¡Hola!

Lamento la tardanza, me han traído de un lado para otro con tontos y aburridos trámites. Pero aquí les dejo el capitulo, espero que les guste… Y que no me maten :S

Saludos

Love-Dreamer-HP

Capítulo 14

Vivir con ella

POV Ron

Miraba a mi esposa caminar de un lado a otro, movía las manos, murmuraba algunas frases y después negaba con la cabeza. Estaba buscando inspiración.

Me encontraba recostado en la cama que compartíamos desde hace casi un año, intentaba leer un artículo nuevo sobre la especialidad que estaba estudiando, pero me era imposible lograr concentrarme al ver la figura de mi mujer vagando como león enjaulado. Desde que se había publicado su libro y el éxito y petición de más había aumentado, ella no dejaba de escribir las siguientes partes de su fantástica historia y era por eso que el no encontrar su inspiración la estaba volviendo loca. Quise llamar su atención, pero sabía que sería inútil, así que mantuve mi vista en ella esperando que me viera en algún momento.

—Es inútil —me dijo cuando se dio cuenta que la miraba—. Jamás sabré cómo continuar y entonces nadie nunca sabrá cómo termina la historia—se quejó cruzando sus brazos y sentándose a mi lado.

—Tranquila, la inspiración llegará cuando menos lo imagines —animé.

Me acerqué a sus labios y los besé tranquilamente. Ella correspondió a mi beso como lo hacía siempre, haciéndome sentir un conocido y agradable cosquilleo en toda la espalda. Después tomé su rostro entre mis manos y la miré a los ojos.

—Cuando menos te lo esperes estarás tan concentrada escribiendo que ni siquiera me vas a hacer caso.

—No exageres.

—Me ha pasado algunas veces. No creas que hablo al tanteo —Hermione empezó a reír—. Es en serio, amor.

—Sí, tienes razón —respondió ella sin quitar su sonrisa.

Admiré a mi castaña por unos segundos más y entonces ella me rodeó la cintura con sus brazos y después de su abrazo colocó su cabeza en mis piernas y me miró.

— ¿Qué lees?

—Un artículo sobre algo que me preguntaron hoy —expliqué sin desviar mi mirada de Hermione.

Con tranquilidad, comencé a acariciar su mejilla. Ella cerró los ojos y sonrió débilmente.

—Soy una distracción, ¿cierto? —me dijo sin abrir los ojos.

Quizá lo era y es que desde que había comenzado a estudiar la especialidad de cardiología por las mañanas y a trabajar por las tardes, mi vida se reducía a cansancio, estrés, sueño y estudio constante. Hermione sabía llevar las cosas muy bien, de hecho creo que me consentía demasiado, siempre se preocupaba por que estuviera impecable, bien alimentado y lo menos cansado que se podía. Cada día al llegar del trabajo me esperaba una deliciosa cena caliente, mi esposa con una sonrisa y un rato después, una cómoda cama que compartía con la mujer de mi vida, no podía quejarme. Sin embargo, creía también que Hermione necesitaba atención y se la daba siempre que me era posible, por lo que cuando dijo aquello no dudé en contestarle:

—Por supuesto que no.

Ella, que había abierto los ojos justo unos segundos antes de mi respuesta, me lanzó su mirada incrédula para después colocar su mano en mi nuca y atraerme hacia ella besándome divertida.

—Te demostraré que es verdad —susurró entre besos.

En ese momento supe que cualquier lectura, estudio y estrés se acabarían y que lo único importante era disfrutar de mi feliz matrimonio justo como estaba en ese momento, porque amaba a mi esposa más de lo que amaba a cualquier otra cosa y vivir con ella era la mejor decisión que había tomado.

OoOoO

Conducía camino a la casa de mi hermana después de una larga jornada de trabajo. Ahí pasaría a recoger a Hermione, ya que había estado todo el día con ella y mi sobrino James. Cuando llegué a la casa de Ginny, le di un pequeño beso de saludo y despedida y unos minutos después salimos hacia nuestro hogar. Durante el camino noté que mi esposa estaba muy pensativa y miraba la ventana sumida en sus pensamientos, así que tomé su mano para llamar su atención.

— ¿Sucede algo? —pregunté cuando ella volteó.

—Nada —se limitó a responder.

Claro que era verdad que conocía a mi esposa mucho mejor de lo que conocía a cualquier otra persona, por lo que supe que tenía que insistir un poco más en el tema.

— ¿Segura? Porque sinceramente no creo que no pase nada.

Hermione sonrió.

—No es nada —se quedó en silencio—. Bueno es que hoy Ginny me dio una noticia estupenda y se supone que no tengo que decir nada hasta el sábado cuando lo anuncie a la familia —comentó con emoción.

—O sea que no me dirás nada hasta el sábado. Bien —contesté tratando de sonar molesto y así lograr que ella me contara la verdad.

—No te enojes. Te lo diré si prometes mostrarte sorprendido el fin de semana.

—De acuerdo lo prometo —dije acercándome a ella y besando levemente sus labios aprovechando que estábamos detenidos en una señal de alto y que esa era nuestra sutil manera de prometernos algo.

—Ginny está embarazada otra vez —anunció con una delicada sonrisa—, está muy emocionada con ello, apenas tiene un mes y hoy va a decírselo a Harry.

—Es fantástico, me alegro mucho por ellos. Pero eso no es lo que te tiene tan pensativa, ¿cierto?

Mi esposa me miró aún más atentamente que como lo había estado haciendo.

Semáforo en verde y entonces tuve que avanzar y escuchar.

—No, no es eso —comenzó—. Es que… Ginny dijo algo que me hizo pensar.

— ¿Y qué fue eso?

—Dijo "Ustedes se están tardando" y la verdad es que si lo ves desde su punto de vista puede que tenga razón, nos estamos tardando, pero al mismo tiempo creo que estamos llevando las cosas a nuestra manera. Estamos disfrutando de nuestro matrimonio, tenemos un ritmo de vida, una rutina establecida que de verdad me gusta y además creo que aún no es tiempo, que no estamos preparados —Hermione soltó un largo suspiro—. ¿O tú crees que deberíamos comenzar a agrandar la familia?

Su pregunta me tomó por sorpresa. La verdad era que no habíamos hablado nunca del tema, para nosotros el llevar nuestro matrimonio como iba estaba bien, no nos habíamos puesto a discutir sobre tener hijos en ese momento o incluso después. Era cierto que a veces me imaginaba a alguna pequeña castaña o a un pelirrojo corriendo por nuestra casa, pero, al igual que ella, no me parecía que fuera el momento adecuado de hacerlo.

—Tengo claro que quiero tener hijos contigo, Hermione, pero hacerlo ahora creo que es… difícil —contesté—. Si vamos a agrandar la familia, creo que lo justo es que tengamos las condiciones óptimas para hacerlo.

—Sí, también creo eso.

Llegamos a casa en ese momento. Bajamos del auto y nos apresuramos a entrar. La vi caminar hacia la sala y comenzar a acomodar algunas cosas, después se dirigió a la cocina. Aún no estaba del todo bien, así que me acerqué y la abracé por detrás colocando mis manos en su abdomen y besando su cuello, ella volteó y me miró con una sonrisa.

—Aunque claro que no me disgustaría si por sorpresa alguien comienza a crecer ahí adentro —dije señalando su vientre.

Ella me sonrió enormemente.

—Bueno, Ron, pero para eso tendríamos que ponernos a trabajar.

OoOoO

Los días siguieron su curso hasta convertirse en semanas. El hospital seguía absorbiéndome y ahora cada que llegaba de trabajar podía notar que a mi Hermione le había regresado la inspiración por arte de magia como lo había previsto y justo de esa manera era como me ignoraba y me dejaba estudiar más. No estaba muy contento con ello, pues me gustaba que me distrajera con sus ocurrencias, pero por alguna razón se veía dispuesta a terminar ese libro a como diera lugar.

Unos meses después nos reunimos todos en La Madriguera para celebrar el cumpleaños de los gemelos y ahí mismo ella anunció que la publicación de su nuevo libro estaba en trámite cosa que nos alegró a todos. Sin embargo, incluso ahí yo seguía notándola pensativa, se perdía en otro mundo constantemente y eso comenzaba a preocuparme, definitivamente hablaría con ella al llegar a casa.

—Hermanito, sigue notándose que estás muy enamorado —dijo George de repente.

—Bueno, es que con una mujer como ella ¿quién no seguiría enamorado? —bromeó Fred.

—Déjenme en paz, chicos —reí.

—Es un verdadero regalo el que nos dedique el libro a todos nosotros.

—Pero hay que admitir, Georgie, que también es un grato regalo el tener a nuestro hermanito aquí hoy, recuerda que siempre está "No puedo"

—"No tengo tiempo"

—"Quizá otro día"

—"Tengo que estudiar"

—"Lo siento, chicos, será en otra ocasión" En serio Ronnie, necesitas darte más tiempo.

—El tiempo es oro y tengo que terminar la especialidad para así de verdad tener más tiempo —comenté.

Era verdad lo que mis hermanos decían, a veces no me daba el tiempo suficiente para estar con la familia, la carrera me absorbía y no me agradaba mucho, pero era un sacrificio que sabía que valdría la pena, además el compartir mi tiempo libre con Hermione era lo único que necesitaba para ser feliz.

—De acuerdo, lo que tú digas —respondió George.

Más tarde todos comenzamos a ir a nuestras respectivas casas. Fui hacia donde se encontraba mi esposa y no pude evitar esbozar una sonrisa al verla cargando a Lucy, la nueva integrante de la familia que apenas tenía un par de meses de edad y era la hija más pequeña de mi hermano Percy y fue entonces que pensé que quizá ya era tiempo de agrandar la familia.

—Bajar de peso es lo más difícil, pero mírate a ti, estás muy, muy delgada, deberías comer más, mujer, ¡vas a desaparecer! —comentaba Audrey a Hermione cuando llegué a su lado.

— ¿Nos vamos? —le pregunté a mi esposa cuando se percató de mi presencia.

—Claro, creo que ya es algo tarde —contestó levantándose delicadamente—. Mira lo hermosa que es —dijo descubriendo la carita del pequeño bultito que se hallaba en sus manos.

Lucy dormía plácidamente y parecía un pequeño ángel. Hermione me sonrió cómplice y luego le entregó la bebé a su mamá.

—Nos vemos pronto— nos despedimos de todos y nos dirigimos a nuestro propio hogar.

OoOoO

Me estaba encargando de algunos papeles de los pacientes que acababan de llegar al hospital en el que estaba realizando mi especialidad, si hay algo que no te dicen cuando comienzas a estudiar medicina es que estarás llenado muchos papeles para cada una de las personas que atenderás, aunque el hecho de verlos sanar poco a poco, que te dediquen una sonrisa o un simple gracias valen la pena para continuar.

En eso estaba cuando uno de mis compañeros llegó un poco agitado y se puso frente a mí.

—Ron, tienes que subir de inmediato — me dijo preocupado.

— ¿Qué pasa? —pregunté al ver la cara de angustia que tenía.

—Tu esposa está arriba, la trajeron de urgencia no sé por qué.

No necesité escuchar más, puesto que desde que mencionó a Hermione me puse de pie y comencé a correr por los pasillos y a subir las escaleras lo más rápido que mis piernas me dejaban hasta llegar al lugar en el que supuse que la tendrían.

Cuando llegué, le pregunté a una de las enfermeras por ella y me dijo de inmediato la ubicación de su cuarto. Justo cuando estaba por abrir la puerta, uno de los médicos salía.

— ¿Cómo está? ¿Qué pasó? —pregunté de inmediato.

—Ella está bien, sólo sufrió de un leve desmayo —contestó con seriedad—. Estas cosas son muy normales en su estado.

Al escuchar esas palabras, por un maravilloso momento, me sentí inmensamente feliz, una mujer no se desmaya de repente solo porque sí, ¿cierto?

— ¿Su estado? —pregunté tratando de ocultar mi felicidad.

Él me miró preocupado y analizándome detenidamente.

—Doctor Weasley, usted sabe lo que tiene su esposa, ¿verdad?

Y entonces toda la felicidad se me escapó. El doctor Collins no era de los que hablaban con tanta seriedad, excepto cuando se trataba de casos graves.

— ¿Qué es lo que tiene Hermione? —el miedo se apoderó de mí.

— ¿No lo sabe? —negué de inmediato, ahora estaba seguro que nada me hubiera preparado para lo que dijo después—. Vaya… eh… Weasley, tu esposa tiene cáncer.