NOTAS DEL AUTOR: lamento la tardanza pero aquí está el siguiente capítulo. Creo que estaré actualizando solo los domingos siendo que es el único día libre que tengo.

Capítulo 14.

Ya era media noche y los ángeles y Eriko estaban en la playa discutiendo lo sucedido hace unas horas.

-Deberíamos de irnos de este lugar-. Dijo Ceres con enfado.- nuestra presencia aquí solo está causando problemas.

-Una razón más para quedarnos-. Afirmó Albion seriamente.

-¿Bromeas?, ¿quieres que esos dementes asesinen a más personas? ¿No fue suficiente con lo que vimos hoy?-. Ceres se estaba saliendo de sus casillas, habían sido demasiada la crueldad que habían presenciado, demasiada la muerte y estaba con firme convicción de que esos sujetos, Nocto y Eridio, habían matado a tanta gente para solo atraerlos.

-No creas que eres el único que está molesto por esta situación Ceres-. La voz de Albion sonó con firmeza.- No me causa ninguna gracia el que tantas personas murieran a costa nuestra, pero solo ponte a pensar por un momento si no hubieras estado aquí, es muy probable que más personas hubieran muerto-. Albion apretó fuertemente sus puños y reprimió su enojo. Ceres dio un gran suspiro de inconformidad pero decidió callarse.

Drake estaba meditando todo lo ocurrido mientras sus compañeros seguían con su discusión. Ceres tenía razón y Albion también, hubiera sido lo mismo si no estarían aquí. Pero algo de lo cual no le queda la menor duda es que mientras esos sujetos quieren acabar con ellos, de paso también quieren acabar con las senshi y claro que no lo iba a permitir no mientras le quedaran fuerzas para levantarse.

-Si ustedes quieren irse, adelante, no se detengan por mí-. Drake habló con seriedad.- Los tres sabemos que tenemos una obligación para todo lo que tengamos de vida, y tampoco me gusta que gente inocente salga lastimada solo porque alguien más se siente amenazado por nuestra existencia. Tengo perfectamente claro que no tenemos obligación alguna a quedarnos en la Tierra, porque este planeta ya tiene quien lo proteja, y tres ángeles estacionados en este lugar pueden verse como un desperdicio ya que tenemos que ayudar al universo entero…-. Apretó sus puños.- Pero yo no me puedo ir, yo no las puedo dejar, así que yo me quedaré aquí hasta acabar con ellos o que me maten, pero de algo estén seguros yo no me iré-. Dicho esto comenzó a caminar de vuelta a la mansión.

Eriko, Ceres y Albion se quedaron pensativos, ellos ya sabían que Drake no contemplaba siquiera el hecho de retirarse de la Tierra y sabían que estos días han sido muy difíciles para él por la cantidad de memorias que estaba recordando y que le estaba costando mucho trabajo el mantenerse con su apariencia de Drake y no cambiar a Haruka.

-Lo siento, pero yo no me puedo quedar aquí, discúlpeme mi señora, yo regresare a nuestro planeta-. Ceres abrió sus alas y despegó sin mirar atrás. Eriko no podía hacer nada para detener a los ángeles ya que ella nunca tuvo poder sobre ellos.

-Mi señora aunque no me gusta la idea de dejar este lugar, Ceres tiene razón, si nos quedamos todos aquí es más probable que lo vuelvan a atacar-. Dio un suspiro y abrió sus alas.- Si así lo desea, puede venir con nosotros-. Ofreció su mano a Eriko.

-Lo siento Albion, pero yo también me quedaré aquí, aún tengo una deuda que pagar por todo el daño que le hice a este planeta-. Sonrió tristemente.

-Aún no puedo creer que usted haya hecho lo que hizo, antes no hubiera creído en la buena persona que es usted-. Albion por primera vez en mucho tiempo sonrió y le levantó la mano a Eriko para besarla en los nudillos. Hecho esto dejo delicadamente su mano y también abrió sus alas para despegar y alcanzar a su compañero.

-Cuídense-. Y con esto Eriko se fue directo a la mansión para poder dormir un rato.

Drake paseaba incontrolablemente por su habitación, no podía que creer que Albion y Ceres se hayan ido, ¿Qué acaso no veían el peligro en el que se encontraba la Tierra? aunque le costara admitirlo, en parte tenían razón, si se quedaban aquí era seguro que más personas murieran. Pero él tiene la seguridad de que si nadie se quedaba a dar apoyo lo más seguro era que utilizaran a las senshi como carnada, como las veces anteriores y eso no lo podía permitir.

-NO, nunca jamás-. Sacudió las manos con furia en el aire. No podía contener su enojo, el simple hecho de pensar en que las scouts estuvieran en peligro, en que Michiru estuviera en peligro le causaba una profunda rabia.

Para su desgracia se le vino un recuerdo que lo sacó de balance y tuvo que sentarse en la cama para sostenerse la cabeza. El aire se empezaba a sentir muy denso, le estaba costando trabajo respirar y de pronto ya no estaba en su habitación, en lugar de ella había un enorme vacío frente a él, por alguna razón podía ver el espacio y el infinito número de estrellas pero aún así le costaba respirar. Algo no andaba bien. Sentía un terrible dolor en su abdomen. Trató de levantarse pero el dolor era abrumador, alzó débilmente su mano para tocarse en el punto donde le dolía para encontrarse con que estaba húmedo. Se llevó la mano hasta su rostro para poder ver que era.

-Sangre-. Musitó débilmente. Intentó ver su costado y con gran trabajo se dio cuenta de que tenía un objeto puntiagudo clavado en su abdomen.

-HARUKAAA-. Michiru gritaba. Drake buscó con desesperación a Michiru y para cuando lo hizo vio que ella estaba siendo arrastrada hacia un agujero negro por nada más y nada menos que Arpuria.

-Te dije que te la iba a quitar-. Arpuria rió descabelladamente.

-NOOOO-. Drake salió de su trance para encontrarse en el piso y con el rostro lleno de preocupación de Michiru.

Michiru estaba muy alarmada. Estaba caminando por el pasillo de las habitaciones cuando escuchó la voz de alguien y luego un fuerte golpe. Por alguna razón corrió hasta la habitación de Drake para encontrarse con la puerta abierta y nada más ni nada menos que con Drake tirado en el suelo sufriendo de lo que parecía ser una pesadilla. Michiru lo puso en su regazo y vio como el peli blanco se estremecía y sudaba a chorros y cuando intentó despertarlo este comenzó a gritar hasta abrir los ojos.

-¿Te encuentras bien?-. La angustia era presente en la voz de Michiru, el joven en su regazo tenía alguna especie de problema que le estaba causando dolor y ella quería saber que era.

-Michiru-. Y sin pensarlo Drake le acarició la mejilla para comprobar que era real y estaba bien.- Estás a salvo-. Afirmó con alivio. Ambos se quedaron observándose por un momento hasta que Michiru le tomó la mano que le estaba acariciando la mejilla y se la acercó un poco más.

-Drake ¿qué pasó? ¿Qué es lo que te pasa?-. el sentido común regreso a Drake y retiró su mano del rostro de Michiru para poder levantarse. Con gran esfuerzo se levantó para después perder ligeramente el balance y ser sostenido por Michiru quien lo ayudó a sentarse en la cama. Drake mientras tanto se debatía en decir la verdad o quedarse más tiempo callado.

-Voy a contarte algo muy personal y espero que no pienses mal de mí-. Drake se había decido a contar una fracción de su realidad. Michiru se acomodó cerca de él para escucharlo más atentamente.- Michiru...yo…yo…-. Viendo que a Drake le costaba trabajo hablar, Michiru le tomó la mano y la apretó para asegurarle que todo estaba bien.

-Michiru yo no soy quien digo ser-. Pausó por un momento.- Yo te había dicho que nosotros los ángeles no podemos recordar quienes éramos-. Michiru asintió.- Bueno, eso no es del todo cierto, no al menos conmigo-. Pausa dramática.

-¿Quieres decir que recuerdas tu vida anterior?-. Dijo Michiru con trazos de esperanza.

-No exactamente, de repente se me vienen recuerdos muy borrosos. Mientes. Y la verdad no tengo idea de quién era ni cómo me llamaba. Otra mentira. Pero últimamente se han vuelto muy intensos y a veces me causan mucho dolor, a tal grado que pierdo el conocimiento.

-¿Qué es lo que puedes recordar?-. Preguntó de pronto Michiru.

-No mucho, solo que antes solía ser una especie de guerrero que fue asesinado al proteger a sus seres amados-. Drake se detuvo, ya era demasiado lo que estaba diciendo y Michiru no era tonta, si ya notó el parecido entre él y Haruka lo más seguro es que llegara a la conclusión de todo el asunto.

-De todos modos es una buena señal, no dudo ni por un segundo que en algún momento vas a recordar quién eras y todo s volverá más sencillo-. Michiru trató de animar a Drake pero este parecía hundirse más.- Oye-. Dijo suavemente mientras le levantaba la cara con su mano.- Todo va a salir bien, a veces tenemos que sufrir un poco para llegar a la felicidad, pero al final, te das cuenta que valió la pena-. Drake hizo una mueca que parecía ser una sonrisa lo cual hizo que Michiru se tranquilizara.

Silencio incómodo……

-Hace unos momentos vi que tus amigos se fueron… ¿van a regresar verdad?-. Preguntó Michiru a pesar de que sentía que no lo iban a hacer. Drake por su parte decidió levantarse y caminar rumbo hacia la ventana y ver por unos momentos la luna. Pasado unos segundos, comenzó a contarle la discusión que habían tenido y los motivos por los cuales Albion y Ceres se habían ido.

-Eso significa que tú también te irás-. Afirmó Michiru.

-No, claro que no-. Dijo de Drake de inmediato acercándose a Michiru estaba cabizbaja.- Yo no me puedo ir simplemente porque no quiero hacerlo. Ustedes han sido muy amables desde el principio y te confieso que les he tomado mucho cariño a todas por su calidez con nosotros, es por eso que me voy a quedar a protegerlas. Sé que voy a ser un estorbo para ustedes pero lo único que puedo hacer para compensar todas las molestias que se han tomado es quedarme y protegerlas aunque me cueste la vida. Pero…si no quieres que permanezca aquí, solo basta con que me digas una palabra y así lo haré.- Michiru se quedó boquiabierta ante aquellas palabras que rezumbaban con sinceridad y determinación. Nunca se imagino que ella y sus compañeras significaran tanto para aquel joven frente a ella que la miraba con rastros de melancolía. Y Michiru hizo lo único que se le ocurrió hacer y en un movimiento rápido se levantó de la cama.

-Gracias-. Michiru estaba abrazada de Drake con todas sus fuerzas. Drake por su parte se había quedado estático con los brazos a los costados hasta que pudo procesar lo que estaba pasando. Sin importarle lo que pudiese pasar, colocó uno de sus brazos en la espalda de Michiru y otro en la cabeza de esta para así acercarla un poco más. Ambos se quedaron en esta posición disfrutando del aroma de cada uno. Comenzaron a separarse para encontrarse con los ojos del otro y sumergidos en su propio universo se acercaron lentamente el uno al otro. Michiru cerró sus ojos mientras Drake se acercaba más. Drake sentía la respiración de Michiru en su rostro, estaba perdiendo el control, su mente le decía que no debía de hacerlo, pero todo su ser ansiaba un beso de la diosa en sus brazos. Y así sin importarle lo que fuese a pasar, la besó. Al principio fue un pequeño beso tímido, pero después se convirtió en uno más seguro y lleno de amor.

Inconscientemente Michiru comenzó a mover sus manos hasta el cuello de Drake para acercarlo más mientras que Drake la abrazaba por la cintura para no romper el beso. En eso se escuchó el crujir de la puerta, de inmediato ambos se separaron y vieron que Eriko estaba paralizada en el marco de la puerta para después alejarse apresuradamente del lugar. Entonces Drake se dio cuenta de lo que habían hecho y sin dar explicaciones salió de la habitación dejando a Michiru confundida.

Eriko caminaba a toda velocidad para llegar a su habitación, una vez dentro cerró la puerta y puso el seguro. Se recargó en la puerta y se quedó pensando en lo que había visto. Recordó como caminaba por la mansión para ir al cuarto de Drake y avisarle que ella se quedaba pero para su sorpresa se encontró a Drake y a Michiru besándose muy apasionadamente. No podía creerlo, y sin embargo ahí seguía parada contemplando aquella escena como si le hubieran salido raíces. Fue tanta la impresión que tuvo que recargarse en la puerta y esta crujió haciendo que las personas frente a ella la miraran. Sin poder contenerse, salió huyendo hasta llegar a su habitación.

Pero ¿por qué le estaba molestando tanto? Ella sabía muy bien que era inevitable y que algún día Drake, no, Haruka recuperaría su memoria. Pero aún así sentía que le dolía el corazón. Y solo el recordar esa escena le causaba una inmensa infelicidad. ¿Pero porque? ¿Acaso se habrá enamorado de Drake?

A la mañana siguiente las demás senshi se enteraron que Ceres y Albion se habían ido y que Drake se quedaba haciendo que estas sintieran alivio. Los días pasaron y ningún ataque se presentó. Drake pasaba la mayoría de su tiempo en el jardín, cuidando las flores y regando las plantas mientras que Michiru y las demás salín casi todo el día para completar su rutina haciendo que Drake se convirtiera en el guardián no oficial y temporal de los jardines. Las cosas entre Michiru y Drake iban mejorando, se conocían cada día más y más, mientras que Eriko trataba de mantener su distancia con Drake y solo hablarle de cosas sin importancia. Nadie habló de lo sucedido esa noche, ni siquiera Drake ni Michiru hacían mención de lo que había pasado entre ellos. Tratando de aparentar como si nada hubiese pasado. Y hasta ahora todo iba muy bien. De vez en cuando llegaban cartas de Albion y Ceres dirigidas a Eriko para avisarle que estaban bien, que no había sucedido ningún ataque lo cual Eriko se lo comunicaba a Drake y hasta ahí.

La repentina indiferencia de Eriko le preocupaba mucho a Drake, tal vez se había molestado por lo del beso con Michiru ya que él le había prometido que no sucedería nada hasta no acabar con Orion y sus secuaces y hasta no recuperar sus memorias. Drake sabía que había hecho mal, pero todo su ser estaba desesperado por ir a decirle la verdad a Michiru y tenerla de nuevo entre sus brazos y saborear el dulce sabor de sus labios, pero de nuevo se arriesgaba mucho al hacerlo ¿Qué tal si Michiru lo repudiaba por mentirle? ¿Qué tal si lo única que se ganaba era el odio de ellas? No, definitivamente era una decepción que no soportaría.

Varios días después…

Michiru se levantó con una extraña sensación, como si ese día fuese a pasar algo diferente pero hizo a un lado ese pensamiento al ver la fecha del día en que estaba. Sintió gran melancolía y se dispuso a tomar un baño. Antes de entrar a la habitación donde estaba el baño pasó delante de una fotografía donde estaban Setsuna, Hotaru y ella abrazadas de Haruka.

-Ya pasaron tres años- dijo en susurro mientras tomaba la fotografía y acariciaba la imagen que irradiaba felicidad.- Lo siento Haruka-. Y así, dejó la fotografía boca abajo.

El día era nublado y era muy seguro que fuese a llover. Algunos de los suburbios de Tokyo ya se encontraban empapados por la lluvia al igual que el cementerio donde un grupo de chicas estaban frente a una lápida haciendo plegarias y dejando rosas como los años anteriores. Uno de los chicos que las acompañaba de cabellos blancos se veía algo confundido. Y como no, estar frente a tu propia tumba es algo extraño, más cuando la gente que amas te ponen ofrendas en ellas y sin embargo estás a lado de ellos y si que lo sepan. Drake se maldecía internamente por este momento amargo que les estaba provocando a sus amigas pero estaba en la firme convicción de que sería la última vez, pues una vez que acabara con el enemigo todo volvería a ser a la normalidad.

Ya estaban a punto de irse porque Michiru ya había puesto sus rosas blancas cuando Drake sintió que lo llamaban. En su cabeza había una voz. Era Albion.

-Drake tienes que venir de inmediato, uno de esos sujetos que conocimos en la tierra está atacando diferentes sistemas con sus sombras, Ceres y yo ya vamos en camino a ayudar pero no creo que seamos suficientes.-

-Muy bien, en seguida voy-. Cortó la telepatía con Albion y fue directamente con Eriko para explicarle la situación.

-Ve, no te preocupes yo las cuidare mientras no estás-. Por primera vez en muchos días Eriko le sonrió a Drake y le deseo buena suerte. Drake se transformó y salió a toda velocidad del cementerio.

Eriko se quedó mirando como Drake se alejaba cual estrella fugaz y rezó porque todo saliera bien. Notó que Michiru y las demás se acercaban apresuradamente.

-¿Porqué se fue? ¿Ha sucedido algo malo?-. Hotaru le ganó a Michiru al preguntar.

-No se preocupen, Drake fue solamente a apoyar a Albion y Ceres, regresará en unas cuentas horas-. Eriko sonrió cálidamente para tratar de calmar a las scouts quienes al oír y ver la confianza de Galaxia se relajaron.

Las horas pasaron y Drake no llegaba. Michiru estaba preocupada. A lo mejor le había pasado algo o tal vez estaba tomando más tiempo de lo normal. Y fue entonces cuando se dio cuenta de lo que estaba pensando. Se estaba preocupando más de lo normal, si bien es cierto que Drake es un amigo, no podía dejar de sentirse ansiosa por el regreso del ángel. Pero ¿por qué? No le iba a pasar nada, él es muy fuerte como para que lo derroten. Entonces se imaginó a Drake cubierto en sangre con múltiples heridas en todo su cuerpo. Michiru se estremeció ante aquel pensamiento. En eso se escuchó un estallido. Michiru corrió hasta la ventana y vio que salía humo de la ciudad, igual que la vez anterior. Se escucharon pasos que venían corriendo por la escalera y Setsuna apareció en su habitación.

-Michiru, están atacando la ciudad-. Michiru no lo pensó dos veces y agarró su pluma de transformación.

-Qué patéticos-. Nocto mataba a cuanta persona le cruzara por la mirada. Las personas huían inútilmente para ser después alcanzadas por unas enormes llamaradas que en instantes las carbonizaban. Los edificios no eran de mucha ayuda ya que muchos de ellos ardían o se desplomaban por la cantidad de ataques que el sujeto de cabello rosado les propinaba. Muchos tanques del ejército hicieron presencia para poder acabar con el individuo que estaba causando tanta destrucción y muerte resultando destruidos o simplemente pulverizados por la misma persona que trataban de matar.

-Ya es suficiente-. Sailor Moon y sus scouts se lanzaron al ataque. Nocto sonrió para sí antes de ser recibido por un puñetazo de Jupiter el cual hizo que saliera volando. Nocto se levantó y volvió a su máscara de felicidad.

-Tardaron mucho, ¿que acaso no funcionaba el tren?-. Se rió burlonamente pues sabía que había hecho estallar una de las estaciones de trenes.- Vine a terminar lo que dejamos pendiente-. Miró impacientemente a sailor Moon para después mirar a Mercury.

Jupiter se enfureció aún más al ver que la amenaza iba directamente a Mercury.- Ni siquiera lo intentes…- Jupiter se lanzó de nuevo al ataque para ser repelida y lanzada contra sus compañeras por un destello de luz que apareció de la nada antes de que pudiese hacer contacto con su enemigo.

-Sería un desperdicio de tiempo y energía matarlas de un solo golpe así que mejor vamos a jugar-. Chasqueó los dedos y un centenar de sombras salieron de la nada.- Que comience el juego-. Dicho esto las sombras se fueron en contra de las senshi quienes de inmediato atacaron.

-Saeta Llameante de Marte.

-Trueno de Júpiter ¡resuena!

-Burbujas congelantes de Mercurio

-Beso de amor y belleza de Venus.

Todos los ataques hicieron impacto y a pesar de eliminar a sus objetivos, las sombras eran demasiadas para eliminarlas ellas solas.

-Reflejo Submarino.

-Grito Mortal

-Death Reborn Revolution.

Más sombras fueron eliminadas al instante en que las Outer senshi y sailor Galaxia que llevaba su vestido blanco original y su espada empuñada se unían a la batalla para alivio de las demás.

-Más jugadoras, que bien, esto se pondrá cada vez más divertido-. Nocto se paró encima del poste de luz más cercano para así admirar como las sailor senshi se las arreglaban para eliminar a sus sombras. Después de un buen rato de batalla, fue Sailor Saturn quien con un golpe de su oz eliminó a la última sombra. Para ese entonces todas las senshi estaban agotadas por tanto esfuerzo. Nocto las miró con arrogancia y sacó su espada.

-Yo no lo haría si fuera tú-. Tuxedo Mask estaba parado justo detrás de Nocto con su bastón presionado contra la espalda de este. Nocto dio una ligera risita y en eso se dio la vuelta a gran velocidad para herir a Tuxedo Mask fallando en el intento.

-Tsk, me debes por la vez anterior-. Nocto se abalanzó contra Tuxedo Mask quien puso pelea. Las cosas iban bastante parejas cuando Nocto se descuido y Tuxedo Mask le clavó el bastón en el pecho. Las scouts dieron un suspiro al ver que el enemigo había caído pero todo cambio cuando vieron que el cuerpo de Nocto había cambiado al de una sombra que se disolvia.

-Pero que…- exclamó Tuxedo Mask sin poder creerlo. En eso una silueta apareció detrás de él.

-Ustedes los terrestres son tan predecibles, nunca descuides a tu verdadero oponente-. Tuxedo Mask se quedó petrificado al darse cuenta que todo este tiempo había peleado con un señuelo. Y fue en ese instante que se escuchó el horrible sonido del acero que atravesaba piel.

-NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO-. El grito histérico de Sailor Moon se oyó por todos lados al ver que Tuxedo Mask era traspasado de lado a lado por la espada de Nocto.

-Así es, grita todo lo que quieras-. Nocto que aún permanecía detrás de Tuxedo Mask con su espada encajada pateo por la espalda a este para que saliera su espada. Tuxedo Mask cayó inmóvil para horror de todas mientras que su sangre hacía un enorme charco bajo el. Sailor Moon se paró de un solo salto para ir con su amado mientras que Nocto reía a carcajadas ante la sollozante princesa de la Luna.

-Mamo chan, Mamo chan, respóndeme-. Sailor Moon sostenía a Tuxedo Mask a quien le seguía saliendo sangre a chorros. Las Inners se acercaron de inmediato sin importarles que a solo unos cuantos metros estaba el causante de todo esta conmoción.

-Tranquila Sailor Moon, solo tenemos que detener la hemorragia-. Mercury comenzó a atender a Tuxedo Mask mientras que Venus le quitaba la capa para ponérsela como venda para detener la hemorragia. Jupiter y Mars montaban guardia mientras veían como su enemigo limpiaba la sangre de su espada.

Indignada por lo que acababa de presenciar Eriko, Sailor Galaxia, empuñó su espada con determinación y se acercó poco a poco al enemigo.

-De ahora en adelante yo seré tu oponente-. Galaxia se puso en posición de batalla empuñando con valor su reluciente espada mientras que si cabello volaba con el viento. Nocto la miró por un momento y volvió a reir.

-Será un honor Sailor Galaxia-. Hizo una reverencia y se puso en guardia.- Solo para que lo sepas, yo soy un gran admirador tuyo, tu maldad y frialdad a la hora de pelear son legendarias. Hahahaha no lo crees algo irónico el que hace unos años fuiste precisamente tú la que estaba matando a las senshi y que ahora estés peleando por salvarlas hahahaha, las vueltas que da la vida-. Dicho esto esperó a la reacción de Galaxia pero no hubo ninguna lo cual de cierta forma irritó a Nocto.

-Deja de hablar y pelea-. Galaxia fue la primera en lanzarse al ataque, al ver esto Nocto hizo lo mismo y sus espadas chocaron con tal fuerza que chispas comenzaron a brotar de éstas. Nocto retrocedió un poco y dio un abanicazo por las piernas de Galaxia justo después de que esta saltó para evitar el golpe.

-Nada mal-. Nocto comenzó a atacar con fiereza sin perder la sonrisa mientras que Galaxia repelía cada ataque con gran fuerza y sin perder la serenidad.

Neptune comenzó a acercarse a donde estaban atendiendo a Tuxedo Mask quien para alivio de las chicas había abierto los ojos y estaba consciente. Pluto y Saturn ya estaban en el lugar y ayudaban a Mercury con el vendaje mientras que las demás veía como se desarrollaba la batalla entre Galaxia y Nocto quien visiblemente era el que iba ganando la pelea ya que se movía a una velocidad mayor que Galaxia. Su espadas volvieron a chocar con fuerza y éstos se separaron.

-Muy bien, nada mal, pero creo que tenemos muchos espectadores, porque no les damos algo para que se entretengan-. Volvió a chasquear los dedos y más sombras volvieron a salir del suelo. De inmediato todas hicieron un perímetro para poder proteger a Tuxedo Mask que ahora era ayudado a sostenerse por Sailor Moon mientras que las demás repelían sombra tras sombra. El cansancio estaba haciendo estragos en las filas de las scouts, no porque las sombras fueras más fuertes, sino porque ya habían peleado por mucho tiempo y usado mucha energía.

Los ataques de las scouts ya no eran tan efectivos y las sombras estaban ganando terreno hasta quedar en un pequeño círculo totalmente rodeadas. En ese instante Nocto le propinó un puñetazo a Galaxia que la dejó en el suelo. Galaxia intentó ponerse de pie pero el filo de la espada de Nocto en su cuello lo previno.

-Es una lástima, pero hasta aquí llegaste-. Nocto comenzó a acercar poco a poco su espada al cuello de la chica haciendo que un hilo de sangre saliera de la hermosa piel de Galaxia.

-Deep Submerge-. El poder le dio a Nocto de lleno en la espalda haciendo que este se saliera de balance. Galaxia se asustó al ver que la cara de Nocto se distorsionaba en una de rabia. Fue entonces que en un movimiento rápido Nocto recuperó el balance y se impulsó de tal forma que de un solo salto ya estaba frente a Neptune quien al no poder reaccionar a tiempo recibió un tremendo golpe en estómago que hizo que se doblara en dolor. Mientras tanto las demás senshi se dispusieron a ayudar a su compañera pero las sombras se lo impidieron.

-Como deseas morir con tantas ganas, tú serás la primera-. Nocto miraba con demencia a Michiru mientras la tomaba de los cabellos y la alzaba con una sola mano. Michiru trató de zafarse pero fue en vano, Nocto alzó su espada dispuesto a acabar con Neptune.

-ALEJATE DE NEPTUNE-. Saturn venía a una velocidad impresionante, su cuerpo venía irradiando energía la cual acabó con las sombras que le estorbaban para salvar a Neptune. Nocto al ver la potencia en la que venía Saturn, lanzó a Michiru hacia otro lado para esquivar la afilada oz de Saturn quien a duras penas pudo sostenerse después del fuerte impacto. Ya estando en el suelo frente a frente Nocto asumió posición de batalla con seriedad.

-Debo decir que no esperaba tanta oposición por parte de ustedes pero me tienen sorprendido, a pesar de que ya están mal heridos y unos al borde de la muerte aún así siguen luchando-. Sonrió por primera vez con autenticidad para después convertirse en la mirada y la sonrisa de un asesino demente y despiadado.- Pero no importa cuántas veces se levanten los voy a matar al final HAHAHAHAHA-. Saturn agarró con más fuerza su oz, por dentro se sentía insegura porque la persona frente a ella no le importaba la vida de los demás ni siquiera respetaba a sus enemigos así que se podía esperar lo que fuera de este sujeto y aunque no lo quiera aceptar, estaba aterrada porque la locura en los ojos de aquel hombre no era humana.

Saturn atacó primero y dio un golpe mortal contra Nocto quien solo se quedó parada, la oz atravesó desde el hombro hasta la pierna. Saturn reaccionó de inmediato para darse cuenta que lo que había golpeado había sido una ilusión provocada por la velocidad de Nocto quien ya estaba tras de ella y que ya había abanicado su espada provocando un cortada con la pura fricción de la espada que no había dado de lleno en la piel de la senshi. Hotaru siguió peleando hasta que Nocto golpeo con tanta fuerza la oz que Saturn no tuvo la fuerza suficiente para seguir sosteniéndola haciendo que su arma saliera volando al otro lado del campo de batalla. Nocto vio amenazadoramente a Saturn dispuesto a matarla cuando una luz aguamarina volvió a impactarlo.

Sin siquiera despeinarse, volteó con aburrimiento para ver a una Neptune que a duras penas se sostenía en pie caminar hacia él con el brazo levantado con la promesa de lanzar otro ataque.

-Se ve que nunca aprendes-. Nocto se guardó la espada en su vaina y caminó seguramente hasta Neptune quien no se movió porque su respiración se estaba haciendo más difícil.

-Deep …AHHHH-. Nocto había doblado el brazo de Michiru para romperlo. Michiru cayó de rodillas sosteniendo su brazo que ahora estaba roto. Las demás senshi que aún peleaban contra las sombras hacían lo posible para salir de entre la multitud de sombras para ayudar a Neptune. Saturn no podía moverse, estaba aterrada y parecía que estaba atada contra el piso.

-Hasta aquí llegaste-. Y como si fuese cámara lenta, Nocto comenzó a sacar su espada para dar el último golpe. Las Inners luchaban contra todo lo que se les ponía en frente para llegar hasta Neptune. Pluto se abria paso con desesperación pero no lograba alcanzar a Michiru. Saturn reaccionó demasiado tarde y Galaxia no llegaría a tiempo para atacar a Nocto quien estaba a punto de encajar su espada en el pecho de Neptune cuando se escuchó un crujir de la tierra. Quienes pudieron detectarlo a tiempo vieron como una enorme esfera color dorado con un anillo alrededor de esta iba partiendo lo poco que quedaba de la calle donde se desarrollaba la pelea. Nocto no la vio hasta que la esfera se elevó del suelo para darle directo en el pecho y lanzándolo a volar contra un edificio.

Todos se quedaron paralizados pues ellos conocían ese ataque.

-No puede ser-. Susurró Galaxia con incredulidad.

-Ese ataque es de…-. Exclamó Mars

En eso Nocto se zafó de los escombros del edificio donde había caído para salir irritado buscando al responsable del ataque. De pronto enfocó su mirada hacia lo lejos de donde estaban las senshi y soltó un potente rayo que se estrelló con un edificio provocando que se levantara una enorme polvacera.

-¡TIERRA…-. Esa voz..-pensó Michiru

Michiru escuchaba incrédula el pronunciar del ataque. Su corazón pudo haberse detenido en ese instante pero aún así siguió ahí sosteniendo su brazo.

-…TIEMBLA!-. El mismo poder volvió a iluminar el lugar pero para sorpresa de Nocto el ataque venía detrás de él y para cuando lo detectó el poder había vuelto a impactar el mandándolo a estrellarse de nuevo con otro edificio.

Todas voltearon a ver hacia donde se había originado el poder para ver una silueta no muy distinguible por la cantidad de polvo. La silueta se empezó a aclarar cuando un brillo dorado apareció en donde se suponía estaba la frente de la silueta. Y como si el polvo se desvaneciera al entrar en contacto con la luz. Aquella persona se hizo visible dejando ver a Haruka Tenoh que llevaba una camisa blanca y un pantalón y zapatos negros caminar con toda seguridad a través de la enorme cantidad de escombros. En su frente el símbolo de Uranus brillaba intensamente.

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