Darren trata de ocultar la cara contra la almohada, pero la luz lechosa ya se filtraba por las cortinas. Instintivamente estira su brazo y sus dedos encuentran la calidez de la piel desnuda de Chris. Deja que sus dedos permanezcan ahí, presionando ligeramente, tratando de dejar huella en la piel de su novio para que el mundo tenga una prueba más de que sí, están juntos.

Desde que Darren besó a Chris durante el rodaje de "The Break-Up" ha sido un constante asalto de preguntas, dudas y cartas. Darren ha tenido que ser honesto y ha sido francamente agotador. A veces no puede evitar preguntarse ¿por qué la gente no entiende?, ¿por qué no ven que el amor no tiene que etiquetarse o encajonarse en "lo normal o convencional"? Vamos, ¿lo normal y convencional según quién? ¿Por qué no pueden ver que su amor por Chris es tan grande que ya no puede ser contenido?

Otras tantas veces se pregunta ¡cómo es posible que no puedan ver lo bello que es Chris!, ¿cómo no se dan cuenta que con un sólo movimiento de su cabeza, Chris tendría el corazón de cualquier hombre en su mano? Y maravillosamente, Chris lo ha elegido a él. Chris es quien lo abraza fuertemente en las noches susurrándole al oído que todo va a estar bien, que está ahí para él, acariciándolo con manos suaves, besando sus labios y prometiendo todo su amor desde el fondo de su corazón.

Se acurruca en la calidez de Chris, depositando besos suaves en su hombro derecho.

— Mmm.

Darren adora despertar a Chris por la mañana, le encanta la sensación del corazón de Chris latiendo perezosamente bajo su mano, le encanta el modo en que Chris se arquea hacia él buscando un mayor contacto para sentirse envuelto y protegido. Se da cuenta cuando Chris ha tenido una pesadilla por la mirada en sus ojos y por la forma en que su mano se cierra en torno a su muñeca un poco más fuerte. Se da cuenta cuando Chris quiere hacer el amor porque le sonríe justo así cuando enreda sus pies con los de él. Y al mismo tiempo, Chris es el misterio más grande de la Tierra, ese misterio que Darren quiere explorar el resto de su vida.

— Buenos días, bebé.

Chris voltea con los ojos aún cerrados y oculta su rostro en el pecho de Darren.

— Aún no es de mañana.

Darren se ríe, sus dedos juegan con el suave cabello de la nuca de Chris.

— Me temo que sí, mi amor, y recuerda que hoy tenemos grabación en la pista de hielo... Nos van a hacer morir ahí.

Chris gime y niega con la cabeza.

— Vamos, bebé. Te prometo un sin fin de mimos y caricias una vez que estemos de vuelta en el hotel.

Chris se hace un poco hacia atrás para mirarlo con ojos aún adormilados pero hermosos como estrellas.

— Tú siempre quieres mimarme y acariciarme.

— Es cierto, pero esta vez va a ser mucho mejor.

Chris le regala una sonrisa y el corazón de Darren se alborota como las alas de un ave regresando finalmente a su nido.

. . .

Darren trata de mantener el equilibrio pero es mucho más difícil de lo que esperaba. Nunca antes había ido a patinar, y el hielo se ve realmente duro y piensa que seguramente, una caída será sumamente dolorosa. Chris sigue en maquillaje y Darren se obliga a experimentar algunos giros y ser más extremo. Casi cae de bruces sobre el hielo... Una risa cristalina hace eco a través de la pista y levanta la mirada para encontrarse con Chris de pie junto a la barandilla, con una expresión divertida en su rostro, sus mejillas ya sonrosadas por el frío del lugar. Darren endereza su espalda y poco a poco se abre paso hacia la orilla de la pista. Cuando alcanza la barandilla, es recibido con una tierna sonrisa de Chris.

— Sabía que aprenderías rápido.

Darren se ríe.

— Sabes perfectamente bien que TODO lo aprendo rápido.

Ser capaz de decir estas cosas en voz alta, sin la necesidad de ocultar y fingir es totalmente emocionante. Sonríe a un ruborizado Chris y cubre su mano enguantada con la suya.

— ¿Te quieres unir a mi?

Chris sonríe, brillando bajo la nieve que empieza a caer.

— Si me dejas caer te mato, Dare.

Darren se inclina un poco más hacia él, nubes blancas escapando de sus labios y balanceándose entre ellos.

— Yo nunca te dejaré caer.

. . .

Está nevando y Chris intenta girar, inestable en sus patines de hielo. Darren lo mira y sólo ve felicidad burbujeando dentro de él, esparciéndose por todas partes, acariciando su corazón y sus huesos.

Él está seguro de que nunca ha sido más feliz en toda su vida. La cosa es que sabe que ha tenido suerte, él sabe que nunca cambiaría las decisiones que ha tomado, desde la universidad de Michigan hasta Glee, pero Chris... Chris está en un nivel completamente diferente. Él es su presente y su futuro. Es el motivo de su existencia.

— ¡Deja de sonreír y ayúdame aquí, Dare!

— Hubiera apostado a que serías elegante como una bailarina, y en cambio...

Chris se le queda mirando con algunos copos de nieve entre sus pestañas.

— Lo dice Darren, mejor conocido como el pequeño elefante.

— ¡Hey! Te mostraré que puedo ser completamente elegante.

Se desliza delicadamente hacia Chris hasta estar justo frente a él.

— ¿Ves?

Chris sonríe y niega con la cabeza mientras sus manos descansan sobre los hombros de su Darren.

— Desearía poder besarte justo ahora...

Darren se acerca hasta rozar sus narices y deposita un breve beso en los labios del ojiazul...

— Esta noche te voy a besar tanto que te olvidarás de cómo respirar, bebé.

— ¡Hecho!

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Chris sonríe a la cámara con sus brazos abiertos. Siente como si volara. Mira a Darren tendido sobre el hielo sosteniendo la cámara, y por un instante siente que realmente puede flotar.

— Dare, ¿podrías dejar de tomarme fotos? El descanso casi termina.

— ¡Shhhh!... Estás maravilloso hoy.

Chris mira alrededor para estar seguro que nadie los ha escuchado. Todavía no está acostumbrado a hacer y decir todo abiertamente, aún no se acostumbra a ser el que llega y le dice a Darren que lo ama delante de las cámaras, no se acostumbra a ser el que está al lado de Darren en la alfombra roja sin ser etiquetado como un simple amigo o compañero de de trabajo.

Chris hace una pirueta y le sonríe lleno de felicidad.

. . .

La mano de Darren se cierra en torno a la cadera de Chris estabilizándolo. Chispas de electricidad recorren todos sus huesos. Han estado aquí durante horas, deslizándose y bailando y cantando y riendo tan fuerte que los músculos de su estómago duelen. Ahora Chris quiere dejar de ser Kurt, él quiere estar de vuelta en el hotel, envuelto en los brazos de su novio.

Algunas veces es casi aterradora la necesidad de abrazar a Darren para estar sólo con él, dejando al mundo fuera. Chris nunca había necesitado a nadie de esta manera. Nunca había deseado y amado a nadie así.

Darren tira de su mano, acercándolo más hacia él. Chris deja que sus patines se deslicen sobre la superficie congelada hasta que lo único que puede ver son los ojos de Darren, cálidos como su corazón, al igual que su piel cuando se están moviendo juntos.

— Te dije que no te dejaría caer.

Chris se muerde su labio inferior con la felicidad inundándolo.

— Cada que haces eso, siento unos deseos locos de besarte...

— Dare...

— Es que no puedo esperar a estar a solas contigo, bebé.

— Me estás leyendo la mente.

Darren le dedica la más seductora de sus sonrisas.

— Bueno... tu mente puede ser un lugar sumamente interesante, especialmente en determinados momentos...

Chris lo empuja juguetonamente.

— ¡Eres incorregible!

Darren sonríe, patinando en círculos a su alrededor.

— Pero te encanta, nene.

Fingiendo un suspiro, Chris lo alcanza y lo toma de la mano, sus dedos entrelazados encajan con total facilidad.

— ¡Sí! Me encantas, Dare.

. . .

Durante el viaje de vuelta al hotel, todo el cuerpo de Chris arde con la necesidad de tocarlo, acariciarlo y amarlo. Trata de mantenerse bajo control lo mejor que puede. Pero entonces Darren le sonríe de una manera tan sensual, con los ojos más claros que nunca, como galaxias castañas, sus rizos liberándose del casco de gel y Chris tiene que dar la vuelta y mirar a hacia afuera a través de la ventana, porque no está seguro de poder resistir.

. . .

Tan pronto como la puerta se cierra detrás de ellos, se están besando llenos de ansiedad, sus lenguas encontrándose desesperadamente, mordiéndose mutuamente, sus manos viajando en el cuerpo del otro, la necesidad de tocarse crece y crece cada vez más. Chris quiere fundirse y deslizarse bajo la piel de Darren para vivir dentro de él para siempre. La lengua de Darren es sorprendentemente cálida contra sus fríos labios.

Darren coloca su mano en la mandíbula de Chris para mantenerlo quieto en su lugar, mirándolo con ojos llenos de pasión, sus mirada nublada de deseo.

— Dios, ¿cómo lo haces, bebé? —le dice entre jadeos, mordiendo su labio inferior casi a punto del dolor.

Chris lucha arduamente para hacer que sus pulmones funcionen y para tragar un poco de aire. Sus ojos de un azul aún más profundo.

— ¿Ha-hacer qué?

— ¡Volverme loco! ¡Todo el día mirándote sin poder tocarte! El cuerpo me duele por la necesidad de sentir tus manos recorriéndome todo... Lo único que quería era hacerte el amor ahí mismo...

Toma la mano izquierda de Chris y la coloca sobre sus pantalones para que sienta su erección.

— Mira cómo me pones, bebé...

Chris lo acaricia por encima del pantalón, Darren no puede evitar un gemido. De pronto su piel se siente tan caliente y Chris arde en deseos de ser uno solo con Darren. Se pregunta si este deseo alguna vez va a parar, este deseo hierve dentro de él como gasolina lista para prender fuego con un simple toque, con un simple beso, con una simple sonrisa.

— Bueno... ahora estamos aquí, solitos tu y yo... —le susurra Chris muy cerca de su boca...

Darren sonríe antes de inclinarse hasta rozar con sus labios la oreja de Chris mientras las palabras escapan de sus labios.

— Voy a preparar la bañera... Vete desnudando, bebé.

Es como si la gravedad hubiera dejado de funcionar y todo en el interior de Chris pareciera expandirse y flotar a la deriva. Él asiente con la cabeza, mientras va quitándose la bufanda. Darren arroja su abrigo mientras camina hacia el baño y justo en la puerta se voltea para guiñarle un ojo.

Chris no puede apartar la mirada del magnífico hombre que tiene enfrente.

— Dare... serás la muerte para mi... ¿lo sabes?

— ¿Alguna vez has despertado a tu lado? ¡Corro el riesgo de un ataque al corazón cada mañana! Tanta belleza puede matar, bebé...

El corazón de Chris revolotea. Nunca nadie lo ha hecho sentir hermoso. Le encanta la forma en que Darren lo hace.

. . .

Chris se va desnudando mientras escucha el sonido del agua que fluye. Darren tararea una canción desconocida en voz baja. Una vez que está desnudo camina lentamente hacia el baño. Darren está esperándolo sentado en el borde de la bañera. Darren luce tan caliente con sus rizos rebeldes enmarcando su rostro perfecto y su piel besada por el sol.

Chris se queda mirándolo, cada poro de su piel despierta ante esa imagen. De pronto se olvida de respirar.

— Tú... tú eres la criatura más hermosa sobre la Tierra.

Darren agacha la cabeza, una sonrisa se asoma en sus labios.

— Ven aquí.

Su voz es ronca y hambrienta e inmediatamente los nervios de Chris prenden fuego. Se acerca a la orilla de la bañera y extiende la mano para deslizar sus dedos por el cabello de Darren. Por un instante, simplemente se miran, su piel hormigueando y su corazón martilleando alocadamente. Chris se inclina y presiona sus labios contra los de Darren.

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Todo el cuerpo de Darren parece recibir descargas eléctricas mientras extiende sus brazos para tocar la suave piel de Chris, recorriendo suave y lentamente sus dedos por sus omóplatos, por sus costados. Chris gime profundamente, el sonido sale desde su garganta y un líquido caliente hierve en el fondo del estómago de Darren.

Se retira un poco para tomar aire, jadeando contra los labios húmedos de Chris.

— Entremos a la bañera, sexy, o el agua se enfriará.

Una vez que ha ayudado a Chris a entrar en la bañera, simplemente se queda mirando al hombre que yace frente a él, piel de porcelana y ojos del color del cielo de verano, las líneas y las curvas de su cuerpo parcialmente oculto por el agua y las burbujas de jabón.

— ¿Puedes prometerme algo?

Chris parpadea hacia él.

— ¿Qué cosa?

— Que siempre me dejarás amarte.

Chris sonríe, puro y salvaje.

— Solo si vienes aquí y cumples la promesa que me hiciste esta mañana.

— Por supuesto.

Darren se desliza en el interior de la bañera, justo encima de Chris, cuya boca cae abierta, sus labios rojos y brillantes.

— ¿Sabes? no hay suficiente espacio, pero si quieres me puedo mover... —Lo mira con deseo.

Las manos de Chris llegan hasta sus caderas para mantenerlo en su lugar, Darren sonríe.

— Oh, no... no vas a ir a ninguna parte.

Darren se inclina para darle un beso en la comisura de sus labios.

— No te preocupes bebé, no hay otro lugar donde preferiría estar.

. . .

Los dedos de Chris se mueven rápidamente dentro de él y Darren gime entrecortadamente contra la piel húmeda del hombro de Chris.

— Se siente tan bien, bebé.

Chris coloca un beso en su sien.

— Eres increíble, estás tan apretado, tan perfecto. —le susurra mientras lame su oreja y mordisquea su lóbulo.

Darren muerde con desesperación el hombro de Chris mientras éste sigue empujando sus dedos dentro de él, justo así.

— Por favor... sólo... ¡sólo cógeme ya!

No puede dejar de gemir cuando Chris retira sus dedos.

— Eres lo mas increíble que me ha pasado, ¿lo sabías? —murmura contra sus labios silenciando sus gemidos.

Darren besa ávidamente los labios de Chris. Coloca sus brazos temblorosos en el borde de la bañera, se apoya fuertemente y eleva su cuerpo hasta quedar suspendido sobre el miembro de Chris.

Las manos de Chris viajan a su trasero masajeándolo suavemente, apretándolo, pellizcando la piel caliente. Darren ronronea como un gatito sensual. Le encanta cuando Chris lo toca justo así, como si lo marcara. Lentamente va dejándose caer.

El momento exacto en que la punta del miembro de Chris presiona para traspasar su apretado anillo de músculos, hace que Darren se quede sin aliento... lo emociona tanto... lo disfruta tanto. Chris desliza sus manos por toda su espalda. Darren respira hondo, cierra los ojos y se hunde hasta el fondo.

Los gemidos de Chris hacen eco contra los azulejos del baño y Darren abre los ojos. Chris está mirándolo, con los ojos muy abiertos, las mejillas sonrosadas y sus labios moviéndose formando palabras sin sentido.

— ¿Qué...? ¿qué estás...? ¿qué me estás haciendo?

La voz de Chris sale quebrada y sin aliento y hace que el miembro duro de Darren se contraiga... mueve involuntariamente la cadera en busca de algún roce.

— E-eres perfecto... estás tan duro... ¡Dios! ¡me encanta!... tu miembro... Tú...

Darren se agarra del borde de la bañera y se impulsa hacia arriba hasta que sólo la punta del miembro de Chris sea lo único que esté dentro de él. Las manos de Chris siguen acariciando y apretando, seguramente las uñas dejando marcas en su piel.

— ¡Dare!... anda amor... tómalo.

Darren está seguro de que su cuerpo va a arder. Sólo logra tomar una bocanada de aire antes de que Chris esté empujando sus caderas hacia arriba para estar completamente dentro de él, llenándolo de nuevo. El agua ondea alrededor de ellos y se desparrama por los bordes de la bañera. Darren ni siquiera trata de detener la cadena de gemidos y maldiciones que salen de sus labios.

— Cógeme bebé... ¡házmelo!... ¡por favor!

Chris está sonriéndole, sus caderas girando lentamente a modo de tortura.

— Tienes que... ¡ah!... trabajar en... e-ello, amor...

— ¿a sí?

Antes de que Chris pueda contestar, Darren se suelta del borde de la bañera, pasa su mano por detrás de él para alcanzar los testículos de Chris y acariciarlos desesperadamente mientras el ojiazul sigue dentro de él.

— Dare... ah...

— Voy a hacer que te vengas tan fuerte que no te vas a poder acordar ni de tu nombre, nene.

Los dedos de Chris aprietan su agarre en torno a la cintura de Darren.

— Por Dios santo... ¡Dare! Sí, así... por favor. —sus gemidos son cada vez más fuertes.

Darren deposita un beso en la boca de Chris antes de moverse nuevamente. Pronto descubre un ritmo y lo único que existe es Chris dentro de él, alrededor de él, estirándolo, abriéndolo y llenándolo, cogiéndolo... susurrando su nombre una y otra vez hasta que se acaba el aire.

Es tan fácil perderse en este placer, corriendo a través de él en ondas ascendentes, brillando y expandiéndose hasta que Darren está seguro de que va a explotar. Es entonces cuando los dedos de Chris se cierran alrededor de su miembro y empieza a bombear en sincronía con sus embestidas. Es como si se desgarrara.

— Dare... yo...

Chris lo abraza fuertemente contra su cuerpo, su miembro se hunde aún más profundo en su interior hasta que Darren tiene la sensación de que Chris está en todas partes... dentro de él, latiendo al compás de los tambores de su corazón.

— Vente para mi bebé. Quiero... quiero sentirte.

Chris gime entrecortadamente, solloza antes de empujar hacia arriba una vez más. Darren adora cuando siente que Chris llega al orgasmo y se viene dentro de él, marcándolo tan profundamente que nadie puede borrar la prueba de que se pertenecen mutuamente y que son la pareja perfecta. Cuando Chris empuja fuertemente, Darren aprieta los ojos, gritando contra su cuello, dejándose arrastrar por su propio orgasmo.

Se quedan así durante un rato, el agua sigue ondeando a su alrededor, sus pechos suben y bajan debido a sus respiraciones agitadas. Darren deposita suaves besos a lo largo de la curva de los hombros de Chris y piensa que nunca va a amar a nadie así. Nunca va a haber espacio para nadie más en su vida.

— Te amo.

Chris lo rodea fuertemente con sus brazos.

— Nunca voy a dejar de amarte.

Darren cierra los ojos y sonríe contra la piel suave de Chris.

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Hay calor bajo las sábanas mientras descansan uno cerca del otro, con sus piernas entrelazadas y sus cabezas compartiendo la misma almohada.

— ¡Me duelen las rodillas como el infierno! Cuando tengamos nuestra propia casa vamos a tener una enorme bañera para que podamos tener todo el sexo que queramos allí sin hacernos daño.

Chris parpadea y Darren le sonríe, tierno y cálido mientras sus manos trazan palabras desconocidas en el brazo desnudo de Chris.

— ¿Nuestra propia casa?

Darren asiente, sin dejar de sonreír.

— Por supuesto. Ya puedo imaginarlo. ¡Va a ser increíble! Y cuando vayamos a ser abuelos nos vamos a mudar a una casa en el campo. Posiblemente a un lugar donde nieve durante el invierno.

— Dare...

Darren frunce el ceño.

— Mmmm... ¿no?... ¿no quieres?"

Chris sabe con seguridad que la felicidad que está sintiendo lo hará estallar por lo grande que es. Él simplemente se inclina hacia adelante hasta que sus narices se rozan y la mano de Darren acaricia su mejilla.

— ¡Claro que quiero!

Darren lo besa y Chris toma todo de él, sosteniéndolo cerca mientras su amor por ese hombre que descansa en sus brazos brilla fuertemente dentro de él. Como una perfecta supernova.