Avisamos que tardaríamos hehe.

Bueno, para los que no siguen la página de Facebook, tuvimos una situación con un Review en "El poder en uno" donde nos acusaban de autocomentarnos... Obviamente esa persona no se tomó la molestia de leer que la historia se está resubiendo y que tiene casi siete años de existencia, mucho menos leyó los perfiles que llegaron a comentar... Pero bien dicen que uno siembra lo que cosecha, ayer Liz me informó que una de nuestras historias está en la lista de lectura de un perfil oficial de Wattpad, es un honor muy grande estar ahí sobre todo porque dicha historia es la primera que escribimos, así que eso malo que pasó solo nos atrajo algo bueno.

Al final, somos lo que somos por ustedes que nos animan a seguir escribiendo, a pesar de los años que nos ausentamos muchos no perdieron la fe en nosotros y por eso volvimos.

Por tal razón, éste capitulo es largo, por cierto, es musical así que abajo dejo la canción a escuchar.

¡Gracias por todos sus comentarios!

Canción a usar: La vida después de ti - Lu


Cuando te recuerde.


Eriol trató de abrir las puertas por varios métodos pero nada funcionó, de pronto escuchó pasos corriendo hacia él, ni siquiera tuvo que voltear para saber que era Sakura.

—¿Shuji? —le preguntó sin dejar de pasar la mano por las puertas tratando de encontrar donde la magia era más débil.

Sleep —Sakura respondió mirando a su alrededor—. ¿Y Tomoyo?

—Está adentro —él le respondió.

Sakura vio con sorpresa las puertas, sacó una carta.

Through —la carta impactó contra las puertas pero una vez más la magia en las puertas la rechazó y los lanzó hacia la pared.

Sakura hizo un sonido de sorpresa, ambos cayeron con un golpe seco al suelo, ella se levantó con dificultad y vio con temor la puerta; su amiga, tarde o temprano iba a pasar.

—Debe haber una manera de entrar —Eriol dijo levantándose y ayudándola a hacer lo mismo.

Sakura pensó con rapidez de pronto pensó en algo.

—Por arriba —le dijo y corrió hacia las escaleras, Eriol la siguió.

Subieron con rapidez las escaleras y llegaron a uno de los salones que estaba sobre el teatro.

—Con Through puedo bajar —Sakura dijo con la carta en su mano.

—No, yo iré —Eriol le dijo.

—Pero...

—Esta ahí con ella, si es necesario yo lo distraeré y tú la sacas —Eriol le dijo.

Sakura lo vio con incertidumbre pero después de unos momentos asintió.

Through — Eriol sintió la carta rodearlo, antes de bajar miró a Sakura.

—Concéntrate, en cuanto sientas la magia de Little mandas a Big y la sacas, no me esperes —le ordenó.

Sakura lo vio con sorpresa.

—Pero Eriol...

Él no se detuvo a escucharla, saltó a través del techo, cayó lejos del escenario y apareció su báculo de nuevo.

Miró a su alrededor con cuidado, podía sentir ambas magias, una más estable que la otra.

De pronto vio una persona encapuchada cerca del escenario, Eriol frunció el ceño, honestamente no esperaba que se mostrara.

—Eres tal y como te recuerdo —el encapuchado le dijo.

Eriol no dijo nada, trataba de sentir a Little o a Voice, con controlar cualquiera de las dos podría rescatar a Tomoyo.

El encapuchado subió al escenario, notó como Eriol se tensó ante el movimiento.

—Oh no te preocupes Clow, no la voy a pisar, arruinaría mi diversión —le dijo con sarcasmo.

—Tienes un asunto conmigo, déjala fuera de esto, no tiene nada que ver —Eriol le dijo con firmeza.

—¿En serio Clow? —el encapuchado preguntó bajando su capucha.

Eriol frunció el ceño, observó a un chico que aparentaba ser de unos cinco o seis años más grande, sus ojos eran de un color azul oscuro, y su cabello era rojizo, algo dentro de él se movió con incomodidad.

—Vamos a jugar, ¿te parece? Siempre lo hacíamos —el chico le dijo con una sonrisa maquiavélica.

Eriol se mantuvo tranquilo, pero su mente trató de evocar recuerdos, algo para entender porque ese chico le hablaba así.

—Oh, lo olvidaba, tú no recuerdas; como siempre Clow cubriéndose las espaldas —el chico dijo con sarcasmo haciendo girar sus ojos—. Aún así no me vas a quitar el placer de verte estremecer.

Eriol lo vio con ojos entrecerrados, no podía hacer nada pues no sabía dónde se encontraba Tomoyo.

El chico le sonrió, sabía perfectamente bien que tenía a Clow bajo control.

—¿Conoces el juego de yo nunca, nunca? —Eriol frunció el ceño, el chico caminaba alrededor del escenario con desdén, en algún lugar estaba Tomoyo parada o escapando de sus pisadas—. Cada que diga una verdad tuya, un rayo caerá sobre este lugar, si digo una mentira ella crecerá, sin embargo, cada que digas una verdad mía, la señorita Daidouji recuperará un poco de su voz, pero si dices un mentira flamas comenzarán a bailar sobre el escenario... Vamos a ver quién llega primero a ella.

—Si tienes algo contra mí, estoy dispuesto a sufrir las consecuencias, pero no la metas —Eriol murmuró furioso.

El chico movió su dedo en forma negativa.

—Oh no Clow, no pierdas la compostura antes de tiempo o Fiery nos vendrá a visitar —el chico le dijo con una enorme sonrisa.

Eriol empuñó sus manos, esperaba que Sakura encontrara rápido el aura de sus cartas.

—Yo nunca, nunca, he sido un mago —el chico empezó, Eriol vio un rayo caer sobre el escenario, se estremeció—. Tu turno.

Eriol se quedó pensando unos momentos, si no jugaba iba a empeorar la situación, y usar magia estaba fuera de discusión, pues el chico estaba sobre el escenario para actuar en caso de que se sintiera amenazado.

—Yo nunca, nunca, he sido vengativo —Eriol replicó, nada sucedió, el chico sonrió.

—Supongo que ha recuperado parte de su voz —el chico susurró con diversión.

Eriol lo miró fijamente y trató de poner atención a su alrededor, en cualquier momento él la podría escuchar o Sakura la podría sentir.

—Yo nunca, nunca, he actuado desde las sombras para conseguir algo —otro rayo cayó en el escenario.

Eriol desapareció su báculo y empuñó sus manos.

—Yo nunca, nunca, he actuado por impulso —una flama azul apareció sobre el escenario, Eriol la miró con sorpresa y el chico se rió.

—No Clow, todo lo que hago está perfectamente planeado —el chico murmuró.

Eriol lo miró fijamente a los ojos, ahí fue cuando se pudo dar cuenta de lo parecido que eran a los de él.


Lien dejó de besar a Meiling y tras fruncir el ceño, cerró los ojos con fuerza, ella lo vio extrañada, él se incorporó y se alejó de ella lentamente.

Ambos estaban jadeando pero Lien parecía estar bajo dolor.

—¿Lien? —Meiling le llamó en un susurro incorporándose en el escritorio.

Él puso su mano en su frente y exhaló con dificultad, odiaba que Sying usará su magia de esa manera, sentía mucho dolor.

—Debo... —Lien sacudió su cabeza y dio unos pasos hacia atrás, suspiró con pesadez, sentía como electricidad a lo largo de su cuerpo, miró a Meiling, tenía los labios rojos y lo veía con preocupación—. Debo irme —finalmente le dijo y salió del salón a gran velocidad.

Ella parpadeó varias veces, no podía creer nada de lo que había pasado, de pronto frunció el ceño, Lien parecía haber estado bajo mucho dolor al irse...

Sacudió su cabeza para despejarla, habían cometido un grave error, lo peor era que nada en ella se arrepentía de lo que había pasado entre ellos.


Sakura estaba sentada en medio del salón, había movido todas las bancas de tal manera que tuviera espacio, respiraba lentamente mientras agarraba con fuerza su báculo, trataba de encontrar el aura de sus cartas pero había tanta magia debajo de ella que era casi imposible.

Pensó en cuando capturó a Move, Kero le había dicho que sintiera la presencia de las cartas, despejó su mente de todo y se concentró en ellas.

Magia roja, morada y azul, todas casi igual de poderosas, de pronto frunció el ceño.

Arrow —susurró, su carta apareció y sin perder un segundo lanzó una flecha en una dirección, Sakura se concentró, de pronto la magia azul se desvaneció.


Lien estaba tratando de soportar el dolor, estaba recargado en una pared con los ojos cerrados, de pronto los abrió de golpe y alcanzó a moverse, toda su concentración desapareció al sentir un ardor en su brazo.

Miró la sangre que brotaba y comenzaba a manchar la manga de su camisa blanca, bufó con molestia, la dueña de las cartas lo sintió y atacó, eso no se lo había esperado.

—Demonios —murmuró, Sying lo iba a tener que disculpar pero tenía que irse antes de que Sakura se diera cuenta de quién era él.

Miró de nuevo en dirección a dónde había dejado a Meiling, sí, definitivamente lo mejor era que se alejara de la escuela y el desastre que ya había causado.


Varias llaman se movían sobre el escenario, era una magia muy controlada pues no lo incendiaba, varios rayos también ya habían caído, Eriol se dio cuenta con preocupación de que el chico lo conocía bastante bien... O por lo menos a la parte de Clow dentro de él.

De un momento a otro, Eriol sintió una magia desaparecer y vio las flamas extinguirse, el chico frente a él frunció el ceño con enojo.

No importaba, tendría que adelantar sus planes, sonrió de manera maquiavélica, iba a dejar que Clow escuchara los gritos de su protegida.

—Yo nunca, nunca, he sido un maldito egoísta que pasa sobre todos para obtener un beneficio —el chico murmuró con rencor.

Esperó el rayo y el grito para poder deleitarse en la reacción de Clow pero nada sucedió.

Eriol lo miró fijamente, el chico parecía confundido.

—Tal vez Clow haya sido así —Eriol le dijo en voz alta, concentró su magia en una mano—. Pero olvidas que yo no soy él.

El chico lo miró con un intenso odio.

—Yo nunca, nunca, he dependido de la magia para alcanzar un objetivo —Eriol dijo, escuchó ligeramente la voz de Tomoyo, estaba cantando—. Yo nunca, nunca, he vivido controlado por el odio —volvió a decir sin darle oportunidad al chico de hablar, escuchó con más claridad a Tomoyo.

—Yo nunca, nunca, he utilizado a otros para satisfacer mis deseos —Eriol concluyó, la voz de Tomoyo se escuchó con claridad.

De pronto escuchó a Sakura gritar—: Big —Tomoyo recuperó su tamaño de golpe y Sakura apareció con alas en su espalda, tomando rápidamente la mano de su amiga la elevó y ambas desaparecieron por el techo del teatro.

—¡No! —el chico gritó furioso.

Eriol aprovechó y levantando su mano lo lanzó hacia la pared del fondo, sin embargo el chico logró detenerse antes de tocarla y lo miró fijamente.

—Yo nunca, nunca, me he enamorado de una inservible mujer sin magia —susurró con una voz grave y oscura.

Un enorme rayo cayó sobre el escenario, Eriol tuvo que cubrir su rostro pues la luz que éste emanó había sido cegadora, después de unos momentos todos se quedó a oscuras.

Eriol bajó su brazo y pudo notar que el chico había desaparecido, sin embargo, su corazón latía a gran velocidad y sentía un vacío bajo sus pies.

Esa última verdad lo había movido de una manera que lo asustaba... Pues sabía perfectamente bien que no se refería a Kaho.


Sakura abrazó con fuerza a su amiga, estaba sollozando mientras Tomoyo trataba de calmarla.

—Sabía que tarde o temprano irían detrás de ti —Sakura dijo entre lágrimas.

Tomoyo no dijo nada, aún estaba tratando de asimilar lo que había pasado.

—Esto es un desastre Tomoyo, no van a respetar a nadie, se llevaron a Kero, casi matan a Touya, ahora tú —Sakura continuó.

—Estoy bien, sabía que me salvarían —Tomoyo le aseguró.

Sakura sacudió su cabeza con vehemencia.

—Pero no es justo Tomoyo, podría seguir tu mamá o Meiling... —Sakura abrió los ojos con sorpresa—. Meiling.

Ambas se levantaron del suelo y corrieron a donde la chica de ojos carmesí les había dicho que estaría, antes de llegar al salón la vieron salir de el, parecía estar preocupada.

—¡Meiling! —Sakura le gritó, la mencionada las vio con sorpresa—. ¿Estás bien? —le preguntó con urgencia.

Meiling asintió lentamente, miró detrás de ellas que Eriol se estaba acercando todos parecían estar alterados.

—¿Qué sucedió?

—Atacó a Tomoyo en el teatro —Eriol le respondió, revisó rápidamente con la mirada a la de ojos amatistas.

—Estoy bien —Tomoyo le aseguró notando lo que estaba haciendo.

Meiling frunció el ceño, recordó como se había puesto Lien antes de irse.

—Pero están bien —les dijo.

Todos asintieron, Meiling sacudió su cabeza con enojo, ¿acaso Lien planeaba todo de esa manera? Distraerla para atacar a sus amigos.

Sintió una ligera decepción, creía que en verdad había deseado ese momento tanto como ella.

—Debemos irnos, ya es sospechoso que estemos aquí cuando ningún maestro está —Eriol comentó.

Sakura cruzó su brazo con Tomoyo, y tras asentir comenzaron a caminar, seguía pensando en el grave peligro que había corrido su amiga.

—¿Li? —Eriol le llamó a Meiling.

Ella se detuvo y lo miró, él estaba viendo fijamente el salón donde había estado.

—¿Estabas sola? —le preguntó sin desviar la mirada.

Meiling trató de mantener la compostura y asintió lentamente, notó como Eriol frunció el ceño antes de caminar.

—Dime Meiling, es raro que me digas Li —ella dijo tratando de alejar la atención de Eriol de ese lugar.

Él le dio una pequeña sonrisa y asintió.

—Entonces dime Eriol —le pidió.

Caminaron detrás de las chicas, Eriol se mantuvo callado todo el trayecto, había restos de magia en ese salón, era igual a la que habían cerrado las puertas del teatro.

—Shuji —Sakura de pronto exclamó y corrió a donde había dejado al pobre chico desmayado.

—Me gustaría saber cómo va a explicar esto —Meiling murmuró.

Eriol no dijo nada, vio a la dueña de las cartas alejarse, si no fuera porque Sakura usaba Sleep sobre ese chico, sería su primer sospechoso en todo ese asunto.


Sakura llamó a Sleep de regreso después de acomodar la cabeza de Shuji sobre su regazo, el chico parecía estar en completa paz.

Poco a poco lo sintió despertar, abrió los ojos lentamente y la miró por varios segundos, parpadeó varias veces como si no pudiera creer lo que estaba viendo, Sakura le sonrió.

—¿Otra vez? —le preguntó avergonzado con las mejillas ligeramente sonrojadas.

Sakura asintió, no confiaba en su voz para hablar.

Shuji suspiró con irritación y puso una mano sobre su frente.

—Se supone que las medicinas lo deberían evitar —le contó en voz baja.

—¿Desde cuándo te pasa? —ella le preguntó con curiosidad.

—Desde pequeño, mis padres me han llevado con varios especialistas pero nada funciona —le contó, aún tenía la mano en su frente, volvió a suspirar bajándola y mirándola con detenimiento—. Debe ser frustrante tener un novio así —murmuró.

Sakura se estremeció ligeramente ante la palabra "novio" pero forzó una sonrisa en su rostro, Shuji parecía no querer pararse.

—¿Me llevas a casa? —ella le preguntó en un susurro.

Shuji le dio una enorme sonrisa que la hizo sonrojar, finalmente se sentó y luego se levantó ayudándola a hacer lo mismo.

—¿Tus amigos?

Sakura sacudió su uniforme.

—Ya debieron irse.

Shuji sacudió su cabeza y tomó su mano, comenzaron a caminar.

—Lamento que te hayas tenido que quedar conmigo —le dijo con tristeza.

Sakura se encogió de hombros.

—No me molestó hacerlo —le dijo, él soltó su mano y la abrazó por los hombros, Sakura recargó la cabeza en su hombro.

—Aún así, hablaré con mi doctor sobre esto, no me gusta pasar la mayor parte del tiempo dormido, siento que me pierdo mucho —murmuró.

Sakura no le dijo nada, le pesaba engañarlo de esa manera, esperaba que no tuviera que usar a Sleep de nuevo.


Tomoyo y Eriol vieron a Meiling meterse a su edificio, a ella le preocupaba que su amiga estuviera sola pero Meiling les había asegurado que estaría bien.

Comenzaron a alejarse, era tarde y hacía frío.

—Tal vez debiste llamar a tus guardaespaldas —Eriol comentó.

Tomoyo sacudió su cabeza.

—A veces me abruman con su presencia, me hacen sentir vulnerable —ella le confesó.

Una aire frío se sintió y ella inconscientemente se estremeció, Eriol lo notó y se quitó su saco para ponerlo en sus hombros.

—Gracias —susurró, un olor de bosque con algo dulce invadió su nariz—. ¿Cómo lo venciste? —le preguntó después de unos momentos.

Eriol se quedó pensando, las últimas palabras de aquél chico lo tenían inquieto.

—No lo hice, desapareció por voluntad propia —contestó.

—¿Lo conoces?

Eriol negó con la cabeza.

—Pero el conocía bien a Clow —murmuró.

Tomoyo bajó la mirada, seguían caminando, su casa no estaba muy lejos.

—Eso último que dijo. —Eriol se tensó—. ¿Clow era así?

Eriol frunció el ceño, se refería a lo que dijo antes de que Tomoyo recuperara su tamaño, osea que no escuchó lo último.

—Si. —suspiró frustrado—. No es algo que me alegré admitir pero Clow solía ser egoísta en muchos aspectos, tuvo acciones que desataron caos en otras dimensiones.

Tomoyo lo vio con sorpresa.

—¿Entonces viene de otra dimensión?

Eriol lo negó de nuevo.

—Parece más una reencarnación, pero con sus recuerdos intactos —murmuró.

Tomoyo se detuvo.

—Eriol —él la miró con curiosidad—. Tú nunca cometerías los errores que Clow.

Eriol le dio una pequeña sonrisa.

—Me das mucho crédito, Tomoyo.

Ella lo miró a los ojos.

—No lo hago, sé quién eres —comentó antes de seguir caminando.

Eriol la vio alejarse por unos momentos antes de reaccionar y alcanzarla.

Le daba cierto temor que ella tuviera tanta fe en él, sentía que en cualquier momento la iba a defraudar.


Sakura y Shuji se detuvieron frente a la reja de la casa de Tomoyo.

—Tu otro amigo no fue a la escuela —Shuji murmuró.

Sakura bajó su mirada, estaban tomados de las manos.

—Creo que regresó a su hogar, la verdad no sé, no es que hablemos mucho —Sakura le dijo.

Shuji notó su nerviosismo pero decidió no presionar el tema.

—¿Mañana vengo por ti?

Sakura le dio una pequeña sonrisa y asintió, el bajó su rostro y ella supo que era lo que quería pero sintió una presión en su pecho, en última instancia ella le dio un beso en la mejilla.

Shuji suspiró y la miró, Sakura se dio cuenta de sus ojos denotaban una profunda tristeza.

—Nos vemos mañana —él finalmente le dijo dándole un beso en la frente y comenzando a caminar.

(Aquí empieza la canción)

Sakura vio a Shuji alejarse por la oscura calle, finalmente entró a la enorme mansión de Tomoyo, tras cerrar la puerta se recargó en ella y suspiró.

Miró a su alrededor, todas las luces estaban apagadas, seguramente la mamá de Tomoyo no iba a llegar de nuevo, pasaba mucho tiempo fuera de casa; hasta que se fue a vivir con su amiga se dio cuenta del tiempo que pasaba sola.

Soledad...

Llevaba todo el día evitando el tema, tratando de pensar en cualquier otra cosa que no fuera en él... Pero ahora... Sintió sus ojos llenarse de lágrimas, parpadeó varias veces tratando de no derramar ninguna pero una escapó y ella la limpió con cierta rudeza.

Se había ido, al final de todo prefirió irse... Y eso le dolía, puso ambas manos sobre su pecho y trató de ahogar el sollozo que amenazaba con escapar de su garganta, sentía un terrible dolor en su pecho, uno que se extendía hasta su corazón y que le quitaba el aire.

Era como volver al principio, como ese primer día después de Void, sentía un enorme vacío dentro de ella, tenía ganas de gritar de dolor y angustia.

Se dejó caer al reluciente piso y apretó con fuerza sus ojos, no podía regresar a ese lugar, no debía dejarse caer en ese abismo de desesperación y tristeza del que había logrado escapar hace poco.

¿Por qué la vida se ensañaba con ella?

¿Acaso encontrar las cartas iba a convertirse en una maldición?

Kero, las cartas, sus amigos, su familia... Todo estaba fuera de control, no sabía en qué concentrarse y por dónde empezar.

—Syaoran —susurró con la voz quebrada.

Odiaba lo que había pasado entre ellos; se recriminaba una y otra vez lo que le dijo pues sabía que él sólo era una víctima más de las circunstancias y que seguramente estaba tan confundido y dolido como ella.

«Pero al menos él no recuerda» pensó con agonía.

No sabía cómo actuar alrededor de él, había tratado de ignorarlo y él lo notó, trató de hacerlo creer que lo odiaba y una vez más se salió de control... Cada acción terminaba por crearles un daño mayor a ambos y ella ya no podía más... Ya no quería hundirse más.

Nada era igual, no había manera de tratar de ser amigos o compañeros de batalla, siempre había algo que los empujaba a ese abismo que había dejado Void entre ellos y ella ya no sabía cómo esconder de Syaoran lo que le estaba causando su presencia ni sus cambios de humor. Pues por más que se recordaba que todo era a causa de la carta, su constante rechazo no le dejaba de doler, sobre todo cuando él inconcientemente peleaba para revivir ese amor...


Syaoran dejó sus maletas en la entrada de su recámara, había llegado hace apenas unos minutos pero había decidido evitar a su madre por el momento.

Su recámara se veía oscura apesar de la hora y él no hizo nada por cambiar eso, por alguna extraña razón prefería estar así.

Caminó con cierta pesadez hasta su cama y se sentó, durante todo el vuelo pensó en las palabras de Sakura una y otra vez.

¿En realidad le estaba haciendo tanto daño?

No había sido su intención, en realidad no había querido dañarla a ese grado... Pero ni él entendia que le pasaba.

Estaban los sueños que lo llenaban de pánico, luego su constante preocupación por la chica y ese molesto sentimiento que lo inundaba cada que la veía con Shuji... Uno al que aún no le podía poner nombre.

Ahora que estaba a cientos de kilómetros de ella podía dejar caer sus paredes; suspiró y tras poner sus codos en sus rodillas enredó sus manos en su cabello con desesperación.

Sintió ese abismo abrirse dentro de él pero por primera vez decidió no huir de el y dejar que éste se expandiera por todo su cuerpo para que lo devorara sin piedad.

Su mente trataba de evocar recuerdos y sentimientos, su corazón latía a gran velocidad pero ese agonizante vacío detenía todo y lo inundaba dejándolo confundido y temeroso.

Sintió con más fuerza ese tirón en su pecho, de su boca escapó un jadeo que sonó más a sollozo... Se sentía triste y desolado y no entendía porque.

Ese vaivén de sentimientos lo estaban volviendo loco, como cuando regresaron de Japón hace años...

Meiling creía que había olvidado esas tardes de ver a la nada, de no querer moverse por miedo a perder algo más... Pero todo seguía dentro de él consumiéndolo lentamente... Dándole espacio a esa oscuridad para expandirse dentro de él.

—Dios, ¿qué me pasa? —susurró con desesperación.

Sintió de nuevo una presión en el pecho que le impedía respirar con normalidad, se resbaló de su cama y se dejó caer al suelo, recostó su cabeza en el colchón y trató de controlar su respiración.

¿Por qué cada que trataba de ahondar en lo que le pasaba con Sakura parecía que algo lo quería asfixiar?

Pasó su mano por su rostro y respiró lo más lento posible mientras cerraba sus ojos, sentía la oscuridad rodeándolo tratando de impregnarse en él.

Abrió sus ojos y vio una silueta a unos pasos de él, en otro momento se hubiera levantado para confrontarla, pero en ese instante solo la vio con tristeza.

—¿No me dejarás recordar? —se escuchó a sí mismo preguntar.

La silueta se hizo más visible, era Void.

—Cuando lo hagas, todo se acabará —le respondió con cierta tristeza.

Syaoran sintió un dolor punzante en su pecho antes de jadear y perder el conocimiento.

(La canción debió terminar)


Tomoyo y Eriol se detuvieron frente a su casa, ella comenzó a quitarse el saco pero él la detuvo.

—Me lo das mañana —le dijo.

—Pero ya estamos aquí —ella insistió tratando de quitárselo de nuevo.

Eriol negó con su cabeza y se lo reacomodó, dejó sus manos en sus hombros por unos momentos.

—Mañana —le dijo en voz baja y viéndola directamente a los ojos.

Se miraron por varios segundos antes de que ella asintiera, cuando Eriol bajó sus manos ella se estremeció.

—Descansa —Eriol dijo.

—Tú también —Tomoyo se encaminó a la puerta de su casa, metió la llave a la cerradura y abrió, cuando entró a su casa volteó hacia donde Eriol estaba.

Él seguía ahí, la observaba de una manera fija, ella le dio una pequeña sonrisa y entró a su hogar, una vez que cerró la puerta se quedó recargada en ella, su corazón estaba acelerado.

De pronto escuchó sollozos a su lado, volteó y vio a Sakura en una esquina de su sala, estaba en el piso con sus rodillas pegadas a su pecho.

—¿Sakura? —la llamó en un susurro.

La chica de ojos verdes la vio con sorpresa, trató de limpiar sus lágrimas pero fue en vano, una tras otra seguían saliendo de sus ojos.

Tomoyo caminó a ella y se hincó en frente.

Sakura sacudió su cabeza y finalmente abrazó a su amiga, Tomoyo suspiró y trató de consolarla.

—Duele, siento que muero —Sakura susurró.

—Lo sé —Tomoyo le dijo en el mismo tono de voz.

No sabía cómo ayudar a su amiga, era como viajar al pasado, Sakura una vez más estaba sufriendo con la partida de Syaoran.


Syaoran abrió sus ojos con dificultad, sentía como si estuviera despertando de un resfrío, se dio cuenta de que estaba acostado sobre algo suave, se frotó sus ojos con una mano.

—Nos pegaste un buen susto Xiao Lang —escuchó a su izquierda.

Suspiró con pesadez y puso su brazo sobre sus ojos.

—Lo siento —murmuró.

—¿A qué hora llegaste?

Syaoran quitó su brazo y miró a la fuente de la voz, ojos oscuros lo veían con preocupación, a pesar de la situación la mujer a su lado se veía igual de formal que siempre.

—Como a las siete —respondió.

La mujer sacudió su cabeza, su largo cabello negro se movió con ella.

—Debiste avisar que venías, Wei pudo recogerte en el aeropuerto.

Syaoran se sentó lentamente.

—No era necesario, madre —le dijo.

Su madre lo estudió unos momentos antes de suspirar.

—No piensas quedarte —dijo molesta.

Syaoran sacudió su cabeza.

—Sólo vengo a buscar algo y me regreso —le informó.

Yelan lo miró con enojo, su hijo se estaba arriesgando mucho, casi se le salió el corazón cuando entró a su habitación habiendo sentido su presencia y lo encontró en el suelo.

—Xiao Lang...

—No la voy a dejar sola, madre —Syaoran le dijo con firmeza adelantándose a lo que su madre le iba a decir.

Yelan se levantó y caminó alrededor de la cama de su hijo.

—¿Me puedes explicar que hacías inconciente en el suelo?

Syaoran frunció el ceño.

—Estaba cansado —dijo con firmeza.

—Lo suficiente para no llegar a tu cama —Yelan lo acusó.

Syaoran bajó su mirada, sabía que no iba a poder engañar a su madre.

Yelan estudió a su hijo, aún estaba el aura de Void a su alrededor, sacudió su cabeza y se encaminó a la puerta, para su desgracia su hijo era igual de necio que su difunto esposo.

—Espero estés consciente de que el Consejo no te dejará regresar tan fácilmente.

Syaoran bufó con enojo.

—Siempre puedo escapar —murmuró.

Yelan volteó para corregirlo pero se quedó muda al notar por unos segundos otra aura a su alrededor, parpadeó y ésta desapareció, Syaoran la vio extrañado.

—¿Madre? Estás pálida —le dijo preocupado girando sus piernas para levantarse de la cama.

Yelan lo miró por unos momentos más, el aura ya no se veía pero estaba segura de que la había visto.

—Descansa Xiao Lang —le dijo saliendo de la recámara.

Syaoran la vio salir con el ceño fruncido.

Cuando Yelan cerró la puerta de la recámara puso su mano en su frente, lo tuvo que haber imaginado, no era posible...

Su esposo había muerto para que no regresara por otro heredero Li...


Vamos a empezar a revelar cosas en el próximo capítulo.

Pero no daré fecha de actualización, esta semana estuvo pesada, Liz se enfermó y a mí me tocó sala de urgencias, apenas estoy descansando.

Cambiamos la portada de la historia, Liz la hizo y pienso que le quedó mejor que la pasada.

Nos estamos leyendo!

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