Estoy de vuelta! :D Todavía sin inspiración, pero subiendo lo que ya había escrito u_u Estamos pasando por bajones en el fic, pero aún así, espero que sea de su agrado.

Gracias a todas las que han comentado! Estoy muy feliz porque nunca antes un fic mío había recibido tantos comentarios :D Eso indica que tal vez no escribo del todo mal :P También es todo un placer ver caras nuevas por aquí :D


Capítulo 14

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Hanabi sostuvo la colorida caja entre sus manos. Apenas era capaz de contemplarla y no dejarla caer, de la rabia que empezaba a correr por sus venas. No obstante, se mantuvo tranquila, tal como su padre le había enseñado.

—Para que te relajes —le dijo Kiba, sin ninguna expresión en su rostro— y no andes tan… molesta, enojada…, amargada, preocupada… o como quieras llamarle.

Hanabi sopesó las posibilidades de que eso se tratara de algún juego para ponerla furiosa. Porque, de otra forma, ¿para qué querría ella velas aromáticas? Kiba parecía igual de molesto de hacerle ese estúpido regalo, y si era así, Hanabi no entendía por qué lo hacía. De todas formas no estaba dispuesta a entenderlo; lo único que importaba era que aquél regalo era una forma cruel de burla. Lo que menos toleraría en ese momento era a una persona como él que constantemente se metía en su vida cuando ella menos lo quería, y más aún si sólo conseguía ponerla peor de lo que ya estaba.

Por eso le entregó las velas aromáticas bruscamente.

—¿Y a ti qué te importa cómo me sienta? —le espetó, mordaz— No es asunto tuyo; no me meto contigo ni te molesto, así que sólo desaparece de mi vista.

Hanabi se dio la vuelta, caminando azorada, quizás un poco aliviada de haberlo dejado ahí con la rabia subiéndosele a la cabeza. No entendía esa rabia en él de todos modos, pero encontró cierto alivio en darle una cucharada de su propia medicina.

A Kiba le jodía tener que soportar su mal humor.

—¡Hanabi! —Llamó él irritado, haciendo que Hanabi sólo se detuviera sin girarse— ¡No puedes estar enojada todo el tiempo! El mundo no gira alrededor tuyo, ¿sabes? ¡No eres la única que tienes problemas! ¡Allá afuera hay cosas mucho más importantes como que los demás seamos víctimas de tus caprichos!

Hanabi esta vez sí se giró, con los puños crispados y sintiéndose capaz de cualquier cosa. Por supuesto que él tenía razón. Pero Kiba no era nadie para menospreciar sus malos ratos; él no sabía lo que le había pasado. ¿No podía dejarla simplemente en paz?

—¡Ya lo sé! —Chilló furiosa— ¡Ya lo sé!

Y se marchó a su habitación. Él siempre la hacía sentir peor, y en esa ocasión estaba tan furiosa que quería gritarle por qué; pero se contuvo. Quería gritarle que era un imbécil y que tenía razón, que habían cosas mucho más importantes que ella, que por eso ella era así, tratando de reprimirse en todo momento y que él mismo hacía que eso explotara en ella algunas veces, y que todo eso la estaba matando.

Kiba era la única persona con quien tenía altibajos. Quería odiarlo con todas sus fuerzas, o reírse con ironía junto a él. Pero no ambas cosas.