Love: beyond the paper.


Summary: Edward se enfrenta a su tratamiento con madurez, mientras que Bella comienza a notar los cambios en su amado ¿Podrá soportar el amor los grandes cambios que les depara el futuro? Secuela Paper Love.

Descalimar: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephen Meyer. La trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.


Capítulo XIV

Desenmascarada.


Previamente en Love: Beyond the paper:Bella se encuentra con un antiguo conocido, su ex novio con el cual tuvo un sinfín de problemas y de quién se olvidó gracias a Edward. Pero un pasado la persigue, una vida de excesos es lo que ahora podría separarla de Edward y ha decidido contarle.


Esa noche, sin saber nada de lo que Bella se proponía, Emmett y Alice organizaron la fiesta de universitarios para celebrar el matrimonio de Bella y Edward. Estaba todo en orden y preparado para disfrutar una gran noche, aunque sólo Rose sabía que esta noche podría ser vital para el matrimonio de su hermano.

Bella estaba en su habitación, había recién salido de la ducha y se había vestido con un regalo que le había hecho Edward, un precioso vestido corto. Se maquilló mientras Edward estaba ayudando a Emmett con los últimos detalles. Tenía planeado decirle después de la fiesta, sería un buen momento para hablarlo.

—¿Ocupada? —dijo Rose tocando la puerta.

—No mucho —sonrió Bella —. Algo nerviosa.

—Tranquila —sonrió —. Es algo que debes hacer y quizá estés asustada de más y Edward lo tome bien.

Mientras Alice, Emmett y Edward se encargaban de dejar los vasos cerca, los licores fríos y que la comida estuviese bien preparada por la exquisita mano de Alice, Jasper estaba comprando unos discos de música para llevar esa noche. Todo estaba listo para esperar a los invitados.

—¿Quiénes vienen? —preguntó Edward.

—El grupo de amigas de Bella de derecho y…

—¿El grupo de amigas de Bella? —interrumpió Edward —. ¿Qué grupo? ¿Tiene amigas Bella además de Rose?

—Bueno, no sé, el asunto es que vienen tres o cuatro chicas que son amigas de Bella y Rose, quizá venga una o dos de ellas con amigos o novios—añadió Alice.

—¿Y quién más? —frunció el ceño Edward.

—Pues mis amigos de facultad, son cerca de siete, quizá vengan con sus novias y las amigas de Alice, que son cuatro más quizá con novios también —añadió Emmett.

—Un momento ¿Y qué tienen que ver ellos con lo de nuestro matrimonio? —alzó una ceja Edward.

—Nosotros te dijimos que invitaríamos a más personas —dijo Alice —, no es culpa nuestra que Bella y tú no sean capaces de llenar una fiesta con amigos, a ver dime ¿has invitado a alguien?

—Sí, Steve y Hunter —sentenció —. Llegaran en un rato más.

Alice no continúo la discusión, después de todo ya estaba hecho y Edward tendría que acostumbrarse a la gente en la casa, era una fiesta, había que aprovechar que había tiempo y disposición para hacerla, además era en su honor.

—¿Aún ocupada? —sonrió Edward al ver como Rose le arreglaba el peinado a Bella.

—Ya estamos terminando —sonrió Rose.

Una vez que Edward se sentó en la cama y se quitó los zapatos, una manía que tenía de sentirse cómodo, Bella comenzó a dudar de si contárselo ahora o después. Rose terminó el arreglo y se marchó dejando a la pareja sola.

—¿Cómo estás? —sonrió Bella sentándose a su lado —. ¿Alice te ha dado muchos dolores de cabeza?

—No, es sólo que de todos los invitados probablemente conozcamos a tres o cuatro como máximo —bufó.

—Ya sabes que debes dejar ese lado autista tuyo y sociabilizar —sonrió.

—Sí, pero ahora que somos una pareja y que nos complementamos te dejo esa parte a ti —se acercó a ella y posó un suave beso en su boca.

El beso parecía necesitado, pensó Edward, aunque la verdad es que así lo sentía Bella, necesitaba sentirse tan parte de él, que no importase lo que le dijese, él tenía que sentir que la necesitaba, porque sino… se convertiría en pasado, un pasado que no quería que llegase, no así.

—¿Te ocurre algo? —sonrió Edward luego de aquel beso.

Sus ojos eran tan dulces, tiernos y atrayentes. Bella se sintió atrapada en la burbuja de ternura que Edward desprendía, le amaba al punto que llegaba a doler, una contradicción que sólo ella comprendía.

—¿Es la fiesta? —sonrió Edward mientras le acariciaba la mejilla.

—Algo así—susurró acariciando su punta de la nariz con la de él.

Cuando el timbre sonó por primera vez, estaban todos ya en el living esperando la llegada de los invitados. Los amigos de Emmett vinieron con sus respectivas novias, chicas que Bella conocía porque solían estar en otras fiestas en las que habían participado, por lo que a Edward no le molestó la presencia de los amigos de Emmett, algunos ya los conocía.

—¡Felicidades! —sonrió Ámbar — ¡Qué hermosa pareja hacen!

—Gracias —sonreía Edward mirando a Bella.

Los cumplidos no se detenían y la incomodidad de Bella aumentaba, esos cariñosos buenos deseos y halagos hacían que su culpa se incrementase al doble, se vio arrepentida de no haberle contado antes, pero ya la decisión estaba tomada, contarle a mitad de fiesta era una pésima idea, así que tendría que esperar a que terminase y probablemente contarle al día siguiente, porque luego de una fiesta, los ánimos no están como para dejar caer una bomba.

Rosalie notaba a Bella extraña y a pesar que hacía su mayor esfuerzo se veía incomoda y estresada, ella sabía perfectamente por qué y lamentaba no poder ser de más ayuda.

—¿Qué le pasa a Bella? —susurró Alice —. Tiene una cara la pobre.

—Ya lo sabrás —susurró Rose.

—¿No puedes decírmelo ahora? ¿Cuál es la diferencia entre un rato más? —alzó una ceja.

—Es mejor que te enteres por Bella, no quiero andar contando sus secretos a medio mundo sin su permiso —bebió de su copa.

—No soy medio mundo —frunció el ceño.

—Bueno, pero ya te enterarás.

Todos en la fiesta parecían estar bien, cada uno con sus tragos en la mano, una buena música de ambiente y conversación superflua. Alice estaba complacida con las atenciones que los invitados hacían a su comida, parecían disfrutarla y los halagos no tardaron en llegar. Cuando sonó el timbre, Alice no pudo abrir, estaba contándoles a los invitados acerca de lo hermoso que podía ser Forks y sus alrededores, así que Jasper abrió la puerta en su lugar. Los últimos en llegar fueron las amigas de Rose y Bella que habían quedado de traer a sus novios.

—¡Bella! —chilló Julianne —. ¿Cómo estás? Vaya, que linda fiesta.

La primera en notar algo extraño fue Rose y ese algo tenía nombre y apellido. Jacob Black estaba en la fiesta como novio de Julianne. El rostro de Bella fue lo suficientemente aclaratorio para Rose, ella también le había visto.

—Te presento a mi novio, Jacob —sonreía Julianne.

—Vaya, ¿desde cuándo tienes novio? —sonrió Rose intentando parecer natural.

—Me lo propuso ayer —susurró la chica —. ¿No es guapísimo?

—Sí, seguro que lo es —Rose sonrió por cortesía.

Edward saludó a las amigas de Bella, así como también a los novios, incluido Jacob. En el exacto momento en que Edward le tiende la mano a Jacob, Bella sintió que todo su cuerpo parecía no responderle, sus piernas flaquearon y sus manos se tornaron sudorosas, sentía que se iba a desmayar, si no fuese porque Rose la sostenía fuertemente del brazo.

—Tú eres el esposo de Bella ¿Cierto? —sonrió Jacob.

—Sí, soy Edward—respondió con naturalidad—, ¿Conoces a mi esposa?

—Sí, desde hace tiempo, cuando vivía con su padre —respondió mientras recibía el vaso que le entregó Alice.

—No había oído hablar de ti —sonrió Edward mirando a Bella que estaba su lado y no había pronunciado ninguna palabra.

—Bueno, no la critiques, no soy de las personas que de gusto hablar —sonrió Jacob antes de ser llevado por Julianne al otro lado de la sala para saludar al resto de las personas.

Cuando Jacob dejó a Edward, Bella no supo si alegrarse por no sentirse presionada por la anterior conversación o asustarse de las posibles preguntas que Edward podría hacerle respecto a las sugerentes respuestas de Jacob.

—¿Quieren Sushi? —intervino Rose adivinando lo que podría suceder.

—No, gracias —sonrió Edward a su hermana, aunque en realidad lo que quería era estar a solas con Bella —. En realidad, podría ser una pieza o dos.

—Iré de inmediato a traerles —sonrió Rose.

Bella supo lo que Edward quería en el instante en que dudó de su respuesta por el sushi, pero ¿Qué más daba?, pensó, después de todo tarde o temprano Edward se enteraría, esperaba que lo tomase bien.

—Bella —escuchó a Jacob que la llamaba —. ¿Podrías venir un momento?

—Ve —sonrió Edward cuando Bella dudó.

Bella caminó insegura, sabía que algo andaba mal, no podía creer que estuviese yendo hacía Jacob, pero si no lo hacía Edward podría haber dudado aún más.

—¿Tienes un minuto para hablar a solas? —preguntó Jacob.

Cuando caminaron hacía el balcón Bella se sintió asustada, dejó la ventana abierta, para que Edward pudiese ver que ocurría allí y no tuviese mayores problemas, pero no se podía negar que todo había sido un error, no tendría que haberle ocultado nada, ella le aceptó tal cual era y él, si realmente la amaba, también debería haberlo hecho. Fue una estúpida y sólo ahora, cuando su matrimonio estaba en juego por la llegada de Jacob, pudo admitir su culpa.

—¿Qué haces aquí? —dijo Bella a la defensiva.

—He venido porque mi novia estaba invitada, no sabía que te molestaría —sonrió.

—Ya, esa suena como una excusa barata —bufó Bella algo angustiada.

—Mira, Bella, si quise hablar contigo ahora es porque noté la tensión que tenías cuando llegué y en cómo mirabas a tu novio…

—Esposo —corrigió Bella.

—Bueno, tu esposo, el asunto es que estas equivocada si crees que por lo de nuestro pasado…

—Baja la voz—le interrumpió —. Mira, lo que fue en el pasado se debe quedar allí. Cambie, ahora soy una persona diferente y no quiero arruinar mi matrimonio por algo que ya no será nunca más.

—Bella, ¿Podrías escucharme y mantener tu boca callada por cinco minutos? —sonrió —. ¡Dios, no has cambiado en nada respecto a interrumpirme!

—Lo siento —murmuró Bella.

Mientras Edward estaba hablando con Emmett, no dejaba de mirar hacía donde Bella estaba hablando con el desconocido. Le parecía extraño que ella no le hubiese comentado nada respecto a ese conocido tan íntimo. No sabía si le molestaba que no le hubiese dicho nada o que en estos momentos estuviese sonriendo, parecía estar coqueteándole…

—¿Edward? —dijo Emmett —. ¿Me estás escuchando?

—Lo siento, ¿Qué decías? —frunció el ceño mientras intentaba ponerle atención a Emmett sin dejar de mirar qué ocurría con Bella.

—Te estaba diciendo que… —Emmett miró a Edward, estaba tan concentrado en Bella que obviamente no estaba tomándolo en serio —. Olvídalo.

—Emmett, ¿Conoces a ese tipo? —dijo Edward mientras bebía de su copa.

—Sí, es Jacob Black, teníamos un amigo en común cuando vivíamos con nuestro papá, luego de eso no lo habíamos visto más —sonrió Emmett omitiendo la parte complicada de la historia.

—¿Por qué parece tan cercano a Bella? —insistió.

Emmett no sabía qué responder, sabía que cualquier tipo de respuesta podría ser peor que el silencio, así que prefirió quedarse callado y esperar que Bella arreglase el lío que tenía, sobre todo porque este lío estaba incluyendo cada vez más a Rose y a él, las cosas podrían complicarse mucho más si seguía ocultándolo, después de todo no era tan grave, era bastante comprensible.

—¿Qué miran? —sonrió Alice que se acercaba a ellos con Jasper.

—Al parecer a Edward no le agrada que ese tipo hable con su esposa, ni siquiera confía en el anillo que lleva puesto —rió Jasper.

—No se trata de eso —alzó una ceja.

Edward siempre había creído que Bella era espectacular, que había sido un chico con suerte al haberla enamorado y que hubiesen salido tan bien de esa relación hasta llegar al matrimonio, creía que era tan afortunado que debía darle mucho amor a una mujer tan especial, pero ahora, volvía a sentirse incomodo, como si hubiese algo entre ellos que desconocía, algo que probablemente le hiciese sentir que no todo era espectacular y él sabía que era ese algo: celos.

—Gracias, Jacob —sonrió Bella —. Gracias por venir a decirme esto.

—Espero que quede claro que ambos éramos demasiado infantiles, inmaduros e influenciables y merecíamos algo mejor, teníamos que cambiar para bien y al parecer tú comenzaste primero —sonrió.

—Sí, tengo un esposo maravilloso, creo que soy una chica con suerte al encontrar alguien como él, pensé que los de su clase ya se habían agotado, pero me equivoqué —rió Bella —. Caí en un pueblo donde jamás creí que tendría ganas de quedarme, pero ahora me doy cuenta que no tengo ganas de irme de allí.

—Los lugares no lo hacen ni la moda, ni las tiendas, ni siquiera la geografía, lo hacen las personas —sonrió Jake —, quizá es hora que te des cuenta que ni siquiera necesitas Forks, sólo a él y eso bastará.

—Tienes razón, con él me basta —sonrió Bella aunque pronto su sonrisa se esfumó —. Aunque pueda que esté a punto de perder todo lo maravilloso.

—¿Por qué?

—Nunca le hablé de mi pasado, nunca le conté todo lo que hice ni lo que fui, no sabe de ti… y pensé en decírselo esta noche… pero siento que no tengo el valor suficiente —Bella agachó su cabeza

—El silencio solo conseguirá agrandar una cosa que no es tan grave, cuéntaselo, si él te ama realmente entenderá —sonrió —. Puede que esté molesto, es comprensible, pero entenderá. No es tan grave, Bella.

—¿Lo sabe Julianne? —preguntó Bella.

—No, aún no, estoy esperando formalizar aún más las cosas para decírselo —reconoció Jake —. Ahora creo que debemos volver, si seguimos aquí hablando tu esposo realmente se pondrá celoso.

Cuando Bella caminó hacía Edward no sabía si se sentía mejor por lo que Jacob le había dicho o nerviosa por todo lo que tendría que explicar al hablar a solas con Edward, pero estaba contenta de saber que Jake había cambiado su vida, ya no era el irresponsable adrenalínico adolescente que buscaba problemas, así como tampoco venía a su vida a buscarle problemas a ella, todo lo contrario, había estado tan maduro y comprensivo que Bella no podía creer que ese fuera el mismo Jake que había conocido hacía pocos años.

—¿Qué pasa? —sonrió Edward notoriamente curioso.

—Sólo hablaba con un viejo amigo —sonrió Bella integrándose al grupo de conversación.

La fiesta transcurrió tranquila, celebraron a los esposos y les desearon las mayores de las felicidades. Bella estuvo más tranquila sabiendo que Jacob no venía a abrir antiguas heridas, todo lo contrario, por lo que esperó que terminase todo para poder hablar con Edward, quizá lo haría al día siguiente.

—¡Dios! —dijo Alice cuando todos se fueron y hubo que ordenar.

—No te preocupes, Ali —sonrió Bella —. Puedes quedarte con Jasper a dormir, tenemos una habitación para invitados.

—No, no queremos molestar — reconoció Jasper.

—No molestan en absoluto, así que se quedan —sentenció Emmett.

Una vez que todo estuvo en orden, cada pareja se retiró a su respectiva habitación. A puertas cerradas Bella se sintió más tranquila, estaba ansiosa, por lo que se fue a la ducha y se obligó a esperar unas horas más para hablarlo, pero le fue imposible, mientras esperaba a Edward que se estaba duchando, se daba vueltas en la cama sin poder pegar un ojo.

—Bella —dijo Edward mientras se secaba el cabello —. ¿Estás dormida?

Bella no supo si reconocer que estaba despierta o mentir y quedarse en silencio, pero prefirió responderle con un tibio "si".

—¿Quieres hablar de algo? —inició él el tema mientras se sentaba al borde de la cama.

—La verdad… si —se sentó en la cama.

—Adelante, te escucho —dijo Edward poniéndose una camiseta y quedándose sentado al borde de la cama.

Bella no pudo evitar sorprenderse del hecho que Edward la había notado extraña y que quería hablarle algo, no podía negar que entre ellos había una conexión especial, que se conocían lo suficientemente bien como para saber cuando uno de los dos andaba mal, pero ahora le parecía sorprendente.

—Bueno es algo que quiero comentarte desde hace bastante y tiene que ver con mi amigo, el que estaba hoy en la fiesta —comenzó Bella algo nerviosa.

—Bella —interrumpió Edward —. Llama a las personas y cosas por su nombre, él fue tu novio.

—¿Cómo lo sabes? —Bella abrió los ojos de par en par.

¿Le habría contado Emmett? ¿Rose quizá?

—Lo noté por tu manera de hablar con él, sus gestos hacía ti, no hay que ser ni ciego ni estúpido Bella —dijo con voz calmada.

—Bueno, todo comenzó cuando ingresé al grupo de amigos de Daniel, todo era diferente en ese ambiente y allí conocí a Jacob, fuimos novios, pero nada serio, quizá para esa época si era serio, pero era una adolescente, no podía saber si realmente sería importante o no, ahora que lo comparo con lo nuestro siento que eso de serio no tuvo nada —murmuró Bella.

Mientras le narraba toda la historia sentía como su corazón latía desbocado, su pulso se aceleraba, le faltaba el aire y la luz tenue no le permitía saber qué era lo que estaba pensando Edward. Una vez que terminó de contarle todo, esperó por una respuesta, pero no había más que silencio. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas y su voz no salía, estaba atascada en el nudo de su garganta, quería preguntarle algo, que le dijese que pensaba, pero era incapaz de decirlo.

—E-Edward —susurró entre llanto —. ¿Qué piensas? Dime algo, por favor.

Edward se levantó de la cama, se dio un par de vueltas, se tomó la cara y siguió de pie allí. Tomó sus pantalones y se vistió.

—¿Edward? —murmuró con los ojos llenos de lágrimas—. ¿Eddie?

—Ahora no, Bella, quizá mañana —y cerró la puerta detrás de él dejándola sola en la habitación.


Hola!

Importante chicas: Queda poco para que termine nuestro querido Fic!

Así que he comenzado a escribir uno NUEVO Se llama: Doble Negativo y está ya en mi profile con el prologo subido.

Les dejo aquí el Summary y además un adelantito de lo que se encontrarán en el prologo!

Summary: Una relación exótica, competitivos por naturaleza, buscando el límite entre lo permitido y lo prohibido, podrían caer presos de sus intensos juegos, victimas de lo exquisitamente desconocido.

Spoiler:

—No sé para qué te preocupas tanto en maquillarte y arreglarte, al final de la noche tu brillo labial quedará estampado en otros labios, el sudor de tus mejillas correrá la base y las lágrimas de satisfacción en tus ojos derramarán tu rímel y delineador por todo tu rostro. Es inevitable, tu maquillaje está destinado a destrozarse al final de esta noche —sonrió.

—Si se llega a derramar por la causa que imaginas, entonces merece la pena intentarlo —alzó una ceja mientras ambos tenían en sus mentes las imágenes pervertidas de Bella dejado hecho un desastre toda la obra de arte que era su rostro maquillado.

¡Las espero chicas! Es un fic que es una temática nueva para mí, les pido que no lo descarten y me cuenten si les gustó o no.

Besos mis niñas y nos leemos pronto.

Manne Van Necker