14. La vida de Ron

Draco llevaba varios días dándole vueltas a la cabeza sobre cual seria la mejor forma de quitar de su camino a Ron, tenia que pensarlo todo bien no quería dar pasos en falso. Por fin había decidido que iba a hacer, se encontraba en el comedor removiendo los corn-flakes de su plato esperando impaciente que sus padres bajaran a desayunar. Había intentado hablar con ellos la noche anterior pero éstos llegaron tarde y muy cansados de una cena importante y le pidieron que se lo contase al día siguiente.

Narcisa Malfoy fue la primera en llegar, le dio a su hijo un tierno beso de buenos días en la frente. Era una mujer increíblemente bella, con una larga cabellera rubia y un porte señorial no heredado, pero si ensayado hasta limites insospechados, que la hacía parecer casi de la realeza.

- Buenos días mamá – la saludó el chico sonriéndole. Draco adoraba a su madre para él era el ejemplo perfecto de lo que debía ser una esposa y una madre.

- Papá bajará en seguida, mi amor y así podrás contarnos al fin que es lo que te tiene tan preocupado.

Pocos minutos mas tarde entró en el comedor Lucius Malfoy, era un hombre alto, con el cabello del mismo color que su esposa y su hijo, pero con un aire de despotismo y superioridad en los ojos, que a la hora de mirar no hacia distinciones entre los extraños y su propia familia.

- Espero que sea importante aquello por lo que organizaste tanto alboroto anoche Draco – dijo sin dar los buenos días.

El chico espero a que su padre se hubiera sentado y comenzó a exponer el asunto que le robaba el sueño.

- Desde hace unos días se algo que hace que los planes de mi futura unión con Hermione fracasen.

Sus padres se miraron el uno al otro completamente alarmados por que lo que acababan de escuchar.

- Explícate bien muchacho del demonio – Lucius comenzaba a perder la paciencia - ¡No estamos para perder el tiempo!

Draco quería mucho a su padre pero su déspota forma de hablarle le hería en lo mas profundo de su orgullo y a veces le gustaría abalanzarse sobre él y caerle a golpes para que no le hiciese sentir tan inferior.

- Está enamorada de otro, por lo visto Hermione también se decanta por la vulgaridad y se ha encaprichado del recogido de los Dashwood.

Aquello cayó sobre los Malfoy como un jarro de agua fría, Narcisa se llevó la mano a la boca consternada y su marido contrajo el rostro por la ira, intentó controlarla y haciendo creer que dominaba la situación, le preguntó a su hijo.

- ¿Como sabes eso?, si es que es cierto.

- ¡Claro que lo es!, los vieron besarse y confesarse su mutuo amor – el muchacho se llevó un dedo dentro de la boca para hacer como si se provocase un vómito - fue en el colegio hace unos días.

Lucius Malfoy miró a su mujer que permanecía callada, se frotaba el mentón con preocupación. Draco permaneció en silencio esperando alguna reacción por parte de sus progenitores. Pasados unos minutos su padre se levantó, paseó un poco por la habitación y dijo al fin.

- Hijo, tú continua como si no supieses nada, ellos no deben sospechar que lo sabemos. Narcisa – dijo volviéndose hacia su mujer – ve y asegúrate que el Sr. Granger tenga conocimiento de lo que pretende hacer la malcriada de su hija y consigue que te prometa que no dejará que esa mocosa lo estropee todo.

- ¿Y tú? ¿Qué harás querido? – Narcisa Malfoy rompió al fin su silencio.

- Voy a hacer una visita a la empresa de los Dashwood – sonrió maliciosamente.

- Será una perdida de tiempo, esa Julie apoyará a ese vagabundo con toda seguridad.

- Lo se mi amor pero yo no voy a hablar con esa aprovechada, es su hijastro el que me interesa. Matthew Dashwood pondrá a ese niñato en su sitio, porque no consentirá que el proyecto en el que nos hemos asociado fracase, ha luchado mucho por conseguirlo y estoy seguro que ni él, ni Snape y apostaría que tampoco esa sabandija de Lupin, dejarán que nada malogre nuestra delación – se dibujó en su rostro una gran sonrisa triunfal y volviéndose a su hijo le habló – No tienes nada de que preocuparte, ese… Ron pronto será historia en la vida de tu futura esposa.

Los tres Malfoy se miraron con complicidad, sabiendo que su plan para arruinar la felicidad de la pareja iba a ser un éxito.

Ajenos a toda la maldad que se estaba concibiendo a su alrededor, Ron y Hermione disfrutaban a escondidas de su amor. Contaban con cómplices de lujo, Julie por supuesto y sus amigos Harry y Ginny. Todos eran conscientes de que aquella iba a ser una relación difícil pero estaban dispuestos a ayudarles a ser felices.

Cuando acudían a Hogwarts intentaban no acercarse mucho el uno al otro, para no levantar sospechas sobre todo a Draco, aunque ellos ignoraban que éste ya estaba al tanto de todo. Solían verse en casa de Ron a la salida del colegio, Hermione siempre inventaba alguna excusa para no quedar con Draco y el rubio sabia de sobra con quien iba su novia y en su interior hervía de odio por ambos y esperaba ansioso el día en que él fuera el único vencedor de esta historia.

La Mansión Dashwood era una de las más hermosas y extensas de la región. Además del edificio principal donde vivía la familia, poseía hechizantes jardines, un pequeño lago y un simpático bosquecillo limitando el final de la finca. Justamente en ese bosque el difunto Sr. Dashwood ordenó construir una pequeña casita de madera con la esperanza de que su hijo Matthew pudiera disfrutarla algún día, pero el tiempo pasó y eso nunca llegó a suceder. Harry y Ron la habían descubierto en uno de los muchos paseos que dieron por aquel bosque durante ese verano, cuando Ron llegó a la mansión. Y ese era ahora el lugar donde las dos parejas disfrutaban de su amor y de su mutua compañía sin tener que rendir cuentas a nadie.

Aquella tarde de viernes Harry y Ginny no habían podido acompañar a la nueva pareja, así que Ron y Hermione disfrutaban de su amor a solas. La cabaña a pesar de no ser muy grande estaba bien equipada, tenía un gran salón con una cocina y un pequeño cuarto de baño. Ron se había llevado allí su equipo de música y habían llenado de refrescos, chocolates y helados la nevera. Hermione se encontraba sentada en el sofá leyendo con la cabeza del pelirrojo recostada sobre su regazo, ella le acariciaba el cabello con la mano con la que no sujetaba el libro y el joven se había quedado dormido sin darse cuenta. Así llevaban un buen rato cuando Ron abrió de pronto los ojos, su chica le sonrió cariñosamente cerrando el libro.

- Llevo mucho tiempo dormido – pregunto desperezándose – lo siento Hermione debo haberte dejado sin sensibilidad las piernas.

- No te preocupes sabes que es un placer para mi verte dormir tan placidamente

La joven se reclinó sobre Ron y le dio un corto y tierno beso en los labios. El muchacho se incorporó luciendo una enorme sonrisa y se quedó sentado junto a ella.

- Se siente extraño que Harry y Ginny no estén aquí, pero tener este rato a solas es maravilloso –dijo el pelirrojo sonriendo a su chica - Tengo hambre, voy a la nevera, ¿Quieres un refresco?

Hermione asintió y Ron se levantó a por las bebidas y algo de picar. Lo observó mientras él se alejaba, era increíble como aquel chico podía hacerla tan feliz, aquel chico que había llegado a su vida tan repentinamente volviéndola del revés, aquel que lo sabia absolutamente todo de ella y del que, pensándolo bien, ella no sabia nada. A veces le daba curiosidad averiguar que era de él antes de conocerlo y había tenido la intención de preguntárselo, pero no lo hizo por temor a que se molestara. Ron regresaba silbando junto a la castaña y los pensamientos de ésta se esfumaron cual humo.

- Toma, está muy frío – dijo acercándole la bebida – estás muy callada ¿Pasa algo?

- Lo he estado pensando mucho – dijo ella tras beber un sorbo - Creo que no es justa para ti toda esta situación.

Ron cesó de beber, no le había gustado como sonaba esa frase, se temía lo peor.

- Hermione yo soy feliz, jamás en mi vida he sido tan feliz – se apresuró a decir antes que la chica continuara hablando – Ni siquiera cuando Julie me salvó de aquel horrible hombre que casi me mata y me llevó a su casa, fui tan feliz.

Ron guardó silencio al ver la cara de conmoción de Hermione. Nunca lo había pensado pero ella no conocía nada de su pasado, ¡Dios mío! ¿Y ella creía que era injusta?, él si que lo era y mucho. Jamás le había confesado nada de su vida excepto aquella vez cuando la besó y le dijo que su madre había muerto. Retiró de la mano de Hermione la bebida y la colocó en la mesa junto con la suya, y volviéndose hacia ella le dijo.

- Tú me hablas de lo injusta que eres conmigo, pero te aseguro que yo lo soy mucho más contigo. No sabes nada de mí.

La castaña abrió los ojos ¿Le había leído el pensamiento, o es que estaban tan conectados que ya ni siquiera necesitaban hablar para saber los deseos del otro?, la joven guardo silencio y Ron continuó hablando.

- Nunca te he contado nada de mi pasado y tú eres tan linda que no me lo has preguntado, por eso te amo tanto Hermione. No quiero tener secretos contigo pero lo que vas a oír no te va a gustar, porque mi vida no es un camino de rosas - Ron miraba con ternura a la chica y a ésta le latía el corazón a mil por hora – Si te digo que Julie es mi ángel es porque yo la veo así, sin ella yo quizás ya estaría muerto, le debo mucho.

'Mi madre murió cuando yo apenas tenia siete años, no conocí a mi padre. Digamos que la mujer que me dio la vida se dedicaba a lo que es conocido como el oficio más antiguo del mundo. Pero era buena y hermosa, murió de pronto sin siquiera decirme adiós, o un te quiero hijo, no nos despedimos simplemente una mañana no se despertó y me dejó para siempre'.

A Hermione se le llenó de dolor el corazón, tampoco ella pudo despedirse de su madre y se sintió aun más unida al joven que tenía sentado su lado abriéndole de par en par su alma.

'Me adopto el hermano de mi madre, era un jugador y un borracho, nunca quiso saber nada de mí, pero le había prometido a su hermana que si algo le sucedía se haría cargo de su sobrino. Apenas estuve un par de meses con él porque lo encarcelaron no se porque, pero le doy gracia a Dios por eso, porque era bastante violento y cuando se enfadaba descargaba toda su ira contra mí'.

La joven dudó si quería seguir oyendo más pero Ron le estaba abriendo su corazón, aquello le parecía tan horrible.

'Me dejo a cargo de un vecino, era un hombre bastante anciano pero muy bondadoso. Me matriculó en un colegio de la zona y me trató como un hijo todo el tiempo que pasé con él. Cuando mi tío fue puesto en libertad bastantes años después, decidió dejarme con el anciano, yo para él solo era un estorbo, sin embargo el viejo murió poco tiempo después y tuve que volver a vivir con mi tío. Seguí asistiendo al colegio y un día al regresar de clase lo encontré con otro hombre, me dijo que me tendría que ir con aquel desconocido porque le debía un dinero y se lo cobraría con mi trabajo. Fue en esa etapa de mi vida cuando conocí a Julie. Justo ese día… - Ron dudó si continuar se sentía avergonzado de lo que venia a continuación, pero Hermione le tomó la mano con ternura y lo animó a seguir – La discoteca donde me llevó en realidad tenia un negocio oculto, la prostitución de lujo de menores para gente con alto poder adquisitivo - Hermione se llevó la mano a la boca ahogando un grito de horror, el pelirrojo bajo la mirada al suelo y continuó – Pero yo no estaba dispuesto a pasar por eso, no quería sufrir como había sufrido mi madre. Me negué a hacer ese tipo de trabajo, ni Julie ni la madre de Harry que la acompañaba esa noche sabían nada de aquello. Probablemente no habrían puesto un pie allí si lo hubiesen sospechado y me alegro que no lo supieran, porque ella me vio cuando el dueño del local acababa de cazarme intentando escapar de aquel horrible lugar y del destino que allí me esperaba. A partir de ahí ya conoces la historia, ese tipo casi me mata a golpes y mi madrina y Kingsley llegaron a tiempo para evitarlo'.

Ron concluyó y levantando los ojos del suelo miró a su novia con el corazón en la garganta y las lágrimas a punto de salir de sus ojos.

– No he hecho en mi vida nada de lo que hoy tenga que arrepentirme, pero tengo que admitir que no se que habría pasado si Julie no llega a aparecer aquella noche.

Hermione tenía las mejillas húmedas por el llanto, y lo miraba conmocionada y dolida por la terrible historia que acababa de escuchar. Aquel chico al que amaba había sufrido tanto, aquello ojos azules que la hacían estremecerse cuando la miraban, debían haber derramado tantas lágrimas de dolor. Y ella, que lo había tenido todo en la vida, no era capaz de gritar al mundo lo que sentía por él, y prefería mantener ese amor oculto para no complicar la vida de su padre y la suya propia. Sintió vergüenza y hastió de sí misma 'Eres una cobarde' se dijo y las lagrimas volvieron a resbalar por sus pálidas mejillas. Se seco la cara y agarrando fuerte la mano de Ron tiró de él y lo hizo levantarse de golpe del sofá.

- Sígueme- le dijo ante la sorpresa del chico.

Ron no dijo nada solo se dejo llevar y la siguió cogido de su mano hacia fuera de la cabaña. Anduvieron unos pocos metros alejándose de la casa cuando Hermione se detuvo de pronto, haciendo parar al muchacho también.

- No voy a esperar ni un minuto más mañana sin falta hablaré con mi padre y le contaré que te amo y que no voy a separarme de ti jamás, así tenga que luchar contra todo y contra todos incluyéndolo a él.

Y diciendo eso se lanzó a los brazos del pelirrojo y lo besó con tanta fuerza que incluso llegó a asustarlo. Se giró mirando al frente y sin soltar la mano de Ron, gritó con todas sus fuerzas, como si su vida dependiera de lo alto que llegase a gritar, deseando que todo el mundo la escuchara por muy lejos que se encontraran.

- ¡AMO A RON WEASLEY! ¡¿ME OIS TODOS?! ¡LO AMO Y VOY A LUCHAR POR SER FELIZ CON ÉL!

Tras ella el pelirrojo sintió verdaderamente que Hermione lo amaba y de sus ojos comenzaron a brotar lágrimas que por primera vez, no eran de dolor sino de felicidad.