El viaje era, particularmente, largo; para los señores Thorson, una tortura total. por qué, fácil...
-reto, pido reto- mérida sonreía con diversión, mientras alzaba el brazo freneticamente. estaban sentados en sus cómodos asientos, a los que les habían dado vuelta para quedar en una especie de circulo.
cabe destacar que la señora Lei y el señor rolhan tenían audifonos puestos, y estaban sentados en una esquina del gran espacio. tan solo para no ser estorbados.
hacía ya media hora que habían empezado el viaje. y hacía ya pocos minutos que habían decido jugar verdad o reto.
brutilda llevó una mano a su mentón, indagando en su cabeza que tortura ponerle a la pelirroja de ojos azules. ella era la encargada de ponerle el reto o la pregunta, despues de todo. sus ojos brillaron y su boca formó una "o" perfecta. se cruzó de brazos- te reto a que lamas esa ventana- y señaló una ventana detrás suyo. llevó sus brazos a la parte posterior de su nuca y los cruzó, hechando hacia atras su asiento, mientras subía y cruzaba sus piernas sobre el asiento.
a su hermano le pareció buena idea, miró a la pelirroja, y sonrió ampliamente. mérida tenía un lijero tic en su ojo. no era que le repugnara, ella había comida muchas cosas desagradales y que tenían días en el suelo, una lista que parecía no tener fin. pero, pero, esa ventana... haría que viera hacia abajo, y ella... le tenía miedo a las alturas. y la imbécil de brutilda lo sabía ¡todos ellos lo sabían!
su novio miró de un lado a otro, puesto estaba entre su novia y su mejor amiga, literalmente, su asiento estaba en medio de esos dos puestos. miró con compasion a su novia, decidido a ayudarle. estiró el brazo para tomar la mano de la chica. entrelazó sus dedos con naturalidad, encajando a la perfección. ella le miró de reojo, sin perder el tic. jack le devolvió la mirada, con una pequeña sonrisa tranquilizadora, la cual logró su objetivo. mérida sonrió levemente. se estiró hacia él y le dio un rapido y corto beso en la mejilla. jack no pudo contener la sonrisa bobalicona que crecía. además había tenido una compensación. jack se palmeó el hombro internamente.
astrid estaba sentada al lado de brutacio, quien estaba al otro lado de mérida. y, por supuesto, hiccup estaba a su otro lado. miraba con una pequeña sonrisa la escena. una sonrisa entre divertida y risueña. miró a su mejor amiga y negó con la cabeza, brutilda nunca podría dejar de ser brutilda. sintió un toque ligero en su muñeca. desvió la mirada hacia allí, para encontrarse con la mano de hiccup, que tanteaba, a ciegas, buscando la suya. -pff-sonó por lo bajo, aguantado las carcajadas. levantó la vista. hiccup en serio no estaba viendo- pecoso aprovechado-, miraba la escena del frente, eso era una vil mentira, el castaño solo hacía eso para que no se percataran de su mano. y ella, como la malvada persona que era, alejó la mano y la colocó sobre su regazo. vio de reojo como hiccup parpadeaba, descolocado, había jurado ver la mano de su novia justo ahí.
miró de reojo, encontrandose con la mano de su novia sobre su regazo y a ella mirando hacia la pareja de enfrente. frunció el ceño. tomó la mano con rapidez. sonrió victorioso al sentir el sobresalto de la pequeña- comparada con él- rubia.
brutilda miraba impaciente, hacía ya un rato que mérida debía haber echo su reto. carraspeó con fuerza- grupo de distraidos, por favor- hizo una ligera mueca- podemos seguir- pidió con la impaciencia saliendo de su garganta. dejó reposar su barbilla sobre su mano, mirando, expectante.
mérida bufó, parandose de donde estaba sentada. se paró, sintiendo como sus piernas estaban algo entumecidas por estar en la misma posicion, ni en el instituto se le dormían así. caminó con desgano hasta la ventana, cerrando los ojos con fuerza, como había recordado que le había aconsejado astrid años atras, ¿para qué? pues, digamos que era para un reto algo parecido hace algunos años. acercó su rostro al vidrio.
todos miraban expectantes. brutacio tenía los ojos abiertos de par en par, para no perder ningun detalle. brutilda sonreía de forma macabra, mientras miraba sin perder ningun detalle. astrid grababa con su video cámara, debía guardarlo para futuras extorsiones, es más, tenía planeado grabar todos los retos- menos los de ella, por supuesto-. hiccup miraba entretenido. y jack miraba entre divertido y comprensivo, despues de todo era su novia.
dejó de avanzar al chocar levemente la nariz con el vidrio. abrió la boca despacio. sacó la lengua con lentitud.- no abras los ojos... no los abras, ¡maldita sea!- pasó con cuidado la lengua. saboreó la superficie lisa. pasó la lengua de arriba a abajo... una... dos... tres... cuatro veces. se alejó con lentitud. abrió los ojos de golpe al tiempo en que una sonrisa traviesa aparecía en sus labios. se volteó despacio, lentamente. cuando encaró a los demás, clavó sus ojos en los de su novio- dame un beso, jack- ronroneó. no perdería la oportunidad de pasarle la basura a su novio. se acercaba con lentitud. Frost abrió los ojos a más no poder, esa loca, no permitiría que ella metiera su lengua sucia en su boca; se alejó, cayendo de lleno sobre su asiento. mal movimiento. mérida lo acorraló con rapidez, sentandose sobre sus caderas.
los cuatro otros adolecentes estaban muertos de la risa, pero en silencio, no querían matar el "momento".
llevó sus manos a los lados de la cabeza del movedizo de su novio, para mantenerlo quieto-AUXILIO, CHICOS. MI NOVIA QUIERE VIOLARME-pero las graciosas quejas de jack no hicieron buen efecto, todo lo contrarió, los chicos estaban cayendose de la risa.
astrid se acercó al oido de la otra rubia- esa- señaló a la pareja- fue la escusa más extraña de una "violación"- susurró divertida. brutilda asintió de acuerdo.
mérida rodó los ojos. no tenía pensado retirarse. se acercó a sus labios.
jack veia con terror como esa sucia y antihigienica lengua se acercaba a él. con otro contexto para nada se negaría, pero ¡acababa de lamer una ventana!
-MUCHACHOS, NO LE DEJEN HA...-mérida le calló la queja juntando sus labios en un torpe y frenetico beso.
objeto: abrirle la boca a la fuerza a jack.
nivel de misión: dificil.
desde la perspectiva de los chicos era mucho más gracioso. astrid se sentía a rebentar. brutacio lagrimeaba de la risa. brutilda estaba tumbada sobre uno de los asientos. hiccup estaba tirado sobre el suelo.
eso era para rato...
media hora más tarde...
habían vuelto a su juego hace algunos pocos minutos. mérida había logrado con exito su misión. jack se había lavado la garganta y la lengua con su cepillo de dientes ¡mérida tenía la lengua larga!. hiccup se había desmayado de la risa, y los chicos se habían encargado de despertarlo de la mejor manera...
-elijo verdad- hiccup estaba medio malhumorado, él los conocía, y sabía que algo así se les ocurriría, pero ¡meterle la cabeza al escusado! podía apostar que había sido idea de mérida, lo apostaba. jack le hubiera echado hielos encima. astrid le hubiera dado una patada. brutacio le hubiera dado una descarga. y brutilda le hubiera rapado alguna parte del cuerpo. ¿como sabía todo eso? pues, como ya se dijo, los conocía, y porque ya habían pasado por algo así varias veces. se sacudió el cabello húmedo con la toalla que le habían dado.
mérida tenía sus manos juntas, entrelazadas. parecía una mafiosa en plena junta. enarcó una ceja, tenía la pregunta perfecta-¿te has masturbado pensando en mi hermana?- soltó con inocencia falsa. su sonrisa de gato chesire le delataba.
hiccup se atragantó con su saliva, al igual que lo hizo astrid. eso había sido divertido de ver. los gemelos y jack rieron con picardía, poniendo mayor atención a hiccup.
la rubia de flequillo azul se calmó un poco. se acomodó nerviosamente el flequillo. iba a matar a su hermana.
el castaño se había puesto rojo hasta las orejas ¡mérida quería verlo morir por ahogo! en eso estaba seguró. tragó duro- si- murmuró por lo bajo, agachando la cabeza, encontrando más interesante el suelo del jet. su cara logró ponerse más roja, ¡si eso era posible!
astrid agrandó los ojos a más no poder, escuchando como sus mejores amigos y hermana estallaban en risas... otra vez. volteó la cara hacia el de ojos verdes. Su corazón latía a gran velocidad-ehhhh... él... piensa en mi cuando hace eso- se sintió alagada y avergonzada, para nada asqueada... bueno un poquito. una sonrisa ladeada apareció. ella sabía que ya nada podía traumarla despues de todo lo que había visto en su alocada vida.
hiccup levantó la cara un poco, encontrandose con los profundos orbes de su novia. la miró por las pestañas, avergonzado. nunca había planeado decirle a sus amigos, y menos a su novia, sobre eso.
astrid negó con la cabeza con lentitud. se encongió de hombros, quitandole importancia. sonrió con mayor amplitud.
hiccup se alivió porque su novia no se hubiera puesto histérica, a pesar de que la conocía, ella podía ser muy explosiva a veces. se irguió nervioso.
los demás se calmaron a los minutos, por lo menos esta vez nadie se había desmayado, para lastima de mérida.
carraspeó- bueno, es mi turno- su voz volvía a ser la del hiccup de siempre. miró de reojo como su novia sonreía levemente para él.
-esta bien- brutacio mostraba una sonrisa de satisfacción muy grande, amaba jugar con sus mejores amigos.
hiccup hizo el que lo pensaba, cuando en realidad ya tenía a la persona. sonrió como el gato chesire, estremeciendo a sus mejores amigos y un poco a su novia, todos conocían esa sonrisa maliciosa, a todos les había tocado tener dirigida esa sonrisa. un brillo travieso y lleno de maldad se posó en sus orbes esmeraldas-jack- siseó con lentitud. hiccup no era vengativo... la mayoria de las veces.
Frost tragó saliva, y, por inercia, los demás tambien lo hicieron-que descanse en paz, mi albino cuñado-.
-verdad o reto- siguió siseando. su rostro cambió radicalmente a uno de aburrimiento, encontrando la sucieza bajo sus uñas mucho más interesante.
jack empezó a sudar un poco, cuidando de lo que iba a elegir. su mejor amigo era una maquina para estos juegos, estando o nó molesto. se rascó la nuca- verdad- logró decir con el nudo que se le había formado en la garganta.
todos pusieron completa atención a lo que hiciera hiccup. el castaño había clavado su mirada sobre la de su mejor amigo, haciendolo temblar. se enderezó, como un rey supremo frente a sus plebeyos. su rostro estaba serio- ¿qué fue lo primero que pensaste al ver a mérida?- terminó su reverendo. todos le miraban con los ojos bien abiertos. los gemelos y astrid no tardaron en empezar a reir por lo que venía.
jack se puso palido, luego rosado y por ultimo su piel se tornó roja. mérida no se quedaba atras, sus pecas se perdieron camuflajeadas, se tomó su rebelde cabello y se tapó con él la cara, encogiendose en su asiento.
carraspeó un poco. trago saliva para que el nudo- que había crecido descomunalmente- se quitara- pues... lo primero que pensé fue la palabra... preciosa- bajó la cara completamente avergonzado, poniendose la capucha con rapidez.
mérida se encogió más. sin comentarios.
las risas estallaron a lo grande.
hiccup se rió a carcajadas...
27 minutos más tarde...
habían seguido jugando despues de calmarse a los diez minutos. las cosas iban cada vez peor...
-brutacio, verdad o reto- mérida miraba a su rubio mejor amigo de forma analitica.
el rubio lo pensó un poco- reto- contestó con firmesa, sabiendo que firmaba sentencia con eso.
la pelirroja negó con suavidad-amo ser malvada-. se enderezó en su asiento- besale la planta de los pies a astrid- setenció con falsa suavidad. le dio una rapida mirada a su hermana. sonreía ladeado, de acuerdo con ese reto.
brutacio se puso palido y gimió. ¿que era lo malo con el reto? las botas militares favoritas de la rubia.
brutilda se empezó a ahogar de la risa- esto va a ser muy divertido- logró decir entre risas.
hiccup moría de la risa- debo... debo grabarlo- se secó una lagrimita con el dorso de su mano. volteó hacia su novia, quien le tendía la video camara. él la agarró con gusto.
jack se había encogido de la risa- ohhh amo este juego- empezó a patalear por la risa.
-dale, no tengo todo el día- demandó la unica pelirroja del grupo. tenía los brazos cruzados y ceño fruncido.
brutacio asintió, sumiso. se levantó y caminó hacia la rubia de flequillo azul.
astrid se quitó con rapidez las botas, quedando las medias azul orfanato con el emblema de superman. tacio se alejó de donde había caido el calzado volador. Astrid estiró las piernas. brutacio se acuclilló.
-quitalas- ordenó una astrid ceñuda. brutacio bufó sin mirarla. quitó con rapidez el par de medias, mostrando la blanca, tersa y suave piel de astrid. el problema era el olor.
Ese fétido olor… sudor… ¿cebolla?... ¿basura?... y otras cosas que olían mucho peor.
Hizo una mueca de asco mesclado con ganas de vomitar. Se acercó, cauteloso.
Astrid no ayudaba. Además de la sonrisa macabra que adornaba en sus labios, el brillo de maldad en los orbes azules. Estaba estirando los pies y movía los dedos para desentumecerlos.
Arrugó la cara y dejó de respirar. Pegó sus labios a la planta del pie derecho, y cerró los ojos. Tres… cinco… diez segundos. Se alejó como si lo hubieran quemado. Cayó de trasero y empezó a escupir, arrugando más la cara en el proceso-¡RESPIRÉ, RESPIRÉ EL OLOR!-se quejaba con gritos, mientras gateaba hacia al baño para cepillarse los labios y bañarse con enjuague bucal.
No hace falta mencionar que se desmayó y que los demás se rieron hasta que ya no pudieron respirar…
45 minutos más tarde…
Jack se acomodó en su asiento, mientras se restregaba los labios, los cuales tenían labial negro… no pregunten. Fijó su vista en la rubia a la que conocía desde que tenía memoria. Una sonrisa traviesa apareció.- tilda, verdad o reto- dejó reposar su mentón en su puño, mientras su codo estaba en la bracera del sillón.
Brutilda le dirigió toda su atención al ser llamada. Lo pensó un poco- verdad- contestó con simpleza, sabía que no debía arriesgarse tanto si era Jack quien preguntaba.
Frost bufó por lo bajo, maldiciendo internamente porque la chica no había elegido reto. Pero a mal paso darle prisa.-¿alguna vez has visto a otra chica desnuda?- preguntó con curiosidad. No hace falta mencionar que todos voltearon a ver a jack como si le hubiera salido un tercer brazo.
A Mérida le apareció un tic en la ceja-je, haré como si no hubiera es…-
-si-ahora todos veían a Brutilda. La rubia se encogió de hombros- una vez a mi mamá y otra vez a la mamá de estas dos- si antes tenían caras desconcertadas ahora era para enmarcar.
Haddock se masajeó las sienes, no queriendo que su hiperactiva y extraña imaginación se pusiera a andar. Si de por sí el que contestara positivo era extraño, más extraño era a quien había visto.
La Hofferson rubia le enarcó una ceja y su boca formaba una "o" pequeña. Su gran cerebro no lograba procesar que su mejor amiga haya visto a su madre… desnuda.-procesando… procesando… ¡problema! ¡problema!... biiiiiiiiiiiiiiiiiiiip- Iba a necesitar una aspirina.
Brutacio tenía los ojos entrecerrados y señalaba con el índice de su mano derecha a su hermana. Estaba pasmado por lo de la madre de la rubia de trenza y de la pelirroja esponjada.
Mérida había quedado con la boca abierta, el tic ahora estaba en el ojo derecho. Ya estaba tramada desde hace años, pero… escuchar eso, fue…-creo que ya no le tengo miedo a las alturas- así de fuerte.
El brazo de jack se cayó, dejando su cabeza suspendida. Parpadeó una… dos… ¡ya no sabía cómo parpadear!
El cerebro de la de flequillo azul logró terminar de aceptar la información- ¿cómo…?- su voz sonó algunas escalas más agudas. Su cara volvió a la normalidad, pero con un poco de perplejidad en sus facciones.
Brutilda miró a todos- una vez las fui a buscar a su casa. Escuché unos gemidos. Me acerqué a la ventana de la sala, y entonces vi a tus padres haciendo… eso- respondió con normalidad, como si eso pasara todos los días.
De nueva cuenta todos empezaron a procesar- ¡la tarjeta madre muere!... dificultades tecnicas, tarjeta madre muerta… ¡ERROR!... ¡ERROR!...daño… daño… aborden… aborden la misión… biiiiiiip- pobres cerebros adolecentes.
Una hora más tarde…
Todo había vuelto a la normalidad. Hiccup comía un bote de cotufas con sirop de chocolate. Jack comía regaliz. Astrid comía gomitas acidas. Mérida se estaba atragantando con una pizza. Brutilda deglutía una hamburguesa. Y Brutacio comía unas galletas.
-muy bien, me toca a mí- Hiccup masticó un manojo de cotufas. Todos le prestaron atención- astrid, verdad o reto- miró a su lado, para encontrarse con la mirada azul de la rubia.
Su novia dejó las gomitas en su regazo para cruzarse de brazos- reto- contestó en su tono normal. Involuntariamente, se pasó la lengua por los labios, le habían quedado melosos por lo que acababa de comer.
Haddock había desviado un poco la vista hacia los labios de su rubia. Se veían tan dulces. Parpadeó un poco para salir de su embelesamiento. Sonrió con discreción, evitando que la sonrisa se ensanchara más. Un brillo travieso reinó en los orbes verdes- te reto a que me des un largo y, literalmente, dulce beso- enarcó una ceja.
Los otro cuatro veían con diversión la escena.
Astrid desvió la mirada de la de Hiccup al bote de cotufas, entendiendo a la perfección. Una leve sonrisa se formó en sus labios. Asintió con lentitud. Se levantó de su asiento y caminó para sentarse, dándole frente, sobre el regazo del castaño.
El ojiverde la sostuvo de la cintura para apegarla más, si eso era posible. Ella puso sus manos dentro del bote- que había quedado a un lado del asiento- y revolvió para poder agarrar el chocolate. Sacó las manos, estaban todas embarradas. Nunca despegaron la vista de los ojos del otro. Llevó la mano derecha a sus labios y les colocó el chocolate, con precisión y firmeza. La otra fue a los labios sonrientes de Hiccup. Pasó por los bordes, deleitándose del roce. Él también disfrutó de la caricia.
Cuando dejó los labios completamente embarrados, llevó sus manos a la nuca de su novio, donde entrelazó los dedos y lo jaló con fuerza.
El beso era apasionado. Tanto que la lengua apareció al instante. Saboreaban el chocolate y lo adentraban en las bocas del otro con su lengua. Una batalla por el chocolate, para ver quien le daba más a quien. Astrid se pegaba con fuerza, con mucha ayuda de Hiccup, que le jalaba por la cintura. Pasaban las lenguas por las comisuras, los dientes, la lengua del otro. Ella lo estaba volviendo más loco de la que ya lo llevaba, y él a ella también. Se separaban un poco para buscar más aire, jadear y verse un poco, sonrientes, para luego volver unir los labios.
Lo que no sabían era que la cuñada de Hiccup estaba grabando-futuras extorsiones- sonrió, traviesa. Sostuvo mejor la cámara para tener mayor enfoque.
El viaje iba a ser largo y raro para una persona normal, pero ninguno de ellos era normal…
