Capitulo 13
-No puedes dejarme aquí hablando solo.
- Si, si puedo porque esta será la última vez que hable contigo ¿de verdad crees que después de mi confesión nada va a cambiar entre nosotros? Eres un iluso.
-¡No soy un iluso!-tomándola entre sus brazos para arrojarla a la cama y colocarse encima de ella.
-¡Darien Chiba mas vale que te quites de encima!
Mientras mas peleaba, mas sentía la necesidad de poseerla, de besarla por todos lados y de despertar con ella en esa cama; así que sin pensarlo la besó, podía sentir al inicio la sorpresa y el rechazo en sus labios rosados, pero después la sentía derretirse y se dejarse llevar por ese beso tan apasionado, sabía que quería lo mismo que él y poco a poco empezaba a quitarle la ropa.
-No podemos hacerlo Darien-diciendo casi en un susurro- esto está mal.
-Entonces detenme si tienes la fuerza para hacerlo-viendo como sus ojos celeste ardían de deseo.
-Hablo en serio, esto no está bien... pienso en Seiya-viendo como lágrimas recorrían sus mejillas-No deseo hacerle daño.
-¡Otra vez él!-saliendo de la habitación molesto.
En su habitación, Darien estaba furioso, en ocasones detestaba que Serena fuera tan conceinte de ssu actos, la única vez que no lo había hecho estuvieron juntos en la fiesta de la embajada y todo eso fue a causa del maldito hombre que la dejó.
-¡Como te odio a ti y a ella por habernos engañado!-golpeando la pared, recordando a su esposa Beryl.
Serena sabía que había perdido la oportunidad de estar de nuevo en sus brazos, eso le pasaba por ser una cobarde y por ser demasiado concienzuda, a veces ella misma detestaba ser así; llorando por lo que estaba perdiendo simplemente se quedó dormida.
Después de un rato, se dirigió a la habitación de Serena, viéndola dormir con lágrimas en los ojos , no podía dejar de admirar su rostro, su largo cabello rizado que caía como ríos sobre su espalda; escuchaba atentamente su respiración suave y lenta que no hacía mas que excitarlo, había encontrado a la mujer de la fiesta, su mujer, pero no podía estar con ella.
-¿Cuándo dejaras de verme asi?-viendo como esos ojos celeste lo miraban.
-Tal vez hasta que me canse- besándola.
-Te dije que no Darien- levantándose de la cama-Voy a tomar un baño.
.-Voy contigo.
-¡No!- entrando al baño y cerrándole la puerta en la nariz- ¿Qué máscara es esta Darien? ¿Por qué intentas confundirme? Hiciste lo mismo hace tantos años, que ya no se.
Mientras tomaba el baño, Serena no dejaba de pensar en lo que hubiera pasado en la noche, sabía que a partir de ese momento todo cambiaría con Darien, por mas que se dijera así misma que no
En vez de molestarse, se soltó a reir, estaba perdiendo el control, después de ese fin de semana hablaría con Esmeralda para decirle que la boda se cancelaba, no podía casarse con ella, deseando estar en los brazos de esa mujer que tanto le excitaba, en los brazos de su mejor amiga. Cuando terminó de bañarse bajó para hacer el desayuno sólo para encontrarse que la mesa estaba servida con cafe, huevos, salchichas y fruta fresca.
-¿Me tardé tanto en el baño?-preguntó Darien.
- No precisamente, ¿quieres cafe?
-Gracias, pero desearía otra cosa-acorralándola en una esquina de la cocina para besarla.
-Y yo me muero de hambre- dirigiéndose al lugar mas alejado de la mesa.
-¿Ahora tengo una enfermedad o algo?
-No quiero hablar de eso... por favor ¿podemos dejarlo por la paz?-diciendo incómoda y viéndola perderse en sus pensamientos.
-¿Me estas escuchando?
-¿Decías algo?
-Al parecer nada importante para ti.
Viendolo molesto, respira profundamente y se dirige a él.
-Lo siento, tengo muchas cosas en la cabeza... ademas del remordimiento.
-Esto es algo que los dos quisimos esa noche Serena- acariciando su mejilla.
-Y al enterarme que fuiste tú ese hombre, todo cambió para mi, tú...-escuchando como tocaban a la puerta.
