Advertencias: Un poquito de lemon; Angst, drama y violencia .-. ahh también chistes malos, ¡cuidado!
Parte diez
Nunca supo en qué momento se quedó dormido. Él, que precisamente sufría de insomnio ante las innumerables preocupaciones y responsabilidades, terminó incluso durmiendo en una cama ajena a la suya.
Kakashi le provocaba un calor que comenzaba a ser desagradable. Entendía que ese tipo de novelas rositas estaban muy equivocadas, cuando decían que era esplendoroso despertar entre los brazos de la pareja tras una noche de deseo.
Kakashi estaba abrazado a su cintura, pegando su cuerpo como si fuese lapa tras él y todo apestaba a sudor y… semen.
No que tuviera algo en contra de un acto que les fue tan agradable y placentero, pero cuando tenía la presión encima del cuerpo de Kakashi, el apremio de terminar su parte del trabajo de la compañía que dejó pendiente por acostarse –y quedarse, que no estaba en los planes- con él, y estar cercano a llegar por primera vez tarde en toda su vida a la escuela –o cualquier otro lado-, entonces se volvía algo estresante.
-Kakashi… - llamó con su voz enronquecida. Carraspeó, moviéndose despacio con el fin de hacer que se despertara. Por más respuesta recibió un sonido de la garganta del otro y que se aferrara más a su cuerpo.
Se intentó sentar entonces, pero la pierna que Kakashi le subió encima le impidió terminar de hacerlo.
-Suéltame estúpido.- Ordenó ya seriamente. No le apetecía tener una lucha que sabía tarde o temprano ganaría al dominar mejor el combate cuerpo a cuerpo; por eso se limitó a darle uno de los ancestrales codazos en el vientre, que lo dejaba a la primera fuera de combate de los días en que Kakashi, no era más que un simple acosador.
Kakashi se quejó y balbuceó algo ininteligible, pero logró incorporarse para volver a recostar a Itachi, que casi ya se había podido recargar sobre uno de sus codos.
-Estás siendo molesto de nuevo. No me estorbes.- Le dijo Itachi, sin responder a los besos que Kakashi le prodigaba en el cuello.
-Sólo un poquito… no te molestaré más luego si me dejas.- Le dijo con ese tono de voz bajito y suave, que hacía a todo aquel que la escuchara que se le erizara la piel. Esta vez la voz no se hacía tan profunda porque nada la estaba cubriendo, quizá por eso le repercutía tanto a Itachi. Sabía que era por el momento a la única persona que le dejaba tener su rostro descubierto a su merced.
Las manos de Kakashi, estaban acariciando su vientre y pecho. Itachi apretó duro la sábana revuelta bajo él. Le permitiría entretenerse un rato tal y como quería, a cambio de que no lo molestara en todo el día. No porque le estuviera gustando ni nada…
-¡Nh!... no- …o quizá si, un poquito. ¡Al diablo! Su voz lo estaba traicionando, y es que ese idiota le comenzó a lamer una de las tetillas, mientras su otra mano hacía un recorrido entre sus muslos y bajo vientre, jugando con su necesidad de sentir el toque por fin en esa parte que estaba comenzando a despertar con esas atenciones.
-Tócame… - le susurro al oído Kakashi, una vez que pudo apartar la lengua de su pecho al subir con besos que apenas si tocaban su piel. Su mano se posó sobre la de Itachi, acariciándola para intentar que aflojara el agarre a la sábana.
-No.- Se mantuvo Itachi, girando el rostro para evitar un beso en los labios.- Dijiste un poco a cambio de no molestar más. Estoy dándotelo. Quítate o llegaremos tarde.
Kakashi hizo oídos sordos y se removió hasta acomodarse bien encima de él, intentando hacerse espacio entre sus piernas. Besaba sus mejillas con besos húmedos repletos de deseo, y hacía lo posible por intentar llegar hasta la boca que Itachi le negaba, moviendo la cabeza.
Maldición, el imbécil sabía lo que hacía, porque si bien no estaba logrando abrirle las piernas, se estaba restregando de lo lindo contra él y de paso hacía que sus sexos se rozaran. Y no es que a Itachi, tras eso le faltaran ganas. Pero si ya de por sí le seguía doliendo el maldito trasero, no se quería ni imaginar cómo es que llegaría a la escuela si le permitía continuar.
-Te he dicho que no.- Ordenó tajante, alejándole de un firme aventón en los hombros.
Quizá más fuerte de lo deseado, porque Kakashi terminó tirado casi bajo la cama. Itachi se tapó con una mano la cara ante lo patética -y a la vez graciosa- que estaba resultando la situación.
-Maaa… tampoco tenías que ser tan cruel.- Dijo incorporándose, recargando los brazos en el colchón.
Kakashi tenía varios perros que siempre saludaban muy contentos a Itachi, pero ponían una cara parecida a la que ahora portaba el dueño, cuando les prohibía seguirles hasta el interior de la casa o alguna habitación. Itachi le miró desde arriba y por la cara de cachorro apaleado que ponía Kakashi, casi hasta sonrió.
-Deja de hacer tonterías y muévete de una vez.
-¡Pero es temprano! –Se quejó,- ¡mucho! Esto es un atentado en contra de la naturaleza.
-De la tuya-
-¡Exacto! –se movió despacito para de nuevo estar en la cama.
Para sorpresa de Itachi, el idiota ese se inclinó directamente sobre su miembro, y de una sola bocanada lo hundió entre sus labios. Apretó los labios para evitar que saliera cualquier exclamación, pero fue tarde. Y aunque llevó su mano con toda la intención de apartarlo al sostenerle en un puño el cabello, al parecer le había bastado la ocasión anterior para aprender muy bien cómo es que debía hacerlo para que le gustara.
Unos diez minutos nada más… es lo más que se permitiría llegar tarde.
Kakashi se había acomodado nuevamente, abriéndole las piernas para seguir con su labor oral. Sin consentimiento previo, había tomado unos segundos para humedecerse los dedos y meter dos a la vez al ano de Itachi, que dadas las condiciones difícilmente podía resistirse. El idiota sabía lo que hacía y lo estaba haciendo bien, al grado de que incluso lo estaba haciendo terminar rápido.
El sonido de un claxon y música a todo volumen interrumpieron el éxtasis posterior al hecho en que había expulsado su esperma en la boca del otro.
-¿Qué demonios? –preguntó aún luchando por recuperar el aire perdido, estirando el cuello para intentar ver por la ventana. El sentarse por fin completamente le trajo una muy fuerte punzada en el trasero, que se irradió por toda su espalda, haciendo que se pusiera de lado.
-¿Estás bien?
Miró a Kakashi, que aún -el muy maldito- tenía semen en la comisura de los labios. Claramente le había dicho que no, pero como había hecho desde el inicio de su no relación, se empeñó hasta que consiguió lo que quería. El saber que lo había convencido de nuevo, le dio el suficiente coraje para incorporarse y darle un certero puñetazo –duro, malditamente duro- en el ojo, que se lo dejó morado para el resto del día. Y probablemente para el de la semana también. Itachi se levantó sin mirar si quiera al pobre Kakashi, que seguía sobándose el ojo.
Casi se le sale el corazón por la boca al notar que abajo, estaba asomada la cabeza de Jiraya, en el lujoso auto que se suponía era de Minato, pero le cedía a su necio padre.
-¿Qué hace Namikaze-sama aquí?
-Au… Jiraya-san viene por mí a veces para que no vaya tarde.
Itachi frunció el entrecejo. Para empezar él iba en el mismo salón que Kakashi, y constataba que siempre llegaba tarde. Por otro lado podía distinguir una cabellera rubia dentro del carro. Por tanto quien sabe qué demonios hacía Kakashi, si incluso cuando lo llevaban a buena hora a la escuela llegaba a esas horas tarde al salón.
-Dile que irás solo.
-Es tarde Itachi; te aseguro que los Namikaze son las personas más agradables del mundo, siempre y cuando no los hagas enojar.
Itachi frunció el entrecejo.
-No voy a dejar mi automóvil aquí.
-¿Qué más te da? –se puso en pie cerrando el ojo. Itachi casi y hasta sintió un poquito de remordimiento cuando notó que aunque ya no se quejaba se lo tallaba con frecuencia, mientras Kakashi buscaba su ropa.- De todas formas se supone que programaste para hoy que estudiáramos aquí, e hiciéramos el resto de los puntos a tratar en la reunión del consejo. Luego de sonar las bocinas me dan diez minutos antes de bajar por mí, ya sabes, por si no me levanto. Es una costumbre que tiene Minato desde que éramos niños.- Aunque Itachi, ni lo notó, la faz de Kakashi se obscureció con esa última oración.
Minato seguía bajando por él, pero no se sentía de la misma manera que antes ni sus acciones ni sus palabras. Y si era honesto, él mismo tampoco se comportaba como antaño por más que intentara. Lo quería y lo extrañaba.
Itachi apretó las mandíbulas, pero eso era verdad. Después de verse con su padre por la tarde, terminaría de nuevo en la casa de Kakashi. Es que era más fácil sin la interrupción de Sasuke, Mikoto, Shisui o su propio padre dándole más responsabilidades. Itachi ni siquiera sabía si Sakumo, estaba o no en casa de Kakashi, puesto que era todavía más tranquilo y callado que su atolondrado hijo.
Sus planes habían cambiado cuando decidió acostarse con Kakashi y se quedó en su casa. Se suponía que terminarían sus labores; Itachi enviaría la información correspondiente a la compañía familiar; quizá hablarían o mirarían algo de cine de culto –y gracias a dios eso no pasó, pues esta vez la película la había elegido Kakashi-; luego iría a su casa y al otro día, ocurriría eso de lo que estaba hablando Kakashi.
Mas ahora su automóvil se quedaría hasta el final del horario escolar ahí, y perdería tiempo –llegando probablemente otra vez tarde a un lugar por segunda vez en el día, ante su muy seguramente furioso padre en la oficina,- en ir de la escuela hasta esa casa por el.
Y es que era ya obvia su presencia, pues Minato conocía su automóvil y sería una grosería el "ocultarse". Estaba sin duda nervioso no obstante exteriormente su gesto estoico no cambiara; aunque no tenía razón alguna. Se suponía que estaba con Kakashi, nada tenía que esconderle a Minato. Por eso no se explicaba la inigualable sensación de asfixia y el deseo de escapar de ahí.
-¿Te duchas conmigo para ahorrar tiempo? –preguntó Kakashi, ya desde el baño. El sonido de la regadera fue el que se lo indicó. Elevó elegantemente una ceja.
-No.- ¡Y por supuesto que no! Si eso sucedía entonces seguramente le metería mano de nuevo y perdería más tiempo en alejarlo.
Miró su ropa en el piso toda arrugada y sucia; dadas sus cualidades no podía usarla de nueva cuenta. Cerró fuerte los ojos, jamás había usado tampoco ropa de otra persona. Mucho menos cuando era la ropa de su… novio, al que descubrió quería mucho –mucho, maldición- pero que a la vez era el mejor amigo de la persona que amaba –estúpido, mil veces estúpido eres, Itachi Uchiha, se repetía,- y que probablemente estaba haciendo que se separasen.
-¿Itachi? –llamó Kakashi.
El otro se había bañado rápido y él se sorprendió a sí mismo perdiéndose en tontos pensamientos que lo hacían perder tiempo. Estaba frente al closet abierto de par en par del dueño de la habitación; toda la ropa estaba sumamente ordenada y cada cosa tenía su lugar, incluyendo las innumerables bufandas. Hasta una cajita tenía para los cubre bocas. Si bien Kakashi, lucía eternamente desgarbado, tenía una reconocida compulsión por el orden y sólo toleraba que Sakumo, Minato –y ahora Itachi, obviamente para sí mismo- tocaran sus cosas.
-Iré a bañarme.- Salió de la habitación, evitando cualquier pregunta.
Mas era proverbial que el buen olfato de Kakashi, terminara por llegar a la conclusión de lo que pasaba. Suspiró mosqueado.
No es que se hubiera hecho falsas esperanzas, estaba conciente de que Minato e Itachi aún se amaban y que él sólo desde el inicio, había dicho que quería disfrutar de estar con Itachi, el mayor tiempo posible antes de que aquel par terminaran juntos. Pero sin duda que a veces las cosas se dieran de esa forzada manera lo estresaba. Mas eso no hizo que se quitara su rostro despreocupado, cuando se convenció de que tenía que dejar las cosas correr como hasta ahora. Por el momento si bien su relación con Minato, se había distanciado –y Kakashi, seguía conciente que era en parte por culpa de Minato y sus condenados secretos, y también por orgullo mismo de Kakashi, al desear que su amigo de la infancia sufriera como castigo y reparara los errores por haberlo herido-; también había traído cosas muy buenas. Como la de anoche y esa misma mañana. Dejar que las cosas siguieran su camino, siempre observando a la vez las cartas en su mano, era una particularidad propia de Kakashi.
Naruto observó por el retrovisor de nueva cuenta. La atmósfera tenía algo raro y pesado, como si de pronto una invisible capa de plomo se hubiera filtrado por el techo del auto y estuviera aplastando a todos.
Minato iba atrás en una orilla, del lado de Jiraya. Tenía recargada la barbilla en una mano y miraba hacia el exterior, como si con eso pudiera escaparse de lo que pasaba. Kakashi estaba en medio, leyendo muy atentamente el libro entre sus manos. E Itachi estaba en el mismo extremo que Naruto, inclinado un poco de ladito también observando a la ventana. Era raro que Itachi, se sentara de esa manera, dado que siempre era muy correcto en sus modos. Por eso Naruto, tenía que hacerlo dar a notar.
-¿Cómo pasaste la noche con Kakashi? – preguntó directo, poniéndose de rodillas en el asiento para mirar de frente a Itachi.
El mencionado se limitó a mirarlo con su gesto neutro. La pregunta consiguió que el otro par también pusiera sorprendida atención.
-¡Naruto! –reprobó Jiraya, jalándole con una mano la chamarra para obligarlo a sentarse bien otra vez, sin dejar de ver al frente o soltar el volante. Naruto soltó un alarido de disgusto.- Maldición, no seas tan indiscreto.
-¡Pero viejo! ¿Qué tiene de malo? Él también me pregunta lo mismo cuando exactamente como él, paso la noche con Sasuke en su casa.
Minato abrió mucho los ojos, poniéndose colorado. Kakashi comenzó a intentar buscar una vía de escape para Naruto. E Itachi estaba entrando en una especie de conflicto interno, reprobándose por imaginar… cosas, como las que él hizo con Kakashi, con su pequeño hermano y el de Minato.
-Está bien, Jiraya-sama. Es sólo una pregunta inocente.- Afirmó Itachi, creyendo en sus palabras para evitar que Jiraya, siguiera tirando del pelo de Naruto.- Hemos estudiado mucho y ha sido lo suficiente amable para prestarme su ropa.- Dijo con sencillez.
-¡Que suerte tienes! Con lo cochino y pervertido que es, uno hasta se imaginaría que te intentó hacer cosas-tebayo.
-Basta de decir tonterías Naruto.- Ordenó Minato.
-Maaa déjale, es sólo un adolescente cuyas hormonas bullen. Es natural que su mente esté bien activa.
-Kakashi… -advirtió Jiraya, mirándolo por el retrovisor.
Pero más que el temor a la advertencia de Jiraya, que era como otro padre, le dolió mucho más la mirada que por fin se dignó a brindarle Minato, que no era nada menos que una cargada de rencor no fingido. Y lo que no se dio cuenta y que hizo a Minato casi gritar, fue que le miró de la misma manera y al rubio le dolió también.
-Ne, ne, Kakashi. ¿Itachi si da la talla?
-Si te refieres a la ropa, si, de alguna.- Y entonces volvió a su lectura.
Jiraya miró fijamente a Naruto. El mocoso pasó los brazos para atrás de la cabeza con una gran sonrisa, sabiendo que estaba logrando vengar de alguna manera a su hermano. Pero no pasó mucho tiempo para que se le borrara.
Si bien había dicho todo aquello para incomodar a Itachi, porque obviamente lo había convertido en el receptor de todo lo malamente merecido y culpable de todo por ser la manzana de la discordia, a él mismo le dolió darse cuenta de que había herido con ello a Minato y Kakashi, que de pronto por su bocaza impulsiva se habían puesto más serios que al inicio, y hasta habían hecho un poco de más espacio si era posible entre ellos.
Jiraya suspiró profundo y subió el volumen de la música otra vez. No toleraba ver los ojos acuosos de su más pequeño retoño, ni tampoco el ambiente pesado que se hacía entre los tres allá atrás. ¡Cuánto extrañaba las pláticas vivaces de Minato con Kakashi, mientras los llevaba al colegio! La ausencia de charla, risas y fraternidad era palpable. Y era también sumamente dolorosa hasta para él. No quería ni imaginar cómo sería para los implicados.
Minato se cubrió la boca, fingiendo haber cambiado la posición para recargarse. Se habían acostado, era obvio. ¡Dios, jamás pensó en que en algún momento de su vida, querría hacer daño a Kakashi!
Para su mala fortuna, a su mente vino la imagen de los tiempos del jardín de niños, cuando él era popular debido a su modo desenvuelto de ser, mientras que Kakashi, era ya desde ese entonces un flaco y excéntrico chiquillo, que guardaba su enorme genialidad y agradable forma de ser, bajo su apatía y desinterés. Por eso lo molestaban los grandes y Minato siempre iba en su ayuda. ¿En qué momento habían cambiado las cosas, que ahora mismo él era quien quería golpearle?...
-Claro Minato, es mucho más sencillo culpar a otros de tus errores.- Suspiró profundo.- No fue su elección que tú te callaras todo, pero sí lo fue ser honesto. Él sólo tiene aquello por lo que luchó con tanto ahínco. Y ahora yo soy el granuja que le quiere quitar a su novio, cuando desaprovechó su propia oportunidad- Aceptó.
Se reacomodó en el asiento, mirando primero al frente, girando de a poco su cabeza mientras tomaba internamente fuerza.
- Es por eso precisamente por lo que no te puedes dar por vencido. Por extraño que parezca, Naruto tiene razón. Es verdad que debo intentar mantener mi amistad con Kakashi, pues si yo logro estar con Itachi, me gustaría aún estar con mi mejor amigo también. Y sin embargo… si lo elige al final a él, yo mismo debo de comportarme como me gustaría que él se comportara conmigo y ser su amigo por sobre todo. Kakashi me ha aceptado como su rival pues aunque sé que ha notado mis intentos por llamar la atención de Itachi, no se ha rebajado a echarme bronca directa sino que lo hace a su manera. Dar la mejor batalla es bueno pero lo será también si acepto una derrota honorablemente… aún no pierdo la batalla, pero no tengo por qué comportarme como un mal perdedor que ya lo ha hecho. No puedo ser tan bastardo por que los quiero a ambos. Tengo qué seguir adelante y hacérselo entender. Yo seguiré con mi pelea, incluso y cuando Kakashi es genial; en todo caso, también merece algo tan bueno como Itachi, mas no me daré por vencido ahora mismo.
Tomó un largo respiro y lo sacó despacio por la nariz. Sólo hasta ese momento, con el rabillo del ojo notó que Kakashi le miraba. Cuando fue sorprendido en el hecho, Kakashi sonrió, o al menos eso se adivinó ante la curvatura de sus ojos sobresaliendo de su bufanda. Y a pesar de que no se notaba por completo daba la sensación de ser una sonrisa muy, muy triste aunque sincera. El corazón de Minato se empequeñeció, por eso no pudo menos que regresar la sonrisa.
-¿Qué lees?... –preguntó con un nudo en la garganta, que hizo casi susurrante su voz. La música estaba tan fuerte que no se escuchó su voz, pero se le alcanzó a leer los labios. Kakashi sintió el deseo de echarse a correr, porque le estaba hablando como si nada y no era una actitud esperada.
No. Kakashi se corrigió. Este sí era Minato Namikaze, aquella única persona que aceptaría que era mejor que él. Ese que podía conservar su talante ante cualquier circunstancia y por eso lo admiraba y respetaba. ¿Sería acaso que el Minato, que él conocía por fin estuviera regresando?...
Minato estaba con la espalda erguida, la mirada decidida y firme puesta en Kakashi, e incluso miró de soslayo a Itachi, sin ese tipo de ensoñación absurda o triste que a veces se posaba en su mirar al verlo.
-Maldición… hasta gusto me da así competir por Itachi con él- le asaltó de repente en el pensamiento a Kakashi- … a esta persona que aprecio y estimo, que conoce mis limitaciones y mis alcances… por esta persona que lucho para que me considere su igual al grado de verme como un rival…
Como una de sus viejas costumbres, Kakashi volvió la vista en su libro, llevando su índice a la rodilla de Minato. Comenzó a dar golpecillos en ella sin mirarlo siquiera, pero respondiendo así.
Minato soltó una pequeña risa alegre. Ese era el juego de la "comunicación en Morse" que hacían cuando no podían hablar en voz alta durante las clases, mientras estaban en primaria y secundaria.
Aunque fuese a cenar a su casa, aunque viajaran casi todos los días a la escuela, y encontrarse por los amigos mutuos que tenían, era como no estar juntos pues su mente estaba en otro. Ah, por ese motivo no se le hizo complicado de pronto entender las razones de Kakashi. Y hasta ese momento cayó en la cuenta de que no sólo estaba molesto con Kakashi, por lo que pasaba con Itachi, sino porque estaba terriblemente enfadado consigo mismo por extrañarlo y con él por abandonarlo por otra persona.
Quizá después… sólo después… se darían el tiempo para hablar. Porque si bien no querían perderlo a él, no querían perderse tampoco. Por ahora lo primordial era hacer lo posible por envainar la espada momentáneamente y era menester desviar su atención a otra cosa que no fuera Itachi.
Ese mismo que de pronto se sintió fuera de lugar y horriblemente celoso. Hasta se sentía estúpido, por el infantil y absurdo deseo que lo embargo de querer estar entre esos dos.
-Idiotas…
Y lo pero era la mano de Kakashi, en la rodilla de Minato.
-No lo toques… ¡sólo yo puedo hacerlo!...- Pensó Itachi. El pequeño golpeteo no cesaba y Minato respondía con asentimientos o negaciones. Su rostro tranquilo como el de Kakashi, y la sonrisa en los labios del hermoso rubio. A veces también él contestaba de la misma manera, golpeteando con el dedo sobre el dorso de la mano de Kakashi…- no dejes que te toque… ¡maldición!… no permitas que te toque otra persona.
Y lo peor es que no supo a quién quería decírselo. El pensamiento de que ellos estuvieran juntos de "otra" manera, al verlos tocándose las manos, le erizó la piel. Si bien era cierto que había pensado con anterioridad que era preferible que Minato, lo hubiese cambiado por Kakashi en vez de por un ser diminuto como Kushina, ahora le erizaba la piel.
-Comamos juntos.- Dijo Minato al terminar las clases, en ese tipo de peticiones que ocultaban una orden implícita que no molestaba.
Los sobresaltó a ambos, puesto que la proverbial velocidad de Minato, los había sorprendido saliendo de su salón, sin ser siquiera escuchado. Estupefacto, Kakashi sintió el brazo de su amigo de la infancia pasando por sus hombros.
-Tengo asuntos pendientes.- Respondió Itachi, aunque su voz sonó neutral, por dentro estaba entre pesaroso por no poder disfrutar de la compañía de Minato y fastidiado de ver que estaba abrazando a Kakashi.
Por una parte, porque sin duda le gustaría estar bajo el brazo del rubio; por la otra porque aunque no le agradaba que estuvieran distanciados por "su culpa", no le gustaba esa repentina cercanía renovada, puesto que se suponía que Kakashi era su pareja. Las cosas de un Uchiha, nadie las toca sin permiso, por más querida que sea la otra persona.
Minato desvió la vista debido al rechazo porque si bien sabía que Itachi, solía estar muy ocupado, a veces se daba al menos el tiempo de comer algo con Kakashi, tras salir de su aula en el receso.
-Maa eso te pasa por no enviarle las cosas a la empresa familiar como te dije.
Itachi lo miró casi con desprecio. ¡Claro que no le había dicho nada! Habían estado demasiado ocupados en una de las sesiones sexuales más intensas que Itachi había vivido, como para que ahora le saliera con eso. No iba a ponerse a discutir con Kakashi, de todas maneras.
-Idiota.
Minato se aguantó una risita de la especie de nube negra sobre la cabeza de Kakashi, que apareció con ese simple y seco insulto. Nuevamente los celos le invadieron al ver lo bien que se llevaban y se entendía ese par, pero decidió no volver a caer en la tonta actitud de todo el tiempo anterior. Y esta vez pareció un foco prenderse dentro de su mente, deslumbrando casi tanto como su sonrisa.
-Lo siento Itachi, pero me temo que entonces te robaré a Kakashi.- Soltó de repente, dando una vuelta casi hasta ruda en el pasillo más cercano.
Itachi se quedó todavía unos segundos más de lo necesario parado en el mismo lugar.
-¿Eh? –Cuestionó Kakashi, siendo todavía duramente apresado bajo el brazo de Minato, que lo hacía avanzar.- ¡Iba a acompañarlo por su auto!- se quejó sin armar escándalo, casi más bien como si no tuviera ganas ni de eso.
-Él sabe el camino, ¿no es verdad? Además los chicos preguntan demasiado por ti, ya es tiempo de que les dediques un poco de atención.
-Oh… es por eso entonces.- Dejó de dejarse llevar, oponiendo un poco de resistencia en los hombros para hacer notar que quería liberarse.
-Si, también por eso.- Minato lo soltó regalándole una sonrisa que logró que un par de chicas que pasaban a su lado suspirasen. No supo por qué, pero estaba contento dejándose llevar por su insano instinto de esta vez molestar a Itachi llevándose a Kakashi, en vez de enojarse estúpidamente con Kakashi porque tenía a la pareja que quería para si, siendo él quien no fue honesto ni tuvo la iniciativa.
Durante el camino, Minato había comenzado una agradable plática impregnada de su personalidad antigua repleta de vivacidad, del tipo de las que nadie se podía negar a seguir. Kakashi llevaba internamente el debate entre el hecho de sentirse feliz y culpable, puesto que Minato parecía ser el mismo de siempre antes de que se suscitara todo con Itachi. Minato se sintió culpable de haber sido tan inmaduro de no poder aceptar que se había quedado con las ganas de estar realmente con Itachi, por su propia falta de valor –sólo con él precisamente, el "genio" cuando se trató de amor se había vuelto cobarde y estúpido- al no confesarse y habérsele hecho tan fácil el hacer objeto de su "desgracia" a Kakashi. No por eso significaba que se les olvidaba que ellos eran rivales, pero ¡maldición, cuánto se habían extrañado!
-Hey, son Minato y Kakashi, ¡vienen juntos! –avisó Obito, alegre ante el hecho. Eliminó la sonrisa y giró groseramente la cara cuando Kakashi se acercó, sólo para remarcarle el que todavía estaban indignados por su abandono. Pero igual Rin no le apoyó mucho, pues le dio un feliz recibimiento tan dulce y modosa como ella era.
-¿No falta alguien? –preguntó tras las presentaciones.
-Kushina-san está en una de sus competencias post clases.- Explicó Rin.- Dijo que nos adelantáramos al restaurante de siempre, porque quizá no vendría.
-Ya sabes Kakashi, el de siempre, ¿o ya se te olvidó? Digo… como ya no te juntas con gente de poca monta pues… –molestó Obito. Fue codeado suavemente por Rin.
-En absoluto, no tengo la mente tan estrecha para necesitar ir a diario a recordar como cierta persona.- Puso las irritantes curvas en sus ojos, que hacían pensar que sonreía.
-¿Estás queriéndome decir ago?
Minato y Rin sonrieron un poco ante la añeja pelea también extrañada, limitándose a mover negativamente la cabeza. Kakashi no se tomaba la molestia de discutir con nadie que no apreciara o mínimo considerase relevante, puesto que tomaba importancia a muy pocas personas. Era algo de lo que el atolondrado Obito, no reparaba concientemente, pero no desaprovechaba de ninguna forma el momento de atención exclusiva que le dedicaba su amigo. Aunque con anterioridad Minato, era el que siempre les servía de mediador terminando sus rencillas, esta vez los dejó ser. Tenían mucho que descargar a su manera y se les notaba –incluso ante la desfachatez perezosa de Kakashi,- que ambos estaban muy animados con el asunto.
Quizá hubieran seguido discutiendo todavía un rato más, de no ser porque el repique de un celular los calló de repente. Las miradas se centraron en un distraído Kakashi, que esperaba a que sus amigos pusieran fin a la molestia al contestar esos molestos aparatos de localización que rompían momentos.
-Eh… Kakashi creo que eres tú.- Soltó una muy sorprendida Rin.
La nube negra volvió a aparecer en su faz.
-Haré como que tengo grabado una de esas cosas para que te dejen recado…. ¿Moshi moshi?
-¿Qué haces tú con algo moderno para comunicarse? –soltó Minato sorprendido.
Como si el aparato tuviera imán, Obito y Rin casi se le pegaron para observarlo. ¡Ni le dejaban escuchar!
-¿Moshi moshi? –insistió Kakashi, ahora cubriéndose el otro oído logrando así escuchar un poco la voz de Itachi. -¿Hola? ¡Soy yo!
-Wooo –soltó sorprendido Obito.- ¡Pero si es el último modelo que sacó esta compañía… ¡déjame verlo! –pidió sosteniéndole la mano. Kakashi palmeó volviéndose a destapar el oído y dejando de escuchar debido al barullo de sus dos amigos.
-"Estúpido idiota… ¿Kakashi?" –sonó la voz de Itachi. A Kakashi le dio un escalofrío de lo increíblemente sensual que se escuchaba esa voz por el aparatejo.
-¡Dije que soy yo! ¿Eh? ¡ah, no estoy disponible en este momento! –le sostuvo con una mano las dos a Obito; así jamás podría hablar adecuadamente con Itachi.- Los siento –se le salió una risa al ver la frustración de Obito, jaloneándose para soltarse –Deja tu número y razón de tu llamada después de este…
-"No comiences con estupideces,- adivinó las intenciones de Kakashi, simulando ser un mensaje pre grabado.- puedo escuchar a mi idiota pariente".
-¿Hum? ¿Qué?...Idiota… –se le olvidó la simple palabra "mensaje", por eso se insulto. No había escuchado a Itachi. Infortunadamente se podía entender que más bien lo hacía a quien llamaba.
-"Como quieras, no llames, no contestaré tu llamada"
-No digas eso,- dijo con voz casi de súplica ahora sí pudiendo escuchar, empujó a Obito, girándose tan de repente que se le olvidó que Minato estaba ahí y chocó con él.
-"Si no quieres escuchar no gastaré mis palabras".
-¡No seas tan odioso! Déjame verlo nada más.- Pidió Obito, cruzándose de brazos frustrado.
-Déjale atender.- Regañó Rin.
-¿Qué aún no has dicho nada? Oh perdón, perdón, después del bip dilo… que lo escucharé todo.- su tono de voz fue bajando cada vez más, haciéndose cómplice.
La mente de Itachi, hizo conexión. Su primo estaba ahí, por tanto si escuchaba alguna conversación con Kakashi, estaría –mas- expuesta su relación y ahora sí con fundamento. Obito no era mala persona pero no era difícil sacarle información, eso ponía en riesgo la situación de Itachi frente a su temida familia.
-Biiip… -susurró tan bajito y sensual, en ese tono con que lo había puesto eróticamente disponible una noche antes. Rin se puso colorada y decidió desviar la vista.
-"El ama de llaves me abrió tu casa, pero no encuentro mis llaves".
-Kakashi asea su propia habitación, si no te las dio es porque las dejaste en otro lado. Tienen una caja en donde el ama de llaves pone lo que haya, pregúntale.
Kakashi miró mosqueado la escena.
-"… ¿Minato?"
-El mismo; perdón pero por hoy Kakashi es nuestro, llamémoslo un secuestro. De verdad perdona, pero lo extrañamos muchísimo, espero que después tú también puedas unirte si tienes tiempo, tenemos que irnos.- Sin más le colgó.
Kakashi lo miró con ojos bien abiertos, incrédulo de la situación. No sólo le había arrebatado de repente el teléfono y atendido su llamada, ¡sino que le había colgado a Itachi!
Si como parte de su plan de "ataque" para tener a Itachi, era enemistarlo con Kakashi, no sólo no podía negar que era bueno, sino que avanzaba a pasos agigantados. Pero igualmente ¡él mismo perdería puntos con esa actitud! Era ilógico… o a menos que en realidad, Minato estuviera enfocándose realmente en ellos sin pensar en Itachi, entonces era más viable que…
-¿Kakashi? –preguntó con voz suave Rin, jalándolo un poco de la manga para llamarle la atención rompiendo su hilo de pensamientos.- Lo siento.- Se disculpó con una dulce sonrisa en nombre del otro par, que unos pasos más adelante, veían felizmente el teléfono de Kakashi, con sus propios celulares fuera para anotarle los números a su vacía agenda y pasarle imágenes.
Una foto de los muy juntos rostros de los cuatro –con el evidente rechazo por salir en ella de Kakashi,- fue la que acabó como su protector de pantalla.
De camino al restaurante y ya en el, a Rin le quedó claro que si Kushina, Obito o ella no habían podido conseguir ni la mitad de acercamiento que hubo ese día, esos momentos eran los que sin duda sólo Minato podía lograr.
-¡Minato! –dijo una voz chillona, alargando la última letra. El nombrado hasta se atragantó con el pedazo de pastel que se había metido a la boca.
-¿Qué haces aquí, Naruto?
-Buenas tardes.- Saludó educada pero fríamente un muchachito de cabello obscuro que acompañaba a Naruto.
-¡Io Sasuke, Naruto! –saludó Kakashi, curveando su ojito. Sasuke asintió con la cabeza.
-¡Sasuke-kun! –Obito saludó a su joven primo con una sonrisa, el joven se limitó a llamarlo por su nombre como saludo.-Permítanme presentarles a mi primo Uchiha Sasuke-kun; a Kakashi no, porque al idiota ya lo conoces. Este es Namikaze Minato…
-¡Mi hermano! –interrumpió un orgulloso Naruto.
Sasuke se sintió hasta momentáneamente intimidado por la presencia de Minato. Es que si bien eran casi clones físicamente él y Naruto, el mayor poseía una presencia arrolladora. Además de que se le quedó viendo demasiado fijo, sin ser mal educado, pero sí incómodo para el muchacho menor.
-Y la hermosa dama es Rin.
-Si… mucho gusto.- esperó Minato, a que terminara esa introducción,- este es mi hermano menor Na…
-¡Namikaze Naruto, que ha venido a que su extraordinario hermano mayor nos lleve a esta exposición! –le dejó con una palmada en la mesa, un panfleto con el nombrado evento.- Obito-san, Rin-san, Kakashi-nii, ¡me lo llevo porque hoy es el último día!
-¿Quién te dijo que sí, Naruto? No seas tan grosero. Además…-bajó la voz hasta hacerla un susurro.- ¿Qué quieren hacer ustedes dos en una exposición erótica para gente mayor a ustedes?
Naruto unió sus manos en un gesto teatral.
-Te lo suplico hermano… tenemos qué hacer un trabajo para la escuela con bases de exposiciones, bibliografías y todas esas cosas; mi papá iba a llevarnos pero tuvo que irse de repente, como mi mamá al llamarme no nos dejó ir solos, el viejo loco dijo que si tú no nos llevabas, que no nos preocupáramos pero ¿cómo no lo voy a hacer? ¡Dijo que él iba a hablarnos sobre sexo!
Minato le tapó la boca a Naruto, viendo alarmadamente hacia la gente que había comenzado a ponerles más atención de la necesaria. Suspiró con un pequeño deje de derrota, puesto que la única persona por la que admitiría y permitiría una derrota, estaba ahí mismo frente a él. Aunque quería estar con sus amigos ¡por supuesto que no permitiría que Jiraya le diera al pobre Sasuke, una de las traumatizantes pláticas que incluían historias de sexo explícito! No quería que un Uchiha, por fin matara a un Namikaze; lo decía por Itachi. Por otro lado por más que escandalosamente le diera a Naruto, todos los tomos del Paraíso Erótico y hablara tan naturalmente de sexualidad con él, no era lo mismo a que se quisiera ponerse a dar una cátedra completa a su pobre hermanito.
-Está bien, pero a cambio tendrás que hacerme luego un favor.
-¡Genial!- Naruto codeó a Sasuke.- ¡Te lo dije, bastardo!.
Obito ahora fue el que se atragantó ahora con el refresco. ¡Le habían dicho bastardo al segundo hijo de la familia principal y aunque el ofendido tenía cara de hartazgo, seguía fresco como una margarita en vez de estarlo asesinando! Decidió que lo mejor era no entrometerse si las aguas estaban tan calmadas.
Sasuke por su parte a pesar de que colocó un gesto neutral, estaba sorprendido. Naruto había dicho con una asombrosa seguridad que aunque su hermano estuviera ocupado, los acompañaría. No se equivocó. Si bien Itachi, le había mostrado siempre que le quería con detalles y costumbres dedicados sólo a él y distintos a los que llevaban el resto de la familia, no dejaría nunca uno de sus asuntos personales para cumplir una petición de Sasuke, sin al menos programarla o pensarla más tiempo. Sasuke incluso había contemplado como opción de solicitarles que los llevara a Kakashi, pero no sabía como encontrarlo y le avergonzaba preguntar a Itachi por su "cuñado".
Tras despedirse de sus amigos y prometer una futura reunión con Kushina incluida, se llevó a los dos adolescentes.
-¡Ah mira la hora! Apenas si nos dará tiempo de dar una vuelta en el centro.
-¿Con quien irás? –preguntó Kakashi.
-Pues co ustedes dos, ¿con quién más si no?, escuchaste a Minato, estás secuestrado.
-Kakashi, hace mucho que no estamos juntos como antes… y sé que seguramente tienes muchas labores como secretario de nuestro vicepresidente de grado, pero… si es necesario te ayudaremos con tus pendientes. ¿Por favor? –solicitó Rin. Se quedó unos momentos meditando.
-Ah al diablo.- se enfadó e repente Obito.- Si no quiere no le ruegues.
-Nunca dije no.
El par de muchachos sonrió entonces. Minato y Kushina habían llegado mucho antes a la vida de Kakashi, y aunque estaba en otro salón le habían tomado un incomprensible y gran afecto al excéntrico peliplateado. Kakashi siempre estaba más tiempo con Minato, que con nadie más –antes de lo de Itachi,- y siempre habían buscado la manera de estar más tiempo los tres juntos sin el rubio y la pelirroja. No porque disfrutaran poco de la compañía de los otros dos, pero simplemente era diferente y agradable estar de esa manera. A Minato de alguna forma lo veían más como un guía comprensivo y protector, y por irónico que pareciera, a pesar de que Kakashi era tan diferente de ellos y otro inalcanzable "genio", lo veían más como a un igual que al rubio.
O simplemente eran de las cosas que se sentían necesarias y no eran necesarias de explicar, sólo porque era agradable tenerlas para uno mismo.
Sasuke se preguntó cómo era posible que los Namikaze, tuvieran una complexión física tan buena. Cuando su hermano menor le pidió que les comprara un antojo dulce, primero preguntó si habían comido. Ante la negativa habían parado a comer –tristemente para Naruto, satisfechamente para Sasuke,- carne y ensalada. Era la condicionante para comprarle el asqueroso ramen al que el rubio menor era adicto y finalmente vino el antojo. A Sasuke le dio galletas saladas porque Naruto había informado que no le gustaban las cosas dulces. ¡Pero le compró un montón! Y todas las ocasiones, Minato también había comido y compartido lo que comía con ellos. Con Naruto había una sencilla explicación: gastaba cada caloría tragada con su hiperactividad. Con el otro surgió cuando se enteró gracias al orgulloso Naruto –que gozaba al parecer, de presumir a su hermano,- de que era corredor y miembro del consejo como representante de los clubes deportivos.
Sasuke hablaba poco y muy pocas veces por iniciativa comenzaba una conversación. Pero la presencia de Minato, de alguna forma le hacía querer lo contrario. Por un lado, porque le hubiera gustado preguntarle a su mejor –y único- amigo, si su hermano siempre tenía esa especie de complejo de hermano/mamá, que por un lado lo consentía y por otro lo ponía en su lugar cuidándole a la vez.
Por otro para preguntarle al Namikaze mayor qué tipo de don tenía por la forma prodigiosa de hacerse obedecer con una sola mirada de advertencia, porque hasta lograba el milagro de que Naruto, a la primera que le veía mal se quedara calladito o tranquilo. ¡Ni Iruka-sensei, con todos sus estudios pedagógicos juntos, Tsunade con su renombre y fuerza, Jiraya con sus mimos y sabiduría, podían hacer algo de forma tan sencilla!
Además cuando descubrió que a Sasuke, los temas comunes no le motivaban a conversar, había comenzado a hablar de asuntos más interesantes. Explicaba las cosas de forma honestamente sencilla pero que no lo hacía sentirse estúpido. No tomaba el error típico de los mayores, de hacerlo sentir mucho más joven o minimizando su opinión –oh, si, ahí se dio cuenta de que participaba en la conversación,- e incluso le miraba directo a los ojos al hablar. Se desenvolvía de forma muy natural, sin poses de sabelotodo incluso y cuando era obvio en su corta conversación impregnada de un montón de información, delataba que tenía una inteligencia mayor al promedio. Hasta hacía que las intervenciones idiotas de Naruto, se convirtieran en una ingeniosa broma. ¡Qué manera de rescatarlo!
Incluso se preguntó cómo es que un tipo… así, fuese hermano de alguien como… Naruto. No que minimizara a su amigo, pero es que la verdad Naruto podía sobresalir por su forma de ser en cuanto a popularidad y en los deportes, pero ni sus notas ni su cultura general eran para él algo presumible. En ninguna circunstancia.
Minato al final resultó ser tan buen conversador y sabía tantas cosas, que Sasuke estuvo tentado a hacerle preguntas. Un Uchiha no sólo se no se prestaba a ello jamás, puesto que regularmente su inteligencia superior les permitía saber sobre el tema hablado y era casi hasta deshonroso aceptar que no se dominaba del todo un tema; por eso Sasuke, muchas ocasiones cuando no sabía algo se limitaba a callar e investigar después. Sólo se permitía mostrar esa pequeña debilidad con Itachi, puesto que era la persona que más genuina y desinteresada atención le prestaba.
Cuando era pequeño, Sasuke era al único que sonreía, le dedicaba tiempo incluso cuando sus padres le ordenaban no molestar a su hermano mayor y lo miraba a los ojos cuando hablaba. Fue un golpe duro cuando Itachi, se fue a estudiar a otro país y cuando regresó las cosas no eran lo mismo. Fugaku se había enfocado todavía más si se podía a su primogénito, relegándolo a él a ser entonces menos que un cero a la izquierda, puesto que Sasuke, se había vuelto un poco rebelde a su parecer y no era lo suficientemente bueno para ser la mitad de lo que era Itachi.
Sus celos sin embargo, no habían logrado romper del todo la relación que tenía con su hermano mayor, puesto que Itachi, seguía dedicándole el tiempo que podía de su apretada agenda. Incluso le parecía que a veces, Kakashi, comenzaba a tomarle más atención que el propio Itachi. Kakashi le agradaba, pero no era su hermano mayor ni lo consideraba a luces, sin embargo absorbía cuanto podía de él y su extraña pero grata personalidad.
Cuando Naruto, había afirmado que aunque no estuviera programado y estuviese con sus amigos, Minato lo apoyaría en esta "urgencia", Sasuke le miró –al menos por dentro- incrédulo y lo siguió nada más para burlarse de él. Y de paso consolarlo a su manera, para qué negárselo a sí mismo. Naruto hablaba tanto de lo maravilloso que era su hermano mayor y todos los diplomas que había tenido, que se imaginaba que vivía en una situación similar a la suya. ¡Qué equivocado estaba!
Cuando estuvieron al final en la exposición, Sasuke se dio cuenta que por todo lo anterior, Minato comenzaba a darle desconfianza. Ningún otro hermano mayor podía ser mejor que el suyo.
-Se me antoja un jugo de tomate con hielo…
-¡Que asco! –expresó Naruto, seguido de un sonido de vomito fingido- ¡auch!
-¿Qué te he dicho de expresarte mal de la comida de otros? Tú puedes tomar otra cosa. ¿Quieres tú uno, Sasuke?
Cuando Naruto se adelantó a comprar su bebida en el pasillo del mini super, Sasuke fue directo.
-¿Cómo sabes que me gusta?
Minato desvió la vista, mostrándose un poco apenado por ser descubierto.
-Naruto a veces habla de ti, lamento si te molesté, pero la verdad es que a mi también me gusta.
O quizá si alguien podía ser más cool que Itachi, por más que le pesara. ¡Mira que recordar detalles del amigo de su hermano!
-¡Ah me duelen los pies!
-¿Y quién fue la que quiso caminar por todo comercio existente?- comentó Obito sin malicia hacia la quejosa Rin, que se limitó a hacer un adorable puchero.
-¿Qué te pasó en el ojo Kakashi?
Recordando el buen puñetazo que Itachi le había dado por la mañana, y le dejó el ojo morado –aunque había disminuido un poco durante el día,-Kakashi ladeó el rostro.
-Digamos que problemas de perspectiva.
-¿De perspectiva?
-Es que yo quería estar arriba de alguien que no quería que lo estuviera.
Rin se puso colorada. Siguió un largo silencio y varias feas miradas de Obito hacia Kakashi.
-Ya anocheció… y Kakashi sigue casi tan callado como al inicio.
-¿Eh? Ah… es que pensaba en mi clase.
-¡Entonces es cierto!
Rin les miró interrogante, percatándose de que era la única que no se sabía la historia.
-Se dice que Kakashi, está asistiendo a la casa principal Uchiha, a darle clases particulares a Sasuke-kun.
La faz de Kakashi, volvió a obscurecerse, como si tuviera otra vez la nubecita negra volando sobre él.
-Mikoto-san me lo pidió de favor, no pude negarme.
-Vaya eso es… bueno, pareciera irreal. Aunque no me parece extraño, debe ser terrible crecer a la sombra de Itachi-san.- reflexionó Obito.- Es normal que Mikoto-san desee que su hijo sea tan eficiente como el otro.
-Eso en apariencia, Obito, es lo que Mikoto-san desea que la gente piense, sobre todo Fugaku-san.
-Hablas misteriosamente Kakashi.- Rin se agarró suavemente de su brazo,- ¿Cuál es el objetivo real entonces?
-Ella permite que Naruto y Sakura entren a su casa a estudiar con él.
-Que tenga amigos, en resumen ¿o no?.- Obito se rascó la barbilla orgulloso por su "descubrimiento", cuando Kakashi asintió con la cabeza.- ¡Jamás lo hubiera esperado! Supongo que quiere hacerlo un poco más social, a mi me critican por ser tanto –soltó una risita,- pero me ha confesado que es algo que le agrada de mi, que parezco muy feliz a pesar de que me juzgan duramente en mi familia.
Si por algo Kakashi, respetaba a Obito, era precisamente por ese detalle. Sin importar cuán dura fuera la educación de un Uchiha, seguía siendo él mismo intentando a la vez no deshonrar su nombre.
Habían salido ya de la zona comercial y habían comenzado a caminar entre calles para poder hacer más corto el camino a pie, puesto que para estar más tiempo juntos habían decidido optar por ello en lugar de tomar transportes.
-Itachi es tu primo, ¿acaso no jugabas con él?
-¡Ja! Eso fue una excelente broma Rin. Itachi estaba siempre ocupado. Creo que precisamente por ser Sasuke, permiten que la pequeña Sakura entre a la casa principal; nunca hubieran permitido que alguien con menor nivel social o cultural que Itachi, entrara a desviar su preciosa atención a cosas mundanas. En todo caso a la fecha él ni siquiera nos mira como sus iguales, ¡a ningún miembro de la familia! y… -alzó y bajo los hombros- desde ese entonces me daba miedo. Como sea ¿no va también Sai a veces a estudiar con Sasuke?
-¿Quién es Sai?
-¿No sabes Kakashi?, el hermanito de Obito, ¡quizá hasta le has dado alguna vez clase junto a Sasuke!
-Ahhh ese niño... mm sabía que era su primo, pero no sabía que era hermano de Obito, raro que con tu bocota no me hayas dicho sobre él.
-Es que no hablo mucho de él… ¡y no tengo una bocota!
-Ni hablas casi de Itachi, ni de nadie de tu familia.- repuso Rin.- Y eso que él es tu hermanito.
-¿Hermanito? ¡Es un espíritu maligno enviado del más allá! Hasta pálido como uno está… me maltrata psicológicamente hasta cuando intento ser amable. ¡Es que él es más raro todavía que los otros Uchiha!... también me da miedo- repuso Obito con un escalofrío recorriéndole todo el cuerpo.
-Qué malo y exagerado eres.- Regañó Rin.
-Eso dices porque aún no le conoces.
-Con lo llorón que eres, de seguro te hacías pis en el pañal nada más de ver a Itachi de niño.- molestó Kakashi.
-¡Cállate Kakashi! No hables de nuestro pasado.
-¿Entonces todavía te haces en los pantalones?
-Muchachos… -Rin se estremeció y se agarró más al brazo de Kakashi, hablando en un ligero murmullo.- Saben que amo romper sus discusiones, pero esta vez no la dejen para disimular, sólo apresuren el paso.
Al sentir la presión, Kakashi giró apenas un poco la cabeza, hacia la dirección hacia donde Rin miró discretamente. Obito comprendiendo ni giró la vista y siguió hablando con el mismo tono de voz, entendiendo la indirecta. Dentro de la supuesta pelea verbal, Obito pasó el brazo por encima del cuello de Kakashi, fingiendo hacerle una llave aún caminando.
-¿Qué pasa?
-Nos siguen.- Afirmó Kakashi. Cada que doblaban en una esquina también los otros lo hacían.
-Vete con Rin, pase lo que pase no giren.- Dijo Obito, anormalmente serio.
-No Obito…
-¿Y qué harás? No seas estúpido. Sé mejor defensa personal que tú.
-No empieces con alardes Kakashi.- Sonrió Obito, palmeándole el pecho.- Precisamente por eso debes de apresurarte. Tú la defenderás mejor.
-¡Ahí vienen! –casi gritó Rin, demasiado asustada para controlarse.
Kakashi la soltó de su brazo, Obito la empujó un poco para indicarle que corriera.
Una mirada cómplice hizo que ambos se quedaran mientras ella huía.
Observando nuevamente la pantalla de su celular, colgó al ver en el identificador el número era de la casa de Kakashi. Era la cuarta vez.
Si para el imbécil estaba bien que Minato, tomara el regalo que recién le acababa de dar y le colgara, sin volver a intentar a llamar para disculparse, entonces podía irse al diablo.
No se había podido quitar de la cabeza, el hecho de que Minato se hubiera comportado tan extraño hacia él. Para su pesar, quizá esa especie de chispa que había notado en Minato hacia él, se había extinguido y al final se había decidido a optar por estar como amigo de Kakashi.
Nunca se trató de querer enemistarlos, puesto que era una relación de años en la que básicamente habían crecido más que amigos, como cómplices hermanos. Con Minato todo había sido casi hasta doloroso. Si bien había aceptado estar en el plan de los Akatsuki por dañarlo, el terminar acostándose con él aprovechando que había notado que le gustaba un poco, terminó desbocándose en algo negativo para él, porque estaba profundamente enamorado de Minato, y al parecer acostarse era lo único que le había interesado. No podía haber más cuando tuvo una respuesta tan seca como un asentimiento cuando Itachi le dijo que hicieran como que nada había pasado.
Había optado entonces por estar con el insistente y honesto Kakashi, para ser simplemente una experiencia que no quería perderse al rememorar en su vida pasada, cuando él fuese padre de familia y cabeza de su clan. Pero con lo que no contaba era con tomarle estima al estúpido idiota ese.
Como si no fuera suficiente ese problema, por su culpa se había quedado dormido y no entregó el trabajo pendiente de la empresa; ahora como si fuera un tipo común más, parecido -¡oh dolor!- al propio Kakashi, por retrasar las cosas tenía más pendientes acumulados. El retraso lo estaba haciendo trabajar más en la empresa, puesto que tenía qué hacer varios oficios para no perder ese negocio. En cambio también los asuntos del consejo estudiantil que tenía que rematar con Kakashi, estaban aún inconclusos. Lo más probable es que le estuviera hablando precisamente para saber el motivo de su retraso a su acordada cita –reunión, maldición, nada de citas con el imbécil en mucho tiempo,- pero no iba a contestar. Prefería hacer el trabajo solo, porque no quería escuchar su voz. Sabía que al final incluso con sus estúpidas palabras obscenas, terminaría por convencerlo otra vez.
-Deseo que se muera…él y sus estúpidos amigos.- Pensó irritado, sobre todo cuando imaginó a Kushina.
El no llegar a casa sin aviso previo le había costado por primera vez problemas con Fugaku y ni hablar que su falta se había sumado al hecho de no haber culminado su importante parte del trabajo encomendado. Su abuelo lo había estado recalcitrando mezclando burla con mal humor. Madara sabía ponerse muy pesado cuando quería, e incluso había hecho comentarios sarcásticos acerca de su vida social y los amigos que le estaban quitando el tiempo y a los que probablemente se les debía hacer una visita para avisarles que no estorbaran asuntos importantes que sobrepasaban sus fútiles vidas.
Aunque su mente prodigiosa podía hacer más de una cosa a la vez, no podía quitarse de la cabeza los sucesos de ese día y lo que más le recalcitraba es que la actitud de Minato, permitida hasta por el idiota de Kakashi, fuese lo que más le estuviera molestando, cuando la discusión con su familia debería tener mayor relevancia.
Respiró profundo para enfocarse en la pantalla luminosa de la computadora y siguió tecleando, observando documentos y analizando información.
El estúpido teléfono sonó de nuevo, así que terminó apagando su celular.
No tardó mucho en tocar la puerta un asistente. Aunque era tarde, ese muchacho siempre se quedaba en la empresa por órdenes de Fugaku, cuando Itachi permanecía en la sede hasta tarde.
-Perdone la intromisión, Uchiha-san. El hijo del presidente Namikaze está al teléfono, se encuentra muy insistente y solicita que lo comunique con urgencia.
Itachi asintió con la cabeza y le hizo una seña para que se retirara.
-¿Si?
Quizá si Minato, no estuviese tan preocupado, hubiera reparado en la seca respuesta. Itachi y él hablaban de una manera distinta.
-Lamento molestarte, pero ¿sabrás algo de Kakashi u Obito?
Itachi frunció el entrecejo, recargándose en el asiento.
-Estabas con ellos.
-Estuve, si, pero acompañé a Naruto a otro lado y luego traté de comunicarme con ellos pero ninguno contesta… incluso llamé a la casa de tu tío y tampoco Obito ha llegado; temí hablar a casa de Rin, pero al hacerlo me contestaron lo mismo. Eres mi última esperanza.
Itachi observó el reloj y por inercia sus músculos se tensaron.
-Kakashi ha estado llamándome, te daré de todas formas el número de su celular.
-¡No era él, era yo! –Minato apretó las mandíbulas, recordando la molestia que sintió de que no le tomara la llamada. ¡Se supone que Kakashi, era su pareja!.- Estoy en su casa porque vine a entregarle su celular que sin querer me quedé porque le tome fotos, yo estoy sin batería y…. –suspiró intentando ordenar sus ideas.- Perdona Itachi, es obvio que no sabes nada tampoco.
-Espera… -Itachi miró su computadora. No lo meditó mucho tiempo, puesto que sus decisiones siempre eran determinantes; guardó la información y se puso en pie.- Veámonos para buscarlo.
Buscarlo y no buscarlos. Minato adoraba a Itachi, su inteligencia, su porte elegante y un montón de cosas más que poseía; pero si había algo que no soportaba, era el desinterés o la forma en que rebajaba a las personas, en especial cuando se trataba de su propio primo. Y sin embargo, el que lo acompañar al menos a buscar a Kakashi, de una inexplicable razón lo reconfortaba y hacía querer refugiarse entre sus brazos. De cierta forma aunque no había perdido la compostura e intentaba pensar claramente, ahora mismo necesitaba de esa frialdad con que Itachi, podía manejar las cosas. Quizá combinando sus caracteres podrían solucionar el problema.
Itachi se colocó la gabardina tan despacio, que sintió un gran peso en sus hombros. Le pesaba aquel pensamiento que había tenido momentos atrás.
-Ten cuidado con lo que deseas, Itachi.- le dijo su voz interna.
Se decía que el momento más obscuro de la noche, significaba sólo que estaba por amanecer, como lo mostraba la nula luz del cielo por la ventana. Para inicio, la muchacha hubiera querido que esa horrible noche jamás llegara.
-¿Kakashi?.- Rin entró susurrando su nombre, restregándose nerviosamente los brazos con las manos.
-Estoy despierto, puedes entrar.- Sonrió, curveando el único ojo que estaba visible.
La muchacha no se arrojó a llorar a sus brazos, aunque lo deseara simplemente ella no era así.
Kakashi observó cómo la poca luz artificial que entraba por la rendija de la puerta entre abierta, le daba un aspecto casi fantasmagórico; ella de por sí estaba más pálida, se veía cansada y aún con todo eso ella le sonrió. Siempre había pensado que además de ser tan femenina, lista y dulce, ella era muy fuerte. Sin duda Obito tenía una y mil razones para estar tan enamorado de ella y quizá si no se hubiera metido su gusto por Itachi entre ceja y oreja, probablemente competiría con Obito y no con Minato. O a estas alturas quizá con todo y lo extraordinaria que era Rin, más bien competiría con ella por Obito puesto que a pesar de que era un poco idiota, era valiente, bueno y fiel a morir; lo quería mucho, se daba cuenta ahora mismo por lo que había pasado entre los dos. Sonrió por las ideas absurdas que se le ocurrían hasta en esos instantes.
Rin se paró al lado de Obito, que se encontraba dormido, sentado en la silla y recostaba su cabeza en la cama que Kakashi ocupaba. Le acarició el cabello obscuro y luego acercó despacio su mano al rostro de Kakashi.
Pasó muy, muy delicadamente la yema de los dedos por la ceja del ojo descubierto de Kakashi. El otro estaba cubierto con un vendaje.
-Lo siento tanto…
-Estamos bien. No que hubiera perdido un ojo o algo… hasta gané otro. - Se rió Kakashi; deseó no haberlo hecho, puesto le dolió que el costado que había sido dañado por el puñal. Casi tanto como dolía su pecho por tanta sobre carga de sentimientos.- Obito también debería estar en su cama, pero es necio, no me obedece y cree tener la razón. En eso es igual a toda su familia.
Rin se sentó en los pies de la cama, observando al muchacho dormido. Tenía vendada una mano y varias gasas cubriéndole media cara.
-Me contó cómo estuvo todo… dijo que fuiste tú quien lo salvó y te lastimaron.-inhaló profundo aire para poder hablar adecuadamente.- Estaba llorando muy amargamente; cuando te metieron al quirófano estaba casi enloquecido.
-Él siempre llora y exagera.
-Te metiste en medio cuando iban a apuñalarlo.- Dio un trago duro de saliva, con eso pareciera que se hubiera tragado también las lágrimas, que nunca salieron de sus brillosos ojos cafés.- Casi pierdes tu ojo…y la vida. Eres un buen amigo.
-Maaa cualquiera lo hubiera hecho.- giró la cara, ocultando que estaba apenado.- Soy mejor que él en combate cuerpo a cuerpo y me estorbaba, por eso me metí en medio para empujarlo, lo de la puñalada fue coincidencia.- Carraspeó cuando escuchó una risita entre amarga y divertida por parte de Rin.-Además él me dio sangre y estas cosas…-señaló su vendaje,- así que se puede decir estamos a mano.- Se tocó despacio el ojo por encima de la venda. Obito también había autorizado el transplante de su cornea y pupila. Se quedaría ciego de ese ojo…
Por primera vez en toda su vida, había usado la influencia de su apellido y toda amenaza que conocía, para que obedecieran la petición. De por sí el tipo de sangre de Kakashi, ya era rara y complicada de encontrarse con facilidad, con mayor razón fue la premura bajo el hecho de que ellos fueran compatibles.
A Rin la había alcanzado uno de los maleantes y aunque la habían maltratado, gracias a la buena seguridad de la zona le salvó una patrulla con la que regresó por sus amigos; la policía no había alcanzado a la banda de maleantes, pero al menos habían llegado a tiempo para encontrar a un lloroso Obito, que evitaba que Kakashi quedara inconciente y apretaba fuerte su herida del costado para que no desangrara. Gracias a sus reflejos, el arma no había dañado gravemente el músculo, pero sí había llegado a lastimarlo. Rin ayudó en mucho con primeros auxilios. La ambulancia no tardó en hacer acto de presencia y los llevaron al hospital más cercano.
Dentro de su estado estuporoso, Kakashi había pedido que no le llamaran a su padre. Obito estaba más preocupado por convencer –o más bien amenazar- en gritos a los médicos que dieran la indicación del transplante y Rin estaba tan compungida, que realmente no pensaron en algo parecido. Mientras ambos estaban en el quirófano, las manos temblorosas de Rin, colgaron el teléfono dos veces cuando luchaba contra sí misma, decidiendo si debía avisar o no a los Uchiha la decisión de Obito. Tenía más miedo de que tomaran represalias en contra de sus amigos, por la actitud impulsiva de Obito. Él de por sí no era muy bien aceptado en esa familia y hacer algo que podía llamar la atención de los medios además de violar parte de sus normas absurdas de conservación intacta de cada Uchiha, la hizo decidirse por respetar su decisión. Al final llamó al padre de Kakashi, cuando ellos lograron salir, pero sucedía que estaba en un viaje de negocios, según informó el ama de llaves.
Los habían dejado en la misma habitación y Rin había quedado del otro lado del pabellón en la sala de espera; al parecer las enfermeras de guardia habían cambiado de turno de descanso, puesto que ella al no notar a nadie en el pasillo se apresuró a ir con ellos. ¡Había sido un martirio esperar esas horas cuando les avisaron que ellos salieron de recuperación post quirúrgica!
La cirugía por fortuna no presentó ningún tipo de complicación. Al menos no el proceso, pero sin duda la vida de ellos había cambiado.
-Es un idiota.- Las manos de Kakashi, se aferraron a la delgada sábana que lo cubría.- Un maldito infeliz que hace cosas que nadie le pide.- Desvió la mirada, su pecho se movía rápido como indicación de que estaba alterado. O muy probablemente tenía ganas de llorar. Escondidas tras esas palabras, Rin adivinó agradecimiento, temor y enfado.
Rin hipó, tapándose la boca para no llorar. Se puso en pie para caminar unos pasos y despejarse, volviendo a tomar su lugar. Tomó los hombros de Obito, moviéndolo con suavidad hasta que se despertó. Por inercia al no poder ver se llevó la mano a las gasas, al recordar todo su rostro de desconcierto se eliminó, pasando de la seriedad a una animosa sonrisa.
-¡Qué bueno que estás aquí Rin!, no sabes el alivio que tuve cuando te vi a salvo, no te lo había podido decir.
Ese era el amigo de Rin y Kakashi. Su Obito.
Ella lo abrazó, sobando su espalda. Él amplió su sonrisa devolviendo el abrazo. Se puso colorado cuando vio a Kakashi y recordó algo más.
-Eres un imbécil.
-Pareces CD rayado diciendo lo mismo… ¡deberías darme las gracias en vez de insultarme!.- Se aguantó las ganas de llorar otra vez, puesto que le dolía.
-Sólo un idiota se lastima a sí mismo por ayudar a otro, en vez de buscar que todo salga bien.
-¡Ja! Mira quien lo dice.- Esta vez una lágrima corrió por su mejilla.- Entonces, señor idiota por excelencia, estamos a mano. Sólo te estoy dando algo que perdiste por mi culpa, ¿no? Además…
El pequeño monólogo de Obito, fue roto cuando Kakashi jaló su bata para acercarlo, plantándole un suave beso en los labios. La mente confundida de Obito, no pudo registrar lo que sucedía y por inercia sus labios se movían al compás que el otro marcaba. Sólo hasta que terminó el beso y se cubrió los labios con las manos, fue que comprendió qué había pasado.
-¿Qué?...
Kakashi elevó y bajó los hombros como restando importancia.
-Únicamente es en lo que puedo mostrarte que soy bueno aquí postrado.
La mente de Obito hizo conexión. Tiempo atrás había comentado que él no toleraría andar con tantas chicas como lo hacía Kakashi, puesto que para él un beso significaba un acto de amor. Kakashi compartía hasta cierto grado esa idea; manteniendo siempre su rostro cubierto, no besaba a sus amantes ocasionales, sólo las acariciaba y tenía sexo eventual, sólo que él agregaba el hecho de que un beso lo merecía una persona interesante o que le gustara mucho.
Obito se percató de dos cosas importantes. Una que la pequeña venganza por enfado e impotencia de Kakashi, se mezclaba con el implícito agradecimiento y el hecho de que le decía que le quería y era importante para él con ese beso. Un beso de sus labios, del atractivo rostro que incluso después de el dejó descubierto.
-"A todo esto… ¿Por qué rayos se cubre, si no tiene nada qué esconder?".- Se preguntó Obito, observando que de nuevo, traía el cubre bocas puesto que le había pedido a la enfermera, desde que salieran de recuperación.
-Anda Obito, ve a tu cama a descansar, si no, tampoco Kakashi podrá hacerlo.
Obito miró a Rin intensamente, con el mismo ojo visible del mismo lado que Kakashi tenía descubierto; tanto que la chica no le pudo sostener la mirada.
-Pero mírate nada más… tú tampoco has descansado ¿verdad?
-Lo haré cuando los vea a los dos tranquilos. Ven, hazme caso por favor.
Kakashi sonrió un poco, observando que como un niño él la obedecía y le permitía arroparlo. Se acomodó él mismo y Rin permitió que lo hiciera solo, respetando su forma de ser.
Quizá ellos no se conocían de toda la vida, pero el tiempo en que lo habían hecho era suficiente para haber creado ese tipo de lazo, que seguramente en mucho tiempo no se rompería.
Fue ahí cuando Kakashi, se prometió contarles todo lo que sucedía entre él, Minato e Itachi. Había estado tan seguro de tener todas las cartas a la vista, que se había olvidado por completo de las más importantes, por apostar en un juego que desde el inicio no estaba realmente convencido de querer jugar para ganar, puesto que los otros dos se amaban mucho y él estaba entrometiéndose con plena conciencia sólo por que su inteligencia motivaba su capricho. ¡Pero Itachi, de verdad le gustaba tanto! Sólo quería un poco de tiempo con él… un poquito más de ser posible. Probablemente fuese hora de terminar el juego, puesto que ahora se percataba que había abandonado cosas más importantes por enfocarse en eso.
-Descansen muchachos.- Rin cerró las cortinas para que cuando amaneciera la luz no los molestara; acomodó la silla entre las dos camas, recargando su cabeza en la pared. Se quedó dormida casi al instante, aunque su honesta intención era vigilarles.
En cuanto se dejó de ver luz, dos ojos derechos se abrieron. Por supuesto no podrían dormir.
-¿En dónde están? –preguntó Minato, luego de entrar casi corriendo y básicamente estrellando las palmas de las manos en el mostrador del recibidor.-Uchiha Obito, Hatake Kakashi y Yakushi Rin.
La recepcionista lo miró de mala manera, buscando perezosamente en una lista.
-Tendrá que esperar hasta que los médicos traigan los nuevos informes, siéntese.
Minato hizo acopio de su legendaria paciencia y sonrió encantadoramente.
-Perdone que fui tan grosero señorita, ellos son amigos muy queridos, ¿podría ser tan amable de decirme tan sólo si efectivamente están en este hospital?
Al instante la mujer se ruborizó por el amable y atractivo muchacho de voz varonil y pareció más dispuesta.
-Están en el pabellón de cirugía, habitación 105. Pero no podrá pasar más que con un pase especial.
-¿Cómo puedo conseguirlo, señorita?
-Tendría qué ser familiar. ¿Tiene una identificación?...
Otra mano puso una frente a ella.
-Uchiha Itachi. Uno de ellos es mi primo.
La mujer se estremeció ante la faz sombría y la mirada penetrante del otro muchacho. Por más atractivo que fuese, turbaba nada más de mirarle. Quitando la sonrisa se irguió inevitablemente en el asiento. No era complicado saber a quién pertenecía ese apellido y nombre, de hecho en cuanto supieron el nombre del jovencito que llegó con los otros dos, fue avisada la familia. Lo extraño es que aunque les había llegado la papelería suficiente para hacer trámites de traslado a las mejores instalaciones médicas del paciente, ningún familiar se presentó, hasta ese momento. La gente con mucho poder era extraña, esa fue la única conclusión a la que llegó el personal. Ellos no sabían de las costumbres Uchiha y menos de la vergüenza que representaba Obito para su familia, y que si se encargaban del caso, era sólo porque llevaba su sangre y apellido.
-Puede pasar entonces, Uchiha-san.- Se puso en pie haciendo una pequeña reverencia.- Su personal nos ha enviado la documentación y se está preparando a las unidades que transportaran a su paciente al hospital central.
Minato elevó una ceja, apretando los labios. ¡Los Uchiha estaban enterados! No perdió su confianza en Itachi, dado que el hecho de haber movido a la policía con sus influencias, cuando no buscaban a las personas perdidas hasta luego de cuarenta y ocho horas, pudo haber ayudado a la localización efectiva. Además desde el principio tampoco sabía su paradero.
El rostro de Itachi no mostró sorpresa alguna; si bien a él no lo enteraron, no se le hacía extraño el rápido actuar de su familia para cubrir cualquier hueco que pudiera afectar su prestigio. ¡Cuánto los odiaba a veces!
-A eso le llamo tener facilidades por prestigio.- Señaló Minato, sonriendo un poco a Itachi. Sin duda todo fue más fácil gracias a él, y había podido compartir su sentimiento opresivo con alguien. Si bien Jiraya, también estaba haciendo su labor y momentos antes les había llamado para avisarles dónde estaban puesto que desde la distancia, Tsunade movió a sus conocidos para buscarlos en los hospitales, ellos se habían enterado antes gracias a las influencias de Itachi.
-Tendrías la misma facilidad si refirieras tu ascendencia más seguido.- Lo decía sin sarcasmo. El apellido de su padre era más que respetado y conocido; ni hablar del prestigio que acarreaba el ser hijo de Tsunade.
Pero Minato siempre había sido independiente y hacía lo posible por lograr todo por sí mismo, por más que cargara el peso de su ascendencia.
Avanzaron hasta el pabellón. Itachi se quedó con los médicos, puesto que era el familiar presente, a recibir internamente sorprendido -aunque su rostro no mostró ni ápice de sus emociones- todo el informe de lo acontecido.
Minato entró despacio en la habitación. Y sólo hasta ese momento al observarlos a todos dormidos, se acercó hasta la cama de Kakashi, pudiendo soltar el primer suspiro de alivio en toda la noche.
-Debí quedarme con ustedes… perdón- susurró, rozando los dedos de Kakashi; estos se movieron un poco, pero por fortuna no despertó.
Sabía que no era su culpa. Que de todas formas probablemente no hubiera podido hacer mucho… pero quizá hubiera hecho lo posible por que no fueran ellos los que ahora estuvieran en cama. No se arrepentía de haber ido con Naruto, pero por algún motivo, ese molesto sentimiento de desazón no se iba de su pecho.
-¿Qué fue lo que pasó?
-Más fácil no pudieron habérnoslo puesto. Parece que sus mamás nunca les dijeron que no caminaran por callejones obscuros- dijo la burlona voz.
-¿Callejones? Eran calles comunes, tuvieron suerte de que no había mucha gente transitando.
-Todo fue rápido y al parecer bien hecho, Hatake y Obito Uchiha están en el hospital.
-Parece ser que Hatake fue apuñalado por los bastardos inmundos que contratamos, pero sigue con vida.
-Bien… muy bien.
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Continuará.
Cosas que ni vale la pena leer pero de todas formas pongo: Me pasaron dos cosas feas que no me permitían escribir: el ocio improductivo me atacó y con ello la pereza de mover los dedos al son de una historia (y el hecho de que me sigue frustrando que no me salga como está en la cabeza); y el que me meti en un foro donde se juega por medio de rol, y ahí escribo un montón de post –largos y muy explicativos,- en el que también me toca revisar un montón de cosas por ser parte del staff XP pero estoy trabajando en dejar ambas cosas feas un poco… y pues salió esto en sólo dos días, creo que no está tan mal. Para colmo el curso "original" de la historia se me olvido XD! Ja ja ja como de costumbre me pasa en cada fic que planeo "corto" y termina siendo una larga barbaridad… pero se está reescribiendo solo, así que no hago drama. Por otro lado XP espero que los siguientes capítulos se me hagan y me salgan cortos, espero deshacerme de problemas graves de esta verborrea… Me gustó Minato de este capi, uwu como que regresa a su origen y deja de ser un obsesivo-depresivo extremo. Noto que muchos están muy preocupados por el futuro de Kakashi XD! Es sin duda un protagonista que ha pegado bastante duro.
Agradecimiento especial: A Sahel, por compartir mi nuevo e insano gusto por cierta pareja XDDD y por soportar mis locuras durante horas, mientras trabajaba en mis avances ¡Gracias, mosha-2 (XD!) por ayudarme y echarme porras! es inspirador n.n
¡Gracias también a los que toman el tiempo de dejar reviews, y a los que anexan esta historia a sus favoritos… y los que no hacen eso pero la leen XD!
Respondiendo reviws:
Akasuna: Efectivamente las cosas se complican XP esperemos que pronto tengan momentos respirables nuestros protas. Minato ya reaccionó un poco, pero me temo que estaba más empelotado con el hecho de que su amigo des-tecnológico tenía un celular XD! Al hecho de quién se lo dio. Lestat: Pues Minato está mostrando trazas de su madurez en lo que le es posible, dado que sigue sufriendo su corazoncito. A ver que pasa luego. Tsunade: Algunos de tus comentarios me sacaron una sonrisa XD! Kakashi es fuerte, se repondrá pase lo que pase. Minato no es tan idiota como parece, sólo que nunca se había enamorado, le cuesta trabajo tan sólo el hecho de pensar (jajaja), Naruto es idiota pero es listo ocasionalmente, además quiere mucho a su hermano. Y hay un nuevo elemento a favor de Minato. Lina; Sun; Dark; Kira; Tania; pues la actualización ahí está . ; Iruka aparece de nombre porque es sensei de los chicos, pero no tiene más relevancia en esta historia; menos para metérselo a Kakashi como pareja cuando tiene a gentes como la que lo rodean en este momento. Naruto y Sasuke, se conocen de la escuela puesto que también la familia de ambos gozan de prestigio, no narré el inicio de su amistad porque la historia está más enfocados en sus hermanos mayores. No creo que en realidad haya mucho SasuNaru o NaruSasu, puesto que ellos son más bien un apoyo para la historia, no tanto como co-protagonistas, de hecho aún no se si los dejaré tan sólo como amigos, que es lo más probable. Aún no se qué pasara con Kakashi, si se quedará con alguien o no XD! Pero me estoy haciendo un par de ideas, depende de cuál gane más peso a lo largo de la historia, Kushina no está descartada… como otros personajes tampoco XD!
Si es que aún leen XD! espero no tardarme tanto con la actualización -;, me voy a poner a trabajar en Reemplazo, así que si hay retardo es por ese otro fic.
Gracias por leer y comentar. ¡Saludos!
