Capítulo XIV.
-… ¿Cho?
El rubio sonrió con sorna al escuchar su nombre de los labios de Kaoru, y le extendió la mano para ayudarla a ponerse de pie, mientras que los policías que estaban a su alrededor se dedicaban a luchar con los últimos hombres que quedaban en pie. La chica aceptó la ayuda, aún algo extrañada por la llegada del policía encubierto que trabajaba para Saito.
-Vamos, ¿tanto te sorprende?- replicó el otro, sonriendo –estoy seguro que si Saito estuviera aquí no tendrías esa cara con esos ojos tan grandes.
-Tenía entendido que Saito estaba investigando al esposo de Eleanor- contestó Kaoru, mirando a su alrededor –se me haría más obvio que viniera a pedir su ayuda para entrar en el lugar en que tienen a Eleanor atrapada… ¿Saito te envió?
-Algo así- Cho miró a su alrededor, notando que sus compañeros ya tenían completamente reducido a todos los maleantes que estaban atacando el dojo Kamiya –supieron defenderse bien, a pesar de ser sólo dos los que estaban defendiendo el lugar, pudieron aguantar más de lo que me hubiera imaginado- puso sus manos en la cintura, cual jarro –aunque les faltaba poco para terminar de ceder ante su presión.
-Eran muchos- dijo Kaoru, con algo de su orgullo herido –además, Kaede estaba herido de antes…- de pronto la pelinegra abrió sus ojos -¡Kaede!- ella comenzó a buscar casi desesperada a su alrededor, mientras el rubio la miraba con las cejas elevadas.
-¿No me digas que te habías olvidado de tu amigo herido?- le preguntó con ironía el muchacho, cruzándose de brazos. Kaoru sólo se limitó a mirarlo feo, mientras que se acercaba a Kaede, que estaba tendido en el suelo debido al cansancio. Cho dio una mirada a su alrededor –bueno, ya que nuestro trabajo en este lugar ha terminado, podemos irnos para seguir al jefe.
-¿Podrías ayudarme al menos a llevarlo adentro?- le preguntó Kaoru, tratando ella misma de levantar a Kaede, pero era muy pesado para que ella pudiera cargarlo siquiera y llevarlo al interior del dojo –no se encuentra muy bien.
-Hum…- después de unos momentos de mirarla fijamente, se acercó a ella y la ayudó a llevar a Kaede al interior, en donde Megumi estaba asomándose por el pasillo tratando de darse cuenta de lo que estaba ocurriendo.
-¿Qué pasó?- preguntó la doctora, al ver a Kaoru acercarse a ella -¿qué hace él aquí?
-Estoy ayudando- gruñó Cho, y dejó a Kaede en el suelo, y éste soltó un quejido –y ya me tengo que ir, venía a ver cómo era que estaban ustedes, el jefe supuso que lo más seguro era que iban a mandar un buen número de tipos rudos a atacarles, pensando que Himura era lo demasiado predecible como para ir hoy mismo a buscar a esa tal Eleanor.
-¿Quieres decir que todo esto es una trampa?- preguntó Kaoru, con la voz algo temblorosa, mientras que Megumi se acercaba a Kaede y comenzaba a revisarlo -¿eso quiere decir que ellos quizás estén…?
-… Ah, no lo creo- replicó Cho, momentos después, dándose cuenta de lo que Kaoru estaba pensando –Himura no es cualquier estropajo que pudieran ganarle demasiado fácil… como sea, les dejaré algunos hombres en caso de que volvieran a atacarlos… por si acaso, ¡nos vemos!
Cho se fue tan rápido como había llegado, pero ni Kaoru ni Megumi le habían tomado mucha atención, preocupadas ambas por el estado de Kaede. En esos momentos June se asomó por el pasillo, y se quedó quieta hasta que la kendoka se dio cuenta de su presencia.
-¡June!- la chica se puso de pie y caminó con rapidez hacia la niña -¿cómo estás?
-Bien…- contestó la niña, mirando fijamente a Kaede que estaba en el suelo -¿cómo está él?- le preguntó a Kaoru, que la tomó en brazos en esos momentos.
-Se pondrá bien- contestó Kaoru –creo que deberías ir a dormir en estos momentos, June… es muy tarde, pequeña…
-No tengo sueño- replicó la niña, haciendo pucheros –tengo miedo y quiero ver a mi papá, y a mi mamá también, la extraño mucho y tengo miedo de que le pase algo malo.
-No te preocupes, tú papá dijo que iría a buscarla, y estoy segura de que la traerá- dijo Megumi, sonriéndole desde el lugar en que estaba –todos confiamos en él.
-Sí… si él lo dijo lo va a cumplir, ¿cierto?- preguntó June, sonriendo cada vez más ante los ánimos que las otras dos le daban.
-Por supuesto, siempre cumple sus promesas- dijo Kaoru, llevándose a June a su cuarto para acompañarla hasta que se quedara dormida, no era bueno que ella estuviera demasiado involucrada en los problemas de los mayores (más aún), por lo que si se dormía el resto de la noche, podría al menos estar un poco alejada de la preocupación que se sentía en el ambiente.
Megumi se dio cuenta, después de revisar un poco a Kaede, que tan mal no estaba. Simplemente sentía agotamiento debido al esfuerzo realizado desde que resultó herido al salir del lugar en que ella y Eleanor estaban cautivas hasta la lucha que habían tenido momentos antes. Por suerte para él, no había resultado herido.
-Tienes suerte…- murmuró Megumi cuando notó que él había despertado, a pesar de tener los ojos cerrados –otra vez por hacer lo correcto no resultaste tan malherido.
-Algo bueno que salga de esto, ¿no?- dijo con un hilo de voz Kaede, moviéndose un poco y sonriendo levemente. Abrió los ojos y miró agradecido a Megumi –¿cuál es mi estado?- le preguntó -¿estoy relativamente bien o en estado patético?
-Digamos que es una mezcla de ambas- contestó Megumi.
-Que bien…- Kaede comenzó a ponerse de pie, y aunque la doctora tardó en darse cuenta de lo que ocurría, no fue lo suficiente como para dejar que él continuara moviéndose, así que trató de sujetarlo tomándolo del brazo.
-¿Es que estás loco?- le dijo, algo molesta -¿Qué no entiendes que tu estado es lo bastante delicado como para que te desangres si haces muchos esfuerzos?
-¿Y si el esfuerzo lo hace el caballo?- preguntó Kaede, la doctora lo miró confusa, y él, sonriendo levemente trató de explicarle a la chica lo que estaba pensando –sé que entiendes que mi situación no es del todo… ehm… buena, por decir alguna palabra. Es lógico que me van a arrestar a penas tengan la oportunidad, y la verdad, no tengo ganas de pasar por algo así en estos momentos… tú me entiendes…
-¿Huirás?- le preguntó Megumi.
-Yo ya no puedo hacer más para reparar los errores que he cometido- replicó él –sé que me he equivocado, pero espero de verdad que Kaoru sea capaz de perdonarme todo el mal que le hice…
-Ya verás que sí- Megumi sonrió un poco –Kaoru no es alguien rencoroso… ya ves cómo recibió a Kenshin después de todo lo que pasó entre ellos… aunque en realidad debería decir, lo que NO ocurrió entre ellos…
-Como sea, entiendo el punto- nuevamente el muchacho comenzó a ponerse de pie con lentitud, y soltando uno que otro quejido.
-Creo que deberías esperar un poco para irte, es peligroso para ti- le dijo Megumi, dudando, pero no interviniendo en la decisión del muchacho.
-Ya a estas alturas…- murmuró Kaede, soltando un suspiro –estaré bien, te pediría que no te preocuparas por mí, pero no creo que ocurra, así que descuida.
-Todo lo que estás diciendo es muy ingrato, sobre todo para Kaoru…
-Lo sé… no se lo digas, ¿si?, para que no se preocupe ni se sienta mal- dijo Kaede –al menos hasta que haya pasado suficiente tiempo como para que esté bien lejos.
-¿Estás seguro de que estarás bien?
-Ni idea, pero de lo que sí estoy seguro es que no quiero que me agarren los policías, y eso es, definitivamente, mucho más fuerte que cualquier otra cosa.
Megumi sonrió a medias y asintió, dando media vuelta.
-Le diré que estás durmiendo- le dijo Megumi después de unos momentos –eso te dará un buen rato de ventaja, Kaoru no se aparecerá por aquí hasta que June no se duerma, y eso será en un buen rato…
-Sí, gracias… que estés bien.
-Adiós, y buen viaje.
Megumi en pocos momentos llegó con Kaoru y se sentó a su lado. June estaba tranquila acostada, y con los ojos levemente cerrados, muestra clara de que se estaba quedando dormida poco a poco. Al sentirla a su lado, la kendoka volvió a verla.
-¿Cómo está Kaede?- le preguntó Kaoru.
-No tan mal- contestó la doctora –sólo está agotado por todos los esfuerzos que ha realizado en el día de hoy, nada más…
-Ya veo…- murmuró Kaoru, volviendo sus ojos a June y soltando un suspiro.
-Está durmiendo ahora, creo que tendrá un sueño muy pesado hoy…
-Bien, entonces después iré a verlo...
Megumi no le contestó palabra, sólo se limitó a asentir con lentitud. Con gusto le habría hablado sobre la decisión de Kaede, pero le había dicho a él que no lo haría, así que sólo se quedó en silencio.
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El silencio reinaba en el lugar, y no se debía a que Eleanor y Thomas continuaran con esa actitud amenazante entre ellos, al contrario.
Yahiko, al mirar a su alrededor, sólo pensó en que eso que dicen que "después de la tormenta siempre viene la calma" era verdadero, aunque no siempre significaba que fuera algo bueno para los que estaban ahí.
Todo había ocurrido demasiado rápido, tanto, que al menos él y Sanosuke no habían alcanzado a reaccionar. Primero, Kanryu acercándose a Kenshin para herirlo con una cuchilla que había sacado de alguna parte, y, casi al mismo tiempo, Eleanor y Thomas apretando los gatillos del arma que cada uno tenía. El ruido fue lo suficientemente fuerte como para detener los movimientos de todos, y distraer a Kenshin, que no alcanzó a reaccionar cuando el mafioso llegó con él, con intenciones de matarlo.
-La cuidarás, ¿cierto?- fue lo único que se escuchó, momentos después. La voz de la chica sonaba temblorosa y débil.
El castaño miró a Sanosuke, que estaba a su lado, en silencio. Se dio cuenta que quizás estaba sintiendo lo mismo que él en esos momentos, la misma rabia, e incluso culpabilidad, porque no habían sido capaces de ayudarlos, a pesar que la primera intención al ir a ese lugar era rescatar a la que al final, había salido más perjudicada.
-Para ella eres su padre, te quiere mucho- continuó ella, en un susurro. Kenshin no fue capaz de decirle algo –vamos, cambia esa cara… no todo resultó tan mal, ¿cierto?
El muchacho soltó un suspiro, contradiciendo completamente en sus dichos a Eleanor. Definitivamente, ese no era el resultado que ellos esperaban cuando fueron a buscarla a ese lugar, y menos que terminaría en ese estado debido a que ellos no fueron capaces de reaccionar. Yahiko se mordió el labio, mirando a su alrededor y pensando encontrar el momento en que las cosas se les había salido de control.
Volvió a su mente ese momento. Dos disparos casi a un tiempo (aunque uno no fue efectivo), el quejido de Kenshin luego (Kanryu había llegado a él), y después, ruidos de caídas…
-Ya cállate- fue lo que salió de la boca de Kenshin momentos después, aunque se notaba el temor en ellas –aún estás bien, puedes mejorar. Sólo tienes que aguantar a que lleguemos al dojo, Megumi te va a curar.
-Siempre optimista, ¿eh?- replicó ella, sonriendo levemente a pesar del dolor que estaba sintiendo –me gustaría tener la misma esperanza que tú, pero… pero no esroy segura de que ocurra, ahora me toca el papel de la realista.
-Te dije que te callaras…- insistió Kenshin, moviéndola con lentitud y tomándola en brazos –tienes vida, estás respirando y tienes una obligación con June, no permitiré que te quedes así no más y te rindas sin luchar- el pelirrojo quedó mirando a sus amigos, y sin decirles palabras habían entendido sus intenciones.
Seguramente se vendría lo más difícil. Con Eleanor herida el salir se les haría demasiado difícil, sobre todo porque en todo ese tiempo que se habían quedado sin hacer nada, Thomas había tenido tiempo suficiente para avisar a sus hombres lo que estaba ocurriendo (el disparo de Eleanor sólo había rozado su hombro).
Con seguridad los tres avanzaron a través de los pasillos, Kenshin con una Eleanor herida en sus brazos. Llegando a la puerta principal, se detuvieron un momento.
-Muy bien, éste es el plan- dijo Sanosuke, haciendo sonar sus nudillos –no es para nada complicado: Kenshin, tú sólo avanza para que puedas salir de aquí con Eleanor, y Yahiko, nosotros lo cubrimos. Ya a estas alturas lo que haga ese tal Thomas me tiene sin cuidado, tenemos que llevarla con Megumi.
-Falta poco para que amanezca- comentó Yahiko, preparándose para luchar –Saito no tarda en llegar, y estoy seguro que él no dejará a Thomas así de fácil…
-Vamos.
No se habían equivocado al pensar que los estaban esperando. Instantes después que salieran de la mansión, pudieron sentir a su alrededor los sonidos de algunos disparos, hombres acercándose a ellos para atacarlos y, para qué negarlo, uno que otro grito de dolor debido a los golpes propinados tanto por Sanosuke como por Yahiko.
-Tienes que aguantar un poco más, Eleanor- escuchó a lo lejos la chica, entre el sopor que la comenzaba a cubrir, el dolor en la herida de bala que tenía y el ruido de la lucha a su alrededor. Abrió levemente los ojos, viendo el rostro preocupado del pelirrojo –sólo un poco…
Lentamente sus ojos se cerraron, pensando que quizás esa era la única manera de terminar con el problema con Thomas… recordó con cierta ironía que antes ya había escuchado de casos en que los matrimonios estaban tan deteriorados, que ambos terminaban destruyéndose mutuamente.
Como había ocurrido en su caso.
Lamentó no haberse despedido de su pequeña, pero estaba segura, Kenshin la cuidaría, lo mismo que Kaoru… ambos serían unos buenos padres para June.
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Su cabello largo y rubio ceniza estaba tomado en una media coleta, dejándolo caer sobre su espalda, dejando ver lo ondulado que lo tenía en algunas zonas. Se movía con cierta elegancia que a Kenshin le hizo recordar a su madre. Sonrió levemente.
-Papá- June miró a Kenshin, pillándolo desprevenido –te quería decir que ya no quiero salir más con Kenji…
-¿Ah no?- el pelirrojo enarcó una ceja, extrañado -¿y se puede saber por qué?
-Porque con sus pocos diez años anda alejando a todos los chicos con esas miradas que les da- gruñó June, resoplando –inclusive a mis amigos, no deja que nadie se acerque a mí. No entiendo qué es lo que pretende, y menos entiendo que todos ellos le tengan miedo a un chiquillo de diez años.
Kenshin soltó una pequeña risita, logrando con esto que la chica lo mirara con el ceño fruncido. Trató de ponerse serio para evitar que ella continuara molestándose con él.
-Él lo hace porque te quiere, te considera su hermana- replicó Kenshin, con tono conciliador –es por eso que te cela tanto, no lo culpes. Está acostumbrado a que toda tu atención sea exclusivamente para él.
-En ese caso, que se dedique a celar a la niña, no a mí- June se sentó al lado de Kenshin, cruzándose de brazos y con el ceño fruncido –no quiero ni pensar en lo que hará cuando Ariasu se consiga un novio…
-Ese será el problema de tu hermana, no tuyo- contestó Kenshin, divertido –en todo caso, tú sabes que hoy es necesario que él venga con nosotros, lo mismo que tú hermana…
-Lo sé…- suspiró June, poniéndose nuevamente de pie y adelantándose unos pasos.
El pelirrojo la vio alejarse sin detenerla. Ese día irían a la tumba de Eleanor, quién, después de todo ese problema que hubo con Thomas y Kanryu, resistió unos días gracias a la ayuda de Megumi. Al menos, se consolaba Kenshin, era que había alcanzado a despedirse de su hija…
Como era de esperarse, Kenshin y Kaoru la habían dejado con ellos, criándola como una hija, y fue así que los años pasaron. El matrimonio había tenido tres hijos, aparte de June: Kenji, el mayor, luego Ariasu y por último, Shun.
Se podía decir que a pesar de todo, eran felices. June adoraba a sus hermanitos y nunca tuvo problemas de adaptación, a pesar que insistió en seguir usando sus trajes a la usanza europea. Y era más por eso que llamaba la atención de los jóvenes a su alrededor. Era bonita, y llamaba la atención con sólo caminar, ayudándola mucho el cabello que tenía, y los trajes que usaba…
-Cada día se parece más a su madre- comentó sonriendo Kaoru, mirando caminar delante de ellos a sus hijos –es muy bonita…
-Sí, y me imagino que es eso mismo lo que hace que Kenji esté tan serio- replicó Kenshin sonriendo un poco –no deja que ningún muchacho se le acerque, hoy en la mañana June estuvo alegando por eso…
-Me imagino que eso te debe tranquilizar a ti también- dijo Kaoru, el otro la miró algo confundido por su comentario –vamos, amor, si se te nota a la legua que te molesta que converse demasiado con los chicos, estoy segura que Kenji aprendió a hacerlo sólo mirándote…
-Yo no hago eso…- se negó el pelirrojo, sin mucho convencimiento.
-Como sea…- suspiró Kaoru, viendo a la distancia el lugar al que se dirigían -¿tú crees que Eleanor estará contenta con lo que hemos hecho?
Kenshin, después de observar a su esposa unos momentos, volvió su mirada al frente, en donde June caminaba enseñándole canciones a sus hermanos pequeños, de la mano con Ariasu y el pequeño Shun. Kenji también cantaba junto con ella. El pelirrojo sonrió.
-Sí, yo creo que sí- sonrió él.
-¿Por qué lo crees?
-Porque le dimos una familia- contestó él.
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Bien, he aquí el último capítulo, que espero que me haya salido decente, jejeje, juzguen ustedes. Lamento la demora pero hace dos días que volví de vacaciones, como estaba lejos de algún pc no pude escribir nada.
Gracias a todos los que leyeron el fic y a los que me dejaron algún comentario en los caps
