CAPITULO XIV
Hiccup empezó a buscar Jack, recorrió cada pasillo. Verifico en el área de los camarotes, al no encontrarlo ahí se dirigió a una zona restaurante, donde lo pudo divisar sentado en una mesa, observando la cartilla del menú. Con el uso de los músculos de su cuerpo fue acortando la distancia de ambos cuerpos, el menor no supo en que momento su respiración se comenzó a agitarse al igual que los latidos de su corazón. Quizás se había enfermado por la mini-aventura que tuvo la anoche anterior, o simplemente estaba nervioso de explicar sus acciones ante el peli-blanco.
No se cuenta cuando finalmente estaba frente a Jack, este ultimo aunque pareciera no haber notado su presencia, cuando en realidad solo la ignoraba para no sentir la opresión de su pecho, la opresión que comenzó al saber que no tenía la completa confianza de Hiccup.
-¿Puedo sentarme?- pregunto Hiccup, quien solo recibió un asentimiento- Jack por favor déjame explica…
-No hay nada que explicar- interrumpió mordaz y frio- no me tienes nada de confianza. Eso es todo, no es necesario que lo endulces para no hacerme daño. Soy plenamente capaz de no tomar esto mal.
Un incomodo silencio reino entre ambos, los ojos de color zafiro del peli-blanco evitaban a toda costa encontrase con los verde vida del castaño. Pasaron unos momentos y aun no se dirigían ni una sola palabra, y asi transcurrieron las horas hasta que llego la noche, aunque esta vez si se hablaron nada más para irse a dormir.
Los graznidos de las gaviotas, comenzaban escucharse en el camarote de Jack y Hiccup. Ambos jóvenes se despertaron, cuando lograron quitarse los restos del sueño se dirigieron a abrir unas de las escotillas con las que contaban su camarote, para encontrarse con las costas griegas, a nada mas que a una hora de distancia.
-Ya casi llegamos- remarco Jack- será mejor que arreglemos nuestras maletas. Por cierto cuando lleguemos a tierra tú encárgate de buscar a las musas. Yo tengo un asunto pendiente que atender en otro lugar.
-¿Puedo saber a donde iras?-pregunto el castaño en un murmullo
-¡ESO NO ES ASUNTO TUYO!
Los gritos de albino asustaron al castaño. Hiccup nunca creyó que, alguien como ya Jack que casi siempre estaba tranquilo y calmado pudiera ser tan agresivo. Todos esto pasaba mientas un ser que estaba encerrado en el collar del castaño observaba, este simple espectador que por mucho que quisiera no podría intervenir. Esa más, esa alma encerrada ni siquiera sabía porque quería ayudarlos, hace dos días los odiaba con todo su corazón, pero ahora sentía, que parte de la esencia de su amo se había impregnado en él y no lo negaba , le gustaba esa sensación quizás era porque le recordaba cuando él… cuando él seguía con vida.
JACK`S POV
Estaba enojado, no podía evitarlo, todo por descubrir que Hiccup me ocultaba algo. Al principio me sentí deprimido, luego esa tristeza se volvió en frustración. Y ahora me encontraba de lo más furioso, y además ya ni siquiera entendía lo que me pasaba. Yo raramente me llegaba enojar por mucho tiempo, mayormente la ira no llegaba a durarme mas de unas cuantas horas, pero ahora con solo ver el rostro pecoso de Hiccup solo me daban ganas de gritarle e golpearle.
-¡ESO NO ES ASUNTO TUYO!-
Cuando le grite eso en la cara, pude notar en sus ojos verdes el miedo que provocaban mis palabras. Interiormente la culpa invadía mi ser, porque yo estaba enamorado de él. Quise acercarme para decirle que lamentaba mi comportamiento, justa cuando iba a dar el primer paso, una ola de sentimientos negativos cruzo atreves de mi cuerpo, y en ves de darle una disculpa, me fui dejándolo claramente deprimido.
Transcurrió el tiempo, y finalmente llegamos a Grecia. Cuando pudimos desembarcar, se llegaba a poder sentir la gran cantidad de magia que emanaba, de la gente, de los animales, del suelo, el aire. Se podría decir que esta parte del mundo mágico estaba casi hecho en su mayoría por magia. Estaba en parte emocionado, cuando pelee con Frozen Night me hizo notar que tan débil era, ahora buscaría a las musas para mejorar mi magia, pero primero debería hacer lo que me dijo Pitch en mi sueño.
Camine junto a Hiccup, hasta que llegamos a una intercepción, una senda daba a una posada en que yo ya había reservado una habitación para ambos, y en la otra Al Sepulcro De Los Héroes, con algo de coraje le dirigí la palabra al castaño que se encontraba a mi derecha, le explique como hallaría donde nos hospedaríamos en nuestra visita y que debería de esforzarse de encontrar a las musas. Entendiendo las instrucciones que le había dado, tomo mis maletas y comenzaba a marcharse, cuando note como se le dificultaba moverse a causa del peso que de demás que llevaba cargando.
Eso te ganas por no confiar en mí.
Pensé con un rotundo rencor, pero mientras mi cerebro solo pensaba de esa manera tan oscura, mi corazón solo pedía que dejara todo esa maldad que empezaba a crecer en mí, y comenzara a volver a ser quien era yo. Y aun así, no hice nada. Solo tome el camino otro camino sin voltearme ni una sola vez.
El sendero que había tomado era de un suelo empedrado, las aceras eran adornadas por las tiendas, una de las que mas llamo mi atención era una pequeña tiendita que vendía estatuillas de cristal. Me acerque a la ventanilla de la tienda, para contemplar mejor esas figuras cristalinas entre las que se podía apreciar varias con forma de: Dragones, de hadas, sirenas, delfines. Debía de admitir que eran hermosas, su claridad era tan atrayente que hubiera podido jurar que, no estaban hechas de cristal, sino de un hielo especial que solo se conseguía por cierto dragón gigante, cuyo no nombre no recordaba.
Estaba por retírame cuando note un dije, era de cristal al igual que todo lo que se vendía ahí, tenia una forma rectangular y en medio aparecía unas líneas que formaban la imagen de un caballo para sobre sus dos patas, pude ver reflejo en ese dije, pero no solo eso, había un algo oscuro de tras mi. Me voltee mas no encontré nada, también note que no importara en que viera mi reflejo esa sombra escurridiza se encontraba tras de mi.
Asustado, corrí lo mas que pude hasta llegar a donde me dirigía, no sabia el por que pero creía que ese lugar me protegería de lo que me perseguía. Trate de calmar mi respiración, esa carrera me había afectado en demasía, y el calor del sol no me ayudaba en lo mas mino. Al momento de recupera el aliento, vi fascinado Al Sepulcro De Los Héroes. Su tamaño imponente, hacia todo parecer insignificante, sus seis arboles de soporte se erguían como torres. La entrada era un arco de piedra solida, con una placa de metal con el mensaje.
Aquí yacen los restos de todo: guerrero, revolucionario e idealista de nuestro mundo.
Aquí es donde sus aventuras se preservan para sus descendientes.
Aquí es donde los conocimientos del pasado se juntan con el presente, para crear el futuro.
Esas palabras llevaban ahí desde quien sabe cuanto. Me hizo ver lo poco que sabía de mi familia, de mi historia, de mi mismo. Era como si me despertara y desconociera todo sobre mí, con excepción de mi nombre.
Salí de mis pensamientos, y me encamine a donde se suponía que vivía, el portero de ese lugar sagrado. No tarde mucho en encontrarla, era una cosa normal de dos pisos con un jardín. En dicho jardín estaba un niño gordito con rasgos asiáticos, que jugaba con perro y una extraña ave gigante de color azul.
-Oye- le dije para captar su atención-¿Esta es la casa de Carl Fredricksen?
-Si aquí es.- respondió con alegría- soy Russel su nieto, y ellos son mis mascotas, Dog y Kevin.- menciono señalando al perro y al ave respectivamente.
-Jack-le conteste dándole la mano.
Russel me dejo entrar a esa casa, y en la sala estaba su abuelo sentado en un sofá. Me presente ante él. Al decirle quien era me dijo que el otro había encontrado algo en lo que era la tumba de Pitch. Le pidió a Russel que fuera por dicho objeto, el niño obedeció a us abuelo, en poco tiempo volvió con algo envuelto en una tela de color negro, la desenvolvió, mostrando una vasija de cristal como las que había visto anteriormente. La vasija estaba era traslucida, por lo que se podía ver su contenido, que era una especie de arena negra. Tome la vasija entre mis manos, la inspeccione con la vista, aparentemente estaba completamente sellada, no podía abrirse, también en la base tenia unos símbolos, que reconocí de inmediato, era unas runas que se utilizaban para hechizar o darle poderes a objetos normales.
Las runas ya estaban desgastadas, solo pude entender las que decían más o menos: «caballo», «pesadilla», «maldito», «sello», «emociones», «agua» y el ultimo que casi hizo que me hace morir del susto «kelpie».
perdon por tardar pero todo es culpa de la u me succiona la energia, acabo de salir de exmanes ademas de eso me he empezado a sentir deprimido espero que entienda.
dejen sus reviews para dar idea y opiniones, es muy dificil escribir algo cuando no sabes si les gusto a alguien o no.
