Buenas, antes de que quieran matarme, como se que lo están ansiando hacer, déjenme recordarles que si me matan ahora se quedaran con la duda de cómo acabara :´D así que por favor, no me maten, además quiero pedir una disculpa por los 5 meses de espera. Como siempre les tengo un pequeño detrás de cámaras, espero que les guste el capitulo.

Disclaimer: InuYasha no me pertenece así como ninguno de sus personajes a excepción de los introducidos por mí, así es Sayumi es mía *0*

Advertencia: Posible OoC.

Viaje al pasado

Floreciendo

Kikyō vendaba con lentitud el antebrazo de Sango, ésta había sido herida en un momento de distracción al ver como Shippō caía desmayado por el susto de ver a tan inmenso ogro ir contra él, al querer ayudarlo la exterminadora fue la que salió herida.

—No deberías moverte, podría volver abrirse —musitó al terminar su trabajo.

Sango tan sólo miró el vendaje antes de levantarse e ir a ver como seguía el miembro más joven del grupo, Kikyō no esperaba un gracias, sabía que del grupo la que tenía un gran resentimiento contra ella era Sango, no lo decía claro pero ahí estaban su ademanes, las miradas fulminantes y su desdén, suspiró, pero sabia en que se metía al trazar su plan.

Sintió una mirada penetrante y al voltear se encontró con unos astutos e inteligentes ojos zafiros, Miroku le dedicó una leve inclinación de cabeza, dándole un mudo gracias por haber ayudado a su prometida, ella tan sólo movió unos milímetros su cabeza para darle a entender que no hay problema, éste se volteó para seguir a Sango.

—Kikyō, ten —susurró InuYasha.

Ésta estiró su mano para tomar el fragmento corrupto de la Shikon, al tocar sus dedos el fragmento se purifico. Con ese fragmento ya tendrían dos desde que se unió al grupo pero entonces recordó algo importante.

—InuYasha —éste se detuvo al escuchar su nombre, tan sólo se había limitado a entregarle en fragmento y ya se iba a mirar a los alrededores—, ¿ella tenía fragmentos?

Ella.

Él no necesitaba pedir nombre, ya sabía a quién se refería.

—Kagome —ese nombre sonó tan amargamente lejano y tan doloroso como una espada clavada en su vientre a rojo vivo—, tenía dos fragmentos con ella pero creo que le fueron… robados.

Prefirió decir robados a arrebatados, porque aún no quería aceptar el que Kagome estuviera muerta, aún no podía asimilarlo porque se culpaba totalmente por eso.

Kikyō entendió de inmediato esa evasiva al ver como él no se atrevía a mirarla a los ojos, una pequeña molestia se instaló en su pecho, InuYasha no podía mirarla sin ver a Kagome en ella.

—La culpa te aplasta.

InuYasha se sobresaltó, por fin encaró a Kikyō y ella sólo negó suavemente con la cabeza, se volteó, encaminándose hacia el bosque.

—¿A dónde… vas?

—Necesito alimentarme —replicó sin detenerse—, hace dos días que no lo hago.

Kikyō siguió su camino pensando iba a tener cuidado cuando sintiera los fragmentos o su plan caería.

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Kagome se tensó, tenía sus sentidos en alerta, sus ojos iban de un lado a otro.

Peligro.

Corre.

Escóndete.

Esas palabras resonaban en su mente pero no les hacía caso, se mantenía firmemente en su lugar, buscando a su atacante, se mordió el labio inferior sabía que estaba ahí sin embargo no lograba localizarlo.

Un presentimiento.

—Arriba —gritó.

Al momento de gritar se tiró a un lado, esquivando por poco el ataque, siguiendo el impulso giró sobre sí misma para quedar arrodillada en una sola rodilla, con el arco tensado en sus manos y una flecha lista a ser disparada pero no había nada.

Tragó duro cuando sintió el filo de una espada en su yugular, por el rabillo alcanzó a ver al yōkai que le miraba impasible, éste presionó más la espada contra el cuello de la morena.

—Lenta.

Kagome pudo respirar tranquilamente cuando la espada fue retirada y envainada, ella se masajeó el cuello, se dejó caer sentada y deposito su arco al lado.

—Tú eres demasiado veloz —replicó mientras trataba de recuperar algo de calma—, Sesshōmaru.

Él tan sólo se limitó a escucharla jadear intentando recuperar el aliento, la mujer era buena localizando aunque no perfecta pues era demasiado lenta, eso podría costarle la vida en una batalla.

—Levanta.

—¿Tan pronto? —Kagome le miró molesta, llevaban varias horas en lo mismo lo más cerca de vencer o más bien de localizar a Sesshōmaru había sido hace unos minutos.

—Levanta —replicó de nuevo.

—… bien.

De mala gana se levantó para enfrentarse una vez más a Sesshōmaru, se acomodó bien su carcaj y apretó su recién adquirido arco, era raro pero ese arco le gustaba mucho, ligero y firme, no le costaba mucho manejarlo… aunque su puntería seguía siendo un asco, apartó sus mechones de su cara, sorprendiéndose al ver aún a Sesshōmaru frente de ella, normalmente ya estaría oculto.

—¿Sesshōmaru?

Él de un rápido movimiento ya tenía una flecha en su mano, Kagome antes de poder abrir la boca sintió algo rozarle la mejilla, desconcertada y perdida tocó su piel, notando un corte superficial que ya estaba sanando, sus ojos miraron a Sesshōmaru, éste ya no tenía la flecha, con un presentimiento resonando en su cabeza volteó para encontrar la flecha clavada limpiamente en el tronco, hizo un mohín con la nariz, ¿cómo podría tener tanta fuerza y tan perfecta puntería? Ella no podría hacer eso, su fuerza no sería suficiente para llegar siquiera a la mitad del recorrido, había un trecho de 10 metros.

—Dale a esa flecha.

Kagome se mordió el labio inferior, prefería mil veces seguir entrenando sus sentidos que su puntería, en verdad era una vergüenza en ese sentido, al intentar dar un paso para acortar aunque fuera un poco el gruñido de advertencia fue suficiente para que no lo diera, suspirando alzó el arco para poner una flecha, cerró el ojo izquierdo y tensó la cuerda, tenía que acertar… tenía que hacerlo.

—¡Mal!

Kagome se sobresaltó y la flecha resbaló de sus dedos, vio, impotente que la flecha fue a parar muy lejos de su objetivo, frunció el ceño molesta.

—¡No tenía que gritar así, me desconcentrarte! —exclamó molesta, poniendo sus brazos en jarras.

Él no se inmutó.

—Si no puedes concentrarte aún así, en batalla no tienes oportunidad de sobrevivir.

Se tragó sus palabras de protesta, era imposible discutir con él, además de que sí, tenía razón, suspiró, tal vez, sólo tal vez, el campo de batalla no estaba hecho para ella.

—Bien —repuso—, ¿me gritaste para hacerme perder la concentración?, ¿o de verdad lo estaba haciendo mal?

—Las dos.

—¿Y qué estaba haciendo mal? —Él no contestó—. ¡Vamos, Sesshōmaru! Si quieres que lo haga bien, dime mi error.

Siguió sin responder, ya no lo encontraba nada extraño, se había acostumbrado a su silencio, su trato brusco y por supuesto a su mirada fría, ahora, sin saber muy bien el por qué le resultaba curioso y misterioso, algo que le llamaba mucho la atención pues era curiosa por naturaleza.

Apartó esos peligrosos y tentadores pensamientos para inhalar profundamente y volver a alzar el arco con una nueva flecha, tensó la cuerda y cerró su ojo izquierdo pero algo la volvió a sobresaltar pero esta vez tenía agarrada firmemente la flecha por lo cual no se escapó de sus dedos, miró al causante de su nuevo sobresalto, Sesshōmaru se había acercado silenciosamente a su posición y le había alzado ligeramente su codo derecho.

—Mantén todo esta parte recta como si la flecha continuará, como si el antebrazo y el brazo fueses la misma flecha; y no cierres el ojo izquierdo eso te quita visibilidad, además de que la vista humana es realmente deficiente.

La morena sonrió antes de asentir, sintió que las yemas de Sesshōmaru presionaron un poco su codo antes de apartarse y darle su espacio, destensó suavemente antes de volver a tensar la cuerda más fuerte y firme que nunca, siguiendo los consejos se aseguró de no bajar el codo y con trabajo evitó cerrar su parpado, algo difícil pues se había acostumbrado a hacerlo, enfocó su objetivo… y dejó ir la flecha.

Sesshōmaru cerró sus ojos al ver que la flecha había casi dado en el blanco fueron unos centímetros pero bastante aceptable para haber sido su primer tiro con el nuevo modo, olió la emoción que comenzaba a emanar de su acompañante por lo que abrió de nuevo sus parpados para encontrarse a una radiante humana mirándolo, buscando su aprobación pudo ignorar eso y desentenderse como siempre lo hacía pero la continua convivencia le hicieron ver a la humana que creía tan frágil e inútil, no lo era, ya habían pasado unos 4 meses desde el incidente del lago y ella hasta la fecha demostró que sus palabras no era vacías, estaban llenas de determinación y sinceras, por lo que la complació y asintió levemente con la cabeza, dando su muda aprobación.

Kagome sintió que la emoción inflaba su pecho al ver a Sesshōmaru darle su aprobación, al ver que la flecha casi dio en su objetivo instintivamente se volteó hacia el yōkai, sin pensarlo dos veces, sólo… buscó su presencia, no pensó que fuera a darle ese cabeceó de aceptación por eso cuando vio que se lo daba su pecho rebozó de emoción, así que correspondió ese gesto con una enorme sonrisa antes de girarse y poner de nuevo una flecha, iba a darle al objetivo porque lo iba hacer.

El yōkai casi sonríe, casi, al ver la cara de determinación de la humana y sus ánimos elevados sin saber que él contribuyó a eso último.

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Tenía los parpados firmemente cerrados, su respiración estaba en armonía con los latidos de su corazón y el palpitar de la tierra, una pequeña alteración y basto para que sus pies se movieran aún con los parpados cerrados, desenvainó y cortó el proyectil que estuvo a punto de impactar contra ella, abrió por fin sus parpados y miró a sus pies para encontrar una sandia partida limpiamente por la mitad, sonrió con suficiencia.

—No he perdido mis reflejos. Rin-chan ya puedes salir —exclamó mientras envainaba de un movimiento.

—Eso fue sorprendente, Sayumi-nee.

Rin venía corriendo hacia ella mientras Kitto la venía siguiendo a paso lento, su figura imponente aún sorprendía a la yōkai, se preguntaba si volvería a ver al pequeño kitsune que podía llevar sobre el hombro pero igual le encantaba poder montar a su compañero.

—Gracias, Rin-chan —dijo la niña mientras acariciaba el hocico de su querido amigo que ya había llegado hasta donde se hallaba.

Rin se agachó para tomar la sandía y le extendió la mitad de una a Sayumi, ésta le sonrió para aceptar lo ofrecido, miró alrededor, le pareció raro que no estuviera Jaken pues él fue quien le lanzó la fruta.

—¿Y Jaken?

—Fue a buscar algo de agua, dijo que comamos o Kagome-sama le reñiría —rió.

Sayumi la acompañó en su risa antes de que la tomara de la mano, la llevó a la sombra de un gran árbol para poder comer a gusto, Kitto se echó para dejar que las niñas se acomodaran en sus costados, lo cual hicieron rápidamente y de buena gana, hombro contra hombro se dedicaban a saborear la fruta, Sayumi comía y alimentaba a Kitto, quien recibía esos bocados de la jugosa fruta con deleite.

Era una hermosa, hermosa escena.

Muy pronto ambas se dejaron llevar por la somnolencia hasta perderse completamente, el kitsune comprobando los alrededores y viendo que no había peligro, acomodó su cabeza entre sus patas, usando estas como almohada.

Así serían encontrados horas después por una morena y un ambarino.

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Kikyō se tomaba su tiempo alimentándose, sus ojos lucían tan severos como siempre pero en el fondo, había un toque de preocupación, sabía que lago no iba nada bien, su preocupación no era dirigida al grupo que ahora pertenecía, no, era dirigida a la maldad que había tomado forma mucho tiempo atrás, Naraku, él era su preocupación.

No se había sabido de él en varios meses y esa calma comenzaba a perturbarla, nada bueno saldría porque siempre la calma precede a una tormenta devastadora, debía estar alerta, ya sólo faltaban escasos fragmentos y ella podría tomar la vida de Naraku con sus manos.

—Sólo 5 fragmentos.

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Kagome se relajaba en unas aguas termales que encontró por mera casualidad, la noche ya se alzaba en todo su esplendor, suspiró con alivio al notar como sus músculos se relajaban, la nueva forma de sujetas y lanzar era muy efectivo pero aún no se acostumbraba, cerró unos segundos sus parpados para deleitarse con la suave brisa y los sonidos del bosque.

—¿Cuánto me extrañaran?

Esa pregunta lanzada al aire fue un momento de fugaz angustia, tenía muy en cuenta que sus amigos deberían estar furiosos por no haber regresado con ellos pero sus motivos tenía, ya después les explicaría pero les extrañaba, añoraba las horas que pasaban juntos y sus conversaciones y risas, no se quejaba de su nuevo –si así podría llamarle - grupo, a pesar de la severidad y frialdad de Sesshōmaru se había acostumbrado a la vigorosidad de las niñas, las travesuras del kitsune y los regaños de Jaken, y aunque quisiera separarse de ellos… dolería tanto como al separarse de InuYasha y los demás, ya eran parte de su vida.

Suspiró.

—Estoy metida en un buen lío.

A penas pronunciadas esas palabras rió, la risa llenó sus ojos y boca para levantar su cabeza, miró el oscuro firmamento salpicada de diminutos diamantes y de la sonriente luna, al ver la luan y la forma de ésta, no pudo evitar llevar sus pensamientos hacia cierto yōkai que le entrenaba, era extraño, en las últimas semanas siempre terminaba pensando en Sesshōmaru.

De verdad extraño.

—¿Podría ser…? —Movió su cabeza negativamente, la simple idea que cruzó por unos segundos por su mente le aterró en sobremanera, fue como una descarga de adrenalina al enfrentarse contra un peligro, se llevó la mano izquierda hasta posarla sobre su pecho desnudo, sintiendo el latino acelerado de su corazón—. Qué tontería pienso, creo que es momento de salir.

Se levantó y alargó su mano para tomar su ropa, en momentos así extrañaba su toalla, se ató bien su obi antes de inclinarse para exprimir su cabello del agua innecesaria, salió por fin de las aguas para calzarse sin tener en cuenta que era vigilada.

Sesshōmaru abrió sus ojos al sentir que la morena se ponía en movimiento, ella era demasiado ingenua al ir a tomar un baño a altas horas de la noche sin su arco, o tal vez, debía decir tonta. Se reincorporó para seguirla a una distancia prudente que le permitiera vigilarla pero sin descubrirse, puesto que la morena ya comenzaba a buscar presencias a su alrededor inconscientemente, al ver que llegaba con bien hasta donde se encontraban los demás giró sobre su talones y se alejó, debía seguir investigando sobre la pista de Naraku, comenzaba a descuidar su misión por estar con la humana.

Kagome se detuvo al estar atravesando la distancia que la separaba de las niñas, podía jurar que por unos segundos la presencia de Sesshōmaru inundó sus sentidos, dio la media vuelta pero no vio nada, sólo árboles apretujados y frondosos.

—¿Sesshōmaru?

Nadie le contestó como esperaba, se encogió de hombros para ir a acomodarse entre las niñas, quienes se removieron incomodas hasta que se volvieron acomodar contra Kagome, ésta se recostó contra el suave costado del kitsune, le gustaba sentir ese cálido pelaje lo único que echaba en falta era el aroma de Sesshōmaru, que ya no se presentaba en las mañanas, suponía que al ofrecerles Kitto su calidez Sesshōmaru ya ni se molestaba en regresar, algo que en definitiva no le gustó cambiar, a ella le gustaba sentir el aroma de Sesshōmaru, pues representaba su protección muy a su modo y la sensación de seguridad.

—Supongo que no todo se puede.

Se acurrucó pero antes de abandonarse y hondar en los dominios de Morfeo, sus últimos pensamientos fueron dirigidos a su madre.

"Madre, quisiera tus consejos me hacen falta, y más en estos momentos de lucha interna"

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Kikyō caminaba de regresó al campamento, a pesar de no ser una mujer asustadiza le gustaría estar acompañada en esos momentos, cuando viva no podía mostrar sus sentimientos pues era la portadora de la Shikon, su protección y purificación era sus tareas principales, por eso cuando una vez mostró un poco de sus sentimientos Tsubaki intentó maldecirla aunque no logró su cometido, esa simple acción le dio a entender que debía ser cuidadosa, pero con todas las precauciones no pudo evitar su muerte, por el más común de los errores, la desconfianza.

—Tal vez, sólo tan vez nosotros no estábamos destinados, InuYasha.

A pesar de que comenzaba a entender eso, no podía evitar el sentimiento de egoísmo que se apoderaba de ella al pensar en su reencarnación con InuYasha, simplemente no concebía esa idea, pero a pesar de eso, ella tenía mucho que agradecerle a Kagome, para empezar había liberado a InuYasha de su flecha selladora y siempre estuvo dispuesta a brindarle ayuda sin dudar, aunque eso significara que podía perder a InuYasha.

—Eres demasiado noble, Kagome, deberías pensar en ti.

Atravesó los últimos metros que la separaban del campamento, todos voltearon a verla antes de seguir con lo que hacían, Kikyō dirigió su vista al menor del grupo que aún tenía su mirada en su persona, se le hizo extraño ese comportamiento de todos él era quién más evitaba mirarla y hablarle.

—Eres tan diferente —murmuró antes de volverse y seguir jugando con el pescado que Sango le había pasado para que comiera, cosa que ya no hacía muy seguido, el apetito no volvía.

Sango miró de nuevo a Kikyō después de oír las palabras de Shippō, entrecerró sus ojos con evidente molestia al verla, le recordaba tanto a su amiga que dolía, iba a abrir la boca para decir algo pero una mano le detuvo al apretar la suya, sus ojos ahora recayeron en otros que ella tanto adoraba, en los de Miroku.

—¿Qué?

Como respuesta a esa pregunta Miroku tan sólo negó con la cabeza para darle otro apretón de mano y dirigirle una pequeña sonrisa antes de volver a centrarse en comer, Sango suspiró para hacerle caso a su prometido.

Kikyō por su parte se alejó de ellos para sentarse y mirar las estrellas, todo eso siendo seguida por unos ojos dorados.

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Kitzuna tarareaba una canción mientras acariciaba los cabellos de Sef, quien estaba recostado en su regazo, la yōkai se encontraba sumida en ese ambiente de tranquilidad y paz, adoraba estar así con Sef, lo quería tanto.

Sef entreabrió sus ojos al sentir que los dedos de su pareja dejaban de moverse entre sus hebras, encontrándola sonriendo mirándolo fijamente.

—¿Kitzuna?

Ella amplió su sonrisa, antes de inclinarse y unir sus labios con los contrarios, disfrutando la calidez y el cariño que siempre encontraba en ellos.

—Te quiero.

Sef no evitó la sonrisa que escapó al oír esas palabras, porque él igual la quería, le adoraba, la amaba.

—Lo sé.

Ella soltó una carcajada para darle un juguetón golpe en su frente, como reprendiéndole antes de volver a unir sus labios, sin ser consientes que eran vigilados.

Renard apartó la vista y la posó en la luna menguante, recordando de inmediato a Sayumi, se preguntaba si ella pensaría en él… o tal vez le habría olvidado, como se olvida a la brisa después de refrescar, o a la flor que se marchita en invierno… ¿ella le habría olvidado?

Suspiró antes de perderse entre la sombras, iría a los limites del territorio, necesitaba pensar y cerca de su hermano no lo haría.

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—¿Has acabado con mi mandato, Kagura?

Ella cerró con fuerza su abanico algo irritada.

—Todo está listo para cuando ordenes.

Él sonrió con malicia antes de despedirla con la mano, obedeciendo en el acto, Kagura se retiró con pasos rápidos, como odiaba a su creador y se odiaba por ser tan débil para no ir contra él y sus malditos deseos.

Se detuvo a la salida del nuevo castillo que había conseguido no hace mucho Naraku, ahora que lo pensaba con cuidado, las ordenes que le dio Naraku le parecían extrañas, nunca habían intentado… sacudió la cabeza, sea lo que fuera hacer Naraku no era su incumbencia, sólo necesitaba encontrar un punto débil en él y entregárselo a la única persona en que ella podía poner semejante información.

En Sesshōmaru.

Sesshōmaru eliminó a los últimos demonios que había tratado de atacarlo, limpió la hoja y envainó para seguir buscando rastros de Naraku, pues según su último rastro se encontraba en alguna parte de las tierras bajas del este, tendría que ser cuidadoso si quería internarse en esas tierras, pero de pronto sintió peligro, era una gran nube de demonios y no parecían débiles, gruñó al percatarse hacia donde se dirigían, hacia las tierras del oeste.

Sus pies se movieron con dirección a la nube pero entonces volvió a sentir a Tenseiga palpitar en su costado, su grupo estaba en peligro, gruñó más fuerte sólo podía ir a una dirección y luchar en una batalla… tenía que elegir, su tierra o sus acompañantes.

Sus pies se movieron por fin, en una dirección, hacia un objetivo.

Continuará.

Detrás de cámaras

Fira sonrió al ver la última escena, se encaminó hacia su estudio para leer un poco los borradores, no quería dejar ningún cabo suelto, al entrar se dirigió de inmediato a sus papeles y tomando sus apuntes se sentó en un sofá, subiendo y cruzando las piernas para acomodar las hojas, tomó una en particular que había escrito para el capitulo anterior pero que nunca mostró, pero que adoró escribir.

Kagome se perdió ante esas tres palabras de Sesshōmaru, pero lo que si la dejó completamente perdida fue cuando él acortó el espacio entre los dos para sujetarla fuertemente el rostro, sorprendiéndola, tembló al ver como acortaba poco a poco el espacio entre sus caras.

¡¿Sesshōmaru iba a besarla?!

Sus mejillas se tiñeron de rosa fuerte mientras que un escalofrío bajaba por toda su columna, ¿por qué no le detenía?, ¿por qué?

Sus ojos te ven a ti.

Sesshōmaru…

Él se detuvo a escasos centímetros, el resultado es que sus ojos estaban prácticamente de frente a frente sin oportunidad de escapar.

Más te vale cumplir lo que dices, humana, porque de no ser así te eliminaré yo mismo.

En ese momento la cercanía, su aroma y su sangre le llevaron a acercarla más, ni su raciocinio le sirvió en ese momento, el momento en que sus labios se encontraron, sintió el estremecimiento y la duda de la morena, pero fueron tan sólo unos segundos, él lo vio pues no cerró sus ojos, vio el momento exacto en que ella se rindió a ese toque, ella cerró sus ojos y entreabrió sus labios, todo se volvió a partir de ese momento salvaje y rudo, él irrumpió la cavidad contraria sin delicadeza, mordió y avasallo todo a su paso.

Kagome se asustó, abriendo sus ojos topándose con los ambarinos de inmediato, se estremeció y gimió al sentir otra mordida en su labio inferior, tuvo la certeza que sangraba pero aún así fue incapaz de apartarlo, sus rodillas temblaron y no pudieron sostenerla por lo que Sesshōmaru la soltó, cayó de rodillas con la respiración agitada, las mejillas arreboladas y la sensación de caer en una espiral sin fin, alzó con lentitud la cabeza para encontrarse con Sesshōmaru que no apartaba su vista de ella, logrando que bajara de nuevo la cabeza, incapaz de verlo por la vergüenza.

Cumple tu palabra.

Con eso se marchó con dirección hacia donde se encontraban las niñas, Kagome por su parte se quedó en ese lugar, tratando de encontrar la fuerza para volver a levantarse y de controlar su respiración, tocó sus labios y se quejó al sentirlo arder, en definitiva Sesshōmaru no era nada delicado y dulce al besar… besar, esa palabra la estremeció, volviendo a sentir calientes sus mejillas, ocultó su cabeza entre sus manos, parecía una tonta pero… no le iba hacer fácil olvidar ese rudo beso.

Fira sonrió algo sonrojada por esa escena, le hubiera encantado ponerla pero era demasiado pronto para la trama pero eso no evito hacer esa escena alternativa, se deshizo al volver a leerla, le encantaba ese beso tan rudo, ocultó la hoja tras su espalda al oír la puerta abrirse.

—Fira te necesitan abajo, al parecer varias seguidoras quieren "platicar" contigo.

—¡Sabes que no es cierto! —replicó con voz aterrada.

Lili alzó despreocupada sus hombros antes de darse cuenta de las hojas que tenía en su regazo la otra, sonrió picara.

—¿Leyendo la escena del beso?

—¡No! Como piensas es-… ¡Hey!, ¿cómo sabes de la escena de beso? ¡Leíste mis borradores isn mi permiso!

Lili salió corriendo del estudio cuando una furiosa Fira se dispuso a lanzarle todo lo que cogiera en mano.

Eso es todo por hoy, a que murieron con esa escena alternativa, pues se la prometí a Brenda Patricia Hernández Cervera, gracias por todo el apoyo querida y por supuesto a todas ustedes. Un beso y nada de amenazas.

Xio: Gracias por la preocupación y sí, ahora ya estoy mucho mejor. Créeme yo también quería poner la escena del beso pero por el bien del trama tuve que quitarlo, aunque como ya viste si lo escribí, me fue imposible no hacerlo, espero hayas gritado un poco ;) un beso. Gracias por no querer asesinarme.

Veruto Kaname: Jajajaja me encanta tu comentario, sus peleas me dan risa, gracias por el comentario, y a mí en lo personal me gusto escribir la historia de Kitzuna, es muy dulce la relación que tienen ella y Sef pero hay mucho más, que por ahora no revelaré, un beso a las dos.

Violetamonster: Hola, quiero agradecer el comentario y es bueno oír que te haya gustado la historia, y me da gusto leer que te cae bien Sayumi :D es mi mejor creación hasta ahora.

Sai: Jajaja gracias por el comentario y qué bueno que ten gusten tanto la historia, un beso.

Mikori: Pues es mi pareja preferida en el SessKag, para mí hacen un hermosa pareja, espero te guste este capítulo.