Autor Original: Vyrian D
ID: 1209801
Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.
ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!
Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.
Notas de la traductora:
¡Aloha~! Nuevo capítulo con algo de atraso. Me gustaría subir un capitulo todas las semanas pero entre unas cosas u otras no me da tiempo o se me olvida (universidad, cosplay, socializar, etc). De todas formas soy de esas personas a las que les gusta dejar un tiempo entre capítulo y capítulo porque la intriga en estas cosas es algo que se disfruta (lo digo por experiencia) y quiero que disfrutéis tanto como sea posible~
Sin más dilación, aquí el nuevo capítulo~
¡Que lo disfrutéis~!
Noche 14: Preludio
Medianoche, era cuando todos los humanos en el área se iban a dormir. Me encontré con la figura encorvada de Frau, como si estuviese adolorido. Estaba, de hecho, pasando dolor sin mi conocimiento. Realmente se me escapó porque nunca me di cuenta de este hecho todas esas veces, que se estaba conteniendo. El rubio se restringía a sí mismo de beber mi sangre con frecuencia. No sabía si era simplemente por su orgullo o quizás estaba intentando ser bueno y no asustarme, pero es evidente que estaba cometiendo un error. Nunca tuve miedo, nunca lo tuve y quizás nunca lo tendría.
El sonido de los búhos y otros animales nocturnos retumbaban por la silenciosa noche, pero no había ninguna presencia de otros humanos o vampiros a excepción de nosotros en esta área. Suavemente, me deslicé fuera de la tienda y me acerqué al rubio. Sus ojos estaba mirando el fuego, siguiendo todos los movimientos de este y como se quemaba cada centímetro de la madera en silencio.
"¿Por qué de estás restringiendo a ti mismo?" pasé por encima del largo tronco, sentándome a su lado y disfrutando del resplandor cálido de este.
Sin girar la cabeza, el hombre respondió de un modo frío. "No sé lo que quieres decir"
"Sabes lo que quiero decir. Sé que lo sabes" llevé la mano a mi rostro y mordí la punta de mi dedo, sacando con éxito la sangre, intentando (y fallando) contener un siseo de dolor.
El rubio finalmente volvió la cabeza, los ojos interrogantes. Al ver la punta del dedo roja, espetó "¿Qué diablos estás haciendo, maldito mocoso?"
Estaba en lo cierto, después de todo. Esa expresión en su cara, en sus ojos, no podía mentirme. La visión de la sangre lo cegaba, y el olor seguramente habría despertado su instinto. Sabía que estaba pisando una línea peligrosa en ese momento. Si perdiese el control y no pudiese pararle, moriría. Entendía perfectamente su preocupación. Si moría, no sería la única víctima. El también lo haría, y también el futuro de mi reino. En un sentido muy retorcido, podías decir que esto era un intento muy poco convincente para un suicidio doble, SI y SOLAMENTE SI esa fuese mi intención, por supuesto.
Extendiendo mi dedo sangrante hacia él, esperé a que tomase el ofrecimiento. Pasó un largo rato en silencio, roto solamente por la chispa constante del concurso de miradas entre nosotros. Me miraba con lo que identifiqué como una mirada de incredulidad y sorpresa. Era la reacción natural, y una que yo había esperado. Después de todo, prácticamente le estaba mostrando algo delicioso, y sin mencionar que era como un pollo indefenso frente a un lobo hambriento. No estaba refiriéndome a mí mismo como un pollo o comparando a Frau con un lobo, pero en esta situación, incluso solo un poco, comprendía cómo se sentiría el pollo.
"Deja de actuar bien, porque desde luego no lo eres" me puse de pie, acercándole mi dedo y pasándolo por sus labios. Era un poco extraño decir esto, pero sentía que el color 'rojo' le sentaba muy bien. "Sé las consecuencias de hacer esto, pero no puedo dejar que te prives de este modo. Tienes tendencia a destruirte a ti mismo, ¿lo sabes?"
El rubio me mandó una mirada de incredulidad y resopló, con las cejas arqueadas.
"De acuerdo, quizás ha sido demasiado, pero no es acerca de mí ahora. Deja de ser un idiota, ¿quieres? Sabes que no me negaré si me dices que necesitas mi sangre"
Una pequeña mentira de mi parte, pero no completamente tampoco. Quizás me habría negado antes pero no ahora. No después de todo lo que habíamos tenido que pasar por mi seguridad, pero aún más que eso, sabía ahora que me preocupaba por él. Después de perder a Mikage, me prometí a mi mismo no ser cercano a nadie, pero este hombre simplemente entró en mi vida y llenó el enorme agujero en mi corazón. Quizás no fuese capaz de salvar a Mikage más, pero podía salvar a este hombre y haría cualquier cosa para que eso sucediese.
"Lo entiendes, ¿verdad? Nosotros nunca seremos los mismos" la mano derecha del rubio atrapó mi muñeca con el dedo sangrante. Me convencí a mi mismo de que era solo mi imaginación pero no, estaba intentando negarlo. Cuando el cogió mi muñeca, por un segundo, mi corazón dio un vuelco. 'No significa nada' intenté repetirme una y otra vez en mi cabeza.
Desde la primera vez que nos conocimos, siempre había un lío en mi corazón. Era bastante extraño, recordando que odiaba muchísimo a este tipo de personas, sin embargo, ahora sin duda estaba en la lista de personas-que-deben-ser-protegidas. Suena estúpido, lo sé, pero tenía una lista de personas en mi mente a las que quería proteger.
Con un poco de esfuerzo, intenté liberar mi mano de su agarre.
"Nada cambiará" respondí con voz tensa después de fallar al tirar de mi mano. "Será igual que antes. No es como si fuese la primera vez que bebes de mi sangre, de todos modos"
"No, esto es diferente" su agarre en mi muñeca se apretó. Podía sentir el latido de mis venas intentando bombear sangre a mi mano. Desde la punta del sangrante dedo, la sangra goteaba constantemente hasta su rodilla. "Siempre he intentado beber tu sangre cuando estabas cerca de la inconsciencia de modo que tu mente no se viera muy afectada, pero estás completamente consciente ahora. ¿Estás seguro de que quieres esto?"
"No me ofrecería a ti si no estuviese preparado, ¿verdad? Además si esperas hasta que esté cercano a la inconsciencia, tendrías que esperar durante meses y tu cuerpo no sobrevivirá. Así que quieras o no, tenemos que hacer esto" justifiqué. No estaba intentando poner excusas; era la verdad. Sin embargo, el simple hecho de conocer algo es más fácil que intentar hacer algo sobre eso, y entendía las consecuencias que le seguirían.
Detrás de mí, el fuego estaba aún ardiendo intensamente. Mi espalda estaba caliente, pero era una calidez bienvenida, recordando como de fría era la noche fuera de nuestra burbuja de calidez. Además, de repente, sentí un escalofrío recorrerme la espalda.
"No me culpes si algo ocurre, entonces" dijo el obispo y sabía lo que significaba. Con su estado actual, no sería extraño si accidentalmente me matase.
A decir verdad, estaba un poco asustado del Frau actual. Creo que siempre estuve asustado de él pero nunca tan asustado como lo estaba ahora. Parecía un poco apagado, casi tan sanguinario como Ayanami. Por supuesto, eran completamente diferentes. Sabía que Frau no intentaría matarme pero no podía solo quitarme el miedo de encima.
La mano libre de Frau alcanzó mi lado, rozando levemente mi mejilla, antes de sostener firmemente mi nuca. Me sonrojé un poco por el contacto. No estaba acostumbrado a este tipo de…interacción física con algún otro que Mikage.
Un ligero empujón de su mano hizo que me inclinase un poco, hasta que mi cabeza se colocó al nivel de la suya. Su respiración en mi cuello me hizo querer huir de la vergüenza, pero fui yo quien le ofreció esto, así que no podía huir ahora. Inconscientemente, me agarré de su hombre, con fuerza. De repente, sin previo aviso, el dolor golpeó mi cerebro. No se parecía a lo que solía ser. Frau a menudo era suave cuando sus colmillos estaban a punto de perforar mi piel. Sin embargo, esta vez era completamente diferente. Si fuera a describir el dolor, bueno, olvidemos eso. Vamos solo a decir que era TERRIBLEMENTE doloroso.
Afortunadamente, esa primera parte fue la peor. Cuando se retiró, el dolor fue solo momentáneo y desapareció rápidamente. Podía sentir la sangre resbalando por mi cuello. Era cálida y el olor metálico de mi propia sangre me enfermó. No me sentía así porque odiase el olor de la sangre si no al contrario, me excitó. Esa era la razón de que me sintiese enfermo.
Dos suaves lamidas a mi cuello me hicieron apretar los dientes, intentando no producir algún sonido vergonzoso. Apreté su hombro, y probablemente dejé una marca en su piel. Su respiración se sentía cálida contra mi cuello, al igual que su lengua.
Sus labios estaban presionando mi piel. Eché la cabeza hacia un lado ligeramente, dándole más acceso a mi cuello ya expuesto. Sus manos se movieron por la parte de atrás de mi cabeza, a mi oreja y hasta mi mejilla. Se sentía caliente pero en comparación con el calor del fuego, sentía mi corazón derretirse. Mi estómago estaba lleno con cientos de mariposas. La otra mano finalmente liberó soltó mi muñeca aprisionada y se mudó a mi espalda. Con un firme tirón, mi pequeño cuerpo cayó entre sus brazos.
"Teito" murmuró brevemente antes de asaltar mi cuello de nuevo.
Me sentía agradecido de que no pudiese ver mi cara en estos momentos. Mi cuerpo estaba caliente, especialmente mi cara. No sabía cuán rojo estaba pero no quería que me viese así. Nuestros cuerpos estaban demasiado cerca y la posición era bastante íntima. Era difícil, como mínimo. Siempre sentía que era injusto que fuese siempre yo quien experimentase este lado del tifón emocional mientras estaba alimentándose ignorantemente.
Pensamientos triviales no eran importantes; sin embargo, no tenía tiempo para pensar sobre eso. Mi fuerza gradualmente salía de mí mientras el rubio lamía con avidez y succionaba hasta la última gota de sangre que salía de mi cuello.
Esto es malo.
Empecé a sentir pánico. Este era exactamente su miedo. Se había perdido a sí mismo, ebrio de poder, adicto al sabor de la sangre. Con la fuerza restante de la que disponía, intenté empujarle pero no se movió.
"¡F…Frau!"
Desesperado, me agarré a un puñado de su pelo dorado y tiré tan fuerte como pude. Había demostrado ser muy eficaz. Maldiciendo en voz baja, el rubio se frotó la parte posterior de la cabeza en donde había tirado de su pelo. Con un suave suspiro, me deslicé hasta el suelo y apreté mi mano contra mi cuello, esperando que la sangre parase. Mi cuerpo estaba débil y aún temblaba por la pérdida de sangre y el pánico.
"… ¿Estás bien…?" su voz era suave, insegura. Miré hacia arriba, fijando mis ojos cansados en su gentil mirada.
"S…Si…" tomé la mano que me ofrecía y me levanté temblorosamente. Mis rodillas temblaban ligeramente y mi visión se balanceaba. "Solo…deja de contenerte así…" parpadeé, intentando aclarar mi visión, pero solo se volvía más y más borrosa "Si esto ocurre de nuevo…no estoy…seguro…de poder pararte…" me froté los ojos con cansancio. Mis párpados se estaban volviendo insoportablemente pesados. Mi mente y mi cuerpo se sentían como flotando.
Tirando de mi mano que todavía estaba atrapada en su agarre, Frau me atrajo hacia sí, y fácilmente giró mi cuerpo para un mejor acceso. Antes de que me diera cuenta, había caído y estaba siendo llevado a nuestra tienda compartida. Mi cuello había parado de sangrar, dejando solamente una marca roja, de herida sanando.
"…Estúpido…" murmuró el rubio suavemente, tumbándome en lo que supongo era mi zona de descanso (difícilmente podría llamarse una cama, pues solamente era el duro suelo cubierto con un trozo de tela).
A través de mis ojos medio entornados, vi al rubio apartar los mechones de mi cara y cubrirme con una manta, antes de levantarse y dejarme solo en la tienda. Esa noche, el cantar de los búhos y otros animales nocturnos se convirtieron en una nana y me llevaron al mundo de los sueños.
Un viento suave acariciaba mi pelo y piel mientras sentía que mi cuerpo se movía a una velocidad constante. Él zumbido del hawkzile era como un suave ronroneo para mis oídos. Lentamente mis ojos se abrieron, revelando un par de brillantes orbes esmeraldas, pero casi de inmediato apreté los ojos de nuevo. La luz era cegadora y dolía. Temblando, moví mi mano y me cubrí los ojos para bloquear el sol. Mi cabeza reflexivamente se movió de nuevo y con un suave movimiento, estaba apoyada sobre algo sólido, no una superficie dura. Con curiosidad, alcé la mirada, abriendo mis parpados temblorosamente de nuevo.
"¿Eh?" fue todo lo que logré decir.
Frau, en su habitual traje oscuro, estaba conduciendo el hawkzile conmigo delante. Mi espalda descansaba en su pecho.
Sin bajar la mirada, el rubio me saludo, con una sonrisa pícara adornando sus labios.
"Buenos días, bella durmiente, ¿descansaste?"
"¡No me llames así, imbécil!" fruncí el ceño "¿Qué pasó?"
"No mucho. Dormías como un tronco desde ayer y no quería despertarte, así que te sacamos de la cama. No podía simplemente ponerte en el asiento de atrás y que te cayeses por accidente"
Con un bufido, murmuré cosas incoherentes sobre el hombre. Al rubio no parecía importarle lo que decía, viendo la sonrisa en su cara.
El viaje se prolongó durante bastante tiempo antes de que un pensamiento viniese a mi mente. Era algo que había querido preguntarle desde hace tiempo, pero habían ocurrido tantas cosas que me había olvidado.
"Frau" le llamé.
"¿Hmm?" respondió el rubio con pereza, pero decidí ignorarlo.
"Quería preguntarte algo…"
"¿…Si?"
"¿Recuerdas los días en la iglesia en los que me preguntabas cuanto tiempo llevaba sin dormir?" los recuerdos empezaron a volver mientras las palabras fluían con facilidad de entre mis labios. Aún podía recordar el dolor en mis muñecas de cuando me agarró tan duramente. Sus ojos esa vez eran duros y calculadores, pero no sin falta de preocupación.
"Si, ¿y qué?"
"¿Por qué lo preguntaste?"
"… ¿Y por qué preguntas esto ahora?" sentía una ligera molestia por parte del rubio, pero inmediatamente aparté ese pensamiento de mí. Sentí que estaba siendo demasiado paranoico sobre las reacciones de los demás últimamente.
"He querido preguntártelo desde hace tiempo. Solo lo olvidé. ¿Y porque fue?"
Un pequeño fruncimiento se formó en sus cejas. "…Por que había dejado de soñar" respondió suavemente, casi de manera inaudible.
'¿Qué tipo de razón es esa?' es lo que estuve a punto de dejar escapar, pero me las apañé para contenerme. En su lugar, pregunté educadamente "¿Me lo puedes explicar, por favor?"
De primeras no respondió. Pensé que no respondería, pero tras un minuto de silencio, suspiró. "Mi sueño…es tu sueño, ¿sabes?"
"¿Perdón?"
"Quiero decir, literalmente. Debes haber tenido sueños sobre mi pasado, ¿cierto? Es exactamente lo mismo. En ese momento, no habías aprendido a defender tu mente aún, así que tus recuerdos se filtraban a sus sueños. Cuando empezaste a… privarte a ti mismo de dormir, debo decir que me sentí algo agitado…"
"¿Puedes ser directo, por favor?"
"De acuerdo, está bien" suspiró desesperadamente "Estaba preocupado, ¿vale? No sé porqué y no preguntes porqué, solo lo hice. No sé desde cuando, bueno, lo más probable que desde el contracto, pero has llegado a ser parte de mi. No saber de ti es lo mismo que no saber de mí, y eso me asusta…"
Nunca supe que se sentía de ese modo por mí. Siempre pensé que me necesitaba solamente porque estábamos unidos por el pacto. Si podía sentirse tan cerca de mí, por lo menos, debía sentir cierta preocupación por mi bienestar. Estaba feliz. Un poco preocupado, pero feliz, a pesar de todo.
"… No, está bien. Te perdonaré si dejas de hacerte daño"
"No me estaba haciendo daño. No tengo intención de hacer eso. En realidad, estaba esperando hasta que estuvieses completamente preparado y aceptases nuestro contrato"
"… ¿Y ahora…?"
"Creo… que estás más que preparado"
Me reí entre dientes suavemente, sintiendo que una carga por fin se había liberado. Todo fue totalmente malentendido, pero al final, estaba solo intentando hacer la misma cosa: intentando protegernos el uno al otro, consciente o inconscientemente. Ahora que pienso en ello, estábamos ambos muy incómodos con este tipo de cercanía pero estaba seguro de que al igual que yo estaba agradecido por esto, se sentía de igual modo.
Suspirando suavemente, apoyé la cabeza en su pecho, sintiendo que la parte posterior de mi cabeza se movía a la par que su pecho.
"Frau… creo que necesito dormir un poco más…" cansado, di un ligero bostezo.
"Te despertaré si algo ocurre"
"Bien…gracias…"murmuré suavemente. No estaba seguro de que lo escuchase pero estaba demasiado cansado para asegurarme o repetir las palabras.
De nuevo, le di la bienvenida a la oscuridad, sintiendo el confort de dormir contra el calor de mi espalda. Pero antes de que la oscuridad me engullera completamente, recordé algo que necesitaba decirle.
"Frau, eres importante para mí también, así que no me dejes…por favor…"
Y entonces, vino la oscuridad.
Desperté de nuevo ese día por la noche. Estaba un poco nublado hoy, y no podía ver las estrellas desde la ventana al lado de mi habitación. Espera… ¿cama?
Mirando alrededor, me di cuenta de que estaba solo en la pequeña habitación. Ahí había dos camas, de las cuales una de ellas estaba ocupada por mí. Mi cama estaba situada justo al lado de la ventana. Una pequeña mesa estaba colocada entre mi cama y la otra. No había mucho que ver en esta habitación, excepto las camas, mesa, dos sillas, y un armario compartido. Viendo el escenario, estaba bastante confiado de ser capaz de decir que este lugar era una posada. En realidad, era bastante obvio.
Mirando fuera, me di cuenta de cuán frío se había vuelto el tiempo. Conforme nos acercábamos más a Raggs, se había más y más frío y aunque solo un poco, podía ver la nieve caer desde el oscuro cielo.
Miré a lo lejos, hacia una cadera montañosa detrás de la ciudad. Las montañas no eran nada más que una sombra. Eran negras, pero las formas eran muy claras. Cerca de la cima de la montaña, pude ver unos edificios distintos, o mejor dicho, un castillo. No había luz, así que parecía solo una mera sombra, pero sabía que lo estaba.
El reino de Raggs, mi país, mi castillo y las personas, todo era mi responsabilidad.
Me di cuenta de cómo mis nervios crecían más y más mientras viajábamos más hacia Raggs. Expectativa, responsabilidad y esperanza eran una carga muy pesada. ¿Y si fallaba en cumplir las expectativas? ¿Y si no era un buen rey? ¿Y si no podía devolverle al reino su antiguo esplendor? Había muchos por qué pero ninguna respuesta.
Decidiendo que pensar en ello una y otra vez no me serviría de nada, deslizándome de nuevo dentro de la comodidad de mi manta. Cerré los ojos, intentando dormir de nuevo, pero mi mente no dejaba de pensar. La ansiedad aumentaba, y mi estómago se agitaba con incomodidad.
"¿No puedes dormir?"
Mis ojos se abrieron rápidamente. Frau estaba sentado en el lado de la otra cama. ¿Cuándo había entrado a la habitación?
"Me dormido de más… creo…" mentí entre dientes.
El hombre resopló con diversión.
"Eres un mocoso muy divertido, ¿sabes? Sabes que eres malo mintiendo y, aún así, continuas haciéndolo. No me creo eso"
Debería haber estado ofendido por eso pero, extrañamente, no esta vez. Sabía cuán ciertas eran sus palabras.
"Solo estoy ansioso…" confesé.
Siguiéndole con la mirada, descubrí que estaba sonriendo y no con alegría.
"Es normal, pero no pienses demasiado en ello. No estás solo. Puedes depender de nosotros"
"Lo sé…" susurré. Si, sabía eso, pero escucharle decirlo…
…me lo aseguró en gran medida.
"Gracias, Zehel…"
El nombre verdadero, era un nombre con poder. Nunca lo había usado a excepción de ciertas circunstancias, y una de ellas fue cuando estaba realmente agradecido con él. Lo usaba para mostrar todo mi agradecimiento, lo feliz que estaba cuando dijo esas palabras. Pero, después de decir ese nombre, por alguna razón, siempre me sonrojaba. Creo que decir su nombre dejaba un extraño impacto en mi corazón. Escondí mi rostro sonrojado bajo la manta, pretendiendo dormir y esperaba que el rubio no se diese cuenta de nada.
Desde mi capullo llamado 'manta', escuché una suave risa y luego sentí una suave palmada en mi cabeza, antes de escuchar el ruido sordo de la cama a mi lado.
Notas de la Autora:
