Hola! Y como siempre y para no variar mil gracias a todos los que siguen esta historia, NannitaPotter, MaraGaunt, katherinablack, dreamhp, Ginny2812, karolokilla93 no encontré tu fic, Niernath, saralpp, Cesiss, Encalada, Lean Lope, danitza hoshi, Dark angel.o.2615, Nympha13 , Evasis, Joslin Weasley y como siempre a JOr por sus palabras de aliento.
Capitulo 14, La rebelión de Hogwarts
Tal vez era el hecho de que sentía que debía probarme a mi misma. Tal vez era el hecho de que la mayoría de los profesores y partes del Castillo estaban resueltos a protegernos. Tal vez era el hecho de que Harry no me quitaba la vista de encima en el mapa. O tal vez fue Severus Snape que hacia lo imposible por protegernos.
Cualquiera que fuese la razón, nunca me pude sacudir la sensación de que alguien me estaba cuidando.
Cuando Neville, Luna y yo entramos a los corredores del tren, todos los miembros del ED estaban presentes excepto Zacharias Smith, aunque eso a nadie le importaba. Los miembros a guardaban en tres compartimientos, acomodados por casas. Discutimos rápidamente entre los tres, que debíamos decirles y cada quien se fue a un compartimiento.
A mi me toco con lo Hufflepuff, en donde estaban Hannah, Susan y Ernie esperando por mi. Los tres miraban nerviosos cuando abrí el compartimiento pero su cara se relajo cuando vieron que era yo.
"No creo que nos debamos de preocupar en el tren." Dije mientras cerraba la puerta detrás de mi. "Pero por si acaso…" Saque mi varita del bolsillo y apunte hacia el corredor, murmurando el hechizo muffliato para evitar que algún curioso escuchara detrás de la puerta. Me puse enfrente del trío de Hufflepuf, los salude.
"Los alerte," les informe, explicándoles lo que Hermione me había dicho la noche que active la moneda. "Creemos que debemos reunirnos este año. Ya que Hermione es hija de muggles no vendrá. Como Harry es el indeseado numero uno no podemos contar con el y mi hermano esta enfermo. Si están de acuerdo, Neville, Luna y yo los remplazaremos."
"Harry Potter remplazado por su novia?" Ernie pregunto, mirando a sus compañeros de casa. "No creo que exista mejor sustituto aquí." Tanto Hanna y Susan estuvieron de acuerdo.
Cerré los ojos por un segundo, al abrirlos mire el horizonte por la ventana. No creí tener que hablar al respecto tan pronto. "Terminamos," dije.
"Que?" Chillo Hannah. "Pero si sabes donde esta, verdad? Esta planeando algo en contra de tu Sabes-Quien?
En verdad no sabia en donde estaba. "Lo que sea que Harry este haciendo, no lo se. Nunca me dijo nada." Le dije esto con un tono de amargura en mi voz.
"Hermione esta con el?" Ernie pregunto.
"Espera," replico Susan. "No puede ser una coincidencia que los tres hayan desaparecido. Ginny cuéntanos, que están planeando?"
"Lo que todos sabemos," le dije, pausando, indicándole que tal vez tenia razón, pero no era sabio decir cualquier otra cosa, "Y lo que cualquier mortifaguo sabe, es que Ron esta enfermo, Harry es prófugo y Hermione esta escondida."
Asintieron, comprendieron de inmediato la situación, tal vez comprendiendo también por que Harry había terminado conmigo. Mire a través del corredor, Neville hablaba con mis compañeros de Gryffindor. Pero se veía diferente. Estaba actuando como un verdadero líder.
"El gran problema," comencé, devolviendo mi atención a mis oyentes, "Es que vamos hacer con el Ejercito de Dumbledore por que no será con Umbridge con quien estamos tratando. Estamos hablando de los Carrows y Snape, mortifagos y no creo que sean compasivos como Umbridge."
"Ella no era compasiva," Ernie dijo, mientras me enseñaba su mano con cicatrices.
"Comparada con los Carrows ella es una puff pigmeo," le dije, entonces le empecé a contar lo que los gemelos me habían dicho previamente. "Y también esta Snape. Creo que no necesito recordarles…" Mi mente voló hacia el día que Dumbledor yacía roto en el piso. Sacudí tal pensamiento de mi mente.
"Que tratas de hacer Ginny? Parece que quieres que nos desanimemos de estar en el ED en vez de querer unirnos otra vez." Pregunto Hannah.
Sacudí la cabeza. "Lo que trato es hacerlos entender," le conteste. "Esto en verdad será peligroso. Esto no es como la ultima vez. Este no es un juego. Si van a formar parte de esto podrían salir heridos. Si se van a comprometer, no lo hagan a la ligera. No podría soportar que alguien mas muriera."
Guardaron silencio, esperando que las palabras tomaran efecto. Después de algunos segundos. Ernie hablo. "Ya terminaste?" pregunto. "Sabemos que nos estamos enfrentando a grandes riesgos, Ginny, estamos en ello." Los otros Hufflepuff estuvieron de acuerdo.
Estaba resuelto. Podíamos contar con estos tres. Les puse a tanto de lo que estaban haciendo afuera el resto del ED. Hablamos sobre las reuniones, que seria muy poco inteligente reunirnos cada semana, y que lo haríamos solo cuando fuera completamente necesario. Nos comunicaríamos con las monedas. Nuestro primer objetivo, seria cuidar de cada uno de los de primer año.
El Ejercito de Dumblrdore había regresado.
Sentada junto a Neville en la mesa de Gryffindor, observaba a los de primer año listos para ser sorteados. El sombrero que estaba sobre el taburete cobro vida y comenzó a cantar:
"Mil años han pasado
Un milenio acaba de pasar
Los cuatro fundadores llegaron soñando
Y la escuela Hogwarts nació.
El buen Gryffindor tomo a los valientes
Slytherin quería a los mejores
La dulce Ravenclaw tomo a los sabios
Y Hupplepuff el resto.
Les advierto aquí y ahora
Que los fundadores estaban equivocados
Apartados seguramente caerán
Pero unidos serán muy fuertes
Misterios sin revelar
Secretos revelados
El futuro se levanta
El destino esta sellado.
Pero mi trabajo es sortearlos
Así que su destino esta en mis manos
Y aunque los separe
Unidos deberán permanecer."
Un silencio incomodo le siguió a la canción del sombrero. La cabeza de Snape descansaba sobre su mano, estaba aburrido. Los Carrows estaban lívidos y no me hubiera sorprendido que se levantaran y lo quemaran.
Alguien comenzó a aplaudir. Mire a la mesa de Ravenclaw, esperando ver a Luna emitiendo el sonido, pero era Terry quien lo hacia. Michael y Anthony se unieron a el, seguidos de mi y después de todo el ED, pronto todas las mesas lo hacían excepto por la de Slytherin.
McGonagall sonrío levemente y llamo a cada uno de los estudiantes de primer año. "Barton Angerona!" sentó a la niña en el taburete de tres patas y coloco el sombrero sobre su cabeza.
Se sentó con una tímida determinación en su cara. Después de unos cuantos segundos, el sombrero grito, "Gryffindor!" se veía complacida, se levanto del taburete y se dirigió a nuestra mesa, olvidándose que llevaba aun puesto el sombrero. Con la cara sonrojada se devolvió a McGonagall y le entrego el Sombrero Seleccionador, la concurrencia comenzó a reírse.
Con un movimiento de mano invite a la niña a sentarse junto a mi, con un gran suspiro se sentó entre Neville y yo, esperaba ansiosa por quien mas se uniría a nosotros.
Uno a uno cada uno de los estudiantes fue sorteado. Cada vez que un chico o una chica caminaba a su respectiva mesa los miembros del ED les invitaban a sentarse junto a ellos. El ultimo estudiante Simon Samson, fue sorteado a Ravenclaw y Michael lo invito a sentarse junto a el.
Cuando el Sombrero Seleccionador hubo acabado. Snape se levanto. Los Slytherin inmediatamente se levantaron a aplaudir a su nuevo director. Los miraba, note que Draco dudo unos segundos en unirse a sus compañeros. Ninguna otra mesa se levanto. La cara de Snape se torció, tal vez para esconder su obvia satisfacción, levanto su mano para silenciarlos.
"Otro año mas para Hogwarts," Snape dijo, su voz hacia eco en el cielo del Gran Salón. "Muchos cambios se han dado en el corto plazo de dos meses."
"Asesino!" Terry grito, todos ahogaron un grito.
"Los insubordinados no van a ser tolerados, así que te sugiero que te sientes, Boot, o serás introducido a nuestro nuevo régimen Disciplinario," Snape dijo de manera fría, mientras sus grasientos mechones se movían.
Un hombre y una mujer, cortos y gordos se levantaron y todos guardaron silencio.
"Además de tener en sus manos la cuestión de la disciplina, Amycus y Alecto Carrow van a enseñar las materias de Defensa en Contra de las Artes Oscuras y estudios Muggles, respectivamente. Todos están obligados a tomar estas dos clases."
Los ojos de Snape nos recorrieron y pude imaginar como escogía los cerebros de cada quien, como buscaba debilidad, buscando una forma de explotarnos. Se detuvo en mi por un segundo. "Todos ustedes conocen las reglas, no me hagan recordárselas."
Cuando salimos del Gran Salón, camine junto Angerona y le dije que tenia un nombre muy bonito, me lo agradeció sin voltearme a ver. "Que pasa?" le pregunte.
"Mama me dijo que no confiara en nadie," Angerona dijo. Me tome un segundo para admirar su cabello color castaño, lo traía en una coleta seguramente si lo soltaba llegaba hasta su espalda baja. Sus ojos eran del mismo color. En unos cuantos años le estaría robando el corazón a mas de uno.
"Entonces tu mama es inteligente," replique, "Pero te puedo prometer que soy esa clase de bruja en la cual puedes confiar," le tendí la mano. Dudo un poco pero me la estrecho, "Mi nombre es Ginny Weasley."
Sus ojos crecieron. "Tu eres Ginny Weasley?" exclamo. "Debería haberlo sabido Katie ya me había hablado de ti."
"Katie Bell?"
"Ella es mi prima," dijo Angerona, sus ojos encontraron mi cabello. "Estaba tan nerviosa que se me olvido a quien tenia que buscar. Katie me dijo que te buscara y que tu podías cuidar de mi."
Sonreí al pensar en la buena estima que me tenia Katie. "Ella tiene razón," replique. "Este lugar da miedo este año, me alegra poder ayudarte."
"Es verdad?" pregunto. "Tu eres…tu eres la novia de Harry Potter?"
"Era," le dije, sintiendo como se retorcía mi estomago. Pero el anda afuera haciendo Merlín no se que cosa, y yo estoy aquí preguntándome si esta vivo…"Vamos, Ang te enseñare Gryffindor."
Audaz entre al salón de Estudios Muggles el siguiente día. Acababa de terminar mi clase con el hermano de Alecto. Amycus había estado hablando de manera aficionada a las Artes Oscuras, nos decía que aprenderíamos muchísimos maldiciones que nos servirían y que tal vez hasta los practicaríamos, temblé al pensar en los escenarios.
Como Hermione se había llevado todos los libros sobre los Horcruxes, considere reunirme con el mortifago después de la clase y preguntarle acerca de ellos. Estaba desesperada por saber en que estaba Harry pero no podía sabotear su misión. Y aunque el nuevo maestro no se veía muy inteligente, no podía tomar riesgos.
Tome el asiento cerca de los Slytherin, me miraron como si fueran dueños del lugar. Mire a mi lado, estaba vacío, Colin no había venido lo extrañaba. Mire a Vaisey y Harper, no me importaban las clases de Alecto.
Alecto nos esperaba, su nombre estaba escrito claramente en el pizarrón. Tenia puesta una tunica de mangas largas seguramente para ocultar la marca tenebrosa. Sonreía cada vez que saludaba a algún hijo de un mortifago. Al verme frunció el ceño, yo hice lo mismo.
"Bienvenidos a estudios Muggles," dijo cuando el ultimo de sexto año se sentó. "Hoy no necesitaran tomar notas. Hoy solo escucharan. Luces!" Apunto su varita alrededor de la clase. Las antorchas se apagaron y las ventanas se cerraron para impedir que los rayos del sol entraran.
Camino hacia la parte trasera del salón y dio unos golpecitos a un proyector, haciendo que la maquina se llenara de vida quien lanzo la primera imagen al frente del salón. Era Hogwarts y el contorno de cuatro personas.
"En el año 990, cuatro de los mas grandes magos y brujas de nuestro tiempo fundaron esta gran escuela. Godric Gryffindor, pensó que hacia bien, y dejo que los nacidos muggles entraran en la escuela y se les enseñara. También pensó que la coexistencia con los muggles era apropiada. Salazar Slytherin no estaba de acuerdo con el así que se separaron."
Golpeo otra vez y la imagen cambio, revelando una foto de Salazar Slytherin. "Salazar pensó que seria nuestra extinción si le dábamos a conocer nuestros secretos a lo muggles. Tenia razón?"
Un golpe revelo una persona a quien estaban quemando amarrada a un estaca. "En 1641 el gobierno Muggle de Inglaterra aprobó la primera acta en contra de la Brujería. Brujas y magos todos por igual pensando que estarían a salvo guardaron sus varitas y su magia, sin embargo fueron capturados y asesinados.
Levante mi mano para protestar, pero me dijo que las preguntas las guardara para el final.
Otra foto apareció. El fuego lamia a una joven la cual se retorcía del dolor, gire la cara no quería ver, Alecto continuo. "Muchos de los nuestros podían hacer magia sin varita y protegerse ellos mismos, pero la mayoría no podía."
El grito de la mujer hizo eco en todo el salón mientras la imagen se cambiaba. Mire alrededor, la cara de mis compañeros era de desconcierto. Los Slytherin no podían entender la nueva imagen, era el numero 60,000. Esto no era lo que estaban esperando.
"Hace 200 años, así era como muchos de nuestra clase eran asesinados en Europa."
"La imagen volvió a cambiar, en ella aparecían hombre y mujeres colgados del cuello. De pronto me sentí enferma del estomago.
"En 1692," dijo Alecto. "Tituba, miembro de una de las primeras familias mágicas viajo al Nuevo Mundo, sano a la hija de un ministro de un fatal accidente. La joven le comento a su papa y así fue como comenzó el Juicio de las Brujas de Salem. Toda la familia de Tituba fue ejecutada."
Levante de nuevo la mano para protestar pero me ignoro.
Poco a poco las imágenes aparecían y desaparecían, había colgados, quemados, decapitados y toda clase de ejecución y tortura. "La inquisición Española, el juicio de las brujas de Basque, Wurzurg, Ramsele, Berwick del Norte!" Alecto decía mientras su voz se elevaba.
"Los nuestros fueron obligados a esconderse por las estupidas supersticiones de los tontos muggles," dijo Alecto. "Nosotros, que éramos mas poderosos, fuimos casi eliminados todo por los ideales de Godric Gryffindor y todos los que pensaban como el. Nosotros, que éramos mas poderosos, tuvimos que parecer débiles para no ser exterminados por una especie inferior."
"Pero eso no es cierto," dije sin pensarlo. "La Historia de la Magia dice…"
Alecto me apunto con su varita y me calle. "Jovencita," silbo, "Obvio que usted cree todo lo que leyó. La idiota propaganda de Gryffindor. Siempre tratando de defender a los muggles."
Sacudí la cabeza sabiendo que comenzaría a debatir un argumento perdido. "Pero esto fue hace mucho, los tiempos han cambiado." Dije.
Golpeo el proyector y una nueva y colorida imagen apareció. Una pequeña niña de raza negra apareció sonriéndole a la cámara. "Esta pequeña fue asesinada siete meses atrás en Kenia," dijo Alecto, "Unos cuantos muggles la vieron haciendo magia sin intención."
Camino al frente del salón, la luz volvió a las antorchas y las ventanas se abrieron. Miro a Ethan Taylor. "Tu…" lo apunto. "Como ha sido afectada tu vida a causa de los muggles.?"
Ethan se encogió de hombros, pero sentí como las palabras empezaron hacer efecto en el. "Mi abuela trato de ayudar a unos cuantos muggles antes de que yo naciera. La mataron…con una…pistola, creo que le llaman."
Harper hablo. "Mi hermanito hechizo a un grupo de muggles que lo estaban molestando en el parque. Y el Ministerio le prohibió venir a Hogwarts por un año."
"Tienes alguna historia sobre los muggles?" Alecto pregunto, acercándose a mi escritorio, sacudí la cabeza. "Tu eres una sangre limpia. Seguramente estarás indignada con los muggles por robar nuestra magia."
"Si estoy indignada," replique. "Mi mejor amiga es nacida de muggles. Es la bruja mas talentosa que conozco. No puedo entender de que manera robo sus habilidades."
Alecto asintió, estaba preparada para mi respuesta. Si ella hizo su tarea, sabía de mi, de mi familia y nuestras ideas. "Espera afuera del salón Weasley."
Reuní mis cosas, me fui felizmente. Estaba harta de las mentiras y cosas desagradables que decía. Salí por la puerta, y me recargue en la pared esperando que la clase concluyera, pensando en lo que acababa de oír.
Era supremo lo que estaban haciendo. Si empezaban sutilmente, podrían guiarnos y hacernos creer que los muggles eran inferiores a nosotros y no necesitarían forzarnos con otro prejuicio. Estaban lavando el cerebro, poco a poco metiendo dudas a nuestros ideales y creencias. Pude ver la mirada de reconsideración de algunos de mis compañeros.
Cuando la clase termino Ethan paso por mi lado seguido de un amigo, el cual dijo, "Odio aceptarlo, pero creo que tiene razón." Quería seguirlo y hablar sobre lo que realmente tenia sentido.
Antes de poder reaccionar una mano me tomo del brazo, frunciendo el ceño mire atrás para ver quien era el dueño, para encontrarme con la mortifaga, "Sígueme." Dijo.
Me guío por los corredores directo a la oficina de Snape. Delante de nosotros iba su hermano, alcanzamos a entrar antes de que la puerta se cerrara.
"Tan pronto metida en problemas Weasley?" Snape pregunto, su mirada se veía revuelta mientras se sentaba en una silla que no le correspondía.
No tenia idea del por que estaba aquí, pero sentí la necesidad de escanear el cuarto en busca del retrato de Dumbledore, lo encontré pero estaba vacío, solo tenia la placa con su nombre.
Alecto y Amycus se sentaron cada uno a mi lado. Busque una silla para mi pero no la había por lo que me quede parada.
"Por que estoy aquí?" pregunte.
Snape no dijo nada, pero con la mano cedió la palabra a uno de los Carrow. Amycus volteo a verme, "Queremos saber donde esta Harry Potter."
Se formo una mueca en mi cara, estaba en peligro sin importar si era o no mi novio. Sacudí la cabeza y le dije, "Por que debería de saberlo?"
"Acaso no eres tu la novia de Potter?" Alecto pregunto.
"No se de donde sacan su información," le dije, dejando por un segundo caer mis ojos sobre los de Snape. "Pero terminamos hace ya bastante tiempo. Ya había tenido esta platica con Yaxley."
"Estas mintiendo!" Amycus grito, saco su varita de su tunica y la coloco sobre mi sien. "Deberías empezar a decir la verdad!"
No parpadee. Mire directamente a Snape, maldiciéndolo por todo el dolor que me había provocado. De pronto, sentí que algo ligero tocaba mi mente, era un invasión, y a mi pensamiento llego el beso que Harry y yo compartimos en su cumpleaños. Si Snape estaba usando legeromancia conmigo, sabría que no estaba siendo lo suficientemente sincera. Me esforcé por bloquear mi mente, sin saber como sacarlo de ella.
"No hay necesidad de torturarla hoy," Snape dijo, era la segunda vez que hablaba desde que entre. "Esta diciendo la verdad."
Mis ojos se volvieron a encontrarse con los del director pero esta vez un resplandor me distrajo. Reflejada en un cristal estaba la espada de Gryffindor. La misma espada que Harry había usado para matar el basilisco, la mima que Dumbleodre le había heredado a Harry, la cual el Ministro se había negado a entregar.
Alecto hizo un sonido de desaprobación. "Severus, si la podemos usar como…"
"No es mi juicio el que estas cuestionando," dijo Snape. "Si dudas de mi dudas del Señor Oscuro."
Mientras veía la espada deje de escuchar. Supe lo que teníamos que hacer.
Después de la interrogación en la oficina de Snape, me encontré con Neville y Luna en la Sala Común. La mejilla de Neville tenia una herida y Luna la estaba curando. Neville se había atrevido preguntarle a Alecto cuanta sangre de muggle corría por sus venas.
Brillante, pensé. Lo pagaste caro, pero brillante.
"Que querían?" me pregunto Luna.
Les platique lo que había pasado y como Snape había dicho que decía la verdad. Me emocione al llegar a la parte que mas me interesaba. "Vi la espada de Gryffindor," le dije mientras mis ojos brillaban. "Creo que tenemos la primera misión."
"Quieres robar la espada?" Neville pregunto dudoso. "Eso es suicidio."
Alce las manos en un ademán como si fuera lo mas obvio del mundo. "Dumbledore quería que Harry la tuviera," replique. "Y nosotros somos su ejercito. Que mejor manera de probarnos que hacer que sus deseos se cumplan."
"Esa es una idea maravillosa," dijo Luna, "Pero como vamos a meternos a la oficina de Snape?"
Incrédulo Nevile nos miraba a Luna y a mi. Sacudió la cabeza y dijo. "No podemos…" dijo, tratando de hacernos entrar en razón. "Una cosa es callarles la boca a los Carrow, rehusarnos a dañarnos entre nosotros. Pero…?"
"Tal vez la espada pueda matar a Tu Quien Sabes," dijo Luna. Tomo la mano de Neville y la apretó. "Tu sabes que tenemos razón Neville."
No se si la acción fue meramente platónica o no, pero de pronto me sentí sola, pero tuvo un efecto profundo en el.
Neville cerro los ojos. Después de unos cuantos segundos los abrió. "Vamos paso a paso, tenemos que obtener la contraseña primero, después ya veremos. Si no la conseguimos-"
"Abandonamos la misión." Le dije. Sabia que no abandonaría la misión. Si nadie me quería ayudar lo haría yo sola. Esa noche no dormí, tratando de sacar la mejor idea para obtener la contraseña.
Todavía no pasaba la primera semana y estaba segura que este lugar no era mejor que donde mi hermano, mi mejor amiga y el amor de mi vida estaban. No había escuchada nada sobre ellos, lo ultimo fue que estaban en Grimmauld Place. Si eso era todo lo que estaban haciendo, esconderse, y yo tener que lidiar con mortifagos, tendría varios traseros por patear cuando todo esto terminara.
Cuando el correo matutino llego, tenia correspondencia para mi.
Querida Ginny.
Espero que todo vaya bien. Has oído de hablar de Honeydukes? Tal vez lo hagas en tu próximo viaje a Hogsmeade.
Con amor Fred.
Esta era la clase de notas que habían prometido enviarme si sabían algo que yo debería saber. Prometieron poner el nombre en donde nos encontraríamos. Si no había indicaciones, los gemelos me esperarían en el pasadizo secreto que lleva hacia Honeydukes tan pronto como las lecciones terminaran.
Cuando por fin lo hicieron, rápidamente tome mi capa y pase por un pasillo en el cual Harry y yo habíamos impregnado los ladrillos de nuestro amor. Con mi varita y murmurando unas palabras golpe a la bruja y la puerta se abrió. Tan rápido como entre la puerta se cerro. Empecé a caminar hasta que vi los contornos de mis hermanos que me esperaban con sus varitas encendidas.
"Hola chicos," les dije mientras me quitaba la capa para que me pudieran ver.
Pero George seguía apuntándome con su varita. "Que te regalamos en tu ultimo cumpleaños?"
"Espejos de doble vista, pero desafortunadamente todavía no los he podido usar." Conteste.
Bajaron sus varitas y me abrazaron. Ni siquiera había pasado una semana, pero los extrañaba a horrores. Les empecé a platicar de la pesadilla en que se había convertido Hogwarts. Les pedí que no le contaran todo a mama y papa, por que tenia una misión y no quería que me sacaran de la escuela antes de completarla.
"Que clase de misión?" pregunto curioso Fred.
Dude un poco, pero ellos siempre habían sido honestos conmigo y me habían contado secretos que a nadie dirían. "Vamos a robar la espada de Gryffindor."
"Estupendo," dijeron al unísono.
"Se que es peligroso," admití, leyendo su preocupación que estaba detrás de su admiración. "Pero no puedo quedarme cruzada de brazos, Dumbledore quería que Harry la tuviera. Alguna idea de cómo conseguir la contraseña?"
"Tal vez le deberías pedir ayuda al castillo," Fred sugirió. "Los retratos, los fantasmas."
"Los elfos domésticos," replico George. "Ese Dobby se volvería loco si le dices que es para ayudar a Harry."
Considere todas las opciones. Hasta esconderme debajo de la capa al lado de la oficina de Snape, esperando que se le olvidara que se abría sin necesidad de decir contraseña o esperar a ver si un profesor necesitaba hablar con el y la decía. Haría eso como ultimo recurso, si todo lo demás fallaba.
"Cual es la ultima noticia de allá fuera?" pregunte, esperando que tuvieran alguna noticia del Trío, algo a parte de su estancia en la casa de los Black.
"Para empezar," dijo Fred, "Ted Tonks va a huir pronto. Cree que estará a salvo solo, por que se trata de una sola persona y será mas fácil. Le hemos pedido que vaya a la casa donde están todos los demás, pero no quiere estar encerrado."
"Pero te he de confesar que estamos a punto de buscar otra casa," George dijo. "La primera se esta llenando rápidamente y necesitamos autorización del Ministerio para poder hacer magia de ese tipo. Desafortunadamente, dudo que quieran cooperar con nosotros."
"Que tal papa?"
"El querido viejo, no tiene la habilidad para agrandar una casa, tal vez un auto pero no una casa." Fred informo.
"Lo mejor de todo es que nuestras fuerzas están creciendo," George dijo. "Katie, Oliver, Alicia, Angelina y Cho están dispuestos a actuar en cuanto lo necesitemos. De hecho la Orden los ha enviado a reclutar toda clase de creaturas mágicas."
"Que clase de creaturas?"
"Duendes, enanos, gremlins, hadas, ninfas, faunos, centauros." Fred dijo. "Nos han dicho que no han tenido suerte en encontrar colonias grandes, al parecer también se han escondido."
Pensé en los Centauros en el Bosque Prohibido y como Harry hablaba de ellos. Recordé a Firenze, ya no podía seguir dando clases en Hogwarts pero tampoco podía regresar con los demás, en donde estaría?
"Y que saben del Trío?"
Fred y George empezaron a sonreír, era una sonrisa amplia. La noticia debería de ser buena. Los miraba entretenidamente esperando que alguno de los dos comenzara hablar, pero al parecer disfrutaban hacerme esperar.
"Papa cree que entraron al Ministerio," Fred dijo finalmente.
"Que hicieron que?" grite.
"Todas las evidencias apuntan a eso," explico George. "Tres empleados del Ministerio dicen que fueron atacados. Aparentemente Umbridge tenia el ojo de Moddy en una oficina y dice que se lo robaron, lo que básicamente alerto a todo el lugar de que había intrusos."
"Un pequeño grupo de hijos de muggles fueron liberados," Fred continuo. "Umbridge y Yaxley fueron atacados pero no dañados. Raro no crees?"
"Pero ese pudo haber sido cualquiera, o no?" pregunte. "Mas de uno los odia."
"Pero no mas de uno tiene un patronus con forma de venado, o si?" George replico. "Si los rumores son ciertos, los indeseados entraron justo al ombligo de la bestia, proclamando a gritos que se encontraban ahí y salieron sin daño alguno. Ellos acabaron de realizar la travesura del siglo."
"Papa cree que hablo con uno de ellos," continuo Fred. "Un mortifago llamado Runcrn le advirtió que lo estaban observando. Papa no le encontró sentido, pero después ya que todo se calmo, creyó que era uno de ellos usando la poción Multijugo."
"Pero por que entraron?" pregunte. "No era una cantidad considerable de nacidos muggles. No dañaron a sus enemigos. Por que arriesgarían tanto por tan poco?"
"No lo se," George dijo, mirando a su reloj. "Es hora de irnos. Queremos reunirnos con Ted para tratar de convencerlo."
Con un crack desaparecieron, me dejaron a solas y en la oscuridad reflexionando acerca de las acciones del Trío. Yo tanbien adiaba a Umbridge y a Yaxley tanto como ellos, pero la misión equivalía al suicidio. Tenían suerte de haber salido con vida.
Cuando Salí del túnel con dirección a la Sala Común, me detuve afuera de la oficina de Snape. Si tenia suerte tal vez alguien vendría y diría la contraseña. Después de varios minutos me convencí que no tendría tal suerte. Además, la mayoría de seguro estaban cenando. Cuando entre a otro pasillo, estaba agradecida de que nadie me pudiera ver.
Pansy Parkinson tomo el brazo de Draco y lo halo. "Draco háblame!" le grito.
Los ojos de Draco estaban distantes y en su rubia cabellera se reflejaba la luz de las antorchas. "Que quieres que te diga Pansy?" le pregunto despacio.
"Que has estado haciendo?" Pansy lo cuestiono. "No tuve noticias de ti durante todo el verano y me has estado evadiendo, lo mismo dicen Crabbe y Goyle."
"Por supuesto que no es verdad," Draco contesto con voz fría.
Pansy soltó una risotada, el eco del sonido inundo los corredores. "Tal vez Crabbe tiene razón, perdiste el sentido."
Draco la miro pero no dijo nada. Debajo de la capa pude observar centímetro a centímetro al chico que casi mata a Albus Dumbledore. Lo había intentado durante un año sin éxito. Tenia al director acorralado y desarmado, no lo pudo hacer.
Pansy de seguro pensaba lo mismo. "Empiezo a pensar que solo hablas por hablar," le dijo. "Alardeando el año pasado diciendo que el Señor Oscuro te había asignado una misión. Me supongo que los rumores son ciertos. No pudiste matar a Dumbledore."
"Lo habría hecho," dijo, pero era obvio que su voz temblaba, "Pero Snape interfirió, se robo mi gloria."
"Estas mintiendo!" Pansy rió. "Estoy segura que querías la protección que Dumbledore te ofreció. Querías traicionar al señor Oscuro."
Esta vez Draco hablo fuerte y rápido. "Alguna vez te han encomendado asesinar a alguien Pansy?" le pregunto mientras de su boca salía un poco de saliva. "No verdad? Eso pensaba. Si de verdad crees que es tan fácil, toma tu varita y ve mata a alguien ahora mismo. Es mas por que no te vengas de Potter y matas a su preciosa noviecita?"
Instintivamente tome mi varita.
"Pensándolo bien," dijo, mientras sacaba su varita y la paseo entre sus dedos, "Si estas tan preocupada de mi lealtad, mátame ahora mismo. Si crees que es tan fácil. Mátame con mi propia varita." Volteo la varita, la punta le daba directo al pecho.
Pansy negó y empujo la varita a la mano de Draco.
"Mi familia no significa nada para el," dijo suavemente, "Invito al asqueroso Greyback a mi casa, a quien le encantaría comerme en vez de protegerme. Avergonzó a mi padre al destruirle la varita. No le importa mi madre. Y crees que me debería sentir contento al respecto?"
"Cállate," siseo ella.
"Que vas hacer Pansy?" Draco le pregunto, riéndose de su miserable situación. "Me vas a delatar? Le vas a decir al Señor Oscuro que soy incapaz de matar a alguien?" sus ojos brillaron.
"Voy hacer lo que tenga que hacer," susurro, dando vuelta añadió, "Deberías empezar a replantearte tus prioridades."
Cuando Pansy estuvo fuera de vista, Draco gruño y golpeo la pared, maldijo varias veces, se quedo quieto, aprisionaba tanto su varita que sus nudillos se tornaron blancos. Su usual sonrisa se convirtió en odio, pero no solo por la chica que acababa de irse, sino por el mismo.
La primera reunión del ED se llevo acabo el ultimo día de la semana. Nos reunimos con toda la precaución en la Sala de los Menesteres, pero no para practicar hechizos, sino por algo que significaba mas para nosotros. Discutimos la influencia de los Carrow. Las lecciones de Amycus ya no eran defensivas sino que se empezaba a usar magia negra. Alecto había tenido mucho éxito convirtiendo la clase de Estudios Muggles a odiamos a los no mágicos.
Los chicos de primer año que habíamos tomado bajo nuestra protección la estaban pasando bien, aunque todavía no estaban listos para ser reclutados para el ED. Angerona era una chica muy agradable de once años que me hacia recordarme a mi misma. Tenia una gran determinación por probarse. Había expresado el deseo de levantarse en contra de los Carrow, pero no quería ser castigada.
Cuando Neville comento la idea de robar la espada, todos estuvieron de acuerdo. Todos sentían la necesidad de tomar el arma para Harry. Neville asigno a cada uno de nosotros una porción del castillo para poder obtener la contraseña.
"Creo que necesitamos mas ayuda," sugirió Michael. "Solo somos catorce y los retratos del castillos nos superan en gran cantidad."
Neville lo pensó por unos segundos, "Tienes razón pero no se en quien podemos confiar."
"Además no podemos ir por ahí alardeando." Replico Ernie.
"Que tal los chicos de primero?" pregunto Parvati.
"No," Neville respondió, "No les podemos pedir algo así." Busco la aprobación de los demás, la cual obtuvo al instante. "Lo que necesitamos es que la gente sepa que estamos aquí, sin que se percaten que queremos sacarlos."
Nos quedamos en silencio. Cada uno sumergido en sus propios pensamientos, tratando de encontrar la mejor manera. Mi mente voló, considerando las opciones, y de pronto tuve una idea. Inspirada nada mas y nada menos que en mis propias acciones de primer año, "Graffiti," susurre.
La idea fue aprobada. Los chicos se fueron discutiendo acerca de que mensajes serian los primeros que se usarían.
Nunca había estado en el interior de las cocinas, aunque si había escuchado bastantes historias acerca de ellas gracias a Fred y George. No se necesitaba una contraseña, dijeron, lo único que tenias que hacer era hacerle cosquillas a la pera y un mundo culinario se abriría frente a tus ojos. Aunque en ese momento era lo que menos me importaba. Necesitaba la contraseña y quien mejor para encontrarla que la creatura que la mayoría de los magos subestima.
Caminando por los corredores para llegar hay, pase cerca de varios mensajes hechos por los chicos. El Ejercito de Dumbledore esta reclutando… Albus Dumbledore: el verdadero director…El cabello de Snape necesita una lavada… Pensé que se habían pasado un poquitín con los mensajes pero el efecto era el mismo.
Me pare enfrente de la pintura del bodegón y lo mire curiosa. Toque.
Después de unos segundos, con un fuerte crack apareció Dobby enfrente de mi y me saludo con un hola. "Dobby esta feliz de ver a Ginny Wheezy! Desea algo de comer?"
"No gracias, necesito preguntarte algo."
"Es un honor," dijo Dobby emocionado, mientras sus orejas se balanceaban.
"Necesito la contraseña para entrar a la oficina de Snape," le pregunte despacio. "Puedes conseguirla por mi?"
Dobby sacudió violentamente su cabeza y se tomo de las orejas. "Dobby es un elfo libre," dijo "Pero Dobby a prometido cuidar a los estudiantes. Dobby no puede ayudar a ponerlos en peligro."
"Cálmate," le dije, mientras lo tomaba de los brazos para que ya no se lastimara. Cuando se calmo, lo solté. Frustrada ante mi mala suerte, le pregunte, "Quien te pidió que nos protegieras?"
Crack
Otro elfo domestico apareció, me llevo unos cuantos segundos reconocerlo, era Kreacher, vestido con sus ropas rotas y viejo como siempre. Casi olvide que el trabajaba aquí durante el año escolar. No tenia intención de ladear con el pequeño monstruo. Estaba a punto de despedirme, cuando note un collar en su cuello.
Sin pensarlo y con un fuerte movimiento agarre a Kreacher por el cuello y le gritaba. "De donde tomaste este medallón?" chille. "Se lo robaste a Harry, tu malagradecido y horrible trol!"
"Kracher no ha robado nada!"
Dobby brincaba a nuestro alrededor, me halaba de las mangas. "Wheezy! No! Kracher a cambiado! Kreacher solo habla bien de Harry Potter!"
Me detuve y con gran incredulidad le pregunte, "Eso es verdad?"
Kreacher asintió. El amo Harry a sido muy bueno con Kreacher," dijo. Cuando lo solté, tomo el medallón en sus manos, "El amo Harry le dio a Kreacher el medallón del amo Regulus…Pero Kreacher fallo…" Estallo en lagrimas y empezó a golpearse los pies.
"El medallón de Regulus?" repetí, mi mente empezó a trabajar. Regulus Black…R.B….Podría ser? "Kreacher," le dije, mientras el viejo elfo se calmaba, "acaso Regulus tomo algo de Vol…Del señor Oscuro?"
Kreacher asintió. "El le pidió a Kreacher que destruyera el medallón pero Kreacher no pudo!" lloro. "Mundungus Fletcher lo robo. Cuando Kreacher se lo llevo al amo Harry Mundungus ya no lo tenia. Dijo que se lo dio a una mujer. Harry le prometió a Kreacher terminar con el trabajo."
"Que mujer?"
"Umbridge."
Quise gritar pero no pude, todo concordaba. Mientras las palabras de Kreacher se procesaban en mi cerebro, jale un recuerdo del banco de mis memorias, estaba el medallón que encontramos cuando limpiábamos la casa de los Black. Ninguno de nosotros lo pudimos abrir por lo que lo tiramos a la basura. Mundungus lo rescato junto con otras porquerías y se lo vendió a Umbridge. Por eso entraron al ministerio, por eso se fueron contra la cara de sapo.
Pensamientos locos comenzaron a rondar mi cabeza. El medallón era un Horcrux, si ya lo habían destruido, eso significaba que regresarían pronto? Habría mas objetos que mantenían a Voldemort vivo? Harry volvería nuevamente a mi vida?
"Las noticias hacen feliz a la señorita Wheezy?" Dobby pregunto.
Pensé en ello y medio asentí. "Esclarece un poco las cosas, solo que me gustaría que a Harry le importara un poco y me lo hiciera saber," le dije. Las palabras eran mas amargas al pronunciarlas, no quería creer totalmente lo que había dicho.
"Pero el amo Harry si se preocupa por usted," Kreache dijo. "Kreacher solo quería decir que es un honor conocer finalmente a la Wheezy que significa tanto para su amo."
No quise corregirlo y decirle que ya nos habíamos conocido, pero no podía culparlo no recordarme. En ese entonces el era un elfo diferente, mentalmente inestable. Parecía que el medallón había tenido un profundo cambio en el. Sonreí por lo que habia dicho, olvidándo un poco el sabor de la amargura. "Harry habla de mi?" pregunte.
"No el amo," dijo Kreacher. "El amo conserva cosas para si mismo. Kracher escucha a sus amigos hablar de cómo se siente el. Kreacher a veces escucha los pensamientos de su amo."
Esto me hacia sentirme mejor ante la situación. Por fin tenia una respuesta a las interrogantes, pero esta respuesta presentaba mas preguntas. Si ya habían destruido el medallón por que no regresaban? La única y lógica razón era que había mas Horcruxes.
Mi estado de animo se fue al suelo cuando cada uno de los miembros del ED me dieron la misma respuesta. Las pinturas, portare retratos, armaduras, gárgolas y fantasmas, cada uno de ellos se negaba a ayudar por que habían prometido mantener fuera de peligro a los estudiantes.
Sin contraseña, no podrías obtener la espada.
Con todos los componentes del castillo negándose ayudarnos, considere el hecho de confrontarme a algún maestro, pero si los retratos y los elfos domésticos habían prometido protegernos, ningún profesor estaría dispuesto a ponernos en peligro. De hecho McGonagall nos había sugerido seguir con el ED con extrema precaución, y nos dijo sin dudar que la idea del Graffiti no era buena.
Esperábamos una repuesta entusiasta del cuerpo de estudiantes. La mayoría nos felicitaba por el valor que teníamos, pero la mayoría temía y no querían participar. Compartí con mis compañeros varias palabras y enojos, que la mayoría de ellos no merecían. Los únicos que deseaban participar eran los chicos de primero.
"Katie estaba orgullosa del ED," Angerona dijo mientras pasábamos un mensaje. Filch trabajaba duramente para poder bórralo, aunque el pobre se las vería duras para hacerlo sin magia. Otro regalito de Fred y George. Angerona me miro duramente y me dijo, "Quiero ayudar Ginny."
"Lo siento Angerona, pero me siento responsable de ti," le dije. "Acordamos no pedirles nada a los de primero…"
"Harry estaba en primero cuando peleo contra Tu Sabas Quien y gano," Angerona dijo, mientras lo hacia no hizo mas que recordarme a mi misma cuando era mas joven. "Además no me estas pidiendo ayuda, yo te la estoy ofreciendo, acaso no era lo que querían hacer con los mensajes?"
Era una niña inteligente. Acaso todos habíamos sido tan perceptivos a su edad? Hermione seguramente, pero creo que yo no. Yo había sido poseída por la memoria de un mago Oscuro.
"Has estado distraído, todo esta bien?" Angerona observo.
Mentalmente hice una lista del por que me sentía como lo hacia, lo primordial era no haber conseguido la contraseña. Antes de contestarle, Amycus me tomo del brazo. "Sígame señorita Weasley," Hale de mi brazo y lo seguí a las mazmorras.
Afuera del desolado destino, Amycus me explico que yo necesitaba mas practica con las maldiciones Imperdonables. "Y no quiero negativas, ya castigue a uno de séptimo por rehusarse. Cuando regrese, quiero que el tipo que este adentro ni siquiera recuerde la palabra desobediencia."
Era obvio, que no iba a usar la tortura con nadie, sin importar las consecuencias. Al abrir la gran puerta me encontré con la ultima persona que imaginaba, sentado sobre una silla estaba un rubio Slytherin.
Sonreí ampliamente y saque mi varita, por una fracción de segundo el hizo una mueca. Lentamente camine hacia el y coloque la punta de mi varita en medio de sus cejas.
"Por todo lo que me has hecho pasar," susurre, "Por todo lo que has hecho pasar a Harry…" presione fuerte pero esta vez no hizo nada. "Tengo todo el derecho de torturarte y nadie se lamentaría, hasta regresaría a mi sala Común como una heroína."
"Entonces hazlo Weasley," dijo mientras se abrazaba a el mismo.
Coloque mi varita en contra del grillete y dije, "Alohomora!" las cadenas cayeron de sus manos y cuerpo. Coloque de nuevo mi varita en mi tunica. Tal vez no fue el movimiento mas inteligente de hacer, pero el no tenia su varita, me sentía condenadamente a salvo.
"Por que estas castigado?" le pregunte
"No importa," murmuro. "Pero mi padre…"
"Por lo que yo entiendo, tu padre a perdido su estatus ante su esplendido Señor Oscuro. Dudo que Lucius tenga alguna influencia en la toma de decisiones."
Draco frunció el ceño, como si cada palabra que decía fuera dañando un corazón que dudaba tener. "Como lo sabes?" me cuestiono.
Lo ignore. "El pasado junio, se suponía que tenias que matar a Albus Dumbledore."
"Lo hubiera hecho, pero Snape-"
"Cállate," gruñí. "No engañas a nadie, Dumbledore te ofreció un santuario y tu lo ibas a aceptar o no?"
Los ojos de Draco me taladraron, tratando de encubrir lo que decía. "Y si lo iba ser que?" pregunto. "Esta muerto de cualquier modo. No importa lo que iba hacer o si?"
"Importa mas ahora que nunca," le dije, "Ayúdanos y cuando llegue el momento te ayudaremos."
"Si me rehúso que, me torturaras?"
Sacudí la cabeza. "Entonces olvidaremos esta conversación. Yo volveré a mi resistencia por Hogwarts. Y tu puedes volver a tu miserable existencia, pidiendo que Greyback no muerda tu cuello."
Encogió los hombros, sus manos estaban cruzadas sobre su pecho, de hecho las movió nerviosamente, y por un segundo pensé que me atacaría. En vez de eso susurro. "No me voy a unir a tu estupido club ni voy a pintar mensajitos en la pared."
Medio sonreí, disfrutando el hecho de tener el sartén por el mango. "No, la verdad no esperaba tanto de ti. Lo único que quiero de ti es información, Malfoy tu tienes orejas en donde yo no. Si escuchas alguna noticia de mi familia, mis amigos o de Harry, apreciaría que me las hicieras saber."
"Y como planeas que lo haga sin que comprometa a mi familia o ami?"
"Tu eres un Slytherin," le recordé. "Estoy segura que lo puedes hacer sin levantar sospecha."
Sacudió la cabeza sin creerlo. "Información," repitió "Esa información también incluye al castillo?"
Asentí. "Hablando de eso, ya tengo una pregunta que hacerte. Sabes alguna contraseña además de la que sabes para entras a tu Sala Común?"
Me miro de manera curiosa. Claro que podía mentirme y yo no lo sabría, pero no habríamos llegado hasta esta parte de la conversación si el no hubiera aceptado mi propuesta. Finalmente sacudió la cabeza, "No."
Un silencio entre los dos. Acaso me estaba engañando? Lo mire directo a los ojos, en los cuales no había esperanza, pude ver la verdad. El estaba siendo honesto.
"Dime Weasley?" dijo Draco. "Como van a tomar tus amigos nuestro pequeño trato?"
"Ellos no lo sabrán," replique. Busque en mis bolsillos y saque un galeón. Se lo di. "Si me necesitas, esta es la forma de contactarme. Y Draco…"
Levanto su vista al escuchar el uso de su nombre de pila.
"Cuando Carrow regrese, actúa como si te hubiera torturado."
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios mientras veía la moneda en sus manos. Al darme vuelta creí ver un pequeño brillo en su mirada sin esperanza. Tal vez esa noche salve un alma…
La suerte no estaba de mi lado, seguía sin encontrar la contraseña, caí en una obsesión. Las siguientes dos semanas cada vez que tenia tiempo libre me la pasaba afuera de la oficina de Snape bajo mi capa de invisibilidad. Pero mientras yo estaba ahí nadie entraba.
Empecé a brincarme comidas y momentos para dormir con la sola esperanza de escuchar algo. Durante la noche esperaba por horas hasta que me quedaba dormida apoyada en el muro. Luna siempre me encontraba y me guiaba en la madrugada hacia mi cuarto. Dos días antes de descubrir la contraseña, no me había presentado a mis clases.
Neville y Luna estaban furiosos conmigo por no haberles contado antes lo de mi arreglo con Draco. Después de una acalorada discusión, los pude convencer, era algo bueno para nosotros, pero no antes de hacer llorar a Luna y hacer que Neville no se quisiera sentar cerca de mi. Por alguna buena razón Luna y Neville estaban muy preocupados por mi.
Pero en mi mundo solo importaba la espada. No me importaba ni la comida ni el sueño, constantemente temblaba y ni siquiera podía usar correctamente mi varita. Para ponerlo en claro estaba mal emocional y físicamente, estaba apunto de desplomarme.
Un día a finales de Septiembre estaba en el baño, echándome un poco de agua a la cara, tratando de reanimarme después de haber perdido el balance. Un poco desorientada prácticamente me colapse encima de Angerona.
"Ginny!" grito. "Que te pasa?"
"…contraseña…" dije arrastrando las palabras.
"Que?" chillo. "De que hablas?"
"Contraseña…" repetí. "la oficina de Snape…"
"Cuando fue la ultima vez que dormiste?"
No pude contestar. Me llevo directo a la enfermería, con la ayuda de Madam Pomfrey me acostaron en una camilla, poco a poco me dieron de comer. Con algo de comida en mi estomago me di cuenta del hambre que sentía, me pasaban una garra mojada en la frente tratando de bajar la fiebre que se desarrollaba en mi cuerpo.
Desperté horas después. Angerona no se había ido. Me sentía mejor pero seguía débil. La abrace, agradecí a la pequeña por preocuparse por mi, me senté con cuidado y me dije que tenia cosas que hacer.
Pero ella me detuvo y me hizo recostarme nuevamente. "Autumm," dijo, la mire confundida. "Escuche a uno de los Carrow usarlo enfrente de la oficina de Snape."
La palabra me absorbió completamente. Me revitalizo y me dio una razón para seguir empujando. Con la esperanza recorriendo mis venas, tome la moneda y les mande un mensaje urgente a los miembros del ED. Y sin importarme las protestas de Madam Pomfrey y Angerona, me pude escapar y me reuní con el ejercito en la sala de los Requerimientos.
Rápidamente formulamos un plan.
Luna, Neville y yo subimos con cuidado las escaleras. Con nuestras varitas en la mano, listos para cualquier cosa. Los espejos estaban en nuestros bolsillos y nuestros oídos estaban listos para escuchar cualquier advertencia de nuestros guarda espaldas. Entramos a la oficina, estaba vacía, algunos retratos estaban hablando.
"Señorita Weasley? Señorita Lovegood? Selor Longbottom?" dijo una voz muy familiar de un retrato que había estado vacío durante semanas. Dumbledore continuo. Juzgando por su apariencia, puedo suponer que el profesor Snape no les ha dado permiso para entrar aquí."
Progresivamente la amargura que estaba en mi corazón crecía. Mire al fallecido director, y sentí tanto coraje por su casual comentario al haber mencionado así como así a su asesino. La atracción se apodero de mi, me acerque al retrato.
"No es el momento de ponerse a platicar Ginny," Neville siseo, al pasar a mi lado. A pesar de sus palabras de precaución se inclino en el escritorio de Snape y me espero, Luna siguió su ejemplo.
No podía quitar los ojos de esa mirada azul escondida detrás de sus lentes de media luna. Este hombre tenia todas las repuestas a mis preguntas. "En donde esta Harry?" le pregunte. Sabia que este no era el momento pero no me importo. "A donde lo mando?"
"Lo que un día dije, no ha cambiado al perder la vida," Dumbledore replico, pero sus ojos no brillaron mas, tal vez por que la imitación de la vida no puede brillar.
"Entonces solo lo sabre cuando el gane o muera?" pregunte, un poco mas fuerte que antes. "O los secretos seguirán ocultos para mi?"
"Querida mía, no entiendes…?"
Lo corte y grite sin reservaciones, "ES QUE YO LO AMO!" otros directores abrieron sus ojos. "Yo debería de saber que es lo que hace." Las lagrimas se empezaban a formarse en mis ojos, pero llena de furia las quite, queriendo maldecirme por ser tan débil.
"Ginny por favor…" Neville dijo detrás de mi.
"Señor Longbottom, deje que la chica se desahogue," dijo Dumbledore. "Un resentimiento que no se saca puede crecer y crecer, hacerse fuerte. Estoy seguro que necesita hablar desde hace bastante tiempo."
"Pero profesor…"
Dumbledore levanto la mano para silenciarlo. A pesar de su existencia en dos dimensiones, no había perdido su influencia. Siempre había podido mantener la calma a pesar de todo. Su personalidad sin modificaciones me hizo perder la compostura.
"Que es un Horcrux?"
Dumbledore no se sorprendió. Me miro lleno de admiración, concentrado como tantas veces lo hizo cuando estaba vivo. Tal vez este era el habito para practicar Legeromancia, pero ningún retrato lo podía hacer.
"Siempre has sabido cosas por las cuales no te hemos dado crédito," dijo suavemente. "Lo único que intento es protegerte. Si supieras la verdad, solo puedo imaginarme lo que te harías y como intentarías que Harry desistiera. Tu lugar esta aquí, entre el alumnado en contra de las fuerzas que controlan la escuela."
"No lo puede saber," le dije. "Ni siquiera usted puede predecir el futuro. Si lo hiciera, no estaría usted muerto… " Sabia que había traspasado esa línea imaginaria, y que lo demás no necesitaba explicación. Harry no se hubiese ido…Voldemort no tendría el control…Yo no estaría aquí tratando de proteger al alumnado…
"Mi tiempo era limitado," dijo. "La escuela esta bajo la influencia de Voldemort, si, tu lugar es en esta escuela. Harry esta fuera en su búsqueda."
"El tiene el medallón," le dije, el se miro complacido. "Por que no ha regresado? Por que no lo ha destruido y regresado conmig…con nosotros?"
Sus ojos se movieron, los seguí, la espada de Gryffindor. Fue cuando encaje otra pieza del rompecabezas. No habían regresado por que no tenían manera de destruir el medallón. Veneno de Basilisco, recordé lo que dijo Hermione, y la espada, de alguna manera había conseguido quedarse con el veneno cuando Harry lo había apuñalado en la Cámara.
"Que están esperando?" la voz de Anthony emano del bolsillo de Neville. "Snape va en camino."
"Para eso necesitan la espada verdad?" le pregunte. El arma era la llave para la victoria de Harry y su regreso seguro hacia mi. Si no había tenido una buena razón para robarla ahora la tenia.
Luna apunto su varita al estante y grito "Reducto!" el cristal se deshizo. "O que bien," sonrío. "Fue mas fácil de lo que pensé."
Ignorando las suplicas de Dumbledore, tome el mango de la espalda de entre los cristales, sin importarme el dolor que los pedacitos de vidrio me hacían al enterrarse en mi carne. Seguí a Luna y Neville mientras descendían las escaleras.
Casi alcanzábamos la salida cuando la puerta se abrió y entro Snape y en su mano llevaba varios espejos de doble vista. Sonrío y dejo caer los espejos, al acercarse a nosotros los piso con su bota. "Díganme," gruño,"Después de haber robado la espada de mi oficina, como planeaban hacérsela llegar al ilustrismo señor Potter?"
Lentamente retrocedimos, pero Luna y Neville no bajaron sus varitas. Detrás de ellos tome el mango de la espada con las dos manos y la levante por encima de la cabeza de mis protegidos.
Snape se rió. "Me vas a matar?" Su labio superior se curvo, levanto su varita apuntándonos directamente. "Hazlo." Se acerco, causando que subiéramos un escalón mas y estuviéramos juntos uno con el otro. "Pero ve preparándote para las consecuencias. El asesinato, sin importar si es justificado o premeditado, no se toma a la ligera."
"Y usted lo tomo a la ligera cuando mato a un hombre desarmado?" grito con todas sus fuerzas Neville, mientras retrocedíamos otro escalón.
"Fue un cobarde!" Chillo Luna, su voz temblaba.
"No se atrevan a llamarme COBARDE!" grito Snape.
Ya habíamos salido de las escaleras, estábamos en la oficina. Sus palabras fueron tan fuertes que perdí la fuerza y la espada cayo de mis manos.
"Severus," Dumbledore dijo. Que podía hacer? Solo podía hablar y pedir misericordia, pero ya yo no tenia influencia en Snape. "Te pido que seas compasivo."
"No me diga de que manera debo imponer el orden en la escuela, anciano!" Snape le grito al retrato. Se dio vuelta para encararnos. "Tengo toda la autoridad para matarlos si así quisiera, pero no quiero desperdiciar sangre mágica." Dijo. "Hagrid tiene un asunto pendiente en el Bosque mañana en la noche. Tendrán su castigo con el, durante una semana entera."
Luna y Neville literalmente tuvieron que arrastrarme para sacarme de la oficina. Me quise echar encima de la espada pero ellos me detuvieron. Gritando todas las obscenidades habidas y por haber, me halaban mientras yo gritaba y pateaba. Mi voz hacia eco en los corredores mientras chillaba. "TENEMOS QUE REGRESAR! NECESITAMOS LA ESPADA! NO!"
Una furia incontrolable se apodero de mi cuerpo. Patee todas las macetas que me encontré en el camino y tumbando lo que alcanzara con las manos, arrase con mi furia. Estuvimos tan cerca de la victoria, fue tan fácil llegar. Tome el espejo que estaba en mi bolsillo y lo estrelle en la pared de la Sala Común.
No podía mas. Estaba híper ventilada, me senté en el sillón, me mecí adelante y atrás murmurando incoherencias entre cada inhalación. La falta de descanso y una apropiada alimentación habían hecho estragos con mi cuerpo y mi mente. Mi corazón dolía de tanta soledad. Me había esforzado tanto por Harry y había fallado. Había tocado fondo.
No recuerdo cuando se sentó Luna junto a mi, pero ella estaba ahí, pasaba su mano entre mi cabello, prometía cosas que no creía que alguna vez se fueran a cumplir. Cuando hablaba lo hacia con suavidad, "Snape encontró a los demás con los espejos en la mano. No fueron castigados. Tuvimos…Tuvimos suerte."
No me importaba como me iban a castigar. Nada podía ser peor de cómo me sentía. Si me hubieran vuelto a maldecir con la tortura no lo hubiera sentido. Luna continuaba acariciando mi cabello, mientras yo temblaba incontrolablemente.
"Ginny," dijo Luna, "Si supieras lo que a Harry le espera y eso fuera la muerte, que harias?"
La pregunta era algo curiosa, pero ya sabia la respuesta. "Haría lo mismo que el haría por mi," susurre. "Haría lo que estuviera en mi poder para detenerlo."
"Que tal si esa es la única forma de detener a Quien Tu Sabes."
Mi cuerpo se engarroto cuando las palabras hicieron efecto. "Harry tiene que morir…?"
"No lo se," dijo Luna, "Pero si ese fuera el caso, que crees que haría Harry?"
Trague fuerte, sabiendo exactamente que haría el amor de mi vida si esa situación se le presentara. Si Harry tuviera que sacrificarte para salvar el mundo, tal vez dudaría, pero lo haría. Si eso significaba que sus seres amados estarían a salvo, el lo haría…
Tal vez ese era el punto. La información acerca del destino de Harry podía comprometer su victoria que tan desesperadamente el mundo necesitaba. Para poner las cosas en claro, estaba comportándome como una egoísta.
Mientras Luna me consolaba, sollozaba en su hombro, nunca había llorado tanto en un año. Con cada lagrima, libere el resentimiento y la amargura. Se disolvió entre mi tunica y el cabello de Luna, me sentí liberada de la furia. La noche se acerco no recuerdo haberme quedado dormida.
Volví a ser casi normal otra vez. Mis hábitos alimenticios y mis siestas volvieron al horario de siempre. Seguía extrañándolos, pero había encontrado una nueva sensación, un entendimiento que había perdido desde que Yaxley había interrumpido la boda.
Los tres caminábamos juntos la noche siguiente por los corredores del castillo para cumplir con nuestro castigo. Nuestro sentido del humor había mejorado ya que esperábamos una caminata en el bosque.
"Siento haberme portado de ese modo," les dije mientras paliemos del castillo y entrábamos a la suave luz que era devorada por la oscuridad. "He sido una tonta."
"No me gustabas mucho," Luna dijo honestamente, "pero sabia que lo superarías."
"Es bueno tener de vuelta a nuestra Ginny," replico Neville, tomando mi mano y apretándola. Te hemos extrañado."
"Yo también los he extrañado," Gracias a Dios tenia unos amigos muy comprensivos. "Siento mucho no haberles consultado lo de Malfoy."
"He estado pensando en ello," dijo Neville. "Creo que hiciste lo correcto, pero no quiero tener trato con el, eso te lo dejo a ti."
"Pero Ginny," dijo Luna, con sus ojos llenos de miedo. "Que pasara si te enamoras de Draco?"
Nos quedamos en silencio, me detuve y mire a Luna, era absurdo lo que decía. Sin mas empecé a carcajearme, seguida de Neville. Luna movió un poco su cabeza, tal vez no había entendido el motivo de nuestra risa.
"Gracias Luna, lo necesitaba." Le dije mientras lagrimas resbalaban del asombro.
Cuando encontramos a Hagrid, nos saludo con un hola y trato de convencernos de que se alegraba de vernos. "Ustedes chicos, van a lograr que los maten," murmuro mientras le colocaba la cadena a Fang. "En que estaban pensando al meterse a la oficina de Snape, robarse esa espada?"
"Solo queríamos que se cumpliera la ultima voluntad de Dumbledore," Neville replico. "Sentimos mucho haberte preocupado."
"Claro que me preocupe!" respondió Hagrid. "Pero también estoy orgullosos de ustedes, enfrentarse a Snape y a los Carrow. Pero no lograran su objetivo. Snape guardara en otro lugar la espada, gracias a ustedes."
Hagrid nos guío al lado de su cabaña, había sido reparada después de que el fuego el año pasado casi la consumiera. Con su paraguas en una mano y la cadena de Fang en la otra nos guío dentro del bosque.
"Creo que Snape pensó que nos desagradaría ir contigo al bosque," dijo Luna, "Pero me encanta estar a tu lado."
"Es extraño," replique. "Snape a estado aquí por años. El debería saber lo mucho que queremos Hagrid."
"Crees que nos esta protegiendo?" pregunto Luna.
"Estaba a punto de negarlo, pero me detuve. Snape no estaba actuando como un asesino. Estaban sus acciones, no revelo como entrar a Grimmauld Place y además el interrogatorio que los Carrow me habían hecho semanas atrás. Añadimos el incidente de la espada. Eran tres cosas las que Snape había hecho a nuestro beneficio.
Mire a Luna. "Protegiéndonos?"
"Mato a Dumbledore," dijo Neville suavemente. "Recuerdan?"
Asentí, mientras sentía un jalon en mi corazón. Me mordí el labio, pensando que algo no andaba bien…
"Además," dijo Hagrid. "No vamos a un día de campo." Miro nerviosamente alrededor entre los árboles y las sombras. Fang empezó a olfatear y después a gemir.. "Las creaturas peligrosas no pueden entrar a la escuela por todos los hechizos protectivos." movió su paraguas en la nada. "Los vamos a remover un poco esta noche."
"Que?" exclamamos los tres.
"Después de su aventura de anoche, quieren a los dementores patrullando los terrenos y los corredores por la noche para que no se vuelva a repetir." Tembló como si un dementor ya se hubiera acercado. "No creo que mi Patronus consiga hacer gran cosa con esas piltrafas."
"No te preocupes," replico Neville, sacando su varita. "Todos los miembros del ED pueden producir Patronus." Palmeo al semi gigante en el codo. "No te preocupes Hagrid mandaremos por lo menos dos personas diariamente a ayudarte."
Cada uno de nosotros convoco a su Patronus para probar a Hagrid de lo que hablábamos y como nos protegeríamos mientras guiábamos a los creaturas a los terrenos de la escuela.
Me encontré con los gemelos por ultima vez la noche siguiente en el pasadizo. Después de cenar y antes de que soltaran a los dementores, me puse la capa sobre mi y me fui directo a mi destino.
Abrace a mis hermanos por largo tiempo después los puse al tanto de lo que había pasado. Se veían orgullosos de su hermana pequeña, diciendo que nos habíamos convertido en los mayores vagos que el castillo había visto. Les platique acerca de los espejos y les pedí que me los restauraran, pero no podían hacerlo.
Se iban a esconder y empezarían con un programa de radio. Me explicaron lo básico y Lee seria parte de ello también. Lo llamaría Potterwatch y querían que adivinara la primera contraseña, pero mis antecedentes no eran los mejores, tuvieron que revelarlo, era mi nombre.
No tenían noticias del Trío, pero si me pudieron decir que Tonks llevaba dos meses de embarazo. Estaba tan emocionada con esa información. Los abrace para despedirlos y me dijeron que volverían con mas suministros.
Al salir del pasadizo, mi capa se atoro y se me cayo, me agache para tratar de juntarla y me encontré cara a cara con Malfoy.
El la levanto. "Bueno Weasley," dijo mientras sentía la textura de la tela. "Veo que Harry te dejo algo para recordarlo."
Mordí mi lengua, esperaba que el no tratara de pelear, que recordara nuestro trato.
"DRACO?" lo llamo la voz de Amycus. "LA ENCONTRASTE?"
Draco maldijo y me devolvió la capa. Pude echármela encima antes de que Amycus acabara de dar la vuelta.
"Encontraste a la chica?"
El tiempo se detuvo. Debí haberme quedado de mas con mis hermanos. De seguro los dementores no tardaban en patrullar los corredores. De alguna manera se enteraron de que no estaba en cama. Sabia que tenia que haber usado la capa antes de salir de la torre. Aguarde con anticipación la respuesta de Draco.
"No," mintió.
"Con quien estabas hablando?"
"Pensé que la había visto," dijo. "Pero debí haberla confundido."
Trate de irme en puntitas, mientras Amycus estudiaba la cara de Malfoy en busca de mentiras. Me detuve detrás de Amycus para poder verle la cara también.
"Profesor Carrow," dijo, sus ojos tratando de buscarme y esperando que yo siguiera para que pudiera escuchar. "Necesita ayuda para asegurar los pasadizos?"
"Alecto y yo no necesitamos ayuda de los estudiantes," Amycus dijo, "La magia negra que vamos a poner no lo sabe hacer ninguno de séptimo año."
"Mis amigos y yo a veces usamos esos pasadizos." Dijo Draco.
"A menos que quieran morir, Draco, sigan usandolo," Amycus sonrío. "Pero odiaría echar a perder semejante hechizo en un Slytherin. Esperemos que mejor sea un Weasley o un Longbottom,"
"O un Potter?"
Amycus se carcajeo. "si logra pasar el encantamiento aullido en el pueblo, entonces si, nuestro hechizo se hará cargo de el." Le hizo la seña a Draco para que lo siguiera. "Ahora vamos a seguir buscando."
Los Carrow no eran los mortifagos mas inteligentes. Fuimos muy sutiles con nuestra rebelión el primer mes, enfocándonos solamente en la espada. Nos rehusamos a participar en la propaganda anti muggle y también a torturar a nuestros compañeros.
Después del incidente con la espada, vieron que no éramos una banda de revoltosos, y que no éramos individuos sin sentido de unidad. Éramos un grupo unido que se interponía entre ellos y el alumnado. Cuando se dieron cuenta de ello, acrecentaron sus esfuerzos para tratar de separarnos. Nosotros hacíamos lo mismo, acrecentábamos nuestra fuerza para separarlos a ellos.
Dejaron entrar a los dementores, nosotros mandamos a nuestros Patronus para contrarrestarlos. Nos mandaban como castigo a torturar a los alumnos, lo dejábamos ir. Nos mandaban ser torturados, nosotros pedíamos mas.
El extraño misterio de Snape no se esclareció. Fue claro que castigos usaba el director y cuales los Carrow. Snape rehizo los decretos de Umbridge acerca de no clubs, organizaciones o equipos, los Carrow nos torturaban ellos mismos. Cuando fui atrapada por Snape conjurando mi Patronus, me prohibió ir a Hogsmeade. Cuando los Carrow me atraparon fui azotada. Todavía tengo las marcas en la espalda.
Octubre llego.
Me senté junto a Neville su cara todavía no había sanado de la ultima detención y dudo que alguna vez fuera a ser la misma. No lo sabrían al sentarse junto a el. El estaba lleno de esperanza y optimismo, incluso cuando los miembros del ED se veían perdidos.
Era asombroso poder seguir platicando de cosas triviales. Hablamos acerca del examen que McGonagall estaba por aplicarnos, nos preguntábamos si lo haría un poco fácil para nosotros.
Patine un poco al acercarme a la mesa, mi varita se salio de mi bolsillo y cayo a varios pies de distancia. Me agache para juntarla, pero alguien puso el pie sobre mi mano. Mire para arriba, era Draco. Crabble y Goyle volvían como guardaespaldas.
Nadie había visto, excepto unos chicos de primero que no osaban retar a un Slytherin. Los ojos de Draco brillaron mientras volteaba a ver a los chicos que habían presenciado la escena y después a mi. Sacudió su tunica y sonrío. "Que haces Weasley?" pregunto. "Extrañas dormir en el suelo de tu casa?"
Crabbe y Goyle sonrieron. Sus palabras ya no me afectaban, cuando supe que hacia esto solo por montar un show. "Cállate Malfoy," le respondí.
"Escuche que encontraron a alguien muy parecido a tu hermano," Draco dijo mientras me daba la vuelta. "Pensé que estaba en casa muy enfermo."
Me congele. Habían atrapado a Ron? Me volví hacia el implorándole con la mirada.
"Lastima que se escapo," dijo. "Me hubiera encantado leer los encabezados." Hizo una línea en el aire. "La comadreja amiga de Harry Potter fue atrapada."
Levante mi varita directo a su pecho y lo acorrale en contra del muro, levante a un mas la varita justo entre los dos ojos y me acerque. Despacio le susurre, "Gracias." Y lo libere.
Saco su varita de su tunica y me apunto mientras me daba la vuelta, me cabello hondeo. Se que no se le debe dar la espalda a un enemigo, pero sabia que este chico en particular no me hechizaría, y mas por que el profesor Flitwick entre y presencio la escena.
Me deje caer al lado de Neville con cara de susto.
"Que fue todo eso?" susurro.
"Casi atrapan a Ron," le susurre yo.
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Mi mano escribía furiosamente en un diario en el cual un escritor desconocido me respondía. Las escenas de mi primer año pasaron de manera rápida, todo se lleno de niebla.
En la Cámara, vi como Tom se escapaba del diario y se reía de mi estupidez. "No me temes." Siseo.
Pero en vez de que Harry saliera con vida, el Basilisco lo había matado a el. Estaba tirado a mi lado…
"Te extraño tanto Ginny."
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Me senté en mi cama, desperté de esa horrible pesadilla, mi sabana estaba cubierta de sudor y lagrimas. Tome mi varita y encendí luz en la velas y antorchas del cuarto. El viento de mediados de octubre silbaba afuera.
"Harry?"
No hubo respuesta.
Podría jurar que fui despertada por su voz. La escuche justo a mi lado, susurrando en mi oído. Temblé al darme cuanta que no había sido parte del sueño. Pero para mi decepción no encontré a quien buscaba.
En algún lado, Harry estaba pensando en mi, preguntándose si estaba bien. Cerré los ojos tratando de concentrarme, esperando emanar toda mi energía a ese hombre que tanto amaba.
Apague las luces y susurre a la nada. "Yo también te extraño Harry," deseando con todo mi corazón que el también lo pudiera escuchar.
Que les pareció? Al principio no me gusto mucho, ya que me encanta el romance, pero no esta tan mal, digo lo que nos cuenta nadie mas lo ha hecho. Al releerlo y traducirlo me empezó a gustar cada vez mas, desgraciadamente la vida no solo tiene momentos de romance y besos, bueno seria no? Y que les digo esas escenas con Draco y Ginny me gustaron, ya entiendo por que les gusta esa pareja a algunos. Jaja, nada que ver, pero que puedo hacer con mi mente perturbada…Nada, solo disfrutar. El autor aclara que no hizo a Draco "bueno" nada mas por que quiso, sino por que realmente en las RM Draco había cambiado mucho y no pudo hacerse bueno de la noche a la mañana. Como ultimo dato y para responder por fin a quien lo había preguntado, quedan solo seis capítulos mas. Nos vemos la próxima.
