Digimon no me pertenece, tampoco sus personajes. La historia en las siguientes líneas sí es toda mía.


Nota 1: Las secuencias entre Mimi y Ryo pasan en la misma línea temporal. Decidí intercalarlas con otras escenas para no hacer solamente una larga y darle dinamismo a la historia.


Abrió despacio los ojos sintiendo sus párpados sumamente pesados, le tomó varios pestañeos dejar atrás la sensación y así poder contemplar la habitación en la que se encontraba; a sus pies había un armario de madera con la puerta entre abierta que dejaba ver varias playeras de colores similares: un rango de gris claro hasta negro.

Frente a ella una pared blanca que estaba decorada únicamente por un mapa que no reconocía. A su derecha se encontraba un ventanal con cortinas blancas amarradas en un moño a cada lado de la ventana.

—¿Qué horas son y por qué hay tanta luz? —dijo perezosamente, siendo interrumpida por su propio bostezo. Alzó los brazos estirando su columna y se escuchó un "crack", en cuanto volvió a su posición original reparó la cama en donde yacía desde la noche anterior. Un olor la distrajo, olfateó repetidas veces y pronto lo descifró. —¡Huevos!

—¡Y tocino! —se escuchó del otro lado de la puerta, la muchacha se irguió de sorpresa. —¿Me ayudas con la puerta?

—¡Ya voy! —Mimi se incorporó de inmediato y caminó tambaleante hacia la puerta y al abrirla se encontró con Ryo sosteniendo una bandeja con el desayuno. —¿Para mi?

—Pero claro, ¿para quién más? —la muchacha soltó una risita y él dejó la bandeja sobre la cama. —Pensé en llamarte pero, imaginé que disfrutarías más desayunando aquí. ¿Cómo estás?… ¿Descansaste?

—Sí. Mucho, no podía ni abrir los ojos al despertar.

—Eso me alegra. ¿Hoy no hubo pesadilla? —preguntó con cautela, recordando la noche anterior.

Se había recostado en el sillón de su sala y pronto se vio sumido en la profundidad de los sueños cuando unos sollozos lo sacaron de su mundo creado, al entrar en su habitación se encontró a Mimi echa un ovillo con los ojos llorosos… su mundo creado le había traído de vuelta la amarga experiencia con Sora y el muchacho. Se quedó con ella hasta que volvió a dormir y luego él regresó a su duro sillón.

La muchacha negó suavemente contestando su pregunta. —Bien. Eso es bueno, porque en cuanto me cruce con esa pe…

—¡Ryo!

—¿Qué? Es lo que es. —encogía los hombros. —Mira que, ¿tratarte así?

—Lo bueno fue que me encontraste… —La castaña lo miraba curiosa después agachó la mirada reparando en la situación en la que se encontraba. —Perdón si te estoy causando molestias… Es solo que… no quería volver al instituto y encontrármela de nuevo…

—¡Hey, hey hey! No es ninguna molestia, ¿de acuerdo? Puedes quedarte los días que quieras. —Él le sonrió y su mirada se desvió hacia el cuerpo de Mimi sin poder evitarlo, y no quería evitarlo. La muchacha llevaba puesta una de sus playeras a manera de pijama que dejaba al descubierto sus piernas torneadas.

—¿S-seguro? —Preguntó la castaña cruzando los brazos frente a su pecho. Tampoco llevaba sostén. Ryo se dio cuenta de la reacción de la castaña y no pudo evitar reír.

—Seguro. Anda, ve y come. ¿Quieres que te deje sola? —Mimi se sentó en el borde de la cama y sintió la mirada expectante de Ryo sobre ella. Frunció los labios meditando la respuesta y tras varios segundos negó con la cabeza.

—Preferiría que te quedaras.

—¿S-segura? —dijo él imitando la reacción que la muchacha había tenido anteriormente.

—¡Que sí! —Le lazó un cojín y se llevó un tocino a la boca para mirar al muchacho con los ojos entrecerrados.

—¡Que fácil es hacerte enojar, princesa! —riendo caminó hacia la cama y se sentó frente a Mimi. Tomó su mejilla con su mano izquierda, la muchacha tenía los ojos hinchados por dormir tanto y las mejillas infladas, por el tocino. —Qué guapa eres.

—Eh… yo… —dijo aún con el tocino en la boca. Ryo encontraba una fascinación extraña en la torpeza de la muchacha, que, en cuanto hubo tragado el tocino habló. —Rika te adora.

El castaño esperaba cualquier respuesta. Cualquier respuesta menos esa. Mimi se llevaba otra tira de tocino a la boca.

—Rika solo está enamorada de un ideal que ella misma creó. —sentenció el castaño, la ojimiel lo miró ladeando la cabeza y el muchacho suspiró. No podía creerlo, iba a contarle todo.


—Éste lugar luce completamente diferente de día…

—Concuerdo, Izzy —decía T.K. paseando la mirada por el lugar al igual que su amigo pelirrojo, ambos con la boca abierta y los brazos colgándoles en los costados.

—¡Ocupen su lugar de inmediato que no tenemos mucho tiempo! —gritó Taichi a los elegidos, cuando el último hubo cruzado la segunda puerta Joe la cerró con llave.

—Es cierto… si alguien descubre que estoy rondando por aquí…

—Tranquilo Joe. Terminaremos pronto. —Taichi carraspeó obteniendo la atención de todos en la sala. —No sé si estén enterados pero tengo la sospecha de que Mimi Tachikawa está en problemas. Los cuchicheos no tardaron en comenzar.

—Rayos… —Sora sacó su celular de inmediato y tecleó el número de Daisuke. Esto solo significaba que Taichi los pondría a buscarla y si la encontraban… estaría en problemas.

—¿Qué? —soltó Yamato entre los cuchicheos. Taichi lo miró y encogió los hombros. "Ese cabrón…" pensó. Yamato había sido el que descubrió que Mimi no estaba y Taichi tomaba el crédito. Bufó al sentir la mirada de su hermano en la distancia.

—Haremos escuadrones de búsqueda, ¿de acuerdo? Pero todo tiene que ser muy discreto. Empezaremos por buscar dentro del instituto y si en 24 horas no aparece, tendremos que salir a buscarla.

—¿Y qué si no aparece? —preguntó Henry y sintió sobre él un montón de miradas. Tragó saliva.

—Eso no es una opción. —dijo Yamato con el tono más frío que pudo.

—¡Sora! —gritó Taichi y ahora las miradas se posaban en ella, había estado en el celular sin prestar atención intentando darle instrucciones a Daisuke. —Deja el maldito celular, ¿quieres?

Taichi terminó de dar instrucciones, se separarían por parejas y cada pareja estaba encargada de un edificio o lugar del instituto que se examinaría minuciosamente. Se harían reportes después de revisar cada lugar y todo sería notificado a Taichi. La reunión terminó apenas hubo concluido el plan de búsqueda y todos salieron encaminados a sus respectivas clases.


—¿Un ideal? —preguntó la muchacha sin entender a qué se refería.

—Los conocí en el mundo digital. Takato, Rika, Henry. Un equipo disfuncional, todos con personalidades tan distintas entre sí que hacía difícil que el grupo no peleara. Sobretodo por Rika…

—Sé de qué hablas —dijo Mimi riendo un poco, Ryo miró a la ojimielm soltó aire y se sintió más relajado, la risa de la castaña aligeraba el ambiente de los tensos recuerdos.

—Ella necesitaba sentir que tenía el poder, que era la líder así que con mi llegada se frustró demasiado. Comenzó como una competencia entre nosotros y paulatinamente eso cambió, dejó de sentirse como competencia y más como… una necesidad de estar cerca del otro.

—Ella me dijo que… que te tiene una profunda devoción…

—A eso me refiero, se quedó solamente con una versión mía. Y Mimi, yo la quería. —tomó unos segundos y suspiró. —Aún la quiero.

—Ya veo… ¿Y por qué no…?

—La quiero, pero de manera distinta. —interrumpió a la castaña.—No siento amor por Rika, es más un intenso deseo de protegerla. Y estoy seguro de que ella tampoco me ama, solo cree hacerlo.

—¿Cómo estás tan seguro? —preguntó ella con el tono más suave que Ryo había escuchado en su vida.

—Lo estoy. La conozco. Además, ahí no termina… Henry está profundamente enamorado de ella.

—¿Henry? Pero… ¡pero si ella lo odia!

—Pero lo odia por mi culpa, hasta cierto punto. —la ojimiel ladeó la cabeza, confundida. —Henry es bastante perceptivo. Él sabía que tarde o temprano yo me alejaría del grupo, me iría.

—¿Te fuiste?… ¿Por qué te fuiste? —la inocencia en la pregunta de Mimi hizo a Ryo cuestionar sus propias razones, dudar de sus convicciones. Estuvo un buen rato en silencio, sin saber cómo responder a la pregunta.

—No tengo una respuesta para eso… está en mi sangre. Necesito conocer más del mundo y vivir todo lo que pueda vivir. Así que un día cuando todos dormían tomé mis cosas y comencé a caminar. —Ryo miraba el mapa de la pared como si viajara en sus recuerdos. —De pronto sentí su presencia, Henry me había seguido.

—¿Ajá? —Ryo no había notado el silencio tan prolongado que había dejado hasta que la muchacha habló. Salió de sus pensamientos y continuó con su relato.

—Intentó detenerme. Trató de convencerme de que si me iba rompería el corazón de Rika. Pero eso no me detuvo, le di la espalda y continué con mi camino. Meses después volví a encontrarme con Henry, estaba solo.

—¿Y qué pasó después? —la castaña quería saber más sobre la historia, el muchacho notaba su total atención puesta en él. Incluso había hecho la bandeja a un lado así que él tomó el tenedor, picó el huevo y lo llevó a la boca de la castaña.

—Si no comes, no hay historia…

—Bien, bien. —refunfuñando se comió lo que el muchacho le había extendido y siguió picando la comida y llevándosela a la boca. —¡Ya, continúa!

—Me enteré de que le dijo a Rika que él me había corrido del grupo, que me fui porque él no confiaba en mi y me había amenazado. Rika estaba dolida por mi partida pero guardó dentro de ella la esperanza de volver a encontrarme algún día, sin embargo estaba furiosa con Henry.

—¡Pero claro! ¿Por qué rayos hizo eso? —Mimi agitaba el tenedor violentamente, Ryo puso la mano sobre la mano de la muchacha y esta se calmó. Ryo encogió los hombros.

—Mi teoría es que… él prefería verla esperanzada que devastada. Henry la ama desde hace mucho tiempo. —la castaña soltó un suspiro y él le regaló una sonrisa enternecida. —Sin embargo no tomó mucho para que Henry también se alejase, Rika realmente se puso pesada con él.

—¿Henry te odia?

—No. Al menos, no lo creo. Estuvo mucho tiempo solo, Mimi… pero gracias a eso creció. Jamás tuvo nada contra mi, es una persona bastante madura en ese aspecto… Ahora es un cabrón por la situación de Rika. No sabe muy bien qué hacer.

—Ya veo… Rika le guarda mucho rencor, y él ni siquiera tuvo la culpa…

—Sí, en eso tienes razón. Después Rika se enteró de las peleas y, cuando supo que Henry y yo éramos compañeros la tomó en contra de Henry.

—Ryo…

—¿Sí? —La muchacha lo miraba fijamente.

—Tienes que decirle a Rika que fuiste tú quien decidió irse.


—¡Daisuke!

—¿Sora? ¿Ya los convenciste de parar la búsqueda? —Hubo un silencio eterno antes de que la pelirroja contestara.

—No, pero… Mira, no tengo mucho tiempo… por fin logré quitarme al encimoso de Izzy, ¡no se me despega!

—¿Por… por qué estás con él?

—Taichi y su maldita idea de ir en parejas. Pude haber ido con Yamato pero Izzy se ofreció, ¿qué rayos le pasa?

—Quizá le gustas —una carcajada al otro lado del auricular caló en los oídos de Sora.

—Deja de decir estupideces, Daisuke. Escucha, estoy casi segura de que Mimi está fuera del instituto así que…

—La buscaré, Sora. Pero tienes que comenzar con mis trámites de re-ingreso…

—¡Ja! Ya me adelanté a eso, hablé con la subdirectora hace días y me dijo que revisaría tu caso.

—¡Vaya! esas sí que son buenas noticias. Tan feliz me has hecho que le hablaré a Miyako para que me ayude a encontrarla.

—¡Sí! ¡Sí! —Sora comenzó a dar saltitos en su lugar.

La puerta del salón se abrió dejando ver a Izzy con ojos entrecerrados mirando a Sora sospechosamente.

—¿Qué haces aquí? Creí que estarías buscando a Mimi. —Sora colgó de inmediato la llamada sin despedirse y ocultó el teléfono tras su espalda.

—Bueno, reviso el lugar. ¡Como tú deberías estar haciendo!

—Salgamos de aquí. —Dijo Izzy sin dejar de mirarla extrañado.

Apenas salieron del salón caminaron por un amplio pasillo repleto de estudiantes y uno que otro maestro.

—Izzy… —dijo Sora casi en un susurro.

—¿Sí? —él ni siquiera la volteó a ver.

—¿Y si Mimi se fue porque no estaba cómoda aquí? —Trató de sonar lo más afligida que puso. El pelirrojo la miró de reojo así que supuso que funcionó.

—¿De qué hablas? ¿Por qué no habría de sentirse cómoda? —el pelirrojo sonaba ofendido, enojado.

—Por las peleas… —Izzy detuvo su andar por un segundo asimilando lo que la muchacha le decía. Tragó saliva y siguió caminando. —Piénsalo… vio como Matti y Tai se golpeaban salvajemente, ¿qué si pensó que ella sería la siguiente?

—Yo… no lo sé, Sora. Ella… hubiera hablado con…

—¿Con quién? Es una total extraña, Izzy… Se fue hace más de 3 años y ya no tiene nada en común con ninguno de nosotros. Solo que Tai está demasiado cegado y no quiere verlo…

Izzy se tensó completamente. Algo en lo que decía Sora hacía sentido, demasiado sentido. La cabeza del muchacho comenzó a dar vueltas preguntándose si todo esto no sería en vano.

—Deberíamos separarnos. —sentenció y caminó por la derecha dejando a Sora sonriendo al aire.


—Tal vez. —dijo el castaño mirando a Mimi fijamente. —Pero primero, tienes que volverte fuerte.

—¿¡Eh!? —Lo que dijo la tomó desprevenida.

—¿Qué tal si vuelven a atacarte, Mimi? —La muchacha recogió sus piernas abrazándolas contra su pecho, escondió el rostro entre sus rodillas. —Oye… no lo digo para hacerte sentir mal…

—Pues lo haces. —dijo aún con el rostro enterrado. Él se sentó a su lado rodeándola con su brazo derecho y acercó sus labios a la cabeza de la muchacha, sintió como ella se estremecía bajo su tacto.

—Lo siento. —Habló con suavidad, casi en un susurro. —A lo que me refiero es… que no voy a poder protegerte siempre, y sé que tú sabes eso.

—Pues ya van dos veces que lo haces. —dijo ella asomándose solo un poco pero lo suficiente para alcanzar a verle el mentón a Ryo.

—Quizá soy como un ángel guardián tuyo o algo así —dijo él sin poder contener la risa, —Pero tienes que hacerme una promesa.

—¿Cuál? —Mimi alzó el rostro un poco más divisando los labios del muchacho. Él los humedeció con su lengua antes de hablar.

—Pídele a Taichi que siga entrenándote por las mañanas y… a Yamato por las noches. —Mimi terminó de alzarse por completo sin embargo el agarre de Ryo seguía firme provocando que ambos quedaran a una distancia considerablemente reducida. —Son los mejores peleadores que tienen.

—¡No puedo hacer eso! ¡Yamato es la razón por la que estoy aquí! Y Tai también… Sora me quiere lejos…

—Exacto. Eso es lo que Sora quiere, no lo que tú quieres. Así que arréglate, nos vamos al instituto…

—¿Qué? ¿Para qué? —Ryo se había levantado, estiraba ambos brazos desperezándose como si hubiera estado en la misma posición por mucho tiempo. Mimi lo miraba de arriba hacia abajo.

—Tenemos que inventarnos algo para que no te echen la bronca los maestros, ¿no? —Él le dedicó más una mueca que una sonrisa. —No tienes que volver de inmediato, sabes que puedes quedarte aquí el tiempo que gustes…

—Gracias, Ryo… significa mucho para mi….

—Y pensar que cuando te conocí me diste una cachetada —Y dicho esto el castaño dejó a Mimi sentada al borde de la cama recordando aquella vez sobre el ring. Mimi dejó escapar una risa nerviosa fracasó en controlar.


—¿Nada?

—Nada.

—Como lo temía… —Yamato sentía la frustración acumularse en sus manos, un gruñido salió sin querer.

—¡No puedo creer que esto esté pasando! La perdimos tanto tiempo y cuando por fin regresa... ¿se pierde? —Takeru miraba la puerta que dirigía al pasillo, habían revisado exhaustivamente el edificio entrando incluso a los baños de mujeres. No había respuesta, no había señal. Takeru había intentado marcarle en repetidas ocasiones pero nadie contestaba al otro lado. —¿Y si realmente no quiere estar aquí?

—¡Takeru! —el rubio menor se sorprendió por el tono de voz en su hermano, de inmediato bajó la cabeza. —No lo creo, Takeru. Lo siento dentro de mi... No se iría sin decir...

—Pero ya lo hizo una vez. —aún tenía la cabeza baja pero su voz era dura, los puños apretados en sus costados.

—Quizá... —Yamato buscaba en sus adentros una razón para proteger a la castaña de los argumentos de su hermano, pero en el fondo sabía que él tenía razón. Ella se había marchado sin despedirse ya una vez... ¿por qué no habría de hacerlo de nuevo?

—No... yo, lo siento Matt... —levantó el rostro y buscó la mirada de su hermano, no prosiguió hasta que él lo miró de vuelta. —También tengo esta sensación de que algo no está bien, algo no cuadra. Solamente... tengo miedo de que vuelva a irse, que realmente... no pertenezca aquí.

Algo dentro de Matt se revolvió en la mejor manera posible, le parecía tierno ver a su hermano así, preocupado por Mimi. Sonrió de lado.

—T.K. vamos a encontrarla, y cuando lo hagamos... hablaremos con ella, ¿está bien? —Takeru abrió los ojos de sorpresa, su hermano casi nunca lo llamaba T.K.

—¡Bien! Es una promesa, ¿de acuerdo hermano?

—Lo es. Pero debes dejar esos pensamientos tan desalentadores, ¿sí? —Takeru asintió regalándole una sonrisa que hacía mucho no veía.

—Es curioso... —dijo Takeru mirando hacia el frente, un rubor extraño se instaló en sus mejillas.

—¿Qué lo es? —Yamato lo miró hacia abajo, curioso.

—Desde que llegó Mimi hemos pasado más tiempo juntos que en los últimos 3 años...

Yamato no dijo nada pero Takeru tenía razón, desde que comenzó a "salir" con Sora solo veía a su hermano ciertos fines de semana y a veces entre clases debido a la insistencia de la pelirroja de pasar tiempo juntos, en algún punto Takeru y Sora dejaron de llevarse bien y pasaron al punto de ni siquiera querer estar cerca del otro. Eso los había alejado demasiado como hermanos, y cuando podían hablar lo hacían de fútbol o algún chisme del instituto. No pudo negarlo... Yamato estaba más feliz teniendo a su hermano cerca, incluso si eso significaba pasar menos tiempo con Sora.


La castaña recorrió la pared cubierta de fotografías generacionales, unas lucían bastante viejas y la curiosidad la invadió, buscó con su mirada el año de generación de su mamá y cuando lo encontró pudo ver a un grupo de estudiantes lanzando sus birretes con sonrisas en los labios. El pensamiento de su mamá le estrujó el corazón.

La puerta se abrió dejando ver a una señora de unos 60 y tantos años, caminaba contorneando las caderas y haciendo "clac, clac" con los tacones a cada paso que daba. Sintió la mano de Ryo sobre la suya, tomándola por debajo del escritorio cuando la imponente señora se sentó frente a ellos. Mimi estaba nerviosa.

—Mimi Tachikawa —dijo acomodándose los lentes que le resbalaban por el puente de la nariz y presionó los codos en su escritorio inclinándose hacia ellos.

No era la primera vez que veía a la directora pero sí la primera que estaba en su oficina.

—Directora —dijo con una voz tan suave que por un segundo la señora relajó su rostro, para después volverlo a fruncir ligeramente. —Permítame presentarle a Ryo… mi, mi primo… sí, primo lejano.

—Me han notificado que has faltado a varias de tus clases, incluso que nadie sabía dónde estabas. ¿Vas a explicarme qué ha sucedido? —La directora había ignorado por completo lo que la castaña había dicho, Mimi abrió la boca pero no salió ningún sonido de su garganta, apretó inconscientemente la mano de Ryo.

—Le ruego me permita explicarle la situación que nos ha estado atormentando tanto, Directora… —Ryo habló con un porte que Mimi jamás le había escuchado.

—Está bien, hable… —La directora lo miró arqueando una ceja canosa.

—Sucede que… —Y de pronto la voz le comenzó a flaquear, como si estuviera conteniendo las lágrimas. —Murió mi hermana hace pocos días y la noticia le ha caído a Mimi como balde de agua helada… Estaba tan triste que llamó para preguntar si podía asistir al funeral… ¡Y yo no pude negarle nada! Debió escucharla, directora… no podía parar de llorar. A pesar de los problemas familiares y la situación económica, mi hermana y su alumna ejemplar, la señorita Tachikawa, siempre fueron TAN unidas…

—¡Oh no! Señorita… ¿por qué no me notificó antes de la situación? —el semblante de la directora había cambiado por completo, la actuación de Ryo era destacada.

—Póngase en su lugar… ¡usted no querría recordar una y otra vez la tragedia! —a pesar de que la pregunta iba dirigida hacia la muchacha, Ryo proseguía con su diálogo.

—Es cierto, es cierto… ¡notificaré a sus maestros de inmediato! —le dirigió una rápida mirada a la muchacha antes de volver a posar sus ojos sobre Ryo. —Mi más sentido pésame para su familia. Imagino el dolor tan profundo que debe estar sintiendo…

Ryo simplemente asintió y después de que Mimi le comentara las clases y los nombres de los profesores escribiendo cartas para cada uno de ellos los dejó salir sin problema.

—¡Pero miren el actorazo que tenemos aquí! —dijo ella soltando una risa discreta, Ryo le sonrió mostrándole todos los dientes y le guiñó el ojo.

—De los mejores actores de Japón. No deberías tener más problemas con tus materias.

—Pienso lo mismo, dejaste a la directora encantada… —Ryo se puso frente a Mimi y la miró fijamente por varios segundos.

—Prométeme que seguirás entrenando. —el muchacho iba en serio y Mimi lo sabía, sonrió de lado.

—Lo haré si me prometes que le dirás a Rika la verdad. —Un pequeño sobresalto se apoderó de Ryo, sin embargo recobró la compostura de inmediato.

—Lo prometo. —Mimi sonrió genuinamente, iba a comenzar a saltar cuando Ryo dijo lo siguiente. —En cuanto regrese…

—¿¡Eh!? —la ojimiel lo miró con sus ojos enormes que pestañeaban confundidos, ladeó un poco la cabeza. —¿Te vas?

—Sí. En dos días, no lo hagas más difícil de lo que ya es, ¿quieres? —Mimi asintió.

—Pero volverás, ¿cierto?

—Cierto. Es más, volveré para tu primera pelea… sea cuando sea eso. Sin embargo, debes prometerme que vas a entrenar.

—Te lo prometo. Me volveré más fuerte.

—Lo sé, creo en ti.

Y entonces vio cómo Ryo desaparecía después de cruzar las rejas. Deseó pelear pronto para volver a verlo y juró para si misma que cuando eso sucediera, ella sería muchísimo más fuerte.


La primera clase dio inicio y todos parecían demasiado absortos en sus pensamientos, incluso aquellos que no eran elegidos estaban más distraídos de lo usual. El profesor hacía preguntas pero nadie parecía querer participar. Los elegidos tenían planeado pasar la búsqueda fuera del instituto aquella noche, sin embargo sus planes se verían frustrados.

La puerta se abrió dejando ver a una castaña con el cabello recogido en una coleta alta y el uniforme de la escuela pulcramente planchado y sin una sola mancha, las calcetas le llegaban hasta el muslo y los zapatos estaban perfectamente boleados. No llevaba mochila, lo único que portaba era una carta firmada y sellada por la directora. La muchacha caminó directamente hacia el profesor y cuando estuvo a su lado le extendió la carta.

El salón estaba atónito, diversas reacciones acompañaban a los elegidos. Taichi y Yamato tenían la boca abierta de sorpresa. Zoe la miraba con ojos llorosos y después estaba Sora, que si bien estaba sorprendida no podía decirse que feliz, incluso, estaba todo lo contrario.

—¡Vaya! Señorita Tachikawa… Lo siento mucho por su pérdida. —dijo mientras colocaba la mano en su hombro y la muchacha asentía bajando la mirada, imitando los gestos de Ryo.

—Gracias, profesor…

—Espero que no se vuelva a ir… —esto último lo dijo mirando a Zoe y recordando la reacción que había tenido. —¡Por mi salud mental!

La clase se rio recordando a su maestro asustado por la rubia, Mimi sonrió para sus adentros y buscó entre el mar de rostros al de la pelirroja que solía llamar su mejor amiga. En cuanto la encontró posó su mirada fijamente en ella y esperó a que la clase guardara silencio, después y sonriendo socarronamente dijo:

—No se preocupe, no me iré a ningún lado.

Sora apretó ambas manos convirtiéndolas en puños y su mirada la siguió mientras veía como la castaña caminaba entre los asientos hasta ocupar el suyo y sentarse grácil. Vio como Zoe le extendía la mano, solo para tocarla y comprobar que era real y luego vio a Taichi inclinarse hacia ella y besarle la mejilla. Por último y definitivamente lo que más le dolió fue ver como Yamato no podía despegar su mirada de la muchacha.


N/A: ¡Ñaaaa! Hola a todos queridos bombones, aquí con el capítulo 14 de Choices. ¡Perdón si quedó muy largo! tuve que editarlo mil veces para quitar cosas innecesarias y aún así quedó largo jajaja. ¡Espero que lo disfruten aún así!

Otra cosa que espero es que no se hayan confundido con las escenas intercaladas, ¡si tienen alguna duda escríbanme para resolverla!

Acá vimos un poco más de background de Ryo (aunque aún nos falta indagar mucho más en él) y ¡MIMI VUELVE A LA ACCIÓN! ¿Qué les pareció su último diálogo? no se murieron de emoción cuando le hizo frente a la pelirroja maldita? PORQUE IO SI.

Ok, ok. Yo séeeee que la historia es Mimato y que hasta ahora Mimi ha tenido de todo menos a Matt (primero Tai, ahora un poco de Ryo) pero no os preocupéis, porque Ryo se va por algo amiguitos 7u7 y el siguiente capítulo está BOMBA con el mimato y el michi, así que NO SE LO PIERDAN JAMÁS.

Otra cosa, perdón por no contestar reviews el capítulo pasado... con gusto las contestaré ahora o en esta nueva actualización para no llenarlos de Spam.

Sin más que agregar y disculpándome por echar el chal en la nota de autora, les mando mil besos y abrazos.

-Alex.