Hola lectores! Sigo enferma :S (kirgfjhgoskoitrfjlkgd) , pero estoy libre! jajaja. Por fin ha llegado el momento que muchos esperaban, jaja. Tristemente, esta historia esta llegando a un final, pero aún le falta un poco. ¡Muchas gracias por sus reviews! ¡Me hacen el día, de verdad! Espero que les guste el capítulo, ya que no puedo dejar lo corny a un lado, jaja, y pues, ya lo saben, quisiera saber lo que piensan :p... ¡Disfruten!

Aviso: La serie Glee y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad de FOX, Ryan Murphy, Brad Falchuck e Ian Brennan. Yo solo los uso para entretenerme escribiendo :)


Dos días después de su reconciliación, Finn y Rachel iban tomados de la mano caminando por el centro de Times Square.

Parecían años atrás cuando habían acordado un plan, qué, desde luego, no había dado resultado. Y ellos no podían sentirse más felices.

Rachel acababa de cumplir tres meses de embarazo, y Finn no paraba de decirle lo hermosa que se veía cada día.

Todo parecía ir bien, justo como antes, y si no fuera por el terrible sufrimiento que habían vivido durante todos esos meses, ellos mismos dirían que ni siquiera hubieran sentido como había pasado todo muy rápido. Cuando estaban juntos, simplemente, perdían la noción del tiempo.


Por la noche, ambos estaban recostados en la cama. ¡Esa cama! Verdaderamente, era una parte importante en su historia, ya que, bueno, era la que los había mantenido juntos- literalmente- durante toda aquella aventura al estilo de El sueño de una noche de verano.

Rachel estaba besando a Finn, y él le dijo que se detuviera. Rachel se desconcertó, pero él la miró con una gran sonrisa.

-¿Qué pasa?- preguntó Rachel.

Finn puso sus manos sobre el vientre de ella.

-Quiero que me hagas el hombre más feliz del mundo, y quiero que le hagamos un favor a nuestro bebé.

Rachel no tenía ni idea de a qué se refería.

Finn abrió el cajón de la mesa de noche, y sacó una pequeña caja, que abrió inmediatamente y mostró un hermoso anillo.

-Rachel, ¿te quieres casar conmigo?

Ahora la expresión de desconcierto comenzó a transformarse en una de felicidad. De acuerdo, no se esperó la propuesta, y mucho menos así. Se la imaginaba totalmente diferente, con Finn recitando algún poema romántico, y después arrodillándose, pero no.

Finn había sacado el anillo de un cajón, y estaba a su lado en la cama, pidiéndole matrimonio como quién pide la hora. Aún así, Rachel no lo hubiera preferido de otra forma. Al final de cuentas, así era él, y así era como Rachel lo quería.

-No tiene que ser muy elegante- continuó Finn- Podemos ir al registro civil, y ahí nos pueden casar… unos pocos testigos, y…

Rachel no lo dejó terminar. Tomó su rostro y lo besó. Finn le respondió al beso sin quitar las manos de su vientre.

No sabía si eran alucinaciones suyas, pero en ese mismo momento, sintió una patadita.

-Rachel, ¿el bebé está…?

-¡Sí!- exclamó ella- Y sí, ¡sí me quiero casar contigo!

Finn sonrió de oreja a oreja, e hizo que Rachel se recostara de nuevo.

La cubrió con las sábanas, y cuando ambos se encontraban entrelazados en la cama, volvió a poner su mano sobre el vientre de ella, y la besó una vez más.

No se despegaría de ellos en toda la noche.


-¡Dios mio!- exclamó Rachel-¡Todo está sucediendo muy rápido!

-Ni me lo digas- mencionó Kurt- Yo apenas me acabo de enterar esta mañana que tú y mi hermano se van a casar, y ahora ya hasta te estoy ayudando a escoger tu vestido.

Rachel soltó una carcajada.

-¿Por qué la prisa, Rachel?- preguntó Mercedes, mientras hojeaba una revista, sentada afuera de los vestidores.

-Bueno, porque, en realidad, va a ser algo muy sencillo- contestó- Y creemos que es el momento perfecto. En poco tiempo tendré cuatro meses, y se me va a notar. Si ya estamos juntos, para nosotros es mejor hacerlo de una vez.

-Tienes razón. Aunque, ¿en el registro civil? ¿sin celebración? ¿solo testigos? Me sorprende de ti.- dijo Mercedes.

Rachel la miró divertida.

-Nunca pensé que Rachel Berry iba a caer ante tanta sencillez.- confesó Kurt.

-Me voy a casar con Finn- dijo Rachel, sonriendo- Y eso es lo más importante.


-¡Te casas!- exclamó Puckerman- ¡No lo puedo creer! ¡Tú! ¿Cuándo?¿Quién?¿Dónde? ¿Cómo?

Finn soltó una carcajada.

-En dos semanas.- respondió- Pero por favor, chicos, no hagan mucho alboroto. Rachel y yo hemos decidido solo asistir al registro civil.

-¿No va a haber recepción?- preguntó Sam, decepcionado.

Finn negó con la cabeza.

-Supongo que celebraremos después en alguna parte- dijo- Pero no queremos entrar en gastos. Vamos a guardar todo para el bebé.

Puck y Sam se miraron y se encogieron de hombros.

-¿Estás listo para tu despedida de soltero?- le preguntó Puckerman, alzando una ceja.

-Mmm…no- respondió Finn- Será mejor olvidarnos de eso. No quiero, y se los aseguro, YA NO quiero tener más problemas con Rachel.

Sus amigos lo miraron más que decepcionados, y al poco tiempo le dejaron de prestar atención. Puckerman regresó a la barra, y Finn estuvo seguro de haberlo escuchado murmurar algo así como "idiota".


Finalmente, el día había llegado.

Finn y Rachel se habían separado la noche anterior, pero no porque hubieran tenido problemas de nuevo, sino porque sus amigos prácticamente los obligaron.

Rachel tuvo una de sus tradicionales pijamadas con Kurt y Mercedes, y Finn se había quedado con Puck y Sam, por lo cual, el departamento- uno de los escenarios principales en su historia- se había quedado solo por una noche.

A las dos de la tarde, Finn y Sam llegaron al registro civil sin tener idea de adonde se había ido Puckerman. Por la noche se había escapado, y ni siquiera un mensaje les había dejado. Finn estaba muy nervioso, y se prometió a sí mismo que cuando a su amigo le diera por aparecerse para su boda, le iba a dar una bofetada.

Al poco tiempo, el convertible de Kurt se estacionó enfrente del registro civil, y Finn comenzó a temblar. Rachel había llegado.

Sam le palmeó la espalda, y le dijo que todo estaría bien, pero Finn no se pudo controlar.

-Oh, Dios mio, oh, Dios mio, oh,Dios mio- repetía.

Sam miró a su amigo, puso los ojos en blanco, y no tuvo más remedio que darle una cachetada para que se calmara.

-Gracias- dijo Finn- La necesitaba.

-No hay de qué.

-¿Acaso golpeaste a mi prometido, Sam?- preguntó Rachel.

Finn se dio la vuelta, y efectivamente, ahí estaba ella. Llevaba puesto un bello vestido de lino blanco hasta las rodillas, sin tirantes, y se adaptaba a su figura. Su vientre resaltaba mucho, y Finn nunca recordó haberla visto tan hermosa. Además, llevaba un pequeño clavel blanco para adornar su larga y morena cabellera.

-Te… ves…hermosa- murmuró Finn.

Rachel sonrió.

-¿Estás listo?

Finn asintió, y se acercó a ella para tomar su mano.

Finalmente, los chicos entraron al registro, y ahí ya los esperaba el juez. Los saludó a todos, y los guió hasta el lugar donde se oficiaría la ceremonia.

-¿Estamos listos, entonces?- preguntó el juez.

Finn abrió los ojos como platos, y Rachel lo contempló preocupada.

-Siento retrasarlo, señor- se disculpó-Pero aún no ha llegado uno de mis testigos. ¿Cree usted que deberíamos…?

-Esperarlo- lo interrumpió el juez- No puedo comenzar con el proceso si falta un testigo. Es muy importante su presencia.

-Lo que usted diga, señor- dijo Rachel.

-Maldita sea- murmuró Finn.

-¡Finn!- lo regañó Rachel.

-Cuando vea a Puckerman, te juro que lo voy a…

En ese momento, la puerta del pequeño lugar se abrió.

-¡Hola!- exclamó Puckerman- ¿Cómo están? ¿Ya comenzó la boda? ¿Me he perdido de algo?

Finn frunció el entrecejo, y Sam tuvo que guiar a Puckerman hasta su lugar. Lo sorprendente fue que, no había llegado solo. Estaba acompañado por nada más y nada menos que aquella chica pelirroja a la que Rachel había asustado en una ocasión en su bar. Como era de suponerse, todos estaban muy impresionados.

-Muy bien- comenzó el juez- Al parecer todo está listo. ¡Que comience la ceremonia!

Kurt se acercó a Rachel rápidamente para entregarle su ramo, y Mercedes quiso tomarle una foto antes de que volviera junto a Finn.

Al poco tiempo, los novios tomaron asiento, y los demás testigos se situaron detrás de ellos. El juez comenzó a dar un discurso, y poco a poco, llegaron al momento de las firmas.

Todos se acercaron a firmar, y Finn y Rachel se miraron con una gran sonrisa cuando ambos dejaron sus nombres escritos en el acta de matrimonio.

Poco tiempo después, el juez los declaró marido y mujer ante la sociedad, y los dejó besarse.

Finn tomó el mentón de Rachel, y poco a poco, unió sus labios con los de ella. Sus amigos les aplaudieron, y los nuevos esposos volvieron a repartirse besos.

Justo cuando Finn terminó de besar a Rachel, la miró con una gran sonrisa y se arrodilló.

-¿Qué haces, Finn?- le preguntó ella, sorprendida.

Finn no le respondió. Puso sus manos en la cintura de Rachel, y besó su vientre.

-¡Awww!- exclamaron Kurt, Mercedes, y la cita de Puck.

Sam y Puckerman los miraron como si estuvieran locos.

Cuando Finn se puso de pie, Rachel lo besó de nuevo.


Al salir del registro civil, Kurt animó a Rachel a que aventara su ramo. A ella sinceramente no se le hacía la idea más brillante, pues las únicas mujeres presentes eran Mercedes y la chica pelirroja. Aún así, le hizo caso a su amigo.

-A la una, a las dos, ¡y a las tres!

El ramo cayó en las manos de la sorprendida pelirroja, cuyo nombre, Rachel ni siquiera conocía.

Puckerman miró la escena impactado, y al poco tiempo, su rostro estaba rojo como un tomate.

-¡Felicidades!- exclamó Kurt- Ehh…

-Tanya- le dijo la chica pelirroja.

-¡Tanya!-repitió Kurt- De acuerdo, Tanya.


Por la tarde, los chicos se dirigieron hacia el bar de Puckerman. Los novios llegaron en el convertible de Kurt, quién les había hecho de conductor.

De acuerdo, aquello no era para nada lo que Rachel se esperaba para el día de su boda, todo había sido de lo más simple, pero no le importó. Porque ella estaba extremadamente feliz. Era la esposa de Finn Hudson. No necesitaba más.

Puckerman propuso un brindis por Finn y Rachel, e invitó a algunos de los clientes que se encontraban ahí a que se unieran a la celebración.

Kurt y Mercedes se encargaron de sentar a los novios en una mesa especial, pues les tenían una sorpresa.

Finn miró a Rachel desconcertado, y ella recargó su cabeza en su hombro, suspirando de felicidad.

Justo en ese momento, aparecieron Sam y Puck con sus guitarras- las mismas que habían llevado al departamento de Mercedes para ayudarle a Finn a llevarle serenata a Rachel- y comenzaron a tocar.

Oh - thinkin' about all our younger years
There was only you and me
We were young and wild and free

Now nothin' can take you away from me
We bin down that road before
But that's over now
You keep me comin' back for more

Finn sonrió de oreja a oreja, y miró a Rachel.

Su esposa asintió, y él tomó su mano, y la ayudó a levantarse, como todo un caballero.

Poco tiempo después, los dos se hicieron un espacio en medio del lugar para ponerse a bailar.

Finn estaba más descoordinado que nunca, pero eso a Rachel no le importó. Ambos estaban disfrutando el momento al máximo.

Baby you're all that I want
When you're lyin' here in my arms
I'm findin' it hard to believe
We're in heaven
And love is all that I need
And I found it there in your heart
It isn't too hard to see
We're in heaven

Oh - once in your life you find someone
Who will turn your world around
Bring you up when you're feelin' down

Ya - nothin' could change what you mean to me
Oh there's lots that I could say
But just hold me now
Cause our love will light the way

N' baby you're all that I want
When you're lyin' here in my arms
I'm findin' it hard to believe
We're in heaven
And love is all that I need
And I found it there in your heart
It isn't too hard to see
We're in heaven

I've been waitin' for so long
For something to arrive
For love to come along

Now our dreams are comin' true
Through the good times and the bad
Ya - I'll be standin' there by you

Al terminar la canción, Finn besó a Rachel apasionadamente. No cabía duda de que ambos estaban y estarían por siempre en el paraíso.


El día que cumplieron un mes de casados, Finn y Rachel visitaron al obstetra para finalmente conocer el sexo de su bebé.

Los dos estaban muy ansiosos, y desde luego nerviosos.

Camino a la consulta, no hicieron más que fastidiar al taxista con su conversación. Rachel creía estar segura de que su bebé era una niña, ya que, como era la madre, según ella podía sentirlo. Le comentó a Finn que le gustaría que se llamara Liza, o Celine, ya que ella ya tenía el nombre de Barbra.

Finn se ofendió con aquella suposición, aunque no precisamente le desagradaba, ya que el aceptaría a su bebé sin importar su sexo, pero, en realidad, él deseaba que fuera un niño. Estaba muy entusiasmado con la idea de un pequeño que siguiera sus pasos. Así, él podría enseñarle muchos deportes, y cuando creciera, podría ser parte del equipo del cual él era entrenador.

Como no se podía negar la libertad de expresión, y los futuros padres no hacían más que remarcar sus deseos, aquella "plática de camino", se había convertido inevitablemente en una discusión.

Cuando la pareja llegó al consultorio, Finn se dispuso a pagarle al taxista por el largo recorrido.

-Déjelo así, joven- le dijo él- Lo que necesito es dejar de oírlos a usted y a su esposa.

Y se fue. Finn y Rachel se quedaron con la boca abierta.

Después, Rachel jaló a Finn, y ambos entraron al edificio, donde, justamente, el obstetra ya los estaba esperando.

El doctor Collins- hombre respetable y simpático- los recibió, y contestó todas sus dudas pacientemente.

Finalmente, le pidió a Rachel que se cambiara. Unos minutos después ella ya estaba sobre la camilla donde él la iba a revisar.

Finn tomó la mano de Rachel, y ella se estremeció brevemente debido al frio gel que el obstetra le estaba aplicando.

Entonces colocó un aparato sobre el creciente vientre de Rachel, y encendió la pequeña pantalla, por la cual el bebé aparecería.

El doctor Collins movió el aparato por todo el vientre, y Finn no hacía más que mirar ansioso.

Poco a poco, por la pantalla se comenzó a distinguir el bebé, y entonces a Rachel le dio un ataque de risa.

El obstetra y Finn la miraron preocupados.

-Lo siento- se disculpó- Me hace cosquillas.

Finn sonrió, y la besó en la frente, y después ambos contemplaron con ternura a su bebé.

-¿Listos para saber el sexo?

-¡Listos!

Finn se imaginó tocando un redoble de tambores en su cabeza.

El doctor miró fijamente por la pantalla, y se puso a estudiar la imagen.

Rachel apretó fuertemente la mano de Finn, y ambos se miraron, expectantes.

Finn ya se estaba imaginando a su pequeño atleta, y Rachel ya se estaba imaginando a su pequeña diva.

Unos minutos después, el doctor los miró con una gran sonrisa.

-Felicidades- les dijo- Van a tener un niño.


¿Y? ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Les gustó la boda? ¿Les gustó que sea un niño? ¿Cómo creen que reaccionara Finchel? ¿Qué pasará ahora?

Realmente espero que lo hayan disfrutado, ya que por muy simple que haya sido la boda, tomó su tiempo :P... Por cierto, la canción es Heaven, de Bryan Adams :). Aún queda un poco más, así que por favor, ¡DEJEN REVIEWS!... Ahora mismo estoy trabajando en el siguiente capítulo de "La Vida En Nueva York", y después me dedicaré a publicar lo último de este fic. ¡Me muero por saber lo que piensan! ¡REVIEWS! :D...Nos seguimos leyendo...