Estaban en el tren, dirección King's Cross. Los siete entraron en uno de los compartimentos más grandes antes que el resto de los alumnos. Colocaron todas sus cosas y se sentaron. James y Lily estaban junto a la ventana, hablando abrazados. Ane se sentó delante de ellos, sacó su libro, que aún no había podido terminar por la cantidad de deberes y exámenes, sumado a la transformación y las tardes con los chicos.
Kate se sentó a su lado, y ojeaba por encima las páginas del libro, de vez en cuando se empezaba a reír y todos la miraban, pero sólo Ane entendía por qué reía, y ella la acompañaba.
¿De verdad los muggles tienen miedo de ese tipo de vampiros?- le susurró en un momento Kate.
Y se supone que este es el más malvado…- La respondió la rubia apuntando con el índice el libro.
Sirius estaba junto a James, jugando con Remus a un serio. Después de un rato largo se cansaron, pues Remus era invencible, y Sirius se aburría.
Ricitos.- Llamó Sirius a Ane. Hacía ya bastante que no la llamaba así. Ella levantó los ojos del libro y le miró ceñuda.- Eh, no me mires así.
Pues no me llames así.- Cerró el libro y se miraron.
Vale, lo siento.- dijo él sin dejar de mirarla.- te reto a un serio.
Ella sonrió y aceptó. Kate y Remus se pusieron a hablar mientras Sirius y Ane seguían mirándose. Los grises ojos de Sirius brillaban, y en su cara se empezaba a dibujar una sonrisa.
Ane seguía sin dejar de mirarle, pero sentía que poco le duraría para empezar a reír. Pensó en otras cosas: flores, regalos de navidad, su primo Gerard… Su primo Gerard. Se esfumó toda alegría y a su cara volvió el semblante serio. Ella veía como Sirius estaba a punto de reír y levantó una ceja.
El chico soltó una carcajada
Tú ganas… Pero algún día quiero la revancha.
Soy la reina en esto… Nadie me puede ganar.- De pronto, esas palabras volvieron a la memoria de los dos chicos, el día de la nieve. Ane se sonrojó y giró la cabeza para mirar el paisaje, y Sirius sonrió tanto como le fue posible, pero no apartó la mirada de la rubia.
Lily se acordó de algo de pronto y miró al resto.
Chicos…- les llamó, todos la miraron atentos.- ¿Qué es lo que vais a querer de regalo de navidad? Ane tenemos que ir de compras.- eso ultimo lo dijo mirando solo a Ane.
Ya… El lunes nos vamos al centro.- Lily asintió
Yo quiero uno de esos artilugios para hacer crecer lo pies.- Todos miraron a James con los ojos como platos.- Para… Gastar bromas… Bueno no me miréis así. Soy yo, James Potter.- El resto asintió.
Vale, bueno… Ya veré qué hago. Desde luego no te voy a comprar nada para que gastes bromas.- Sirius le dijo por señas a James que él se lo regalaba sin que Lily se enterase.
Pues yo…- Habló Remus.- No quiero nada, gracias Lily.
A ti ya sé qué te voy a comprar, igual que a Kate.- Kate soltó un "vaya"
Seguro que es algo de peluditos.
James no digas tonterías.
¿Peluditos?- Ane miraba a James.- Jo, James… Que poco original eres. Podrías haber hecho bromas mucho mejores. ¡Peluditos! ¡Por favor…!
James sonrió, igual que había hecho Sirius hacía un rato, y Lily le dio las gracias a Ane en su tono irónico.
¿Tu Ane?
Yo… Me da igual. Con tal de que sea una sorpresa.
Lily dudó un momento y luego asintió.
Sirius…
Yo no quiero nada. Bueno, tal vez…- Dudó un momento y luego dijo.- Quiero que mi regalo sea pasar la noche del último día del año con vosotros. Con todos.
Se quedaron en silencio. Uno a uno fueron sonriendo.
Eso es un regalo genial.- Dijo Kate para todos.- Yo te lo haré encantada.
Y yo- Remus
Yo no…- Todos miraron a James.- Yo encantado.- Lily le dio un golpecito en el hombro y se apuntó.
Yo ya sabéis que me apunto a lo que sea.- Sonrió Ane.
Genial. Pues todos a…
Casa de James.- Terminó Ane.- En fin de año.
A mi madre le va a encantar.- Dijo sinceramente.- Cuanta más gente haya, dice, más alegre es el fin de año. Además si son gente a la que quieres…
¡Todos en fin de año a casa de los Potter!
¿Cómo se te ocurre decir que se haga en casa de James?- Lily y Ane ya estaban en el autobús yendo a casa de Ane. Sus padres no estaban tampoco, pero no era problema para ellas.
Hombre… En mi casa no podemos. Ni aunque queramos. Tiene el hechizo ese… raro. Los padres de Remus y Kate ya tienen suficientes problemas… y bueno como no echemos a Petunia de tu casa…
La pelirroja bufó disgustada. Sólo de pensar que conocería a los padres de James tan pronto le daba escalofríos.
¿Cómo crees que me presentará?
Lily, no te asustes por eso. Eres la mejor novia que un padre puede desear para su hijo… Y la madre es la mujer más simpática que he conocido jamás.
Tú… ¿Les conoces?
Si…- reconoció un poco avergonzada.- ¿Nunca te lo he dicho? Nuestros padres son muy amigos, desde que iban al colegio. Tranquila Lily. Seguro que les caes genial.
¿Te das cuenta Sirius?- James y Sirius ya estaban en la puerta de la casa de los Potter, en Godric's Hollow.- Mis padres van a conocer a Lily
Lo sé James, no sé si porque lo he oído en el tren o porque llevas desde que nos hemos ido diciendo lo mismo. A veces eres un poco repetitivo.
Lo sé, lo siento es que estoy nervioso. Bastante.
¿No crees que deberías dejarle eso a ella? Además, seguro que a tus padres les encanta. Tiene todo lo que tú no tienes.
Ella es guapa, inteligente.- Parecía no haber escuchado lo que había dicho Sirius, que a medida que iba diciendo cosas de Lily sonreía más.- Es intuitiva, divertida y… Eh espera… ¿Qué habías dicho?
Nada, que todo el mundo quiere a tu novia, y seguro que tus padres la adoran.
Ya…- dijo fingiendo desconfianza. Le abrazó y entraron en la casa.- oh, Merlín, Ane me ha pegado lo de abrazar a la gente…
Lo siento, pero no se te da tan bien…
Seguro…- Le miró de reojo dejando su baúl en la entrada.- Tendré que practicar mucho estas vacaciones…- Una sonrisa diabólica se dibujó en el rostro de moreno.
