Falsa Amortentia
Capítulo 13
En la Mansión Malfoy, Scorpius fue recibido por la elfina Sinny con toda la alegría del mundo. Este le dio unos caramelos para que fuera feliz, pues estaba con él desde que nació. Eran ya muchos años.
Draco estaba esperando a sus padres, que querían ver al chico, en especial su madre, que amaba a su nieto con locura. Lucius, en cambio, era un poco más estricto con Scorpius, ya que no le parecía bien que fuera amigo de un Potter o se relacionara con hijos de muggles o traidores a la sangre. La discusión de todos los años.
—¿Cuándo vienen los abuelos?
—Seguro que están a punto de llegar.
—No me gusta mucho que el abuelo me diga que tengo que ser amigo de otros chicos más influyentes.
—Pues díselo.
—¡No! Me da mucho respeto.
—Te entiendo… A tu edad yo no era capaz de llevarle la contraria…
—Lo pasaste muy mal, ¿verdad?
—Sí, hijo, muy mal…
—Y nosotros haciendo el tonto el año pasado, metiéndonos en líos tremendos con el giratiempo.
Draco le miró con reprobación.
—La hija de Voldemort… ¿Sigue en Azkaban?
—Sí, y no saldrá jamás.
—Se lo merece. Es mala…
—La criaron para serlo, Scorpius. En todo caso, tiene su merecido castigo. Los Malfoy tuvimos la suerte de ser perdonados tras abandonar a Voldemort… Si no, no habrías nacido porque yo estaría en Azkaban.
El chico asintió.
Escucharon la veja principal abrirse.
—¡Ya están aquí! —exclamó Scorpius, con alegría.
Hicieron acto de presencia Lucius y Narcissa Malfoy. Él siempre de porte digno, con su bastón de cabeza de serpiente y su cabello largo, aunque ya blanco. Seguía siendo un hombre con cierto atractivo. Narcissa también conservaba su esbeltez y continuaba llevando el cabello de dos colores, pues era una Black.
—¡Scorpius! Creces tan rápido.
La bruja abrazó con cariño a su único nieto, con el rostro más dulcificado que cuando era joven.
Lucius también lo abrazó, aunque fue un gesto algo más robótico y de corta duración.
—Toda la sangre pura de los Malfoy —le dijo, mesándole el cabello rubio platino.
Draco pensó que aquello estaba fuera de lugar, pero prefirió no discutir con su padre.
Pasaron a la salita y Sinny les sirvió un té con pastas caseras.
—Gracias, bonita —dijo Scorpius. La elfina se desapareció, contenta como unas pascuas.
—Sigo sin comprender para que le pagáis un sueldo. No sale de aquí ni lo gasta.
—Porque la mayoría de los elfos domésticos ya no quieren ser esclavos, padre.
—Sí lo gasta, le encantan las muñecas —informó Scorpius, con la boca llena de pastas de té—. Tiene una gran colección en su cuarto.
Lucius bufó, espantado.
—Si no fuera por esa maldita ministra…
Draco se removió en su asiento, molesto.
—Desde que está ella han cambiado demasiadas cosas. Tanta sangre sucia pululando por el ministerio, tanto traidor a la sangre.
—¿Hubieras preferido un Lord Voldemort sembrando el caos?
Lucius, que no estaba acostumbrado a que su hijo le llevara la contraria, se quedó perplejo.
—No he dicho eso… Solo creo que el ministro debería ser de sangre pura. A este paso las familias se van a juntar con sangre sucia y se perderán los linajes puros.
—La endogamia no es buena, padre. Y, además, ¿qué pasaría se me volviera a casar con una "sangre sucia"?
—¡Deja de decir tonterías, Draco! —exclamó su madre, escandalizada—. Eso no va a pasar.
—Nunca se sabe…
El rubio platino se levantó, nervioso. Scorpius se dio cuenta y dejó de comer pastitas como un desesperado.
—¿No ofreces a tu padre un poco de brandy?
—En esta casa ya no se bebe alcohol. Pero Sinny puede traerte un refresco, si gustas.
—Está bien… —Lucius miró a su esposa, que, a su vez, observó a su hijo.
La elfina sirvió naranjada natural.
Draco hubiera dado lo que fuera por beberse una botella de alcohol entera. Su padre le estresaba.
—El caso es que esa Granger está haciendo muchos cambios. Hay hasta un departamento para…
—¡Lo sé, padre! Estoy al corriente de lo que hace Hermione en el ministerio.
—¿Cómo la llamas por su nombre?
Draco aspiró y espiró aire, profundamente.
—Porque papá es amigo de ellos, de los Potter y los Granger—Weasley. Desde el año pasado cuando…
—¡Scorpius! —le reprendió—. Vete a tu cuarto un rato, tienes una cosa encima de la cama para que te entretengas.
El joven frunció al ceño al ser excluido de aquella manera, pero le pudo la curiosidad.
Finalmente, los tres Malfoy se quedaron solos. Lucius le echó una mirada reprobatoria a su hijo, como cuando era un adolescente del que se esperaba demasiado, como matar a Dumbledore.
—¿Qué ha querido decir Scorpius? ¿Es por aquel asunto de la hija de Voldemort?
—Sí. Al haber desaparecido Albus y el niño, ya sabes que colaboramos para encontrarlos. A raíz de ahí…
—¡O sea, que eres un traidor a la sangre!
—Lucius, por favor, no seas exagerado —le pidió su esposa—. Es normal crear un vínculo cuando hay hijos de por medio, hijos en peligro.
—Y encima se perdió el giratiempo…
—Está en el ministerio, no perdido.
—¡Requisado!
—En cualquier caso, pasó a ser mío, padre. Y ahora del ministerio, punto. Sigue habiendo muchas otras cosas en la casa, que puedes llevarte cuando gustes. No será por colecciones…
—¿Qué tipo de relación tienes con ellos?
—Cordial, nada más. Scorpius exagera cuando dice que somos amigos. La última vez que hablé con ellos fue el sábado, en la fiesta de Hogwarts.
—¡Oh, sí! ¡Qué escándalo! —exclamó Narcissa de pronto—. Ha salido lo que hizo la ministra en Corazón de bruja.
Aquella revistilla amarillista seguía teniendo muchísimas fans.
—¿Es cierto? ¿Plantó a su marido allí mismo?
—Sí.
—¿Lo viste?
—Sí, madre, lo vi y fue… Bastante duro para R… para Weasley. Nada de lo que reírse.
—Dice que se van a separar.
A Draco le dio un vuelco al corazón, pero intentó mantenerse impávido.
—No es asunto nuestro y en nada ha de afectar al ministerio. Dejemos los cotilleos de una vez, por favor.
Scorpius bajó corriendo con una pequeña consola en las manos, emocionado.
—¡Gracias, papá! —gritó, echándose sobre él en la butaca.
—¿Qué es eso? —preguntó su abuela, curiosa también.
—¡Una Switch! ¡Y también varios juegos!
Lucius y Narcisa no entendieron nada.
—Es un juego muggle, muy popular ahora —aclaró Draco.
—¡Podré conectarme a Internet con Albus y jugar online!
El joven no cabía en sí de gozo.
—¿Le has comprado un objeto muggle? ¿Hay Internet en la Mansión? Una Mansión tan importante, tan antigua, tan…
Draco movió los hombros en señal de que le daba igual su opinión.
—Hay magos y brujas que se dedican a comprar objetos muggles y venderlos a la comunidad mágica. Yo mismo tengo el Mercedes, con el cual bajé a Salisbury y le compré todo eso.
—El mundo se está volviendo loco. Oh, mi cabeza —se quejó Lucius.
Scorpius se volvió a su cuarto, para probar los juegos. Tendría que aprovechar las vacaciones, pues en Hogwarts no les permitían tener consolas o móviles.
Draco, por su lado, se levantó para ir al baño, y su madre aprovechó la tesitura para hablar con él en confidencia.
—Draco, hijo…
—No me sermonees con lo del regalo, te lo pido por favor… —pidió, agotado.
—No es eso. Solo quería decirte que te veo muchísimo mejor —le tocó la cara al decirlo, de forma cariñosa. Aunque fuera un cuarentón, siempre sería su niño.
—Lo estoy. Ya no bebo, madre.
—Me he dado cuenta, y estoy emocionada de que hayas logrado salir por ti mismo.
—Un alcohólico siempre lo será. Se trata de aguantar sobrio para siempre, y no es sencillo viviendo aquí solo, sin mi hijo, sin… —se le hizo un nudo en la garganta—, sin Astoria.
—Aún eres joven, puedes volver a tener pareja.
Draco se apoyó en el marco de la puerta y le temblaron los labios. Su madre vio el tremendo lío interior que tenía el hombre.
—¿Sabes quién fue la única persona que se preocupó por mí? Cuando más bajo había caído, que ni tú, ni nadie había conseguido sacarme de la apatía y la locura por perder a Astoria.
Su madre negó con la cabeza.
—Hermione Granger.
Narcissa se llevó las manos a la boca.
—Vino el primer día, la llamé sangre sucia y me echó un Aguamenti que me quitó la borrachera de golpe.
Draco se echó a reír sin poder evitarlo.
—La sangre sucia, sí, fue la que me sacó de esta mierda. Ningún sangre pura, ninguna familia con dinero, nadie, solo ella; la ministra de magia hija de muggles. Dejó su trabajo tres días hasta que sacó a flote a este despojo de hijo que tienes. Cuando la veas, haz el favor de darle las gracias. Pero no se lo digas a papá.
—No lo haré, no lo iba a entender.
—Por eso no soporto que hable mal de ella.
—Es natural, Draco. Saberlo tampoco le haría cambiar de opinión, ya sabes cómo es.
El hombre abrazó a su madre con fuerza, temblando. Ojalá pudiera contarle lo que sentía por Hermione, pero aquello aún no era posible y no hubiera servido de nada, pues nada tenían. Aunque saber que se había separado le dio algo de esperanza a su maltrecho corazón.
¡Gracias por vuestras apreciaciones!
Draquito está hasta los cojones de su padre XD A la vejez, viruelas.
Y Scorpius con su Switch, más feliz que unas castañuelas.
Bueno, mientras tenga inspiración seguiré escribiendo regularmente (cuando mi trabajo y mi salud me lo permitan), pero tengo parado otro fic REYLO y como no lo siga pronto, rodará mi cabeza por causa de una espada láser XD
