Capítulo 14
Me sentía ansiosa, feliz, emocionada y nerviosa, todo junto y revuelto también. Estaba a punto de explotar ante tantas emociones, como un globo que le han metido demasiado aire. Emmett me observó por el retrovisor y sonrió al ver mi estado.
—Tranquila, todo estará bien.
Ojalá pudiera creer en las palabras de Rosalie. Pero como hacerlo, este sería mi primer día de escuela y me alteraba la idea de descontrolarme, de fallar miserablemente en llevar una vida común, aunque desde hace dos meses que estábamos aquí había demostrado mucho autocontrol, salíamos al pueblo y ni una vez había flaqueado ante mi deseo por la sangre.
Llegamos al edificio que era la preparatoria de Forks. El Volvo de Edward ya se encontraba ahí. ya que había salido más temprano para ir a buscar a su novia como todas las mañanas. Alice y Jasper llegaron segundos después que nosotros en el BMW de Rose, que llamaba la atención con su color rojo.
Emmett se bajó del Jeep y no pude evitar reírme al ver como la mayoría de los chicos se apartaban de su camino y algunas chicas prácticamente babeaban por él. Mi hermano era increíblemente guapo y todo mundo se daba cuenta. Emmett con la sonrisita de medio lado, caminó para abrirle la puerta a Rose y antes de salir, la rubia me envió una suave sonrisa. A mi hermana le encantaba llamar la atención, no había alma en ese estacionamiento que no se detuviera a verla y ella lanzó una sonrisa de superioridad al darse cuenta de lo que provocaba. Era una rubia despampanante, que ni siquiera una estrella de Hollywood llegaba a su nivel.
Emmett abrió la puerta y me extendió su mano.
—¿Lista? —preguntó sonriéndome.
—Nerviosa —contesté y suspiré antes de tomar su mano ofrecida.
Emmett me tomó de la cintura y me puso de pie en el suelo
—No era necesario, puedo bajarme sola, gracias —le reclamé al pensar que me vi muy desvalida por su acción.
—Pero que dices, para todos eres humana y una señorita tan pequeña como tú nunca podría bajarse sin matarse en el proceso —susurro él cerca de mi oído en un tono divertido.
—Que gracioso eres —me alejé de él.
Todos me observaban y los murmullos no se hicieron esperar. Sus comentarios iban desde "ha de ser la nueva hija del Dr. Cullen" hasta "otra presumida de esa familia", sonreí por esas palabras, pues si, sería el nuevo chisme del pueblo, aunque la mayoría ya me hubiese visto por las calles. Ya me había aprendido mi historia completamente, mis padres murieron hace unos meses y el Dr. Cullen me aceptó en la familia por ser la prima lejana de Emmett, quien era mi único pariente con vida.
—¿Cómo lo llevas? —preguntó Alice acercándose a nosotros y atrás de ella venia Edward con Isabella.
—Hasta ahorita bien, aunque los comentarios dan risa.
—A mí me ponían nerviosa —comentó Isabella y escondió su rostro ruborizado en el pecho de Edward. Lo bueno del tiempo es que te ayuda que ya no te afecten de manera devastadora algunas cosas, por ejemplo, ese tipo de acción.
—Así son siempre, acostúmbrate —dijo Rosalie rodando sus ojos e ignorando el comentario de Isabella.
—De acuerdo, tengo que ir por mi horario de clases, ¿alguien quiere acompañarme? —pregunté.
Emmett y Rose se apuntaron y me guiaron hacia las oficinas de la dirección. Cuando llegamos la secretaria, una regordeta mujer, nos observó y sonrió un poco tensa, como si apenas soportara estar en nuestra presencia, algo que era muy común ante nosotros.
—Buenos días, señores Cullen —saludó la mujer— ¿Puedo ayudarles en algo?
—Mi hermana viene a recoger su horario de clases —contestó Emmett sonriéndole con amabilidad a la mujer.
—Tu nombre, linda.
—Allison Cullen —ella buscó en una carpeta y sacó un pequeño papel.
—Firma aquí —señaló una línea punteada. Firmé y se lo devolví— Que tengan buen día.
—Gracias e igualmente —contesté y Emmett con su típico descaro le guiño un ojo a la mujer haciendo que se le subieran todos los colores a la cara.
—Nosotros ya nos graduamos así que tendrás que quedarte con los demás —dijo Rosalie.
—Rose, no tienes que preocuparte tanto —ella sonrió de medio lado y tomando la mano de Emmett salió del edificio.
—¡Espero que ni se te ocurra tener novio, Allison, todavía estas muy pequeña para eso! —dijo Emmett en voz alta tratando de sonar todo lo autoritario que podía, pero no pudo evitar que una sonrisita de burla se le escapara al ver que consiguió lo que quería, que algunos de los presentes se rieran.
—Emmett Cullen, contrólate —ordenó Rose haciendo que caminara.
Me tapé la cara avergonzada, realmente el oso trataba de comportarse como un hermano mayor sobreprotector y haciéndome pasar vergüenzas.
—Tan solo quería molestarte —escuché que decía Jasper en tono divertido.
Giré y atrás de mí están los chicos junto a Isabella que parecía haber nacido pegada a Edward.
—Lo sé, pero para la próxima me haré pasar por hermana de Alice —les dije en voz baja provocando la risita de la pelinegra.
Entramos a la primera clase que era literatura, por supuesto que la parejita se iba a sentar junta, aunque vi un poco de indecisión en la mirada de Edward al saber que me sentaría sola. Jasper se había ido detrás de Emmett y Rose, ya que al igual que ellos se había graduado. Y Alice no compartía clase con nosotros.
Me senté en uno de los últimos asientos de ese salón y una chica de cabello oscuro se acercó.
—¿Puedo sentarme contigo? —preguntó ella.
—Claro —le hice espacio y ella tomó asiento.
—Mi nombre es Jessica —se presentó con una falsa sonrisa de amabilidad.
—Allison Cullen.
—Claro, todo el mundo lo sabe —murmuró ella rodando los ojos— Te pareces mucho al resto de tu familia —me di cuenta de que era la típica chica chismosa.
—Soy prima de Emmett Cullen —aclaré sacando una libreta de mi bolso.
-—Tienen el mismo cabello —dijo y tocó uno de mis rizos, y yo traté de sonreírle— ¿Y desde cuándo vives con ellos? —me preguntó.
—Hace algunos meses —contesté, pero su actitud de "quiero saber todo" me estaba fastidiando.
La clase inició y el profesor me presentó ante todos los alumnos, algo inútil, pues en este pueblo pequeño todos sabía saber mi nombre ya. Todo transcurrió con normalidad excepto que Jessica pretendía sacarme conversación, más bien información, pero solamente le contestaba con monosílabos o me quedaba callada escuchando la clase. La clase por fin llegó a su fin y seguí a los chicos a la clase siguiente, pues la mayoría de clases era con Edward y el resto con Alice, y cuando menos me di cuenta la hora del almuerzo había llegado.
Caminé hacía la cafetería intentado no hacer muecas por el olor de esa cosa que llamaban alimento los humanos, al lado de mí venía Alice, preguntándome sobre cómo me iba, y un poco más atrás Edward con Isabella.
—Lo siento.
Un chico de cabello castaño se disculpó al momento que tropezó conmigo por culpa de un balón que lo golpeó. Sus ojos eran increíblemente azules, recordándome al cielo sobre el mar, y su sonrisita ladeada me hizo sonreír, parecía algo juguetón e inocente. Ladeé la cabeza y miré la linda sonrisa que poseía, era en verdad grande, con todos sus dientes blancos expuestos.
—No hay problema —dije tratando de seguir mi camino.
—Espera ¿Cómo te llamas? —me preguntó él acercándose nuevamente. Me detuve y pronto lo volví a tener delante de mí.
—Allison Cullen —contesté sin pensarlo. Sentí la penetrante mirada de mis hermanos en mi cuello junto a su desconcierto al ver que le contestaba, pues en realidad no debíamos hablar con nadie más a menos que fuera lo necesario, pero sino lo hacía, quedaría como una completa grosera— ¿Y cuál es el tuyo?
—Derek Peters. Es un gusto conocerte —él extendió su mano y yo se la estreché rápidamente— Tienes frío —dijo cuando sintió la frialdad en mi piel.
—Un poco —musité y me sentí incomoda en esta situación.
—Podemos irnos —la voz de Edward me llegó tan hostil, pero aun así la ignore, pues Derek estaba sonriendo y yo también.
—¿Vas a la cafetería? —Derek preguntó y yo tan solo asentí, aceptando su compañía.
Caminamos a la cafetería platicando sobre las clases y me dijo que él también era nuevo en la escuela, cada uno tomó una bandeja de comida, aunque realmente no sabía que poner en la mía, así que agarre lo primero que vi y una botella de agua, la cual Alice se encargó de pagar. Era un chico divertido, muy hablador y se burlaba un poco de los profesores, me hizo reír con sus ocurrencias al hablar de ellos. Yo no hablaba mucho, algo extraño en mí, pero en verdad me estaba gustando estar a su lado.
—Aléjate de mi hermana —ni si quiera vi el momento en que Emmett se acercó y con su enorme complexión amenazó al chico.
—Basta, Emmett —dije tomando su mano. Rosalie lo jaló y se lo llevo a la mesa donde todos esperaba. Miré de nuevo el rostro de Derek, y parecía algo pasmado todavía, empecé a sentir vergüenza— Disculpa a mi hermano, es algo sobreprotector.
—No te preocupes —dijo él, negando con la cabeza. Giré a ver la mesa donde espera el resto de mi familia. También Jasper estaba ahí abrazando a Alice— Espero hablar contigo en otro momento —lo escuché decir, así que lo volteé a ver y él miraba que en la mesa todos lo observaban de manera seria.
—Seguro —dije antes de caminar a la mesa de los chicos. Le envié una mirada enojada a Emmett, como es que se atrevió a gritarle así al pobre chico— ¿Por qué hiciste eso? ¿Y no se supone que deberías estar en la casa? —pregunté al oso dejando mi bandeja en la mesa.
—Estas muy pequeña para tener novio y además quería cuidarte, imagínate que hubiera pasado si no llegó a tiempo.
—Lo dices como si me estuviera pidiendo matrimonio y te recuerdo, Emmett, que ya soy mayor de edad —me molesté por su actitud un tanto infantil— ¿Y ahora que se supone que hare con esto? —pregunté viendo mi bandeja en la mesa.
Ellos rieron y me enseñaron que era lo que tenía que hacer, prácticamente era ocultar la comida poco a poco en mi bolso y ya luego la pasaríamos a botas, por eso era de que los chicos tomaban poca comida o no fingían de plano comer.
—Es un chico guapo —dijo Alice unos minutos después, como quien no quiere la cosa observando a la mesa donde estaba sentado Derek.
—¿Estás loca? —preguntó Edward un poco disgustado y la mirada de Bella me dio a entender que no le gustaba la manera en que Edward pretendía cuidarme.
—¿Qué? Allison también puede tener una pareja, aunque este sea un humano —dijo Rose enviándole una mirada mal disimulada a Isabella y vi a Edward apretar los labios con enojo.
—No, otro con complejo de hermano protector no por favor, suficiente tengo con Emmett, así que espero que no se les ocurra hacer otra cosa —les advertí a los dos.
Sentí una punzada en el pecho al ver que el enojo de Edward era tan solo porque soy su hermana.
Saqué mi celular de la bolsa cuando este sonó y me di cuenta de que era una llamada de mi madre.
—Hola, mamá.
—Cielo ¿Cómo estás? —su dulce tono me tranquilizó lo suficiente como para sonreír.
—Muy bien, los chicos están al pendiente de que nada malo pase —le dije.
—Me alegro tanto, cielo, ahora ¿podrías pasarme a Emmett? —le pasé al celular al oso que estaba confundido.
—Hola, mamá- habló él.
—Te conozco, Emmett Cullen, así que espero que no estés avergonzando a tu hermana en su primer día de clases —advirtió Esme. Todos en la mesa nos tapamos la boca para no reír, excepto Isabella que no escuchaba lo que se decía por teléfono.
Sí, definitivamente Esme conocía al osito.
—Pero, mamá, un chico se acercó a ella —se quejó como niño pequeño.
A veces si podíamos ser la típica familia normal.
—Eso no importa, Emmett, contrólate.
—Claro, mamá —respondió él con cansancio.
—Pásame a tu hermana —pidió Esme. El oso me pasó el celular.
—Gracias, mamá —dije al saber que había regañado a Emmett.
—De nada, cielo, nos vemos en la casa.
Colgó y yo guardé el celular.
—Allison, tenemos que ir de compras —dijo de repente Rose y la quedé viendo sin entender— Tienes que comprar ropa, ninguna Cullen puede vestir dos veces lo mismo para ir a la escuela.
—Eso es algo superficial, Rose —le dije en el más dulce tono tratando de no hacerla enojar— Y no creo que sea necesario, hace apenas unos meses salimos de compras.
—Sí, pero la ropa se arruina cuando salimos de caza, así que nos vamos saliendo de la escuela —contestó ella en el típico tono que no admitía replica— Además, yo también tengo que comprar algo de ropa.
—Como quieras —suspiré un poco molesta y resignada.
—Que bien, Bella y yo también tenemos que ir de compras —soltó Alice con entusiasmo. Isabella puso cara de intranquilidad y giré el rostro al ver que Edward besaba sus labios— Nos podemos ir juntas.
—Fantástico —el sarcasmo de Rosalie fue notorio y se levantó de la mesa tomando la mano de Emmett. Yo me levante detrás de ellos tratando de no estar mucho tiempo enfrente de la parejita.
Los dos meses que llevábamos aquí no habían sido fácil. Isabella se la pasaba metida en la casa, después de la escuela y los fines de semanas. Me desesperaba ver sus muestras de cariño, y gracias a ello pocas eran las veces que tenía la oportunidad de estar con Edward, aunque siendo sincera no sabía si tranquilizarme o preocuparme por eso, pues era más fácil sobrellevar el dolor lejos de él.
A veces ya ni sabía si me dolía un poco más o un poco menos esta situación, si es que ya me había acostumbrado a ese dolor constante que ni me percataba si se intensificaba o minoraba. Por un momento se me pasó por la cabeza volver a Canadá, y sabía que Rose y Emmett me apoyarían, la rubia me lo había sugerido una vez, pero eso sería poner en un dilema a Carlisle y a Esme ya que la familia se disolvería y yo no quería eso, así que lo mejor era aguantarme todo.
Cuando las clases terminaron me subí al BMW de Rose sin ganas, me gustaban las compras, pero realmente hoy no tenía ganas de eso. En la parte trasera se subieron Alice e Isabella. Esperaba que esta salida no se convirtiera en una odisea, desde antes de empezar a manejar ya se notaba la cara de extrema molestia de Rosalie.
—No te preocupes hermanito, yo la cuidare —dijo Alice tomando su lugar.
—Rosalie, por favor —aun así, Edward habló con la rubia antes de que encendiera el auto.
—¿Cuándo te he complacido, Edward? —preguntó Rose con sarcasmo.
—Nunca, pero soy tu hermano por favor.
—Chantaje emocional, no, no funciona conmigo —contestó y sonrió con burla.
—Si le llegas a decir algo que la lastime te juro que…
—¡Bueno, ya basta! —les grité a ambos— Creo que estás exagerando, Edward, supongo que Isabella no necesita que la protejan tanto, ¿o sí? Bueno eso no importa, ya dejen de pelear, esto es de todos los días —ambos chicos giraron la cara. Yo no entendía ese afán de pelear que tenían ambos, en Canadá no eran así, bueno, siempre estaban los desacuerdos, pero no eran peleas— Ahora vámonos.
Me acomodé en mi asiento y Rose encendió el auto. Salimos del estacionamiento y la rubia no se media en enviarle miradas venenosas a la castaña.
—¿Cómo te atreves hablarle así? No tienes ningún derecho —se quejó la humana. Al parecer a Isabella no le gustó nada que le alzara la voz a su novio. Giré para verla de frente y su mirada me fulminaba.
—Veras, querida, sino los hubiera detenido ellos pudieron seguir discutiendo y nunca hubiéramos avanzado, y supongo que a ti no te gusta que tu novio luzca más como tu papá o niñero ¿verdad? —pregunté con una sonrisa.
Ella se sonrojó por el enojo y Alice me quedó viendo de mala manera mientras que Rosalie sonreía feliz.
Isabella y yo en todo este tiempo no pudimos congeniar, ella era todo lo que yo no soportaba, y la detestaba, era una chica testaruda, lenta, torpe y con un falso aire de santa que me producía urticaria, era la típica chica que fingía ser un ángel enviado a la tierra para detener todo mal, y aunque Edward no quisiera verlo era una egoísta insistiendo con la transformación sin darse cuenta de que eso lastimaba a Edward.
Pero yo no era la única, Isabella también había dejado en claro que no me soportaba, siempre me miraba con un poco de desprecio como si mi presencia le fuera intolerable o estuviera oliendo algo feo. Al principio no entendía porqué, pero ahora simplemente me daba igual, no era como si me importara mucho su aprobación, aunque yo sospechaba que era porque se había dado cuenta de mis sentimientos por Edward. Y cada vez que hablaba decía lo maravilloso que eran los tiempos cuando tan solo eran mis hermanos y ella, pero siempre lo hacía con una sonrisa dulce para que nadie se diera cuenta de que me lo restregaba en la cara. Realmente no entendía como era que Edward se había enamorado de ella, que en mi opinión era una arpía.
—Bella, tienes que comprar un vestido, así que piensa en un color —la entusiasmada voz de Alice rompió en silencio.
—Pues azul, ese es el color favorito de Edward —respondió Isabella con una sonrisita.
—Tratas de complacer a Edward —la rubia dijo sonriendo con sarcasmo— Eres demasiado insegura.
—Rosalie —reclamó la pelinegra.
—Vamos, Alice, hasta tú tienes que darte cuenta de que Bella hace todo porque Edward se quede a su lado, como comprarse un vestido azul y estoy segura de que ni siquiera a ella le gusta ese color —apuntó Rosalie, y para mí, tenía toda la razón, pero para evitar una discusión más fuerte, rápidamente coloqué un disco y le subí el volumen.
—Allison ¿de qué color quieres tu vestido? —me preguntó Rose bajándole un poco el volumen.
—Verde, supongo que ese color me queda ya que era el color de mis ojos antes de morir.
—¿Verde esmeralda? —preguntó Alice y yo asentí.
Cuando llegamos a la gran plaza de Port Angeles rápidamente me bajé del auto, y no era por ser mala, pero el aroma de Isabella me producía nauseas, era demasiado para mí. Escuché como la castaña aventaba la puerta del auto con furia, sabía que se había enojado por el comentario de Rose, pero quien la mandaba a ser tan infantil. Ingresamos a varias tiendas y Alice tenía que arrastrar a la indignada castaña que seguía enojada. Rosalie y yo disimuladamente nos burlábamos de su cara enfurruñada.
—Rose ¿Qué te parece? —pregunte saliendo del probador con un hermoso vestido verde esmeralda que dejaba toda mi espalda al descubierto, la tela era totalmente lisa, pero satinada, que le daba un encanto especial al vestido, como si de seda se tratara.
—Te queda perfecto —dijo ella y yo empecé a modelar como si estuviera en un desfile, en ocasiones me encantaba ser tan vanidosa, una chica normal saliendo de compras.
—Bella, ya sal —pidió Alice. Isabella salió con un vestido de color azul turquesa y le quedaba bien, aunque el vestido no era de mi gusto en realidad— Te queda muy bien —elogió Alice.
—Claro —susurró Rose con ironía provocando más el enojo de la chica.
Rose se compró un vestido en color negro y Alice uno en color rojo, e hicimos lo que las chicas amaban hacer, renovar prácticamente todo nuestro guardarropa. Regresamos a casa en el silencio más tenso, después de esperar que Isabella comiera un panecillo y un café.
Después de dejar a Isabella en su casa, llegamos a la nuestra donde Esme me pidió que le contara como me fue en mi primer día de clases.
Gracias por sus comentarios.
Lyz: nuestro Edward tendrá que descubrirlo, muy pronto se dará cuenta de lo que siente.
Paz: como me preocupan tus uñas, aquí lo tienes. Y entiendo tu desprecio hacia Bella, es algo normal, yo también lo siento. Y tienes razón, yo también siento que ella no ayuda en nada a Edward, lo atrapa y no permite que disfrute su vida. Allison es fuerte y aunque duela no demostrara que sea derrumbado, siempre buscara salir adelante. Respecto a lo de los lobos, pues no todos la van a aceptar y pues en el siguiente capítulo habrá una pequeña explicación del porqué, pero si tienes más dudas, házmela saber y yo con gusto te responderé.
Katherine: yo adoro a Seth, jamás me hubiera perdonado dejarlo fuera, él es tan tierno, dulce y lindo que me enamora. Y Edward, pues la pasara un poco mal.
Angiie0103: pues hago todo lo que puedo para que nadie abandone mi historia. Y pues Jacob, veremos qué pasa, tal vez en el siguiente capítulo les dé una sorpresita respecto a él. Edward sufrirá y se lo tendrá merecido.
Luz de Luna: bingo Luz, Seth despertara algo en ella, pero no como mucho se lo imaginan. Espero que te agrade. Yo también deseo que Edward se quede con Allison, pero tendrán que pasar muchas cosas para que eso pase. Así que por lo pronto no desesperes.
ChronaPhantomhive7: bienvenida. Espero saber de ti en los próximos capítulos. Y pues la imprimación no es algo que me agrade así que no aparecerá.
