Décimo Cuarto Capítulo

Ambos pisamos suelo, ahora a salvo. Quedó en claro para los dos que tendríamos que pelear sin hacer uso de nuestras manos y como un solo individuo, cosa que se nos dificultó bastante.

Al poco tiempo ya no podía sostenerme en pie a causa del dolor. Caí de rodillas y perjudiqué la destreza de Shadow.

- ¡Aguanta, erizo, sí se puede! – Me gritó con desesperación ya que un instante después se vio bajo una lluvia de golpes. Pero si yo no reposaba ahora, caería desmayado, y resultaría en un desastre aún mayor. Cada instante de inutilidad de mi parte me parecía una eterna tortura. No podía soportarlo.

Repentinamente sentí mi cuerpo libre, mi espalda finalmente separada de la de Shadow, quien casi caía contra el suelo de no ser porque aún le respondía el cuerpo.

- Luego podrán agradecérmelo. – Escuché decir a Knuckles con el pico de alguna de las aves en manos, la cual se desvaneció en un instante, reapareciendo nuevamente sujeta al cráneo del adolorido propietario segundos después.

- … Sádico. Me gusta. - Comentó Shadow tratando de sostenerse en pie, soltando una leve carcajada, ofensiva.

- A veces no queda de otra, y no puedo simplemente retractarme, ¿o sí?

- Esa es la actitud.

- Tal vez no son tan diferentes después de todo. – Añadí yo sintiendo nauseas en ese momento.

Yo no me encontraba tan dispuesto como Shadow o Knuckles a seguir combatiendo, al menos no de esa manera. Sin embargo, a estas alturas, sus cuerpos no se veían para nada bien y de alguna manera el enemigo parecía mantenerse intacto. Las palabras de Shadow resonaron en mi cabeza en ese momento y se me ocurrió una gran idea. Sólo esperaba que funcionara como yo quería.

Cuando los cinco se lanzaron unos a otros, interrumpí el momento bárbaro deslumbrándolos a todos con mi velocidad, la cual terminó por producir algo similar a un tornado tras correr en círculos durante unos instantes.

Todos quedaron inmóviles, impactados ante la escena. Siempre había mantenido mi velocidad como un secreto. No me gustaba crear impresiones como éstas, mucho menos dar explicaciones, pero era la única manera que se me había ocurrido de apartar las nubes y dejar la luz alumbrar directamente contra los chicos quienes, como ya habían hecho la primera vez, se desvanecieron junto con las nubes y el tornado en un breve instante, dándole fin a este fatal combate.

- Bueno, eso estuvo cerca... - Dije soltando un gran suspiro, pasándome la mano por la frente, respirando agitadamente. Tampoco es que fuera lo más sencillo del mundo - Por un momento creí que no lo lograríamos. Gracias por la ayuda, Knux.

- "Ser superior" para ti, erizo. - Replicó éste cruzándose de brazos con un tono amargo. - La próxima vez que me agradezcas algo, habrá sido por NO haberte dado una paliza. - Añadió sin poder ocultar una clase de sonrisa.

- ¡Ja! Ya veremos, equidna, ya veremos...

- ¿Nunca me haces caso, verdad, erizo? - Interrumpió Shadow con una mirada penetrante, llena de ira, aniquilando toda clase de confianza que, sentía yo, comenzaba a forjarse en aquella pequeña charla.

- ¡Claro que sí! Por eso mismo recordé lo que dijiste, con respecto a la luz solar y la poca tolerancia que le tienen y ¡victoria!

- ¡Cómo que victoria! ¡Esos seres sólo tuvieron que ir en busca de un refugio y eventualmente volverán!

- Si, bueno, pero también dijiste que...

- ¡Y volverán con mucha más fuerza, como lo hicieron ahora!

- ¡Pero también dijiste que no conocías otra manera!

- ¡Por ahora!

- ¡Por ahora no lo sabes!

- ¡Y no la sabré porque decidiste jugar al héroe! ¡Pudimos haberlos hecho hablar a la fuerza!

- ¡Pero ellos eran quienes nos estaban dando una paliza! ¿Y hablar? En serio... ¿Honestamente crees que iban hablar? ¿Crees que te habrían confesado cómo derrotarlos? ¡Me sorprendes, Shadow! ¡Hasta ahora pensaba que eras un ser astuto!

No hubo respuesta.

Nuestra breve discusión estuvo repleta de gritos. Fue lo suficientemente intensa para dejar callado a Knuckles, o al menos me imagino que ese fue el efecto que causó la exasperada forma de expresarnos. Era la primera vez que me sentía tan molesto. Sin embargo, no era nada comparado a cómo se encontraba Shadow.

- No ganamos nada lamentándonos - Proseguí mostrándole mi pulgar arriba, acompañado de una sonrisa amistosa. Ya no quería discutir de esta manera - Debo reconocer que hacemos mejor equipo de lo que alguna vez pude haberme imaginado, compañeros.

- ¿Compañe-

- ¡Compañeros! - Interrumpió el erizo, poniéndose frente a mí, más agitado que antes. - ¡En tu vida me vuelvas a llamar así! - Empeoré la situación. - Agradece que estás con vida. Te destruiría ahora mismo, ¡pero ni siquiera me considero tu enemigo! ¡No eres nada más que un estorbo! - Prosiguió acercándose a mí de una manera mortal, con la mirada más amenazante que alguna vez hubiese visto en la vida, dándome fuertes empujones en los hombros y haciéndome retroceder conforme seguía hablando. - ¡Todo esto fue una gran pérdida de tiempo! ¡Una gran estupidez! ¡Eso eres tú, Sonic! ¡Un gran estúpido! ¡Y no me permitiré seguir perdiendo el tiempo por alguien como tú! – Shadow había pasado toda la semana dirigiéndose a mí de maneras poco agradables, pero sabía que esta era la primera vez que lo decía en serio.

Trataba de responder, de defenderme, de tranquilizarlo, de... ¡de lo que sea! Pero todo ocurrió tan rápido que ni siquiera me di cuenta de cuándo dejó de estar ahí.

- Tienes suerte de no tener tus días contados. - Fue lo último que dijo antes de irse, ya no con todo ese mar de odio… Se echó a correr hacia las afueras de la ciudad.

- Shadow...

- ¿Sabes? Creo que se te da bien esto de ganarte enemigos, Sonic. - Comentó Knuckles colocándose a mi lado, posando una mano sobre mi hombro tras observar cómo el erizo desaparecía, esbozando una burlona sonrisa en su rostro. Yo lo ignoré y él lo notó, lo que ocasionó que ésta se borrara por completo, haciéndolo igualmente cambiar de tono. - Nos veremos luego.

Quedé sólo.

Esto no podía quedar así. Todo volvería a la monotonía, pero no a la normalidad, esa normalidad que sin darme cuenta había empezado a apreciar.

¿Cuándo volveríamos a encontrarnos, erizo?