Sé que no he estado presente y es que he tenido muuucha mierda personal últimamente. Problemas familiares y sobre todo mentales... digo, personales... (Mi vida es un desastre). Además, mi problema con las pesadillas y la psicosis ha vuelto (eh, que el psicólogo dijo "indicios de psicosis", no crean que estoy loca, porque no lo estoy :cc... o tal vez sí, pero solo un poquito).

Si no se dieron cuenta, pues, ahora publicaré semanalmente o solo cuando pueda. Ya no tengo el mismo tiempo que tenía antes (o misma autoestima, para ocupar otros términos...) Estoy trabajando en un proyecto personal -ultra secreto- y me quita todo el tiempo del mundo :c Como sea, les pido realmente disculpas por todo el tiempo que no he estado ausente :c

¡Disfruten!


VICTORIOUS NO ME PERTENECE


Capítulo 14: ¿Celos?


No one's POV

Era todo lo necesario, un tiempo con Beck. Por lo menos eso era lo que creía correcto la gótica en ese momento. La verdad era que no quería salir con el chico, y pese a ser una bruja con todo el mundo, él de verdad le importaba y no quería lastimarlo. Sabía que el chico estaba enamorado de ella como loco, y ya teniendo el tiempo de pareja que habían tenido era difícil separarse tan bruscamente... Y luego que el chico se enterara que lo había dejado por estar con una chica... eso sí que sería horrible, para él por lo menos.

Además, ¿Tori? ¿Por qué ella? De todas las personas de Hollywood Arts de las que se pudo haber enamorado, de todas las personas que la aceptan, ¿Tori? Pudo haber sido André, o hasta Robbie... no, él no, pero en serio, Jade no comprendía por qué tenía que sentir tanta atracción a una allegada a su vida. A alguien que no conocía completamente, pero que se moría de ganas por conocer, alguien a quien nunca planeó que apareciera en su vida con tanta importancia.

Era como si una fuerza mayor las atrajera, como físicamente, como un imán de humanos, como si cupido se hubiera encargado de tirar la misma flecha un centenar de veces hasta estar seguro que la chica sintiera algo, y algo realmente fuerte, por la latina. Y por más que Jade se obligara a si misma a pensar en Beck cada vez que se iba a dormir, le era imposible evitar pensar en Vega. Todo se devolvía a ella, ella era su centro últimamente. Su punto de gravedad inevitable.

Y por más que piensa al respecto, se da cuenta que lo que siente por Beck cada vez va desapareciendo, poco a poco, pero que su cariño de amistad cada vez va creciendo. Debería ser al revés, enamorarse cada vez más de su amigo... Era estúpido, ¿por qué justo ahora tenía que descubrir que lo que sentía por Beck no era amor de verdad, ese de pareja? Y tan poco espacio que le daba el muchacho que terminaba agobiándola. Una de las razones de haber pedido su "tiempo" era esa, ver si a lo mejor necesitaba más tiempo para ella y que la única razón que esos extraños sentimientos se crearon hacia Beck era porque el chico estaba encima de ella todo el tiempo... Pero eso antes a Jade le gustaba, le encantaba que el chico diera a entender a todo el colegio que ella tenía un dueño... ahora tan solo le molestaba esa actitud.

Definitivamente Jade estaba confundida, no sabía qué hacer y estaba a punto de entrar en el océano del colapso y formar la tormenta más estúpida alguna vez creada.

Saber que a Tori también le atraía ella no arreglaba nada el problema. Todo lo contrario, lo empeoraba, porque sabía que independiente de cómo salieran las cosas con Beck, siempre tendría una oportunidad con Vega. También sabía que cualquier cosa que sucediera con Vega, siempre tendría una oportunidad con Oliver, porque el chico también estaba enamorado de ella. Nunca le gustaron los tríos amorosos, nunca le gustaron las personas que se interponían entre las relaciones, pero ahora... ¿qué ocurre ahora? Tal vez podría dejar las cosas como están y vivir con ese pequeño deseo hacia la morena, tal vez podría revivir la gota de atracción hacia el chico que alguna vez la trajo loca.

Sus pensamientos vagaban de un lugar a otro, saltaban, se movían, bailaba e incluso se pisoteaban entre sí, luchando por el puesto de mayor importancia en la mente de West. Le nublaban la vista, y aun así todo lo que podía ser capaz de distinguir era Injusticia, injusticia de la vida contra ella porque todo esto que le ocurría era simplemente horrible. Horrible e injusto. La peor combinación que alguien se podría imaginar en el mundo, todo, metido en la simple vida de una chica de 16 años.

Si tan solo hubiera imaginado que se iba a enamo- que le iba a gust-... que se iba a sentir extrañamente cómoda cada vez que estuviera hablando con Tori, cada vez que la viera a los ojos, cada vez que la morena hacía un intento por alegrarle el día o cuando Vega le tocaba alguna parte de su piel, logrando un chispeo intenso dentro de su ser... Si tan solo hubiera sabido que todo aquella iba a ocurrir, posiblemente no hubiese hecho nada para cambiarlo, posiblemente se hubiera vuelto más ansiosa por su futuro y hubiera terminado con Beck mucho tiempo antes. Pero no lo sabía y ahora simplemente tenía que lidiar con todo aquello.

El día sábado le fue un martirio, estando con Vega y Beck, ambos en casi nada de ropa... ¿Cómo se puede comparar entre un hombre y una mujer? Algo imposible, que dificulta aún más el poder de elección de Jade. El día siguiente no fue mucho mejor, había discutido con su madrastra y el pobre de Jack lo había visto todo. Jade odiaba cuando su pequeño hermanastro presenciaba aquellas escenas, odiaba la mirada que colocaba y el miedo que se reflejaba de sus ojos. El chico se tapaba los oídos y fingía estar en su cama, tal como se lo había enseñado una vez que Cat estuvo en su casa y había observado una de las peleas.

Se quedó todo el día acostada, luz apagada y puertas cerradas. No quería lidiar con el mundo en ese momento, necesitaba pensar, y bastante... Con suerte se levantó para ir al baño y preparar algo de almuerzo para su hermano. Su padre y la bruja que intentaba suplantar el lugar de su madre se habían ido a cenar afuera con unos inversores. Trató de no pensar mucho en lo que había ocurrido el día anterior, pero de alguna forma u otra, los recuerdos volvían con fuerza al frontis de su mente. Ya a la mitad del día se dio por vencida y dejó que los pensamientos se lucieran con tranquilidad; Beck devastado por el tiempo... Vega tratando de alegrarle el día... André advirtiéndole, como un buen amigo lo haría, de los riesgos que suponía dar un paso a ciegas... Todo, una y otras vez revolcándose en cada rincón de su ya confundida mente.

"Jade...", escuchó por lo bajo la gótica, volviendo a la realidad. Sintió de pronto que su brazo era sacudido repetidas veces en un cierto patrón y giró su cabeza para ver qué era lo que ocurría.

Allí vio una pequeña mano, un poco morena, sacudirle la vestimenta que llevaba con el fin de que la gótica le prestara algo de atención. Siguió el camino de la mano y llegó hasta encontrarse con unos preocupados y temerosos ojos pertenecientes a cierta pelirroja que se hacía llamar su mejor amiga.

"Jade...", volvió a repetir la chica, viendo como la gótica tenía la mirada perdida. "¿Está todo bien?"

Unos segundos pasaron, no muchos, en los que Jade se levantó de donde estaba y se sacudió su ropa, luego recogió la mochila del suelo y se la arregló en su hombro mientras Cat repetía la misma acción. Jade carraspeó levemente y luego decidió concentrarse en la realidad actual.

"¿Disculpa?", le preguntó a su amiga, no habiendo captado la pregunta la primera vez.

"¿Estás bien? Es que te veías triste y no me gusta cuando te ves triste...", dijo la pequeña chica mientras miraba nerviosa hacia el suelo. "¿Es por Beck?"

"Ni te imaginas...", respondió Jade con un suspiro pesado. Volvió a mirar a Cat cuando ésta hubo levantado su rostro y procesó rápidamente los sentimientos que se veían en la cara y pequeños ojos de la chica. "Estoy bien, Cat, no te preocupes". Forzó una sonrisa y le colocó una mano en la parte superior del brazo de la pequeña, apretando un poco y luego soltando.

Cat volvió a sonreír de oreja a oreja, habiéndose comprado la pequeña actuación de Jade. "Yay", dijo dando pequeños aplausos.

"Vamos a clase", le dijo Jade indicando con su cabeza hacia el pasillo. Comenzaron a caminar hasta la siguiente clase, la de Sikowitz, pero la imagen que vio en frente de sus ojos provocó que su cuerpo entero se paralizara.

"¿Ocurre algo?", preguntó Cat preocupada al ver la extraña conducta de su amiga.

"Yo... em... tengo que ir al baño...", y con eso corrió al baño, tapándose la cara y sin realmente pensar en lo que estaba haciendo.

Cuando llegó al baño, el resto de chicas que estaban allí salieron corriendo por la simple presencia de la gótica y luego de cerciorarse de que estuviera completamente sola en el baño, comenzó a llorar. Bueno, no a llorar propiamente tal, pero pequeñas y tímidas lágrimas caían suavemente por sus mejillas y un nudo grueso se había formado en su garganta.

Se miró al espejo, "Qué patética...", se dijo a sí misma. Se lavó rápidamente la cara y se quedó viendo al espejo cómo las lágrimas luchaban por escapar cada segundo.

¿Por qué estaba asi?´Ni derecho tenía. Tori no era suya, y si quería coquetear con Antonia tenía todo su derecho. Pero por más que Jade tratara de convencerse que ella no era nadie para Tori y más pensaba sobre el hecho de que tal vez Vega sí tenía posibilidades con Antonia, porque de hecho sí las tenía, Jade perdería a Vega. La perdería si no tomaba una decisión rápido, si no terminaba pronto con Beck y luego, al final, se quedaría sola, porque si no sentía nada por Beck y no tenía opción de estar con Vega, pues ya no había nadie más que le importara.

Pero nuevamente se le vino a la imagen la escena; Antonia tomando un mechón del cabello de Tori y colocándoselo detrás de la oreja. Ambas chicas riendo, coqueteando, la forma en que la perra miraba a su Tori... porque lamentablemente Vega estaba de espaldas y no pudo apreciar la forma en que ella veía a la otra chica, pero de seguro que era una similar.

Se quedó así por bastante tiempo, en un momento escuchó el sonido de la campana, pero ya no significaba nada para ella. No quería entrar a clases... tan solo se quería ir, olvidarse por un segundo de sus problemas, pero no tenía ningún lugar donde ir. En su casa tan solo encontraría más problemas...

"Oh, ¿Jade?", nuevamente la mención de su nombre la sacó de sus pensamientos.

La gótica giró la cabeza y vio a una morena parada en la puerta del baño, mirándola curiosa. Jade se maldijo internamente, por no cerrar la puerta y porque esa persona era Vega. Justo en el mejor momento...

"¿Ocurre algo?", preguntó mientras se acercaba hasta donde ella estaba para poder lavarse las manos.

Antonia tocando el dulce pelo de Vega. Jade no podía sacar esa imagen de su mente. Tori dejando que Antonia le tocara el pelo. Por más que quería, no podía. Y poco a poco, las cejas de la gótica que mostraban un claro indicio de tristeza y llanto se fueron moviendo y se juntaron hasta que su expresión cambió totalmente a una de rabia... enojo.

"Eso debería preguntarte yo a ti", lanzó con veneno en su voz.

"¿Qué? ¿Por qué?", Tori dejó su acto y se enderezó para mirar de frente a Jade, con una expresión totalmente confundida.

"¿Y tienes el descaro de preguntar por qué?", le reclamó Jade, girándose para quedar frente a frente con Vega.

"Eh... me estás asustando, Jade...", dio inconscientemente un paso hacia atrás y habló insegura de la situación, nunca convenía estar cerca cuando Jade estaba enojada.

"¿Qué hacías con esa perra?", le volvió a interrogar Jade, esta vez elevando un poco más la voz. Tori se quedó quieta unos segundos, tragando la actitud de la gótica, y luego su cara también se transformó, pero a una de molestia e incomodidad.

"Ella... estábamos conversando", dijo, acortando la distancia que ella misma había provocado entre las dos chicas.

"Oh ¿conversando?", le replicó la gótica con sarcasmo. Sus manos estaban ubicadas en sus caderas, de una forma que intimidara a Vega y le obligara a decir la verdad, con su torso levemente inclinado.

"Sí, Jade", contestó Vega muy segura, hoy no estaba de humor como para aceptar los berrinches de su amienemiga, "ella habla, yo hablo, intercambiamos opiniones, en eso se basa una conversación".

"No te hagas la que no sabes a qué me refiero", la voz dura de Jade solo empeoraba el repentino enojo de Tori.

"Si te refieres a Antonia, tú no la conoces-", no pudo decir más puesto que Jade la interrumpe de golpe.

"¿¡Y tú sí!?", era más bien una pregunta retórica puesto que ambas sabían la respuesta. Como Tori se quedó callada, Jade siguió hablando, "¡no puedo creer que después de todo lo que hice para que esa... ZORRA se llevara su merecido, tú sigas defendiéndola!". Le gritó exasperada, y lo que dijo era cierto, Jade realmente se había vengado de Antonia, le había roto el brazo y la había amenazado... se podría decir que Jade se odiaba por haber hecho eso, porque por eso Antonia decidió 'redimirse' con Tori...

"Jade...", Tori comenzó algo más relajada, "en verdad te agradezco todo lo que has hecho, pero Antonia no es como la conocí, ¿sí? Ha cambiado y..., bueno, creo que de aquí en adelante yo puedo manejar la situación, eres una gran amiga-"

"¡Yo no soy tu amiga!", le gritó Jade antes de salir del baño hasta el estacionamiento. No pensaba soportar un segundo más de esa agonía, no quería seguir viendo como Tori era manipulada por una zorra maldita que además le quitaba a la mujer de la cual creía estar enamorada.

Estaba a punto de subirse a su auto cuando un chico de primero la llamó, temeroso le entregó un pendrive y luego salió corriendo de allí. Jade recordó que aún tenía que entregar el video del mes con el cual no había trabajo con Tori... ni siquiera ella había trabajado en ese video, no tenía los ánimos para hacerlo, de todas maneras. Rápidamente vio el video en su laptop y conforme con el esfuerzo de los otros chicos, le fue a entregar el objeto a Lane, y rápidamente le explicó que debido al 'trama' de la historia, unos chicos más pequeños la ayudaron, le dio los nombres para que el orientador les diera el crédito extra (Jade West siempre cumple su palabra), y luego se retiró de allí hasta su auto. Por fin podía escapar de allí... y tenía el lugar perfecto al cual ir. Hacía tiempo que no visitaba su lugar secreto, y esta era la oportunidad perfecta para hacerlo.

-o-

La morena llegó cansadísima al colegio, no había podido dormir nada preocupada por el comportamiento de Jade, porque sí, le preocupaba. ¿Qué habría querido decir la gótica? Pues con tanto tiempo, Vega había ideado varias teorías, y su preferida: celos. Pero era la menos posible de todo, aunque el hecho de que ella hubiera terminado... se hubiera dado un tiempo con Beck levantaba enormemente sus esperanzas.

"Hey", escuchó que la saludaban por detrás, no se dio vuelta porque ya conocía esa voz, Antonia por supuesto, "¿Qué te tiene tan cansada?"

"Solo pienso...", le contesto sin ganas Tori mientras terminaba de intercambiar libros con su casillero. Cuando terminó, cerró la puerta y se dio la vuelta para mirar de frente a la pelinaranja y hablar como correspondía.

"¿Sobre qué?", le preguntó la chica curiosa.

"Cosas...", y diciendo eso, soltó un pequeño suspiro mientras se recargaba de costado con la pared llena de casilleros.

"¿Cosas?", volvió a preguntar Antonia, esta vez sonriendo seductoramente, como queriendo insinuar algo.

"Sí, cosas... Jade...", tuvo que admitir en voz baja mientras miraba el suelo. No podía evitarlo, había algo muy raro pasando con la gótica. Levantó la mirada justo para ver una pequeña gota de decepción en la cara de Antonia.

"Oh...", le respondió la pelinaranja. "Como que siempre estás pensando en ella...". Y Tori comprendió el porqué de su cambio. Estaba triste de que el corazón de la morena ya estuviera ocupado.

"No es lo que crees... es que acaba de darse un tiempo con Beck y últimamente se ha comportado muy extraña", se trató de excusar Tori.

"Pensé que se odiaban...", era más una afirmación que una pregunta, y era cierto, en parte. Vega le había contado un par de historias, de cuando llegó al colegio y cómo generalmente se comportaba Jade con ella.

"Es... complicado...", dijo con un suspiro. Se quedaron en silencio por unos segundos y Vega aprovechó de recorrer con su mirada el pasillo, poco a poco los estudiantes comenzaban a llegar y en particular, había una chica que la miraba entre dolida y enojada... Jade.

Vega frunció el ceño preguntándole de lejos qué ocurría con tan solo la mirada, pero la gótica simplemente giró su rostro y continuó con su rutina normal. Así como también lo hicieron Vega y Antonia, que compartían la primera clase de la mañana.

Jade caminaba a una de sus clases avanzadas de actuación, cuando se le sumó Beck y comenzaron a caminar juntos en silencio, pero no duró mucho porque el chico no podía soportar no decir lo que pensaba al respecto de todo.

"¿Cómo estás?", le preguntó a Jade con una sonrisa en su rostro, ayer no había podido hablar con la chica y el fin de semana tampoco había hablado con ella.

"Bien, supongo... ¿tú?", le preguntó de vuelta Jade sin mirar al chico.

"Bien... te extraño". Lo dijo con tanta dulzura que la gótica pudo sentir como su corazón se rompía en su interior, sus ojos se enrojecieron un poco y paró de inmediato su caminar.

"Para, por favor", le dijo en voz suave y baja, corriendo su mirada hacia una pared a su izquierda.

"¿Qué ocurre?", ¡Por qué todos le preguntaban eso! La gótica realmente estaba cansada de tener que escuchar eso una y otra vez, por parte de todos y sin excepción: de Cat, de Tori, de Lane, de su hermano, de su madrastra... ¡Hasta de su Padre! Así de patética, pensaba Jade, era como lucía.

"Nada... es solo que... ya sabes, el tiempo te lo pedí porque necesito pensar algunas cosas", le trató de decir a Beck, lo más sincero posible, sin querer lastimarlo más de lo que en unos días lo lastimaría. "Necesito que dejes de ser así conmigo".

"¿Así cómo?", le preguntó Beck confundido. Era anormal que su conversación sobre una versión de ruptura fuera tan pacífica en estos momentos, pero eso ocurría cuando no se querían lastimar mutuamente y cuando hablaban con la verdad.

"Como si fueras mi novio... es solo... solo por un tiempo. Yo... necesito... espacio. No sé, estoy confundida", le volvió a decir, ahora mirándolo directamente a los ojos y parece que el chico pudo entender de esa forma. Asintió lentamente.

"De acuerdo...", le dijo suave, luego le besó la frente y con la cabeza le indicó la entrada al salón, "ahora vamos, que no quiero llegar tarde". Se sonrieron mutuamente, como una muestra de que aún sentían cariño mutuo, pero siguieron caminando como amigos, un poco distanciados.

Beck, sin embargo, sabía que esto era el comienzo de su fin, sabía que todo pronto acabaría y que Jade, poro a poco estaba quitando su título de propiedad... Lo peor de todo era que Jade lo estaba haciendo tan suave, tan delicado, que tenía más que claro que la intención de la gótica no era herirlo, que iba por algo más allá de los típicos celos o los diversos problemas que la chica tenía. Sabía que había un algo, ya sea bueno o malo, pero lo que fuera, él sentía una obligación moral para estar a su lado. Era imposible separarse, y si las cosas terminaban como pareja, tenía la gran posibilidad y esperanza de no separarse nunca de Jade como amigo, porque no podría soportarlo... aunque realmente no estaba seguro si la chica aceptara aquello o si las condiciones se dieran para aquello.

El resto del día transcurrió lento, muy lento, tanto para Jade como para Tori. No habían hablado desde el pequeño altercado de la gótica en el baño el día anterior, pero tampoco es como si hubiesen tenido el tiempo para hablar. Como si el destino se hubiera encargado de que justo ese día fueran las personas más interesantes para el resto del mundo. A Vega la tenía ocupada Antonia, sus historias mayoritariamente, aquellas que trataban de impresionar a Tori, pero que a nuestra pequeña latina irritaba en todo momento y ocupaba toda su energía para sonreír de forma cortés. También la ubicaban en los pasillos los chicos de su clase que requerían de su ayuda en alguna asignatura, sobre todo en ciencias, o para algunos trabajos del coro. Y cada vez que tenía un tiempo libre para ir a encarar a la gótica, ésta se encontraba hablando con Cat o André, que parecían estar distrayéndole de su actitud tan alejada de la realidad.

Justo antes de la hora del almuerzo, Vega fue hasta su casillero para ir a hacer un último intercambio antes de ir hasta el café aslfalto a compartir tiempo con sus verdaderos amigos. Cuando giró la cabeza, por inercia, hacia su izquierda, para ver hacia el casillero de Jade se dio cuenta que ella también estaba allí, aparentemente en la misma situación de guardar y sacar cosas de su casillero y también había girado su cabeza para mirar a la Latina. Tori le dio una leve sonrisa, insegura, y le saludó con un pequeño movimiento de su mano,.

Jade miró hacia el suelo, sabía que debía arreglar lo de ayer... de alguna forma en que no le dijera toda la verdad, pero sí la mayoría. Suspiró y cerró su casillero para encaminarse luego hasta donde estaba Vega. La morena también terminó su actividad y cerró el casillero, encontrando a Jade en la mitad del camino.

"Hey", dijo débilmente la gótica.

"Hey", le respondió Tori, pero de una forma muy suave, como si ya quisiera perdonarle, de inmediato y sin 'peros', la actitud que había tomado el día anterior.

"Sobre ayer-", comenzó a disculparse, pero fue interrumpida por una naranja cabellera que llegó corriendo hasta el lado de la latina, con una sonrisa falsa de oreja a oreja.

"¡Tori! ¡Aquí estás! ¿Vamos a almorzar?", y luego hizo como si recién se hubiera percatado de Jade delante de ella. La gótica tuvo que hacer algo más que morderse la lengua, tuvo que apretarse los puños tan fuerte que sentía que sus uñas se clavaban en su palma. "Oh, Jade... no te había visto..."

"Debe ser porque te falla la vista o el cerebro... o quizá los dos", le respondió Jade fríamente y con mucho odio cargado en cada palabra.

"No lo creo, Jadelyn", le respondió Antonia cínicamente, sin abandonar su sonrisa falsa.

"¿Segura de eso? Mi puño estaría encantado de probarte lo contrario", le respondió Jade avanzando un paso más hasta donde estaba la pelinaranja.

"De acueeerdo...", dijo Tori poniéndose en medio de la dos, evitando que Antonia también diera un paso adelante, luego se giró hacia Antonia, "An, estamos hablando algo importante, ¿te veo en clase?". Facade pareció dudar unos segundos mientras su mirada se alternaba entre una furiosa gótica y una afligida latina.

"¿Estás bien con eso?", le preguntó la chica no requerida en ese lugar, a Tori.

"Sí, totalmente", le reafirmó Vega con una sonrisa verdadera, solo entonces la pelinaranja se fue de aquel lugar hasta el café asfalto. La mayoría de los alumnos se habían retirado de los pasillos para ir a almorzar afuera, bajo el grandioso sol que había salido aquel día, así que las dos chicas nuevamente se quedaron solas en aquel lugar.

"Bueno, sobre lo de ayer... la verdad es que entiendo tu preocupación y todo, pero... ¿te molestaría explicarte?", le dijo Vega, incitando a Jade a que hablara.

"Emm... yo... es que... ya sabes cómo ella fue contigo y tú no quedaste para nada bien... es solo que...", Jade no quería continuar, esto estaba tan fuera de su control... Estaba a punto de decirle a Vega que le importaba, que se preocupaba de ella... Ese control ya lo había perdido hace mucho tiempo, en todo caso, porque Tori tenía bien claro que Jade era su amiga -quizá algo más- y como tal, se preocupaba la una de la otra.

"¿Solo que...?", repitió Tori viendo que Jade no seguía hablando.

"No quiero que salgas lastimada", lo dijo sencillamente, mirándola a los ojos.

"Entiendo Jade, pero Antonia ha cambiado y-"

"¡No! No... las personas no cambian de un día para otro solo porque sí... Y Vega, puedes tomar lo que te voy a decir como quieras, pero me harás caso sí o sí", comenzó, dejando una pausa para indicar la parte importante de la sentencia, "Te alejarás de Antonia sí o sí".

"¿O si no qué, Jade?", le desafió Vega ante tal pensamiento de Jade, la gótica pareció dudar un poco en decir o no su siguiente línea que tenía en su mente.

"Si no, yo me alejaré de ti...", dijo tan tranquilamente que Tori no dudó en que Jade decía la verdad.

"¿¡Qué...!?", preguntó la morena algo sorprendida, con sus ojos bien abiertos y su mandíbula apretada. "¡Tú no puedes obligarme a eso!"

"Pruébame", fue lo último que dijo la pálida chica antes de retirarse hasta el Café Asfalto para unirse con los chicos. Estaba enojada y todos lo notaron. A los segundos llegó Tori, tan enojada como impactada.

"¿Qué ocurre entre ustedes chicas?", preguntó André con un tono acusatorio en su voz mientras miraba de reojo a la gótica.

"¿Por qué?", preguntó Jade.

"Llegas enojada... a los segundos llega Tori enojada...", le respondió Robbie, todos en la mesa estaban pendientes de aquello ya que no había ocurrida nada importante en los alrededores como para cotillear de algo más relevante.

"No es cierto", contestó la gótica mientras le daba una mirada a Vega que decía más te vale no decir palabra alguna... Los chicos miraron a Tori, ella solo miró a Jade y luego sacudió los hombros.

"Es Antonia...", dijo como mentirilla piadosa.

"Oh, odio a esa chica", contestó de inmediato André.

"¿Por qué te sigues juntando con ella?", le preguntó inocentemente Cat.

"Si, Vega, ¿Por qué?", le insistió Jade dándole otra mirada acusatoria e intimidadora.

"Me gusta su compañía, ¿sí?", respondió Tori con su ceño fruncido, luego comenzó a picar su ensalada de almuerzo.

Ningún otro comentario se oyó hasta que casi al finalizar la hora del almuerzo, André le pidió a Jade hablar unos segundos en privado. La gótica aceptó y se alejaron lo bastante de la mesa para no ser escuchados.

"Ok, ¿me dirás qué ocurre?", le preguntó el chico a Jade.

"¿Qué ocurre de qué?", la gótica hizo como si no comprendiera de qué hablaba.

"Oh, no te hagas la que no sabe nada, Jade... ¿Qué ocurre entre tú y Tori? ¿Crees que se me olvidó aquella conversación que tuvimos hace bastante tiempo atrás?", le dijo André comenzando a irritarse.

"¡No me culpes a mí!", comenzó a decir la gótica en tono defensivo, "¡ella fue la que empezó!"

"¿Y cómo se supone que empezó?", le preguntó André. "¿Cómo se supone que Tori haya comenzado cualquier cosa que está ocurriendo?"

"¡No está ocurriendo nada!... Y ella comenzó cuando perdonó a esa zorra...", le dijo Jade muy enojada mientras miraba de reojo a Tori, en su puesto de siempre, y a Antonia por otra mesa, muy lejos.

"A ver, Jade... a mí tampoco me gusta que se siga juntando con ella, pero qué podemos hacer nosotros...", le preguntó retóricamente. Luego de unos segundos en silencio se atrevió a preguntar lo que realmente le interesaba, "¿te... te gusta Tori?"

"¡No!", respondió de inmediato Jade, tal vez demasiado pronto.

"¿Y entonces? Porque lo que yo veo no son más que celos...", le replicó su amigo, cada vez calmándose más y más, llegando hasta una voz suave y casi de hermanos.

"¡No lo sé!", Jade comenzó a alterarse. "No lo sé... solo sé que no me gusta que esté con esa perra... o con cualquier otra persona..."

"Está bien, Jade, pero... no lastimes a nadie, ¿sí?", le trató de decir el chico lo más comprensible que pudo, "sea cual sea tu decisión... entre Beck y Tori... odiaría ver que luego todos nos odiemos entre sí por eso". Jade lo pensó unos segundos y luego le sonrió.

"Ya lo sé..."

"Solo... piensa antes de actuar, no te apresures y toma todo con calma. Es el único consejo que puedo darte", nuevamente la gótica le dio las gracias y se dieron un pequeño abrazo antes de volver a la mesa.

Jade no volvió a hablar en todo el día con Vega, pero sí la había visto con Antonia en varias circunstancias comprometedoras (si rozar sus manos, estar muy cercas o tocar el cabello o la parte superior del brazo -¡por parte de ambas!- contaban como situaciones comprometedoras...), y no aguantaba más. No quería ver y sentir como su corazón se comprimía en su interior, pero tampoco quería correr la mirada y perderse algún momento... tenía que estar atenta por si las dudas, por si tenía que llegar donde Vega y rescatarla de aquella pelinaranja abusadora...

Al final del día ambas chicas se encontraron con Lane -en diferentes momentos-, quien les había avisado que a primera hora tenían que estar en su oficina para hablar sobre el video, pero que no duraría mucho.

Tori se fue a su casa con todo un plan ideado en su mente. Tal parece que Jade estaba celosa de su repentina cercanía con Antonia, y tal vez la podría usar como cebo. Sonaba cada vez más terrible a medida que la morena repasaba su plan una y otra vez, pero era la única forma que se le ocurría en aquel momento y realmente estaba desesperada por que Jade fuera suya. En la tarde ignoró toda llamada de la chica pelinaranja en cuestión, y conversó por algunos minutos con André, que también le aclaró que tuviera cuidado con Antonia. Todos sabían que ella era un peligro, y eso a Tori le excitaba... pero Jade también era un peligro, y uno mucho más profundo de lo que era Antonia, quien solo era una chica superficial... Como sea, el plan estaba listo y aún quedaban tres días en la semana para hacerlo progresar. Nuevamente, saber que Jade tenía un tiempo con Beck, subía todas sus esperanzas.

-o-

Jade se levantó tarde. Tardísimo. Jake le había apagado el despertador porque como el pequeño no tenía clases, podía disfrutar de toda la mañana y el sonido de la alarma le molestaba. Y solo tenía siete años. Cuando Jade vio la hora, lo primero que hizo fue gritar el nombre de su madrastra, pensando que ella había apagado el aparato o algo así, pero cuando le dijo que había sido el pequeño, su enojo se aligeró unos niveles, pero no se fue del todo.

Normalmente se despertaba una hora antes o algo más, para poder bañarse, vestirse, maquillarse, y ver si tenía tiempo de desayunar o comprar un café en el camino, y llegar al colegio. Hoy tenía que hacer todo aquello en solo 15 minutos, y teniendo en cuenta que se demoraba un poco menos de diez en bañarse y un poco menos de diez en vestirse, y más de diez en el trayecto... estaba contrareloj.

Entró al baño y salió en menos de cinco minutos, abrió su armario y se colocó lo primero que encontró, luego tomó su bolso y salió corriendo por las escaleras. Ahora solo le quedaban cinco minutos para llegar al colegio... un viaje que demoraba un más del doble. En la planta baja encontró a su madrastra, quien le ofrecía un viaje. Lo aceptó, solo porque en el viaje aprovechó para maquillarse y arreglarse su húmedo cabello (porque tampoco tenía tiempo de secarse el pelo y peinarlo, mucho menos de colocarse las mechas de colores, así que iba con el pelo completamente negro). Estaban a una cuadra de llegar a destino cuando Jade se percató de que algo estaba mal... sus dientes. ¡No se había lavado los dientes! Maldijo los pocos metros que quedaban para llegar a la entrada y se bajó corriendo para llegar al baño y enjuagarse la boca para quitar un poco el aliento mañanero.

Cuando salió del baño, con su respiración agitada y el ceño fruncido a más no poder, recordó lo importante. Tenía que reunirse con Lane a primera hora, y lo había olvidado. Miró su reloj, pronto ya serían casi veinte minutos de atraso, ni intención de ir a clases, así que decidió pasar por Lane para ver si podían resolver lo que sea que tenían que hablar para poder llegar -por fin- al siguiente periodo a tiempo.

Tocó tres veces, y luego de unos segundos la puerta se abrió.

"¡Jade!", saludó entusiasta Lane, "pensé que no vendrías o que se te habría olvidado". Se corrió a un costado y le permitió el paso a su oficina, cerrando la puerta tras de sí.

La gótica observó la sala, y se dio cuenta de que la morena estaba allí, sentada en el sofá largo, con una vaso plástico de café en sus manos, y otro frente a ella en la pequeña mesa de centro.

"¿Sí? ¿Qué te hizo pensar eso?", le preguntó irónicamente Jade mientras se sentaba al otro extremo de Tori.

"Eh... Que llegaste veinte minutos tarde, ¿tal vez?", le preguntó Lane mientras volvía a su asiento de Bambú. Jade sacudió sus hombros.

"Tal vez", respondió sin ganas.

"Hey, te traje esto", dijo Tori alcanzándole el vaso de café que estaba en la mesa. "Se enfrió un poco, lo lamento". Jade dudó unos segundos, pero eventualmente tomó el café sin decir ninguna palabra.

Se quedaron en silencio unos segundos, Tori y Lane esperando las gracias por parte de Jade y la gótica tomando pequeños sorbos del vaso. Dios, con la mañana horrible que había tenido, un buen café negro como el que a ella le gustaba era justo lo necesario para calmar sus nervios (sí, en ella el efecto de la cafeína es contrario al de las personas... normales).

"Entonces...", comenzó Lane luego de la larga pausa dando un suave aplauso. "Con el resto del consejo de profesores hemos revisado su trabajo y consideramos que, pese a haber tenido bastante ayuda de los chicos menores, y que son además principiantes en esto, han realizado un excelente trabajo."

Lane siguió y siguió por varios minutos explicándoles que por el grandioso trabajo, el castigo pasaba a convertirse en un trabajo para obtener créditos extras y luego le explicó la pauta de evaluación. Les indicó lo bueno, lo malo y lo que se podía mejorar y las felicitó bastantes veces por la forma en que habían dirigido a los chicos de primero en su trabajo, "como verdaderas directoras", se explicó él, y por el trabajo en equipo que habían realizado, casi como si tuvieran química, detalló. Y siguió y siguió, casi repitiendo lo mismo una y otra vez, metiendo entre líneas pequeñas conversaciones con Vega. Al terminar, ya casi había terminado el primer periodo y ambas chicas salieron juntas de allí.

"Wow, es increíble", le comentó Tori con entusiasmo a Jade una vez que Lane había cerrado la puerta de su oficina.

"Ajá", respondió Jade vagamente tratando de acelerar su paso hasta su casillero (al cual no había podido ir en toda la mañana).

"Deberíamos trabajar más juntas, tal vez obtengamos la mejor calificación en todos los proyectos", le dijo alegre mientras agarraba el brazo de la gótica.

"¡No me toques!", le respondió inconscientemente Jade.

"¿Qué te ocurre?", así es, Tori se había dado cuenta que la gótica estaba rara, principalmente por las grandes arrugas en su frente que delataban mayoritariamente su gran enojo, y un par de ojeras bajo sus ojos que difícilmente se notaban por el maquillaje, obviamente la morena sí lo había notado.

"Nada", respondió Jade entre dientes.

"Vamos, me puedes decir, soy tu amig-", no alcanzó a terminar la frase puesto que Jade había cerrado de golpe su casillero y se había volteado para mirar cara a cara a Tori.

"No. Soy. Tu. Amiga.", le dijo con un tono duro, y sin esperar respuesta, nuevamente, se marchó. La campana sonó y Tori no fue tras de ella.

El día transcurrió lento, muy lento, lo que reducía notoriamente el transcurso de los momentos. Momentos en los cuales se incluía el tiempo de calidad que pasaban Tori y Antonia. Los mismos que Jade observaba de lejos con tanto odio e impotencia, y los cuales se tenía que tragar puesto que no era nada de Vega, ni siquiera amigas -y ahora se lamentaba haberle dicho eso-.

Cuando estaba Tori con el grupo, Jade la ignoraba, por más y más que la morena tratara de sacar conversación, la gótica respondía irónicamente o con monosílabos, o simplemente no respondía. Lo intentaba y luego de aburrirse de tratar de llamar su atención, se iba con Antonia para ser escuchada aunque fuera una vez. No podía negarlo, le gustaba la atención que le daba la colorina.

Cuando volvía a intentar hablar con Jade, ocurría lo mismo. Ocurrió lo mismo todo el día. Ni caso con ella, se dijo, pero internamente sabía que era imposible renunciar a Jade.

En el último receso antes de entrar a su último periodo, Tori estaba hablando en su casillero con Antonia, (el último receso siempre la pasaban juntas), al mismo tiempo en que observaba como los chicos se reían de lo que Jade había dicho y deseaba estar allí presente y que su pálida más-que-amiga no la ignorara. Estaba tan pendiente de lo que pasaba al otro extremo del pasillo que no escuchó las cinco veces que Antonia dijo su nombre para llamar su atención, entonces, la pelinaranja colocó su mano a la barbilla de la morena y le giró la cabeza para mirarse a los ojos.

Solo cuando sus narices se rozaron, ambas se dieron cuenta de la corta distancia a la que estaban. Y Tori se paralizó por unos segundos, no pudo reaccionar a nada, solo veía como las pestañas de Antonia se cerraban lentamente y su cara comenzaba a acercarse poco a poco. Lo siguiente que supo fue que era arrastrada hasta el armario del conserje con una fuerza descomunal, por una chica de cabellera negra.

"¡Puedes parar de una maldita vez!", le exigió Jade con enojo, la cara de Tori blanca, sin aún procesar sus imágenes. Tardó unos segundos en volver a la realidad y razonar las palabras que la gótica que le gritaba.

"¿¡Parar qué, Jade!?", le gritó de vuelta Tori, molesta por la acción de Jade. Estaba confundida, la gótica no podía simplemente ignorarla todo el día o tratarla como mierda, y luego, de la nada, tomarla del brazo y tirarla hasta el cuarto del conserje pidiendo exigiéndole algo que no entendía, sólo porque se le diera la gana.

"¡Eso que haces! ¡Es enfermante!", le gritó nuevamente la gótica. Detrás de todo el maquillaje que ocultaba las grandes ojeras que tenía, se notaba lo furiosa que estaba.

"¿¡Qué hago, Jade!?", la confusión en Tori crecía cada vez más. Sabía lo que había ocurrido, sabía la razón del fastidio de Jade, pero quería escuchar, quería que Jade admitiera de una vez por todas lo que pasaba entre ellas.

"¡Coquetear con Antonia!", le respondió Jade, gritando y casi al borde de las lágrimas. Tori soltó un brusco suspiro de sorpresa.

"¿Coque-? ¿Qué?", le preguntó confusa, "¿Acaso ahora no puedo coquetear con nadie?"

"¡NO!", la respuesta de Jade fue sencilla y mostraba claramente su decisión, segura.

"¿¡POR QUË!?", le preguntó Tori, también alzando un poco la voz.

"¡PORQUE... PORQUE...!", se trabó en medio de la oración. Era la hora. Tenía que decirlo en voz alta, tenía que aceptarlo tanto por ella como por Tori. Suspiró suavemente y bajó la cabeza. Ya las lágrimas ya se escurrían como pequeños hilos de angustia. No pudo decir lo que quería.

"¿Sabes Jade?", le comentó Tori con voz dolida, en un susurro, "las cosas no funcionan siempre como tú quieres...", y con eso dejó sola a Jade en el armario. Hubo otro silencio largo.

"Porque me gustas Tori...", lo dijo despacio, muy despacio, pero lo dijo, aunque nadie hubiera sido testigo de que por fin admitía en voz alta, por primera vez, su gusto hacia la latina. Levantó la cabeza y se encontró con lo que ya se había imaginado: estaba sola, y Vega se había marchado no pudiendo escuchar la última parte de su oración. Levantó más la cabeza, con orgullo, y cerró sus ojos firmemente, mientras que el llanto seguía y seguía. "Me gustas demasiado Tori, más de lo que puedo soportar". Su voz estaba quebrada.


Bueno, ¿qué tal? Pronto comenzará todo el Jori intensooouu c: Solo hay que tener paciencia, ¿les ha gustado? A veces creo que cuando me dan mis "ataques" escribo más bonito, pero solo es un pensamiento loco... c:

PD: Si me ausento por aquí me pueden seguir a mi twitter (es una mezcla rara de twitter de fan y twitter personal), porque nunca lo abandono (bueno, sí.. a veces) c: Es mockthemoon y bueno, no sé... si me quieren recriminar por no haber subido capítulo en mucho tiempo, también están en su libertad c:

¡Besos y Abrazos! (Perdón por la ausencia y nos vemos en cuanto pueda publicar nuevamente).