Disclaimer: Nada relacionado con MGLN me pertenece, lo único que hago es tomar a sus personajes y colocarlos en situaciones absurdas para el entretenimiento personal y publico.

Nota Aparte: Felicidades a Rina quien gano el titulo de "Supreme Reviewer Of The One Hundred Nights" por escribir la review numero 100 de esta historia. Hay mas títulos esperando a quienes cumplan los requisitos, asi que sigan escribiendo comentarios!

Lo otro, ahora que aparece una Yandere, creo que se me hace necesario aclarar unas tres cosas:

-Las Yandere no son bonitas, serán sensualmente peligrosas, pero solo son divertidas hasta que te encuentras una en la vida real.

-Cuando aparece una Yandere, solo piensen una cosa "siempre puede ser peor".

-Las Yandere no son psicópatas que maten porque les produce placer, tampoco son sicarios que maten por encargo, ellas matan porque creen fervientemente que es lo correcto, porque asi le hacen un favor a su interés amoroso.

Era solo eso, disfruten la lectura que me costo un ojo de la cara hacerla (escribia y el final no llegaba, sin mencionar que borro de cinco paginas cada vez que pienso "nah")


Error. Username and Password are not registered.

Con un jodido dedo de caballo, esto no puede seguir pasándome.

Username: Bardiche Assault

Password: ********

Welcome to the Tsundere's Social Administration Bureau (TSAB), you are free to use any service you may need.

¡Por fin! Tengo que cambiar esa contraseña la próxima vez que entre aquí.

Joining Chat room…

-Bardiche has joined the chat room-

Durandal: y pensé que sería divertido aplicar una H-9750

Mach: rofl con razón obtuviste la U.T.A xD

Strada: hey Bardiche! Como te trata la vida?

Bardiche: hola… horrible; leyeron el reporte numero quince?

Mach: siempre supe que una R-7893 no iba a funcionar –w–

-Klarer has joined the chat room-

Klarer: sigo pensando que sería interesante encontrarse con una Yandere.

Strada: no este tipo de nuevo. ¬¬

Mach: ha estado tres días con lo mismo xD

Klarer: es mi opinión!

Aisen: mira como me meto tu opinión por el ****

-Shooter has joined the chat room-

Mach: lol

Strada: ahahahaha

-Asura has joined the chat room-

Shooter: lolwut?

Klarer: que es lo malo de las Yandere?

Strada: a este tipo le hicieron una lobotomía; por qué Asura no banea a esta generación de novatos? Tampoco es como si nos sirvieran de mucho…

Asura:saben que no puedo hacer eso, y la cosa esa tarde o temprano se va a encontrar con una.

Klarer: creo que tienen un prejuicio con las Yandere.

Bardiche: y yo creo que eres un completo imbécil; espero que mañana cuando despiertes, tus genitales estén tan hinchados que tengan que amputártelos junto con tus piernas. :D

Aisen: omg...

Misión: ¡Alerta Yandere! ¡Explosión Tsundere!

Durante el verano, la TSAB recibe una enorme cantidad de novatos; algunos llegan por casualidad, otros se encontraron con colegas entrenadores en la vida real y otros… nunca debieron llegar. Los novatos siempre tienden a ser un poco idiotas, preguntan cosas donde no corresponde, no son capaces de hablar con códigos y no tienen la más remota idea de cómo estructurar un informe. Luego, para evadir la ola de retrasados que llegaba en el verano, los más experimentados simplemente no ingresaban a la TSAB. Tanto así, que esos tiempo existían los "Informes Veraniegos", que eran del largo de cinco informes normales, solo contemplando los acontecimientos que ocurrieron los meses que no ingresaron a reportarse.

Sin embargo, el administrador y creador de la TSAB, Reinforce –se rumorea que es inmortal-, dijo: "si se van, nadie le va a enseñar a los novatos cómo comportarse, así que es su obligación educarlos; los que tengan el potencial se quedaran, los que no, se irán una vez que el verano termine." Y desde ahí que no podemos echarnos para atrás cuando el contador de registros comienza a subir a una velocidad alarmante; por suerte la tortura solo dura dos meses, y al final del verano, los que permanecen se convierten en buenos entrenadores.

Pero este año –no sé si será porque el internet vuelve más estúpida a la gente de lo que de verdad es-, la gran mayoría de los novatos están obsesionados con defender a las Yandere; tienen esas ideas revolucionarias de "Las tsundere se convertirán en clichés, las Yandere son el futuro" y apoyan sus mociones con argumentos como "¿Por qué los entrenadores de tsunderes no aprecian a las Yandere con lo peligrosamente sensuales que son? Yandere es la nueva Tsundere" y yo pienso ¿siquiera estos imbéciles saben lo que es una Yandere?

Según los más experimentados, los nuevos aún no asimilan que la TSAB trabaja con personas reales, que aún creen que los estereotipos de personalidad todavía solo se encuentran en series o juegos y que no podrán hacerles daño… y también dicen que la única manera de que se den cuenta de su error es que una Yandere los castre con unas tijeras. Curiosamente, incluso Reinforce está de acuerdo con esto.

En mi caso, suelo soportar bien a los nuevos, pero estos simplemente me tocaron una vibra sensible; y es que aun recuerdo el terror que sentí cuando me vi encerrada en el mismo cuarto con una Yandere; no es un terror de no saber que te va a pasar, es el terror de saber exactamente qué va a ocurrir y estar completamente inhabilitado para huir o defenderte. Cada vez que alguno de los novatos menciona lo mucho que le gustaría tener al frente a una Yandere, me hacen recordar la impotencia y el miedo que sentí; y por eso no suelo usar palabras muy bonitas para desquitarme.

Sin embargo, Reinforce muere de risa cuando insulto a los novatos, así que me deja hacerlo todo lo que quiera.

¿Qué tiene que ver esto con el entrenamiento tsundere? Nada, pero tenía que sacármelo del pecho o iba a explotar.

Volviendo al tema que nos interesa, Nanoha ha avanzado de maravillas en su entrenamiento… según Vivo. Porque mi tsundere no me esta dejando acercarme ni a cinco metros de distancia de ella después de lo que le hice en la cocina de mi casa; y eso que he probado de todo para hacer que se calme: desde tácticas avanzadas que consistían en devolverle algo preciado para ella que "curiosamente encontré por azar en la calle", hasta pedirle perdón como un ser humano normal.

No había caso con cualquier cosa que hiciera; y en esas circunstancias volvimos a la escuela. Y un Lunes, después de que Hayate impidiera la entrada a cualquier instalación sellando todas las puertas con pegamento industrial, nos avisaron que a la semana siguiente se realizaría el festival deportivo. Caos total.

El festival deportivo de mi escuela, desde que se eligió la nueva directiva ya tres años atrás, pasó de ser el típico evento que servía para perder clase, a ser uno de los eventos masivos más importantes del año. Familias completas y gente importante de diferentes universidades hacen su aparición buscando posibles prodigios; y para muchos estudiantes es la mejor oportunidad que tienen de dedicarse al deporte que corresponda a su pasión.

Sin embargo, no todo lo que brilla es oro; la fecha del festival deportivo varía según quien sea el patrocinador oficial, por lo que es prácticamente imposible prepararse mental y físicamente para el evento; como consecuencia, cuando lo anuncian, todos los clubes se declaran en estado de catástrofe, nadie sabe quien va a participar en qué y eso provoca un montón de gente corriendo y gritando de un lado a otro haciendo nada exactamente a partir de las cuatro de la tarde. Subaru, siendo parte del club de karate, entra en un especial estado catatónico, que la hace actuar de manera tremendamente exagerada ante cualquier cosa, y Vita, perteneciendo al equipo de baseball, lo único que quiere es matar a alguien... las mañanas son interesantes.

Por supuesto que eso solo ocurre con los clubes que hacen demostraciones de sus habilidades el día del evento, en las clases es diferente, los encargados anotan la lista de competencias y cualquiera que no esté inscrito en algún club puede participar en lo que le venga en gana; o al menos esa es la teoría, en la práctica, el deseo de ganar hace que realicemos el mejor plan maligno posible que nos lleve a la victoria.

"El plan para la carrera de relevos es el siguiente: en el primer tramo tenemos a Fate-chan, ella es rápida y el hecho de que todos quieren quedarse detrás para ver su trasero ayudará" normalmente me molestaría, pero lo que Hayate dice es verdad; y también quiero ganar "luego, en el segundo tramo, estará Nanoha-chan, ya que ella no se va a quedar pegada viendo a Fate-chan cuando venga hacia ella, sino que estará lista para salir hecha una bala" es una buena idea, el hecho de que quiere estar lo más lejos posible de mí también es favorable "después, tendremos a Nayumi-san, quien ya ha ganado varias veces por lo que tiene experiencia en estas cosas; y finalmente, Haruno-san, que con su altura, en caso de que estemos apretados, podremos asegurarnos la victoria por una zancada."

Algo parecido ocurre para todas las otras disciplinas, y la gente no se queja cuando la colocan sin preguntar en las pruebas. Lo otro que los estudiantes que no forman parte de algún club tienen que hacer, es preparar la escuela para el evento; ya sea limpiando las canchas o colocando las decoraciones del patrocinador por toda la escuela. Y mis amigos y yo, nos encontramos realizando la noble tarea de pegar los afiches.

"yo pensé que los patrocinadores de este año serian los Tsukimura" comentó Arisa mientras pegaba cinta adhesiva a un afiche.

"Mi padre está en una cumbre de empresarios en Estados Unidos, así que los patrocinios serán postergados por un tiempo." Chicas millonarias con sus asuntos de millonarios. Cuando Suzuka y Arisa comienzan a hablar de manejo de cantidades estratosféricas de dinero, por alguna razón, es como si una burbuja de grandeza las rodeara.

Suzuka y Arisa se concentraron su plática capitalista, mientras el resto de nosotros seguía pegando afiches sin entender ni media palabra –bueno, probablemente Yuuno sí entendía-; y por lo que pude notar, la que más rápido se estaba cansando era Hayate.

"Arisa-chan, Suzuka-chan" habló ella "¿Ninguna de las dos está comprometida?" ooh~ sonrojo de Arisa; la pregunta la pilló volando bajo.

"¿Qué clase de pregunta es esa Hayate?" preguntó mi exasperada rubia amiga.

"¿no que los millonarios comprometen a sus hijos por negocios?" ahora ya captó mi atención el tema. No sé por qué no pregunté algo como esto antes.

"no estoy comprometida" aburrido, pero en parte me alegro.

"yo sí." Dijo rápidamente Suzuka… un minuto ¿en serio? ¿se va a casar? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Con quién?

Al ver como todos nos congelamos en nuestros lugares, mi tranquila amiga siguió hablando como si nada pasara:

"La familia Tsukimura tiene mucho dinero, más que la gran mayoría de la clase alta del mundo" y uno que es feliz con una moneda "sin embargo, no tenemos contactos internacionales de confianza o alianzas de gran productividad" ¿Exactamente cuánto dinero tienen que aun con poca globalización son tan millonarios? "así que por un asunto de conveniencia, mi padre decidió que me casaría con el heredero de otra adinerada familia, que además posee prestigio internacional."

"Pero… Suzuka-chan, eso es…" comenzó a hablar Nanoha, sin llegar a una palabra concreta para definir la situación… yo tampoco estoy muy feliz con que mi amiga sea forzada a casarse. Aunque también me intriga otra cosa: ¿Por qué Arisa no está reclamando como de costumbre? Ella sería la primera en decir que semejante cosa no se puede hacer.

"no es tan malo" aseguró la princesa Tsukimura con una sonrisa "la familia Bannings es muy amable." La familia… ¿Bannings? ¿Suzuka se tiene que casar con el heredero de la fortuna Bannings? Pero esa persona es…

Al mismo tiempo, todos los presentes nos quedamos mirando a Arisa.

"¡NO ES CIERTO!" gritó sonrojada a mas no poder. Con razón no estaba reclamando, que calladito que se lo tenía "quiero decir, es verdad que nuestras familias hicieron el acuerdo…" no te estás ayudando "¡pero mi padre no sabía cuál era mi sexo hasta que nací! ¡Ahora no vale! ¡Suzuka! ¡Deja de decir eso!" no sé que es peor, que ninguno de los cuatro restantes digamos nada, o que Suzuka tenga la misma sonrisa que tiene Hayate los Lunes.

Continuamos pegando afiches molestando a Arisa de vez en cuando; después de eso, me tocaba ir con Yuuno a ubicar los lienzos en la entrada de la escuela, así que nos preparábamos para irnos, cuando una chica vino corriendo donde Suzuka, le dio una bolsa, le dijo algo al oído, me miró a mi, miró a Nanoha, sonrió y se fue corriendo otra vez. Tengo miedo de preguntar pero…

"Suzuka ¿pasó algo?" sonó muy general, quizás debí preguntar '¿Qué tenía que ver el contenido de la bolsa con Nanoha y conmigo?' y amenazarla para que responda.

"no exactamente" a preguntas generales, respuestas ambiguas "solo son diseños para el logo del fan club NanoFate" jajaja, no me van a creer pero acabo de escuchar una estupidez; escuché que Suzuka dijo 'fan club NanoFate' ¿no es ridículo? en serio, que buen chiste, lo contó tan bien que hasta pareció que iba en serio… un minuto…

"¡¿Qué?" gritamos Nanoha y yo al mismo tiempo.

"El fan club NanoFate, especializado en la relación más allá de la amistad entre Nanoha Takamachi y Fate Testarossa Harlaown" ¡no lo digas con una sonrisa!

"¡¿Qué qué?" todavía coordinadas, Nanoha y yo seguíamos en estado de catástrofe; peor que los clubes "¿yo? ¿Con ella?" Suzuka tenía una cara confundida, como si el hecho de que no estuviéramos saliendo fuera algo completamente ilógico para ella.

"pero esa mañana que Nanoha-chan despertó desn-"

"¡que no!" luego de eso Nanoha optó por taparme la boca para seguir hablando sola "Suzuka-chan, no hay nada entre nosotras" yo apoyé la moción con palabras mudas y movimientos de manos.

"oh…" Suzuka parecía decepcionada, como si a un niño le hubieras dicho que su súper héroe favorito no es real. Pero, demonios, ¿Cómo se le ocurre hacer un club así? ¿Y por qué la gente se une?

La última cosa en colocarse, es una pantalla gigante en alta definición, que es utilizada por el club de cine para hacer una transmisión en vivo del festival; eso implica que entrevisten a los auspiciadores y a los participantes, también muestran estadísticas o se las dan de comentaristas deportivos, es bastante interesante, y le da un aire de mayor profesionalismo a las actividades.

Y así, entre el caos y la expectación llego el día del festival deportivo.

Y Subaru vomitó por la ventana del furgón de puros nervios; cosa que nunca le había pasado, me pregunto si será una señal.

En fin, después de un alentador discurso de "máximo poder y máxima destrucción" cortesía de Nanoha –es la persona más competitiva que hay, sobre todo en estas fechas- nuestra clase fue al patio para calentar o ir a ver la preparación mental de los clubes que estaban hechos unos flanes andantes. En la pantalla gigante se mostraban videos de los festivales anteriores y dos chicas, una era parte del consejo estudiantil según me dijeron y la otra una atleta que estudió en la escuela, comentaban las imágenes y daban a conocer qué era lo más esperado para el día de hoy, junto con otra montaña de datos que nadie tenía interés verdadero en oír.

Con la llegada de los auspiciadores y algunos familiares se dio inicio al evento; la programación era más o menos así: una competencia por cada dos clubes que se presentaban. La carrera de los cien metros planos –mi especialidad- me tocaba más o menos a medio día, así que tenía toda la mañana para hacer nada; por lo que decidí ir a sentarme debajo de un árbol, sin prestar demasiada atención a lo que acontecía en el festival.

"¡Fate-mama!" gritó Vivio mientras corría a donde yo me encontraba.

"¿no crees que es muy temprano para que empieces a molestarme con eso?" dije con un tono medianamente molesto y agotado "aparte, ya sabes que no te voy a adoptar."

"sí, claro" ¡no le restes importancia a mis palabras! "venia a decirte que voy a tirar la cuerda ahora." Vale ¿y a mí qué? No te voy a dar un abrazo de buena suerte. "¡y es tremendamente difícil! ¡Será muy complicado que ganemos!" okay, ya entendí que quiere que haga.

"iré a ver como lo haces" el rostro de Vivio se iluminó muchísimo cuando dije eso, sino fuera tan manipuladora diría que es adorable "pero si pierdes me reiré de ti el resto de tu vida."

"¡no perderé!" aseguró la enana con una sonrisa ganadora.

Acompañé a Vivio hasta donde se suponía que tenía que participar y me senté en la galería, gloriosamente acabando al lado de Nanoha; quien para variar me ignoró por completo, dedicando toda su concentración a la niña con heterocromía, la cual, para variar, estaba liderando a su clase y dándole indicaciones de qué hacer.

"Esta clase es una muy apegada a Fate Testarossa Harlaown; desde la obra de teatro realizada en la primera mitad del año, pareciera que Fate-san esta mucho más abierta a tratar con estos chicos, me pregunto si eso les ayudara a ganar." Por cosas como estas odio formar parte de estos eventos, se supone que estos momentos son de los niños, no míos… estúpidas comentaristas sin nada mejor que decir.

Con el disparo del juez se dio inicio a la competencia, al instante Nanoha se puso de pie y comenzó a gritar por Vivio; frases como "¡Rómpeles los brazos si es necesario!" o "¡no es suficiente si no les sangran las manos!" retumbaban en mi cabeza y se quedaban en lo más profundo de mi memoria; recordándome antes de que pudiera abrir mi bocota que si tenía la genial idea de entrenar a Nanoha hoy, probablemente acabaría con alguna extremidad menos. Mejor me dedico a apoyar a Vivio.

Con un ultimo tirón, los contrincantes de mi aprendiz de entrenadora se fueron de cara al piso, declarando ganadores al ejército de infantes que me raptó hace un tiempo atrás –ahora nos llevamos de maravilla, si estoy en su salón es por voluntad propia-. Los chicos saltaron y gritaron su victoria, para luego ir corriendo donde sus padres a ser felicitados con abrazos y palmadas.

Oh…

"¡Lo logré!" gritó Vivio luego de acercarse a toda velocidad para abalanzarse a Nanoha "¡¿Vieron eso? ¡Máximo poder! ¡Máxima destrucción!" mi tsundere felicitaba a Vivio mientras la niña contaba con lujo de detalles todo lo que sintió mientras tiraba la cuerda. De vez en cuando haciendo un par de mímicas y riendo en el proceso.

A veces olvido… que Vivio tiene siete años y que perdió a su familia.

"¡Fate-mama! ¡Gané! ¡Te dije que lo haría!" solo por esta vez, voy a dejar pasar el hecho de que me llame mamá.

"Sí, me di cuenta, tu honor está intacto" dije con una sonrisa mientras acariciaba un poco su cabeza. Vivio no tiene a sus padres aquí, pero nos tiene a nosotras; ya no está sola.

Hablando de familias, ni mamá ni Chrono pudieron venir al festival por asuntos de trabajo. No es como que me moleste tampoco, no tengo tiempo para sentirme sola y olvidada; digamos que "cierto grupo de personas" no me deja.

"La siguiente competencia, corresponde a la carrera de cien metros planos" y ahora es cuando cierto grupo de personas hace su aparición.

"¡Atención barra!" gritó un chico gigante a todo pulmón. "¡Denme una F!"

"¡F!" respondió toda la gente de la galería, todas las personas que no estaban en la galería e incluso las que estaban comentando.

"¡Denme una A!"

"¡A!"

"¡Denme una T!"

"¡T!"

"¡Denme una E!"

"¡E!"

"¡¿Qué dice?"

"¡FATE!"

"¡Más fuerte!"

"¡FATE!"

"¡Repitan!"

"¡FATE!" ahora todos gritan al mismo tiempo…

"Trueno, rayo y explosión ¡TESTAROSSA HARLAOWN! Fuerza y Velocidad ¡VICTORIA PARA FATE-CHAN!" y aquí viene una ola "¡Wooaah… FATE!"

¿Ven? No tengo tiempo para sentirme sola. Ese grito me ha dado fuerza y compañía desde que Signum lo inventó hace años.

Con el grito de los fans de fondo para darme ánimos; fui a ubicarme en mi lugar en la pista con la confianza de que ganaría. Esperaba el pitazo de salida con la sangre bombeando por todo mi cuerpo, concentrándome en colocar mis pies en la posición perfecta de salida; muchos han perdido por tener un mal apoyo a la hora de salir, no puedo cometer ese mismo error.

El silbato del inicio fue acompañado por el rugido del público; una explosión de energía recorrió todo mi cuerpo hasta llegar a mis pies y con un impulso limpio tomé la delantera por unas pocas centésimas. La distancia entre mis contrincantes y yo fue creciendo paulatinamente hasta los cincuenta metros, donde concentrándome en llegar a…

A… a…

"¿Qué es esto? ¡Fate-san se ha detenido!" alguien… quien sea… sáqueme de aquí… Hayate… Arisa… no siento mis piernas, creo que quiero llorar, me va a dar algo por pararme en seco. Sáquenme de aquí… estoy sudando frio, tiemblo como una loca, mi corazón esta latiendo demasiado lento, no puedo respirar… Nanoha… saquen a Nanoha de aquí ¡llévense a Nanoha lejos! Antes de que…

Antes de que ella la encuentre…


La terrorífica visión desapareció de un momento a otro; y parar tan abruptamente en medio de la carrera significo un daño que se expresó en mi cuerpo al segundo siguiente: me comenzó a faltar el aire y me ahogué ahí mismo, la gente que estaba a cargo de la salud de los concursantes saltó a mi rescate, me dieron un poco de oxígeno hasta que controlara mi respiración, y luego, dándole una señal a los fans de que estaba bien, me dirigí yo sola a los camarines, pidiéndole a mis amigos que por favor no me siguieran ya que necesitaba pensar en muchas cosas.

Entré y cerré la puerta detrás de mí lentamente, me dejé caer en la banca más cercana y en medio de un suspiro agónico apoyé los codos en las rodillas para luego llevarme las manos a la cara. Comencé a respirar pausadamente, intentando controlar los espasmos de mi cuerpo que amenazaban con romper mis defensas en cualquier minuto haciéndome llorar.

Ya más calmada, comencé a pensar lentamente en lo que acababa de pasar, creando automáticamente preguntas en mi cerebro ¿Qué hacía ella aquí? ¿No que tenía una orden de alejamiento? ¿De verdad fue capaz de ignorarla? ¿Será que apeló a algún beneficio por buena conducta? Maldición, y yo que creí que tenía todo esto al menos un poco superado… pero ahora que está aquí, no puedo evitar recordar lo que pasó.

El día que me encontré con una Yandere…

A mis catorce años, podía decir que Teana Lanster era toda una tsundere, con interés amoroso incluido en el paquete. Subaru era una chica de bien, tenía energía y valores, me costó mucho tiempo recordar su nombre, y probablemente de no ser el interés amoroso de Teana ni me habría molestado en preguntárselo; pero ahora que la conocía, no me arrepentía de hacerlo.

Cuando estaba investigando a Subaru, me enteré que tenía una hermana, de mi misma edad, que aparentemente iba en mi mismo nivel, en la misma escuela, solo que en otra clase. Nunca me tomé la molestia de entablar contacto con ella, ni siquiera de preguntar por su nombre; Subaru dijo que era buena hermana mayor y no necesitaba más información que esa.

En esos tiempos también estaba entrenando a Vita que estaba en su último año de primaria.

Un día, estaba en unas clases normales mandándome mensajes con Arisa –quería que probáramos un nuevo juego- cuando una explosión sacudió el edificio y nos colocó en estado de alerta; no habíamos asimilado muy bien la situación todavía, cuando dos explosiones mas se escucharon y lo siguiente que recuerdo, fue la enorme llamarada que se asomó por la ventana.

La gente comenzó a gritar y a correr; en mi camino a la salida ayudé a varias que se tropezaban y veía como las llamas se propagaban de manera alarmante, como si todo el edificio fuera una enorme hoguera. Paré en el salón de Teana para asegurarme que ni ella ni Subaru estaban ahí; y al verlo vacío, mi mente se relajó lo suficiente como para salir sin mayores problemas.

Pero afuera, la historia era distinta, muchos estudiantes apenas si respiraban, y tosían buscando al menos una bocanada de aire que les limpiara los pulmones; llantos de miedo y miradas incrédulas inundaban los rostros de la gente. Pero de todos, el sonido más desgarrador que se podía escuchar, eran los gritos desesperados de Subaru, que intentaba zafarse del agarre de unos chicos para volver al edificio. Ella gritaba por alguien, pedía que fueran a ayudarla; no había bomberos y aunque llegaran nada aseguraba que fuera posible para ellos salvar a quien sea que estuviera adentro.

Intenté ignorar los llantos de Subaru, repitiéndome mentalmente que ya llegarían los que eran expertos en rescate y que ellos se encargarían; trataba de no mirarla, de concentrarme en otra cosa; Hayate me dijo mil veces que no hiciera una estupidez… y para variar… no hice caso.

Tome uno de los baldes de agua que estaban trayendo algunos estudiantes para intentar controlar el fuego y me lo eché encima; luego, ignorando completamente cualquier grito me adentré en el edificio, solo para darme cuenta de que no tenía la más reverenda idea de dónde buscar. Revisé muchas salas en contra del reloj, ya que cada cierto tiempo caían escombros envueltos en fuego que me cerraban más caminos.

"¡¿Alguien me escucha?" grité muchas veces sin conseguir respuesta; mis esperanzas se iban cuando escuché un leve grito de ayuda proveniente del fondo del pasillo donde me encontraba; corrí rápido y directo, preocupándome de no tocar las llamas hasta llegar a la puerta del laboratorio.

La abrí rápidamente, y lo primero que vi fue a una chica atrapada debajo de una montaña de escombros, casi inconsciente y rodeada por el fuego. No tenía idea de cómo salvarla, no tenía la fuerza para retirar los escombros y el fuego avanzaba rápido… sin tan solo…

Corrí entonces a los estantes y comencé a buscar frenéticamente algo de aceite –el laboratorio siempre tenía un poco para explicar cosas como la densidad-; mi intención era empapar las piernas atrapadas de esta chica y sacarla arrastrando lo más rápido que me fuera posible; era peligroso, siempre estaba el riesgo de que le rompiera algo o que el aceite comenzara a calentarse quemándole la piel, pero no tenía opción.

Encontré una botella con aceite y volví con la chica; el agua de mi cuerpo se estaba secando demasiado rápido y el oxígeno se agotaba. Apretando la botella me aseguré de cubrir sus dos extremidades inferiores con el líquido amarillento lo mejor posible, luego tiré la botella lejos, tomé a la chica por los brazos, conté hasta tres y la liberé lentamente de su prisión. Me sentí aliviada cuando salió sin mayores complicaciones, pero ese no era el momento de cantar victoria. Con la fuerza que me quedaba la tomé en mis brazos y me preparé para escapar, sin embargo, entre la puerta y yo había un impenetrable infierno, así que no podía salir por ahí.

Mirando a todas partes, el mejor lugar que tenía para escapar era la ventana, pero no me hacía mucha gracia saltar desde un tercer piso con una chica inconsciente en mis brazos. Fue una nueva explosión la que me hizo tragar todos mis prejuicios respecto a la ventana y correr hacia ella con la firme intención de saltar.

"¡Testarossa!" apenas me asomé la voz de Signum llamándome captó mi atención, ella estaba con un grupo de sus amigos, manteniendo estirada una cortina para que saltara… notar la altura hizo que mis aprensiones volvieran y considerara otra vez los beneficios concretos de saltar de un tercer piso. "¡Si no saltas ahora te golpearé hasta que ruegues no haber nacido!" Signum siempre ha sido convincente.

Cerré los ojos y salté, no caí suave pero al menos la cortina sirvió para que el golpe no me diera de lleno; y lo primero que hice una vez en tierra firme, fue notar los signos vitales de mi protegida… mierda, no respira.

Comencé a aplicar las típicas técnicas de reanimación, masaje cardiaco seguido por una respiración boca a boca, no recuerdo cuantas veces, pero al final, cuando la chica comenzó a toser y a pedir espacio supe que todo estaría bien.

Menuda manera de estar "bien".

Los bomberos llegaron al poco tiempo después, el fuego fue apagado, pero el edificio no quedó en condiciones de volver a utilizarse; por lo que mientras construían un nuevo edificio, todos los horarios fueron modificados, de manera que las clases de los alumnos de secundaria serian colocadas en la tarde, acabando apenas comenzaba a oscurecer.

Pero en fin, ese no es el punto; lo que pasó después del incendio, fue que mientras yo estaba en mi casillero siendo una alumna normal como todos los días, se me acercó la chica que había ayudado; se presentó como Ginga Nakajima, la hermana mayor de Subaru, y me ofreció un paquete de galletas a modo de agradecimiento por haberla salvado. Como yo amo las galletas, no me hice mucho de rogar y acepté el regalo. Desde ahí comenzaron una serie de atenciones exageradas que hacían que Ginga fuera cada vez más cercana a mí: me preparó muchos almuerzos, me ofreció ayuda en muchas asignaturas, y también cosía los botones de mi chaqueta si estaban sueltos.

Ginga me parecía una grata compañía; Arisa siempre dijo que le daba mala espina, pero yo simplemente la ignoraba. Al ser la hermana de Subaru, Ginga tenía buenos valores y aparte era alguien de carácter gentil y extremadamente amable. No veía por qué no debía confiar en ella.

Antes de lo pensado, Ginga pasó de llamarme "Fate-san" a llamarme "Fate-chan"; y a mí no me molestó para nada. Hayate reclamó días y noches enteras porque dejé a una desconocida usar el mote cariñoso que solo ella y Suzuka tenían permitido decir; pero bueno, Hayate reclamaba por todo en esos tiempos, así que no me importó mucho.

El contacto directo también aumentó en la nada misma de tiempo; en pocos meses Ginga se convirtió en la chica que me esperaba a la entrada de la escuela y se colgaba de mi brazo hasta llegar a nuestros respectivos salones. Muchas veces le dije que eso no era necesario, pero ella siempre encontraba la manera de convencerme, como si supiera exactamente qué era lo que tenía que decir en el momento preciso. Nunca me pareció extraño, solo asumí que me conocía como me conocen todos, y eso me ahorraba muchas incomodidades.

También, las atenciones de Ginga me servían para que tuviera incluso más tiempo para dedicarlo a la planificación o ejecución del entrenamiento de Vita; que por cierto me estaba costando a horrores ya que Hayate no me dejaba hacerlo tranquila y se preocupaba de arruinar mis maniobras constantemente.

Los problemas seguían creciendo con mis amigos mientras más tiempo pasaba con la mayor de las Nakajima; Arisa explotó y resolvió lanzarme su almuerzo por la cabeza el día que dije que no podría ir con ella a un evento porque había prometido estudiar con Ginga, Suzuka me dijo mil veces que las intenciones de ella iban más allá de la amistad y yo nunca presté la debida atención; incluso Yuuno me repetía que no le gustaba lo mucho que Ginga se me pegaba, que sus justificaciones y actitudes no eran normales.

Pero el momento del clímax, que dejó ver la punta del iceberg, fue cuando una carta diferente a las que me llegaban todos los días –todas son o rosas o con corazones, esta era plana, sin ningún adorno ni nada- de parte de Ginga, me pedía que por favor la encontrara en la azotea del edificio de preparatoria, aparentemente había algo muy importante que tenía que discutir conmigo.

Fui al final del día, medianamente preocupada por Ginga, y la encontré donde me dijo, mirando hacia la ciudad en medio de suspiros; si parece que esa conversación ocurrió ayer.

"¿Ginga? ¿Ocurre algo?"

"Fate-chan…" su mirada en ese momento tenía un mar de emociones que nunca había visto en ella "¿crees que soy una mala persona?".

"¿Cómo puedes preguntarme eso?" estaba alarmada, en ese tiempo, Ginga me parecía una de las chicas mas correctas que había visto en mi vida.

"es que… Yagami-san y Bannings-san…"

"espera, ya sé que te preocupa. Arisa y Hayate solo están celosas porque me gusta pasar tiempo contigo, antes de que llegaras éramos las tres mosqueteras, así que les molesta que toda mi atención no sea para ellas. Dicen que me estás absorbiendo, pero es ridículo, si no quisiera estar contigo no lo haría y ya." Palabras estúpidas salen de una boca estúpida controlada por un cerebro estúpido.

"¿soy importante para ti?" preguntas inteligentes salen de una boca inteligente controlada por un cerebro psicópata.

"claro que eres importante" como amiga, debí agregar esas dos palabras… no es como que hubieran cambiado el resultado pero probablemente las partes más terribles se habrían tardado un poco más.

"¿más importante que los demás?" aquí su tono pasó de la usual calma a un extraño matiz alterado "¿más importante que Yagami-san?" y lo noté, noté ese cambio en su voz "Fate-chan es la persona más importante para mí… por eso no me gustaría que hubiera alguien más importante que yo para Fate-chan…"

"Ginga, no sé a que te ref-"

"Te amo, Fate-chan." La confesión de Ginga fue algo que nunca esperé, a pesar de todas las advertencias que mis amigos me hicieron. Me sentí como una estúpida por no hacerles caso y confiar en una perfecta desconocida; ahora tendría que rechazarla, y nada me aseguraba que quisiera seguir siendo mi amiga después de eso.

"Ginga… me halagas pero… para mí, solo eres…" es eternamente mas difícil rechazar a alguien cuando han pasado por cosas juntos… no es como rechazar a las personas que no conozco o con las que nunca he hablado. "Eres una buena amiga Ginga, una querida amiga mía."

A mis palabras las siguió un silencio, luego Ginga habló con un tono de voz que nunca le había escuchado a nadie, carecía de una emoción definida, entre melancólico y tenebroso… y serio. Parecía que hablaba de memoria. También la postura de su cuerpo cambio, los brazos que antes estaban firmes caían a sus respectivos costados sin vida, tenía la cabeza gacha; pero aun así conservaba su espalda recta.

"¿amigas?" dijo ella con esa voz que no era de este mundo "¿es que acaso hay alguien que te guste?"

"¿Qué? no, pero no puedo verte como algo más que una amiga… eres importante, pero no más allá de la amistad."

La cara de Ginga se iluminó entonces y la sonrisa gentil volvió a sus labios; un "ya veo" seguido de una pequeña risita fue todo lo que recibí por respuesta, y lo siguiente que hizo fue tomarme de la mano para que nos fuéramos juntas a casa.

En parte me sentía feliz, Ginga había entendido que solo podíamos ser amigas.

¡Entendido mis calzones!

Siempre he recibido diferentes tipos de cartas en mis casilleros, en mi época de secundaria no recibía la cantidad que recibo ahora en mi época de preparatoria, pero desde el principio que se pueden clasificar por el contenido:

Contrario al pensamiento común, la mayoría de las cartas no tienen confesiones, sino que tratan de gente que me cuenta como me admira o como quiere llegar a ser como yo y que hacen al respecto, otras cartas son de apoyo moral, no muchas son de confesiones –menos en San Valentín, ahí TODAS son de confesiones- y casi ninguna es de personas que encontraron el valor suficiente para pedir un encuentro privado en el que probablemente se declararán.

En esos meses de mi época de estudiante de secundaria, dejé de recibir las cartas que pidieran mi presencia en algún lugar especifico; no me preocupe mucho, tal vez este año los fans estaban mas tímidos. Al menos eso pensaba hasta que mientras estábamos en clase, la maestra me pidió que la acompañara a la dirección.

Llegando a la oficina de la monja líder, donde me recibió con una seriedad atípica, me senté en el lugar frente a ella. A mi costado había un chico con la cabeza gacha y mirada preocupada, y mi maestra nos dejo a solas diciéndome que no me preocupara por el tiempo que me pudiera tomar salir de la oficina.

"Fate-chan" dijo la directora "¿conoces, por casualidad, a Fujiwari Sai?"

"¿Quién?"

"era de esperarse…" suspiró ella "Sai-kun desapareció hace una semana, la última persona en verlo fue su mejor amigo, Tetsuya-kun, aquí presente" el chico me saludó con rápido movimiento de mano que devolví algo desconcertada.

"¿Qué tiene que ver eso conmigo?"

"umm… es que…" comenzó a titubear el otro invitado "Sai te envió una carta la semana pasada, dijo que planeaba confesarse contigo en la parte trasera del gimnasio."

"pero… no he recibido ninguna carta como esa" lo que es raro, porque los fans suelen hacer cualquier cosa para que yo lea lo que escriben, y cuando digo cualquier cosa, es cualquier cosa, incluso si tienen que colocarlo en la publicidad de los autobuses.

"ya veo… lamento molestarte entonces Fate-chan" respondió la directora medianamente decepcionada.

Si bien me dejaron ir después de notar que yo técnicamente no tenía nada que ver, el asunto del estudiante desaparecido me dejo intranquila; el hecho de que lo último que fuera a hacer antes de desaparecer era confesarse me daba cierto mal presentimiento. Tenía intenciones de investigar el caso por mi cuenta, pero la relación con mis amigos no era la mejor; y Ginga encontró la manera de convencerme de que no tenía nada que ver conmigo. Y sin ayuda, simplemente no podía hacer nada.

Dejé pasar el problema, hasta que pasó por segunda vez, cuando le ocurrió lo mismo a una chica de la clase de Teana. Los antecedentes eran los mismos: supuestamente me había enviado una carta y lo último que se supo que iba a hacer era confesarse. Eso fue suficiente para hacer sonar las alarmas en mi cabeza y comentárselo a mamá, quien me pidió que por favor mantuviera la calma y la discreción mientras ella se hacía cargo de manera personal; porque la policía ni se inmutaría por dos chicos desaparecidos. Así es el sistema, con la sobrepoblación de Japón, si no hay sangre o más de diez en estado similar no importa.

Mamá fue a la escuela un par de veces, más por mí que por el problema en sí; ella no creía que fuera un patrón o algo, pero preguntó un poco a un par de personas por si acaso, según ella, porque quería asegurar la tranquilidad de su hija.

Claro, la idea de "no es para tanto" o "Fate, tranquila, no tienes nada que ver" se vino abajo cuando el asunto ocurrió por tercera vez. Mamá comenzó a preocuparse en serio, y yo ya estaba completamente convencida de que el asunto tenía que ver conmigo, así que comencé a investigar por mi cuenta. Después de todo, la única cosa que conectaba a los desaparecidos, aparte de ir en la misma escuela, era yo.

Interrogué a muchos compañeros y comencé a llevar un registro de las cartas que me llegaban con la ayuda de Ginga. Ya que algo era claro: las personas que desaparecieron creían que yo había leído su carta, por eso se dirigían a los lugares en los que supuestamente me encontrarían.

Revisar mis cosas a cada momento o recordar la cara de los fans que se me acercaban no sirvió de nada, y en menos de un mes, dos personas más desaparecieron de la misma manera. La policía ya estaba actuando gracias a la insistencia de mamá y fue imposible mantener la situación controlada por más tiempo. Padres asustados y alumnos temerosos inundaban la escuela gracias a todos los rumores que circulaban.

El interés y preocupación que desarrollé por este tema me obligó de una manera u otra a dejar a medias el entrenamiento de Vita Wolkerritter, simplemente no podía concentrarme en lo que tenía que hacer pensando en la gente desaparecida, y más Hayate impidiéndolo con garras y dientes, pues no tenía la fuerza para combatir.

Mi cabeza estuvo a punto de estallar en aquel tiempo, sobre todo por las enormes inconsistencias que me rodeaban; como por ejemplo, el hecho de que no tuviera las cartas que solicitaban mi presencia. Si no estaban en mi poder, significaba que alguien más las tenía y que las había interceptado; pero eso no podía ser posible, porque todas las investigaciones apuntaban que al menos los últimos tres desaparecidos habían dejado las cartas en mi casillero; y mi casillero era frenéticamente revisado por mí tres veces al día, sin mencionar que cambio la clave todas las semanas desde que comencé a tener fans.

Con mi mente ocupada en muchas cosas, llegué un Viernes a la escuela para encontrarme con Ginga y Hayate discutiendo en la entrada, esta última parecía que estaba a punto de sacarle los dientes a la mayor de los Nakajima. Hayate insultaba a Ginga con toda la energía y el ingenio que pudo encontrar, y la otra no hacia absolutamente nada para defenderse, de hecho, parecía que en cualquier momento rompería a llorar. Un grupo de curiosos las rodeaba, algunos chicos animaban al pleito y no parecía que nadie tuviera la mínima intención de llamar a la autoridad.

"¿Qué ocurre aquí?" pregunté acercándome, pero solo hasta quedar a un metro de distancia, igual y me llegaba un manotazo. Ambas chicas me quedaron mirando, la furia en los ojos de Hayate parecía que podía derretir la misma era glacial.

"Fate-chan…" dijo Ginga con una voz entrecortada, estirando su mano para alcanzarme. Hayate se metió en medio, empujándome hacia atrás.

"¡Aléjate de ella! ¡No te atrevas a ponerle un dedo encima!" no hay para que decir que yo estaba confundida a más no poder. Ginga no encontró nada mejor que caer de rodillas al piso con ojos llorosos. Temblando y abrazándose a sí misma me llamaba por mi nombre.

"¡Hayate! ¿Qué le hiciste ahora?" mi afán de entender, mi afán de tener respuestas en medio del mar de preguntas que me rodeaban, me llevó a demandar explicaciones y a enojarme con la persona equivocada.

"¡Deja de hacer el papel de imbécil Fate! ¡Es obvio que esta mentirosa te está manipulando!"

"Ginga me ha estado ayudando todo este tiempo que tú decidiste ignorarme" reprochar cosas en la cara… no es mi estilo, pero aun así lo hice "no te entiendo, tú puedes ayudarme ¿pero si otras personas lo hacen es manipulación?"

"Tienes que confiar en mí Fate ¡me conoces hace años! ¿de verdad crees que haría semejante escándalo porque si?" fue en ese momento en el que tuve que decidir entre mi mejor amiga, que aparentemente me había abandonado a mi suerte por celos estúpidos, o la chica que conocí ese año, quien había sido capaz de acompañarme y apoyarme y demostrarme que no era una mala persona.

Pasé por el lado de Hayate, me arrodillé junto a Ginga, y con voz suave le dije que la acompañaría a casa. Hayate me miraba incrédula, y con un respingo acompañado de los peores insultos imaginables entre dientes, entró a la escuela a paso firme y molesto.

Acompañé a la otra chica hasta su casa; ignorando completamente el horario de clases, sometida frente a las lágrimas de cocodrilo que no parecían caer con nada, estaban ahí, presentes, pero ninguna se dignaba a resbalar por la mejilla sonrosada de la mayor de las Nakajima.

Una vez entre, Ginga me ofreció algo de beber mientras la esperaba en su habitación; y fue cuando la gloriosa curiosidad me invadió, miré alrededor del cuarto, me pasee por las fotos, los adornos, los libros… en fin, metí mano a todo, hasta que el sonido de un gato afuera me hizo saltar como si fuera un criminal, dejando caer una buena cantidad de cosas de una de las repisas. Me apresuré por recoger mi desastre, cuando noté un joyero que no contenía precisamente joyas, sino papeles.

Ahora, mi criterio de decencia me impediría mirar en los asuntos por escrito privados de otras personas… pero el primero de esos papeles tenía mi nombre escrito; y si bien podían ser ensayos de cartas sobre los sentimientos que ya me eran conocidos, conocía la letra de Ginga, muchas veces la vi y era perfecta, ordenada, incluso en la carta donde me pidió que la viera en la azotea, no se notaba ni el más mínimo nerviosismo o temblor… y esa carta parecía hecha por alguien que desplegaba todos los signos de un Alzheimer muy avanzado. Tomé el papel y comencé a leer:

Fate-san…

Me gustaría que me concedieras un poco de tu tiempo, hay algo muy importante que necesito decirte y que creo que me carcome el alma. Por favor, te espero hoy en la parte trasera del gimnasio después de clase; no habrá nadie cerca para molestar, y me haría muy feliz que me escucharas.

Atte.

Fujiwari Sai.

Con solo leer de quien provenía la carta sirvió para que mis recuerdos se agolparan y me ordenaran a gritos revisar las otras cartas; todas eran de la misma índole, todas pertenecían exactamente a las personas que habían desaparecido ¿y por qué las tenía Ginga? ¿Por qué no las hizo llegar a la policía? ¿Cómo las consiguió?

Por las leyes de Murphy, se dio que Ginga volviera justo cuando revisaba la última carta; con la bandeja en mano me preguntó qué pasaba y yo, aun confiando en ella, dije de manera calmada pero firme:

"¿me podrías explicar por qué tienes estas cartas en tu habitación?" la mirada de Ginga no cambio, sonrió como siempre lo hacía mientras dejaba la bandeja con el té en su escritorio.

"iba a comentarte eso justo ahora, logré encontrar las cartas de las personas que desaparecieron" por primera vez, algo me parecía fuera de lugar, el hecho de que todas las cartas estuvieran juntas me aseguraba que alguien, de alguna manera, las había interceptado, así que para que Ginga las encontrara, tendría que también haber encontrado a la persona que se metió en medio.

"¡eso está muy bien! ¿Dónde estaban?" pregunté solo para probar.

"en una caja, cerca de la bodega del gimnasio, en medio de arbustos y tierra" no me lo creí, simplemente no me lo creí.

"oh, eso es raro, quiero decir, que quien haya interceptado las cartas las deje en un lugar tan inseguro… normalmente se pensaría que no quieren tener la evidencia a la vista…" en realidad no es raro que el ladrón de cartas las deje escondidas en un lugar aparte; lo raro es que no las haya destruido… y más raro aun es que Ginga se haya metido en el lugar preciso para encontrarlas.

La chica soltó una risita tranquila, una sin melodía, que me hizo congelarme en mi lugar "a veces es mejor esconder un árbol en un bosque."

"uh-huh" dije apenas controlando mi boca, ya que mi cerebro estaba preocupado de impedir que todo mi cuerpo temblara "b-bueno, será mejor que vaya con mamá y le muestre esto" con un esfuerzo sobrehumano, logre que mis piernas se movieran de manera pacífica para poder pasar lo más rápido posible de Ginga e ir a la salida.

"Fate-chan" dijo Ginga cuando yo ya estaba a punto de salir de su cuarto, con el mismo tono de voz que uso cuando rechacé su confesión; me quedé de pie, pero estaba horriblemente asustada de voltear a verla a la cara; la atmósfera me pesaba como una cruz en los hombros y no me atrevía ni a tragar saliva "¿crees que soy una mala persona?"

"No…" respondí con un hilo de voz, más que nada porque mi boca tenía miedo de dar otra respuesta. Lo siguiente que hice fue correr.

Corrí sin mucha dirección antes de parar, tomar aire, y darme la vuelta para ir caminando hacia la estación central de policía; tenía que mostrarle a mamá las cartas, después de todo, había muchas pistas y pruebas que se podían sacar de los seis pedazos de papel que tenía en la mano.

Un segundo… ¿seis? ¿No que hasta ahora habían desaparecido solo cinco personas?

Conté de nuevo las cartas y efectivamente había una de más, con pánico revisé los remitentes y me maldije por no poder recordar la cara del único nombre que no me sonaba con los desaparecidos ¿Quién demonios era Tanaka Kyosuke? ¿Por qué Ginga tenía una carta que me dejaron hoy y que requería mi presencia en exactamente cuarenta y dos minutos más? ¿Cuándo la obtuvo? ¿Estaba discutiendo con Hayate por eso? Ya nada cuadraba sin sospechar, quería ir con mamá y contarle todo, pero algo me decía que si no corría a la escuela a encontrarme con quien quiera que fuera este tal Espinaca, nadie lo volvería a ver nunca más.

Comencé a correr camino a la escuela, no tenía tiempo para tomar un autobús ni dinero para un taxi, llamé a mamá muchas veces, escuché el buzón de voz todas ellas y creo que dejé frenéticos mensajes de ayuda mezclados con insultos de desesperación.

Llegué a mi destino ya casi ahogada por correr tanto; tenía cinco minutos de mi parte, pero los fans son puntuales y siempre están casi media hora antes en el lugar, aun si les significa ir a la dirección; por eso estaba asustada y empujé a cuanta monja y estudiante se me cruzara, buscando una apertura para llegar a un lugar oculto entre árboles donde hay juegos infantiles.

No me topé con nadie conocido para mí en el camino, nadie a quien poder avisarle donde iba o que me diera apoyo moral; llegué completamente sola y agotada al lugar del encuentro, puntual, justo cuando sonó la campana de término de clases, y quien me esperaba sentada en un neumático que estaba enterrado y pintado como arcoíris… era Ginga.

¿Qué estaba haciendo ella aquí? ¿Dónde estaba quien había enviado la carta? ¿Cómo llegó antes que yo?

"La próxima vez que salgas con tanta prisa, deberías tomar un taxi" dijo Ginga mirándome con unos ojos que nunca había visto, no tenían nada de la dulzura que presentaban cierto tiempo atrás, eran posesivos, manipuladores e imperdonables "Y ni siquiera sé por qué había que salir tan rápido, no es como si tuvieras una cita o algo parecido… al menos no con alguien que te importase ¿verdad?" tantas frases inteligentes que normalmente diría murieron en mis amígdalas al tener la aterradora presencia de Ginga frente a mí "después de todo, ni siquiera conocías a esa persona."

"¿Dónde está?" pregunté juntando todo el valor que me quedaba, que por cierto era una porquería indecente de coraje. Ya que por no mirar a los ojos petrificantes de la chica decidí concentrarme en el piso, encontrándome con manchas de sangre por todos lados.

En ese momento ya sabía a qué me estaba enfrentando.

"No tienes por qué preocuparte de gente como esa ¿ellos solo te causan problemas verdad? ¿No sería mejor si no tuvieras que preocuparte por ellos? Así quedas libre para estar con quienes más te importan" Ginga decía cada palabra y cada idea como si fuera una verdad absoluta, como si yo misma hubiera razonado todo eso que ella decía; tampoco paraba de sonreír, era obvio que se sentía tremendamente orgullosa de sus meditaciones.

Tantas veces leí en la TSAB historias como esta pensando que no me pasaría a mí.

Mientras Ginga me seguía con los ojos, caminé alrededor muy lentamente siguiendo las manchas rojas en el piso. Hasta que llegué al tobogán y me topé cara a cara con toda la aberración generada por la humanidad, concentrada en un solo punto; no pude gritar, no pude vomitar, no pude siquiera pensar; me fui al piso mientras las lágrimas caían de mis ojos de manera involuntaria, tenía el más puro terror plantado en la cara, tenía la boca abierta buscando recuperar algo de aire, y para cuando me di cuenta me estaba arrastrando como un gusano buscando alejarme de cualquier manera; no importaba si me empapaba en sangre mientras intentaba salir, solo quería dejar de ver eso que estaba ahí.

Yandere…

Esa imagen se me quedará pegada hasta el día que muera: recostado en el tobogán, con los brazos colgando ensangrentados estaba lo que alguna vez debió ser un chico, su caja torácica estaba abierta en dos, mostrando todos sus órganos internos, y sobresalían como si alguien hubiera estado rebuscando ahí. La sangre cubría sus extremidades, empezando por su cabeza ¡oh dios su cabeza! ¡Eso era todo menos una cabeza humana! Todas la contusiones que tenia, parecía que la hubieran destrozado a pedradas… había sangre y más líquidos por toda su cara, sus ojos estaban reventados, su boca rota, sus dientes por todas partes… estoy segura que vi el cráneo partido y un poco del cerebro. Las costillas fueron partidas en pedazos; huesos, cartílago, musculo, todo estaba amontonado y sin un concreto orden.

Yandere…

"¿Sabes?" dijo Ginga acercándose cuando yo me quedé en el piso, agotada de arrastrarme y controlando las arcadas "el dijo muchas veces que te tenía tanto en su corazón como en su mente, pero yo revisé y no encontré nada; apuesto que solo mentía ¿no crees?" procuré mantenerme consciente en todo momento, no podía desmayarme, si lo hacía todo se acababa "aunque no era el único, los otros cinco también decían cosas bastante divertidas" ¿los otros cinco? ¿le hizo lo mismo a los demás? No, probablemente con todos fue diferente.

"¿Por qué?" pregunté con una voz carraspeada y de bajo volumen.

"esas personas querían tu atención por la fuerza, a pesar de que tu tenias mejores cosas de las que ocuparte; eso es lo que opinas de tus fans ¿no? Siempre te estás quejando y sufriendo situaciones embarazosas por ellos; siempre deseaste ser libre ¿verdad?" en ese minuto, me sentí culpable, sentí como si hubiera sido yo la que asesino a seis personas inocentes; siempre me quejaba, siempre buscaba excusas para no aceptar sus regalos, siempre pedía que me dejaran sola… pocas veces asistía a donde se suponía que se me iban a declarar… nunca quise tener fans, no los aceptaba… y ahora, por mi culpa… por ese estúpido comportamiento mío… "vamos, no llores, todo va a estar mejor, yo estoy aquí para cuidarte, no dejaré que nadie se te acerque" sentí un ligero toque en el hombro que activo completamente todos mis sentidos, me voltee rápidamente para sacarme a la Yandere de encima, pero ella atrapó mi mano con la suya mientras seguía sonriendo "¿estas intentando alejarme, Fate-chan? Yo pensé que era alguien importante para ti"

"¡suéltame! ¡no me toques!" forcejeé con ella sin éxito, hasta que me apretó la muñeca tan fuerte que no pude evitar gritar y rendirme.

"no me alejaré de ti, Fate-chan" Ginga ya no tenía una sonrisa en la cara, todo el tiempo anterior estuvo con una expresión de aparente felicidad hasta ese momento "no es correcto que las personas más importantes para ti se alejen… por eso, tengo que asegurarme de que tú corazón me pertenezca… de esa manera, no me podrás alejar" con su mano libre, Ginga sacó un cuchillo enorme desde el interior de su chaqueta, estaba impecable, el filo brillaba y la hoja reflejaba mi terror "escribiré mi nombre en tu corazón, Fate-chan."

La chica levantó el cuchillo mientras sus ojos sin brillo me miraban con admiración y deseo, no tenía una sonrisa, era una mueca de satisfacción por obtener lo que tanto buscabas; yo no me podía mover, estaba aterrorizada, me gritaba mil veces que hiciera algo, pero temblaba como una gallina debajo de Ginga. El shock psicológico había afectado terriblemente a mi cuerpo y el pequeño lapsus de autocontrol que había recuperado cuando me atreví a forcejear con Ginga se había ido.

De la nada sentí un disparo y vi como el cuchillo caía de la mano de Ginga mientras esta soltaba un aullido de dolor, con ese quiebre de ambiente comencé a gritar y a retorcerme buscando liberarme del fiero agarre de la chica de cabellos azulados. Logré sacármela de encima, pero ella nunca me soltó la muñeca, y en un abrir y cerrar de ojos ambas nos estábamos arrastrando, conmigo envuelta en pánico y gritos tirando del brazo de la otra que no paraba de pedirme que no la dejara.

Alguien se colocó en medio de nosotras y pateó el brazo de Ginga para que me soltara, luego esa persona acompañada por algunos mas comenzaron a intentar retenerla; pero la chica golpeaba, empujaba, se retorcía e incluso escupía a los que estaban cerca de ella. Cinco contra uno, y aun así era casi imposible controlarla.

Lo siguiente que recuerdo fue el cálido abrazo y el familiar aroma de mama.

Luego de ese momento en el que capturaron a Ginga, vino un juicio de seis meses en el que se decidiría su condena; para evitar mayores altercados, solo se informó a los respectivos padres sobre las pérdidas de sus hijos, pidiéndoles por favor que no comentaran con los otros alumnos que quien los había asesinado era Ginga Nakajima. Esta medida fue hecha más en protección de Subaru –que no sabía nada y adoraba a su hermana- que de alguien más; ya que igual se dijo que un psicópata obsesionado conmigo había matado a los estudiantes en la versión oficial de la escuela.

Al final, los únicos que sabían la verdad, eran los padres de Ginga, las familias de las víctimas, mi familia y mis amigos que ya lo sospechaban desde un principio y fueron citados a declarar en el juicio. Fue así como me entere de que Hayate supo que las cartas eran interceptadas por Ginga cuando la vio extraerlas de mi casillero, aparentemente la chica conocía absolutamente todas mis claves.

Si bien Ginga aceptó haber asesinado a todos los que intentaban "crearme molestias"; nunca se encontró ninguno de los cuerpos de las demás personas, ni cenizas en algún lugar extraño, ni rastros de sangre en la ropa de Ginga. La chica había limpiado tan bien las escenas que era obvio que la policía no encontraría ninguna prueba.

La defensa de Ginga apeló a que se encontraba enferma psicológicamente y que no podía ir a la cárcel en ese estado. El juez consideró eso verídico y la sentenció a pasar todo el tiempo que fuera necesario en un manicomio hasta que se recuperara; no hace falta decir la enorme impotencia que esa decisión generó en las familias afectadas, todos estaban seguros que Ginga estaba perfectamente consciente cuando asesinó y posiblemente descuartizó a sus hijos o hermanos, y la verdad yo también lo creía, alguien que está loco simplemente no puede ser tan preciso a la hora de cometer un crimen… simplemente no es lógico.

Ginga nunca se iba a recuperar de ser Yandere, no es una enfermedad…

Eso es lo que estaba pensando mientras seguía en el banco de los camarines, todavía recordando e intentando calmarme. Me costó muchos meses volver a comer con normalidad, sin mencionar todo el año que pasé literalmente escondiéndome de confesiones y cosas así, aparte que una vez que terminó todo el asunto, cuando pensé en volver a entrenar a Vita, resulta que ya no había caso, demasiado tiempo había pasado y las maniobras no me salían como correspondían debido a la constante inquietud que me rodeaba.

En fin, con un último suspiro, volví a enderezarme y a mirar al frente; vamos, que es posible que ni siquiera haya sido ella, tal vez la confundí con alguien y la impresión mezclada con la adrenalina me hicieron alterarme de más; si, seguro eso fue. El sistema de justicia es una porquería, pero no puede ser tan malo como para dejar a Yanderes sueltas por el mundo; tengo que reponerme, de seguro los fans están preocupados y Hayate me necesita para ganar la carrera de relevos, más me vale aparecer lista para ganar, después de todo, si no lo hago Nanoha usará su "máximo poder, máxima destrucción" en contra mía.

Con una pequeña sonrisa adornándome la cara, ya completamente despejada, me levanté y caminé hasta la puerta; antes de que pudiera colocar mi mano en la perilla, esta se abrió dejándome cara a cara con otra persona sonriente.

"Sabía que volveríamos a vernos, Fate-chan" bien terminé de escuchar esa frase, mis sentidos entraron en una serie de malfuncionamientos, y todo lo que podía escuchar era un pitido mientras la persona al frente mío seguía moviendo la boca.

Absolutamente nada se me pasó por la cabeza el tiempo que escuché ese pitido, de hecho, era como si estuviera en un espacio vacío, donde ella, yo, el pitido y mi terror éramos los únicos presentes. No reaccioné hasta momentos después, cuando una de sus manos se estaba acercando a mi rostro; salté hacia atrás casi cayéndome en mi afán de alejarme.

"¿Te ocurre algo?" preguntó inocente y con una notoria preocupación. Tragué saliva, me volví consciente de mis latidos e inspiraciones para forzar su control; tenía que calmarme, no podía entrar en pánico como hace tres años; después de lo que pasó Ginga no iba a tener tanta paciencia a la hora de lidiar conmigo, y lo que más quería en estos momentos era salir viva, que nadie más saliera muerto y si era posible que Ginga se fuera por voluntad propia.

"No, nada, es un placer volverte a ver" leí muchos archivos de la TSAB de manera detallada sobre Yanderes, se sabe que son personas extremadamente inteligentes e intuitivas, su interés amoroso será su interés amoroso para siempre –en este caso, yo- y sabrán todo sobre esa persona. Bajo esa ley, Ginga sabría que estoy mintiendo, pero cuando el interés amoroso de una Yandere le hace notar cierto afecto, todas las otras lógicas se anulan.

La sonrisa de Ginga me demostró que este caso no era la excepción "Vine a apoyar a Subaru en la presentación de su club" vale, eso no debería ser posible, tú deberías estar encerrada en un manicomio todavía ¿Qué hiciste para salir? ¿Les dijiste a los médicos lo que querían escuchar?

"oh, estoy segura de que le saldrá bien" mientras más baje las revoluciones de Ginga, mas fácil será salir de aquí; si concentro el tema de conversación en cualquier cosa que no tenga que ver con nosotras, probablemente sea más sencillo aun.

"¿Participaras tú en algo, Fate-chan?" ¿Por qué me pregunta eso? ¿Acaso no me vio cuando estaba en los cien metros planos? No, no puede ser eso, estoy convencida de que me vio, entonces ¿Qué gana preguntándome que haré? ¿Quiere saber si tengo alguna razón para salir de aquí? Si le digo que no tengo que participar en nada probablemente va a retenerme en este lugar… pero ¿y si no es eso? ¿Y si mantenerme aquí con ella no le interesa tanto? ¿Y si está buscando otra cosa?

"bueno, acepté participar en la carrera de relevos…" no sé si debería decir algo más, tengo un mal presentimiento. Mejor salir de aquí ahora. "¡oh, cierto! me debe tocar justo ahora así que si me disculpas…"

"La carrera de relevos es a las una y media, recién son las una" la voz de Ginga cambió a una firme y oscura, parecida a la que escuché hace tres años, pero no igual… o tal vez después de cierto tiempo ya no me causa tanto miedo como la primera vez… igual quiero salir de aquí.

"sí, bueno… dicen que lo mejor es calentar y alongar así que…" pasé por el lado de Ginga, sin tocarla, lo único que quería era salir y pedirle a ayuda al primero que pasara, tal vez ir con la directora para pedir algo más de protección.

"te llevas muy bien con Nanoha Takamachi" fue todo lo que dijo la Yandere y todo lo que bastó para que me congelara en la puerta. ¿Nanoha? ¿Sabe de Nanoha? ¿Por qué? ¿Hace cuanto? ¿Me ha visto con ella? No… no… no, no, no ¡NO! Todo el mundo menos Nanoha, que no se acerque a Nanoha, si ella le hace algo…

Espera, Fate, cálmate… ¡cálmate! ¡Muérdete el labio si es necesario pero cálmate! Piénsalo muy bien, si te alborotas ahora sabrá lo importante que es Nanoha para ti en este momento, y eso solo traerá complicaciones; tengo que mantenerme serena, bajarle el perfil aunque sea lo último que haga, sin importar que amenazas exprese, tengo que sacar a mi tsundere de su mira.

"¿Quién?" respondí fingiendo ignorancia, es normal para mí no recordar nombres o caras, y eso Ginga lo sabe; puedo usarlo a mi favor… solo espero que Ginga no sepa que entreno tsunderes.

"Nanoha-san ¿no la conoces? Es extraño, hablé con ella y me dijo que eran amigas" ¡mierda! ¿Cómo demonios fue que– no, un minuto, Nanoha no se ha retirado de las galerías toda la mañana, ha estado todo el tiempo ahí gritando y apoyando a nuestra clase. Si Ginga hubiera llegado a ella, Hayate y Yuuno lo habrían notado al instante, y no habrían dejado que eso pasara. Me está probando, quiere saber que tanto me interesa Nanoha.

"es un nombre desconocido para mí" dije con una sonrisa en la cara "pero bueno, si me disculpas, será mejor que vaya a calentar" tomé de nuevo la perilla de la puerta del camarín y la abrí en un tiempo, tratando de mantenerme lo más relajada posible.

"¡al fin te encuentro!" y todo mi relajo acaba de irse al traste. Al otro lado del umbral, estaba mi tsundere favorita, a quien estoy tratando de proteger, con cara de pocos amigos y las manos en la cintura. Comencé a temblar y a respirar de manera entrecortada, ahora sí que estaba en una situación preocupante… no por mí, sino por Nanoha "Fate-chan, nos toca después de que el club de soccer termine su presentación ¿se puede saber dónde has estado?" tengo que inventar algo rápido ¡cualquier cosa!

¡NO SE ME OCURRE NADA!

"esta persona es Nanoha Takamachi, a quien dijiste que no conocías, Fate-chan" dijo Ginga en voz alta, su voz había vuelto a ser la gentil y feliz de siempre y estaba segura que nos miraba con una enorme sonrisa; la mirada de la tsundere fue a ella por un par de segundos, y luego volvió a mí confundida. Yo no sabía qué hacer, el pánico acababa de invadirme. "mucho gusto, Nanoha-san"

"umm… igualmente" respondió Nanoha con duda, luego se dirigió a mí "¿Cómo es eso de que no me conoces?" está molesta ¡ahora no es tiempo para entrar en modo tsun-tsun! ¿Por qué no simplemente decides ignorar lo que ella dice y te vas? ¡Me has estado ignorando en lo que puedes toda la mañana! ¿Por qué tienes que quedarte justo ahora que no sé cómo demonios hacer para protegerte y que sea creíble?

"¿O sea que ustedes dos son algo?" preguntó la otra chica divertida, la sonrisa nunca se despegaba de su rostro, pero yo sabía, sabía que la respuesta que dijera la chica de cabellos cobrizos determinaría todo.

"bueno, nosotras solo somos a–" me volteé para mirar a Ginga lo más rápido que pude.

"¡NADA!" grité desesperada, el control totalmente perdido ya "¡NO TENGO NADA QUE VER CON ESTA PERSONA!" Ginga comenzó a acercarse con una expresión vacía, claro, era una sonrisa como siempre, pero en su interior había cualquier emoción menos felicidad o gentileza… si es que había alguna emoción para empezar. Ver sus ojos mirando fijamente a Nanoha hizo que mi pánico aumentara más si era posible "¡TE DIJE QUE NO CONOZCO A ESTA CHICA! ¡ES UNA FAN PIDIENDO LA ATENCION QUE NO TIENE!" mi voz se quebró en esa oración, pero no podía evitarlo, apretaba los puños intentando no temblar.

Ginga se acercó lo suficiente para levantar su mano derecha y acariciarme el rostro, lentamente acercó sus labios a mi oído y susurró las palabras que me dejaron cayendo en un abismo.

"Yo sé que significa ella para ti, Bardiche Assault"

Todo fue en cámara lenta a partir de aquí, como se despegó de mi cuerpo, como los latidos de mi corazón parecieron amplificarse hasta inundar toda la habitación, como Ginga comenzó a pasar de mí para acercarse a Nanoha mientras llevaba su mano hacia el interior de su chaqueta, amenazando con sacar algo de ahí. Los recuerdos agolpándose en mi cabeza, que habían paralizado mis piernas en su lugar.

No… aléjate de ella… tengo que detenerla, vamos cuerpo ¡deja de ser tan cobarde y muévete! ¡Haz algo! ¡Cualquier cosa! ¡LO QUE SEA!

Un impulso eléctrico me recorrió e hizo que me girara lo suficientemente rápido para tomar la mano de Ginga, hacer que me mirara y besarla con dureza, reclamando su atención exitosamente al sentir como su cuerpo se relajaba y de seguro se olvidaba completamente de que Nanoha estaba ahí.

Me separé de la Yandere cuando sentí su intención de profundizar el asunto, lo que siguió a eso fue un silencio incómodo en el que realicé un rápido escaneo alrededor: Ginga estaba mirándome con una sonrisa verdadera, calmante, sus brazos caían a sus costados sin la más mínima intención de hacer algo homicida. Lo siguiente que hice fue mirar a Nanoha, y encontrarme con esos ojos rompió todas mis defensas y me encogió el corazón, el normal brillo de felicidad se había reemplazado por un triste cristalino, no podía describir la emoción que estaba a punto de hacerla llorar, no era decepción, no era impotencia, no era ira… pero era doloroso, a mi me dolía, sentía que yo misma iba a romperme del dolor.

"¡Nanoha-chan! ¿Estaba Fate-chan ahí?" ¿Hayate? ¡Hayate!

Mi amiga llegó con su característica risita traviesa, que mantuvo hasta que le vio la cara a Nanoha y cambió completamente a una seriedad absoluta "¿Nanoha-chan?" luego me miró a mi "¿Qué le hiciste ahora?" y después fijó sus ojos en Ginga, cambiando su tono de voz a un frío enojo "¡¿Qué haces tú aquí?"

"yo solo vine a desear buena suerte" respondió Ginga sonriendo tranquilamente, pero sin atreverse a mirar los ojos de hielo de Hayate. Con un movimiento rápido y suave pidió permiso en la puerta, y se retiró con una caminata rítmica.

Con la presencia inquietante fuera de mi rango de visión, juré que iba a desatarse el infierno en la tierra, que Hayate me gritaría, que Nanoha me golpearía; Dios, como habría deseado que Nanoha me hubiera gritado algo, cualquier cosa, que luego de gritar hubiera caído en alguna contradicción para después pasar a uno de los sonrojos que tanto me gustan. Como habría deseado que Hayate se burlara de mi mala suerte o que hiciera un comentario absurdo sobre lo apasionados que son algunos fans. Mas nada de eso pasó, lo único que siguió fue un débil "las espero afuera" de mi tsundere, con una voz tan débil que me hizo sentir como la escoria más grande que ha pisado esta tierra. Se fue a paso firme, en ningún momento volteó a mirarnos a pesar de que yo rogaba mentalmente que lo hiciera, necesitaba descifrar que era lo que causó el dolor en esa mirada.

Le conté a Hayate lo que pasó en los camarines inmediatamente después; ella me dijo que tendríamos que hablar esto con mamá y la policía en algún momento. No se quiso referir a Nanoha, dejándome con más dudas de las que ya tenía.


"y ahora viene otro de los eventos más esperados de esta jornada ¡la carrera de relevos!" okay, esa es nuestra señal. Junto con Nanoha –que aun no me miraba y que parecía que estaba a punto de golpear a alguien o romper a llorar- y las otras dos chicas bajamos de la galería para colocarnos en nuestras posiciones, los gritos de apoyo inundaron el ambiente otra vez, relajándome lo suficiente para comenzar a concentrarme en la carrera "Fate-san participará otra vez, esperamos que ahora no ocurra lo que ocurrió en los cien metros planos" gracias por recordarme eso chicas, en serio, tenía tantas ganas de recordarlo "Fate-san siempre ha sido un gran exponente en velocidad, así que el impacto causado en la anterior carrera la obliga a recuperar toda su reputación en esta" sip, acabo de ponerme nerviosa otra vez "Nanoha Takamachi es una nueva cara que vemos en este tipo de competencias, generalmente la usan en competencia de lanzamientos" digamos que cuando esta compitiendo, su brazo es una cosa mutante que puede lanzar objetos como una bazooka "será interesante ver su desempeño en esta ocasión."

Mientras miraba la pista y veía a Nanoha a lo lejos, seguí pensando en que tenía que hablar con ella sobre Ginga. Nanoha no conocía la historia, los testigos del caso tenían prohibido decirla para evitar el pánico en la escuela, así que no se qué exactamente habrá pensando cuando me vio besar a Ginga. Espera, no tengo que darle explicaciones de por qué bese a la muchacha Nakajima, eso –aparentemente- no le incumbe y yo –supuestamente- tampoco tengo que sentirme culpable por eso; no, la razón por la que tengo que hablar –y disculparme- con ella es por gritar que no la conocía y tratarla de fan en busca de atención. Sí, eso hare, después de ganar la carrera hablaré con Nanoha y aclararé todo.

Pitazo de salida y un impulso perfecto me llevó a tomar la delantera en tres segundos… Hayate tenía razón, el hecho de que la gente que esta atrás quiera mirarme el trasero ayuda. En fin, ahora no habría Yandere infiltrada que detuviera mi marcha, en todo lo que tenía que concentrarme era en entregarle el palito este a Nanoha que… no está prestando atención… ¡no está prestando atención!

"¡Nanoha! ¡Nanoha!" tierra llamando a Nanoha, vengo a toda velocidad con una cosa en la mano que necesito entregarte; sería conveniente que al menos te colocaras en posición de partida digamos en los próximos tres segundos antes de que sea demasiado tarde para que coordinemos el trote. La multitud gritaba enardecida, pero parecía que la chica simplemente estaba demasiado ocupada en el mundo de sus pensamientos como para prestar la debida atención. Bien, gritar y correr me va a dejar sin oxigenación pero…

"¡NANOHA!" la nombrada volvió su atención a la pista y me vio a toda velocidad y demasiado cerca; pegó un grito y comenzó el trote de manera apresurada, llegué hasta a ella, estiré mi brazo mientras bajaba un poco la velocidad. Aquí ocurre una situación bastante hilarante, que creo que pasó porque Nanoha dio dos pasos y yo tres; el punto es que la barra tocó la mano de Nanoha antes de lo previsto, así que ella lo tomó y corrió cuando yo todavía no terminaba de soltarlo, lo que creó un impulso que, acompañado con mi ya adquirida velocidad de carrera, me hizo volar por los aires como Superman y caer de lleno sobre la primer cosa que tuviera en frente.

A pesar de que volé, no me dolió la caída, a pesar de que los fans suelen gritar por cualquier cosa, ahora todos estaban en silencio, y no me molestaba, de hecho, terminé con una sensación bastante cálida recorriéndome el cuerpo y un sabor dulce en la boca, que agradable estaba, no me quería salir de ahí, si dependiera de mí, me quedaría eternamente… ummm ¿Qué estoy haciendo? Okay, podríamos comenzar por usar los sentidos para ubicarnos en el plano espacial, bien, mi cuerpo está en contacto con algo cálido y suave, que me gustaría tocar el resto de mi vida, mi boca está inundada de un sabor indescriptiblemente dulce… es como si los deliciosos pasteles de Midori-ya estuvieran todos juntos y su sabor solo se potenciara en vez de arruinarse, mis ojos no pueden abrirse, los cerré porque no quería ver el piso acercándose a mí, y ahora no quiero que la mágica sensación desaparezca si los abro… mi nariz… no está respirando… ¡carajo! ¡No estoy respirando!

No estaba muy segura de en que parte de la pista estaba, solo sé que mis manos se apoyaron en el piso, y me impulsaron hacia arriba mientras abría la boca para tragar todo el aire que se me olvidó respirar. Apoyada en cuatro, abrí finalmente los ojos, y me encontré con el rostro de mi amiga tsundere en entrenamiento, con un precioso sonrojo adornándole las mejillas y los ojos azules mirando directamente a los míos, se veía tan vulnerable en ese momento, que tenía unas ganas casi incontrolables de abrazarla y no dejarla ir. No hice eso, pero lo pensé en algún minuto.

Y de repente mi cerebro volvió a funcionar otra vez y a unir los eventos que acababan de ocurrir, volar, caer, Nanoha, calidez, dulzura, sonrojo, todas esas palabras tuvieron sentido en una misma oración, y es que era tan simple como aterrador:

Acabo de besar a Nanoha…

Y en un abrir y cerrar de ojos estaba a dos metros de Nanoha, con la cabeza gacha rogando por el perdón de todos mis pecados. Di millones de excusas sobre cómo todo había sido un accidente, hablé de las leyes de la física, expliqué de tres maneras diferentes el principio de inercia, luego expliqué cómo las leyes de Murphy se aplicaban a mi vida y di un montón de números y porcentajes estadísticos que favorecían mi inocencia.

Nanoha no dijo nada durante ese tiempo, y el resto de la gente también se mantenía en silencio, levanté la cabeza con curiosidad y encontré a Nanoha con la mano en la boca, acariciando sus labios con las yemas de los dedos delicadamente.

"ese fue…" dijo "mi primer beso…" ¿es coña cierto? "¡Te robaste mi primer beso!" ¡Oh por dios voy a morir! ¡Las otras instancias de muerte no se comparan a esta! ¡Acabo de activar el punto de tsun-tsun mas horrible que puede ser activado!

"¡Nanoha! ¡Te juro que no significó nada! ¡Fue accidente! ¡No cuenta como primer beso!" siento que no lo estoy arreglando "los primeros besos tienen que ser románticos ¿verdad? Si no fue con la persona que te gusta no importa ¿cierto? Y si fue involuntario menos significado tiene ¿a que si?" una sombra asesina cubría los ojos de Nanoha, volví a sentir miedo, no el miedo que te provoca una Yandere, sino que el miedo que te provoca quedar paralitico.

"¡deja de hablar y corre por tu vida!" me gritó Vivio desde la galería. Yo volví a mirar a Nanoha, no me mataría, es una tsundere, una buena chica, de estado base PNPA, ella no me mataría.

"… voy a matarte" sí me mataría.

Me levanté de un salto y corrí; Nanoha se levantó y corrió detrás mío, ese fue el inicio de una interesante persecución. Comencé por pasar a toda velocidad por la pista, y subir por las galerías evadiendo fans y familias hasta llegar a la caseta donde se encontraban las dos comentaristas. Usando a una de escudo humano, retrasé a Nanoha lo suficiente para hacer que la mesa de comentarios quedara en medio de nosotras.

"¡detente de una vez!" demandó Nanoha luego de que diéramos tres vueltas completas la mesa.

"¡jamás! ¡Vas a matarme si paro!" es como una persecución entre el perro y el gato, entre policía y ladrón, entre marido y mujer… ¿Qué?

"no voy a matarte, solo quiero que sepas lo mucho que te aprecio por haberte robado mi primer beso" está usando sarcasmos, Nanoha nunca usa sarcasmos, no a menos que de verdad este molesta.

"¡estás exagerando las cosas!"

"¡era mi primer beso!"

"¡simplemente ignóralo! ¡No significó nada para nadie!"

"¡¿y el beso que le diste a la otra si significó algo?"

"¡¿Qué demonios tiene eso que ver?" sabía que algo relacionado con Ginga le había molestado, pero este no es el momento de echármelo en cara, quiero decir, estamos en el lugar que suena por los parlantes, todo el mundo debe estar escuchando esto.

Luego de una rápida finta, y usando de nuevo a una comentarista como escudo, salí de la caseta y comencé a saltar de tres escalones –casi matándome en el proceso- para bajar lo más rápido posible de la galería. Apenas toqué tierra firme e intenté comenzar la marcha al bunker más cercano, Nanoha robó una pelota de baseball a alguna pobre alma y lanzó certeramente a mis pies, haciéndome resbalar e irme de cara al piso. Logré pararme antes de que Nanoha llegara abajo, y comencé a correr a toda velocidad en dirección a la salida que ¡oh! Lógicamente estaba cerrada, ok, mala idea.

Iba a voltear para irme por otro lado, cuando una nueva pelota casi me llega en el ojo si no es porque la vi venir, al caer al piso y notar que tenía una "V" roja dibujada, deduje que probablemente era de Vita; y lo confirmé de la peor manera posible al ver a Nanoha con una bolsa roja rebosante de pelotas, parada frente a mí y jadeando un poco por el esfuerzo… pero aun con ganas de liquidarme. No es justo, acabo de salir de una Yandere, esto simplemente no es justo.

Sin embargo, con una cuenta mental hasta tres se reanudó la persecución, y fui evadiendo pelotas cual soldado evade balas en una guerra, hasta que Dios todo poderoso y benevolente colocó un árbol en mi camino, apoyé mi pierna derecha en el tronco y me di el impulso para llegar a la primera rama, donde me senté después de luchar con el peso de mi cuerpo y la gravedad.

"¡Fate! ¡Eres una cobarde! ¡Baja inmediatamente y enfrenta el problema como una persona civilizada!" gritó Nanoha desde la base del árbol. No veo la bolsa de pelotas por ninguna parte ¿tal vez ya se le acabaron?

"¡no lo voy a hacer! ¡Tú no eres una persona civilizada, eres un demonio!" ¡Joder tiene otra pelota!

"¡entonces usaré mis poderes infernales para bajarte de ahí!" y lanzó el proyectil, que afortunadamente golpeó en la rama.

"¡deja de lanzarme cosas! ¡De verdad vas a matarme!" la tsundere hizo oídos sordos a mis peticiones y me lanzó las cinco pelotas que tenía cerca de ella una tras otra sin darme un respiro. Maldición ¿Cómo me voy a librar de esta? Esta molesta, de verdad molesta, pero… no está enojada, sus ojos siguen teniendo esa misma expresión dolorosa que no puedo descifrar. No podía sostener esa mirada sin sentirme horrible de alguna manera, como si todo fuera culpa mía.

"Lo siento…" dije después de que Nanoha recuperara algo de aliento "lamento haberte robado el primer beso." Luego de decir eso, la tsundere pareció calmarse notoriamente, así que me atreví a bajar del árbol y acercarme a ella. "fue un accidente… pero aun así me pasé, lo siento."

Cuando estaba a una distancia lo suficientemente cercana para intentar tocarla, Nanoha se apartó apresuradamente, dio media vuelta y comenzó caminar a paso rápido, casi trotando, en dirección a cualquier parte.

"¡hey! ¡espera!" la persecución esta vez iba al revés, conmigo siguiendo a Nanoha con un paso irregular, que no era ni caminar ni trotar, mientras parecía que cada vez que me acercaba la tsundere se apuraba lo suficiente como para separarse, pero sin echar a correr. "¡te dije que lo sentía!"

"¡ya sé!" gritó Nanoha sin mirarme, desde donde estaba no podía ver su rostro, no sabía si me había perdonado o si aún me odiaba lo suficiente como para asesinarme más tarde.

"¡te digo que fue un accidente!" decidí de una vez por todas simplemente trotar para acortar un poco más la distancia, si no la veía a la cara nunca me iba a asegurar de nada.

"¡ya sé!" otra vez la misma respuesta… esto no ayuda.

"¡por favor, de verdad estoy arrepentida! ¡No volverá a ocurrir!"

"¡YA LO SÉ!" gritó Nanoha con una voz quebrada y volteándose de repente para darme la cara; me congelé ahí mismo, sorprendida, viendo como las lagrimas de Nanoha se acumulaban y amenazaban con caer en cualquier minuto "¡ya sé que lo sientes! ¡Ya sé que fue un accidente! ¡Ya sé que–" sus palabras se cortaron con la caída de la primera gota, y a esa la siguió una segunda y una tercera, y con cada una yo me sentía a morir; no paraban de caer, de juntarse y salir. Ella intentaba secárselas sin éxito, pasaba sus manos por sus ojos buscando detenerlas, hipidos acompañaban su errática respiración.

Antes de que pudiera notarlo, había corrido a abrazar a Nanoha, apretándola con fuerza susurrando miles de "lo siento" a pesar de que ya no tenía idea de por qué me estaba disculpando; solo quería que dejara de llorar, me partía el alma verla llorar. Nanoha estaba aferrada a mi ropa, apretando cada vez más fuerte con cada palabra reconfortante que se me ocurría decir: "lo siento", "ya está bien", "aquí estoy" y un montón de otras que no viene al caso decir, solo parecía que la hacían llorar más fuerte.

Finalmente y después de mucho rato, Nanoha se calmó, pero seguía aferrada a mí como si no hubiera mañana, y yo seguía sosteniéndola porque tenía miedo –totalmente injustificado ahora que lo pienso- de que algo le pasara si la soltaba. Lo que normalmente cualquier persona hace luego de pasar por algo como esto, es preguntarle al afectado el por qué de sus penurias, claro, cualquier persona menos yo, que lo primero que suelo hacer es solucionar los problemas sin saber que problemas son:

"¿hay algo que pueda hacer por ti?" pregunté a la tsundere en mis brazos con una determinación sincera; ella negó con la cabeza, aun no era capaz de decir palabra y no me miraba a los ojos "¿segura? Porque puedo hacer cualquier cosa." Ese fue el hechizo milagroso.

"¿cualquier cosa?" preguntó finalmente con una voz ronca y gastada por tanto llorar, que me derritió a todas sus peticiones.


"A ver, repítemelo una vez más ¿Por qué estoy yo aquí?"

"porque hiciste llorar a Nanoha-mama."

"¿fue mi culpa?"

"definitivamente."

Defínase "aquí" para Fate Testarossa Harlaown, como la entrada de Midori-ya, metida en un traje de pato con el logo de la cafetería, repartiendo volantes y diciendo "cuack" cada vez que termino una oración. Bajo la mirada atenta de Nanoha Takamachi que todo lo ve y que me fuerza a ser buena con los mocosos del barrio. Este servicio es realizado de manera gratuita.

"y ¿Por qué estás tú aquí?"

"rompí un jarrón y tengo que pagarlo"

Defínase "aquí" para Vivio, como la entrada de Midori-ya, vestida como alguien que va de safari –pantaloncitos cortos incluidos- con una bandeja llena de muestras gratis que no puede comer a pesar de que son de sus pasteles favoritos, y teniendo que repetir cada cinco minutos en qué consiste cada cosa que la gente se lleva a la boca.

"ok, ahora ¿Por qué está él aquí?"

"porque hizo enojar a Momoko-san"

Defínase "aquí" para Shiro –a.k.a papá escopeta- Takamachi, como el basurero al lado de la entrada de Midori-Ya, conversando con Frank sobre "cómo sobrevivir en la calle cuando tu esposa está molesta contigo y no te quiere volver a ver a menos que seas millonario", y que conste que ya van quince veces que intenta pedir perdón.

Mujeres Takamachi…

Como Nanoha aún se sentía incomoda después de que rompió a llorar frente a mí, le pedí al único emisario capaz de recordar todos los detalles sobre lo que pasó con Ginga –Hayate- que le contara la historia y le explicará el por qué me comporté de la manera que lo hice. Por alguna extraña razón, Hayate parecía esquiva al principio, pero optó por hacerlo de todas maneras. Al final, las cosas volvieron medianamente a la normalidad entre Nanoha y yo –tan normal como pueden estar después semejante persecución y quiebre emocional-, por eso no me importaba tanto estar vestida de pato haciendo publicidad, en serio, pudo ser peor, había visto un disfraz de osito cariñosito en las fotos de los álbumes de los Takamachi, y de verdad no quería ponerme ese.

Lo que sí me tuvo todo el fin de semana pensando, fue que antes de que Hayate decidiera hablar con Nanoha sobre Ginga, me miró seriamente y con una formalidad que hace tiempo no veía en ella, dijo:

"Fate-chan, que siempre hay un momento en que las cosas estallan y acaban por saberse."

Cuando dijo eso, pensé que se estaba refiriendo a un futuro lejano, unos cinco o diez años… jamás en la vida pensé que esa idea pegaría con toda su brutal fuerza de verdad ese mismísimo Lunes.


Diablos, me siento horriblemente mal por Nanoha en este momento D':

En fin, siempre he pensado que Ginga podría ser una buena Yandere (mentira, su cabello me recuerda al de Asakura Ryoko)

No se pierdan en siguiente capitulo del entrenador de tsunderes, que es uno que he estado muriendo por comenzar a escribir y que será mi favorito sin importar que:

Misión: Lunes santo.

Si están pensando en "OMG! No me digas que tiene que ver con…" yo les digo "si gente, tiene que ver con ya saben quien."

Hora de la publicidad:

Mangateca (dot) es, acaba de estrenar un nuevo chat en el que yo estoy casi todos los días y doy spoilers sobre "El entrenador de Tsunderes" (mentira, no hago eso, pero estoy dispuesto a hacerlo si ingresan) y están todas esas personalidades de FanFiction (Naymco), además de una nueva sección de blogs donde pueden escribir lo que les de la gana si no saben en que tema comentar, o pueden subir sus dibujos, o pueden criticar a personas como yo, o pueden comentar sobre como este mundano mundo capitalista reprime nuestro espíritu hippie, libre y feliz :3

Aparte del nuevo subforo de criticas de anime donde critican anime (no, no se me ocurrió otra manera mejor de describirlo)

Vayan, dense una vuelta, inscríbanse y pidan cosas (es la mejor manera de obtener mas doujins de Madoka.)

Fin de la publicidad.