Hola!
Bienvenidas otra vez al fanfic donde todos quieren ver besos, y la autora rompe los corazones. (Al menos no soy como J.K Rowling que te mata a algunos personajes muy importantes… pero ese no es un tema que nos importe ahora ;) )
¿Les gustaría que apareciera Steve?
Si, ya sé que Fan Adicta Fiction quiere, pero ¿y las demás?
¿Cómo les gustaría que apareciera?
¿Cómo creen que aparecerá en las películas de Marvel?
¿Cómo reaccionará Bucky?
kanazuki182: Me alegro de que votes por las 50 sombras invernales de Barnes. El señor Barnes está absolutamente complacido XD Emmm… si, perdón si Maroon 5 no les pareció adecuado, pero fue escuchar esa canción y se me ocurrió la escena del baile. Están re románticos estos capítulos :D besote!
Fan Adicta Fiction: Encantada de que te haya gustado tanto el capítulo! ¿Qué si van a ser novios? ¡Sigue leyendo el capítulo de abajo para averiguarlo! ¿Si Steve va a aparecer?, Oh no sabes lo que te espera! Saludos!
EloraP: Lee el capítulo siguiente que se besan un poco más (bastante más) ;) :O beso!
Nastinka: ¿Por qué las 4 me escribieron cosas como 'Por fin se besaron'? Ya sé que Bucky tiene unos labios muy besables, pero no hay que sacarle el aire de los pulmones al pobre… ¡Yo tampoco lo puedo creer! El abuelo Rup dirá muchas cosas, Amy está loca de nacimiento y yo también estuve maravillada con el capítulo anterior. Este es genial también, espero les guste! Besos a ti también!
Capítulo 14
Íbamos caminando de la mano. Habíamos salido al patio de atrás de la secundaria. Terminamos cansados de tanto bailar.
Y el ponche me había puesto un poco mareada. Necesitábamos aire limpio y puro.
Teníamos puestos los abrigos y caminábamos por la gruesa capa de nieve.
Se venía el temporal de invierno y los pinos altos a nuestro alrededor se balanceaban con el viento helado.
Los dos estábamos sonriéndonos con timidez.
Tenía una pregunta en mi mente, decidí hacerla.
-¿Puedo preguntarte algo de cuando era 1940?- Hacia unos meses nunca se me hubiera ocurrido preguntarle eso a alguien con la juventud que tenía James. Pero ahora conocía el secreto de Bucky, era como tener un viajero en el tiempo. Lo dije con tono gracioso.
El miró al suelo con un destello de sonrisa.
-Si puedes.
Lo miré a los ojos, y dudé.
-¿Has tenido otras novias?- el abrió la boca para contestar, pero yo ya me había arrepentido de esa pregunta inmediatamente la había dicho.-¡Oh, deja! No tienes que contestar… Esto suena tan mal…-
El me detuvo, porque no dejaba de hablar, poniendo un dedo en mis labios. Luego me acercó a él con un abrazo. Me miraba, mientras negaba con la cabeza. Estaba serio.
-No, pero he salido mucho con chicas.- hizo una mueca picara, cuando terminó de decirlo.
Mi reacción fue devolverle una mirada de sospecha. Lo miré con los ojos entrecerrados.
-¿Así que muchas chicas, eh?
Él se rio de mi reacción, tanto que su cabeza se fue para atrás. Pude ver todas sus muelas.
Yo lo miré enojada.
-No te pongas celosa.
Abrí los ojos como platos, haciéndome la inocente.
-¿Yo celosa? Ya quisieras… - me intenté soltar de su abrazo, pero no pude.- Yo también he salido con muchos chicos.
Nos miramos los dos seriamente por unos segundos y luego los dos rompimos a reír.
Nos dimos un beso rápido en los labios.
Cuando nos separamos, estábamos tan cerca que podía ver la gran variedad de colores que tenían sus hermosos ojos. Verde, celeste, azul, gris.
Las lámparas a nuestro alrededor iluminaban nuestros rostros de forma romántica.
Otra vez vi que sus facciones estaban serias.
-¿Qué sucede James?
-¿Estas segura que quieres hacer esto sabiendo lo que he hecho? – no respondió mi pregunta, si no que pregunto otra, y esa pregunta era importante para él. Lo veía en sus ojos, había sufrimiento y esperanza.
Lo tomé de las solapas del traje oscuro, mientras comencé a responderle.
-Sí, estoy segura. – Lo miré a los ojos con toda la seguridad que pude reunir.- Y sé que tú no eres el culpable de…bueno, todo lo malo que ha pasado en tu vida.
Él tomó mis manos, soltándome de su traje y se alejó de mí, mientras miraba para otro lado.
-¿Sabes el numero?
Lo miré extrañada.
-¿El numero?- mi voz salió igual de desconcertada.
Me dio una mirada ansiosa, temerosa.
-Cuantos… he asesinado…
Yo apreté la mandíbula y le pregunté con astucia.
-¿En la guerra o como soldado de invierno?
Su cuerpo tembló cuando pronuncié su alias, quería ir y abrazarlo, pero él tenía que aprender a ser fuerte. Luego el comenzó a caminar, alejándose todavía más de mí. Yo no lo perdí de vista, mientras me rodeé con los brazos, abrazándome. Pues el frío que traía el viento, me daba escalofríos.
-Cuando fui… el soldado de invierno.- contestó al fin, con desesperación.
Decidí ser valiente y preguntarle lo que él quería revelarme.
-Bueno dime.
Él se tomó la cara con las dos manos y luego de unos segundos de locura, pareció volver en sí, y me miró con los ojos desorbitados.
-Tengo recuerdos de todos ellos, más de 50 personas, buenas personas. Cuando recuerdo quien era yo y quien fui… Todo está aquí- se señaló el cráneo con un dedo índice.- Nunca me lo perdonaré.
Me miraba de pie, como un perro abandonado.
Yo mientras se declaraba conmigo, no moví ni un musculo de mi cara. El me había estado mirando atentamente, para captar mi reacción.
-¡PERO TU NO ERES EL SOLDADO DE INVIERNO!- grité yo, dejando salir todo lo que tenía adentro.- Sabes yo también tengo algunos recuerdos horribles, me gustaría no tenerlos, pero eso es lo que nos hace lo que somos.
Me acerqué a él con las manos levantadas, para que él no se asustara o se pusiera nervioso. Cuando lo tuve a un metro, tomé su cara con las dos manos.
El volvió a hablar.
-Pero yo soy…
-No, ¡NO LO ERES!- dije enfatizando cada palabra.
Rápidamente me abrazó, poniendo su cara en mi cuello. Su voz salió ahogada.
-Está bien.
Yo sonreí, aunque él no me podía ver.
-Me alegra que esa cabeza dura, ahora sea fácil de persuadir.
Deshizo el abrazo, pero siguió con sus manos en mi cadera, mientras me miraba a los labios, y luego su mirada subió a mis ojos. Comenzó a hablar.
-Entonces… ¿quieres ser mi novia?
Yo sonreí y me emocioné tanto, que pequeñas lágrimas cristalinas salieron por mis ojos, y luego se congelaron en mis mejillas.
-Sí, si me encantaría.- comencé a saltar en mi lugar, mientras él me tenía en sus brazos.
Nos abrazamos, y luego nos besamos apasionadamente.
Cuando nos separamos el habló de nuevo.
-Gracias por creer en mí.
Lo tome de los hombros, para que me prestara atención, a mí y a mis palabras.
-Esa es mi amistad, de mí hacia ti. Siempre la has tenido.- mi voz tembló, y él me limpio una lagrima de la mejilla con el pulgar.- Y siempre la tendrás.
El me sonrió tiernamente, mientras me miraba de la forma que alguien mira la cosa más hermosa que ha visto en toda su vida.
-No me mires así…
Se hizo el sorprendido.
-Mirarte, ¿cómo?
-¡Oh cállate!
-¿Cuál es el labial que estas usando?
Me reí fuertemente, le di un pequeño golpe en el pecho.
-¿Qué? ¿Por qué lo preguntas?
-Tiene sabor a cereza, me gusta la cereza…
-A mí también. – Me puse seria de repente, tenía que contarle mi mayor temor.- ¿Te puedo decir algo, un secreto que no le he dicho a nadie? Ni siquiera a mi abuelo…
El había estado sonriendo brillantemente, pero la sonrisa desapareció cuando le pregunte eso.
-Sí, dime.- tomó mis dos manos y las acarició lenta y cariñosamente.
-Te conté que mis padres habían muerto en un accidente de coche, ¿verdad?- él se movió incómodo.
-Ssi, me contaste.
-Mi abuelo me preguntó si recuerdo algo y le dije que no. Pero no es verdad- mi voz tembló y mi cuerpo se sacudió.
-¿Cuál es la verdad? – preguntó Bucky confundido y preocupado.
-Que recuerdo el accidente, todo. Pero no recuerdo nada de antes. Es como un mundo en blanco…
-¿te acuerdas de tus padres?
-No, no mucho, solo el accidente, los sentimientos y esas cosas, pero nada más. ¿Qué hay de malo en mi Buck?- comencé a llorar y oculté mis lágrimas con mis manos.
El pareció más que preocupado, junto sus labios con fuerza, y luego me tomó en un abrazo.
-Ya lo arreglaremos, juntos. Ya verás. – Dijo mientras me consolaba con las dos manos en la espalda.
Cuando me tranquilicé, volvimos los dos a la fiesta, al baile.
Algunas personas ya estaban borrachas, otras seguían bailando y las demás estaban en la mesa de comidas.
Se había acercado unas sillas a la mesa, y charlaban tranquilamente. Ellos eran mis amigos, mi familia.
Llegamos tomados de la mano, y cuando nos acercamos, ellos dejaron súbitamente de hablar.
Todos levantaron su cabeza hacia nosotros. Amy tenía los ojos brillantes de alegría, Bill nos miraba curioso, Harry parecía preocupado y el abuelo no tenía ninguna expresión legible.
Cuando ubicamos unas sillas libres, James me corrió la silla como todo un caballero y me senté mientras nos sonreíamos, cuando él se sentó, me guiñó un ojo atractivamente.
Tomé de la mesa, lo que pude encontrar. Ya se estaba haciendo de día y tenía hambre, necesitaba un buen desayuno.
Me serví frutas, y una tarta de frutillas. Un jugo de naranjas. Comimos todos en silencio.
Prontamente salió el sol, y todos se comenzaron a ir. Había sido una noche muy buena.
Cada uno se fue para su casa y cuando estaba despidiéndome de James, toda mi familia miró hacia otro lado, menos Amy que nos miraba con ternura.
Cuando me despedí de Amy, ella me susurró al oído:
''-¡Al fin!''
Yo le sonreí.
-¡Oh déjalo!
Nos tomamos de las manos y nos comenzamos a reír como dos locas. –suerte que James ya se había ido-
Me dijo adiós con la mano y se fue junto a Bill.
Allí había algo. Me dije a mi misma con sospecha en mis ojos.
Negué con la cabeza. Harry se había sumado a nosotros e iba en la parte de atrás del auto. Ya que no podía ir ahora a su casa. La madre estaba durmiendo, y no quería molestarla.
El abuelo había estado callado todo el tiempo. No quise molestarlo así que no dije ni una palabra.
Harry habló por los tres, de su trabajo. Era con computadoras, redes, internet y no sé qué otras cosas. Trabajaba para una empresa que se llama Cloud, pero a pesar de que me trataba de explicar, yo seguía sin entender.
Era algo de computadoras y alto coeficiente intelectual.
Cuando llegamos a casa, el abuelo me dio un pequeño beso en la frente y luego se fue a acostar.
Harry se sentó en el sillón de comedor color marrón y me miró seriamente.
-Así que… ¿Tu y James tienen una relación?
-Si.- le dije con rapidez. Susurrando para que el abuelo no escuchara nada.
-No tienes por que bajar la voz, él ya se dio cuenta. Es obvio.
Junté las cejas, desorientada.
-¿Entonces para que lo preguntas?
-Para estar seguro.- luego miró al piso- ¿sabes en lo que te estas metiendo?
Lo miré con frialdad.
-Mejor que tú.
-Más te vale… Si es así no tengo nada más que decirte.- sonrió con cariño hacia mi.- Sabes que nos preocupamos, porque nos importas.
Yo le devolví la pequeña sonrisa y asentí con la mirada.
Carraspeó fuertemente.
-Ahora déjame dormir de una vez en este sillón. Perdón si te molesto con unas frazadas o algo para abrigarme.- luego se habló como para sí mismo- porque no puedo ir a mi casa y molestar el sueño de mi aburrida madre.
-No pasa nada.- me fui a buscar abrigo y lo tapé mientras él se daba vuelta en el sofá y se quedaba dormido rápidamente.
Sonreí a mi querido amigo y luego fui hasta mi cuarto arrastrando las piernas cansadas.
Después me tiré en la cama, como si fuera una bolsa de papas, tapándome rápidamente y cayendo dormida al instante.
Narrador Pov.
Habían pasado ya tres semanas y Lucy estaba durmiendo en su cama cómodamente.
Su pelo parecía un nido de pájaros, y vaya la casualidad que en su sueño, en ese preciso momento, volaba por la ciudad.
En sus labios había una sonrisa de felicidad.
Su cabeza estaba apoyada en el pecho de James, el cual miraba hacia ella con ternura. Pero los ojos de James rápidamente fueron hacia el reloj de la pared y prontamente dejó de ser una almohada para Lucy, para tirarse al suelo a hacer lagartijas matinales.
Fin Narrador Pov.
Lucy Pov.
Sentí que algo desaparecía debajo de mi cara y me destapaba un poco. Gruñí mientras me volvía a tapar- esta vez hasta la frente-, con las colchas.
Sentí también, un ruido sordo que vino del suelo.
Maldije interiormente el día que me decidí a tener un novio tan molesto.
Me arrastré hasta el borde del colchón y desde allí lo miré, por una rendija que dejé entre las sabanas.
Estaba de musculosa blanca haciendo lagartijas, una y otra vez. El necesitaba hacer ejercicio para mantener el suero fluyendo por sus músculos, ahora que no lo ponían en sueño criogénico.
Lo más raro, siempre me había parecido, que él nunca parecía cansarse de hacer ejercicio. Nunca lo hacía.
Rodé los ojos. Siempre había sido igual, él y yo haciendo ejercicios juntos, yo me cansaba, él estaba como nuevo.
-James, es jueves…vuelve a la cama- dije con voz de dormida. El miró hacia mí, sonriendo de oreja a oreja.
-Buenos días, dormilona.
Yo sonreí, mientras bostezaba largamente.
-Dime que después de hacer eso, volverás a la cama a abrazarme, tengo frio.
Asintió mientras seguía haciendo ejercicio.
-Déjame hacer unas veinte más y volveré.- lo miré por un rato y el volvió a hablar.
-¿Te sigue doliendo la pierna?
Yo me puse roja como un tomate, y le respondí tímidamente.
-No, no me duele, gracias… Gracias por el masaje.
Él se rio y me miró sensualmente.
-Cuando gustes otra vez.- Yo abrí la boca y luego me tapé la cara con la almohada. Mis cachetes estaban calientes y gemí nerviosamente.
-Oh espero que Rupert no haya escuchado nada- dije con la voz ahogada.
-Sí, perdón por eso.
Alejé mi almohada y lo miré con atención y seriedad.
-¿Te das cuenta la conversación que nos va a dar si se entera de que estas aquí?
-No creo que sea tan malo- respondió mientras se levantaba del suelo de un salto y luego rápidamente se subió a la cama, enredando sus piernas con las mías. Puso sus grandes brazos a cada costado de mi cara. Me dio un beso en la nariz, mientras yo reía.
-¿Donde esta ese rubor que adoro?
-Un beso en la nariz no es suficiente.
-Oh, ¿en serio?
Me comenzó a hacer cosquillas y yo trate de reírme lo menos posible. Sin hacer mucho ruido. Para callarme él me comenzó a dar besos, primero en los labios y luego en el cuello.
Cerré mis ojos, mientras mi cuerpo y el suyo comenzaban a temblar con anticipación.
Pero lo detuve antes de que siguiera por ese camino.
-¡Oh, espera grandulón, no ahora! Voy a buscar el desayuno.-
El me dio un beso de despedida y se movió de encima de mí, al costado, dejándome libre para que saliera de la cama.
Me comencé a poner el pantalón piyama que había quedado en el suelo mientras él me miraba desde la cama, con sus manos unidas atrás del cuello. Parecía muy cómodo y complacido. Tenía una sonrisa de costado y me miraba con los ojos entrecerrados.
-Todo eso es mío.- Dijo el, así que a eso se debía su complacencia. Yo me reí con gusto.
-Y todo tú,- le señalé el cuerpo- eres mío.
-Con mucho gusto, señorita Pearse.
-¿En serio Señor Barnes? Le guiñé con humor y me dirigí a la puerta, cerrándola a mi espalda.
Cuando llegué a la cocina, el abuelo, obviamente, ya estaba allí comiendo el desayuno.
Se tapaba la cara con el diario del día. Nada había cambiado.
Lo único diferente, era que ahora había tres desayunos en la mesa.
Yo agrandé los ojos, de puro miedo.
Cuando me sintió entrar, el abuelo bajó el diario. En su rostro había una pequeña sonrisa, que no llegaba a sus ojos.
-Buen día- dije yo, disimulando mi estado de ánimo actual con una sonrisa.
-Sí, buen día.- tragué fuertemente y abrí los ojos con gran nerviosismo.
Comencé a tartamudear como una idiota y me ruboricé. Nunca me había pasado esto en frente de mi abuelo.
El me detuvo con la mano y hablo él.
-No te preocupes, aquí tienes los desayunos, vuelve a tu dormitorio.- yo sonreí con cariño y me tranquilicé al fin-Pero luego tenemos que hablar.- mi sonrisa desapareció.
-¿Hablar? Hablemos ahora- Me senté en mi silla de siempre y esperé a que el hablara.
El dejó su vaso de jugo de naranjas que había estado tomando y luego me miró, cruzando los brazos en el pecho. Comenzaba el interrogatorio.
-Muy bien. Esto que tienen ustedes, ¿es serio? El chico no está jugando contigo ¿no?
Yo negué con la cabeza y con las manos.
-No, claro que no, él me quiere y yo le quiero.
-Parece un muchacho responsable.- dijo mientras se tocaba el mentón con la mano. Parecía hablar consigo mismo. De repente volvió a la realidad y me preguntó sin anestesia.
-¿Os estáis cuidando?
¡OH POR DIOS! Realmente estábamos teniendo LA CONVERSACION, este TIPO de conversación.
-Si.- le dije nerviosa, pero con seguridad.
Tomo un bizcocho de un platito al costado y comenzó a comerlo. Volvió a la normalidad. El modo policía pareció desactivado.
-Muy bien, pero quiero que se me avise al menos, cuando el venga a dormir aquí.
Asentí rápidamente, con gran rubor en mis mejillas. Tomé el café y un plato con bizcochos al dormitorio. Iba de camino a la puerta de la cocina, cuando el abuelo volvió a hablar.
-¿Sabes que yo siempre estaré aquí para ti?... Lo sabes ¿no?
Yo me di la vuelta con una sonrisa para darle tranquilidad.
-Y yo siempre para ti, porque tú eres más importante para mí, que miles de novios.- Le sonreí con cariño y el a mí.
Se puso serio otra vez y dijo,
-Más tarde quiero hablar con él.
Mis nervios volvieron, me iba a quedar pelada con mis cambios de humor.
-Está bien.- respondí tajantemente.
Cuando volví a mi dormitorio, James ya estaba vestido y sentado en la cama. La cual seguía siendo un desastre de revoltijos de sabanas y colchas.
-Buenos días, otra vez.- dije yo mientras volvía a cerrar la puerta.
-Muy buenos días.- dijo el con voz melosa, mientras yo me sentaba en su regazo.
Le di una taza de humeante café y el platito de bizcochos. Lo que hizo que soltara sus manos de mis caderas.
-Este café está buenísimo- murmuró, después de tomar un poco del suyo.
Yo asentí, mientras comía mi bizcocho, deshaciéndolo con las manos.
Cuando terminamos, yo fui al baño, a lavarme los dientes y el colgó el bolso de boxeo de una cadena que pendía del techo.
Comenzó a golpearla con fuerza. Se había puesto un jumper gris oscuro. Yo ya me había acostumbrado a los sonidos y frialdad de su brazo.
De hecho, me gustaba.
Era parte de él y amaba eso.
A él le molestaba un poco que a mí me gustara su brazo.
'-¿Sexy?- Me había preguntado desconcertado- ¿Mi brazo te parece sexy?' Y yo le había respondido que sí, que 'con la estrella y todo eso'.
La voz de James se coló por mis recuerdos.
-¿Vas a dejar de mirarme y venir a hacer algo de ejercicio?
-Oh, sí claro- respondí, levantándome rápidamente de mi cama.
Él se sacó las cinas de las manos y yo me puse unas nuevas.
El me dio un beso en los labios y luego caminó despacio hacia el ropero donde de ahí sacaba una toalla limpia.
Comencé a golpear la bolsa de boxeo, con fuerza y rapidez, estaba como toda una atleta. Decidí decirle ahora lo de él abuelo.
-Rupert quiere hablar luego contigo.
Seguí golpeando la bolsa, mientras James seguía allí de pie como congelado, de camino al baño.
No me gustaría estar en los zapatos de Bucky en este momento.
¿Qué le dirá el abuelo Rup a James?
¿Les gustó el capítulo?
Nos vemos en el próximo!
