te descuidaste, Severus? ¿Voldemort sabe algo que no debería?
—Él no sabe nada— respondió Snape finalmente.
—¿Entonces cómo explicas tu situación?
El otro se recostó contra la cabecera de la cama y rodó los ojos.
—Fuimos emboscados.
—Ah…— Dumbledore convocó un elfo doméstico y le ordenó algo de té. Imaginaba que la historia tomaría un buen tiempo, aunque conociendo a su interlocutor, sabía que no desperdiciaría su tiempo en ir al punto—. ¿Te importaría explicar con más detalle?
—No es nada por lo que alarmarse. Un mago llamado Jared Jill había estado espiando a Voldemort por orden del Ministerio, bajo el alias de Jeff Wit. Cuando el Señor Oscuro descubrió dónde descansaban sus verdaderas lealtades, envió a varios Mortífagos tras el hombre. Teníamos razones para asumir que el sujeto estaba protegido bajo estrecha vigilancia, pero no estábamos preparados para ser emboscados por múltiples cuadrillas de Aurores.
—Ah, entonces estoy en lo correcto al suponer que Voldemort no te agredió.
—No todavía al menos— cruzó las manos sobre su regazo y sonrió torcidamente—. Estoy comenzando a recordar mis últimos momentos antes de esto. Fue el Señor Oscuro quien me rescató.
—¿Cómo pudiste bajar la guardia?
—¡No lo hice! ¡Nos rodearon sin que nos diéramos cuenta! ¡Luego, luces brillantes empezaron a volar a través del campo y los Mortífagos fueron rescatados uno por uno!
—¿Cómo es qué fuiste tan afortunado de sobrevivir?
El elfo doméstico apareció con el té y enseguida se volvió a ir. Dumbledore se adelantó y sirvió algo de la bebida.
—No lo sé.
—Bueno, no es útil pensar demasiado sobre el pasado. Tengo algunas novedades que pueden alegrar tu día. Harry vino a visitarte.
—¿Lo hizo? ¿Cómo consiguió entrar sin levantar sospechas?
—Creo que Angelus ayudó con eso— Dumbledore hizo un guiño y sorbió un poco de té.
—¿Ella?— Snape arqueó una ceja.
—Rasgó un pedazo del brazo del pobre Harry— se burló el anciano—. Una herida horrenda, pero a fin de cuentas consiguió entrar.
—Ése es mi inteligente, e insensato, chico.
ººººººººº
En la lechucería, Harry estaba sentado en la ventana, con Hedwig posada en una cornisa. Ella chilló y giró la cabeza mientras parpadeaba y sacudía sus plumas. La lechuza bajó la mirada hasta Harry y él no pudo evitar sonreírle con cariño. Acarició su barbilla y plumas, y habría podido jurar que ella sonrió, contenta.
—Eres una hermosa lechuza— musitó.
Hedwig inclinó la cabeza varias veces, como si estuviera aceptando el halago, mientras sus ojos se empequeñecían.
De repente, las lechuzas alrededor de ellos comenzaron a mostrarse inquietas y a agitar sus alas, espantadas.
—¿Harry?
El chico levantó la mirada y sonrió.
—Oh, hola.
—¿Qué estás haciendo aquí? Todos te están buscando— Cho miró hacia Hedwig y sonrió—. ¿Interrumpo algo?
—No en realidad— se levantó y palmeó varias veces la cabecita de su lechuza—. Sólo vengo aquí algunas veces para alejarme de todo.
—Bueno, Ron y Hermione te han estado buscando la última hora, y me pidieron si podía ayudarlos en la búsqueda.
—¿De veras? ¿Ocurrió algo?
Cho asintió con entusiasmo.
—¡Sí! El Profesor Snape está mejor y desea verte.
—Oh…— mordió su labio inferior y apartó la mirada.
—¿Pasa algo, Harry?— preguntó ella, mientras se inclinaba hacia adelante y trataba de ver sus claros ojos.
—Umm, iré a la enfermería más tarde. Tengo trabajos y proyectos que quitar del medio antes de ir a verlo; además, me distraería y no haría nada después.
Cho lo miró con desconfianza y luego se giró hacia la salida.
—Está bien, entonces. Informaré la novedad. Hasta luego, Harry.
Éste se limitó a sonreír mientras la chica partía.
ººººººººº
Hermione atisbó en la enfermería y sonrió cuando divisó a Snape, luciendo bastante bien para ser alguien que había estado inconsciente apenas el día anterior. Cruzó las manos detrás de la espalda y entró en la habitación.
—Buen día, Profesor— saludó con cortesía—. ¿Se siente mejor?
Snape se imaginó que traería algo entre manos.
—Desafortunadamente para usted, mejor. ¿Qué la trajo hasta aquí en esta magnífica tarde?
Harry me envió a ver cómo estaba.
Snape sonrió con suficiencia.
—¿Por qué la enviaría a usted? ¿No hubiera sido mejor que viniera a comprobar por si mismo cómo estoy?
—Dijo que tenía otros deberes que requerían su atención. Como la práctica de Quidditch.
Snape se dio cuenta de la mentira.
—Basura. Él practica cada dos días, excepto los fines de semana.
Hermione rehusó reconocer eso.
—No especifiqué que estuviera practicando con el equipo. Dado que no ha estado asistiendo a la práctica últimamente, imagino que simplemente estará perfeccionando sus habilidades con algo de práctica individual.
—Pero ésta es la hora del equipo de Slytherin para utilizar el campo, así que, ¿en qué parte de los terrenos de Hogwarts podría estar practicando sin lucir como un imbécil?
—Le sorprendería cuan poca atención da Harry a si mismo cuando está luciendo sus habilidades de buscador. Las chicas se reúnen desde todos los extremos de Hogwarts para verlo— comentó Hermione, como quien plantea algo que es claro.
Snape entrecerró los ojos.
—Diga eso de nuevo, señorita Granger, y le aseguro que nunca dirá ninguna otra palabra.
Ella jadeó al darse cuenta de lo que había dicho.
—Ahora, se lo preguntaré de nuevo, señorita Granger. ¿Por qué Harry la enviaría a usted en lugar de venir él? Y no quiero una excusa elegante.
—Como le dije antes, mencionó que tenía otras cosas que hacer.
El hombre pensó que si Hermione no fuera una de las mejores amigas de Harry, le dosificaría té con algo de Veritaserum.
—Está probando mi paciencia, señorita Granger, y déjeme asegurarle que no es una sabia decisión. Es una joven inteligente, no haga nada imprudente.
Hermione se dio la vuelta y comenzó a alejarse.
—Bueno, mi trabajo está finalizado. Obviamente, usted está bien y coherente. Que tenga buen día, Profesor. Ahora, quédese en cama, coma bien, tome su medicina, y estará fuera de aquí antes que se de cuenta— agitó la mano y desapareció de la enfermería.
ººººººººº
—¡Ohhh, Harry!!
El joven casi saltó de su asiento e, instintivamente, apretó contra su pecho la hoja que tenía en la mano, a fin de ocultar lo que estaba escribiendo.
—¡Merlín, Ginny, nunca vuelvas a hacer eso!
La chica se asomó sobre el hombro de Harry.
—Hermione dice que hay algo que se supone que debes hacer justo ahora.
El otro rodó los ojos y comenzó a caminar hacia el dormitorio de los chicos.
—Tengo trabajo justo ahora. No tengo tiempo para charlas de chicas y té con galletas, junto con una larga y deprimente conversación sobre la horrible condición de él.
Ginny inclinó la cabeza y arqueó una ceja.
—¿De qué estás hablando?
Harry rió entre dientes antes de decir:
—No importa. Es un secreto y estoy obligado a mantenerlo así— bostezó y desapareció en el interior de la habitación de los chicos.
Una vez dentro, se lanzó sobre la cama, sacando un enorme libro de texto de la gaveta e intentando terminar la carta.
Querido Remus
Ante todo, por favor, no le cuentes a Sirius que te
estoy enviando esta carta. Segundo, supongo que
es correcto preguntarte cómo has estado. Tercero,
creo que mi compromiso con Severus Snape nunca
debió haber ocurrido y mi principal razón para esto
es Voldemort.
Por favor, ven en cuanto puedas. Necesito hablar
con un adulto, alguien que no sea un compañero o
un profesor.
Harry Potter
Ahora, todo lo que tenía que hacer era enviar la carta con Hedwig.
Más tarde esa noche, después de cenar, Harry decidió encaminarse hacia la lechucería, pero a lo largo del camino descubrió que sus pies, por instinto, se desviaban hacia la enfermería. No sería tan malo si sólo se aseguraba que su Snape estaba vivo y bien, ¿cierto?
"Por supuesto que debe estar bien. Probablemente estará dormido de todas formas"
"Pero… ¿y si no está?"
Harry gimió y sacudió la cabeza para apartar esos pensamientos. No quería ni pensar en la alternativa, porque la consecuencia de ser atrapado sería algo agotador y saturado de débiles excusas.
De todas maneras, estaba esa insistente parte de él que deseaba que Snape lo viera y lo llamara.
Mientras se arrastraba por los pasillos débilmente iluminados, caminó con precaución al acercarse a la enfermería. Cada paso era dado con tanto cuidado que ningún sonido audible hacía eco en las paredes, como solía ocurrir. Incluso respiraba de una forma tranquila, inspirando suavemente, aunque internamente, su cuerpo ansiaba mayor cantidad de aire y su corazón latía tan vigorosamente que podía sentir las incómodas pulsaciones alrededor de su cráneo.
Había llegado a la entrada de la enfermería y, antes que pudiera seguir, se apoyó en la pared y se obligó a relajarse contra las frías piedras antes de mirar más allá. Como un niño travieso que estuviera verificando que no había moros en la costa, se pegó al muro y atisbó lentamente, esperando por Merlín que su cabello permaneciera camuflado con el oscuro fondo.
"Upsss, no estoy luciendo sospechoso justo ahora", pensó con ironía.
Atisbó de nuevo y, finalmente, tomó una gran bocanada de aire mientras su corazón se desplomaba. Snape estaba muy confortablemente envuelto en las sábanas, roncando suavemente.
—Llegó en mal momento, señor Potter. Ha sido un día pesado para el Profesor Snape. Se quedó dormido hace una hora, mientras usted estaba festejando— Madame Pomfrey sacudió la cabeza, decepcionada, mientras retiraba la bandeja de comida del herido—. La hora de la cena es el mejor momento para venir. Nadie está aquí, excepto los pacientes y, ocasionalmente, algún elfo doméstico, pero ellos no dicen nada— la mujer desapareció por una esquina mientras susurraba con mordacidad—. No regresaré durante unos diez minutos.
Ahora Harry se encontraba en el umbral y la bruma de un dilema mental. Sabía, o al menos pensaba que sabía, que se suponía que no volvería a estar alrededor de Snape. El pobre hombre tenía bastante con que lidiar y no necesitaba un niño insolente que le diera incluso más problemas. Aún así, el espacio entre Harry y la cama pareció disminuir a la mitad, incluso antes que el joven se diera cuenta que estaba caminando. Entonces, bajó su mochila al piso y se detuvo.
"Está dormido, así que imagino que no hará daño que me asegure que está bien"
"¡Sal de aquí, muchacho tonto!", gritó la parte más sensible de su mente.
"NO. Quiero asegurarme que Snape está bien. Probablemente está herido por mi causa. ¿Y si Voldemort sabe sobre nosotros?"
"¡Fuera.Fuera.Fuera!"
Ahora Harry estaba al lado de la cama, mirando fijamente al mago mayor.
"Por favor, que no despierte"
El rostro de Snape parecía estar mucho mejor que antes. Aparte de pequeños rasguños, su cara casi parecía haber retornado a lo que era justo antes del incidente, con excepción de las ojeras. Ya no había hematomas, ni manchas de sangre, sólo delgados rasguños. La mano de Harry se elevó, temblorosa, y alcanzó el rostro de su pareja. Con mucho cuidado, el joven permitió que su mano planeara lo más cerca posible, sin llegar a tocarlo. Podía sentir el calor irradiando del hombre dormido, y como si un imán jalara su diestra cada vez más cerca, hasta que no pudo evitar ceder a la tentación. Audazmente, se permitió acariciar el rostro de Snape, sonriendo. No era un Gryffindor por nada.
Entonces, el hombre bajo su mano empezó a agitarse.
Rápidamente, retiró la mano y quedó allí parado, desamparado. Una parte de él deseaba que el hombre despertara y lo tomara en sus brazos, y la otra parte deseaba huir y no regresar. Afortunadamente, Snape sólo giró hacia un lado y siguió durmiendo. Harry tomó esto como una señal de partida. De cualquier modo, el hombre necesitaba recuperarse. Quizás su ausencia le daría una razón para reponerse más rápidamente, si es que estaba determinado a volver a verlo.
Deslizando su mano a través del cabello del dormido, acunó su cabeza por un breve momento, se inclinó y susurró suavemente en su oreja:
—Buenas noches, amor.
Luego dio media vuelta y abandonó la enfermería.
Afuera, en los helados pasillos, notó que la alta temperatura que había sentido mientras estaba en la enfermería disminuía lentamente. Sentía cierto alivio, pero con toda la distracción, casi había olvidado que tenía que hacer una parada en la lechucería. Se detuvo en el sitio y giró en redondo. Ya casi era la hora del toque de queda así que, si quería enviar la carta a tiempo, tendría que correr. Y eso fue justo lo que hizo.
ººººººººº
La tarde del día siguiente, mientras sus amigos estaban en Hogsmeade, Harry salió hacia el puente, aguardando una posible aparición de Remus. Su mente giraba con los distintos asuntos que quería conversar con él, de forma que el mayor no consiguiera lo mejor de la conversación como la última vez. Muy pronto, pudo escuchar que alguien se aproximaba a él, diciendo:
—No esperaba una carta tuya tan pronto, pero me alegra que escribieras.
—Remus, que bueno que pudieras venir— estrechó su mano, pero el hombre lobo lo jaló hasta sus brazos.
—Para serte sincero, Sirius y yo hemos estado muy preocupados. Temíamos que Severus pudiera amargarte, y de paso convertirse en un gran dolor de cabeza para ti, pero luego pensamos que no debía irte tan mal, dado que no nos has escrito nada referente a abusos.
—No, Severus me ha tratado bien… y como a un niño.
Remus logró leer entre líneas y sonrió.
—Créeme, Harry, eso me tranquiliza mucho— no quería pensar en el hijo de James en el lecho de Snape, aunque la idea sería eventualmente realizada.
—¿Qué quieres decir?— los ojos de Harry se hundieron en las brillantes esferas de Remus.
Posponiendo la contestación a esa pregunta, el mayor retrocedió un paso y preguntó:
—¿Qué es lo que te está molestando tanto, Harry, como para reconsiderar tu unión con Severus?
Harry empezó una especie de paseo alrededor de Remus mientras levantaba la vista, lo que indicaba que el joven estaba considerando posibles respuestas, pero no fue hasta unos minutos más tarde que el licántropo se convenció de que Harry sólo estaba rumiando.
—Me escribiste en tu carta que te preocupaba que Voldemort consiguiera evidencia que revelara tu relación con Severus.
—Sí.
—Él es un experto en Occlumencia, Harry, y no es descuidado; si no fuera así, Severus Snape ya no existiría.
—Ése casi fue el caso, Remus.
El mayor pareció sorprendido.
—Quizás Severus se involucró en algún asunto riesgoso, pero de acuerdo con nuestras fuentes, Voldemort confía en él.
—¡Está herido, Remus, y sólo sé que tiene algo que ver conmigo! ¡Adelante, convéncete de que ese demente no es la causa de la crítica condición de Snape, pero yo no puedo dejar de creer que lo es!— hubo una dolorosa pausa—. Voldemort sabe algo.
—No sabe nada, de otra forma hubiera puesto a Severus bajo la maldición Imperius.
—Remus, él…
—Voldemort haría cuanto estuviera en su poder para atraerte a su lado, y no hubiera herido a Severus sin utilizarlo como una herramienta primero. Harry, a Severus probablemente le confiaron una misión peligrosa y un fracaso como resultado final significa la muerte para la mayoría— al ver a Harry tan extremadamente preocupado, cambió su tono de voz a uno más suave, compasivo—. Comprendo por dónde vienes. ¿Si romper toda relación con Severus salvara su vida, entonces qué mejor modo de demostrarle que lo amas que posponer todo hasta un momento más conveniente?
"¿Amor?"
—¿Crees que él entenderá?
Remus suspiró y sonrió débilmente.
—A todos nos gustaría creer que Severus es un tío joven, licencioso, con la libido de un conejo, pero ya no es tan joven como acostumbraba ser. Puede tomar pociones que retarden el envejecimiento, pero eventualmente lo alcanzará.
—Él no es una adolescente emocional. Es un hombre maduro así que seguramente podría entender— Harry no captó lo que Remus estaba implicando.
—Harry, sólo porque él sea un hombre adulto no quiere decir que no tenga sentimientos que pueden ser destrozados también. Por mucho que cueste creerlo, Severus es humano.
—A veces hay que hacer sacrificios por un bien mayor.
Llegados a ese punto, Remus comprendió que Harry había llegado a una conclusión; iba a romper su compromiso con Snape.
—Sólo espero que sepas lo que estás haciendo. Severus es la clase de hombre que resiste todo y se lo guarda dentro. Siempre ha sido herido, y por eso nunca ha permitido a nadie acercarse demasiado. No sería sorprendente que no te aceptara de vuelta una vez que lo abandones.
Harry estaba a punto de contestar, pero cuando notó el grupo de chicas Hufflepuff que caminaban hacia allí, quedó callado y esperó que terminaran de pasar. Remus miró a las jóvenes y no pasó por alto la mirada rencorosa de Harry. Una vez que se fueron, Remus arqueó la ceja y esperó que Harry le explicara qué era todo eso.
—Ellos son otra de las razones del porqué debemos posponer todo, al menos hasta la graduación.
—¿Estás intimidado por un puñado de comentarios?
—No, no son sólo unos pocos, ¡es toda la escuela! ¡Los rumores corren como la pólvora y creo que ya todos saben que estoy con Severus!
—Hmmm… eso podría ser un problema.
—¿Y si algunos estudiantes son espías de Voldemort?
—Entonces sean discretos. Nadie lo hubiera descubierto si no les hubieras dado pistas en primer lugar.
Harry dejó caer la cabeza.
—Vale. Fui un poco descuidado, pero… Sólo deseaba tanto estar con él que yo…
—No necesito detalles— Remus puso sus manos en los oídos—. Sólo sé cuidadoso.
ººººººººº
—Está mucho mejor, Profesor Snape— comentó Madame Pomfrey, mientras revisaba la historia médica del hombre—. Me alegra ver que ha tenido una recuperación tan rápida y completa.
Snape acomodó su túnica antes de decir:
—Por supuesto… por supuesto…
—Ya se puede marchar— la sanadora cruzó la habitación para escribir algo—. Esperemos que no lo volvamos a ver por aquí demasiado pronto.
Snape puso los ojos en blanco.
—Eso depende enteramente de… él.
Mientras abandonaba la enfermería, decidió que todo lo que necesitaba era estirar las piernas hasta que dolieran. Se sentía agarrotado, luego de esos días acostado; además, se moría por ver a Harry.
Estaba caminando hacia el puente cuando escuchó el eco de una voz añorada. Levantó la mirada y se detuvo repentinamente. Su Harry estaba con Remus y no sólo susurraban entre si sino que ¡también se abrazaban! Snape suposo que habría sido peor si el chucho que tenía por padrino también hubiera estado, pero aún así. ¿Qué estaba haciendo Harry perdiendo el tiempo con alguien que ni siquiera debería estar en la escuela mientras su prometido estaba hospitalizado?
Se mantuvo en las sombras y observó cuidadosamente mientras el joven empezaba a alejarse con el brazo de Remus sobre sus hombros. Quizás se estaban despidiendo, o sólo paseando tranquilamente. Fuera cual fuera la intención de esos dos, eso estaba presionando los nervios de Snape. Entonces, como la alarma del despertador el lunes por la mañana, la marca oscura ardió y el dolor golpeó a través del hombre igual que una herida descuidada. Aferró su brazo y bufó, mientras intentaba aliviar la punzada. ¿Por qué tan de repente? ¡Apenas se había recuperado del ataque anterior!
—No ahora— musitó, girándose y reclinándose contra la pared adyacente.
Recuperando su postura, dio la vuelta para observar si Harry todavía continuaba dentro de su campo de visión, y se enfureció al descubrir que Remus lo había alejado.
—No tengo tiempo para esto.
Giró en redondo y su túnica brilló mientras él desaparecía por el pasillo.
Si no respondía a la llamada del Señor Oscuro, la marca ardería y ardería hasta que atendiera a la orden de su 'amo'. No había salida, y muy pronto, Snape estaba afuera, entrando en el bosque prohibido con un muy irritado ceño fruncido en su rostro. No le llevó mucho tiempo para alcanzar un sitio bastante profundo en el bosque y, como esperaba, pudo escuchar la fría y casi imperceptible voz de Voldemort llamándolo.
—¡Severus!— el maestro giró en redondo e hizo una reverencia—. Severus, he estado esperándote— Voldemort estiro la mano y tocó su mejilla.
—Mi señor— Snape colocó la mano sobre su corazón y esperó una señal de que estaba complacido.
Voldemort retiró su mano y la movió en el aire, y el otro se levantó completamente.
—Has estado descansando casi tres días, ¿cómo estás, mi fiel sirviente?
—Recuperado y listo para servirte.
—Excelente. Me alegra ver que tu última tarea no te dejó mortalmente herido— caminó alrededor del Profesor de Pociones incansablemente—. Los hubiera destruido a todos si te hubieran matado.
—Por favor, no necesitas gastar tu precioso tiempo en vengarme.
—Son una molestia y deben ser destruidos— Voldemort apretó su mano y enseguida la liberó—. Tengo razón, ¿verdad, Severus?
—Como siempre, mi señor.
—¿Estás listo para una nueva salida a cazar, Severus?
Snape era muy listo como para decir no directamente.
—Sólo si es tu deseo.
—¿Estás listo para ir hoy?— se acercó al profesor y se detuvo a casi dos pulgadas de su rostro. Miró profundamente en los ojos obsidiana y sostuvo su mirada—. Creo que no.
—Lo haré si lo deseas.
—¡NO!— Voldemort se dio la vuelta, se separó un paso y bajó la cabeza, pensativo. Luego, la alzó de nuevo y sonrió—. No, Severus. No te enviaré todavía. Reservaré mis peones más fuertes para el final.
Snape se sintió aliviado y finalmente fue capaz de volver a respirar.
—Gracias, mi señor.
—Te enviaré en una semana. Eso dará tiempo a mis otros peones para despejar el camino de esos molestos Aurores.
El Jefe de Slytherin calculó que si Voldemort continuaba con esto, no quedarían demasiados Aurores, de forma que el Ministerio tendría que comenzar a reclutar jóvenes magos y brujas y enviarlos al campo de batalla antes que estuvieran adecuadamente entrenados.
—¿A dónde estaré destinado?
—Eso depende totalmente de la ubicación de los Aurores. No te tomarán por sorpresa de nuevo, Severus. Te prometo que no dejaré que caigas sin tomar una posición.
El hombre bajó la cabeza con gratitud.
—Estaré listo para luchar por ti.
—Bien. ¡Ahora, continua!
Voldemort se alejó y, gradualmente, su cuerpo desapareció.
A Snape le habían concedido al menos una semana antes de ser nuevamente convocado, eso le daba siete días para conversar sobre este encuentro con Dumbledore, luego con la Orden, hablar con Harry y pasar algo más de tiempo con él, y luego prepararse para otra batalla. No tenía idea de a cuanta gente tendría que matar, pero por como sonaba esto, él solo tomaría unas cuantas vidas antes que el día acabara.
Sin demorarse más, se encaminó de regreso a Hogwarts para una audiencia con Dumbledore, pero cambió de opinión tan pronto como atravesó las puertas de la escuela. Esa reunión le tomaría una hora o más. Té y caramelos de limón no provocaban su interés como pasar unos momentos con su muy extrañado prometido.
Sin embargo, ¿dónde estaría el insolente y pequeño Gryffindor? Apenas un rato antes había sido testigo de como Remus lo conducía lejos, ¿pero adónde? De momento, podían estar en cualquier sito. Maldiciendo, decidió dirigirse a sus aposentos y descansar un momento o dos, en espera de que Harry de mostrara pronto.
ººººººººº
—¡Harry, grandes noticias!— exclamó Ron, mientras daba vuelta a una esquina para alcanzarlo—. ¡Nunca lo creerías! ¡Supongo que sucedió ayer!
—¿Fred y George fueron electos Ministros de Magia?
—¡Maldición, no! Prueba de nuevo.
—¿Voldemort está tratando de matricularse para el semestre de otoño?
—¡Vamos, Harry! Deberías saber sobre esto antes que yo.
—No importa, hoy tengo un partido de Quidditch. Dímelo después. Tengo que enfocarme en darle una paliza a Slytherin— Harry dio vuelta a una esquina y desapareció.
Ron frunció el ceño y divisó un tupido fajo de cabello.
—¡Hermione!
La chica giró en redondo y preguntó:
—¿Le contaste a Harry?
—No me dio oportunidad. Se fue antes que pudiera hacerlo.
—Bueno, seguro se sorprenderá cuando vea al Profesor Snape entre el público docente.
—¡Oh, demonios, sí!— ambos amigos rieron y fueron a encontrar unos asientos entre el resto de los Gryffindors
Mientras tanto, desde el interior de los vestuarios, Harry podía oír a sus compañeros animando a su casa. Todo era un toma y dame entre Slytherin y Gryffindor, y todos esos vítores estaban animando su espíritu. Asió su Saeta de Fuego y salió en fila con el resto de sus compañeros de equipo. Una vez que todos hubieron emergido, junto con los Slytherins por el otro lado, sus compañeros de Casa comenzaron a gritar y golpear con los pies en la madera. Harry montó su escoba y esperó sobre el terreno, justo en la línea de Tiro, a que Madame Hooch liberara la quaffle.
—Ahora recuerden— dijo Madame Hooch—. Quiero un juego limpio. Sin asuntos oscuros— la bruja sabía que, sin importar cuantas veces pidiera esto a los dos equipos, siempre habría juego sucio. Los dos Buscadores estrecharon sus manos y entonces Madame Pomfrey liberó la quafle en el aire.
—¡Y ESTAMOS EN JUEGO!— grito el árbitro.
Harry espero con paciencia en los laterales, observando atentamente el juego mientras Malfoy hacía justamente lo mismo en el extremo opuesto. Siguió así hasta que Harry divisó algo dorado volando. Rápidamente, levantó el vuelo hacia la snitch, y estaba a punto de alcanzarla cuando algo incluso mejor llamó su atención, debajo de él. Observó y jadeó. El Profesor Snape estaba vivo y bien, mirándolo desde el otro extremo. Harry sostuvo su mirada por un momento, y por apenas un breve segundo, sintió algo cálido revolotear en el interior de su estómago.
"¡Fuera de aquí, Snape! ¡Tengo que ganar este juego!"
Pero cuando su mirada regresó a su objetivo previo, descubrió que la snitch había desaparecido, y lo que era peor, también Malfoy. El rubio se había zambullido a por la pelotita alada, y en ese momento bajaba volando hacia la zanja que rodeaba el campo. Aferrando su escoba con firmeza, dio vuelta a la Saeta de Fuego y también se zambulló tras la snitch.
—¿Finalmente regresó tu sensatez, cararrajada?
Harry embistió de lado contra Malfoy, para sacarlo de balance, pero éste lo anticipó y embistió a su vez. De repente, la snitch se lanzó al espacio y, rápidamente, ellos dos la imitaron. Desde el juego, Harry pudo escuchar que alguien hacía bocina.
—¡Diez puntos para Slytherin!
Malfoy sonrió y Harry volvió a arremeter de lado contra el rubio.
—¿Estás susceptible hoy?
—¡Cállate Malfoy!
—Cuidado, no quisiera que alguien creyera que estás teniendo un romance secreto por este lado.
Suficiente. Harry sacó su varita y gritó.
—¡Furnunculus!
De repente, pequeños furúnculos comenzaron a crecer en el rostro de Malfoy. El moreno rió ante el enfurecido Sliytherin.
—¡Te haré pagar por esto, Potter!
Hizo que su escoba volara hacia adelante y, rápidamente, cayó en picada hacia Harry. Éste, giró velozmente su escoba con una mano, mientras sostenía su varita con la otra. El rubio también sacó su varita y gritó:
—¡Incancerous!
Las cuerdas salieron de ninguna parte y envolvieron a Harry como serpientes. Éste ya no fue capaz de conducir su Saeta de Fuego y su varita se perdió en algún lugar bajo las cuerdas. No fue sino hasta que Harry estuvo completamente fuera de su escoba que Malfoy se dio cuenta de lo que había hecho.
—OTROS DIEZ PUNTOS PARA…— el árbitro vio al Gryffindor caer—. ¡HARRY POTTER! ¡ESTA CAYENDO!
Dumbledore se levantó al mismo tiempo que el resto del profesorado. Una expresión de completo horror cubrió el rostro de Snape pero, por instinto, gritó:
—"¡Arresto momentum!"
El Maestro de Pociones fue el primero que corrió a recuperar el cuerpo de Harry, que había hecho contacto suavemente con el piso de arena. Una vez que lo alcanzó, desató las cuerdas y revisó su pulso. El muchacho se había desmayado durante la caída, pero afortunadamente todavía seguía vivo.
—Severus, debes llevar a Harry a la enfermería para una buena revisión— dijo Dumbledore. El aludido asintió y tomó a Harry en sus brazos.
A su alrededor, los estudiantes empezaron a susurrar y lanzar toda clase de miradas extrañas hacia Snape, pero el hombre no prestó atención a esa ridiculez mientras transportaba a su prometido hacia la salida. No fue sino hasta que escuchó a alguien silbar insinuante que sonrió, aunque continuó su camino.
—Que agradable manera de descubrir que tu prometido está bien— Ron suspiró.
—Estoy bastante segura que Harry lo descubrió en algún momento durante el partido— sugirió Hermione.
—¿Qué creen que vayan a hacer con Malfoy?— indagó Neville, mientras observaba como Dumbledore llamaba al rubio, que seguía en el aire.
—Casi mata a Harry— contestó Hermione—, pero dudo que lo expulsen.
En la enfermería, Snape se sentaba en una silla al lado de la cama de Harry mientras Madame Pomfrey lo revisaba cuidadosamente.
—Está bien, sólo está desmayado. Recuperara el conocimiento antes que nos demos cuenta.
La sanadora se alejó mientras escribía algo en su sujetapapeles. Aliviado por el resultado de la evaluación, el Profesor de Pociones miró a Harry con cariño. Una vez que Madame Pomfrey estuvo claramente fuera de la vista, se inclinó y besó con suavidad la mejilla del chico antes de acariciarlo con la nariz.
—Te he extrañado, Harry— susurró con nostalgia en su oído.
El joven comenzó a moverse y Snape se retiró un poco… sólo un poco. El Gryffindor abrió sus brillantes ojos verdes y jadeó.
—¿Severus?
—Harry.
Harry saltó rápidamente y se escabulló.
—Yo… yo…
—Es agradable verte de nuevo, Harry.
—Tengo que ganar un juego…— saltó de la cama y, antes que el hombre hubiera tenido oportunidad de tomar su mano, corrió fuera de la enfermería y pasillo abajo.
ººººººººº
—Severus, que agradable que hayas venido a visitarme. ¿Quieres té o unos caramelos de limón?
—Me convocó de nuevo, Albus.
La sonrisa del anciano se evaporó.
—¿Cuándo pasó? ¿Por qué no me informaste antes?
—Tengo unasemana antes que me convoque otra vez. Parece que el Señor Oscuro tiene intención de ponerme a luchar contra Aurores de cuyo paradero no sé nada todavía.
Dumbledore cruzó los brazos.
—¿Algo más?
—Fue un llamado rápido. No debieron ser más de cinco minutos. Sí averiguamos adónde el Ministerio tiene la intención de ubicar a los Aurores, estaremos preparados.
—Quizás deberíamos convocar a la Orden para una reunión de emergencia. Es posible que Arthur haya escuchado algo.
—Antes de eso, Albus, he estado pensando pedirte algo.
—¿Qué te preocupa, mi muchacho?
—Deseo ver a Harry antes de partir a la batalla. El Señor Oscuro ha prometido no dejarme caer, pero ya le he escuchado decir eso demasiadas veces.
Dumbledore sonrió comprensivo y asintió.
—Por supuesto, Severus, pero nunca creí que sería un problema que consiguieras atrapar a Harry.
—Últimamente, ése parece ser el caso
Dulmbledore alzó una ceja mientras se escuchaba alguien en la chimenea.
—Discúlpame un momento.
ººººººººº
Harry estaba tomando un atajo por el área de jardines, acompañado de Ron y Hermione, cuando alguien le gritó repentinamente.
—¿Dónde crees que vas, cararrajada?
Se detuvo y aguardó a que Malfoy avanzara. Ni siquiera se molestó en decirle al rubio que lo dejara solo. Sacó su varita y, de inmediato, el otro lo imitó.
—Creía que te habían expulsado.
—¿Pss, por hacer que el famoso Harry Potter se desmayara?— empezó a reír, y Crabbe y Goyle lo siguieron.
Hermione buscó furtivamente dentro de su túnica u aferró su varita. Ron hizo lo mismo y tragó. Tenían la sensación de que algo iba a pasar. Sin embargo, Harry ordenó:
—Quédense fuera de esto.
El Gryffindor avanzó y los estudiantes que estaban por el lugar comenzaron a curiosear, para ver lo que iba a pasar.
—¿Crees que puedes conmigo sin ayuda?— indagó Malfoy, de forma histérica.
—En cualquier momento.
Cuando el Slytherin estuvo lo suficientemente cerca de Harry, susurró:
—Snape te está buscando.
—¿A mí qué me importa?
—¿Por qué no te portas como una buena zorra y vas a buscar a tu amo?
Tirando su varita a un lado, Harry se lanzó sobre el rubio y lo clavó contra el terreno, sus manos estrangulándolo.
—¡HARRY, NO!— gritó Hermione.
—¡PELEA, PELEA, PELEA!— gritaba la multitud que los rodeaba.
Malfoy rodó sobre si mismo y trató desesperadamente que Harry liberara su cuello.
—¡Demonios… P… Potter!
Harry finalmente retiró una mano y la utilizó para dar puñetazos en el blanco rostro de Malfoy. Éste usó sus rodillas y las encajó en el abdomen del moreno, quien hizo un gesto de dolor pero no lo soltó. En lugar de eso, trató de limitar al Slytherin, montándose a horcajadas sobre él y sosteniendo sus brazos. Sin embargo, Malfoy logró liberarse antes que el otro pudiera dominarlo, y justo a tiempo, recuperó su varita.
—¡Sectumsempra!
Un doloroso latigazo pareció cruzar el rostro de Harry y la sangre salió a chorros. El Slytherin disparó de nuevo y esta vez cruzó su brazo. Finalmente, Harry retrocedió y alcanzó su varita. Antes que Malfoy pudiera susurrar nuevamente el hechizo, Hermione grito:
—¡Expelliarmus!
La varita de Malfoy voló por el campo y fue recuperada por Cho Chang, quien había aparecido repentinamente.
—Harry, ¿estás bien?
Hermione movió a Cho a un lado y gritó.
—¡Episkey!
Las heridas que cruzaban el rostro y brazo de Harry comenzaron a sanar lentamente.
—¿Mejor?
El joven asintió mientras sujetaba su estómago.
—Gracias.
La Profesora McGonagall apareció en escena, y estaba completamente asombrada.
—¡Señor Malfoy y señor Potter, ambos vienen conmigo! ¡Ya!
Harry rodó los ojos, se levantó y marchó tras Malfoy, quien acababa de de arrebatar su varita de manos de Cho.
En su oficina, McGonagall mandó sentar a los dos chicos.
—Hubiera esperado algo mejor de usted, señor Potter— luego se giró hacia el rubio—. Pero usted es otra historia. No me voy a molestar en preguntar quién comenzó la pelea. Ambos participaron y ambos recibirán su castigo. Malfoy, usted tendrá detenciones durante una semana con el señor Filch. Potter, usted lo hará conmigo. ¿Alguna pregunta?— la bruja no esperaba respuesta—. Pueden irse.
Malfoy corrió fuera de la habitación cuando Harry aún no hacía intento de levantarse. Antes que el Gryffindor pudiera marcharse, McGonagall agregó:
—Señor Potter, el Profesor Snape solicitó una audiencia con usted.
Harry asintió y abandonó la oficina, pero no osó averiguar la ubicación de Snape. En lugar de eso, fue hacia las habitaciones del maestro para ver a Angelus. La dragona estaba durmiendo encima del sofá, acostada sobre su espalda.
—Angelus. Ey, ¿estás despierta?
La dragona levantó la cabeza y miró a Harry.
—Guau.
—Anda, vamos al lago.
Angelus saltó del sofá y se paró sobre sus patas traseras. Impresionantemente, ya podía mirar directo a los ojos de Harry.
—Has crecido mucho— sonrió el chico—. Vamos, antes que Severus regrese.
Condujo a la dragona al exterior del castillo y se encaminaron al lugar del lago donde su prometido le había propuesto matrimonio formalmente pocos meses antes. Angelus tomó vuelo y se hundió en el lago. Harry imaginó que iría a conseguir algún pez mientras él paseaba. Entonces, miró su anillo, y con su índice derecho, delineó el aro de oro blanco y sonrió.
—Severus— susurró para si mismo, mientras se quitaba el anillo lentamente—. Lo lamento— no le hablaba directamente a nadie—. Tendremos que esperar.
Poniéndose en cuclillas, bajó hasta el nivel del agua, sacó la pequeña caja donde acostumbraba guardar el anillo antes que se convirtiera en una pieza de joyería que usaba siempre, y lentamente colocó el anillo en la caja. Quizás fuera un imbécil por alejarse de este anillo, pero oraba para que con su desaparición terminaran todas las murmuraciones y los problemas adicionales que Severus se había visto obligado a soportar. Pero, un chico siempre podía soñar. Sostuvo la caja cerca de su corazón por un momento y luego la colocó de vuelta en su bolsillo. No tenía sentido que solamente alejara el anillo. Tendría que resolver todo con Snape.
Continuará…
Próximo capítulo: Sin su Harry.
N/A: Si alguien siente que Voldemort alberga sentimientos afectuosos hacia Snape, esa insinuación no fue intencional. Eso fue completamente accidental.
Furnunculus: Provoca la aparición de furúnculos en la víctima.
Incarcerous: Ata a alguien o algo con cuerdas.
Arresto momentum: Relentiza el descenso de un objeto cayendo.
Sectumsempra: Crea una cortada en la víctima, en el camino que se mueve la varita
Episkey: Un hechizo de sanación utilizado en heridas relativamente menores
Hola a todos
Bueno, parece que siguen los problemas en el paraíso, jiji.
Muchisimas gracias a todos los que leen, especialmente a
Lupita.Snape, Olimka, Jean Slytherin, Nothing is in this page y Tercy S-Scloe
por sus amables comentarios.
Tercy S-Scloe: La verdad es que yo también quisiera que Voldy fuera historia muy pronto, aunque esta vez no fue el culpable de lo que pasó, que con eso de que es el malo habitual la gente abusa. Sev trata de evitar llegar más allá hasta que estén casaditos, que con eso de que es su profe y tal… Y como no quieres que se arregle pronto, pues creo que te vamos a poder complacer jaja. Sí, buenos actores, pero mira la que montaron en la feria jajaja. Besitos mil, linda.
Si no lo han visto, los invito a la traducción de un one shot precioso, seguro que les gusta. Se llama Caereleus y lo pueden encontrar en mi perfil
Hasta la próxima
Besitos
