Declame
Esta obra es una adaptación de la historia Deslices Imperdonables de la autora UNADE , quien me dio la autorización de adaptar su obra a los personajes de Rowling.
Esta obra puede encontrarla en la plataforma de Wattpad.
Aclaración : Esta obra pasaría en un mundo paralelo, así que tienes que tener un poco la mente abierta. También les recomiendo que vean la película Sky High para entender muchas cosas
¡Que disfruten de la historia!
Se acabó la paz
Doble jornada, muchos clientes y la jefa de mal humor. Una combinación excelente para tener un sábado que pareciese un lunes. Por suerte, al día siguiente, domingo, iba a dedicárselo a sí mismo por fin.
La cerradura giró dos veces bajo la llave. Draco entró en su casa y se dirigió hacia su habitación directamente sin dignarse a gritar un "ya estoy aquí". Cada vez se sentía menos comunicativo y consideraba que el ruido de la cerradura era anuncio suficiente para su no deseada presencia bajo aquel techo.
Había tres siluetas en el salón. No trataban de ocultarse. Draco varió la ruta que se había preestablecido e irrumpió en el salón. El tipo larguirucho sonrió al verlo aparecer en la puerta. Estaba sentado en uno de los sillones. Seguía llevando el mismo traje de corte elegante que en su anterior visita.
- Por fin... El miembro de la familia que faltaba en esta reunión.
Realizó un gesto con la mano, delicado y preciso, con la profesionalidad de un circense, para dirigir la atención del público hacia el sofá junto a él. Estaba dando paso a la siguiente actuación. Narcissa estaba tumbada allí con los ojos cerrados como si durmiese, pero había algo inquietante en su mandíbula descolgada por el relax y el brazo que había caído por el borde hasta rozar con los nudillos del dorso de la mano el suelo.
Tras el sofá estaban los otros dos, Draco alzó la mirada de su madre a ellos sin decir nada y después volvió los ojos lentamente hacia el tipo delgaducho sentado en el sillón junto a Narcissa. Una llamita casual corrió por el brazo de Draco y el gesto del que parecía el jefe se congeló bajo la mirada de Draco. Tardó unos instantes en reponerse y cambiar su mueca por una sonrisa, sin lograr ocultar el nerviosismo que lo había llenado.
-El otro día cuando vinimos a verte no fuiste muy amable, chico. Esperemos que ahora, gracias a la sabia influencia de tu madre sepas comportarte.
Draco no contestó.
- Ayer el bueno de Greyback tocó las bebidas de tu madre. Es estupendo que la gente le dé a la bebida y lo gracioso es que tenemos otras cosas que podemos meterle en el cuerpo para acabar con su sufrimiento. Esta vez no necesitaremos artimaña alguna.
Greyback, sacó una jeringuilla hipodérmica del bolsillo rellena con alguna substancia de tinte levemente azulado. Draco observó las quemaduras que aún cubrían parte de su brazo. Aún no se había repuesto del todo de su anterior encontronazo con él, pero de seguro contaba con el poder de la regeneración. Empezó a calcular el tiempo que tardaría en socarrimar a ese lagarto, pero su cerebro fue más rápido que sus deseos. De seguro, Greyback no era el único en poder del arma capaz de doblegarlo.
Draco tuvo que hacer un gran esfuerzo para no dejarse arrastrar por las llamas. Una parte de él estaba gritando de rabia, la otra estaba deseando llorar. Ninguna de las dos sensaciones afloró a su rostro. Volvió de nuevo la mirada hacia el cabecilla.
-¿Qué quieren de mi madre?- su voz no tembló.
El hombre sonrió con un teatral gesto de resignación.
- Oh, tu madre ya nos ha dejado claro que no va a colaborar y eso nos obliga a recurrir a ti- su voz era meliflua, invitadora-. Necesitamos a alguien capaz de destruir. Ya sabes, en las redadas contra los supervillanos siempre encierran a los destructivos, pero, por suerte, los discretos, las mentes pensantes, pasamos desapercibidas. Por desgracia, necesitamos un brazo fuerte y ejecutor en nuestro grupo y puesto que la buena de Narcissa no quiere colaborar, nos veremos obligados a recurrir al segundo de a bordo. Necesitamos que nos hagas un trabajito o tu madre sufrirá las consecuencias. Esperamos que estés a la altura de tu padre.
-¿Qué tipo de trabajito?
-Nada que no puedas ejecutar. Mi querida Bella te acompañará.
La mujer sonrió y tomó su chaqueta, gesto inequívoco de que iban a salir al exterior. Draco soltó la mochila contra la pared y esperó a que ella pasase delante hacia la puerta antes de seguirlo.
Justo antes de cruzarla el tipo delgado le lanzó la advertencia.
- Malfoy, no intentes ninguna tontería. Estamos en comunicación constante.
Bellatrix lo guió hasta su destino. Se trataba de un barrio residencial que no quedaba muy lejos. Draco lo conocía. Varios de los moradores del mismo era superheroes camuflados. Hermione vivía en él. El temor por tener que hacer daño a Hermione o algo que la rodease lo asaltó, pero tomaron una ruta muy alejada de su casa. Caminaron por sus calles, jalonadas de farolas y Draco percibió algunos destellos de la vida diária en ellas. Una bicicleta infantil apoyada contra la valla de un jardín. Las risas que porvenía de una casa... Durante el trayecto, Draco trató de establecer prioridades. La primera de todas era que su madre sobreviviese, así que quedaba descartado el enfrentamiento con su "guía" o tratar de pedir ayuda, no podía arriesgarse y la sutileza no era lo suyo.
Finalmente, su guía se detuvo delante de una casa. Era amplia, cuidada, en el jardín delantero había un columpio así por lo menos había un niño viviendo dentro. Tenía dos plantas y una buhardilla y en la parte trasera se podía adivinar un pequeño porche y un garaje.
- Necesitamos que asustes a los de esa casa.
Draco miró con cara de circunstancias al tipo y se metió las manos en los bolsillos.
- Iré a buscar mi disfraz de Scream.
- Eso no nos basta. Necesitamos que resulte espectacular. Usa tu fuego.
Draco contempló la casa en silencio tratando de buscar una salida a aquello. Era de madera, ardería con demasiada facilidad. Bellatrix no le dio tregua ni tiempo de pensarlo.
- El incendio debe empezar en la parte de atrás. Un ataque frontal no resultaría tan efectivo.
En el breve periodo en que caminaron hacia la parte trasera de la casa, varios pensamiento cruzaron por la mente de Draco a toda velocidad. Buscaba una salida, una solución a aquella locura... Lo primero que tuvo claro era que no iba a matar a nadie, lo segundo que no iba a organizar un incendio tamaño familiar, o su reputación se resentiría tanto que nunca más podría volver a pisar Hogwarts, lo tercero era que su madre no iba a morir por su culpa. Debía conseguir hacer el papel sin… Matar a nadie...
Draco sintió que sus manos empezaban a temblar y llegó a una decisión. Montaría un pequeño incendio secundario y se perdería dentro de él. Bellatrix no podría seguirle con toda probabilidad. Había muy pocos superhéroes inmunes al fuego.
Bella y él, llegaron hasta la entrada al patio trasero y al garaje. La única defensa contra los asaltadores externos era una endeble valla de madera bordeada de orquídeas.
- Es el momento, chico.
Draco superó la valla y se dirigió hacia el porche. El recuerdo de una cena en un porche similar lo asaltó y, de repente, fue consciente de la angustia que amenazaba con apoderarse de él. Ojalá no hubiese nadie dentro de la casa. Pero sí lo había... Había luz en lo que debía ser la cocina. Draco respiró hondo.
Lo siento...
Llamó al fuego y lanzó la llamas contra el porche del patio trasero, la madera prendió rapidamente y casi al momento hubo ruido y una voz en el interior que gritaba. Las llamas se extendieron al garaje adosado.
-¡Muy bien, chico!
Draco se volvió en un respingo, no había oído a Bella acercarse a él. Lo había seguido, casi pegado a su espalda y él no lo había sentido. Entonces de repente, vio unos ojos azules asomarse por una venta y mirar afuera, viendo como el fuego empezaba a propagarse. Unos ojos que se le hacían familiares.
La currito de primero, capaz de manejar los sentimientos...
Draco sintió primero un arranque de pánico al entender lo que pasaría a continuación, y acto seguido un ataque de ira. Luego no vio nada más que llamas. Lo envolvieron con toda su furia y su figura desapareció dentro de ellas. El fuego invadió su espíritu y su voluntad se plegó a él.
Supo que se volvió hacia el incendio que había provocado para azuzarlo con más llamas. Supo que algo ardió en el garaje, que debían tener combustible allí cumulado. También oyó los gritos de una mujer que llamaban a un tal Paul, pero para cuando fue consciente de todo eso ya era demasaido tarde.
¿Será que Draco ahora será pare de los malos? Ahhh esto lo sabremos con el correr de los capítlos.
No tengo mucho para decir, más que agradecer su apoyo. Espero sus comentarios.
Los leo la próxima...
LUMIONE
