Capítulo 14:

Tanto el anciano como Inuyasha la miraron boquiabiertos sin creer en lo que estaba pasando. La perla brillaba con tanto fulgor que alumbraba por completo la oscuridad de la cueva y su brillo chocaba contra las estalactitas y estalagmitas que se formaban en el lugar. Kagome se la llevó al pecho y cerró los ojos, mientras la perla poco a poco iba perdiendo el brillo, hasta quedar en sólo una perla normal, común y corriente.

- No puede ser... - Dijo el anciano acercándose hasta ella. La chica abrió los ojos y lo miró con serenidad, luego la apartó de su pecho y la miró detenidamente.

- Siempre estuvo aquí...-Murmuró Kagome.

- Entonces... los acontecimientos extraños... eran... ¿por eso???- Preguntó Inuyasha incrédulo. El anciano monje se acercó más hasta Kagome y miró la perla. La chica estiró la mano con claras intenciones de entregársela, pero el hombre sacudió la cabeza.

- Usted la encontró, usted es la guardiana... así estaba escrito.

- Es increíble- Dijo la anciana mujer mirando la perla que yacía sobre la mesa.- No puede ser... entonces era cierto...

- ¿Escuchas?- Preguntó el anciano mirando alrededor.- los pájaros volvieron a cantar...

Inuyasha miraba a Kagome preocupadamente. Todo era realmente extraño y preocupante ¿porqué Kagome había encontrado la perla?... ¿Una perla que se creía era parte de un mito?? Y lo más preocupante... ¿iba a ser ella su guardiana???

- Lo extraño es que... la perla... según los relatos... debería ser de color rosa pálido... - Dijo la anciana mirando preocupada al anciano.

- Es cierto... la perla esta muy oscura... y eso es... preocupante...

- Qué... ¿no es normal eso??- Preguntó Inuyasha ansioso. No le gustaba nada si la perla resultaba peligrosa, Kagome podría correr peligro.

- Según sé... esta perla... reacciona de acuerdo al corazón de su dueño.- Respondió el anciano monje mirando preocupado a Kagome. La chica se levantó de súbito y tomó la perla entre sus manos.

- Estará bien... no tiene de qué preocuparse, la cuidaré, confíe en mi.- Respondió mirándolo seriamente.

Ambos tomaron el camino de vuelta, Kagome caminando lentamente e Inuyasha a su lado, sobre la motocicleta a muy baja velocidad. El joven muchacho la miraba preocupado, tratando de descifrar en su mente la rara actitud de la chica y los extraños acontecimientos que la vinculaban con la perla de Shikkon.

- Kagome... - La muchacha lo miró apenas.-... Tenemos que hablar.- Dijo el chico suplicante, mientras se detenía de súbito con la moto en sus manos. Kagome se detuvo también.

- ¿Hablar?

Él la miró un poco sorprendido ¿Acaso no intuía que las cosas no estaban bien?... ¿En qué demonios estaba siempre pensando? Su rostro de sorpresa se fue relajando poco a poco... le dolía enormemente la indiferencia que ella mostraba.

- No sé porqué estas comportándote así.- Dijo al fin casi en un suspiro.

La chica lo miró sin expresión.

- No sé de qué hablas.- Fue su seca respuesta.

- ¿Porqué no me lo dices??- Preguntó impaciente.- ¿Crees que soy un tonto?? Me tratas peor que a tus enemigos!

Un profundo silencio se hizo en el lugar, ambos jóvenes se miraron intensamente, finalmente Kagome se mordió el labio enojada.

- No quiero hablar ahora- Respondió al fin mientras seguía su camino.

- Kagome... espera... ¡¡¡Kagome!!!!

La chica volvió a detenerse pero no lo miró. Exasperado el chico soltó la motocicleta que cayó al suelo pesadamente, y se puso frente a ella.

- ¡No me voy a quedar así! De un día para otro has cambiado y yo no sé por qué!... ¿Qué estas pensando?... ¿A qué estas jugando?... ¿Porqué no puedes contarme lo que sucede?... ¿Crees que soy un idiota?... ¿Tanto te cuesta aún confiar en mi?...- Todo esto lo gritó casi sin pensar, era como si todos sus sentimientos de angustia por ella habían salido al fin de su boca, expresando la inquietante duda que también lo estaba embargando. La miró luego calmándose internamente... -... Fuiste a mi departamento llorando y no me contaste qué fue lo que te sucedió... No te importaba la calificación... y ahora... - Musitó apenas.

Kagome escuchaba estática cada una de sus palabras pero no lo miró, su cabeza la mantenía baja. Enojada se sacó la mochila de la espalda y la abrió, sacando un cuaderno que comenzó a hojearlo rápidamente, hasta que al fin la encontró. Allí estaba, como una espina clavada en su corazón, la fotografía, que tomó con sus dedos y se la mostró.

- ¿Conoces esta fotografía?

La cara del chico cambió por completo, abriendo los ojos de par en par, sorprendido y confundido totalmente.

- La encontré en tu cuaderno, en el cuaderno que tú mismo me prestaste.- Dijo ella seriamente. Hubo un incómodo silencio. Kagome se acercó de pronto a él y tomó su mano, y sobre ella dejó la fotografía.- Esto te pertenece.

- Kagome... - Dijo al fin el muchacho arrugando la fotografía por completo con su mano.

- Tú ya la conocías... ¿verdad?... ¿Porqué no me lo dijiste? No me mientas... vi como mi hermana y tu se miraron... y esa noche cuando hablaban en el patio... no quiero que sigas engañándome, Inuyasha...

- ¡¡Pero si no estoy engañándote!!!- Protesto enojado.

Kagome lo miró fijamente con una pequeña irónica sonrisa.

- ¿Sabes?...- Dijo ella-... ahora que todo ha terminado... las clases ya estan finalizando... será mejor que... no nos sigamos viendo...

Inuyasha la miró atónito.

- No es necesario seguir con esto... - Prosiguió Kagome.

- ¿Qué estas diciendo??- Preguntó confundido.

- Toda esta historia entre nosotros... fue absurda desde el principio... - Dijo ella mirándolo tristemente.

Inuyasha la miró extrañado ¿de qué estaba hablando?

- Nunca debió ser... - Recalcó Kagome.

Inuyasha la miraba estupefacto, recién asimilando sus palabras.

- Nunca.

Vio en sus castaños ojos un poco de brillo en ellos, cualquiera diría que eran lágrimas pero su dueña se contuvo, las retuvo a duras penas. Lo miró aún seriamente, mientras sentía un doloroso y amargo nudo atascado en su garganta.

- Kagome... fue... gracias a... esta fotografía que te conocí.

La chica arrugó el ceño sorpresivamente ¿Qué estaba diciendo?!

- Esta... fotografía... no me pertenece...

- No quiero seguir escuchando.- Respondió la chica exasperada mientras sacudía la cabeza confundida y retomaba su camino, pero Inuyasha volvió a impedirle el paso.

- Nunca me has preguntado porqué yo... te rapté aquella vez.

La muchacha se quedó estática... era cierto...

- Mi hermano fue quien conoció a Kikyo... no sé cómo y yo... yo le debía un favor y me comprometí a llevársela... la foto era para reconocerla... pero te confundí con ella...

Kagome lo miró atónita ¿era cierto eso?

- El error que cometí fue no haberte dicho esto antes...

La muchacha lo miró con detenimiento... parecía tan sincero... ¿era cierto lo que decía? tal vez... tal vez si... pero... estaba tan cansada de las mentiras, de la desconfianza, las burlas... no podía arriesgarse a ser el payaso del curso nuevamente... ni de su hermana... bien sabía que ella podía mentirle también fingiendo como lo hizo antes. El rostro de Inuyasha parecía tan sincero... pero sincero también parecía Houyo... sincera parecía su hermana fingiendo ser una recatada sacerdotisa...

- Kagome... lo que digo es cierto... Ni siquiera conozco a tu hermana... ni me importa hacerlo... - La miró con detenimiento mientras intentaba decirle con sus ojos lo que albergaba en su alma. La amaba ¿Acaso no se lo había dicho?... ¿Acaso no se lo había demostrado?. Kagome lo miró también, largos segundos expectantes...

- Yo... yo... ya no quiero... es mejor que ya no tengamos nada que ver... seré la guardiana de la perla... y sólo de eso me voy a preocupar.- Respondió al fin tratando de evitar la mirada casi atónita del chico y también evitando por completo el dolor indescriptible que sentía en el pecho. Pero era mejor así... sufriría ahora... pero sería la última vez que lo haría.

Pasó a su lado firmemente dejando al chico completamente estático. Hubiera jurado que la explicación satisfasciera y aclararía todas las dudas y temores entre ellos... pero no... no la siguió, aunque estaba deseoso por hacerlo pero... si sus palabras ya no valían para ella... pero estaba seguro... no tenía el corazón de piedra... era ella quien intentaba hacerlo parecer... y en el mismo camino donde hacía una semana todo comenzaba entre ellos al fin, ahora todo terminaba...

- ¿Porqué no confías en mi, Kagome?...- Murmuró dolorosamente, mientras apretaba ambos puños de su mano fuertemente, evitando sentir un inaudito dolor que de pronto lo embargaba...

Cuando Kagome despertó un rumor constante se escuchaba en las afueras del templo. Se levantó pesadamente aún sintiendo un dolor infinito por el termino de una relación que apenas comenzaba. Abrió las cortinas y se sorprendió de ver mucha gente en el patio del templo, inclusive había periodistas y fotógrafos. Corrió hasta el pasillo donde chocó con su hermana que la miraba seriamente.

- ¿¿Qué esta pasando??

Se ha divulgado que la perla esta en el templo... han venido a verla... - Dijo la mujer.

- ¿Qué??

- Mejor será que bajes... quieren conocer a la guardiana.- Respondió sin evitar un tono de voz algo irónico. La verdad era que no le gustaba que su hermana llamara la atención nacional por haber descubierto un mítico tesoro... Kagome la miró asustada-... son las consecuencias de convertirse en sacerdotisa... - Recalcó la otra.

Inuyasha entró a la cafetería y al instante se vio llamado. Miró y era su amigo que estaba sentado en la mesa de siempre junto a la mesera a su lado.

- ¿Viste las noticias?- Preguntó impresionado el chico. Inuyasha se sentó frente a él tratando de evitar su mirada.

- ¿Pasó algo?- Preguntó desganado.

- Mira.- Dijo la muchacha al tiempo que apuntaba con su dedo hacia el televisor que se encontraba encumbrado en un esquinero. La imagen mostraba el templo Higurashi y una entrevista con Kagome.

- Kagome...

- Encontró la perla de shikkon... es increíble!

Inuyasha apartó su vista de la imagen que le mostraba el televisor y se quedó seriamente mirando un punto infinito. Los dos chicos se miraron intrigados.

- ¿No lo sabías?- Preguntó Miroku.

- Sí, fui con ella nuevamente a la cueva... la vi excavar la tierra y encontrarla...

Sango y Miroku lo miraron impresionados. La voz del muchacho sonaba apagada.

- Ella quiere dedicarse por completo a ser la guardiana de la perla... no hay nada más en su vida.

- ¿Qué dices?- Preguntó consternada Sango.

Inuyasha se recostó en la silla y los miró apenas.

- No le importa nada más... salvo la perla de shikkon.

Kagome entró al aula y al momento todos se le quedaron mirando. Incómoda, caminó hasta su puesto presurosa y se sentó en un rincón tratando de evitar sus insistentes miradas. Poco a poco fue levantando la vista. Allá, al otro extremo estaba Inuyasha, que trataba de no mirarla aunque estaba deseoso de hacerlo. El chico apretaba fuertemente el lápiz con sus dedos hasta que lo sintió crujir, luego lo soltó, cayendo este sobre la mesa. Tsubaki estaba otra vez a su lado, muy junto a él y la miraba enojada, demasiado enojada. Kouga estaba sentado más adelante, increíblemente al lado de la pelirroja Ayame, que lucía feliz. Las horas pasaron lentamente hasta que el reloj tocó las 10. Rápidamente salió del lugar sintiéndose asfixiada y se fue a la cafetería. No pasó mucho rato hasta que un grupo de jóvenes se acercó ruidosamente hasta ella, mirándola felices.

- ¿Qué... qué sucede? - Preguntó temerosa. Uno de ellos dio un paso adelante y habló.

- Sólo queremos... decirte en nombre de los estudiantes de la Universidad de Tokio que... estamos muy felices de tener una compañera como guardiana de la antiquísima "Perla de Shikkon"

La chica pestañeó repetidas veces confundida. Los miró uno por uno, creía que le estaban gastando una broma.

- Gra... gracias... - Respondió al fin sin saber que más decir. Todos le respondieron con una amplia sonrisa y miradas de admiración, aquello la confundía enormemente, no estaba acostumbrada a ser el centro de algo... a llamar la atención de esa manera.

- Ven... tenemos algo allá afuera... por favor... - Dijo el chico y al que ella reconoció luego como el Presidente de Alumnos. Lo miró asustada. De pronto un inaudito mal presentimiento la embargó.

- No... no... gracias... - Dijo rehusándose por completo tratando de ser cortés, pero las suplicas de todos hizo que se viera en aprietos.

- Hay mucha gente esperándote afuera... sólo di unas palabras... por favor.

- Sí, por favor...

- Por favor...

Un coro de suplicas inundó por completo el lugar. Incómoda y a la vez agradecida por aquel acto que sus compañeros de Universidad demostraban, sonrió tímidamente mientras se levantaba de la silla.

- Esta bien... pero cálmense.

Caminó con ellos un poco avergonzada. La guiaron hasta el pequeño escenario que los universitarios utilizaban los días viernes para realizar tocatas o algún panorama del lugar. Muchos estaban ya congregados a su alrededor, alentados por los mismo del centro de alumnos para dar un pequeño homenaje a su camarada por encontrar algo tan importante para la historia de su país.

- Todos hemos visto y escuchado el extraordinario descubrimiento de un valiosísimo objeto que se creía era una leyenda... y estamos orgullosos que una compañera lo haya hecho y más todavía que se haya convertido en la guardiana de la perla de Shikkon. Nosotros, como universitarios, estamos orgullosos por ti, Kagome Higurashi, por eso es este pequeño reconocimiento... por favor, un gran aplauso...

Cada vez mas gente se iba congregando alrededor y los aplausos se hicieron escuchar a rabiar. Ella sonrió avergonzada y a la vez agradecida... no le gustaba ser expuesta así pero ellos sólo la estaba apoyando en su nueva labor.. y eso lo agradecía infinitamente. De pronto una voz sonó en el lugar y poco a poco los aplausos fueron muriendo. Los murmullos se fueron haciendo cada vez más fuerte... y de pronto la voz inconfundible de Tsubaki se dejó oír.

- Ella no merece tenerla!!! No lo merece!!!- Gritaba enojada, mirando con odio a Kagome. La sacerdotisa la miró incrédula ¿porque estaba diciendo eso¿Tanto la odiaba?

- No eches a perder esto.- Dijo el presidente a través del micrófono enojado.

- Tú no lo sabes, nadie lo sabe, ella no merece tenerla... no puede tenerla!!... ¡Cómo te atreves a engañar a estas personas?... ¡No te da vergüenza?? Con la hermana que tienes..!!

La muchacha abrió los ojos con sorpresa mientras se mordía fuertemente los labios. Tsubaki... ella conocía su secreto!! Y esta dispuesta develarlo!! Kagome bajó presurosa del pequeño escenario tratando de escapar del lugar.

- No te escapes!!... Enfréntalo!!... Dile a todas estas personas quien eres!! Tú no mereces tener algo tan puro como la perla!!!

Kagome respiró forzosamente tratando de no escuchar sus palabras, pero de pronto se vio rodeada por los jóvenes y se desorientó. Las nubes cubrieron el cielo azul de pronto y una fuerte brisa comenzó a soplar. Kagome miraba a todos lados buscando una salida... Y Tsubaki seguía gritando y apuntándola con el dedo. Inuyasha salía de la facultad cuando vio a la multitud. No le hubiera dado importancia sino fuera porque vio a Tsubaki gritando como loca entre la multitud y apuntaba a alguien. Sus dorados ojos se dirigieron a la fina silueta que se encontraba unos cuantos metros más lejos de la otra, encerrada por la multitud y totalmente desorientada. Caminó presuroso mientras escuchaba la chillona voz de Tsubaki gritar.

- Lárgate, fuera de este lugar!! Nadie quiere personas como tú!!

Inuyasha vio el rostro totalmente confundido de Kagome, su rostro pálido y los ojos más brillante, tratando de salir del circulo pero se veía pronto encerrada, estaba atrapada.

- Tsubaki¿qué haces?- Murmuró el chico a su lado. La chica lo miró enojada.

- Todos quieren rendirle tributo a alguien que no lo merece! Tú también... estas ciego! Ella no puede ser sacerdotisa, no puede ser guardiana de la perla!!.

- Cállate- Dijo de pronto con voz temblorosa Kagome, derrotada, llevándose ambas manos a sus oídos.- cállate, por favor cállate.-

- Lo diré...para que todos sepan la clase de persona que eres! De la familia que vienes!!

- Cállate- Dijo Kagome más fuerte al borde del colapso. La miró luego y sus ojos se posaron en los de Inuyasha que estaba a su lado ¿él estaba con ella? – cállate...

- No me callaré... que lo sepan todos... tu hermana es una prostituta! Es una prostituta!! Engañó a todos siendo sacerdotisa y no lo era! Y ahora seguramente tú quieres hacer lo mismo! No queremos esa clase de gente aquí!

- No... no...

Todos se quedaron en silencio mientras la lluvia comenzó a caer poco a poco. Inuyasha abrió los ojos sorprendido. Miró a Tsubaki que estaba totalmente descontrolada pero satisfecha, viendo a Kagome intentado acercarse a ella enojada, pero su paso fue impedido porque algunos la sujetaron, sabiendo o imaginando lo que ella se proponía.

- No... deja de decir eso!! Cállate!!- Gritó a todo pulmón, sintiendo una ira incontrolable y un deseo de arrancarle los cabellos a la chica que miraba con una sonrisa satisfecha el haber revelado su secreto.

- Si!! Prostituta! y tú también lo eres!!

- Nooo... nooo!!!- Intentó forzosamente estirar sus brazos para alcanzarla, pero se vio fuertemente impedida.- Nooo!! No!!!- Gritó descontrolada, mientras la lluvia caía fuertemente sobre sus cabezas. Inuyasha vio el rostro de contracción y dolor de la muchacha y se abrió paso a duras apenas entre la multitud, golpeando fuertemente para llegar a su lado. Alcanzó a tomarla entre sus brazos antes que ella diera un estremecedor grito, cayendo desmayada en su pecho.

Continuará...