The Never-Ending why

Durante la última semana de clase antes de Navidad, Emma se había cruzado con Killian un par de veces, pero este siempre apartaba la vista. Por lo que se veía, el método de David había sido eficaz. Evidentemente ella aún tenía miedo de que fuera a contarle todo a Gold en un arranque, pero Regina lograba tranquilizarla. Como había dicho Mary Margaret, los hematomas de su mejilla habían desaparecido rápido. La última sesión de teatro había ido bien, y los ensayos llevaban buen ritmo. A decir verdad, todo iba tan bien que no se hubiera dicho que la semana anterior había sido un infierno tanto para Emma, como para Regina.

Regina, por su lado, pasaba mucho tiempo con Mary Margaret y David, que le daban bastantes consejos. Finalmente había conseguido confesarse a sí misma los sentimientos que tenía por Emma.

«Tienes que decírselo, Regina» dijo Mary Margaret, durante una cena en casa de Regina a la que asistían ella y David, dos días antes de Navidad «No puedes guardar toda esa presión para ti sola. Sobre todo cuando ella siente lo mismo por ti»

«¿Y si ella no siente lo mismo? Quiero decir, aún es una adolescente, quizás esté perdida, y no sepa dónde se mete…»

«Regina…» dijo calmadamente Mary Margaret «las únicas que no sabéis que Emma está locamente enamorada de ti sois Emma y tú»

«¿Has sacado eso de Anatomía de Grey?» preguntó la morena, suspicaz

«¡Evidentemente!»

Las dos mujeres se echaron a reír. David, sin embargo, estaba un poco más serio.

«Comprendo tus sentimientos, Regina, y los acepto, pero de todas maneras ten cuidado. Arriesgas mucho con esta historia. Si Gold o los padres de los alumnos se enteran, puedes despedirte de tu puesto, y también puedes decirle adiós a Henry…»

«¿Te crees que no lo sé? Hace días que no duermo porque no hago sino preguntarme qué debo hacer, si estoy realmente enamorada de Emma, si debo decírselo, si debo intentar algo…»

«Creo que Emma es lo suficientemente madura para comprender todo eso…Para comprender que no podrá pasar nada entre las dos hasta que ella no deje el instituto»

«No es por Emma por quién estoy inquieta» replicó Regina dulcemente «No estoy segura de que logre contenerme. ¿Hace qué? ¿Cuatro meses que llevo conociéndola? Y creo que no ha pasado un solo día sin que esté en mi cabeza, sin que me la imagine en mis brazos…»

«Escucha, el 31 por la noche, vamos a ir a ese pub irlandés que hay a unos kilómetros de Storybrooke, sabes, el Leprechaun. Se supone que vamos a quedar con Kathryn, Archie y Graham allí, solo tienes que venir con nosotros. Al menos no estarás sola, y eso evitará que le estés dando vueltas a la cabeza»

«¿Alguna vez quedáis con alguien de fuera del instituto?» preguntó Regina riendo

«Graham es de fuera, te recuerdo que es el sheriff de Storybrooke, y de paso mi mejor amigo» dijo David.

«¡Qué dices! ¡Siempre está metido en el instituto, cuando no es para vigilar la entrada, es para dar clases de educación vial!»

«¡Chut! Es todo lo que tenemos para ofrecerte. Así que, ¿aceptas?»

Regina suspiró y miró alternativamente a la pareja.

«De acuerdo, pero ¡si comenzáis a hablar de trabajo, os destripo!»

«¡Síiiiiii!» exclamó Mary Margaret, por lo que se vía muy feliz.


22:50 EmSwan acaba de conectarse

RMills: ¡Hola!

EmSwan: ¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Estás aprovechando las vacaciones?

RMills: Mmm…Déjame ver…sin trabajos que corregir, sin tarea que revisar, y tiempo para mí…¡SÍ! El único punto negro eres tú….

EmSwan: ¿Yo?

RMills: Voy a echar de menos el no verte…

EmSwan: No vivo tan lejos, sabes…Solo tienes que invitarme, y correré a socorrer el aburrimiento de mi Reina…

RMills: Ah, ah, muy divertida, señorita Swan, ¡había olvidado que eras mi valiente caballero!

EmSwan: Yo no )

RMills: Por cierto, sobre eso, ¿te has probado tu ropa?

Efectivamente Emma se había probado sus ropas, y no podría estar más ajustada y sexy al mismo tiempo, se le pegaba como una segunda piel, resaltando sus atributos, en particular su trasero y sus pechos, elevados gracias o por culpa (Emma no lograba decidirlo) del corsé.

EmSwan: Sí, me las he probado. Y me va bien. Demasiado, creo.

RMill: Tengo ganas de vértela puesta…

EmSwan: Oh…¡Ya veo que ahora haces un ataque directo! No debes decirme eso, porque podría muy bien aparecerme en tu casa vestida así.

Al otro lado de la pantalla, Regina sintió su corazón encabritarse por las palabras de la rubia. Si solo la escuchara a ella, habría gritado «SÍ, SÍ, ven» Pero no era juicioso. Era evidente que cada vez sentía más cosas por ella, pero no lograba decidirse sobre la mejor manera para revelarle sus sentimientos.

RMills: No tienes idea de cuántas ganas tengo Emma Swan

EmSwan: Entonces, ¿por qué no sigues tus deseos?

RMills: Porque te aprecio, y lo que te ha pasado…Nunca me permitiría que algo parecido te suceda de nuevo. Y si para evitarlo debemos dejar de vernos por un tiempo, estoy dispuesta a aceptarlo.

EmSwan: ¿Y si hago lo que me da la gana y decido ir a verte?

Regina no supo qué contestar. La parte más egoísta de ella hubiera querido que Emma siguiera sus instintos primarios y apareciera en su casa, y la besara salvajemente sin decir una palabra. Era eso con lo que soñaba Regina Mills esos últimos días, con besar a Emma, tocar a Emma. Solo con pensarlo, un dulce calor le invadió el bajo vientre.

EmSwan: ¿Y si decido besarte?

Regina tragó saliva, pero dejó sus palabras detrás del teclado.

EmSwan: De la misma manera en que tú me besaste. Porque no hemos hablado de lo que pasó, pero…lo quisiste, ¿verdad? Lo sentí

Regina respiró profundamente antes de responder

RMills: Quizás

EmSwan: ¿Quizás?

RMills: Ok, actué en el momento. Y te pido disculpas si te molestó

EmSwan: No me molestó en absoluto. Al contrario

RMills: Emma…

EmSwan: ¿Qué?

RMills: No deberíamos…

EmSwan: ¿Por qué? ¿Por qué me rechazas siempre que me acercó a ti? Fuiste tú quien comenzaste todo, y ahora parece que te echas para atrás y te cierras. ¿Por qué?

RMills: ¡Porque tengo miedo, Emma!

EmSwan: Pero ¿de qué?

De mis sentimientos por ti, pensó Regina

RMills: Déjalo

EmSwan: ¡NO! ¡Necesito respuestas, Regina! ¡No puedo pasarme el tiempo preguntándome por qué estamos viviendo lo que vivimos, preguntándome por qué eres así conmigo, en qué piensas cuando estoy a tu lado, preguntándome si te burlas de mí! ¡Porque tú me gustas! ¡Muchísimo! Y me han pegado por eso, por lo que siento por ti. ¡Y sé que tú también sientes cosas, sé que te gusto, no actuarías así conmigo si fuera de otra manera! Así que, dilo, te lo ruego, dime que no estoy sola en este barco, dime que te gusto, dime lo que quieras, pero dime la verdad…

Las lágrimas aparecían en los ojos de Regina. No podía hacer eso. Era demasiado, demasiado.

RMills: No puedo…

EmSwan: Pero, ¿por qué? ¡Solo necesito saber por qué!

RMills: Lo siento Emma

RMills se ha desconectado


Echada en su cama, Emma cerró violentamente la tapa de su ordenador. Regina tenía sentimientos por ella, estaba segura de eso. Pero de momento ella se lo reprochaba. Se lo reprochaba porque ahora la mantenía en una confusión, le reprochaba que se complicara tanto la vida, y que se la complicara a Emma al mismo tiempo.

Navidad pasó en la más completa de las calmas para Emma, una sencilla velada entre Marco, August y ella, en familia. Sabía que la semana siguiente sería mucho más interesante. Ruby la había invitado a salir, con August y su mejor amigo, Neal, Ariel y Ashley. Conociendo a Ruby, la noche prometía ser movidita. Después de haberse intercambiado los regalos, Marco, August y ella charlaron un poco ante la chimenea, con una taza de chocolate a la canela humeante en las manos.

«¿No estás muy nervioso por estar con las chicas?» preguntó Emma a August

«Sabes bien que las chicas son lo mío» respondió él con un guiño

«¿Desde cuándo?» lo pichó la rubia

«Ja, ja. ¡Muy graciosa, Swan!»

«Por cierto August…» dijo Marco girándose después de haber atizado el fuego «¿tú no estabas algo encaprichado de la morena alta, de mechas rojas que está siempre con Emma?»

«¿Ruby? Bah, ni en sueños» dijo August fingiendo una expresión de asco.

«Sin embargo, yo sé una cosa» canturreó Emma.

August y Marco se giraron hacia ella

«¡Ruby me ha dicho que habéis salido juntos!»

«Pero eso no cuenta» dijo August «¡estábamos en el colegio!»

«También me dijo» continuó Emma sin escucharlo «que te vomitó encima cuando intentaste besarla»

Marco se echó a reír a carcajadas, tirando un poco de chocolate de la taza que acaba de coger entre sus manos.

«¡Y que su abuela te había echado la bronca porque creyó que habías sido tú el que había vomitado y manchado el parqué!»

Marco soltó una gran carcajada y dejó la taza para mayor seguridad y cambió una cómplice mirada con Emma.

«Es lo más gracioso que nunca he escuchado» dijo él riendo a mandíbula batiente.

Y Emma también reía a carcajadas, mientras que August se hundía un poco más en el sillón.

«Voy a matarla, voy a matar a Ruby, voy a estrangularla»

«No te preocupes, yo lo haré por ti si se pone muy pesada»

«Así lo espero»


El 31 por la noche, Emma y August se preparaban tranquilamente en el baño. Era August quien debía llevarla esa noche.

Llegaron al bar, que más bien parecía un pub, y estaba abarrotado. La gente entraba y salía con vasos en la mano. Sus cuatro amigos los esperaban delante de la puerta.

«Casi no esperamos» exclamó Ruby, ya con una cerveza en la mano

Emma le hizo señas de que se callara, después dijo

«Fue August que tardó un siglo en arreglarse…»

«No me digas» dijo Neal, con una pequeña sonrisa en los labios

«¡Cierra el pico!» dijo August a su mejor amigo

«Presiento que nos vamos a divertir…» dijo Ariel con un tono tan exasperada que provocó la hilaridad general.

«Hey, la alcohólica…» lanzó August a Ruby «¿cómo has hecho para que te atiendan en la barra con toda la gente que hay?»

«Tengo mis armas» respondió ella echando un vistazo a su escote.

Emma se echó a reír, agarró a August por el brazo y dijo

«Venga, ven, hermanito, vamos a jugar nuestras armas también»

«Sin Ruby, estamos perdidos» ironizó él

«De todas maneras, también vamos» dijo Ruby «¿Crees que nos vamos a quedar aquí fuera pelándonos de frío?»

Y el pequeño grupo entró en la humedad casi sofocante del pub. Era bastante grande y sin embargo, estaba a reventar, los camareros ya no sabían a dónde mirar. Por suerte, una gran mesa rodeada de banquetas de cuero se quedó libre, y corrieron hacia ella.

«Bien, ¿qué os traigo?» preguntó Ruby a los recién llegados

«Cerveza» exclamaron Emma y August a la vez.

«¡Ok, en menos de diez minutos estarán aquí!»

Y en efecto, menos de diez minutos más tarde, cada uno tenía una gran jarra de cerveza delante de sus narices.

«Eres mágica» le dijo Emma a Ruby «¿Te lo han dicho ya?»

«Sí, muchas veces» respondió ella con su gran sonrisa roja carmín.

«Y pensar que ya estamos a 31 de diciembre…» dijo Ariel en un tono reflexivo

«Por cierto, Emma» comenzó Ruby «¿has tenido noticias de Reg…»

Emma le propinó una fuerte patada por debajo de la mesa y le abrió mucho los ojos.

«¿De quién?» preguntó interesada Ashley

«Regis» acabó Ruby, corrigiéndose como pudo

«¿Regis?» dijo Neal con una sonrisa «¿Y quién es? ¿El mecánico de la esquina?»

«¡No es de tu incumbencia!» lanzó Emma determinada a esconder el sonrojo que le había subido a las mejillas, bebiendo un gran sorbo de su cerveza.

August le lanzó una mirada suspicaz, pero ella fingió que no se había dado cuenta.

El tiempo pasaba a pasos rápidos. Ya hacía más de una hora que habían llegado, y sin embargo Emma tenía la impresión de que acababan de llegar. Estaban pasando su tiempo riendo y bebiendo, sin preocuparse de nada. Hasta que Ashley exclamó de repente.

«¡Oh Dios mío! ¡Mirad quiénes acaban de entrar!»

Emma dio la vuelta, y creyó desmayarse. No había tenido ninguna notica de Regina desde hacía más de una semana, y hela ahí, justo detrás de ella acompañada de Mary Margaret, David, una profesora de la que no se acordaba el nombre, el psicólogo del instituto, y…

«¿El sheriff?» preguntó Ruby, pasándose la lengua por los labios «Siempre lo he encontrado tan sex…»

El grupo de profes miraba un poco hacia todos los lados, buscando una mesa en la que ponerse, cuando Ruby los llamó

«¡Ehh!» Ella movió la mano ante ella para captar su atención y gritó «¡Pueden sentarse con nosotros si lo desean!»

Emma le propinó otra patada a Ruby, que se giró repentinamente hacia ella

«¿Por qué has hecho eso?»

«Si vienen hacia aquí, YO-TE-DETESTARÉ» dijo Emma entre dientes.

El grupo de adultos se dirigió hacia ellos, con una gran sonrisa en el rostro, mientras que Regina, visiblemente sorprendida, posó los ojos sobre Emma, que desvió la mirada hacia Ruby.

«Es oficial, te odio»

«¿De verdad podemos sentarnos con ustedes?» peguntó David «Porque no hay sitio en ninguna parte y empezamos a desesperarnos un poco»

«Mientras esto no afecte a mi media, por mí no hay ningún problema» explicó Neal

«Por mí tampoco»

Las otras dos chicas asintieron.

«¿Señorita Swan?» preguntó Regina mirándola.

Emma suspiró

«Está bien…»


Graham miró a los alumnos y a sus vasos de alcohol, después Ruby le dijo

«Siéntese a mi lado, sheriff…»

«No estoy de servicio esta noche, así que no me llames sheriff…» respondió él a la morena mientras se sentaba a su lado.

El pequeño grupo de adolescentes se dispersó un poco para dejar sitio a los nuevos llegados. Regina se sentó justo en frente de Emma, y no habían dejado de mirarse mientras sorbían sus copas.

«¿Entonces?» preguntó August «¿Se puede saber lo que unos profes y un sheriff vienen a hacer a un pub abarrotado la noche de fin de año?»

«Divertirse» dijo Kathryn, «como vosotros. ¿Está prohibido para los profesores divertirse?»

«En absoluto» dijo Ashley «Pero hay que confesar que es sorprendente. No estoy acostumbrada a ver a mis profes fuera del instituto»

Emma se atragantó con su cerveza y Ruby le dio una gran palmada en la espalda.

«No somos tan diferentes de vosotros» indicó Mary Margaret «También somos jóvenes…y también nos gusta beber de vez en cuando y disfrutar la vida, como vosotros»

«Es más, si estuviera de servicio, esto…» dijo Graham, cogiendo con la punta de los dedos el vaso de Ruby «os estaría prohibido» él cogió el vaso y bebió un sorbo. Ruby estaba en el cielo.


Todos participaban de la fiesta a su manera, todos hablaban con todos, profes, enfermera, sheriff y alumnos aprendían poco a poco a conocerse, a apreciarse. Solo Emma y Regina evitaban cuidadosamente dirigirse la palabra, sobre todo Emma, que intentaba probar su orgullo no mirando a su morena preferida.

Cuando Regina se fue a bailar con Mary Margaret, esta le preguntó

«Pero, ¿qué estás haciendo?» le susurró a la oreja

Regina, sintiendo los primeros efectos del alcohol, la miró frunciendo el ceño.

«Regina…»

«¿Qué?»

«Tienes una ocasión inesperada para estar con Emma delante de todo el mundo, sin que pueda parecer turbio, y ¡no lo aprovechas! ¡Ni siquiera os habéis dirigido la palabra! ¿Por qué?»

«Nos peleamos un poco por Internet»

«Sois de lo que no hay» suspiró Mary Margaret.

«Bueno, más bien fui yo quien cortó en seco la conversación…»

«Me cuesta seguirte, Regina…»

«A mí también…»

La enfermera le dedicó una sonrisa compasiva.

«Voy a repetirme, pero…disfruta de la noche»

Regina dirigió una mirada hacia Emma, sentada un poco más lejos.


A pocos minutos de la hora fatídica que marca el comienzo de un nuevo año, Ruby soltó

«Bien…¿Tenéis todo pareja?»

«¿Pareja?» preguntó Ashley intrigada

«Con la última campanada de medianoche, tenéis que besar a alguien, parece que eso da suerte»

Los ojos de Emma se giraron directamente hacia Regina, pero giró la cabeza hacia Ruby antes de que sus ojos se cruzaran.

«Yo tengo la mía» dijo Mary Margaret cogiendo la mano de David.

«Evidentemente…» suspiró Ruby «Bueno, en cuanto a los demás, pensad en vuestra persona, y cuando den las doce…¡besadla!»

Ruby miró fogosamente a Graham, mientras que Ariel y Ashley se susurraban al oído mirando a los otros dos chicos.

No mires a Regina, no mires a Regina, mira cualquier cosa menos a Regina.

10…9…8…Venga, mira a tu vaso de cerveza, 7…6…está muy bien la cerveza…5…4…Y después de todo, todo el mundo ha bebido…3…qué pierdo…2…¡Está tan guapa!...1…Venga, lo voy a hacer…

¡FELIZ AÑO!

Emma miró a Regina, intentando acercarse. Pero Ruby, que se había acercado lentamente a Graham hasta casi rozarle los labios, giró rápidamente la cabeza y el resto de su cuerpo hacia el otro lado, tomó el rostro de Emma entre sus manos y aplastó sus labios sobre los suyos con tal brutalidad que se hizo daño en los dientes.

Después, como si nada, Ruby se giró de nuevo hacia Graham, y dijo

«No soy tan fácil de obtener»

Regina había presenciado la escena, atónita, y fusiló a Ruby con la mirada. Con mirada oscura, se acercó entonces a Graham y lo besó súbitamente, casi salvajemente. Emma sintió su estómago retorcerse, algo le gritaba profundamente desde su interior, como una bestia feroz, que quería arañar la cara de ese estúpido sheriff, mientras que Kathryn se inclinaba hacia Archie tímidamente. Ruby se echó a reír, así como todos los demás.

«¡Veo que algunos no se andan con chiquitas!» comentó Neal, que acababa de besar a Ashley

«¡Una palabra de todo esto fuera de este pub y le tengo chupando horas de castigo para el resto de sus días, Cassidy!» gruñó Regina.

David alargó un brazo y le acarició los cabellos.

«Calma, Regina, calma…»

«Para con eso…»

Pero todos comenzaron a reír de nuevo-menos Emma-y Regina se sorprendió riendo. Después su mirada se posó de nuevo en Emma. Después en Ruby. Después de nuevo en Emma. En ese momento, estaba celosa de Ruby, porque le había robado su beso. Y pensaba recuperarlo. Emma miraba a su alrededor, cuando David le dirigió la palabra.

«¿Y el teatro, Emma, va bien?»

«¿Eh? Oh, sí, sí…Regina es…» sintió que algo le rozaba el tobillo «Regina es una buena profesora»

«Eso es verdad» reafirmó Ariel

«Gracias» dijo Regina feliz

«¿Y qué papel interpretas?» preguntó David de nuevo a Emma

«El ca…»esa cosa se hizo sentir de nuevo en su pantorrilla «El caballero»

Emma dejó caer su pajita y se agacho para recogerla. Vio bajo la mesa que Regina se había quitado un zapato. Entonces era eso. El pie de Regina.

Emma se enderezó y lanzó una furiosa mirada a Regina, que le traía sin cuidado.

Mientras seguían haciéndole preguntas sobre la obra, el pie de Regina continuaba su travesía, haciendo estremecerse a Emma a cada contacto.

Pero, ¿qué está tramando?

«Estoy contenta de ver que todos los morados han desaparecido» dijo Mary Margaret

«Sí, yo…» el pie giraba en ese momento sobre su rodilla «yo también»

Regina hablaba con Kathryn, riendo, como si no pasara nada, mientras que Emma debía luchar como una loca para intentar mantener la normalidad.

«¿Cómo dijiste que te habías hecho eso?» preguntó August

«Yo…» el pie se deslizó delicadamente por su muslo «yo me caí por…» después se deslizó entre sus muslos, que Emma, sin tomar conciencia, separó ligeramente para dejar más espacio a Regina «por las escaleras» Después el pie chocó contra su intimidad, e incluso a través de los vaqueros, las sensaciones que le recorrieron todo el cuerpo la hicieron sobresaltarse repentinamente.

«¿Estás segura de que estás bien?» preguntó Ruby frunciendo el ceño

«Muy bien» respondió ella «Solo necesito…» Se levantó y se dirigió al baño. Apoyando sus palmas en uno de los lavabos, Emma se miraba en el espejo. Pero, ¿a qué estaba jugando Regina?


Mientras tanto, Regina se levantó también y dijo

«Voy a ver qué le pasa»

David y Mary Margaret se miraron, mientras que los otros pasaban completamente a otra cosa. Regina abrió la puerta del baño y la trancó rápidamente. Emma se giró hacia ella y exclamó en voz alta y furiosa.

«¿Cuál es tu problema Regina?»

«¡Más bajo, señorita Swan!» dijo Regina acercándose a Emma «Sin embargo creo que te ha gustado…»

«¿Por qué? ¿Por qué has hecho eso? Estás loca, ¿lo sabes?»

«Solo porque tenía ganas. Y porque también estaba un poco celosa»

«¿De quién?» pregunto Emma «¿De Ruby? ¿En serio? Solo me ha besado para calentar al sheriff. Y además, ¿desde cuándo te puedes permitir estar celosa? ¡Te recuerdo que te pasas la mitad del tiempo rechazándome! Por tanto, ¿qué? ¿Quieres algo de mí o no?»

Regina se acercó lentamente a Emma, y recolocó un mechón rubio de sus cabellos, que esa noche había alisado.

«No quiero sino esto» respondió la morena con voz grave.

Después, sin que Emma tuviera tiempo de reaccionar, Regina la elevó y la empujó contra el lavabo, contra la pared, metiendo su propio cuerpo entre los muslos de la rubia, y la besó como nunca la había besado. Sus besos, al principio, dulces, se hicieron fogosos, después casi violentos, animalescos, a medida que la respiración de Emma se hacía cada vez más ruidosa, como una sinfonía perfecta.

Regina mordió el labio inferior de Emma, cuidando sin embargo de no hacerle daño, mientras que las manos de Emma se perdieron en sus cabellos. Con su lengua, la morena pidió acceso a la de la rubia, que le fue ofrecido sin protesta ninguna. Las dos jugaban con sus lenguas, se burlaban, a veces ofreciéndose, otras rechazándose, y Regina notó que una sonrisa se dibujaba en sus labios mientras que todavía danzaban con los de Emma. Después besó sus mejillas, su cuello, sus hombros, después sus labios se perdieron en sus muñecas, besó su pulsera. Después paro en secó los besos, pero no dejó de mirar a Emma, pasó una de sus manos por debajo de su blusa azul marino. El cuerpo de Emma estaba ardiendo. Su mano se aventuró cada vez más hacia arriba, hasta tocar su sujetador. Miró a Emma intensamente, que, para incentivarla un poco más, cruzó sus piernas alrededor de su cintura y la atrajo más hacia ella. Regina tomó eso como una invitación y pasó su mano bajo el sujetador. Los pechos de Emma eran suaves, firmes, sin duda serían más hermosos sin esa tela que los ocultaba. Con la punta del dedo, y a pesar de la dificultad ofrecida por la prenda, Regina acarició su pezón ya endurecido de excitación. Emma se estremecía de placer. Besó de nuevo a Emma en el cuello, pasó su lengua por su piel y ascendió hasta el lóbulo de su oreja, que mordisqueó, mientras seguía jugueteando con su pecho.

La respiración de Emma se hizo aún más ruidosa. Con los ojos cerrados para disfrutar mejor de todas esas sensaciones, dejó deslizar sus dedos por la espalda de Regina, y apretó más el agarre de sus piernas alrededor de su cintura. Quería sentirla más cerca. Bajo las caricias de Regina, se arqueó ligeramente, nunca había conocido ese tipo de sensaciones tan intentas, pero bajo los dedos de Regina, tuvo la impresión de que era algo natural. Sin embargo, ella no se atrevía a aventurarse por el cuerpo de Regina, la besaba, saboreaba sus labios, su cuello, sus manos recorrían su espalda, sus caderas, descendieron por sus musculosos muslos, pero nada más.

Regina, por el contrario, estaba más cómoda, tenía tantas ganas de ella, que casi olvidaba que estaban en el baño de un bar. Una de sus manos, aquella hundida en sus cabellos se soltó, y descendió mucho más, y desabotonó con mano experta el botón de los vaqueros de la rubia. Su mano ejerció una presión en la intimidad de la rubia y Emma gimió.

Después, tan rápidamente como una bofetada, Emma fue presa del pánico. Se dio cuenta de en qué zona de su cuerpo estaban las manos de la morena, y los latidos del corazón se aceleraron.

«Regina…» dijo ella entre beso y beso.

Regina se detuvo, y la miró profundamente con sus ojos casi negros por el deseo que la corroía por dentro.

«Nunca he hecho esto» suspiró la rubia…

La mirada de Regina pasó de un ojo al otro.

«¿Con una mujer o…?» preguntó ella calmadamente, el resto de su frase ahogándose en el fondo de su garganta

«A secas» respondió Emma «Nunca lo hecho, a secas, ni con un mujer ni…con un hombre…Y…» miró a su alrededor «mucho menos en el baño de un pub»

Regina la seguía mirando, pero su expresión cambió, paso del deseo al pánico.

«Emma, lo siento, creía que…si no, nunca me hubiera permitido…En fin, lo siento…»

Retiró rápidamente su mano de la bragueta de Emma y la otra de su sujetador.

«No pasa nada, tú…no podías saberlo» Emma bajó la mirada, de repente tímida e incómoda «Soy yo la que te pide perdón…debería habértelo dicho…»

Con un dedo, Regina cerró la boca de Emma

«En ningún caso tienes que pedir disculpas por ser virgen. Nunca. Y comprendo que no quieras hacerlo aquí, o incluso…» Regina parpadeó varias veces…«conmigo»

Emma tomó la mano de Regina.

«¿Estás de broma? Lo deseo, de verdad, más que nunca, pero yo…me ha entrado miedo…estoy…»

«No lo sientas, no estás preparada, es todo. Lo entiendo. Y además…no vamos a hacerlo de todas maneras en un baño…No tiene clase»

Regina se echaba en cara haberse precipitado sobre Emma. Sin duda, pensaría que era una "asaltacunas" ninfómana.

Emma sonrió ante el comentario de Regina, y la besó rápidamente pasando una mano por sus negros cabellos.

«Esto no borra todo lo que puedo sentir por ti, Regina, nada más lejos»

«Entonces…¿solo es un retraso? Porque cuando estés preparada, te juro que será maravilloso, te prometo que haré bien las cosas»

Emma asintió.

«Así que, ¿eso quiere decir…que de verdad deseas…hacer eso conmigo, Regina? ¿No es solo…un deseo repentino? ¿De verdad lo quieres? ¿Realmente ME quieres?»

«¿Tú qué crees?»

Regina le sonrió, acarició su rostro y la besó en la mejilla. Se alejó, Emma aún sentada en el borde del lavabo. Iba a abrir la puerta cuando la rubia habló.

«¿Regina?»

La morena se dio la vuelta

«¿Mmh?»

Emma la miró de arriba abajo, después, con una sonrisa maliciosa en los labios, declaró de la forma más natural del mundo

«Te amo»