Disclamer: Todo pertenece a J.K Rowling


Suerte

Los tiempos en que dormía debajo de la alacena del número 4 de Privet Drive habían quedado atrás. Los tiempos en que sufría y se sentía desdichado y fuera de lugar habían quedado en el olvido.

La verdad es que habían quedado en el pasado hace muchos años atrás, cuando vio a Hagrid por primera vez tirando abajo la puerta.

Porque cuando por primera vez vio Hogwarts y por fin se sintió cómodo y seguro, supo que había encontrado su hogar.

Aunque ahora era diferente, estaba de pie, mirando por la ventana, viendo como Molly corría de un lado a otro, mientras Ron y George acomodaban a los invitados que iban llegando.

Sonrió al ver a Luna, nuevamente con una vestido amarillo, haciéndole recordar la boda que años atrás se había celebrado ahí mismo.

El paso del tiempo era inevitable, pero todos los buenos recuerdos quedaron grabados en su memoria. Porque en ese lugar había vivido los mejores años de su vida. Gracias a esa familia humilde y de buen corazón, era feliz.

Como una vez el Señor Weasley le había dicho "Tuvimos suerte el día que Ron decidió sentarse en tu compartimiento Harry".

La verdad es que el había tenido suerte de encontrar a esa familia. El tenia la suerte de ser parte de esa familia, porque así se sentía y por sobre todas las cosas…el tenia la suerte de casarse con Ginny.

Estaba absolutamente calmado, algo inusual, porque pensó que estaría nervioso y que no podría estar tranquilo. Pero se encontraba sereno. Quizás el hecho de que esto era lo que deseaba hace años y que por fin se hacia realidad lo mantenían así.

Ginny había llegado a su vida en el momento justo. Porque cuando mas la necesitaba, cuando se dio cuenta que el era el salvador del mundo mágico la pelirroja estaba junto a el. Incondicionalmente.

A veces se sentía culpable por no haberla visto antes. Ella era su todo, era la razón por la que seguía día a día, y en pocos minutos más, estarían juntos para siempre.

-¿Harry?-Se volteo para ver a Bill, de pie en la puerta, con su impecable traje de gala.-Ya es hora.

Asintió con la cabeza, para luego salir con el de la habitación.

La vida le había dado golpes y muy duros, como también le había dado alegrías y satisfacciones, pero siempre le agradecería por el ángel que caminaba hacia el.

Porque la sonrisa de Ginny, quien caminaba del brazo de su padre, lo iluminaba todo. No podía despegar la vista de ella. No podía dejar de admirar a su futura esposa, la persona que mas amaba en el mundo.


Espero que les haya gustado. Muchisimas gracias por todos sus reviews

Besos