QUE ENREDO Y TODO POR EL ALCOHOL

Por Mary Martín

CAPÍTULO 14

EL FAVOR

Bien, ahora había un montón de ideas rondando la mente de Shun. Cómo era posible que le dijeran que Albi era su hija si jamás en la vida había tenido algo que ver con su mejor amiga, Trem. Pero ahora que lo mencionan, recordó el día en que Kanon organizó una fiesta en su depa. Al día siguiente despertó en el cuarto de Kanon, y Trem estaba a su lado… ¿Qué cosas estaba pensando? No podía ser cierto…

– ¿Qué pasa? ¿Por qué pones esa cara, muchacho?

La pregunta de la señora era muy lógica si tomamos en cuenta que Shun tenia una franca expresión de condenado a muerte. Pero con las cosas que estaban pasando por su mente en ese momento era bastante lógico. La niña se acomodó en sus brazos escondiendo la carita en su pecho. Él sólo atinó a acariciarle la cabecita para que siguiera durmiendo. Pero la señora lo miraba muy seriamente

– Parece que hubieras visto un fantasma, hijo

– Bueno, es que… yo…

Antes que pudiera decir algo, la niña empezó a llorar y moverse inquieta llamando la atención de los presentes, fue hasta entonces que el chico notó que se veía muy débil.

– Está muy caliente ¿Qué tiene?

– Le bebita ha tenido algo de fiebre desde la mañana, llamé a tu esposa varias veces pero no me contestaba y por eso vine a buscarte

– ¿Mi… esposa? – Shun cada vez entendía menos

– Así es, Trem nunca me habla mucho de ti y me extraña mucho que no te aparezcas por la guardería para recoger a tu hija ¿Sabes? Trem no puede hacerlo todo sola… – expresó con algo de enfado y mirándolo seriamente

Perfecto, este sería un muy buen momento para que le dijeran que rayos estaba pasando aquí. Ya estaba por decirle a aquella señora unas cuantas cosas pero ella se acercó a él con mirada de toro loco y comenzó a mirarlo muy de cerca como inspeccionando al muchacho.

– Deberías ser más responsable ¿Acaso no te importa la salud de esta niña? No eres muy buen padre que digamos

– Oiga, un momento, yo no soy…

– ¿Qué? Vamos, dime qué pasa… – Shun ya no sabía ni qué hacer – ¡Lo sabía! Tú no eres el padre de esta niña ¿Verdad?

– ¿Eh? Pues…

– Tenía razón, Trem nos ha estado engañando ¡Ah! Pero ahora mismo voy a…

– ¡Amor aquí estás! ¡Qué bueno que ya tienes a la niña!

– ¿Amor? – preguntó él extrañado

En ese justo instante Trem hizo su aparición. Se veía bastante agitada, respiraba con dificultad. Se acercó rápidamente a Shun que sólo la miraba preocupado, le da un beso muy cerca de sus labios, con ello sólo logró que Shun la mirara súper extrañado. Lo abrazó efusivamente mientras disimuladamente le susurraba algo al oído.

– Shun, por favor ¡Ayúdame!

– ¿Qué?

Se separó de él mirándolo en forma suplicante para después tomar a la niña y en cuestión de segundos logró calmarla. Seiya, que había presenciado todo, sólo se rascaba la cabeza tratando de entender algo. La señora todavía los miraba algo incrédula.

– ¿Entonces es verdad? Él es el papá de Albi

– Claro que sí ¿Por qué lo duda? – Respondió Trem nerviosa – somos la familia más feliz de todo Japón ¿Verdad, mi amor?

– Eh, sí, claro… mi esposa y mi hija son lo que más quiero en este mundo – reafirmó sus palabras abrazándolas tiernamente a ambas, las señoras se miraron mutuamente no sabiendo qué creer

– Señora Flores – comenzó a decir todavía dudosa – déjeme decirle que la directora de la guardería está muy molesta con usted. Sabe perfectamente que tiene que recoger a la bebita a las 5, ni un minuto más, ni un minuto menos, además debe 2 meses de estancia de la niña y no ha asistido a las juntas de padres de familia… eso también va para usted, joven Kido

– No sé preocupe, de ahora en adelante no faltaremos a esas juntas

– Eso espero, sino me veré en la necesidad de dar de baja a la niña

– No por favor, eso no

– Ya está advertida

Sin más, se retiraron dejando a Shun con un mar de preguntas en la cabeza. Una vez que estuvieron lo suficientemente lejos. Shun soltó a Trem bastante molesto y la miró seriamente. Seiya se preocupó al ver esa expresión tan sería en el rostro de su amigo.

– Trem, quiero saber qué es lo que está pasando y quiero saberlo ahora – ella bajó la cabeza apenada, nunca en la vida Shun le había gritado

– Shun, tranquilo, vas a despertar a la niña – Seiya trató de intervenir

– Está bien, tiene derecho a estar enfadado – Trem besó la cabecita de la niña y luego se dirigió al chico de ojos color chocolate – me la cuidas un momento, por favor, tengo que hablar con Shun

– Claro, yo me encargo

Se dirigieron pues a los jardines de la escuela para tener algo de privacidad, durante todo el caminó ninguno dijo nada. Shun trataba de calmarse, él era un chico que no se enfadaba con facilidad pero esto si que era algo que definitivamente lo ameritaba. Se sentaron uno al lado del otro bajo un árbol. El ambiente era algo tenso hasta que por fin Trem se decidió a hablar

– Sé que debes estar molesto

– Por supuesto que estoy molesto ¿Tienes la más remota idea del problema que me causarías si June se enterara de lo que le dije a esa señora?

Trem desvió la mirada pero bien sabía que era lógico que Shun reaccionara así, murmuró una disculpa mientras Shun respiraba profundo y recuperaba la calma que lo caracterizaba.

– Lo siento, no debí hablarte de ese modo – la abrazó para tranquilizarla y trató de aclarar las cosas – Trem, el día que llegaste a mi puerta con la niña, muchas preguntas se formularon en mi mente, pero no quise preguntarte nada, esperaba que tú tuvieras la confianza de decirme lo que pasaba, yo respeto tu silencio pero necesito saber ¿Por qué dijiste que soy el padre de tu hija?

– Perdóname, tuve que mentir… verás, desde el día en que mis padres se enteraron de mi embarazo, me dieron la espalda, prácticamente me sacaron de la casa y desde entonces he tenido que trabajar muy duro para poder mantenerme, a mí y a la niña. Ahora estoy sola y no tengo quien me cuide a Albi mientras trabajo, es por eso que la tuve que meter a la guardería pero hay un problema con eso… no le prestan el servicio a madres solteras…

– ¿Qué? ¿Cómo es posible que hagan eso?

– Así es, si hubiera dicho que Albi no tenía papá no la hubieran aceptado ¿Entiendes ahora por qué tuve que mentir? Por eso tuve que falsificar los papeles y ponerte a ti como el papá

– ¿Pero por qué yo?

Preguntó suavemente mientras tomaba a Trem de la barbilla para que lo mirara a los ojos. Le secó las lágrimas con el pulgar

– Perdóname pero no sabía a quién más recurrir

Shun pareció pensarlo algunos instantes. Finalmente abrazó a Trem que seguía sollozando levemente hasta que se hubo calmado por completo. Ella le contó cómo fue que consiguió empleo de cajera con lo que apenas le alcanzaba para sobrevivir. Pero todavía había una pregunta en el aire

– Y entonces ¿Quién es el verdadero papá de Albi? – Trem se sonrojó un poco – está bien, no tienes que contarme nada si no quieres

– No, quiero que lo sepas. El padre de mi hija es…

Bueno, basta decir que Shun casi se desmaya al escuchar aquel nombre. De hecho pronunció un ¿Qué? del tamaño del mundo que llamó la atención de toda la universidad. Su cerebro trataba de analizar esa información pero simplemente estaba en shock. Este si que era un gran problema… y hablando de problemas…

– Shun, te puedo pedir un favor

– ¿Por qué cada vez que alguien me pregunta eso empiezo a sentir miedo?

– Te lo suplico, sólo un par de días… necesito que te hagas pasar por el papá de Albi

– ¿Qué? Estás bromeando ¿Cierto?

– Por favor, te lo suplico… necesito resolver mis problemas por el bien de la niña pero necesito tiempo y tú eres el único que puede ayudarme

– Déjame ver si entendí, quieres que el papá de tu hija la reconozca y se case contigo y por eso viniste a buscarme a mí para que finja ser el padre de ella

– Exacto

– Ah claro, qué lógico – respondió sarcásticamente

El caso era que tenía que ir a la dichosa junta en la guardería para que Albi no fuera expulsada ya que la directora no creía que Trem estuviera casada y siempre le daba mil excusas de porqué el papá nunca ponía un pie en la guardería. Shun ofreció amablemente pagar los meses de colegiatura que hacían falta y sin más remedio tuvo que aceptar ayudarla y fingir ser el padre de Albi ¡Qué lío!

Seiya tuvo que enterarse de la situación y al igual que Shun casi se muere al saber el nombre del verdadero papá. Imaginarse a dicha persona cambiando pañales si que era divertido pero no les correspondía a ellos dar ese tipo de noticias, Trem tenía que resolverlo. Al día siguiente, Shun tenía que ingeniárselas para ir a la dichosa junta sin que su hermosa mujercita se enterara y terminara usando su látigo como arma mortal para torturarlo. Por lo pronto trataba de actuar lo más normal posible.

Ahora se encontraban sentados en la alfombra viendo una película que habían rentado, pero al parecer June no tenia muchas ganas de verla ya que decidió que besar a Shun hasta dejarlo sin aliento era más divertido que lo que estaban viendo. Pues en eso estaban hasta que tuvieron que separarse de repente porque escucharon unos gritos por toda la casa

– ¡June! – Kanon entró gritando como si hubiera visto un alma en pena – tu bebé tiene complejo de manguera ¡Ya me bañó toditito!

La joven pareja comenzó a reírse al ver la playera de Kanon completamente mojada. Este, sumamente indignado, solo les lanzó una mirada asesina a ambos mientras le entregaba el niño a June que se apresuró a cambiar a su retoño

– ¡Rayos! Esta era mi favorita, con ella me veo bien guapo, como todo un bomboncito

– Sí, como digas – respondió Shun dándole por su lado y poniendo en pausa la película que estaba viendo con June

– Bueno, voy a darme un baño porque tengo una cita muy importante… sabes, quería ver si me prestabas al niño un par de horas

– ¿Como para qué o qué? – preguntó extrañado

– Es que he notado que a las mujeres les da mucha ternura ver a un hombre tan guapo, bello y sexy como yo con un bebito en brazos, créeme, ese niño es un imán para las chicas lindas

– Ni se te ocurra, no usarás a Yeiden como señuelo

– ¡Rayos! Ya estuvo que no conseguiré más de 10 números telefónicos, estoy pensando seriamente en tener un niño que me ayude a conseguir nenas

– Ten cuidado con lo que pides que se te puede hacer realidad – respondió Shun hablando bajito

– ¿Dijiste algo?

– No, nada, no me hagas caso

– Otooto – pronunció el pequeñín señalando a su papá mientras June se acercaba a ellos

– No, chaparrito, tú tienes que decirme papá – corrigió Shun

– ¡Ya quiere empezar a hablar! – preguntó Kanon sorprendido

– Sí, ya dice mamá, Ikki… pero insiste en llamarme otooto, como lo hace mi nii-san

Así es, el niño prefería decirle así por lo que Shun se pasaba 4 horas al día tratando de hacer que le dijera papá. También ya empezaba a gatear por toda la casa por lo que ahora tenían que prestarle el triple de atención porque era un pequeñín muy travieso. Kanon se va dejando a la feliz pareja con el niño que hoy estaba más inquieto que nunca. June se veía muy cansada por lo que Shun, amablemente se ofreció a criar al bebé para que ella pudiera recostarse un rato, pero no tenía idea de en lo que se había metido.

– Vamos, bebé tienes que comer aunque sea un poquito ¿Sí?

Por más que le hiciera el avioncito, caras chistosas y todo lo que se le ocurriera, Yeiden nada más no quería abrir la boca hasta que en una de esas hizo uno de sus acostumbrados berrinches y terminó tirando su plato y manchando el piso, las paredes y parte de la ropa de Shun

– ¡Yeiden Kido! Estás en serios problemas, jovencito – dijo con enojo fingido mientras el niño se reía por el desastre que había hecho – ya verás

Tomó al niño y lo quitó de su sillita para hacerle cosquillas, en eso llegó June que se despertó con el ruido y los miró a ambos en el suelo jugando pero completamente bañados de papilla

– ¿Qué hacen? – los miró mientras esbozaba una sonrisa

– Eh, nada, aquí enseñándole a Yeiden a comer

– Otooto – dijo el niño muy contento mientras se paraba en el pecho de su papá

– No, bebé, es papá

– ¿Otooto? – preguntó el niño con carita confundida

– Papá

Bueno, parecía que eso iba para largo. Fueron a darse un baño los dos donde Yeiden jugaba con su patito de hule. June entró al baño y les trajo ropa limpia a ambos. Se acercó a la bañera y se arrodillo junto a ella. Miraba con ternura a su esposo e hijo que jugaban con las burbujas de jabón. Podía decir que su felicidad era completa con la hermosa familia que había formado. Sonrió al ver que Yeiden le llenaba la cara de espuma a Shun que ahora lucía una barba igualita a la de Santa Claus

– Ven

Shun le extendió la mano invitándola a acompañarlos en la bañera. June se sorprendió de dicha petición pero sin pensarlo mucho se incorporó y comenzó a desvestirse lenta y provocativamente para deleite de Shun que tragó saliva al ver tan bello espectáculo frente a sus ojos. Le hizo un lado para que entrara y la acomodó frente a él abrazándola por la espalda mientras ella abrazaba al niño y terminaba de lavarle la carita. June podía sentir a Shun detrás suyo y empezó a tener la loca idea de que no estaría nada mal que Yeiden tuviera un hermanito o hermanita. Shun le acariciaba el pelo y le besaba los hombros, escucharon que el teléfono sonaba con insistencia pero no querían que terminara el momento hermoso que tenían por lo que decidieron no contestar.

June giró la cabeza para poder besarlo mientras él le acariciaba los brazos y la cintura. Se había formado un ambiente muy lindo entre ellos hasta que se dieron cuenta de que se les había olvidado de un pequeño detallito. De pronto escucharon que Yeiden estornudaba producto de haber estado demasiado tiempo en el agua. Se sonrieron antes de separarse y envolver al bebé en una toalla. Se secaron mutuamente pensando que tal vez era buena hora para dormir a Yeiden y tener un momento para ellos, todo estaba perfecto hasta que Shun recordó que tenía un compromiso que cumplir. Rápidamente se vistió pidiéndole a June que lo excusara pero tenía que salir un momento por lo que ella lo miró con reproche y un tanto desilusionada.

– Lo siento, amor, vuelvo enseguida, en serio

– Pero por favor no te tardes – dijo seductoramente mientras le pasaba el pulgar por los labios

Shun se vistió rápidamente teniendo ganas de matar a alguien ¿tenia que ser precisamente ahorita la dichosa junta? Antes que terminara de arreglarse escuchó que tocaron la puerta. June estaba tratando de dormir al niño que tenia la habilidad de escaparse de su cuna. Entonces Shun fue a abrir y se topó con que la mismísima directora en persona, Trem y la niña ya esperaban por él

– Hola corazón, la directora insistió en venir para conocer nuestro hogar – dijo Trem bastante nerviosa y pasando a la sala como si nada

Shun sólo la vio como si fuera su ejecutor que lo viene a buscar para llevarlo a la silla eléctrica. La directora examinó el lugar y se le hizo un poco raro que Trem no tuviera las llaves de su propia casa, estaba segura de que aquí había algo extraño e iba a averiguar qué era

– Trem ¿Qué haces aquí? Se supone que nos veríamos allá – le preguntó bajito y disimuladamente

– Es que la junta se adelantó

– ¿Qué?

– intenté avisarte, te estuve llamando varias veces pero no contestabas

– El lugar se ve bastante bien, por lo menos la niña tiene un buen hogar. Vamonos ya que se hace tarde

– Permítame un momento, voy a buscar mi saco

Subió corriendo las escaleras. Definitivamente tenía que dejar de hacerle favores a la gente. Entró al cuarto para terminar de arreglarse. No se dio cuenta en qué momento entró june a la habitación. Ella se acercó a él provocativamente, lo abrazó por la espalda dándole un buen susto

– Pensé que te habías ido… que bueno que no…

Comenzó a darle pequeños besos en el cuello, sabia perfectamente que eso le encantaba pero Shun trataba de controlarse porque sabía que lo estaban esperando, así que muy en contra de su voluntad tuvo que rechazar muy sutilmente a su esposa

– June, no creo que este sea un buen momento para…

– Shun – ella se colocó frente a él – contigo siempre es un buen momento, amor…

En un movimiento audaz, lo empujó contra la cama y se colocó encima de él sin darle tiempo a replicar nada y como hacerlo si June no dejaba de besarlo ni un segundo. Realmente necesitaba estar con él aprovechando que Yeiden se había dormido. Era tanto el amor que se tenían que Shun por un momento olvidó en lo que estaba metido y mejor se dedicó a disfrutar el momento con ella pero tenía que detenerse ya que del otro lado lo estaban esperando la directora, su "mujer" y su "hija"

– Cómo que ya se está tardando ¿No?

Continuará…