Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia tiene como fin entretener.

Capitulo 14:

Seis Meses después:

Caminaba junto a mi hermano y mis padres por la estación King's Cross con la mente viajando a miles de kilómetros de mi. No podía ser conciente de lo que pasaba a mi alrededor, solo veía gente caminar y reír a mi lado pero, yo estaba ausente. Hugo hablaba con mi padre animadamente diciéndole que se iba a postular para los puestos libres en el equipo de quidditch de Gryffindor y mi madre se negaba rotundamente, poniéndose en discusión con mi padre de que no se dedicaría al estudio por completo.

-Rose es la encargada de mantener su reputación académica…

-¡Hugo!

Mi madre lo fulmino con la mirada haciendo que se le pusiera rojas las orejas. Mi mirada iba de un baúl a otro, tratando de encontrar entre ellos unos ojos atentos de un gris neutro, frió como la nieve, ventoso como el aire, hermosos como la luz del sol. Mis vacaciones no habían sido las mejores. Mataba el tiempo leyendo el libro de quidditch que me obsequiaron para navidad y el de Runas. Mi habitación era mi lugar, mi espacio, mi santuario. Allí nadie podía molestarme y en ocasiones, cuando mi madre sabía que quería estar sola se encargaba de hechizar la puerta para que nadie me molestara. Eso también fue motivo de discusión en el matrimonio Weasley porque mi padre decía que estaba en la época de rebelión y que me iba a perforar las orejas. Pero si de algo estaba segura, era que mis aburridas vacaciones habían sido mucho mejor que el fin de curso. Tan torturante como deprimente. Pero no quiero entrar en detalles de eso, porque es como volver a mis noches de lágrimas en la cama con cortinas rojas.

-¡Lily!

Mi hermano corrió hacia la pelirroja una vez que cruzamos al andén nueve y tres cuartos, y fue cuando mi corazón comenzó a latir mucho más fuerte. Porque seria un nuevo año donde debía volver a concentrarme en los estudios, en mis valores, en mis decisiones… y corregir los errores que habia cometido el curso anterior, los cuales fueron muchos.

-Hola Rose-Oi a Albus pronunciar mi nombre y sonrei de lado mientras me acercaba y le daba un beso en la mejilla.

-Te extrañe Potter-Rió.

-Nos vimos hace dos dias, ¿lo recuerdas? … pasamos las vacaciones en la Madriguera.

-Lo habia olvidado-Reímos juntos y luego me acerque a saludar a mis tíos, Harry y Ginny que charlaban animadamente de los partidos de la temporada, junto a ellos se unió mi padre ignorando la cara de mi madre. Su discusión parecía no haber terminado en el punto: "Ella no es ninguna mayorcita".

-¿Otra vez siendo tan molesto y metido Ronald Weasley?-Si algo admiraba de la tía Ginny, era su humor. Mi padre frunció el entrecejo mientras Hermione le guiñaba un ojo a mi tía.

-Oye, Ron... ¿recuerdas en la casa de Molly donde George te puso una araña de…?

-¡Silencio!.

Mi padre estaba al borde de la locura ocasionando que todos riéramos y mi tío Harry me apretara la mejilla susurrando:

-¿Te encuentras bien Rose?-Asentí mientras evitaba pensar en que le habia mentido. El no pareció convencido y suspiro poniendo una mano en mi hombro-¿Podemos hablar?.

-Claro.

Caminamos hacia un lado apartándonos de las risas y gritos de mis primos. Me apoye sobre las columnas en donde se podía apreciar el humo del tren, el expreso de Hogwarts era la maravilla del colegio que mas me gustaba.

-¿Pasaste bien las vacaciones?, digo… por tus estudios, tus primos… tu padre mas que nada.

Miro a su amigo en el momento que comenzaba a discutir con su hermana por quien habia ganado con beneficios y trampas el ultimo partido de la copa Europea de quidditch. Sonrei de la do volviendo a mirar los ojos verdes de mi tío y asentí con un leve movimiento. Tratando de convencerme a mí de que estaba todo bien y de que mis vacaciones no habían sido un verdadero fastidio deprimente.

-¿Estas segura?-Respire hondo y agache la mirada.

-Lo mejor que eh podido…

Un incomodo silencio se apodero de la situación y luego de un tiempo hablo.

-¿Sabes?, cuando era joven yo no quería que el verano llegara. Porque tenia que volver con mis tíos y el…- Se quedo callado unos minutos y frunció los labios mientras buscaba las palabras adecuadas-…el especial de mi primo, ellos eran un verdadero calvario. Eran arrogantes, orgullosos, mezquinos y evasivos-Sonrió mirándome-Pero cuando volvía a Hogwarts tenía una anécdota nueva. Me decía a mi mismo que tenia que ser mejor persona, y el colegio me enseñaba a perdonar. En ese lugar yo encontré a mi verdadera familia… y el verano me hacia extrañarlos para luego, cuando los volviera a ver sintiera una enorme alegría.

-¡Oigan!, ¡el tren ya se ira, apúrense!

-¡Ya vamos Ginny!

Volvió a mirarme y se arrodillo frente a mí poniendo ambas manos en mis mejillas.

-No importa lo que haya sucedido estos dias, lo importante es que volverás al mundo al que perteneces. Y si los recuerdos te atormentan, pensa que hay motivos para ignorarlos.

Lo mire analizando su mirada, y comprendí que mas haya de todas las cosas que le habían sucedido en su vida, Harry Potter era la persona mas humilde y sincera que habia conocido.

-Gracias tío Harry.

Me acerque rodeando sus hombros y le di un corto pero sincero abrazo. Cuando estuvimos arriba del tren, con el equipaje y con nuestras respectivas mascotas comenzamos a buscar un compartimiento. ¡Tenia un gato!, ¡no se los conté! Mi madre me habia regalado un gato para el comienzo de clases ya que no tuve mascota en todo los años que habia estado en el colegio. Para desgracia de Hugo el gato habia comenzado a tener cariño por el pelirrojo pero este lo detestaba, pues decía que su lechuza era más inteligente por recorrer muchos kilómetros para dar una carta.

-¿Mas que tu?

Por suerte mi hermano no me oyó, ya que habia encontrado un compartimiento vació. James estaba eufórico, terminaría su último año y estaba contento por lo que eso le llevaría, pero nervioso por la decisión que tendría que tomar. Una vez dentro comenzó la charla que mas me temía, las vacaciones y las asignaturas. Y no quería saber nada sobre ellas, nada. Lily estaba junto a la ventana charlando con Albus sobre el equipo de quidditch y James y Hugo sobre las golosinas que se comprarían cuando el carrito llegara. Mientras acariciaba a mi gato Tobby detrás de la oreja como a el le gustaba, pensaba en lo que me habia dicho el tío Harry. Y como debía tomarme la idea de ignorar todas las cosas que se interfieren con mi bienestar.

-¡Lo se!, pero quiero intentarlo… ¿me ayudaras?

-No-Todos me miraron-Mama te dijo que no podrías hacerlo, interferirá en tus estudios.

-Vamos Rose, yo juego desde los trece y jamás me a traído problemas-Arquee una ceja mirándolo con ironía. James era de esos chicos que recurren a lo imposible en el último minuto.

-¡Llego la comida!

Evitándome por completo salto del asiento y se acerco a la mujer que vendía los calderos, las barras de chocolate, las ranas, las grageas, y esas cosas que tanto le gustan a mis primos, buen a cualquier chico menos a mi.

-¿Alguien me pasa un caldero?

Todos estaban ocupados en robarse las cosas de los brazos de James mientras este, alterado intentaba apartarlos. Suspire molesta y deje a Tobby en el suelo mientras me acercaba a un caldero de calabazas y peleaba con Albus porque era el ultimo.

-¡Es mió, yo lo vi primero!

Se habia formado en el medio del compartimiento una guerra de hambruna, Lily empujaba a Hugo hacia el asiento mientras intentaba sacarle de la mano una caja de grageas especiales que al abrirlas explotaban dando una sorpresa y James intentaba juntar las cosas en el suelo para guardarlas en su mochila. Mientras tanto, Albus me sostenía de la remera mientras yo sujetaba el caldero con fuerza. Una maraña de Potter y Weasley estaba siendo vista por media cada de Slytherin en la puerta, para nuestra derrota y vergüenza estudiantil.

-Y aquí tienen… la muestra de la pobreza.

Giramos automáticamente todas las cabezas, mientras Tobby saltaba sobre el asiento donde estaban sentados los Potter y aprovechando la interrupción comenzó a romper un paquete de ranas.

Los pelirrojos estábamos despeinados, mientras Albus y James miraban hacia la puerta agitados, colorados y nerviosos.

-¿Qué quieres Malfoy?

Aquel nombre, aquella palabra me hizo cosquillas en la piel y se me formo un nudo en el estomago, uno mas fuerte que el común, el que siempre se me formaba desde primer año.

Malfoy, junto a Brad Parkery Samantha Parkinson sonreía estúpidamente.

-Nada… solo pasaba por acá y me pareció ver algo vergonzoso, apestoso y ridículo frente a mis ojos. Y en un momento pense que era el profesor Longbottom pero cuando no vi la estúpida cara me di cuenta que no se trataba de el.

-¿Por qué insultas cunado el no esta?, podes esperar a llegar al castillo y decírselo en la cara.

-Para que hacérselo saber, debe de sentirse muy avergonzado por que los demás se den cuenta.

Sus ojos grises miraron a Albus.

-¿No te avergüenza Potter pelear con los pobres de tus primos?, podes dejárselos a ellos que están mas necesitados.

-Nadie tiene necesidades.

Hugo, oculto detrás de Lily susurro para que los siete los escucháramos. Y en ese momento, cuando Malfoy supo quien le habia hablado sus ojos grises se cruzaron con los míos, haciendo que una danza de rito comenzara a formarse en mi cerebro. Y las lágrimas amenazaron por aparecer. Pero luego miro a los demás y sonrió de lado, mofándose, haciendo que la estupida de Parkinson riera con gracia mientras me miraba.

-Traten de no humillarse antes de llegar a Hogwarts, o los demás alumnos tendrán lastima de ustedes y eso seria una vergüenza para Gryffindor.

Desapareció tan rápido como tuve que agarrar a Tobby que se habia escapado del compartimiento y habia salido muy rápido por entre los de Slytherin.

-¡Tobby!

Samantha dio un grito al pararme frente a ella y sujetando a mi gato, de color gris con manchas marrones que se acurrucaba en mi cuello. El amigo del rubio me miro con seriedad mientras que Malfoy clavo sus ojos en los mios. Y en el incomodo silencio que se apodero del lugar, volvieron a mi los meses mas fríos y tibios de mi vida.

Caminaba por el corredor del tercer piso, recordando si debía algún deber, si tenia que completar algún pergamino, si tenia que ayudar a algún compañero a terminar sus deberes. Cuando estaba por doblar la esquina unas voces llamaron mi atención, las voces provenían de una armadura que estaba abierta y que hacia un eco en las voces.

-¿De verdad crees que lo soy?

-No lo se… eres bonita, eres pura, y eres rica… ¿Qué mas puede pedir un Slytherin enamorado?

Fruncí el entrecejo y suspire al sentir esa voz en mi oído, esa suave y reconfortante voz. Seguí mi camino hasta llegar a una escalera del segundo piso, donde se dividía en dos caminos y atravesé una puerta para llegar a un corredor vecino. Un cuadro, que tenia pintado una bruja enfermera me miro a los ojos y dando un grito alarmo a más de un alumno. Salí de allí corriendo hacia la torre Gryffindor sin atreverme a ir a Pociones. Menos a Pociones, donde tendría que aguantar al profesor y a… el.

Nada era igual, nada aprecia ser eterno, nadie me dijo que iba a durar. Pero mi corazón lo sentía. Y no podía creer que la ceguedad que me habia dado ese chico apago la magia y la luz interior que tanta felicidad, dulzura y esperanza le habia dado a mi vida. Malfoy jamás me había querido, había jugado conmigo… y me había echo mucho mal. No me detuve a pensar si había alguien en la sala común, y si eso ocurría cerraría la puerta para que nadie me interrumpiera. Subí las escaleras una vez allí al dormitorio de las chicas y me senté en la cama respirando hondo, pausado… y sintiéndome mal. Mis ojos se humedecieron al ver la pared y me recosté sobre las almohadas, dejando caer mi mochila, mi cuerpo vestido con el uniforme, sin importarme si alguien notaria mi ausencia. Mire las cortinas, las camas vecinas, la chimenea pequeña, y mis ojos se bañaron, dejando caer las lagrimas cuando había cerrado fuertemente los ojos y recordaba por quinta vez en ese día los besos, los abrazos y las sonrisas de Scorpius Malfoy. Lo rechazaba, lo detestaba lo ignoraba, pero lo extrañaba. Y cada vez que me recostaba y trataba de dormir. La pregunta volvía a aparecer en mi mente: ¿Por qué lo hizo?

*La tenía frente a mí, como tantas veces en los sueños que había tenido en mi casa, en mi mansión. Estaba frente a mí y yo no creía poder tolerarlo. Porque había pensado todo el verano en ella, en sus ojos, en su mirada, en su piel, en ese olor a vainilla que recordaba al oler una flor del jardín de mi madre. Ella estaba ahí, abrazada a su gato, y yo no podía contener el impulso de decirle que se largara con el imbecil de Ravenclaw y me dejara a mi, con la fría soledad. Y al mirarla profundamente, recordé el día que descubrí que es extrañar.

La mesa de Slytherin estaba vacía, porque me sentía solo. Había pasado días ignorando a Weasley, a la chica mas bonita que había visto. La que me había echo conocer la humildad de los sentimientos. La que me había enseñado a descubrir que la belleza de una persona estaba en el interior. Pero si eso ocurría,¿ porque se había besado con el estupido bateador?. No sabía… bueno, si lo sabía. Porque ella era una vulgar mentirosa como lo eran todas las Slytherin. Desde tercero a cuarto. Miraba disimuladamente a la mesa de los leones evitando que ella supiera que estaba ahí, y estaba… ausente. Como yo en ese momento. Jamás le diría que la vi, jamás le diría que me dolió, jamás le diría que pasaba todo el tiempo pensando en su sonrisa y en su estúpida mirada de tristeza. ¿Por qué no se besaba con su novio el musculitos si tan triste estaba? Pensaba, que si mi padre supiera mis pensamientos, si el supiera como era la legeremancia. Me desheredaría. Pero… ¿Qué importancia tiene el dinero o el lujo si… si estas vació por dentro?

La sala estaba vacía, y aprovecharía, para desahogar la presión en el estomago. Abrí el diario en donde me había quedado la ultima vez, Cuando me despedí de Rose al finalizar la navidad. Y escribí una larga despedida:

Los sueños se terminan cuando abrimos los ojos, sin saber que viven dentro de nosotros. Ella ah sido un sueño que no pensé nunca vivir. Ella era todo lo que pensaba querer tener, la que me abría al mundo de los sueños vivientes. No podía permitir que se apodera de todo lo que tenia, de lo que había en mi. Ya se había robado la ilusión, y Malfoy.. Scorpius Malfoy tenía que obedecer a su apellido. Demostrarle que la existencia de alguien como yo valía mas. Ella fue todo lo que pude pedir y desear, ella fue el comienzo de algo nuevo que término como debía terminar. O tal vez no… pero sin duda fue, mi regalo de navidad. El regalo que nunca olvidare.