Volvi..sí, tardé, lo q pasa es q me bloqueaba a cada rato..y además me compré HP7 xD, y lo volví a leer...y me colgué..y bueno..cosas q pasan...
Quiero agradecer, como siempre, los reviews a: wiccancat, IDALIA2209, Diluz, Caaro'r, Kamii Malfoy Black, danittalovegood, MinervaMolly-ZHP, Luna WP, ladyblacksu, jpbanime, zyuryx, ARYAM, sanny-potter, NenaOrion, Noesiita, Inari-Chan Black, viktor jos krum, Sowelu, Joslin Weasley, Helen Nicked Lupin, sol potter black, Nimue-Tarrazo y monse evans.
Bien, este capítulo va dedicado. Ya sé, es el dos de marzo, faltan dos días, pero Nalle, te deseo un muy feliz cumpleaños y ojalá te guste este regalo literario...TE QUIERO LOCAAAAAAA.
NO LEAS ESTE FIC SI NO LEISTE HP7
Todos aquellos personajes, lugares, hechizos, animales, etc, que reconozcan, NO SON MÍOS...en cambio, aquellos personajes que no conozcan (Bella Sharp, Meg Malfoy, Gwen Adams, etc) sí me pertenecen.
Aviso: háganse un tiempo largo para poder leer este cap. Es enorme xD.
Capítulo 14: Nimuë.
-¿Cómo que...cómo que tu hija Nimuë?-preguntó Lily con voz desmayada. Ted respiraba entrecortadamente, y ella podía oír cómo aspiraba el aire.
-Sí...mi hija Nimuë-repitió Ted. Suspiró-ella es la mujer que está en Italia...-el silencio era atroz, y rogó que alguien lo rompiera. Las reacciones eran las esperables: todos estaban boquiabiertos. Menos Harry, claro, quien sabía de la existencia de Nimuë.
-Tu hija Nimuë es la mujer en Italia-susurró Lily, tomándose el pecho.
-Bah...mujer...-musitó Ted-apenas tiene cinco años-
-Es una niñita...-dijo Ginny, recobrando la voz-y...¿y cómo es ella?-Ted suspiró.
-Es la niña más hermosa del mundo...-dijo con voz melosa-tiene...tiene mis ojos, y es pícara y vivaz como...como lo era mi madre-
-¿Y quién es la madre?-preguntó Victoire de repente. Ted tragó saliva.
-Eso no es importante...-susurró-la crío solo-
-Y...-Albus no sabía qué decir-y...¿y con quién está ella allá en Italia?..¿sus abuelos maternos?-
-¿Quién es Nathaniel?-preguntó Lily, recordando de pronto aquel nombre. Ted la miró detenidamente. Lily se sintió desfallecer. Los ojos masculinos estaban negros, negros y oscuros como el azabache.
-Nathaniel es el padrino de Nimuë-respondió, mirando fijamente a Lily-está con él..mientras yo venía a aquí a enterrar a mi abuela, él la cuidaría...-
-¿Tú sabías esto papá?-preguntó James. Todas las miradas se posaron en Harry. Él tomó aire hondamente. Carraspeó.
-Sí, lo sabía...sabía que Ted era padre y que tenía una niña-
-¿Por qué no lo dijiste?-preguntó Ginny con indignación-¿a tu propia esposa se lo ocultaste?-
-Eso no se hace Harry-dijo Hermione.
-Yo le pedí al tío que no lo contara...-dijo Ted, viendo que en cualquier momento Harry sería asesinado por su culpa.
-Pero debiste habérnoslo contado-terció Ginny, enojada-me ocultaste eso tan importante de la vida de Teddy..aunque sea debiste habérmelo dicho a mi-Harry suspiró.
-Cielo, Ted me pidió que guardara el secreto...-James, Albus y Lily rezongaron-y a ustedes también les guardo secretos, asi que no se quejen-
-Gracias por guardar el secreto tío-susurró Ted. Suspiró ante las miradas furiosas de las demás personas en aquel lugar-sé que no debí ocultarlo...pero...tenía tanto miedo, Nimuë tenía apenas unos días de vida cuando se lo comuniqué a Harry, y su madre y yo no estábamos casados...sentía tanta incertidumbre-se encogió de hombros-todo fue tan repentino..ni siquiera la habíamos planeado..sólo...sólo llegó...y cambió mi vida por completo, tuve que madurar de golpe...tenía tan solo veintidós años...-suspiró y se despeinó el cabello en un gesto de desesperación-ella es lo único que hace que mi vida tenga algo de sentido...-hubo varios carraspeos. Los ojos de Harry estaban humedecidos mientras observaba a Ted.
Se hizo el silencio nuevamente en la cocina.
-Y...em...¿Andrómeda lo sabía?-preguntó Arthur.
-Sí, y estaba muy feliz por ello-dijo Ted con voz afligida. Recordar a su abuela y a su hija, ambas al mismo tiempo, era terriblemente doloroso. El silencio volvió a reinar en la cocina.
-Bueno...pues...-comenzó Molly-¿quieren postre?-pero ya nadie parecía poder probar bocado.
-Yo me iré a mi cuarto-susurró Ted. Carraspeó.
-¿No quieres que hablemos Teddy?-preguntó Harry. Ted negó con la cabeza.-Teddy, de veras-
-No tío, está bien-susurró Ted-me voy arriba-Lily se encogió en la silla cuando Ted clavó sus ojos en ella. Él salió de la cocina, sumiendo a Lily en una desesperación atroz. Debía hablar con él urgentemente, y...pedirle disculpas. No iba a ser tan fácil lograr que él la perdonara.
-Bien hecho Lily-dijo Victoire, fulminándola con la mirada-has arruinado la cena...-
-¿A ti solo te importa la cena?-masculló Rose-deberías preocuparte por lo que Ted está sintiendo, frívola de porquería-
-Rose, el vocabulario-chilló Ron. Rose se cruzó de brazos, rabiosa. Victoire se levantó con brusquedad de la silla y caminó hacia la puerta, dispuesta a salir. La vieron desaparecer hacia la sala de estar.
-Merlín-susurró Lily, escondiendo el rostro entre las manos-Ted...Ted no va a volver a hablarme nunca más-
-Algún día tenía que decírnoslo ¿no?-dijo Rose-tranquila...él...él te perdonará-
-No-susurró Lily desesperada-no me perdonará nunca-
-Todo saldrá bien-la voz de Frank sonó conciliadora. Le palmeó el hombro, y le sonrió. Ay, si tan solo fuera Frank quien le gustara, la vida sería mucho más simple. Pero no. Ella debió enamorarse de aquel que la rechazara y la hiciera sentir una niña infantil.
-Déjame decirte Lily, que estuviste muy mal-dijo Harry con voz sombría-no debiste haber hecho semejante escándalo...-ella suspiró.
-Lo sé-susurró-lo sé...-
-¿Me podrías explicar..?-
-No papá, por favor, déjame en paz...no...-se levantó de repente de la silla-me voy a mi cuarto-se alejó de la mesa, sabiendo que los que estaban allí sentados la observaban detenidamente. Salió de la cocina dando tumbos, y se recargó contra la pared, pensativa y ligeramente triste. ¿Qué había hecho?, si alguna vez Ted le había tenido un poco de confianza y aprecio, las había mandaba al diablo luego de esa cena fatídica. Tomó aire hondamente, y decidió subir hacia el segundo piso. El pasillo estaba demasiado oscuro, y se sintió aún peor de lo que se había sentido en la cocina, siendo observada con malas caras por todos los presentes. Tomó aire en grandes bocanadas, sabiendo lo que tenía que hacer a continuación. Llegó a la puerta del cuarto de Ted, sintiendo a su corazón palpitar violentamente dentro de ella. Los nervios habían comenzado a jugarle en contra, y tragó saliva. Levantó la mano, dispuesta a tocar la madera de la puerta violentamente con los nudillos, pero la puerta se abrió antes de que pudiera siquiera rozarla. Miró detenidamente al hombre frente a ella. Tragó saliva ruidosamente al ver que los ojos de él brillaban demasiado oscuros, observándola con rabia, odio y repugnancia.
-¿Qué quieres?-masculló Ted furioso. Lily se mordió el labio.
-¿Puedo..puedo pasar?-titubeó ella, dando un paso.
-No-dijo él rotundamente-di lo que tengas que decir y lárgate-
-Er...yo...quería...pedirte..perdón..-Ted sonrió con sorna.
-No te perdono-dijo, cerrando la puerta.
-Pero...-la puerta se abrió y Lily vio el rostro enfurecido de Ted.
-No-te-metas-más-en-mi-vida...¿de acuerdo?-dijo él apretando los dientes-y no quiero volver a ver tu cara nunca más en lo que me quede de existencia, y si puedes, trata de no hablar cerca de mi-
-Pero Ted...-susurró Lily con voz crispada.
-Pero nada-musitó él-ya oíste...y ve con tu noviecito Frank-dijo mordaz. Lily se quedó boquiabierta.
-¿Tienes celos de Frank?-Ted gruñó.
-LÁRGATE-bramó, cerrando la puerta. O mejor dicho, intentando cerrarla, porque Lily había interpuesto su cuerpo para que no lograra hacerlo. Se miraron, desafiándose y fulminándose con la mirada.
-¿Por qué estás enojado?-preguntó Lily, forcejeando para que Ted no cerrara la puerta-¿por lo de tu hija, o por lo de Frank?-
-VETE-graznó Ted-VETE Y DÉJAME EN PAZ-
-Y luego me dices a mi infantil-masculló Lily enojada. Ted la fulminó con su oscura mirada color ébano.
-Vete al diablo..y lárgate, déjame tranquilo-Lily suspiró.
-Estaba enojada...porque tú..me rechazas pero a Victoire no...-
-Las rechazo a ambas-masculló él con voz ronca.
-¿Por qué?-Ted la miró seriamente.
-Porque mi vida ya es bastante complicada para agregarle una novia...además, mi hija es todo lo que necesito...-
-No te creo...-
-Pues no me creas-farfulló él rabioso-y ahora lárgate...-
-Además...-susurró Lily-me habías dicho que había una mujer en Italia..yo jamás habría imaginado que esa mujer era una niña de cinco años llamada Nimuë-Ted suspiró hastiado.
-Lily, vete de mi cuarto-
-¿Y su madre?-preguntó Lily, mientras Ted la empujaba al pasillo-¿la madre de la niña?-se aferró a Ted con brazos y piernas para que no la lanzara al corredor, y se sonrojó al sentir los músculos del torso. Lo miró a los ojos, y para su grata alegría, ya no eran negros, sino amarillos. –La madre de Nimuë...ella...tú y ella...-no quería ni pensarlo.
Ted cerró los ojos fuertemente. Separó a Lily de él con demasiada brusquedad.
-La madre de Nimuë...-negó con la cabeza-eso no te interesa-
-Claro que sí-susurró Lily-yo...yo te amo...-Ted apretó los puños.
-NO LO DIGAS MAS-bramó él-si me amaras como dices, no habrías hecho ese escándalo...y yo no tendría que saldar cuentas con nadie...ni tendría ganas de largarme, y volver con mi hija, que es lo que debería hacer-
-¿Te irás?-preguntó Lily con voz quebrada-no...Ted...-
-Mi plan nunca fue quedarme...yo sepultaría a mi abuela y volvería a Italia...pero...-por un fugaz momento, Lily notó la intensa mirada que él lanzaba. Una mirada cargada de amor y de deseo.
-¿Pero...?-preguntó ella, esperanzada-¿qué pasó que decidiste quedarte?-Ted la miró detenidamente.
-No te interesa-masculló él-y ahora lárgate-
-Pero...y la madre...-Ted golpeó el mueble que estaba a su lado, y Lily se paralizó.
-LA MADRE DE NIMUË MURIÓ DE LEUCEMIA UN AÑO DESPUÉS DE QUE LA NIÑA NACIÓ-bramó Ted, sus ojos negros destilando rabia y odio-Y AHORA LÁRGATE, NO QUIERO VERTE NUNCA MÁS-.
Lily salió de aquel lugar corriendo, y cerró la puerta. Se mordió el labio, recargándose contra la pared, y sollozó. Ted nunca le perdonaría. Lo había visto en sus ojos, él jamás olvidaría lo que le había hecho, se había portado como una zorra. Los pasos de alguien acercándose por el corredor le hicieron levantar la mirada, y se encontró con los severos ojos de su padre.
-¿Lil?-ella sollozó cuando él se agachó a su lado y le acarició la mejilla-hijita...-
-Él nunca va a perdonarme-susurró Lily con voz quebrada-está furioso...y...quiere volver a Italia cuanto antes...-Harry palmeó el hombro de Lily.
-Eso no pasará-dijo él con seguridad. Se puso en pie y tocó suavemente con los nudillos la puerta.
-Lárgate-bramó Ted desde dentro del cuarto. Harry carraspeó.
-Teddy, soy Harry-dijo tranquilamente. La puerta se abrió segundos después, y el rostro de Ted se dejó ver tras el umbral.
-¿Podemos hablar Teddy?-preguntó Harry con voz dulce. Ted carraspeó.
-Claro-respondió él, un tanto cohibido. Harry entró con elegancia al cuarto, y Ted cerró la puerta.
Lily se quedó en estado de alerta, esperando oír algo. Pero decidió ponerse en pie y apoyar el oído sobre la puerta, para poder escuchar mejor.
-¿Se puede saber por qué hay una valija sobre tu cama Ted?-preguntó Harry con voz aguda.
Lily oyó que Ted suspiraba tristemente.
-Volveré a Italia mañana mismo-sentenció con voz sombría.
Lily se mordió el labio detrás de la puerta. Rogaba que eso no ocurriera. No quería jamás alejarse de Ted.
-Eso no ocurrirá-dijo Harry seriamente.
-No, tío...-
-Escúchame bien Ted..-dijo Harry con autoridad-escúchame-ordenó-tú no te irás a ninguna parte...te quedarás aquí..-
-¿Y mi hija?-preguntó Ted con voz desesperada-¿qué pasará con..?-
-Ella vendrá a vivir aquí-dijo Harry-y no lo discutas Teddy-Ted suspiró.
-Pero tío...-
-Ted, me encantaría conocer a Nimuë-dijo Harry con voz dulce-al fin y al cabo..yo soy como su abuelo-
-Quiero irme-dijo Ted-no me quiero quedar...me siento...-carraspeó-tan aislado y...asfixiado...-
-No voy a dejar que te vayas...tú perteneces a este lugar...Grimmauld es tu hogar Teddy-Ted suspiró. Se hizo el silencio dentro de la habitación.
-¿No conoces a Nimuë?-preguntó Ted con voz suave.
-No...solo he visto fotografías de cuando nació..-se hizo un breve silencio-¿cómo es ella?-
-Ya lo sabes-terció Ted-tiene cabellos rubios y rulos...y tiene mis ojos...-
-¿Es metamorfomaga?-
-No...-dijo Ted, rotundo.
-¿Por qué?-
-Gen recesivo...-respondió Ted-mi padre era rubio...así que...-
-Ya comprendo..no es metamorfomaga porque Nymphadora era morocha...-volvió a hacerse el silencio.
-Entonces...-
-Te quedarás-dijo Harry. Suspiró-no quiero obligarte a hacerlo, y si quieres irte...hazlo..pero me haría muy feliz que te quedaras...y que trajeras a tu hija aquí-Ted suspiró.-¿Cuánto crees que...tardarás en arreglar ese tema?-
-Un día-respondió Ted-si envío una carta ahora, tal vez Nimuë esté mañana mismo aquí-
-Perfecto...-dijo Harry-entonces arreglaremos todo para la llegada de tu hija...¿qué color es su favorito?-
-Ni se te ocurra-Lily oyó la risita de su padre.
-¿Por qué no?-Ted suspiró.
-Le gusta el rosa...pero no quiero que le armes un cuarto...ella dormirá conmigo..-
-Como digas-dijo Harry como quien no quiere la cosa. –Entonces Nimuë vendrá mañana mismo...o eso esperamos-
-Sí, tal vez...-
-Desarma la valija-dijo Harry.
Lily se sobresaltó cuando la puerta se abrió, y terminó pegada contra la pared opuesta del pasillo.
Harry la miró atentamente mientras salía del cuarto de Ted.
-¿Estuviste escuchando la conversación?-preguntó Harry con indignación. Lily sonrió como disculpa.-Eres demasiado curiosa...o metiche-suspiró-bien, vamos abajo-
-¿Para qué?-preguntó Lily, mientras Harry rodeaba sus hombros con el brazo.
-Para anunciar la noticia de que la hija de Ted vivirá con nosotros...como estoy seguro de que ya sabes-Lily sonrió incómoda.
-Papá...-
-Dime...-Harry la miró atentamente. Lily tomó aire hondamente.
-¿Cómo es...Nimuë?-Harry sonrió.
-Pues no la conozco ahora...las pocas fotografías que tengo son de cuando ella tenía apenas unos días de vida...ya sabes, los primeros hijos son la novedad..le sacas fotos en todas las poses habidas y por haber-Lily sonrió. Era cierto. Había fotografías de James para empapelar Grimmauld Place. Bah, en realidad había fotos de los tres para empapelar una casa entera. –Y bueno...Ted le sacó muchas fotos...-
-¿Y cómo es?-preguntó Lily cuando llegaron al vestíbulo.
-Es una muñeca-respondió Harry-aunque claro...-miró a Lily sonriendo-ninguna niña es más hermosa que mi niña-le tomó las mejillas y la besó en la frente.
-Ay papá-chilló Lily mientras Harry la llenaba de besos.
-Eras tan hermosa...bueno...eres hermosa, pero ay...te quería comer cuando naciste-Lily rió divertida mientras Harry la abrazaba-eras tan rosadita, y tenías mucho cabello rojo..no tenías pecas, pero...ay...eras una muñequita pelirroja-Lily rió. –Por cierto...-el tono de voz de Harry cambió, y Lily se puso en estado de alerta-¿cómo es eso de que...Frank quiere salir contigo?-ella rió con una risa nerviosa.
-Pues...no sé...-Harry rió.
-Te juro, yo creí que te gustaba Teddy-Lily tragó saliva muy fuertemente-cosa que no me extrañaría...Ted tiene..un no sé qué-Lily suspiró. Pues claro, era hermoso, caballero, inteligente, maduro...Ted en pocas palabras era perfecto.
-¿Te habría molestado que Ted me gustara?-preguntó, tanteando el terreno. Harry se quedó en silencio un par de segundos.
-Pues no lo sé-admitió, frunciendo el ceño-es...extraño que tu hija pequeña de diecisiete años se enamore de un hombre de veintisiete-
-¿Te molestaría o no?-
-Pues...-
-Papá...-Harry sonrió.
-Lo que pasa es que...Ted es como tu hermano mayor...¿no sería medio puaj?-Lily levantó las cejas, y rió. –Honestamente...no me molestaría-Lily miró a su padre con emoción-pero me gustaría que...-Lily enarcó una ceja-que no te enamoraras nunca-
-Eres muy celoso-
-Eres mi única hija-dijo Harry-aunque estoy más que seguro que algún día te casarás...y muy en el fondo lo espero-ya habían llegado a la cocina. Todas las miradas se posaron en ellos dos. Casi todos los presentes aún estaban allí, incluso Victoire, seguramente porque se había aburrido en donde quiera que hubiese ido. El único que faltaba era Ted.
-¿Y?-preguntó Ginny-¿qué pasó?-Harry sonrió abiertamente-parece que hay buenas noticias-
-Hablé con Teddy, y...lo convencí de que no volviera a Italia...-dijo alegremente-y es así que decidimos, o mejor dicho, decidí-rió-que Nimuë venga a vivir con nosotros-
-Oh, genial-dijo Molly alegremente-conoceremos a la hijita de Ted-
-¿Por qué tiene que venir aquí?-masculló Victoire, provocando que todos la miraran enarcando las cejas-durante un mes estuvo en Italia...puede quedarse allí...-
-Ningún padre debe ser separado de sus hijos...Victoire-dijo Lily con rabia-Ted necesita a su hija, como ella necesita a su padre..-
-Concuerdo con Lily-dijo Albus-además..no nos vendría mal tener a una niña correteando por la casa-
-Rompiendo todo y sin dejarnos dormir-susurró James desesperado. Lily lo fulminó con la mirada.
-¿De qué te quejas? si tú nunca duermes aquí-ambos se desafiaron con la mirada durante varios segundos.
-Bien, supongo que es hora de que vayan a descansar-dijo Harry-James trabaja mañana...y tú Al...-
-Tal vez vaya con James al comercio del tío George...-
-Hugo hará lo mismo-dijo Ron-estoy harto de que esté todo el día paveando-Hugo torció el gesto.
-Además Rose va al instituto-dijo Hermione. Suspiró-vamos a casa-
Se fueron despidiendo uno a uno. Rose miró fijamente a Lily antes de adentrarse en la chimenea.
-Mañana hablamos-susurró Lily, y Rose hizo una seña con la cabeza.
-Bien-dijo Harry luego de que los Weasley desaparecieron tras llamaradas verdes-creo que...-se interrumpió al ver a Frank-oh, tú sigues aquí-Frank sonrió dulcemente.
-Lo siento señor Potter, si lo desea me voy-dijo.
-Oh no Frank, tú querías hablar conmigo…y así lo haremos-lo miró atentamente-¿quieres que vayamos a mi despacho?-Frank asintió con la cabeza, y le guiñó un ojo a Lily antes de seguir a Harry hacia las escaleras. Lily tragó saliva cuando todas las miradas se posaron en ella en el momento en que Frank y Harry desaparecieron.
-¿Puedo saber qué significa eso?-preguntó Albus con voz seria.
-Sí...a mi también me gustaría que me explicaras...-musitó Ginny, cruzándose de brazos.
-¿Podemos..hablar en otro lugar?-balbuceó Lily, mirando disimuladamente a James, que los miraba sin entender absolutamente nada.
-Por supuesto-dijo Albus-vamos a mi cuarto-
Los tres se dirigieron a las escaleras. Lily se sentía como un condenado a muerte que se dirige a la guillotina, acompañado de sus verdugos. Tomó aire hondamente y suspiró cuando Albus, al llegar al final del pasillo, abrió la puerta del cuarto.
-Entra-ordenó. Y Lily se vio horrorizada con el parecido que su hermano tenía con su padre. Más cuando se enojaba. Entró a la habitación de Albus dando traspiés, y se tomó del buró para no caerse. La puerta se cerró con un chasquido, y dio un respingo. Albus y Ginny la miraban desde distintas posiciones. Lily levantó las cejas. Aunque Albus y Ginny no se parecían en nada, en ese momento se veían tan iguales. La misma expresión enojada, el mismo frunce entre las cejas, el mismo rictus de la mandíbula. Rayos.
-Bien...-dijo Ginny, luego de carraspear-nos debes una explicación-
-Sí...supongo-susurró Lily luego de restregarse las manos.
-¿Y bien?-preguntó Albus, impaciente. Lily suspiró.
-Todo fue idea de Rose...-dijo ella rápidamente. –Yo no tuve nada que ver...-
-Entonces...-comenzó Albus, apoyándose contra la pared en una pose demasiado parecida a la que tomaría Harry en situaciones similares-todo eso...le estás haciendo creer a la familia entera que...te gusta Frank Longbottom...-se rascó la nariz con suavidad. -¿Sabes lo que eso implicará si a papá se le ocurre decirle a Neville que tú y Frank...se gustan?-Lily abrió y cerró la boca, pero no tenía absolutamente nada para decir.
-No lo pensé-admitió-pero no fue mi idea...-
-Pero accediste Lily-dijo Ginny enojada-no importa si lo armó Rose, tú accediste-
-¿A ti no te gusta...?-Albus dejó la frase a medio terminar, mirando disimuladamente a Ginny.
-Mamá lo sabe Al, no te preocupes...-
-Oh-
-Sí..me gusta Ted-dijo Lily, mirando detenidamente el cobertor verde de la cama de Albus-lo amo, estoy muy enamorada de él...¿pero qué puedo hacer?-Albus torció el gesto.
-En ese tema no puedo darte consejos..soy el menos indicado-
-Yo sí puedo darte consejos...-dijo Ginny-y ya te he dicho lo que debes hacer-
-Luchar-dijo Lily con sorna-como si eso sirviera con Ted-
-Sirve con cualquier hombre-dijo Ginny.
-Ted no es normal-replicó Lily. Ginny hizo una mueca.
-Tu padre tampoco lo es-chilló ella-no lo era..siempre preocupado por salvar al mundo antes de buscar su propia felicidad...¿sabes lo difícil que fue conquistar a un hombre ocupado por salvar a la humanidad?-Albus rió-no tienes idea de lo que sufrí por su causa, Lily...y no me arrepiento...-admitió con una sonrisa. Lily suspiró hastiada.
-¿Y cómo piensas soportar tus salidas con Frank?-preguntó Albus-es claro que papá está encantado con que salgas con él-
-Lo soportaré...Frank es un gran chico...-
-¿Y Ted?-Lily dio un respingo.
-¿Qué tiene Ted?-Albus rió burlón.
-Pues es claro que Ted está celoso..¿no le has visto la cara?-
-¿Puede ser que todos los hombres reaccionen cuando una le hace tener celos?-masculló Ginny-Harry reaccionó luego de verme besar a Dean Thomas-Lily abrió los ojos asombrada.
-Mamá, me acabas de encender la lamparita-dijo emocionada.
-No-dijo Albus.
-Oh Al...-
-No Lily-
-¿Cuál es el problema..?..un besito no hará nada...-
-No Lily, por Merlín...luego de andes lloriqueando por los rincones...-Lily hizo caso omiso a los sabios consejos de Albus.
-Bien, ya está...-dijo Lily, tozuda-creo que ya he aclarado sus dudas..-la expresión de Albus la hizo callar.
-No...no has aclarado absolutamente nada, y que no me entere que has usado a Frank más de lo que ya lo estás haciendo-Lily suspiró con hartazgo.
-Al... ¿tienes que ser tan redomadamente moral y correcto, maldita sea?-Albus sonrió.-Por favor..-
-Estoy de acuerdo con tu hermano-dijo Ginny. Suspiró al ver la mirada suspicaz de Lily-haz lo que se te plazca Lil..pero luego...-torció el gesto-no te quejes-se levantó con elegancia de la silla en donde se encontraba, y salió del cuarto con suavidad. Ambos hermanos se miraron.
-No me digas nada-dijo Lily enojada-ya sé lo que vas a decir: que está mal que utilice a Frank..pero él sabe que lo voy a utilizar...-Albus frunció el entrecejo.
-Ni que Frank fuera un pañuelo descartable-murmuró él. La señaló con el dedo-él no tiene por qué enjugar tus lágrimas...-
-¿Cuáles lágrimas?-chilló Lily avergonzada.
-No te hagas la desentendida..las lágrimas que derramas por Ted..¿te crees que soy idiota?-Lily se mordió el labio y miró al suelo-nadie merece tus lágrimas...-
-Eres el menos indicado para decirme eso-espetó ella con rabia. Albus respiró de forma entrecortada durante varios segundos, y clavó su intensa mirada verde sobre Lily.
-Sí..tal vez...-murmuró-y por eso mismo...puedo darte consejos desde mi ejemplo...-sonrió de forma socarrona-eso hace la gente normal...-Lily suspiró hastiada.
-¿Tienes algo más para decir?-
-Sí-
-Dilo y lárgate...-Albus sonrió tristemente.
-Te quiero demasiado como para verte sufrir por él...-Lily se mordió el labio cuando miró a su hermano a los ojos-si me entero que él te...lastima otra vez...se las verá conmigo...-
-Él no hará nada...-Albus la calló con una seña de la mano.
-No me importa...-
-No Al, de veras...Ted...yo sufro...sola...-
-No Lil, tú sufres porque él te da razones para hacerlo...-Lily bajó la mirada-si él no te diera esperanzas...-
-Ya basta Al..por favor-suplicó ella, cruzándose de brazos-¿qué puedo hacer?..no te das una idea de cuánto lo amo y de cuánto me duele que...-la mirada de Albus fue elocuente.
-Claro que te entiendo-murmuró él. Se miraron, notando que se comprendían aún más de lo que creían. Lentamente se acercaron el uno al otro, y, luego de mirarse a los ojos, se abrazaron fuertemente.
Albus acarició el largo cabello rojo de su hermana con suma ternura, como si ella fuese una preciada joya. Verla sufrir, saber que ella lloraba en las noches por Ted, que su corazón, siempre acorazado contra el dolor, se partía en pedacitos por aquel hombre, lo hacía sentir impotente y enojado consigo mismo por no poder hacer absolutamente nada.
-Tú nunca llorabas...-susurró luego de oír un suave sollozo-tú no llorabas-Lily se separó ligeramente para poder mirarlo a los ojos-en eso te pareces a mamá...ella llora cuando está desbordada...-
-Mamá sí llora-musitó Lily en voz baja-pero lo hace en su cuarto...la he oído cuando ocurrió lo del ataque de papá...-
-Pero tú...lloras con más frecuencia que ella..Lil, tú no llorabas...-
-Al no seas terco-susurró ella, enjugándose las lágrimas.
-Desde que Ted está aquí, lloras todo el tiempo..-
-Ya basta Al..por favor-murmuró Lily con voz crispada-entiéndelo: lo amo..no puedo hacer nada contra eso...-
-Olvidarlo sería buena solución...-Lily negó con la cabeza. Albus suspiró- de acuerdo..no lo olvides..pero por lo menos intenta mantener tu dignidad...-Lily lo miró indignada-es solo una sugerencia...-
-Te estás pasando de la raya Albus-
-No me estoy pasando nada..¿crees que me divierte verte sufrir por Ted?-espetó Albus rabioso. Lily bajó la mirada.
-Sé que no Al...pero por favor...-
-Lily-Albus la tomó fuertemente de los codos-tú jamás llorabas..nunca en mi vida te vi derramar lágrimas por ningún hombre...¿por qué por él?-Lily se mordió el labio.
-Me cuesta creer que no lo entiendas Al...-dijo con desilusión-lo amo-susurró con vehemencia-lo que siento por él jamás le sentí por otro..-Albus suspiró.
-Creo que discutir no nos llevará a nada...-murmuró con sensatez. Sonrió-eres terca y tozuda...-rió al ver la indignación reflejada en el rostro de Lily-por algo somos hermanos..nos parecemos en eso-
-Sí...-se abrazaron fuertemente, y así se quedaron durante varios minutos, sabiendo que, a pesar de que físicamente eran tan distintos uno del otro, en el interior eran casi iguales, y tener la certeza de que se entendían era algo muy tranquilizador.
OoOOoO
El silencio del pasillo le apaciguó ese instinto lobuno que había heredado de su padre. La penumbra lo envolvía, y, estando sentado junto a la puerta de su cuarto, se sentía muy pero muy calmado. Y eso era demasiado extraño. Después de todo lo acontecido aquel día, debería estar despotricando contra el mundo entero..o mejor dicho, contra Lily. Suspiró. No podía enojarse con ella de verdad, porque cada vez que se rabiaba y le gritaba, y notaba la expresión de dolor que aparecía en el semblante femenino, una dolorosa punzada de remordimiento le sacudía el estómago.
Irremediablemente...se había enamorado de aquella niña, y, al contrario de lo que todos creían, iba a ser todo lo posible por esconderlo y olvidarla. Oh sí. Era tan testarudo como Remus. Testarudo y estúpido como Remus.
Se mordió el labio al mirar la puerta del despacho de Harry, a pocos metros. Se sentía tan tentado de oír la conversación llevada a cabo entre su padrino y el hijo de Neville. ¿Quedaría muy mal si se aparecía sigilosamente por aquel pulcro cuarto?...Se levantó con lentitud del suelo de madera, y caminó en varias zancadas hacia la puerta. Apoyó ligeramente la oreja sobre la puerta, esperando oír algo...La puerta se abrió de golpe, y el respingo que él dio por poco lo deja pegado contra la pared opuesta del pasillo. Pero como él era un hombre ya bastante maduro, y el miedo podía metérselo bien adentro, se quedó de pie junto al umbral, observando al joven que salía al corredor con una expresión demasiado feliz para su propio gusto.
-Buenas noches Lupin-dijo Frank, mirándolo con burla. Ted frunció el ceño, y Frank notó el destello oscuro en sus ojos.
-¿Puedo hacerte una pregunta Longbottom?-dijo Ted con voz seria, mientras tomaba firmemente a Frank del codo. Se fulminaron con la mirada durante varios segundos.
-Hazla rápido-dijo Frank con los dientes apretados.
-¿Qué pretendes con Lily?-Frank levantó las cejas, para luego sonreír burlón.
-¿Te importa?-Ted apretó el brazo que tenía entre las manos-no le haré nada que ella no quiera-
El movimiento fue muy rápido, y antes de que Frank pudiera reaccionar, Ted ya le estaba clavando la varita en la garganta.
-¿Celoso Lupin?-masculló Frank. El temblor en su voz hizo sonreír a Ted.
-Por supuesto que no-masculló con voz chillona.
-Entonces podrías soltarme-murmuró Frank. Su mirada se clavó al final del pasillo, y Ted volteó.
-¿Qué estás haciendo?-la voz de Albus sonó chillona-quítale tu varita de ahí-Ted guardó su varita a regañadientes. Frank se sobó la garganta con expresión adolorida.
-Dile a Lily que me voy...y que ya hablé con el señor Potter-dijo Frank mirando a Albus, que se había acercado cautelosamente.
-Ve tranquilo-
Ted apretó los dientes cuando Frank clavó los ojos en él. El desafío era claro. Frank volteó y caminó con rapidez por el corredor, mientras Ted lo observaba desaparecer. Suspiró, y miró a Albus, que lo observaba con una ceja enarcada.
-¿Puedo preguntarte...?-
-No Albus, no puedes...-dijo Ted con firmeza.
-Ted...-
-No quiero hablar contigo Albus, déjame en paz-
-¿Se puede saber qué sucede aquí?-ambos jóvenes se sobresaltaron al oír la voz dura y autoritaria del hombre parado junto al umbral de la puerta del despacho.
-Nada..no ocurre nada-respondió Ted, intentando huir hacia su cuarto. Pero Harry, notando sus intenciones, lo tomó del codo.
-Ven conmigo Ted, tengo que hablar contigo-Ted suspiró mientras Harry lo arrastraba hacia el despacho, al tiempo que Albus los observaba.
Harry cerró la puerta de su despacho con lentitud, e invitó a Ted a sentarse. El joven carraspeó.
-¿Cómo te fue con Longbottom?-Harry miró a Ted enarcando una ceja.
-Bastante bien...-
-¿Qué intenciones tiene con Lily?-Harry se acomodó los anteojos y lo miró con esa mirada de rayos X que a Ted tanto incomodaba.
-Tiene buenas intenciones-susurró Harry, removiendo unos papeles. Suspiró-quiero pedirte un favor...-Ted levantó la mirada del escritorio para mirar a su padrino.
-Dime...-
-Conozco bien a Frank y sé que es un buen chico...pero, como chico que es, puede ser un tanto impulsivo y descontrolado...-Ted enarcó una ceja.
-¿Longbottom tiene esa clase de intenciones con Lily?-Harry se encogió de hombros.
-Que sea el hijo de Neville no quiere decir que no tenga esos instintos...así que me gustaría que...lo vigilaras..-Ted levantó las cejas.
-¿Por qué?-
-Quiero que acompañes a Lily a sus citas con él...-
-No-
-Ted...-
-No tío, no...-dijo Ted firmemente-no me pidas eso-suplicó.
-¿Por qué?¿qué es lo que te molesta de esa petición?-Ted abrió y cerró la boca, intentando buscar una justificación para aquello. Bien, honestamente, él no quería acompañar a Lily a sus estúpidas citas con el estúpido de Longbottom porque..estaba celoso. No quería ver a Lily saliendo con aquel idiota que sonreía con indulgencia todo el tiempo, que tenía sonrisa fácil y era...sumamente divertido.
-Porque no quiero...-chilló Ted angustiado.
-Teddy...-
-No-masculló Ted, imaginándose a él, a Lily y a Longbottom, los tres en un mismo lugar...imaginándose a los dos tortolitos bailando apretadamente en una disco, mientras él se carcomía por no poder matar a golpes al chico. Sacudió la cabeza, ahuyentando las imágenes mentales de Lily y Longbottom besándose...
-Ted, escúchame...-Ted negó con la cabeza-Ted, por favor…-
-No-masculló Ted-¿para qué rayos tiene dos hijos varones?, no me pidas eso a mi-
-No puedo pedirles eso a Al o a James...ya sabes cómo son, principalmente James..es un testarudo troglodita..y Al, a pesar de que es comprensivo y cordial, tarde o temprano reaccionará de mala manera, Lily es su hermanita menor...tú, en cambio, eres maduro y controlado...-Ted torció el gesto. Sí, era un maldito controlado de mierda.-Y además, no hay ningún lazo de sangre con Lily, por lo que no te sentirás obligado a...sobreprotegerla...-oh claro que iba a sobreprotegerla...nadie iba a tocarla mientras él estuviera cerca.
-Déjame pensarlo ¿quieres?-murmuró segundos después. Harry sonrió con alivio.
-Gracias-Ted torció el gesto. Se levantó con pesadez de la silla-por cierto...-se detuvo cuando Harry le habló-me asombra, yo creí que a Lily le gustabas tú-Ted tragó saliva.
-¿Preferirías que...estuviera conmigo y no con Longbottom?-preguntó Ted con voz desmayada. Harry lo observó atentamente.
-No lo sé...-respondió con honestidad-tú eres mucho mayor que ella, y...-sonrió de soslayo-tú tienes experiencia en la vida, sabes lo que está bien y mal...has sufrido, amado, sido feliz...ya tienes casi tu vida hecha, en cambio ella tiene tanto por vivir...-hizo una mueca-salir con un hombre bastante más mayor que ella sería como..una prisión..en cambio Frank en jovial, un adolescente...-Ted miró al suelo. Eso había dolido.
-Es decir que no-
-No..no lo sé, en realidad...porque a pesar de que le lleves diez años...tú sabrías cómo tratarla... y la respetarías mucho más que un jovencito de diecinueve años-Ted sonrió. Eso había sido un cumplido. Harry rió-igualmente...entre tú y mi hija no pasa nada...-Ted parpadeó.
-Oh...no, claro-carraspeó, y se sonrojó. Pero no lo notó porque sus mejillas ardían, sino porque su cabello era de un intenso color tomate.-Me voy-sentenció. Suspiró aliviado al ver que Harry no lo miraba, sino que escudriñaba los papeles sobre el escritorio.
-Ve con cuidado Teddy-dijo el hombre, haciendo una seña con la mano.
Ted llegó al pasillo dando traspiés. Maldijo por lo bajo a Harry y a sus poderes extrasensoriales para descifrar pensamientos ajenos. Caminó hacia su cuarto con paso decidido. Al entrar se lanzó sobre la cama, pensando. Suspiró y, levantándose de su cómodo lugar, caminó hacia el escritorio, sacó pergamino y pluma, y se disponía a escribir cuando la puerta se abrió lentamente.
-Hola-susurró Lily mientras se apoyaba contra el umbral.
Ted miró el pergamino sobre el escritorio, en donde había escrito solo una palabra: Nimuë.
-Hola...-murmuró él, arrugando el papel entre sus manos.
-¿Escribiendo una carta?-preguntó Lily, entrando sigilosamente y sentándose en la cama. Ted enarcó una ceja.
-Sí...-
-¿Sigues enojado conmigo?-preguntó ella con voz susurrante. Ted la miró con una leve sonrisa.
-No lo sé-respondió al fin, luego de observarla durante varios segundos, sabiendo que le estaba haciendo sentir mal e incómoda.
-¿Algún día me perdonarás?-
-No me hables ahora Lily, estoy intentando escribir una carta-ella se mordió el labio.
-¿Le escribirás a tu hija?-
-Sí-respondió él de forma mordaz y firme. Lily carraspeó y miró al suelo, mientras movía sus piernas a uno y otro lado.
Ted la observó detenidamente a través del rabillo del ojo, al tiempo que escribía lentamente sobre el pergamino. Luego de varios segundos cada uno ensimismado en lo suyo, Ted se levantó de la cama y caminó hacia la puerta.
-¿Crees que tu madre me preste a Pig?-
-Pig ya es viejo...-susurró Lily, retorciéndose las manos. La cercanía de Ted la ponía nerviosa-pero si quieres te presto a Athina..-
-¿Tu lechuza?-
-Sí..-
Ted miró atentamente a Lily. Su mirada era tan dulce y tímida, que tuvo el impulso de abrazarla y decirle que todo iba a estar bien. Pero, como buen Lupin que era, tenía no solo testarudez, sino además orgullo. Se mordió el labio, conteniendo las ganas que tenía de acercarse y aspirar su dulce aroma a melón y lirios.
-Gracias, préstame tu lechuza-dijo él, acercándose. Las manos de ambos rozaron ante la cercanía, y sonrieron. Aunque la sonrisa de Lily fue más radiante que la de Ted, porque él habia sonreído tenuemente y de soslayo.
-Ven-dijo ella, estirando la mano hasta tomar la de él. Aquel simple contacto, sutil y suave, hizo que ambos se sonrojaran. Salieron al corredor tomados dulcemente de la mano.
Lily lo arrastró hasta su cuarto, y entraron lentamente.
Ted observó alrededor, intentando encontrar a Athina, la lechuza de Lily. La vio posada sobre el armario, parda, imponente y hermosa.
-Athina, tengo un encargo para ti-dijo Ted, mirándola. El ave erizó las plumas y voló hacia él, para posarse sobre su hombro. Ted ató la carta a la pata de la lechuza y, acercándose a la ventana abierta, lanzó al animal al aire, para que éste tomara vuelo y desapareciera por el horizonte. La mano de Lily rozó la suya cuando ella se acercó al alfeizar de la ventana a observar el cielo estrellado. La oyó suspirar tristemente mientras jugueteaba con sus dedos.
-Ted...-
-Lily..por favor, no compliques más las cosas-susurró él cuando la mano femenina se aferró a la suya. Ella lo miró con ojos inmensos y húmedos-por favor-le acarició el mentón con la mano que tenía libre-ya no quiero verte sufrir por mi..no valgo la pena-Lily se mordió el labio fuertemente.
-No entiendes nada...-susurró ella con voz desmayada debido a la cercanía de Ted-nada de nada-tomó una gran bocanada de aire cuando la nariz de Ted rozó la de ella. Cerró los ojos mientras él dirigía la nariz por todo su rostro, aspirando su aroma.
-Adoro tu aroma...eres como...un delicioso plato lleno de frutas dulces-
-Ted...-murmuró Lily con voz susurrante. Algo pasó en ese momento, algo que ella no esperaba, algo que Ted jamás habría hecho si no fuera porque estaba completamente idiotizado con el dulce aroma femenino, y si no fuera porque su corazón latía desbocado, pidiendo a gritos que lo hiciera. Los labios de ambos se juntaron suavemente, en un beso dulce y húmedo. Aquello fue más de lo que ella alguna vez había deseado. Aunque algo salió mal cuando tomó a Ted de la nuca, dispuesta a profundizar el beso y dejarlo sin aliento, como tantas ganas tenía de hacer. Quería acariciar la lengua masculina, probar de la experiencia de él. Estaba más que segura que Ted la dejaría seca de tanto besarla...debía dar unos besos increíbles. Y fue en ese instante en que él la empujó suavemente.
Ted carraspeó, intentando calmar sus pulsaciones. Vio que Lily se tocaba los labios, aturdida y ruborizada, aun que estaba más que seguro que el sonrojo de ella no se comparaba con el suyo. La oyó reír débilmente, y la escudriñó con los ojos.
-Tus ojos son amarillos-susurró Lily divertida.
-Eso es porque acabo de excitarme-masculló él mordaz. Se detuvo en seco, y se sonrojó al notar lo que acababa de decir.
-¿En serio?-preguntó Lily provocativamente-eso puede arreglarse-Ted se sonrojó más violentamente.
-No, me voy..lo arreglo solo gracias-se volvió a sonrojar cuando oyó reír nuevamente a Lily, esta vez un poco más sonoramente.
-¿Ah si que lo arreglas tú solo?-preguntó ella riendo-pero es más divertido si es de a dos-
-Me voy Lily-terció Ted rabioso, aunque su sonrojo no lo dejaba mentir del todo. Caminó hacia la puerta y salió al pasillo.
Lily suspiró y se lanzó sobre la cama. Se mordió el labio, recordando el suave contacto de los labios de Ted..Merlín, ese hombre iba a terminar matándola..sus pulsaciones llegaban al infinito cada vez que lo tenía cerca, y ni hablar si lo besaba. Aunque eso no había sido un beso. Volvió a suspirar y sonrió, sabiendo que esa noche dormiría muy bien.
OoOOoO
Ya había amanecido cuando él por fin decidió levantarse de la cama. Los rayos del sol matutino entraban a su cuarto con fuerza, y él tuvo que taparse los ojos para no quedar obnubilado con la luz. Suspiró y observó detenidamente al cielo, que se vislumbraba a través de la ventana entreabierta. El color celeste del exterior lo abrumó, y su estómago dio una sacudida al ver que el cielo era del mismo color que los ojos de Gwen. Suspiró mientras se vestía, luego de haberse cepillado los dientes y lavarse la cara. Salió al pasillo con paso cansado. Un día mas sin ella, un día más sin su cercanía, sin sus besos..un día más con su corazón hecho pedazos. Suspiró y se despeinó el cabello, aunque para eso no tenía que hacer absolutamente nada. Se detuvo en seco al oír ruidos en uno de los cuartos de huéspedes, y se acercó sigiloso. La puerta se encontraba entornada, asi que asomó la cabeza para poder ver.
-¿Qué haces papá?-preguntó mientras entraba a la habitación, que estaba desamueblada y con la pared desnuda. Harry estaba en ese momento rasqueteando un mueble. Él lo miró luego de enjugarse el sudor de la frente.
-Hola Al...-
-¿Qué es esto?-Harry sonrió, mientras se limpiaba la mano sobre la sudada y sucia camiseta.
-Pues...es una habitación...-
-¿Para quién?-preguntó Albus maravillado, mientras observaba las maderas desparramadas por el suelo.
-Para la hija de Ted...pero no se lo digas..-dijo Harry, sonrojándose-Ted quiere que ella duerma con él..-se encogió de hombros-pero yo le haré un cuarto igual-Albus sonrió.
-Tienes muchas ganas de ser abuelo..¿cierto?-preguntó divertido, mientras Harry continuaba mejorando el buró. Él lo miró sonriendo.
-Pues sí-respondió Harry. Miró detenidamente el mueble que acababa de terminar, y observó en derredor. -¿Dónde crees que quedaría bien?-Albus se encogió de hombros.
-Pues...¿dónde piensas poner la cama?-
-Bajo la ventana-
-Pues ponlo junto a la cama-respondió Albus. Harry observó nuevamente la habitación.
-Le pondré cortinas blancas...tu madre las escogerá, yo no sirvo demasiado para esas cosas...-suspiró-y la pintaré de rosa...Ted me dijo que le gusta ese color...-
-Papá, deja de preocuparte-dijo Albus, sentándose en el suelo, mientras observaba a Harry acomodar el buró contra la pared-¿vendrá hoy?-
-Eso parece...aunque Teddy no me lo ha confirmado-
Alguien tocó a la puerta en ese instante, y ambos observaron hacia allí en el mismo momento en que Ginny entraba lentamente a la habitación, llevando sobre sus brazos una bandeja con una taza de té, un vaso con zumo de naranja, tres tostadas y un pote con mermelada de durazno. Ella miró atónita a Albus mientras cerraba la puerta con el pie.
-No sabía que estabas aquí cielo-dijo Ginny, dejando la bandeja en el suelo. Besó a Albus en la frente.
-Sí, vine a curiosear-dijo divertido, observando cómo su madre se acercaba a su padre y lo besaba dulcemente en los labios. Sonrió mientras los observaba, tan enamorados uno del otro, tan felices y apasionados. Pero su sonrisa se desvaneció al recordar un anhelo que él había tenido semanas antes, aquel deseo de casarse con Gwen. Ginny y Harry habían personificado al Albus y a la Gwen adultos, pelirroja y moreno de la misma forma que ellos dos. Suspiró.
-Gracias por traerme el desayuno Gin-dijo Harry, aún abrazado a su esposa. Ella sonrió.
-De nada...sabía que estabas ocupado...-le acarició la nuca, y lo besó en la nariz-por cierto, parece que Ted tiene algo que decirte, me preguntó por ti-volvió a besarlo, pero esta vez con ganas. Albus carraspeó, y ambos adultos rieron al separarse.
-Por favor, hay público-dijo Albus fingiendo estar asqueado.
-Vete y estaremos solos-dijo Ginny. Harry la pellizcó en la cola, y ella chilló.
-No seas así con él...-
-Tu desayuno está abajo Al-musitó Ginny, intentando separarse de Harry, pero él le besaba la nuca y jugueteaba con su cabello-Harry, por favor...¿no te bastó lo de ayer?-
-OIGAN-chilló Albus, y las risas de sus padres lo hicieron sonrojar-por favor, estoy aquí todavía-
-Oye, tú no naciste de un repollo-terció Ginny burlona.
Harry se había dispuesto a desayunar, y estaba en ese instante saboreando una tostada con mermelada.
-Bien, me iré a desayunar. Si quieren pueden buscarme otra hermanita-dijo Albus divertido. La mirada que le lanzó Ginny lo hizo reír.
-No lo digas dos veces-terció Harry risueño. El golpe que le propinó Ginny lo hizo atragantar. Ella le palmeó dulcemente la espalda para que no se ahogara.
-El amor mata-susurró Albus a Harry con complicidad.
-No, te equivocas, tu madre es la que mat...ES UNA BROMA-chilló Harry cuando Ginny lo amenazó con el cuchillo para untar. Albus rió, y se carcajeó cuando su padre tomó a su madre de la cintura y la sentó sobre él.
-Que gran poder de convicción tienes amorcito-dijo Ginny.
-No derramen miel...asquean-musitó Albus. Ginny sonrió y se levantó del regazo de Harry.
-Ven Al, bajemos a la cocina...-dijo, rodeando los hombros de Albus con su brazo-¿vienes cariño?-Harry asintió con la cabeza, tomando la bandeja y acomodándola sobre sus brazos.
Los tres salieron al corredor y bajaron las escaleras, para luego dirigirse a la cocina, que estaba atestada de personas...
-Buenos días a todos-dijo Albus al llegar. Vislumbró varias sonrisas adormiladas, y se sentó.
El desayuno ya estaba en la mesa, asi que se dispusieron a comer en silencio.
-Teddy, Gin me dijo que querías hablar conmigo-musitó Harry en voz baja. Ted, que estaba sentado a su lado, asintió con la cabeza.
-Sí..ya sabes...-murmuró. Harry frunció el ceño.
-¿Qué es lo que ya sé?-
Ted carraspeó incómodo cuando Lily clavó su mirada en él. Aún recordaba el dulce beso que se habían dado.
-Pues..si Nimuë viene, necesito enviarle dinero...-Harry asintió con la cabeza, comprendiendo.
-Dime cuánto quieres y te daré...-Ted hizo una mueca.
-Pues...me tomé la libertad de..enviarle unos ahorros que yo tenía..-Harry lo miró enojado-ya sabes...no quería tomar nada de Gringotts, me parecía una pérdida de tiempo..-
-Como digas...-susurró el hombre de gafas-¿ya te confirmaron que viene hoy?-Ted suspiró.
-Si, Athina llegó esta mañana-
-¿Usaste la lechuza de Lily?-preguntó Harry. Ted carraspeó incómodo. Menos mal que Harry no sabía Legeremancia...o eso tenía entendido.
-Ella me la prestó, yo quería pedir a Pig...-Harry sonrió.
-Pig está viejo-miró detenidamente a su ahijado-te ves cansado¿no pudiste dormir?-Ted se atragantó con la tostada, y tosió fuertemente. ¿Si no había podido dormir?, pues no. Había estado toda la maldita noche pensando en Lily, los labios de Lily, el aroma de Lily...Suspiró.
-Pues..no pude dormir...-
-¿Pensando en tu hija?-Ted se aferró a aquello mientras se sonrojaba lentamente, y su cabello tomaba un tinte rojizo.
-Sí...nervioso pensando en ella-miró a Lily en ese instante. Se veía tan hermosa en su pijama, con el cabello despeinado y expresión amodorrada. Él volvió a suspirar y fijó su mirada dentro de la taza.
-Bien, nosotros nos vamos a trabajar-anunció James, levantándose de la mesa-¿vamos Al?-
-Sí claro-dijo Albus, levantándose rápidamente de la mesa. Se despidieron y se encaminaron hacia el vestíbulo. Salieron a la calle, en donde, a pesar de que el cielo estaba despejado, hacía un frío terrible.
-Merlín-susurró James, acomodándose la campera. –Comienza a hacer frío-
-Pues está comenzando el otoño...-musitó Albus-es obvio que hará frío-
Caminaron en silencio por la acera, mientras el viento arremolinaba las hojas caídas en el asfalto.
De repente, Albus se detuvo en seco, observando la tienda que se encontraba en frente.
-Al...-advirtió James, tomándolo del brazo-no..-
-Hay algo que tengo que hacer...-dijo Albus, soltándose de su hermano y yendo hacia la librería. Tomó aire y, luego de suspirar, entró. El sonido de la campanilla no lo sobresaltó como hacía siempre, ya que estaba concentrado en la mujer que se encontraba a escasos metros, mirándolo asombrada.
-Albus-musitó Ofelia-¿qué..?-
-Vine a darle mi renuncia señora Adams...-
-No es momento Albus- dijo ella, mirando a los costados, nerviosa-tienes que irte...-
-Pero señora Adams...necesito que usted sepa que yo no volveré a trabajar aquí-
-Es por lo de Gwen¿verdad?-dijo ella acongojada. Albus asintió levemente con la cabeza-tienes que entenderla Albus..ella...-pero se calló cuando un grito resonó por todo el lugar.
-TÚUUUUUUUUUUUUUUU-la voz de William retumbó. Miraba a Albus con ira-LARGO-le lanzó una pesada enciclopedia, y Albus la esquivó.
-¿Qué ocurre?-
-Vete Albus-urgió Ofelia-déjamelo a mi...-
-NO VUELVAS A PISAR MI LIBRERÍA POTTER-bramó William, tomando otro libro y lanzándoselo a Albus-Y NO TE ACERQUES A MI HIJA-
-Yo no le he hecho nada a su hija-chilló él, defendiéndose como podía de los pesados libros que el hombre pelirrojo le lanzaba.
-Claro que sí-masculló William mordaz-existir ya es suficiente...-
-Es usted un idiota-bramó Albus. William le lanzó otro libro-y un inmaduro...su hija es ya bastante grande como para decidir tener novio o no..además, ella y yo terminamos...-
-CLARO QUE TERMINARON, ELLA NO SALDRÁ CON NINGÚN MAGO-Albus se quedo estático en su lugar, y un libro lo golpeó fuertemente en la frente debido a la distracción.
-¿Qué?-preguntó, sobándose la cabeza-¿cómo?..yo no soy...-
-NO MIENTAS-rugió William, tomando un cuchillo que había sobre el mueble donde se encontraba la caja-ERES UN MAGO...por eso tu apellido me resultaba familiar...Potter...Harry Potter, el maldito mago defensor del mundo...-Albus empalideció, al igual que Ofelia, que miraba a uno y otro consecutivamente.
-¿Harry Potter?-preguntó ella con un hilo de voz, mientras miraba a Albus con avidez-con razón me resultas tan familiar Albus..-William cortó la conversación lanzándose sobre Albus cuchillo en mano.
-¿Le resulto...familiar?-
-LARGO, ANORMAL-
-¿Qué rayos sucede aquí?-la voz de James le resultó como un coro celestial a Albus. James era su única salvación. William se lanzó sobre Albus, y James, con rapidez, gritó:
-Desmaius-
-NO-bramó Albus cuando William cayó pesadamente sobre el suelo.-JAMES-
-Era la única forma de pararlo-masculló él, guardando la varita-y ahora nos largamos-
-¿Qué le hicieron a mi marido?-preguntó Ofelia entre gritos histéricos.
-Se repondrá-dijo James, tomando al atónito Albus del brazo. Justo en el instante en que cruzaban el umbral, susurró:
-Ennervate-y con una voltereta desaparecieron de allí.
Cayeron con fuerza sobre un césped tupido y seco.
Albus se levantó con rapidez del suelo y enfrentó a James, golpeándolo fuertemente en el estómago. James chilló adolorido.
-No...no...ERES UN IDIOTA-
-Idiota eres tú por no defenderte-masculló James, mientras Albus gruñía, pataleaba y maldecía a toda la creación.
-No debiste atacarlo...-
-Te iba a matar-
-Yo me sé cuidar solo-
-No parece-Albus se mordió el labio, sin poderse contener, y gritó.
-ES UN MUGGLE, JAMES, UN MUGGLE..ESTÁ EN DESVENTAJA CON NOSOTROS-
-Te conocían Albus¿crees que no oí cómo William despotricó contra papá?-dijo James atropelladamente. Albus se calmó al fin luego de oír eso.
-Sí...no sé...¿cómo lo supo?-preguntó, sabiendo que muy en el fondo en realidad tenía la respuesta. James lo miró suspicaz.
-Es obvio..-dijo, caminando hacia Hogsmeade. Albus negó con la cabeza.
-No...-
-Sí Al...Gwendolyn se los contó-
-No...le pedí que no se lo dijera a nadie...-dijo suplicante.
-Pues te traicionó Albus...debería dejar de confiar tanto en las mujeres..-musitó James.
-No son todas iguales...-
-Tal vez...-dijo James rabioso-pero es claro que Gwen no cumplió su palabra-
Albus estuvo toda la maldita mañana pensando en lo que William había vociferado, y en la mirada extraña que Ofelia le había lanzado al saber que él era hijo de Harry Potter. ¿Qué secreto guardaba esa familia?¿acaso ellos tenían alguna conexión con el mundo mágico?. Aquellos pensamientos le azotaron la cabeza constantemente, y ni siquiera Bella pudo lograr quitarlo de su ensimismamiento.
-Oh vamos Severus, no debe ser para tanto-dijo ella mientras tomaban una cerveza de manteca en Las Tres Escobas. Albus suspiró. A pesar de que odiaba ese nombre, ya se había acostumbrado a oírlo.
-Claro que es para tanto...los padres de Gwen saben lo que soy...ella traicionó mi confianza-Bella saboreó la cerveza con gesto pensativo. Una pregunta le vino a Albus a la mente en ese instante-¿había mortífagos con el apellido Adams?-Bella enarcó una ceja.
-Los mortífagos eran en su mayoría sangres pura...-Albus torció el gesto-menos Severus Snape, que era mestizo..y el propio Innombrable...-
-¿Ningún muggle?-la expresión de Bella lo hizo sonrojar.
-¿Estás demente?-preguntó Bella burlona-tal vez el Innombrable estaba desquiciado, pero no tanto como para reclutar muggles..él los consideraba inferiores...-
-Como tú-musitó Albus. Bella sonrió.
-No los considero inferiores...directamente, no los considero-Albus sonrió de soslayo. Era obvio que él pensaba diferente. Pero no iba a discutir. Aunque a veces era divertido discutir con Bella sobre esos temas. Ella se desquiciaba por completo al ver que él no daba el brazo a torcer.
-¿Quieres salir a caminar?-preguntó ella minutos después, sacándolo de sus cavilaciones. Albus se asombraba de que Bella se hubiese convertido en su cable a tierra. En Hogwarts casi no se hablaban, y ahora eran como mejores amigos. Las vueltas de la vida eran tan intrincadas y complejas.
Se levantaron de sus lugares y pagaron las cervezas, para luego dirigirse hacia el pueblo.
-Slytherin, qué frío hace-musitó Bella, abrazándose para infundirse calor. Albus suspiró y se quitó la capa, para acomodarla sobre los hombros femeninos. Ella lo miró sonriente.
-Gracias Sev, eres todo un caballero-él sonrió, y un tinte rosado inundó su rostro -y eres un encanto-susurró ella sobre su mejilla, para luego darle un dulce beso sobre la fría piel. Un sonoro carraspeo los sobresaltó, y miraron a la mujer que los observaba.
-Madre-chilló Bella con voz demasiado aguda. Albus miró a la altanera mujer avergonzado.
-Bella...-miró a Albus con avidez-¿un Potter, Bella?-Albus enarcó una ceja.
-Soy de la misma especie señora Sharp-Bella se atragantó cuando su madre frunció el entrecejo y fulminó a Albus con la mirada-y soy mago, además-
-Si tu padre está de acuerdo Bella, no me opongo-
-Su hija y yo somos solo amigos señora Sharp, no se preocupe-Bella hizo una mueca.
-No me parece mal que frecuente tu compañía Potter-dijo la mujer-al fin y al cabo, eres de gran estirpe-hizo una reverencia con la cabeza-con su permiso, debo arreglar cuentas con mi hermana Astoria-
-Claro..está en...-comenzó Bella. Su madre la calló con una seña de la mano.
-Ya sé donde está Isabella, no debes decírmelo-y caminó hacia Las Tres Escobas, ondeando su túnica tras ella.
Bella masculló algo por lo bajo.
-A veces me gustaría matarla-dijo mientras se encaminaban a Sortilegios Weasley-es...agggg...¿para qué necesito enemigos si la tengo a ella de madre?-Albus rió.-No es divertido Severus-
-Sí lo es-dijo él, dejándole el paso mientras abría la puerta.-Ver cómo pierdes el control frente a tu madre me causa placer-Bella lo miró con perversión.
-Entonces perderé el control más seguido-dijo provocativamente, y Albus tragó saliva.
-Al fin Al-la voz de Hugo lo hizo sobresaltar-Merlín, creí que te habías perd...-frunció el ceño mientras miraba a Bella-¿qué rayos hace ella aquí?-
-Lleno de luz este lugar-respondió Bella, sacudiendo su cabello negro. Hugo levantó las cejas.
-Llenas este lugar de inmundicia y olor a mierda..así que lárgate-
-¿Cómo te atreves Weasley?-dijo Bella, empuñando la varita y apuntando a Hugo al pecho.
-No comiencen-masculló Albus-Hugo, sigue con lo tuyo ¿quieres?-Hugo volteó con altivez-y tú Bella, no le sigas la corriente-
-Tu primo es un idiota-chilló ella mientras él la empujaba afuera-no sé cómo tú eres tan inteligente en esa familia repleta de...-la mirada que le lanzó Albus la hizo callar-oh vamos-
-No insultes a mi familia Isabella-ella se mordió el labio.
-No sabes lo cachonda que me pones cuando me dices Isabella-Albus se sonrojó hasta el alma cuando ella se acercó y le acarició el torso con una mano.
-BELLA-chilló avergonzado, provocando que varios magos los observaran.
-Oh Sev-dijo ella entre risas-eres tan...tan puro-
-Oye, que no soy virgen-musitó él, mientras sus orejas se teñían de morado.
-Pero sigues siendo puro-dijo Bella, acariciándole el hombro. Se habían acercado a La Casa de los Gritos, y se habían sentado en una roca cercana.
-Pues..tal vez-susurró Albus, restregándose las manos. La oyó reír muy cerca de su oído.
-Eres demasiado bueno...y me encantas-y antes de que él pudiera gritar, incluso antes de que pudiera empujarla, golpearla o correr, ella lo besó. Fue todo demasiado de golpe, lo tomó completamente desprevenido. Aunque no pudo negar que aquel beso lo dejó atontado, y por un momento se olvidó de Gwen, de todo lo que le dolía saber que ella lo había traicionado al contar su más profundo secreto, y de todo el pesar que sentía por tenerla lejos. "Gwen". Empujó ligeramente a Bella, y miró hacia otro lado.
-No..er...yo...-balbuceó. Isabella sonrió divertida, acercándose nuevamente a él.-Espera..Bella...-ella lo volvía a besar, y esta vez de forma más dulce y considerada.
Albus suspiró. Qué rayos. Gwen y él habían terminado, así que podía darse otra oportunidad. "No, no puedes". Sí, podía darse una oportunidad, nadie iba a juzgarlo. "Aún la amas". Besó más fuertemente a Isabella, intentando así acallar sus pensamientos. Pero una imagen había aparecido en su cabeza, una imagen demasiado clara y nítida para borrarla fácilmente. Una joven de cabellos rojos y ojos azules, de labios carnosos y cuerpo esbelto y fino como un junco.
-No Bella-logró decir, y se separó de ella. Bella suspiró mientras él se levantaba de aquel asiento natural, y lo escudriñó con la mirada.
-Aún amas a la sangre sucia-
-Bella, por favor-dijo él indignado. Ella sonrió de soslayo.
-Lo siento, está bien...-dijo Bella con cansinamiento-está bien..-
-Entiéndeme...-dijo Albus-hace muy poco terminé con ella...yo...-
-Aún la amas-terminó Bella-no puedo luchar contra eso-Albus miró al suelo. Consultó su reloj.
-Me tengo que ir-murmuró. Bella asintió con la cabeza, y se levantó de la roca.
-Bella-musitó Albus al llegar a la puerta de Sortilegios Weasley-yo...-tragó saliva al ver que ella lo miraba fijo-acabo de darme cuenta de que...tú...me atraes-Bella levantó las cejas.
-Eso es nuevo..e interesante-dijo ella, sonriendo. Su sonrisa se desvaneció al segundo siguiente-pero algo es claro: si tuvieras la oportunidad de regresar con ella, lo harías, sin importarte todo lo que yo te quiero...-Albus se sintió miserable-pero lo entenderé-
-Gracias-dijo él-estoy terriblemente confundido-ella sonrió y se acercó, para darle un suave beso en los labios. Albus no se opuso.
-Siempre estaré para lo que necesites, aunque eso que necesites sea sexo o besos-Albus se sonrojó.
-Er...-la miró atónito-¿gracias?-Bella rió a carcajadas, y él también rió muy a su pesar.
-Hasta luego Sev-susurró ella en su oído-fue un placer hacerte olvidar a Gwen durante unos segundos-
-Hasta luego Bella-murmuró Albus, mientras ella volteaba y se encaminaba hacia Las Tres Escobas.
Suspiró, y dio un respingo cuando una mano lo tomó del cogote y lo adentró en la tienda. Se encontró con la severa mirada de James a tan solo centímetros de su rostro.
-Me explicas ya qué significó ese besito-
-No me jodas James-James le señaló con el dedo.
-Albus Severus, no seas imbécil y dime si estás saliendo con Sharp-Albus frunció el entrecejo y fulminó a su hermano con la mirada.
-¿Acaso te importa? Tú andas con Malfoy-James hizo una seña de impaciencia, como si estuviera espantando moscas.
-Es distinto..tú eres demasiado sentimental, terminarás mal y destrozado-
-Tú cállate-masculló Albus-eres el menos indicado, si tú te has enamorado de Malfoy-
-Cierra el pico y no digas eso-masculló James alarmado.
-¿No es la verdad?-
-NO-chilló James-yo...yo no puedo enamorarme-
-¿Por qué?-preguntó Albus burlón-¿te extirparon el corazón?-la mirada entristecida de James lo hizo callar.
-Algo así-
-Oh vamos James...-suspiró Albus-que te hayan lastimado una vez no significa que no puedas amar a alguien más..-James se mordió el labio.
-¿Sabes Al? Tienes razón en algo...-
-¿En qué?-James sonrió de soslayo, y Albus por poco se muere de un infarto al ver que los avellanados ojos de su hermano estaban húmedos.
-Me he enamorado de Megara-
-¿Quieres matarme de un soponcio?-chilló Albus, tomándose el pecho-¿cómo..?¿cómo puedes decir eso?-James suspiró.
-Pues sí..me enamoré..no lo quería..ella es malévola..-
-A ti te encantan ese tipo de chicas-lo interrumpió Albus-eres masoquista-James sacudió la cabeza.
-Siento que no puedo vivir sin ella, que si no la veo mi día es aburrido y sin sentido-suspiró-no sé qué hacer...¿qué sucede si ella me lastima como...?-
-¿Como quién?-James apretó los párpados. Albus suspiró-James, el que no arriesga, no gana-James negó con la cabeza.
-Es que...yo he amado loca y ciegamente...y me han destrozado-susurró, observando a los pocos clientes que tenían-¿qué va a evitar que Megara me haga lo mismo?-
-Tu actitud James, tu actitud va a impedir que Malfoy te haga lo mismo...-el sonido de la campanilla de la puerta los hizo callar y mirarse.
-Vaya, hasta hace un rato estaban hablando y ahora se callan...-esa forma de arrastrar las palabras era inconfundible-voy a pensar que estaban hablando de mi-James miró a Albus de manera significativa, para luego clavar su vista en la joven que los observaba sonriendo lacónicamente.
-Buenos días Meg-dijo él, haciendo una leve reverencia. Ella sonrió abiertamente.
-Buenos días, esclavo favorito-Albus enarcó una ceja. Meg se había acercado a James y lo besaba. Albus puso los ojos en blanco.
-Bien, los dejo a solas...-masculló-iré a ayudar a Hugo a...mmm...no sé..-y se alejó de los tortolitos.
-¿Has pensado la propuesta que te hice?-preguntó Megara sobre los labios de James. Él torció el gesto.-Anda, vendrías a mi casa cuando quisieras...-James levantó las cejas.
-Tu padre me castrará-ella rió.
-Tal vez-dijo Megara divertida. James hizo una mueca, y ella se aventuró a besarle la nuez del cuello-oh vamos¿crees que permitiré que mi padre te quite eso tan lindo que tienes ahí? Ni lo sueñes-James rió.
-Está bien-susurró, fuertemente abrazado al menudo cuerpo de ella. Meg sonrió satisfecha.
-Pero es claro que habrá condiciones-dijo con seriedad. James la miró atentamente.
-¿Qué condiciones?-
-Entre tú y yo no tendrá que haber más que una relación carnal..nada de amor, nada de sentimientos-James se mordió el labio.
-¿Y qué sucedería si uno de los dos se enamora del otro?-
-El trato terminaría-James hizo una expresión concentrada.
-¿Alguna otra condición?-Meg sonrió.
-Sí, vendrás cuando yo te llame...-James enarcó una ceja.
-¿Seré tu esclavo sexual?-preguntó él, aunque la idea no le disgustaba tanto como creía.
-Digamos que sí...-respondió ella con coquetería-¿te molesta?-
-En absoluto-se besaron con ganas, como si jamás lo hubiesen hecho con anterioridad. El corazón de James latía con fuerza, y temía que ella lo notara y huyera despavorida, dándose cuente de que él la amaba. Sí, porque era eso lo que sentía. La amaba. Lamentablemente se había enamorado de ella, de aquella chica cínica, fría y de palabras mordaces.
-Me tengo que ir-suspiró Megara al separarse. James le besó la frente-mi madre está en Las Tres Escobas con mi tía..es mejor no levantar sospechas-le dio un rápido beso en la nariz y salió de la tienda entre risas.
James suspiró y la observó desaparecer hacia el bar ubicado justo en frente.
-James...-la voz de Albus lo sacó de su ensimismamiento. –Dile lo que sientes-James negó con la cabeza.
-Ya la has oído: se terminaría el trato...quiero disfrutarla todo lo que me sea posible antes de decírselo...-suspiró-lo esconderé hasta que no pueda soportarlo más-
-Te hará mal-musitó Albus-te hará mal-
-¿Nos vamos?-preguntó James, cambiando radicalmente de tema. Albus suspiró.
-De acuerdo-murmuró él. Se despidieron de Hugo y del tío George, y salieron a Hogsmeade.
-¿Demasiado lejos para aparecernos en casa?-preguntó Albus, sacando su varita del bolsillo. James negó con la cabeza. Fue así que desaparecieron, para caer segundos después justo en frente de la librería de los padres de Gwen.
-Rayos..-masculló James, mirando a uno y otro lado, cerciorándose de que nadie los haya visto-¿por qué aparecimos aquí?-
-Lo siento-dijo Albus-yo estaba pensando en Gwen-susurró, sonrojándose. James torció el gesto.
-Desaparición conjunta con un idiota que piensa en su ex novia-masculló, guardándose la varita en el bolsillo. Albus lo fulminó con la mirada. –Lo siento, vamos...caminemos...-lo abrazó por los hombros y juntos avanzaron por la acera. James se detuvo en seco, y Albus por poco cae al suelo, pero las manos de su hermano lo sostuvieron.
-¿Qué pasa?-
-Nada, sigue caminando-
-¿Algo sospechoso?-preguntó Albus, mirando en derredor.
-No..sigue cami...-pero Albus se había detenido de golpe, y miraba hacia la vereda de enfrente. –Al...-
Albus no lo escuchaba, ya que todos sus sentidos estaban fijos en la muchacha pelirroja que se encontraba cruzando el asfalto.
-Al, vámonos-urgió James. Albus dio un paso, pero James lo tomó del brazo con fuerza-Albus...-
-De acuerdo..-susurró, mirando fijamente a Gwen-vamo...-se interrumpió al notar que Gwen levantaba la mirada de las llaves que tenía en las manos y los miraba. Ella dio un respingo al reconocerlos, y se quedó estática en su lugar.
-Er...yo voy a casa Al-susurró James, viendo que no podía hacer absolutamente nada. Se acomodó la bufanda gryffindor.
Albus hizo un gesto afirmativo con la cabeza, mirando detenidamente a la chica que cruzaba la calle. Mirarla fue su perdición, toda aquella rabia, toda aquella bronca que había sentido se apaciguó dentro de su pecho. Tragó saliva, y dio unos pasos, esquivándola.
-Albus-la oyó susurrar cuando pasó junto a ella-Albus, por favor-
-¿Por favor qué?-masculló él, dándose la vuelta con brusquedad, enfrentándola con la mirada.
Gwen se mordió el labio, que le temblaba.
-Yo...-
-Les contaste a tus padres que soy mago-masculló Albus en voz baja-te pedí que no lo hicieras-Gwen miró al suelo-me traicionaste-
-¿Traicionarte?-preguntó ella con voz quebrada-no...yo..no sabía qué hacer..-
-CALLARTE HABRÍA SIDO LO MEJOR-bramó Albus, tomándola de los codos y zarandeándola. La soltó bruscamente, mirándola con rabia. Volteó y se alejó de ella con fuertes pisadas.
-Espera Albus-
-No..no me toques-chilló él cuando Gwen apoyó la mano sobre su hombro. Ella lo miró con expresión afligida.
-Lo siento-susurró Gwen.
-Yo lo siento más que tú, créeme-dijo Albus mordaz-no sólo porque tal vez llegue a tener problemas con el Ministerio de la Magia por violar el Estatuto del Secreto-Gwen abrió mucho los ojos-sino además porque...-reflexionó un par de segundos lo que iba a decir. Echar todo al caño era un opción factible, pero bien sabía que tal vez luego se arrepentiría. La miró a los ojos-porque te amaba..-ella rehuyó de su mirada-no te das una idea de todos los planes que tenía para nosotros-la voz se le quebró- ¡quería casarme contigo!-rió con ironía-fui tan idiota-
-No, Al..-comenzó Gwen entre sollozos. Albus, a pesar de todos sus pronósticos, no se sintió miserable. No podía creer que estuviera impasible e insensible a las lágrimas de ella.
-No quiero oírte-musitó-no quiero..-
-Pero...-
-Lo nuestro ya pasó-dijo Albus. Tragó saliva. La garganta había comenzado a dolerle-ya acabó...aunque nunca quise que acabara-la voz se le quebró-déjame en paz-
-Albus...-susurró Gwen entre lágrimas.
-Tu padre no quiere que estés conmigo..hazle caso-
-No...-
-Búscate a un muggle que te haga feliz...-Gwen miró al suelo.
-Yo...Al..yo no...no quiero separarme de ti-una oleada de esperanza inundó a Albus al oír aquello. Su corazón palpitó en un doloroso latido.
-Pero te alejas..-susurró con voz chirriante-lo haces..-apretó los puños-te alejas porque tu padre te lo dice, porque él cree que soy un anormal-Gwen sollozó.
-Al..-
-¿Le tienes miedo a tu padre?-preguntó Albus, iluminado. Gwen sollozó más fuerte. Él frunció el ceño.
-¿Tú no le tienes miedo al tuyo?-preguntó ella con voz temblorosa.
-Por supuesto que no, y tiene mejores armas y mejores formas para castigarme, al fin y al cabo es un mago-Gwen se enjugó la nariz con la manga.
-¿Es cierto que él es...?-
-¿Que él es famoso?-Gwen asintió con la cabeza levemente-sí..-
-¿Qué hizo?-
-Pregúntale a tu padre, de seguro él debe saber-respondió Albus mordaz e iracundo, mientras se alejaba. Gwen sollozó.
-Albus, por favor-chilló entre lágrimas-yo aún te amo-Albus se detuvo en seco, y la miró.
-¿Qué tú...?¿en serio?-las palabras no le salían de la garganta. La miró atentamente, completamente atontado. Se asombró al redescubrirla hermosa, dulce y terriblemente amada por él. Un revoloteo se reavivó en su estómago, y el cosquilleo en sus manos le hizo saber que aquel amor dormido y aletargado, que él creía muerto o desaparecido, continuaba allí, en su pecho, en su corazón, latiendo lentamente, adormilado, esperando algún indicio para renacer, con más fuerza y vigor que antes.-Er...yo...-balbuceó, y notó que Gwen sonreía tenuemente. La vio morderse el labio, y se estremeció. Era tan hermosa...todo su resentimiento se desvaneció como una llama al soplarla, cuando ella posó sus labios sobre los de él. Ambos suspiraron, y rieron al verse tan cerca el uno del otro. Sus narices rozaron, y ella cerró los ojos.
-Albus...-dijo Gwen cuando él bajó la mirada e intentaba alejarse. Ella lo tomó de la mano, y Albus se detuvo.
-Gwen...-murmuró, mientras ella se acercaba lentamente. Cerró los ojos cuando su nariz rozó la de ella. Los labios femeninos lo besaron con dulzura e inseguridad, y las manos de Gwen acariciaron su torso con ansias. Algo dentro de él estalló, y atrapó con sus labios la boca que tenía a escasos centímetros. Se besaron con ferocidad, intentando lograr que esos días que estuvieron separados se esfumaran de sus memorias. Los labios femeninos eran su néctar, su elixir de la vida, eso que lo hacía vivir y respirar, lo que hacía que su corazón latiera...Maldijo al oxígeno al separarse de ella.
-Te eché de menos-susurró Gwen en voz baja y crispada. Albus suspiró y apoyó su frente sobre la de ella.
-Yo también-murmuró él. Se mordió el labio, recordando de improviso a una joven de cabellos negros enrulados y penetrantes ojos verdes.
-¿Pero?...-preguntó Gwen con voz temblorosa. Albus suspiró-hay otra chica...-
-No..pero estoy confundido...-
-¿Ella te gusta?-inquirió ella entre sollozos. Albus sonrió de soslayo.
-Pues...me atrae...-
-¿Tan pronto te olvidaste de mi?-Albus la fulminó con la mirada.
-No seas estúpida-masculló él, mordaz-no te das una idea de cuánto te amo..-y ahí estaba el quid del problema. Se sintió renovado, y ya no tuvo más dudas-te amo...-Gwen sonrió mientras de sus ojos salían lágrimas-pero..-él se mordió el labio-me gustaría que lucharas por esto...te amo, y si tengo que batirme a duelo con tu padre, lo haré-Gwen tembló-eres toda mi vida...no sabes cuánto sufrí estos días...-
-Yo también-sollozó Gwen-yo también-Albus suspiró-¿entonces?-
-Tú quieres volver-dijo Albus. No era una pregunta. Gwen miró al suelo.
-Pues..no me molestaría...-
-Pero me temes-
-No Al, no te temo...¿cómo temerte si eres el ser más dulce del mundo?-Albus sonrió, y sintió a sus músculos adoloridos y agarrotados. Hacía tanto que no sonreía de verdad.-¿Me aceptarías de nuevo?-
-Sí Gwendy-respondió él-te aceptaría, aquí, en la otra vida, en el infierno, ahora y siempre-las lágrimas anegaron los azules ojos de Gwen, y lo abrazó fuertemente.
-Con una condición-dijo él, separándola. Gwen lo miró aturdida-que enfrentes a tu padre-el labio de ella tembló.-Si haces eso, tú y yo volveremos...-
-Pero Al...-
-Él no dejará de ser tu padre-terció él-y tú mereces hacer tu vida...-miró su reloj, ese que su padre le había regalado para su mayoría de edad-es hora de que me vaya-le acarició le pecosa mejilla dulcemente, y ella cerró los ojos ante el contacto. La besó en los labios tiernamente.
-Nunca olvides que te amo-susurró Albus mientras se alejaba.
Llegó a Grimmauld Place doce aturdido y pensativo. Ese día había sido ajetreado y confuso. Por un lado, Isabella, que poco a poco se adentraba en su corazón, y por el otro, Gwen, que le pedía una segunda oportunidad. Estaba claro a quien de las dos amaba, y sin cuál de las dos no podía vivir. Pero aún así era complicado. Porque Bella le hacía bien, al igual que Gwen. Además, eran distintas una de la otra. Eran como el yin y el yan.
-¿Al?-la voz de James lo hizo levantar la mirada-¿cómo te fue?-
-Se puede decir que bien-susurró Albus, mirándose los zapatos.
-¿Volvieron?-
-No-respondió Albus con firmeza.
-¿Entonces por qué dices que te fue bien?-preguntó James, siguiéndolo hasta el comienzo de las escaleras.
-Nos besamos...y me dijo que me amaba..pero no volvimos-dijo Albus deteniéndose en el tercer escalón, para luego continuar subiendo. Llegó hasta la puerta del despacho de su padre, y miró tras la puerta entornada. Ginny se encontraba sentada al escritorio, dictándole a una pluma a vuelapluma lo que parecía ser una nota deportiva.
-¿Mamá?-Albus entró lentamente al lugar, y Ginny levantó la mirada.
-Hola cielo¿cómo te fue?-Albus se encogió de hombros.
-¿Papá está?-preguntó, mientras Ginny se acercaba y le daba un dulce beso en la mejilla.
-Sí, debe estar en el cuarto, volvió de trabajar e iba a darse un baño-Albus sonrió burlón.
-Qué raro que no estés con él...-susurró divertido. Ginny se sonrojó.
-¿Y qué te hace creer que no estuve?-Albus abrió mucho los ojos.
-Ay mamá-chilló él al percatarse de que su madre tenía el cabello húmedo y olía a jabón.
-¿Cuál es tu problema?-preguntó Ginny, golpeándolo en el hombro-¿quieres hablar con tu padre?-
-Sí, me gustaría-
-Ve al cuarto-dijo Ginny, volviendo al escritorio-pero golpea antes de entrar..-Albus sonrió y salió al corredor. Caminó en varias zancadas al cuarto de sus padres, y tocó a la puerta.
-Entre-Albus entró con sigilo.
-¿Estás vestido pa?-preguntó, entrando a la habitación con los ojos fuertemente cerrados.
-Sí Al, estoy vestido-dijo Harry divertido. Albus abrió los ojos y sonrió.
-Quería hablar contigo-susurró, mientras que observaba a Harry acomodarse las gafas.
-Dime-Albus suspiró.
-Hoy..tuve un problema con el padre de Gwen-Harry frunció el entrecejo.
-¿Un problema?-
-Sí, Gwen le contó lo que somos-Harry lo miró enarcando una ceja.
-Eso es un problema..el Estatuto del Secreto..-
-Sí, lo sé, pero no es eso lo que me preocupa-interrumpió Albus. Harry lo miró con curiosidad-lo que me preocupa es que el padre de Gwen te conoce, pá...-Harry se asombró-dijo tu nombre..y..la madre de Gwen, Ofelia, dijo algo... "con razón me resultas tan familiar Albus"-
-¿Ofelia dices?-preguntó Harry, concentrado.
-¿Conoces a una Ofelia?-
-Pues conozco mucha gente...y los magos vivimos más años que los muggles...así que tal vez mi memoria selectiva la haya borrado...-Albus rió.
-Claro, no es amnesia ni alzheimer..es memoria selectiva-Harry lo miró entre enojado y divertido.
-Más respeto con tu padre muchachito-dijo, golpeándolo suavemente en el hombro.
-Pues eso pá..eso me preocupa-
-Y el padre de Gwen te dijo...-
-Anormal- Harry sonrió.
-Parece que los muggles no han cambiado nada..les salvamos la vida luego de...-carraspeó.
-La Batalla de Hogwarts, sí...el profesor Binns nos la hizo estudiar...te adoraba...-Harry rió a carcajadas.
-Pues déjame decirte algo Al-dijo mientras salían al pasillo-el apellido de Gwen es muy común..pero..¿recuerdas que te dije que ella tenía nombre de bruja?-Albus asintió con la cabeza-pues...existió una Gwendolyn Adams...y adivina..-Albus miró a su padre expectante-era bruja-
-Entonces...-susurró, con el corazón palpitándole a prisa y con furia.
-Tal vez esa Gwendolyn Adams tuviera algo que ver con William Adams...y con tu ex novia-
-¿Y Ofelia?¿cómo te conoce?-Harry se encogió de hombros.
-No lo sé...tal vez...-frunció el ceño-¿estás muy seguro de que ella es completamente muggle?-
-Pues no-Harry suspiró.
-Tranquilo, averiguaré sobre eso..-
-Ten cuidado con William..-dijo Albus-está loco-Harry sonrió.
-Hijo, sobreviví a mi tío Vernón...-Albus rió.
-Tienes razón...-susurró. Bajaron juntos las escaleras-por cierto pá¿terminaste el cuarto para Nimuë?-
-No...-respondió Harry sonriendo-dejaré que la niña duerma un tiempo con Ted...así no se enoja...-Albus rió al llegar a la cocina.
-Bien, almorcemos..-dijo Harry, obligando a Albus a sentarse junto a él. –Cómete todo-lo urgió, y Albus sonrió.
-Merlín, no lo puedo creer-masculló Ted, lanzando El Profeta sobre la mesa con mucha rabia.
-¿Qué pasó?-preguntó James, interesado.
-Hablan de la renuncia de Kingsley y de tu pronto ascenso tío-dijo Ted. Harry observó el periódico haciendo una mueca.
-Voy a matar a Kingsley-masculló, mientras Ginny le acariciaba la nuca.
-Todo saldrá bien-dijo ella-debe estar desesperado y...-
-Sí, puede ser-la interrumpió Harry-aunque lo claro es que las cosas están empeorando...-
-Siempre va a haber un mago tenebroso dando vueltas...-susurró Lily.
-Sí hija, es verdad...pero antes era distinto-
-¿Qué tenía de distinto?-preguntó James, dejando a un lado el periódico. –Ahora eres mucho mejor mago que antes...y eres un adulto, antes tenías tan solo diecisiete años...-
-Ahora estás mejor preparado tío-dijo Victoire.
-Sí, tal vez...pero antes estaba solo-
-No estabas solo...tenías a Ron, a Hermione..a mí-dijo Ginny, ligeramente ofendida. Harry la miró con ternura, y le tomó la mano.
-No me refiero a eso-susurró-antes no tenía hijos, no tenía esposa-miró a los tres jóvenes con amor infinito, para luego observar a Ginny, cuyos ojos estaban llenos de lágrimas-es distinto...antes hacía peligrarmi vida, y tenía cosas que perder...pero ahora lo que puedo perder me es imprescindible-miró a sus tres hijos-...si algo les sucediera a ustedes por ser mis hijos..jamás me lo perdonaría-
-Nada va a ocurrirnos pá-dijo Albus.
-Sí pá, tranquilo-musitó James.
-Nos sabemos cuidar solos-susurró Lily. Harry sonrió preocupado. Ted suspiró.
-Yo los cuidaré tío-dijo, y Harry le sonrió abiertamente.
-Cuento contigo en eso Teddy-
-Sí-
-¿Y quién cuidará a Ted?-preguntó James divertido-al fin y al cabo, él también es de la familia-
-Nosotros-dijeron Ginny y Harry al unísono. Ted se sonrojó.
-Ah no, una cosa es que protejan a sus hijos que son unos críos...-
-¿Críos?-
-¿Cómo te atreves, vejestorio?-
-..pero a mi no, yo ya soy bastante grande para cuidarme solito-dijo Ted.
-Tú tienes que protegerte para estar entero para tu hija Teddy-dijo Harry-ella te necesita-Ted sintió eso como una bofetada.
-Por cierto...¿a qué hora llega?-preguntó Ginny.
-Llega a las nueve y media...o eso creo...-
-¿Estás nervioso por verla?-preguntó Lily. Ted levantó la mirada, y se observaron detenidamente.
-Estoy loco por verla-Lily sonrió enternecida.
-¿Es bonita?-
-Es hermosa-respondió Ted, mientras un tinte rosado inundaba sus mejillas y su cabello.
-¿A quién se parece?-preguntó Lily.
-Válgame, esto parece un interrogatorio-masculló Victoire-déjalo en paz-
-No te metas subrubia-musitó Lily.
-¿Disculpa?-chilló Victoire, sacando su varita.
-EY-bramó Harry-¿qué significa esto?-
-Victoire, siéntate-ordenó Ginny. Lily le sacó la lengua a su prima cuando se sentó a regañadientes.-Basta Lily- Ted torció el gesto.
-Pues..se parece a mi madre-murmuró. Harry y Ginny lo miraron atentamente.
-¿De veras?-
-Eso quiere decir que habla hasta por los codos-dijo Ginny divertida. Ted sonrió.
-Sí..y eso que tiene solo cinco años...-
-¿Crees que debamos...hacer una fiesta en su honor?-preguntó Ginny. Ted dio un respingo.
-Oh no...no tía, por favor…-Ginny se encogió de hombros.
-Una fiesta de bienvenida-dijo Harry.
-Ay no, por favor, no me compliquen más la vida...-
-De seguro le deben gustar la fiestas-terció Ginny, haciendo caso omiso a los rezongos de Ted.
-De seguro, si se parece a su abuela paterna..-Ted puso los ojos en blanco, mientras Lily reía.
-¿Puedo ayudar?-preguntó ella emocionada-adoro las fiestas-
-Sí, a mi también me gustan-dijo James. Lily lo miró burlona.
-A ti te gustan las orgías-replicó en voz baja. James enarcó una ceja.
-Siguen siendo fiestas-respondió en un murmullo.
-¿Qué discuten ustedes dos?-preguntó Ginny, mirándolos con seriedad.
-Nada má-contestaron a dúo.
-Podemos invitar a toda la familia Weasley-dijo Ginny, mientras se sentaba sobre el regazo de Harry-a nuestros sobrinos y mis hermanos-Harry hizo una mueca-¿no te gusta la idea?-
-Pues...no creo que a tus sobrinos les guste la idea de una fiesta de bienvenida para una niña de cinco años...-
-Es verdad-dijo Albus-se van a aburrir-Ginny apoyó su cabeza sobre el hombro de Harry, pensativa.
-Oh bien...invitaré a Ron, a Hermione, a George, a Angelina y a mis padres...¿sí?-Harry asintió con la cabeza, y ella le dio un beso en los labios.
-No tía, mejor...que sea una fiesta entre nosotros-
Y así fue que pasó la tarde, como una bandada de lechuzas.
Ted había aceptado llevar a cabo la fiesta a regañadientes. Al fin y al cabo, lo único que el quería hacer con su hija era abrazarla, llenarla de besos y dormir. En ese mismo momento estaban arreglando la cocina, aunque supo que no era necesario, para él ya estaba perfecta sin ponerle ningún adorno.
-¿Por qué tenemos que decorar la cocina?-preguntó Albus, mientras colgaba las guirnaldas en las paredes.
-Porque vamos a hacer una fiesta-
-Pero no es necesario-masculló Ted-podríamos hacerlo normal...-Lily lo miró provocativamente, y él bajó la mirada.
-¿Hacerlo normal, Teddy?-preguntó ella divertida.
-Cenar..hacer la fiesta...- chilló avergonzado. Merlín, esa niña se estaba comportando como una sexópata.
-Oh-susurró ella, aunque su sonrisa no se había desvanecido. Fue en ese momento en que el reloj de péndulo dio la hora, y todos se sobresaltaron.
-Mierda, ya son las nueve...-
-Ted, deberías estar en la estación de King's Cross-masculló Albus, observando detenidamente el reloj. Ted empalideció.
-Diablos-chilló, levantándose del suelo. Corrió por el pasillo y saltó por las escaleras. Salió a la calle luego de tomar su túnica con rapidez del perchero. Y segundos después, se encontraban corriendo hacia la plaza frente a Grimmauld Place doce, pensando con fuerza King's Cross.
Apareció en una calleja oscura, alejado de las miradas de los muggles, alejado del mundo. Suspiró, mientras el ruido de los automóviles lo ensordecía y la oscuridad lo abrumaba. Caminó con paso rápido hasta la estación, esquivando turistas, viajeros y trabajadores. Muchos lo miraron con expresiones anonadadas, pero a él no le importó en lo absoluto. Sabía que llamaba la atención por la forma de caminar, su vestimenta y, cómo no, su cabello turquesa brillante. Y convengamos que también era apuesto..no lo negaba. Se sentó en una banca, temblando. Hacía frío, sí, pero no era por la temperatura ambiente que temblaba, no..era por los nervios. Miró a uno y otro lado, buscándolos con la mirada. En la carta decía que los esperara en el andén once, pero no había rastros del tren, ni de ellos. Suspiró, y se restregó las manos.
El bullicio del lugar lo ensordeció por unos segundos, y el humo que lanzaban los trenes lo asfixió. Tosió un par de segundos, intentando así no pensar en Nimuë, y en cuanto la echaba de menos.
Estaba ansioso, y se restregaba las manos constantemente, mientras la gente iba y venía en aquel lugar. Sabía que estaba llamando demasiado la atención, pero qué podía hacer, su cabello turquesa era demasiado extravagante. Suspiró, esperando. Ya eran las nueve y media de la noche, lo sabía por el reloj en medio de la estación, reluciente y enorme. Tembló, nervioso. El tren se debía estar retrazando, o..mejor ni pensarlo..algo les había ocurrido. Los nervios se hicieron sentir con potencia en la boca de su estómago. Se abrazó para dejar de temblar, tal vez el calor corporal ayudara...
-PAPÁAAAAAAAAAA-el grito agudo le hizo dar un respingo a Ted, y movió la cabeza a los lados, buscando a la dueña de aquella voz chillona e infantil. No tuvo tiempo a reaccionar cuando un pequeño cuerpo se le lanzó encima, junto con una maraña de cabellos enrulados.
-Papito-los ojos se le humedecieron al abrazar el menudo cuerpo de Nimuë, tibio y oliendo a fresas, tal como lo recordaba. La habia echado tanto de menos, tantas noches de insomnio pensando en ella, todo el tiempo preocupado por su salud y por su felicidad, pensando en que estaba haciendo las cosas mal...
-Nalle, amor-susurró Ted con voz crispada. Nimuë sonrió, y le tomó las mejillas con sus pequeñas manos.
-Hola papito, te eché de menos-Ted besó las mejillas sonrosadas de su hija, y le sonrió al hombre de ojos azules que se detenía a pocos centímetros.
-Tío, papi está aquí-dijo Nimuë, y ambos hombres sonrieron.
-Nathan, gracias-dijo Ted, poniéndose en pie con Nimuë en brazos. El hombre moreno sonrió abiertamente, y abrazó a Ted.
-No fue nada, con el demonio rubio la pasamos genial-dijo Nathaniel. Nimuë le sacó la lengua
mientras avanzaban por la estación.
-Papi, viajamos en avión-dijo la niña emocionada, mientras se subía al carro en donde Nathaniel llevaba las valijas-volé papi, volé-Ted sonrió enternecido, al tiempo que Nathan hacía muecas-el tío no quería subir-
-No es cierto-chilló Nathaniel. Ted rió cuando Nimuë refunfuñó.
-Oh claro que sí..eres miedoso-dijo ella, mientras Ted la dejaba en el suelo y le tendía la mano.
Caminaron silenciosamente por el lugar, sin importarles llamar la atención, al fin y al cabo, Nathaniel y Ted eran llamativos con sus túnicas y sus apariencias.
-Te ves muy...-comenzó Nathaniel, observando a Ted fijamente-joven-Ted rió.
-Soy joven-musitó divertido.
-Sí-dijo Nathaniel, risueño-pero..nunca te había visto tan felice...bueno, sí cuando nació este demonio-señaló a Nimuë. Se miraron detenidamente-¿hay una chica?-
-No-respondió Ted, pero el color de sus mejillas y de su cabello no lo dejaron mentir.
-Vaya, con que esas tenemos-se burló Nathaniel, tomando su valija. Ted hizo lo mismo con la pequeña valija de Nimuë-debe tener loco para que estés así-habían salido a la calle, y caminaban con tranquilidad, sin apuro. La vida había que tomársela con calma.
-Ya basta Nathan-
-¿Papi está enamorado?-preguntó Nimuë, emocionada-al fin-
-Eso parece-dijo Nathaniel, mirando a Ted de forma significativa. Ted se sonrojó y miró hacia otro lado, rehuyendo de la penetrante mirada de su amigo, clavando los ojos en un grupo de chicas que lo miraban sonriendo.
-Las mujeres por aquí son molto bellas-dijo Nathaniel, saludando con descaro a las chicas que miraban a Ted.
-Sí...-
-¿Aún hablas con Victoire?-preguntó Nathaniel, mientras se alejaban del bullicio de la estación.
-Sí...ella...volvió de Francia...-
-Volvió por ti ¿vero?-
-Eso dijo ella...-Nathaniel hizo una mueca.
-Esa donna es...perversa..-Ted rió-hará cualquier cosa para estar contigo-Nathaniel lo miró detenidamente-¿no será ella de quien estás innamorato?-Ted sonrió.
-No Nathan...-respondió-no estoy enamorado de ella...-
-¿No es ella?-preguntó Nathaniel astuto.
-No, no es...-la risa de Nathaniel lo hizo ruborizar violentamente. Había pisado el palito, como se decía.
-Hay una chica-sentenció Nathaniel entre risas. Ted suspiró con hartazgo.
Habían llegado a un callejón completamente oscuro, el mismo en donde Ted había aparecido minutos antes. La luna era la única que iluminaba aquel lugar, ya que la luz de la calle no llegaba hasta las tres personas que estaban de pie allí.
-Bien, aquí nos separamos-dijo Nathaniel, abrazando fuertemente a Ted. Luego se puso en cuclillas y besó a Nimuë en la mejilla.
-Cuídate bella bambina-
-¿No vendrás con nosotros zio?-
-No linda, no quiero importunar a la familia que te hospedará-
-¿A dónde irás?-preguntó Ted. Nathaniel se encogió de hombros.
-Tengo una tía viviendo en Twickenham...-
-¿Eso es lejos o cerca?-preguntó Nimuë, tironeando de la remera de Ted.
-Es cerca-respondió él, bajando la vista a la niña de bucles que lo miraba-no te alejarás mucho de tu padrino-ambos hombres se miraron.
-Addio Ted-él sonrió, y se abrazaron brevemente.
-Nunca addio tío Nathan, siempre ci vediamo presto-dijo Nimuë, palmeando a Nathaniel en el estómago, que era hasta donde llegaba con su estatura.
-Hasta luego, entonces-dijo Nathaniel sonriendo ampliamente-y recuerda: no dejes que tu padre te levante en brazos-Ted suspiró enojado-es demasiado torpe hasta para eso-hizo una inclinación con la cabeza-ciao mio amico-
-Adiós amigo-respondió Ted. Nathaniel sonrió, tomó fuertemente su valija, y, con una voltereta, desapareció.
Ted sintió el apretón de la pequeña mano de su hija, y sonrió al mirarla. Había crecido, y eso que habían estado separados pocos meses. Estaba más regordeta también. Era tan hermosa. Era como su muñeca personal.
-¿Vamos?-Nimuë asintió con la cabeza, y sobre su frente blanca cayeron varios rulos que se habían soltado de su trenza-toma fuerte mi mano-
-Sí-
-No te sueltes por nada del mundo-
-No papi-
-Si te pasa algo, me muero-
-Papá-dijo Nimuë-ya sé-Ted se mordió el labio. Nimuë se parecía tanto a su madre a veces. Pero solo a veces, casi siempre era la copia de Nymphadora Tonks, con una pizca de Remus Lupin.
-¿No me dejas alzarte solo para aparecernos?-
-Papi, muchas veces lo hicimos-dijo Nimuë. Puso los ojos en blanco al ver la expresión de Ted. Le palmeó el estómago-solo por esta vez te dejo-Ted sonrió y la tomó en brazos.
-Agárrate fuerte-la niña se abrazó a su cuello. Y, con una vuelta, ambos desaparecieron.
Llegaron de sopetón a una plaza oscura y repleta de frondosos árboles, estratégicamente plantados de forma tal que ningún muggle viera a los magos que aparecían y desaparecían constantemente en aquel lugar.
-Vaya-dijo Nimuë, aturdida, mientras saltaba al suelo. Tomó obedientemente la mano que Ted le tendía.
-Cruzaremos la calle-anunció él. Nimuë asintió con la cabeza. Salieron de la plaza y atravesaron la calle. Ted se detuvo en seco al llegar a la acera, entre las casas once y trece.
-Papi...los números de las casas están mal..falta la doce-Ted sonrió dulcemente. Se puso en cuclillas para que su rostro quedara a la altura del de Nimuë.
-Lo que te voy a decir quiero que lo repitas en voz baja-susurró él. Nimuë asintió con la cabeza-en voz baja princesita-
-Sí papi-Ted suspiró.
-La casa de Harry Potter es la número doce de Grimmauld Place-dijo en un murmullo-repítelo-
-La...casa de...-
-Harry Potter-dijo Ted, ayudándola.
-Harry Potter es…-susurró Nimuë, titubeante.
-La número doce de…-
-La número doce de...-
-Grimmauld Place-terminó Ted-anda, dilo de corrido- Nimuë tomó aire.
-La casa de Harry Potter es...la número doce...de Grimmauld Place-susurró. Un estruendo muy cerca de ellos provocó que Nimuë se abrazara fuertemente al cuello de su padre. Poco a poco los números once y trece se movieron hacia los lados, dejando ver una edificación escondida. Una puerta estropeada surgió de la nada, seguida suavemente por paredes sucias y ventanas mugrientas.
-¡Qué lindo!-dijo Nimuë, aplaudiendo, aferrada con fuerza al cuello de Ted. Él sonrió-aunque qué casa tan fea-susurró ella. Ted rió por lo bajo.
-¿Qué te he enseñado?-
-Que las apariencias engañan-
-Exacto-
Nimuë bajó al suelo y tironeó de Ted.
-Espera-dijo él, tocando la puerta con su varita-no seas impaciente-
El sonido de los engranajes fue muy ruidoso, acompañado de clicks metálicos y lo que sonaba como el estrépito de una cadena. La puerta se abrió lentamente segundos después. Entraron al vestíbulo, en donde las lámparas se encendieron en el mismo momento en que ambos pusieron los pies sobre el felpudo junto a la entrada.
-Bien, vamos Nalle-la empujó levemente, incitándola a avanzar.
-¿Dónde están todos papi?-preguntó Nimuë, tomada de la mano de Ted. Él sonrió en la oscuridad al llegar a la puerta de la cocina, y la abrió.
-Entra princesita-dijo, y juntos bajaron hacia el sótano-cocina.
-Está todo muy oscuro-susurró Nimuë. Avanzó a tientas por el lugar-AUCH-
-¿Nalle?-preguntó Ted-¿te encuentras bien?-
-Tropecé-respondió Nimuë. Se quedó en silencio-tropecé con algo raro...algo tibio y duro-
La luz del lugar se encendió, y ambos pudieron tener una visión del panorama.
-BIEVENIDA-gritaron varias personas a la vez, mientras del techo caían serpentinas rosadas y blancas.
Nimuë dio un respingo, y miró al joven que la sostenía. Ella se separó y caminó hacia de espaldas, aún mirando a Albus, que le sonreía.
El silencio se apoderó del lugar. Todos los presentes observaron con detenimiento a la niña que Ted tenía adelante.
-Nalle, saluda-dijo Ted, empujando suavemente a su hija. Ella lo miró fijamente.
-Sí sargento-Ted carraspeó.
-¿Nalle?-preguntó James, mirando a Nimuë con curiosidad-¿no te llamas Nimuë?-ella se acomodó un bucle tras la oreja, y miró a James.
-Mucho gusto-tendió su pequeña mano a James, que la miraba encantado-mi nombre es Nimuë Ágatha Nallely Lupin Pierelli-hizo una mueca concentrada-pero pueden decirme Nimuë-
-Cuántos nombres-musitó Ginny alegremente-tienes unos nombres muy bonitos-Nimuë sonrió.
-Nimuë fue el nombre que mi mamá eligió ponerme...Ágatha era su nombre..Nallely, que significa te amo en azteca, me lo puso papá...-
-¿Y cómo te gustaría que te llamemos?-preguntó Albus. Nimuë lo miró boquiabierta.
-Creo que le gustaste-murmuró Lily divertida. La mirada de Ted la hizo carraspear y dejar de reír.
-Le gusta que le digan princesa-dijo él sonriendo.
-¿Y cuál de tus nombres prefieres?-preguntó Ginny-¿hay alguno que te guste en especial?-Nimuë se puso pensativa.
-Sí, me gusta Ágatha, pero mi mamá se llamaba así, y a mi papá le duele recordarla...ella se fue al cielo-Ted carraspeó-mi papá me dice Nalle..si me dice Nimuë, es porque está enojado..y si me dice Ágatha..-abrió sus ojos miel con expresión aterrorizada-mejor correr-todos rieron ante el comentario.
-Te los presento-dijo Ted a Nimuë-ellos son James, Albus, Ginny, Lily...-Nimuë les tendía la mano a medida que Ted los nombraba-Victoire...-
-¿Victoire?-preguntó la niña, mirando a la joven rubia con el ceño fruncido-¿ella es la tonta que te dejó?-
-Nimuë-la regañó Ted. Nimuë sonrió abiertamente.
-Oh bueno-dijo ella, saludando a Victoire, que la fulminaba con la mirada-si no fuera porque te dejó, yo no estaría aquí...le hizo un favor a mamá-
-Nimuë Ágatha...-amenazó Ted con los dientes apretados. Nimuë se mordió el labio.
Ted suspiró. Señaló a Harry.
-Y él es Harry-
-¿El abuelo Harry?-preguntó Nimuë. Ted sonrió ante la expresión de perplejidad de Harry.
-Sí, pero pídele permiso para decirle abuelo-
-Permiso para decirte abuelo-dijo Nimuë, estirando los brazos hacia Harry. Él la tomó delicadamente, y sonrió.
-Concedido-susurró Harry, atontado. Nimuë sonrió.
-¿Tienes hambre Nimuë?-preguntó Ginny-¿te gustaría cenar? Hemos hecho una fiesta para ti-
-Pues...no tengo hambre, pero gracias por la fiesta-
-Nimuë...-amenazó Ted. Ella suspiró.
-Está bien-contestó Nimuë de mala gana.
-Bien, vamos a disfrutar tu fiesta-dijo Ginny sonriente, mientras tomaba una bandeja y se la acercaba a Nimuë-¿sandwiches?-la niña asintió con la cabeza. Se acomodaron alrededor de la mesa para poder saborear la cuantiosa cena que Ginny y Harry habían preparado.
-Bien, cuéntanos de ti Nimuë-dijo James, mirando a la niña sentada en el regazo de Harry.
-Pues nací en Roma el tres de julio del año dos mil veinte-Ted sonrió dulcemente. Recordaba aquel día-mi papá siempre me dice que ese día las estrellas brillaron más de lo normal..y también que nací rápido...y que él estuvo ahí-los ojos de Ted se habían humedecido al rememorar ese día. Tanta felicidad junta le resultó imposible y maravillosa.
-Y..¿y tu mamá?-preguntó Albus-¿cómo era ella?-
-Era una mujer muy hermosa de cabellos negros enrulados y ojos azules..tengo una foto en alguna parte de mi bolso-Ted carraspeó incómodo-luego te la muestro...-frunció el ceño-Albus-él sonrió.
-Eres muy bonita-la cara de Nimuë se iluminó.
-Y tú eres muy guapo-saltó sobre el regazo de Harry-¿te casarías conmigo cuando crezca?-Albus abrió mucho los ojos, y los demás rieron, menos Ted, que miraba a su hija consternado.
-Eres muy joven para él-masculló celoso-te lleva catorce años-
-Los abuelos Remus y Tonks también se llevaban catorce años-
-Nimuë-ella suspiró.
-Siempre seré tuya papi-dijo Nimuë, acariciando a Ted en el mentón. Él sonrió-hasta que me case con Albus, claro-
-Nimuë...-
-¿Papi?-
-Teddy..tu hija es pequeña, tienes mucho tiempo para celarla-dijo Harry risueño.
-Claro, hasta que me case con Albus-acotó Nimuë. Su mirada se cruzó con la de Lily, que la miraba atentamente, y le sonrió.
-Qué linda eres-Lily se sonrojó cuando Ted la miró tras el comentario de Nimuë-¿no piensas lo mismo papi?-Ted miró a su hija sorprendido.
-¿Qué?-
-Que ella es bonita-dijo Nimuë divertida, señalando a Lily. Ted miró detenidamente a Lily. Sí, era una mujer muy bonita. Nimuë ya comenzaba a meterlo en aprietos.
-Es una niña muy bella-
-¿Niña? Niña soy yo-chilló Nimuë-ella es mujer-
-¿Yo no te parezco bonita?-preguntó Victoire, moviendo su sedoso y brillante cabello rubio. Nimuë la miró con expresión concentrada.
-No-respondió con descaro. Ted carraspeó sonoramente, y Nimuë sonrió.
-Nimuë-susurró James pensativo-su nombre me suena-miró a Harry, y éste sonrió.
-Nimuë era un hada...era conocida como la Dama del lago... Era nieta de Diana la cazadora, hija del rey de Northumberland o de Dionás. Según relata La Vulgata, aprendió las artes mágicas del mago Merlín, quien estaba encantado con su belleza-dijo, mirando a la hija de Ted atentamente. Ella lo observaba ávida de información-muchos dicen que La Dama del Lago es responsable de la desaparición de Merlín, al encerrarlo por toda la eternidad en una cueva, aprovechando la influencia que tenía sobre el mago enamorado. Merlín enseñó sus secretos mágicos a Nimuë, por la promesa que ésta le hizo de que, en pago, ella le entregaría su amor. Sin embargo, ella aprovechó el conocimiento de estos secretos para encerrar a Merlín...-hizo una mueca- Él ya había visto su propio destino, pero no fue capaz de evitarlo, lo cual supone que Nimuë poseía un poder extraordinariamente fuerte para manipular y encantar, aún a un gran hechicero-sonrió, y Nimuë le devolvió la sonrisa-tienes un nombre muy poderoso-
-¿Conocías la leyenda del hada Nimuë y el mago Merlín, hija?-Nimuë negó con la cabeza.
-Sabes mucho abu-dijo ella, mirando a Harry con admiración.
-Ágatha se llamaba su madre-
-Sí-respondió Ted, mirando fijamente el mantel.
-Ágatha significa virtuosa-chilló Nimuë, saboreando una sándwich de jamón y queso.
-No hables con la boca llena-la reprendió Ted.
Lily observó a la niña que jugueteaba con las manos de Harry. Ágatha debió de haber sido muy hermosa y tener un carácter chispeante para estar con Ted. Miró más fijamente a Nimuë. Era una niña hermosa, con mejillas rosadas, nariz respingona, sonrisa fácil y preciosos bucles del color de maíz. Estaba más que segura que esa niña no había heredado casi nada de su madre, porque sus ojos miel dulces, y su cabello rubio los había visto en otra persona, una persona que vivía en fotografías. Sonrió cuando Nimuë la miró. Sí. Los ojos y el cabello de Remus.
-Mi papá quería ponerme Nymphadora...pero mamá no lo dejó-Ted sonrió risueño, mientras Harry y Ginny oían la verborragia de Nimuë.
-Hablas tanto como tu abuela-dijo Harry-¿ya te lo habían dicho?-Nimuë negó con la cabeza, y sus bucles chocaron contra sus mejillas.
-En Italia nadie conocía a mi abuela Nym-se quedó pensativa-la única que la conocía era la bisabuela Drómeda..pero ella no hablaba demasiado de..-Ted le metió un trozo de pan demasiado grande, y ella se atragantó.
-Ay, lo siento hija-dijo él preocupado, golpeando suavemente la espalda de Nimuë. Ella tosió durante varios segundos.
-A que soy la persona con más nombres que conocen-dijo con voz ahogada.
-Ni siquiera dejas de hablar cuando te atragantes-masculló Ted. Sonrió cuando Nimuë lo fulmino con la mirada.
-Había un mago que tenía más nombres que tú-dijo Harry. Nimuë parecía atónita.
-¿Quién?-
-Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore-
-Vaya-musitó Nimuë-sí que tenia nombres...-miró la mesa-y unos bien feos-las risas no se hicieron esperar.
-OYE, yo me llamo Albus también-Nimuë se sonrojó, y sonrió.
-En ti queda bonito-
-Nimuë...-dijo Ted amenazante. Ella suspiró.
-Pesado-
-Nimuë-
-Te quiero papi-dijo ella. Él pareció olvidar los celos momentáneamente.
-Creo que alguien tiene sueño-dijo Ginny enternecida, mirando a Nimuë, que bostezaba. La niña frunció la nariz, y Lily se quedó asombrada al reconocer en ese gesto a Ted.
-Vamos a dormir Nalle-susurró Ted.
-No, quiero seguir hablando con nuestra nueva familia-Ted sonrió.
-Debes descansar-ella dio un respingo.
-Volé en avión, el tío Nathan no quería subir..lo tuvieron que empujar..-
-¿Quién es Nathan?-
-Nathaniel-dijo Ted-Nalle le dice Nathan-
-Es mi padrino-dijo Nimuë, alegre-y es el padrino más lindo de todos-Harry frunció el entrecejo.
-Bien, vamos Nalle-ella refunfuñó-buenas noches a todos-dijo Ted mientras tomaba a Nimuë en brazos.
-Buenas noches Teddy-
Ted salió de la cocina con Nimuë en brazos. Llegó hasta el rellano de las escaleras, cuando su hija lanzó un grito.
-Papi espera-chilló Nimuë.
-¿Qué pasa?-
-No me tienes que llevar en brazos-Ted levantó las cejas.
-¿Por qué?-preguntó indignado.
-Porque..recuerda lo que dijo el tío Nathan: eres demasiado torpe para llevarme en andas-dijo Nimuë seriamente. Ted suspiró.
-Pero...-
-¿Qué pasa si tropiezas con tus propios pies y nos caemos por las escaleras?-era una niña convincente.
-De acuerdo, baja-dijo él-pero toma mi mano-
-Sé subir escaleras sola, papi, el tío Nathan odia las escaleras mecánicas-Ted rió. Era cierto, Nathaniel era descendiente de una larga estirpe de magos, y todo lo muggle le daba terror. Nimuë subió las escaleras con rapidez, ante la vigilante mirada de Ted.
-Nalle, espérame-dijo él, subiendo al primer piso. Nimuë lo esperaba de pie al final de las escaleras. Se sonrieron.
-Déjame hacerte upa-pidió Ted. Nimuë negó con la cabeza, mientras lo arrastraba por el pasillo de la mano-cúmplele ese deseo a papá-
-No, mami no te dejaba cargarme cuando era bebé...-
-Pero porque yo tenía miedo de romperte-la retuvo.-Es aquí-abrió la puerta del cuarto, y entraron.
-¿Dónde dormiré?-preguntó Nimuë, mirando con avidez el cuarto.
-Conmigo en la cama-
-Como en los viejos tiempos-dijo ella, saltando sobre la cama.
-Baja de ahí que te vas a lastimar-
-Claro que no-dijo Nimuë, mientras saltaba. Se sentó en la cama de chinito.-Papi...¿te gusta verdad?-
-¿De qué hablas?-
-De Lily-Ted se atragantó con su saliva.
-No...-
-Papi, se te nota-
-Ya basta Nimuë-dijo Ted enojado-ven, vamos a cepillar tus dientes-Nimuë negó con la cabeza.
-¿Por qué no lo aceptas papi?-preguntó ella, mientras Ted la tomaba en brazo y la llevaba al sanitario-PAPI-él suspiró.
-No siento nada por Lily..-dijo con desgano, mientras acomodaba a Nimuë sobre el lavabo. –
¿Trajiste tu cepillo de dientes?-la niña asintió con la cabeza.
-Está en mi bolso-
-Quédate aquí-dijo Ted. Salió del baño y fue hasta la cama, en donde estaba el bolso color rosa de Nimuë. Revolvió las pertenencias de su hija. Se detuvo al palpar algo plano y rectangular entre la ropa, y sacó aquello que lo intrigaba. Suspiró al observar el rostro risueño que le sonreía desde la fotografía. Tragó saliva y dejó la foto a un lado. Tomó el cepillo de dientes y volvió al sanitario segundos después. Suspiró mientras llenaba el cepillo de pasta dental, ante la atenta mirada de Nimuë.
-No es la pasta dental sabor frutilla-dijo él cuando su hija tomó el cepillo que le entregaba.
-No importa-susurró Nimuë. Ted suspiró, observando cómo su hija se cepillaba los dientes. Nimuë lo miró con la boca llena de espuma. Se miraron detenidamente a los ojos. Algo en su mirada le dio el aviso a Nimuë de que algo ocurría. Ella frunció el ceño.
-Viste la foto de mamá-sentenció Nimuë luego de escupir. No era una pregunta. Ted hizo una mueca y suspiró.
-Sí-respondió, mientras un nudo le cerraba la garganta.
-¿La extrañas?-preguntó ella salpicando agua sobre el espejo.
-Sí...¿tú no?-Nimuë se encogió de hombros.
-No la recuerdo-susurró ella, mientras Ted la abrazaba.
-Ella siempre estará en mi corazón-susurró, besando la coronilla de Nimuë. Ella le pegó suavemente en el torso.
-No papi, no puedes tener a mamá para siempre en tu corazón, así nunca tendrás lugar para nadie más-Ted la tomó en brazos y la llevó a la cama. Nimuë era demasiado sabia con sus pocos cinco años.
-Lo sé-susurró él, mientras le quitaba las zapatillas y las medias.
-Mi camisón esta en el bolso-dijo Nimuë, mientras Ted luchaba por quitarle la remera. El pequeño camisón rosa le quedó a la perfección, y Ted la arropó entre las sábanas.
-¿Estás feliz de estar conmigo?-preguntó, abrazándola. El menudo cuerpo de Nimuë se acomodó entre sus brazos.
-Sí-respondió ella, amodorrada-de veras papi¿no te gusta Lily?-Ted suspiró. Terca y tozuda igual que él. Genes Tonks. Que su hija de cinco años le preguntara eso era el colmo. ¿Tanto se le notaba?.
-Eres demasiado intuitiva-susurró, apoyando la mejilla sobre la cabeza de Nimuë.
-Sí..-murmuró ella. Frunció el ceño y la nariz-¿qué significa intuitiva?-Ted sonrió.
-Alguien que conoce la verdad de algo sin usar el razonamiento-
-Ah-murmuró Nimuë, sin comprender en absoluto. Ted sonrió enternecido-papi-
-Dime-
-El abuelo Remus dice que dejes de preocuparte-Ted se tensó.
-¿El...abuelo Remus?-preguntó con voz quebrada.
-Sí-respondió con normalidad, como si decir que un muerto le había hablado fuese lo más común del mundo.
-¿Y cómo es que hablas con él?-chilló él.
-Se me aparece siempre en sueños-Ted se mordió el labio, reprimiendo un sollozo-lo sabes...-
-¿Que no me preocupe por qué?-
-De la diferencia de edad entre tú y Lily-Ted contuvo el aire-dice que es tonto que te digas que no a algo así...ah, y que dejes de usar su pequeño problema peludo para no hacer las cosas..tú no eres él..-Nimuë bostezó-y que te ama y está orgulloso de ti-ella lo miró-¿quieres que le diga algo?-Ted negó con la cabeza, sin poder pronunciar palabra.
-No-susurró con voz crispada.
-De acuerdo-murmuró Nimuë adormilada-que duermas bien-Ted besó el cabello rubio de su hija, y derramó algunas lágrimas.
-Ahora que estás aquí dormiré mucho mejor-Nimuë sonrió entre sueños.
Ted se removió en la cama, estirándose entre las sábanas. Tembló al sentir el frío que entraba por la ventana abierta. Se sentó en la cama, somnoliento, maldiciendo al clima y a su estupidez por no cerrar la maldita ventana. Y fue en ese momento cuando percibió que le faltaba algo. O mejor dicho, alguien.
-¿Nallely?-preguntó, mirando alrededor. -¿Nalle?-la voz se le ahogó en la garganta. Se levantó de la cama con estrépito.
-Mierda-masculló al salir al pasillo oscuro. Merlín, en aquel lugar hacía más frío que en la habitación. Suspiró. Nimuë podía estar en cualquier parte, Grimmauld Place era como un laberinto y, para su desgracia, como un parque de juegos para ella. La desesperación comenzó a embargarlo luego de que revisó la cocina, el vestíbulo y la sala. Subió nuevamente las escaleras con pasos pesados, y volvió a atravesar el corredor. Tenía la intención de avisarle a Harry y emprender la búsqueda con la familia Potter al completo, pero se detuvo en seco al notar que la puerta del cuarto de Lily estaba entreabierta. Aspiró el aire, y percibió el exquisito aroma a melón de Lily...y un suave perfume a fresas. Entró al cuarto lentamente, dispuesto a pegar el grito en el cielo, pero se contuvo al ver el panorama. Algo se removió dentro de él al ver a Lily y a Nimuë durmiendo abrazadas. Suspiró. Nimuë necesitaba una madre, algún día crecería y comenzarían las preguntas, esas que un hombre no puede responder.
-¿Ted?-la voz de Lily lo hizo levantar la mirada-
-Sí, soy yo-dijo él, mirando a Nimuë, que hacía muecas entre sueños. Sonrió con ternura.
-¿Qué pasa?-preguntó Lily-¿ocurrió algo?-
-Nallely se fue del cuarto sin avisar-dijo Ted. Se encogió de hombros-me asusté...es muy traviesa-
-Siento no haberte dicho-
-No tienes la culpa-dijo Ted. Miró a su hija-te quiere mucho..y eso que te conoce hace pocas horas-Lily sonrió.
-Va a ser una mujer hermosa-
-Lo sé-masculló Ted-su madre era muy bella-Lily carraspeó incómoda.-Si tuviera más hijos no creo que me molestara tanto que creciera..no quiero perderla-
-¿Piensas tener más hijos?-
-Me gustaría...aunque..-su voz se apagó-tendría miedo de perder a la mujer que estuviera conmigo...he perdido a todos los que me amaron alguna vez...mis padres, mi mujer, mi abuela...-
-No debes tener miedo por eso-susurró Lily-si nunca te arriesgas, nunca ganarás...-carraspeó-a mi no me molestaría morir su te doy un hijo-
-¿Has oído la semejante estupidez que acabas de decir?-Lily rió.
-Sí-sonrió-y lo sostengo-Ted tuvo de repente una potente imagen mental de una niña pelirroja de ojos miel que le llamaba papá. Sacudió la cabeza.
-No seas absurda-
-El amor es absurdo-
-Ya basta Lily-ella se mordió el labio, mirándolo.
-Deberían encerrarte en Azkaban...-él la miró desafiante.
-¿Por qué?-
-Por ser tan hermoso-Ted frunció el ceño-nunca vas a perdonarme¿verdad?-
-No lo sé-Lily suspiró.
-Nim está aquí..y está bien-susurró. Tragó saliva incómoda. –Ojalá algún día me perdones-murmuró, levantándose de la cama y yendo hacia el hombre que estaba de pie junto a la puerta. Tocó sin querer el pectoral desnudo de él. Se mordió el labio, y acarició sutilmente el vello corporal rubio. Ted carraspeó.
-Lily, por favor..-dijo cuando ella lo abrazó, y apoyaba la cabeza sobre su pecho. Él acomodó su mejilla sobre la cabeza pelirroja, y se quedaron así abrazados durante varios minutos. Se sobresaltaron al oír una risita. Nimuë los miraba sonriente desde la cama.
-Hola-saludó alegremente. Los miró burlona-¿qué hacían?-
-Nosotros ya nos íbamos a nuestro cuarto-dijo Ted, señalándola.
-Oh no papi, quedémonos..te hacemos lugar en la cama...-
-No entramos los tres en la cama-dijo Ted atropelladamente. Nimuë lo miró con expresión concentrada.
-Duermo en el suelo-dijo inocentemente-y ustedes aquí-Ted se sonrojó, al igual que Lily, aunque su sonrojo fue mucho más potente que el de la chica.
-Guau papi-dijo Nimuë-tu cabello cambió...¿por qué yo no puedo hacer eso?-
-Porque yo lo heredé de mi madre-
-Ohh-
-¿Vamos a dormir?-preguntó Ted, carraspeando.
-Quiero dormir aquí-dijo Nimuë, pestañeando coquetamente.
-Ni siquiera lo intentes-
-Anda papi...-Lily sonrió.
-Tranquila, mira, hagamos esto...-sacó de su cajón una muñeca de tela, y la roció con su perfume.
Ted intentó no aspirar el aire perfumado de lirios.
Lily le entregó la muñeca a Nimuë.
-Para que me recuerdes al dormir-a Nimuë le brillaron los ojos.
-¿Me la prestas?-
-Te la regalo-Nimuë lanzó un chillido de emoción.
-Gracias-tomó la muñeca-mira papi, tengo una muñeca-Ted sonrió.
-¿Cómo la llamarás?-preguntó el, acariciando el suave cabello de su hija.
-Le pondré Lily-dijo Nimuë, abrazando a la muñeca. A Lily se le humedecieron los ojos. Era imposible no amar a esa niña..más si tenía a Ted de padre.
-Vamos Nalle..tienes que descansar-dijo Ted, tomando a Nimuë en brazos.
-NO ME LLEVES A UPA-chilló ella. Ted suspiró.
-Pero si no hay escaleras-
-No importa-Nimuë bajó al suelo usando a Ted como si fuera el tronco de un árbol. Lily rió ante la exasperación de él.
-Adoro cargarla a upa y abrazarla, pero ella es demasiado responsable-
-Puedes abrazarme cuando quieras papi, sólo que no me alces-Ted suspiró-¿y si tropiezas con el aire y nos partimos la cabeza contra la pared?-le tomó la mano.
-Espera...-Ted miró a Lily-quiero pedirte disculpas por haberte gritado-ella sonrió.
-Estás perdonado...tenías razones para hacerlo-
-Hay algo que quiero preguntarte-Lily lo miró con curiosidad-¿qué hay entre tú y Longbottom?-Lily levantó las cejas.
-Pues..-hacerlo sufrir un poco no le vendría mal-no lo sé...se verá-Ted frunció el ceño. Lily sonrió-hasta mañana-
-Hasta mañana Lily-susurró él, contrariado.
-Espera, yo también tengo que hacer una pregunta-chilló Nimuë cuando Ted la arrastraba al pasillo. Ella se soltó de su mano y miró a Lily-¿te gustaría ser mi mamá?...si quieres puedes fingir que eres la novia de papá-
-NIMUË-ella lo miró sonriente.
-Claro linda...-
-AAAAAAAH-chilló Nimuë alegre-tengo mamá...-Ted suspiró. Lily miró la escena enternecida. Si Ted ya era perfecto antes, ahora que sabía que era padre...no había forma de describirlo. -¿Ustedes se gustan cierto?-ambos miraron a la niña con expresión consternada.
-No-chilló Ted.
-Sí-respondió Lily. Nimuë sonrió.
-No le creas a papá...es un cobarde-
-Nimuë-ella rió.
-Ci vediamo presto mamá-dijo Nimuë, saludando a Lily con la mano. Ted puso los ojos en blanco. Lily enarcó una ceja.
-Nos vemos pronto en italiano-dijo Ted.
-Oh-susurró Lily-hasta mañana hermosa-observó a los dos Lupin salir al pasillo, y suspiró cuando la puerta se cerró con un suave chasquido. Lo que daría por ser parte de esa pequeña familia. De esa adorable y pequeña familia.
Ted suspiró tristemente mientras se encaminaba con Nimuë al cuarto. Si Lily elegía a otro, sería mucho más feliz que estando con él. Ag, pero estaba celoso. Y cuán celoso. Con cualquier otro sería mucho más feliz...y era su culpa. Él la había empujado a elegir..Se lo había pedido, se lo había impuesto...
-No hay nada entre ella y Frank, papi-dijo Nimuë. Ted se atragantó con su saliva y tropezó con sus pies. Nimuë sonrió-ella te ama a ti-lo miró seriamente-¿qué parte no entiendes de eso?-y juntos entraron a la habitación, mientras Ted aún no salía de su asombro. Todavía no lograba acostumbrarse a los poderes extrasensoriales de su hija.
-Poderes extrapectorales-susurró Nimuë, como si supiera lo que él estaba pensando. Ted rió mientras la arropaba en las sábanas.
-Extrasensoriales cielo, extrasensoriales-
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Nota de Autora:
Bien, se preguntarán si tengo algo para decir..pues no…el capítulo ya dice bastantes cosas xD, espero que lo hayan disfrutado y q hayan amado a la hija de Ted tanto como yo.
Perdonen por no poner a Rose y a Scorpius, solo q si los ponía el cap iba a terminar teniendo 200 paginas…
Ya saben, dejen reviews.
