Los personajes de Sailor Moon. No me pertenecen, son propiedad exclusiva de la grandiosa Naoko Takechi. Los demás personajes que aparezcan en esta historia, (Esos sí son invenciones mías.)

"-cursiva- "Lo que piensa un personaje.

Advertencia: Este capítulo contiene escenas no aptas para menores de edad.

SAILOR MOON: El FUTURO DE TOKIO DE CRISTAL

LA OSCURIDAD DEL DESEO

Fue el sonido de un trueno lo que hizo sacar de sus cavilaciones a Draconis -¡Como pude ser tan tonto como para creer que ese par la protegería-! se preguntó por enésima vez -cuando encontremos a la princesa me encargare personalmente de esos dos… todo esto es por su culpa.

-Cuando llegamos al Milenio de Plata todo estaba destruido- Musitó para sí mismo Draconis mientras caminaba hacia su habitación -la reina de la Luna yacía muerta sobre un pilar y lejos de ahí se encontraba el cuerpo sin vida de Sibila, quien había escrito en el suelo las palabras "Oráculo, Sol y Destino".

-El Oráculo de Delfos no solo nos reveló que la princesa estaba en el planeta Tierra sino también lo que ocurriría si Sailor Sun volvía a despertar.- Tomando entre sus manos su medallón de color rojo oscuro el cual tenía la imagen de un dragón en el frente y en el revés el águila heráldica rodeada de estrellas -el destino de la princesa será otro, nosotros se lo cambiaremos.- Cerrando la puerta de su dormitorio.

Sin sospechar que él no es el único que piensa así, en su departamento Yoko se encontraba recostada boca arriba sobre su cama observando con demasiado interés el techo.

-Sailor Plut ¿qué tiene de especial el destino?- Reflexionó Yoko -En realidad nada… haciendo un giro con su muñeca provocando que apareciera en sus manos una carta con la imagen de un esqueleto humano vestido de armadura negra sobre su caballo que avanza lentamente y carga una bandera negra con una flor blanca de cinco hojas. Al fondo se puede observar un barco sobre un rio y al fondo a la derecha se observa un amanecer entre las dos columnas.

-Si no piensas cambiar el destino Sailor Plut yo se lo cambiaré a ellos… voy a evitar que el rumbo siga su curso normal…cambiaré el curso de la historia.


Pero mientras en la Tierra sus habitantes duermen, más allá del velo de la galaxia entre la multitud de estrellas, diversas explosiones simultaneas se están efectuando, siendo Apolo el único testigo de aquel acontecimiento, observando con beneplácito aquel espectáculo desde una esfera de cristal que tiene entre sus manos. De esta manera la nueva batalla ha comenzado.

-Desde tiempos inmemoriales el Sistema Solar ha sido protegido por el reino de la Luna blanca, pero la Luna ya no tiene aliento, es un planeta muerto -Susurró una tenebrosa voz a espaldas de Apolo -debes acabar con los sobrevivientes del reino lunar, así no te darán problemas y podrás cumplir con tu objetivo.

-Pierde cuidado, destruiré el odiado reino de la Luna blanca, el Milenio de Plata- Dijo Apolo esbozando una siniestra sonrisa -acabaré con las Sailor Scouts de una vez por todas y sin esas entrometidas cubriré de oscuridad todo el Universo.

-Ju,Ju, Ju… así es…hasta ahora todo está saliendo según tus planes mi estimado Apolo- Musitó con voz ronca y escabrosa el ente amorfo, el cual se encontraba atrás de él. -Muy pronto las guerreras de la Luna serán solo un recuerdo.

-Y no solo eso, con cada Sailor que es aniquilada el jardín de Sunny florece más y más… -Comentó en voz alta Apolo al momento que sus ojos brillaban intensamente y aparecía en su rostro una sonrisa siniestra -muy pronto… podre mostrárselo.

-No estaría tan segura de eso.- Opinó aquella criatura.

-¡Qué quieres decir con eso!- Le habló bruscamente Apolo lanzándole una mirada asesina. -Gracias a mi poder reorganizaré el cosmos.

-Bueno, dudo que a la Princesa del Sol le agrade tu proceder, ¿piensas que le complacerá saber lo que has hecho?- Comentó aquel ente que representaba toda la maldad -Es posible que tengas que usar un poco de persuasión con ella.

-Lo haré si es necesario Caos,- Cortó Apolo ajustándose su capa -te lo dije cuando me entregaste el medallón.

-Muy pronto todo el universo caerá a mis pies, todo está ocurriendo tal cual lo imaginé -Pensó el Caos esbozando una siniestra sonrisa de satisfacción.

-No me importa cómo tenerla mientras esté a mi lado.- Declaró Apolo al momento que una aura negra aparecía a su alrededor, -esta vez me aseguraré de amarrarla a mí.

-Eso es lo que quería escuchar.- Susurró el Caos germinando sobre su ser una misteriosa y cruel sonrisa al instante que se fundía nuevamente en la oscuridad de aquel lugar.

-Serena, realmente eres una estúpida- Musitó él esbozando una sonrisa maligna saliendo de aquel tenebroso lugar para dirigirse a sus aposentos.

-Jamás entendiste quien es la fuente de todos tus enemigos- Murmuró Apolo mientras caminaba por los pasillos de su castillo. -Y eso me dará la victoria hermana- deteniéndose en una ventana al ver una gran explosión -solo es cuestión de tiempo para que únicamente las estrellas habiten este Cosmos… ¡Ja!¡Ja!¡Ja!

Segundos después apareció ante él su esbirro, aquel muchacho que lo ayudó hace tiempo a destruir el antiguo Milenio de Plata -Misión cumplida alteza- Declaró Shiva haciendo una reverencia. -Los planetas circundantes a la Nube de Oort han sido eliminados.

-Es una pena que mi hermana no haya visto los hermosos fuegos artificiales.- Dijo Apolo sonriendo perversamente -Esto apenas es el comienzo de la nueva era de las estrellas.- A lo que Shiva asintió inmediatamente con la cabeza.

-A este paso, todas las guardianas de su hermana serán eliminadas- Declaro fríamente Shiva -y no solamente ellas, sino también sus insignificantes planetas.

-Y con esas pestes fuera de mi camino, me convertiré en el soberano del cosmos con Sunny a mi lado, como mi reina.- Sentenció categóricamente Apolo apretando con fuerza su medallón.

-¿No cree que las demás estrellas podrían revelarse contra usted?- Le preguntó preocupado Shiva.

-Dudo que alguna otra estrella quiera tener el mismo destino que Australis y Borealis.- Respondió Apolo apareciendo en su rostro una pequeña sonrisa -Lo que le sucedió a esas dos estrellas rebeldes fue una clara advertencia para todo aquel que ose desafiarme.

-¿Su majestad desea que haga algo más?

-Informa a mi ejército de las sombras que comiencen avanzar hacia ese sector -Ordenó Apolo al momento que aparecía en su rostro una macabra sonrisa la cual era el reflejo de toda su maldad -no falta mucho para que las tinieblas invadan el Sistema Solar.

-Así lo haré Emperador.- Musitó Shiva haciendo una profunda reverencia comenzó a retirarse de aquel lugar cuando la voz de Apolo lo detuvo.

-Una cosa más Shiva, no creo que tarde mucho en salir la princesa de Tankei de la máquina.- Le informó fríamente Apolo -Asegúrate después de llevar a nuestro otro huésped al generador.

-¡Que!- Exclamó angustiado Shiva sintiendo en lo más profundo de su ser un dolor punzante -¡Lo usará también en ella!

La expresión de Apolo se transformó, su rostro mostraba enojo -¿Acaso detecto cierta preocupación por esa guerrera?

-¡Ah…! No es eso,- Contestó aclarándose la garganta Shiva y pasándose la mano por el pelo -solo…

-Dudo que una Sailor Scout entienda el sentir de los caballeros estelares, -Comentó Apolo cruzándose de brazos mientras escudriñaba con la mirada a su aliado -después de todo, ¿No es ella la destinada a convertirse en el verdugo del pilar del Stellar System?- A lo que Shiva asintió levemente bajando la mirada, podía ver que en los ojos de Apolo había indignación y odio.

-O es que pretendes traicionar a Sunny por una guerrera de la Luna Llena.- Murmuró Apolo con los dientes apretados en una expresión fría y amenazante -¿Es eso Shiva?

-No alteza, le ruego disculpe mi comportamiento, me encargaré que sus órdenes sean cumplidas al pie de la letra- Respondió resueltamente Shiva. -Soy un caballero estelar, mi misión es proteger a la señorita Sunny incluso con mi vida.

-Entonces nunca lo olvides.- Dando media vuelta para dirigirse hacia su dormitorio, mientras aparecía momentáneamente una sonrisa casi imperceptible en sus labios.

-Si no fuera porque nos fue muy útil la vez pasada, ya hubiera eliminado a la guardiana de la galaxia.- Pensó Apolo entrando en sus aposentos donde una mujer con el cabello suelto lo esperaba en la penumbra de aquella habitación.

-¡Se puede saber qué haces aquí, Sailor Phi!- Espetó Apolo con una mirada fulminante. -Deberías estar en el subterráneo vigilando que nada salga mal.

Con los ojos brillando peligrosamente, Sailor Phi se incorporó despacio de la cama con una sonrisa perversa en los labios.

-El proceso está casi por terminar- Dijo Sailor Phi comenzando a desnudarse lentamente delante de él. -Sailor Chi puede encargarse del resto ella sola.

Apolo tomó su barbilla en su mano y esbozando una sonrisa enigmática comentó -Y supongo que no has venido solamente para informarme de eso.

-Pensé que podría servirle de otra manera.- Musitó sensualmente Sailor Phi apenas dejando unos centímetros libres entre sus labios y los de Apolo -Usted sabe que mi único deseo es satisfacerlo de todas las formas- poniéndole ambas manos en la nuca de su amante y mirándolo con ojos cargados de deseo.

Él la miró lascivamente y le preguntó con arrogancia -¿Realmente crees poder complacerme?- deslizando sus dedos entre sus piernas.

-¿Porque no lo comprobamos, milord?- Susurró ella mientras sus dedos se encargaban de quitarle la ropa.

-Descuida, pienso hacerlo.- Respondió él con la voz llena de deseo mientras su mano acariciaba el pecho de su amante en turno. La levantó en brazos lanzándola sobre la cama, luego subió su rodilla entre sus muslos, y separó sus piernas mientras colocaba su cuerpo sobre el suyo.

Sailor Phi temblaba con anticipación, no podía esperar. Ella quería que él la poseyera

-Por favor, mi señor- suspiró ella, arqueando sus caderas invitándolo. Esa era una invitación que él no pensaba rechazar, con ojos salvajes se deslizó dentro de ella sin más preámbulos, moviendo sus caderas contra las de ella mientras Sailor Phi lo imitaba, tratando de seguir su ritmo.

Le encantaba esa sensación de tenerlo dentro de ella, el modo en que la llenaba una y otra vez... en ese momento era suyo, sólo suyo... Sailor Phi deseaba poder mantenerlo dentro de sí para siempre.

-Es tan agradable- murmuró Sailor Phi moviéndose sensualmente debajo de él sintiendo una explosión dentro de ella -Pero quiero más...

Esa era una petición que Apolo no pensaba desatender, hundiéndose más profundamente en ella, empujando cada vez más fuertemente. Sailor Phi pasó su mano por su cabello, mientras el placer la recorría con cada empuje más profundo y más duro que el último.


Mientras Apolo y Sailor Phi colmaban aquel fuego, Shiva se dirigía a una parte del subterráneo donde una joven rubia de larga cabellera ondulada y cuyos cabellos se acercaban a la punta se matizaban de un tono rojizo trataba de soltarse de los grilletes que la aprisionaban.

-Si tan solo pudiera quitarme estas cosas.

-Ahorra tu fuerza, guerrera de la luna- musitó impasible Shiva apareciendo tras los barrotes -esas esposas se diseñaron para contener tu poder.

-¡Shiva!

-Ha pasado el tiempo Sailor Galaxia,- Dijo Shiva quien se paró justo enfrente de ella colocando ambas manos contra los barrotes -es una lástima que nos veamos nuevamente en estas condiciones.

-Me sorprende que te importe.- Cuestionó Sailor Galaxia esbozando una leve e irónica sonrisa.

-Si tan solo hubieras aceptado servirlo nuevamente no estarías ahí- Susurró Shiva con pesar apretando los barrotes fuertemente, soltando un largo suspiro añadió -pero tú así lo quisiste- bajando la mirada dispuesto a retirarse de aquel lugar.

-¡Tú eres un caballero estelar! ¡Cómo puedes estarle ayudando en sus maléficos planes a Apolo!- Gritó Sailor Galaxia- ¡Es que no te importa lo que suceda!

-Tal como has dicho soy un guerrero del Stellar System,- repuso Shiva con tono sombrío -no tiene porque interesarme lo que ocurra con los habitantes y aliados del Reino de la Luna.

-No puedo creer lo que estoy escuchando.- Comentó ella apesadumbrada, el desconsuelo se reflejaba por sus ojos.

-¿Crees que los planetas del Sistema Solar merecen que apuestes tu vida?- A lo que ella asintió con la cabeza.

Los labios de Shiva temblaron un poco y dijo -No quisiera que te sucediera lo mismo,- dando un profundo suspiro añadió con resignación -pero si insistes en interferir en nuestro camino tendrás la misma suerte que tus camaradas.- Dándose entonces la vuelta para que no pudiera ver la tristeza en sus ojos -Esta vez el destino nos ha puesto como enemigos, Sailor Galaxia.

-¡No tenemos porque pelear entre nosotros! Shiva, en el pasado tú y yo nos llevábamos muy bien, éramos amigos,- Replicó ella -no es nuestro destino hacernos daño. ¡Shiva no quiero luchar contra ti!

-Ni yo tampoco- musitó él en tono triste y con la cabeza gacha -pero es mi deber como caballero estelar… además, hace tiempo comprendí que todo sentimiento entre ustedes y nosotros es una falacia.- Levantando la cabeza haciendo un esfuerzo por recomponerse -Es mejor que me marche, después de todo esta conversación está por demás.

-Fui una ilusa al pensar que significaba algo para ti- Susurró Sailor Galaxia en voz baja mientras sus ojos se llenaban de lágrimas amargas -creo que me equivoqué.

-¡Yo te amaba!, ¡Cómo crees que me sentí cuando te escuché aceptar la misión de matar al pilar del Stellar System, a quien jure proteger incluso con mi vida!- exclamó Shiva con rabia mirándola fijamente -me sentí morir- apretando con fuerza la espada que traía consigo.- ¡Así que no hables por hablar!

-Créeme que las cosas no son como tú lo crees,- murmuró ella hay algo que no comprendes Shiva, si Sailor Sun no…

-¡No quiero escuchar más guerrera de la Luna llena!- Clamó indignado Shiva sintiendo como la ira llenaba su cabeza.

-Shiva…

-Hice un juramento, pase lo que pase protegeré a la regente de las estrellas y si para hacerlo debo envolverme en la oscuridad o matar a la mujer que amé alguna vez, entonces lo hare.- Puntualizó mientras se alejaba de ahí.

-¡Escúchame por favor! ¡Si no detenemos a Apolo, cubrirá todo el cosmos con la oscuridad!- Gritó a todo pulmón Sailor Galaxia deteniendo a Shiva. -¡Es que no te importa!

-Mientras la princesa del Sol esté a salvo lo demás me tiene sin cuidado- Le respondió fríamente Shiva girando sobre sus talones otra vez hacia la salida -Vendrán por ti en un rato más… después de todo no falta mucho para que terminen con la Princesa de Tankei- girando la perilla de la puerta, -Los demás caballeros tenían razón, la Luna solamente trae desgracias para el Sol y las estrellas… fui un tonto en pensar lo contrario- Sintiendo nuevamente ese escalofrío que lo recorría desde su nuca hasta el final de su espalda, al recordar la suerte que correría aquella joven.

-¡Si él cumple con su cometido ni siquiera las estrellas se salvaran!- Exclamó Sailor Galaxia tratándolo de hacer entrar en razón, pero él no respondió simplemente cerró con fuerza la puerta después de abandonar aquel terrible lugar.

-Que equivocado estas Shiva, tu siempre me has importado y como no iba a serlo, si yo también te amaba- Musitó ella con voz quebrada -aun lo hago.- Ella había tenido la esperanza que el entendiera pero había sido en vano.

-Porque hay cosas que no puedo ni decir en voz alta sin que me destrocen por dentro -Pensó Sailor Galaxia y sin poder ya controlarse, las lágrimas de dolor se abrían paso en sus ojos.


Por su parte Shiva caminaba a toda prisa alejándose cada vez más de las mazmorras, -¡Porqué!- Pensó él apretando fuertemente sus puños -¡Porque tenían que encomendarte a ti esa misión!- regresando a su mente los recuerdos del pasado, el instante donde todo cambió para él tras escuchar aquella conversación.

En otra era, en un antiguo reino ubicado en la Luna donde habitaban las valientes y poderosas Sailor Scouts, quienes eran las encargadas de velar por la paz del Sistema Solar.

En el castillo del Milenio de Plata, en una de las habitaciones del palacio se encontraba una joven pelirroja quien portaba una máscara de plata que cubría su rostro. Esa muchacha era la última guerrera de la guardia lunar, Sailor Sun… la Sailor del Sol.

Sailor Sun vendaba sus heridas hechas durante su entrenamiento, asistida por Shiva de Ogle-Tr, el único de sus caballeros estelares que pisaba el suelo lunar y cuyo único propósito era ayudarla en sus ejercicios.

-Princesa, ha mejorado bastante en poco tiempo- Habló en un susurro Shiva mientras le vendaba el antebrazo -no creo que deba exigirse tanto. Por favor, tómelo con calma- curándole la pequeña herida que tenía en la cabeza -Además, usted cuenta con los guerreros solares y los demás caballeros estelares para protegerla… Nosotros estamos dispuestos a dar la vida por usted... no tiene que hacer esto,- añadió preocupado -usted es muy distinta de esas guerreras.

A lo que ella negó con la cabeza quitándose la máscara -Comprendo tu preocupación Shiva,- Dijo Sailor Sun poniéndose de pie y dirigiéndose hacia la ventana donde podía ver a la Princesa Serena en el jardín recogiendo unas flores junto a sus 4 guardianas, quienes descansaban en el pasto -pero yo soy ahora una de ellas- Suspirando levemente se sentó en el borde de la cama y añadió -no olvides que soy Sailor Sun.

-Pero…

-Todas las Sailor Scouts son muy poderosas, no puedo ser la excepción- lo interrumpió Sailor Sun -debo volverme más fuerte, tengo que llegar a su nivel,- esbozando una tenue sonrisa añadió -además, debo aprender a defenderme por mi misma,- dirigiéndose adentro del armario para cambiarse su traje de batalla por su vestido mientras el tono de su cabello se convertía a rosa -no deseo seguir siendo una carga para mis caballeros.

-¡Eso no es verdad!- Objetó de inmediato Shiva -¡Como puede pensar eso!

-Siempre dependo de ustedes para que me cuiden- Musitó ella regresando a la habitación ataviada con un sencillo vestido -me sobreprotegen por ser la reencarnación de Sunna- La voz de Sunny se quebró cuando pronunció las últimas palabras

-¡Se equivoca!-, Exclamó Shiva levantando un poco la voz -¡no la protegemos porque sea la elegida ni porque creamos que no pueda hacerlo!- Soltando un largo suspiró agregó -Señorita Sunny, todos estamos conscientes que es su voluntad y poder lo que mantiene la barrera que resguarda el imperio.

-Shiva…

-Nosotros la defendemos porque no queremos perderla… para nosotros como para el imperio usted es absoluta, estamos incondicionalmente con usted- Dijo Shiva con determinación -por esa razón nos preocupa su bienestar.

-Créame que todos estamos dispuestos arriesgar la vida cuantas veces sea necesario por usted, Princesa.- Pronunciando Shiva aquellas palabras con gran convicción, provocando que de los ojos de Sunny cayeran algunas lágrimas fugitivas que corrieron por su mejilla.

-Gracias por preocuparse por mí,- susurró suavemente Sunny, limpiándose los rastros de lágrimas. –Pueden estar seguros que siempre tendrán mi protección- A lo que él asintió con la cabeza.

-¡Hay no!- Clamó de pronto Sunny levantándose inmediatamente de su lugar -Olvidé en el salón de entrenamientos el florete que me regaló la reina. Espérame aquí, no tardo.

-No se moleste Princesa yo voy a recogerlo- Comentó Shiva -usted mejor adelántese, Archer y Ceti la están esperando en el punto de encuentro.- Saliendo de la habitación y dirigiéndose rápidamente al salón de entrenamiento donde encontró junto a la puerta contigua, el arma entregada por la reina Serenity a Sailor Sun, "El Energus".

Tomó el florete y se disponía a retirarse de aquel lugar cuando escuchó unas voces, así que entreabrió la puerta contigua encontrándose con Sailor Galaxia, quien vestida con su inconfundible traje de batalla leía el pergamino que le entregó el gobernante de aquel esplendido reino… la reina Serenity.

-Cómo pueden los sabios creer en la maldición de Neherenia- Murmuró Sailor Galaxia -Es ridículo que piensen que el Reino de la Luna llegara a su fin y que la pequeña princesa morirá antes de llegar al trono.

-Eso espero,- Susurró la Reina Serenity -pero si acaso…

-Lo comprendo majestad y acepto la misión- Habló Sailor Galaxia en voz fuerte y clara -le aseguro que protegeré el resplandor de este reino, no importa si para lograrlo deba acabar con Sailor Sun.- Devolviéndole nuevamente el pergamino.

Al escuchar aquello Shiva apretó fuertemente los dientes para intentar controlar su rabia, sin más salió rápidamente de aquel lugar. Fue en ese momento que comprendió que Sailor Galaxia y él no eran el uno para el otro, y que quizás jamás lo hubieran sido.

-¡Maldición!- Exclamó Shiva golpeando con su puño en la pared repetidas veces, -¡porque tenía que pedírselo a Sailor Galaxia!, las cosas serían más sencillas si no fuera ella.- Dirigiéndose al subterráneo donde se encontraban Sailor Chi supervisando el progreso de la Princesa Kakyuu en el generador.

-¿Cuánto más piensan durar con la prisionera?- Preguntó molesto Shiva -Al Emperador no le gustará este retraso.

-Tardamos un poco más de lo previsto pero casi esta lista Anunció Sailor Chi esbozando una sonrisa burlona -quien diría que Sailor Kakyuu tuviera una mente muy fuerte.

-No debieron subestimarla, -Replicó indignado Shiva -el confiarse puede llegar a ser su perdición.

Sabias que te ves más apuesto cuando te enojas, -Musitó Sailor Chi acercándose cada vez más a él con una almibarada sonrisa -Pero no tienes de que preocuparte- recorriendo con sus dedos el contorno de los marcados músculos de su pecho -no hay forma de escapar del generador, la florecita solo estuvo peleando contra lo inevitable.

-Por cierto, no veo a Sailor Phi ¿dónde está ella?- Cuestionó Shiva tratando de encontrarla con la mirada en aquel horrible lugar.

-No la encontrarás aquí, en estos momentos está atendiendo al Emperador de una forma, digamos… un poco más personal- Dijo Sailor Chi con una sonrisa enigmática en el rostro, -sabes a que me refiero, no es así.

Los labios de Shiva se curvaron en una sonrisa divertida y comentó con tranquilidad -Tanto ella como Némesis están perdiendo el tiempo, el Emperador no caerá en sus redes tan fácilmente. Para él solamente son una distracción, una aventura pasajera.

-Tal vez, pero no hay nada de malo en intentarlo, pero ya que estamos solos, no te parece que esta es una buena oportunidad para que tú y yo limemos asperezas- susurró Sailor Chi junto a su boca, decidida a excitarlo. -Después de todo ahora somos aliados… no es así Comandante Shiva.- Acariciándole la comisura de los labios con su pulgar.

Shiva le levantó el rostro con una mano y sonrió -¿Olvidas quién soy?- Le Preguntó con voz ronca -Aun así quieres tenerme en tu lecho… guerrera de la Luna Llena.

-¡No vuelvas a llamarme de esa manera!- Le grito indignada Sailor Chi dándole una bofetada -hace mucho que nosotras no somos más títeres del reino lunar.

-Por lo visto era esto lo que necesitabas para que ese fuego que traes se apagara.- Dijo Shiva sin poder evitar un matiz de irritación en su voz. Fue en ese instante cuando escuchó como el interruptor del generador se apagaba anunciando la conclusión del proceso.

-Parece que el proceso ha terminado.- Comentó Shiva tocándose la mejilla donde lo había abofeteado mirándole a los ojos para que le quedara bien claro que eso se lo iba a cobrar.

-Es una pena que no podamos jugar más con la florecita,- Susurró Sailor Chi entornando los ojos con aire divertido -me encantaba ver su rostro de sufrimiento.

-Enviaré a los guardias para que la lleven a la zona negativa -Repuso Shiva con frialdad -mientras tanto asegúrate de tener todo listo para recibir a la líder de las Sailor Animates.

-Así que un nuevo juguete viene en camino.- Rio maliciosamente Sailor Chi. -Tendremos un agradable reencuentro, será como en los viejos tiempos.

-Mejor no te confíes,- Replicó Shiva frunciendo el ceño -a pesar de llevar esos grilletes, Sailor Galaxia es alguien de cuidado, no olvides que ya las venció antes de que la sombra la controlara.- Agarrándola fuertemente del mentón hasta hacerla quejarse añadió -Así que ahórrate tus comentarios, no quiero ninguna sorpresa, quedó claro.- Soltándola bruscamente.

-Descuida todo saldrá perfectamente, su mente como la de la florecita estarán completamente bajo nuestro control y no solo eso, tendremos una gema más para el gran señor Apolo.- Dijo Sailor Chi al momento que le mostraba un jaspe de color rojo.

-En ese caso me marcho, ve alistando el generador.

-¿Ya te vas?- le preguntó con voz sensual y aterciopelada acariciándole con el pulgar la cara -Pensé que podríamos hablar un poco más, después de todo me lo debes por hacerme enojar y por el trato que me diste hace un momento.

Shiva entornó los ojos divertidos y musitó. -Pensé que la cachetada había sido pago más que adecuado.- A lo que ella negó con la cabeza.

-En ese caso, tal vez esto sea suficiente.- Habló Shiva cerca de su oído con un tono de voz que la hizo derretirse sintiendo como en ese momento tomaba sus labios en un beso largo y recargándola bruscamente contra la pared mientras la acariciaba por encima de la ropa con una mano.

Dejó de besar sus labios, comenzando a besarla y lamerle el cuello. Ella emitió un leve gemido mientras que Shiva bajaba de su cuello a la apertura de su traje, acariciando con su lengua y sus labios todo ese lugar, provocando que Sailor Chi hiciera su cabeza hacia atrás.

El cuerpo de ella se arqueaba bajo el tacto y sus labios dejaban escapar jadeos cada vez más elevados. Repentinamente Shiva paró y esbozando una sonrisa murmuró contra sus labios -Supongo que esto es suficiente para perdonarme.

-Porque no lo discutimos mejor en mi habitación,- Musitó ella mientras su mano bajaba atrevidamente tocándolo con la más suave de las caricias -después de todo no está muy lejos de aquí… te aseguro que nos divertiremos.

-Lo pensaré- Susurró Shiva observando cómo los ojos de aquella mujer se encendían de deseo al momento que él se retiraba de aquel lugar.

-Ahora las cosas serán muy distintas mi querida Sailor Galaxia.- Dijo Sailor Chi con una risa de satisfacción -esta vez, Shiva será solamente mío.- Dirigiéndose a preparar el generador para recibir a su antigua camarada, al instante que su intercomunicador recibía un mensaje.


Pero mientras los enemigos de la luz se encuentran prosiguiendo con sus maléficos planes, en el siglo XXX los habitantes de Tokio de Cristal últimamente solo han podido vislumbrar nubes y truenos, los cuales cubren completamente el cielo de aquel pacífico reino.

Y en el Castillo de Cristal, en el Salón Principal, el gobernante de Tokio de Cristal, la Neo Reina Serenity se encuentra trabajando arduamente con sus labores, las cuales se habían acumulado debido a que su consorte, el Rey Endymion había tenido que viajar por asuntos de estado a ciudad Nabiza.

-Esto sería más sencillo si en el pasado hubiera estudiado como era debido en vez de estar leyendo historietas- Se recriminó la soberana mientras terminaba de revisar los diseños del proyecto Espectral, disponiéndose a firmar la autorización respectiva cuando de pronto, escuchó un fuerte estruendo provocado por un gran relámpago como nunca se había visto en aquel reino.

-Cada vez son más continuos los estruendos- Musitó la Neo Reina Serenity levantándose de su escritorio y dirigiéndose hacia la ventana donde observó como el cielo se oscurecía nuevamente desencadenándose una tormenta eléctrica. -Casi ya no vislumbramos la luz del Sol.- Observando que en el suelo se encuentra una carta bocabajo.

-¿Qué es esto?- Se preguntó tomando aquella carta, al voltearla esta mostraba un cuerpo que yace en el suelo clavado con 10 espadas.

-Es el destino de su reinado y de Tokio de Cristal si no evitamos que la historia se repita- Murmuró una voz conocida para la soberana del resurgido Milenio de Plata.

-¿Qué quieres decir con que esto será el futuro, Sibila de Luyten?- Cuestionó muy seria la Neo Reina Serenity.

-Majestad, he tenido una visión sobre lo que le depara a su reino,- Contestó el holograma del yo del futuro de Yoko -la paz que goza en este momento llegará a su a fin, dando paso a una larga y dolorosa guerra, donde habrá repetidas masacres.

-No puede ser.- Susurró la joven reina bajando la mirada.

-Sailor Plut ha viajado al pasado para impedir que este sea modificado, si tiene éxito y la historia se repite, es seguro que la visión que tuve se convierta en una realidad… -Comentó Sibila con determinación -el enemigo se fusionará con el Caldero Galáctico… dando origen a un adversario invencible que amenazará a todo el universo causando grandes sufrimientos.

-Eso es imposible sacerdotisa, nadie podría sobrevivir al entrar al Caldero- Replicó airada la Neo Reina Serenity.

-Neo Reina Serenity las cartas no mienten,- Suspiró Sibila pensando en el escenario que le habían mostrado sus naipes en el santuario del Sol - y cuando ese enemigo aparezca, El Rey Endymion, Sailor Mars, Mercury, Júpiter y Venus todos morirán intentando vencerlo.

-¡No puede ser!- Exclamó aterrada la Neo Reina Serenity por lo que el destino tenía preparado para sus amigas y Endymion, quien a pesar de no ser el hombre que amaba, si lo consideraba como un hermano, el compañero que caminó el mismo sendero que ella, el camino que dispuso el destino.

La Neo Reina Serenity se dirigió hacia aquel holograma y le dijo muy seria -Me estás diciendo la verdad, ¿Estás completamente segura de que era una predicción?

-No la estoy engañando majestad si eso es lo que piensa,- Respondió firmemente Sibila -le garantizo que eso sucederá si los acontecimientos del pasado se repiten, es seguro que ni siquiera usted podrá detener a ese oponente con el Cristal de Plata- y añadió después de un silencio -el futuro que le depara es uno abrumador, uno donde usted estará completamente sola,- exhalando un suspiro, prosiguió -por eso debemos cambia el pasado.

Al escuchar aquella revelación la Neo Reina Serenity se quedó petrificada, no podía creer que aquello sería su futuro. -Así que tú eres la responsable de la distorsión en el espacio-tiempo, sacerdotisa.- Comentó la reina al instante que aparecía en su rostro una leve sonrisa.

-Si aquellos eventos se reiteran, las heridas del pasado continuarán abiertas y jamás cicatrizarán,- Le aseguró Sibila golpeando el escritorio con las manos -además si hay una posibilidad de impedir que mi princesa tenga ese destino, quiero intentarlo- dando un gran suspiro continuó -Neo Reina Serenity estoy convencida que el pasado puede modificarse, podemos hacerlo y así construiremos un mejor futuro para todos.

-Entiendo tu sentir Sibila,- manifestó la Neo Reina Serenity con una muestra de dolor en sus ojos. -Pero… ¿Es posible revelarnos contra nuestro destino?

Sibila suspiró profundamente y declaró cautelosa -Majestad, no es más triste tener a un montón de amigos pero no tener a la persona que uno ama.- Guardó silencio por unos momentos y añadió -Yo creo que cuando una persona camina en dirección a su destino, se ve forzado muchas veces a cambiar de rumbo (1)

-Entiendo, y créeme que no eres la única que desea que las cosas fueran de otra manera- Murmuró quedamente la Neo Reina Serenity -pero…

-Puede lograrse majestad.- La interrumpió Sibila -Pero es precisa su ayuda, por favor permítame usar el Santo Grial.

-¡Que, la Copa Lunar!- Exclamó con extrañeza la Neo Reina Serenity.

A lo que ella asintió con la cabeza y contestó -en el pasado esta fue destruida cuando se enfrentó Sailor Moon contra la Dama 9 y el Faraon90, pero en esta era por alguna razón usted aun la conserva.

-No lo entiendo, que tiene que ver el grial en todo esto.

Sibila sonrió y musitó -Se que aun no es el momento pero pretendo que Sailor Moon evolucione hasta su verdadero ser.- Sibila guardó silencio esperando la respuesta de la Neo Reina Serenity.

La Neo Reina Serenity soltando un suspiro se dirigió hasta una vitrina donde saco la legendaria copa lunar y dijo. -De acuerdo, solo espero que estemos haciendo lo correcto.

Sibila se acercó a ella y susurró -Aum ram ravahe namah- tocando la copa lunar con su báculo. De pronto la copa lunar comenzó a brillar hasta convertirse en un gran resplandor que salió del castillo perdiéndose en el horizonte.

-¿Qué ha sucedido?- Preguntó consternada la Neo Reina Serenity.

-Simplemente la he enviado al pasado,- Le explicó con una sonrisa Sibila -con la ayuda de la Copa Lunar las Sailor Scouts podrán desarrollar sus poderes, el resto depende de Sailor Moon.

-Sibila gracias por todo- Susurró la Neo Reina Serenity -espero que la luz de la Luna este de nuestro lado y que todo cambie para bien

-Créame que así será majestad…usted solo tenga fe.- Respondió Sibila esbozando una media sonrisa -Bien ahora me marcho, no puedo estar mucho tiempo fuera del santuario- Giró su báculo y desapareció rápidamente de aquel lugar.

-Perdóname Sailor Plut, pero no quiero que muera Seiya.- Confesó la reina con la mirada triste, se dirigió a su escritorio y de un pequeño cajón sacó un hermoso relicario con forma de corazón cuya decoración era el símbolo de la Luna y las estrellas en la parte de enfrente.

Al abrirlo, había una fotografía de su época de estudiante, donde estaba Seiya abrazándola con una sonrisa en los labios. Ambos sonreían como si nada importara más que ese momento donde estaban ellos dos juntos y felices. -Si existe la posibilidad por mínima que sea de que Seiya y yo seamos felices quiero correrla.- Declaró la reina cerrando el relicario y colocándolo nuevamente en aquel cajón, el cual cerró con llave.

-Bien será mejor seguir con mis deberes,- Musitó la Neo Reina sentándose nuevamente para continuar con sus labores y al vislumbrar la cantidad de papeles que aun quedaban pendientes por revisar añadió -creo que le hubiera pedido a Sibila que le dijera a mi yo del pasado que pusiera más empeño en las clases, en fin, será mejor ponerme a trabajar estos papeles no se firmarán por si solos.- Reanudando con sus deberes reales, pero con una sonrisa presente en el rostro al atisbar la posibilidad de estar por fin con el hombre que su corazón eligió pero que el destino le arrebató.


Pero mientras en Tokio de Cristal, la Neo Reina Serenity continua con sus labores y con la firme esperanza de vislumbrar un nuevo futuro, un futuro donde no existan tristezas. En el siglo XX, la gente duerme tranquilamente con la idea de ver el amanecer de un nuevo día, la promesa de un nuevo comienzo.

Sin embargo en el cuartel general de Loki la historia es muy distinta, el esbirro de Apolo se encuentra observando su mapa astral en donde observa como poco a poco el astro rey empieza alinearse con Marte y Neptuno.

-Perfecto, muy pronto encontraré a Sailor Sun.

-¿De verdad? ¿Estás tan seguro de tener éxito?- Preguntó una fría voz a su espalda, al voltearse observó el holograma de Sailor Chi aparecer ante él. -No olvides, que si cometes un error más el señor Apolo te impondrá un severo castigo Loki.

¡Maldita sea! ¡Qué rayos quieres Sailor Chi!- Exclamó furioso Loki apretando fuertemente el puño queriendo controlar su furia -además estás muy equivocada si crees que fallaré, todo saldrá como lo he planeado-, dirigiendo su mirada hacia la ventana de su habitación.

-Yo no estaría tan confiado si fuera tú.- Musitó ella de manera burlona -Según recuerdo esas fueron las mismas palabras de la reina Beryl y ya vez como terminó.

Loki frunció el ceño y replicó visiblemente molesto -¡No pedí tu opinión! Porque no te desapareces de mi vista,- volteando a verla amenazadoramente añadió -me enferma verlas Star Gardeners.

Ella se rió y murmuró fríamente -Créeme que el sentimiento es mutuo Loki, pero no vine a verte por gusto- continuó ella, apareciendo en sus labios una macabra sonrisa -traigo un mensaje de mi compañera, Sailor Phi.

-No me interesa nada que venga de ustedes,- sentenció Loki con rudeza -así que lárgate de una buena vez.

-Si quieres tener éxito en tu misión necesitas nuestra ayuda.- Dijo Sailor Chi ladeando la cabeza y esbozando una sonrisa burlona añadió -Claro que si deseas regresar a la prisión infernal haya tú.

-No necesito la ayuda de unas traidoras quienes se vendieron únicamente por obtener más poder- objetó indignado Loki comenzando a perder la paciencia nuevamente. -Ya han probado que no es posible fiarse de ustedes.

-Vamos Loki, tú no eres tan diferente a nosotras,- Aseguró Sailor Chi con una sonrisa, -conocemos bien la maquinación que traes entre manos.

La expresión en el rostro de Loki cambió radicalmente, lo cual no pasó desapercibido para Sailor Phi provocando que soltara una estruendosa carcajada, -¿Sorprendido?- Le preguntó con las manos en las caderas.

-No sé qué quieres decir- comentó él bastante tenso, incapaz de esconder la preocupación en el tono de su voz. Su pulso se le aceleraba ante la idea de que su plan hubiera sido descubierto porque eso sería su ruina, Apolo lo aniquilaría inmediatamente por su traición, siempre supo que el Emperador de las tinieblas no permitiría que alguien más se quedara con ella.

-No tienes que fingir conmigo, es bastante palpable lo que pretendes.- Respondió ella con una risita -Ella ha sido tu obsesión- sonriéndole misteriosamente prosiguió -fue una lástima que el día del baile de máscaras el Príncipe Endymion truncara tus planes, no es así mi estimado Conde de Hoyad.-

Loki se cruzó de brazos y después de unos segundos dijo -Bien, digamos que aceptara su ofrecimiento,- mirándola directamente a los ojos con el ceño fruncido le preguntó -¿ustedes que ganas con todo esto?

Los ojos de Sailor Phi se intensificaron de repente -Digamos que Sailor Phi quiere impedir que se metan con lo que es suyo, una vez que la encuentres puedes hacer con ella lo que te plazca,- Le aseguro esbozando una extraña sonrisa -solo no la lleves al Señor Apolo.

-Vaya, vaya ¿A ese extremo puede arrastrarla los celos?- Siseó Loki de manera burlona, ganándose una mirada asesina por parte de aquella Sailor cuyos sus ojos le enviaron un claro y frío mensaje -está bien, mantendré lejos a Sailor Sun del Emperador, pero que hay de Némesis, ¿no es ella su verdadero rival?

-De ella nos me encargaremos a su debido tiempo,- Contestó ella con convincente seguridad, su tono dejaba bien en claro que no estaba bromeando -y no sabes el placer que le dará a Sailor Phi acabar con esa tipa.- En ese instante su mirada se endureció y tras cruzar los brazos añadió -Nosotras nunca permitiríamos que alguna mujerzuela nos quitara a nuestro hombre. ¿No te parece eso suficiente motivo para ayudarte?

Loki ensanchó su sonrisa maliciosa y susurró -Bien y que tienes en mente.

-Deshacernos de las guerreras de la Luna de este Sistema Solar, sin ellas es más fácil que puedas encontrar a esa escurridiza de Sailor Sun.- Le explicó muy seriamente Sailor Phi.

-Y puedo saber cómo pretenden lograrlo.

-Muy pronto lo sabrás.- Respondió Sailor Chi desapareciendo su holograma en ese instante quedando solamente Loki en aquella habitación.

-Par de estúpidas, ya veremos quién gana al final.- Disponiéndose a comenzar su plan con una sola idea en la mente, encontrar a la princesa del Sol para tenerla en su poder, porque ella sería suya, solamente suya y de nadie más. Ese siempre fue su objetivo desde que la conoció en el baile de cumpleaños del Príncipe Endymion.

-Si el imbécil de Endymion no hubiera interferido en mis planes, yo hubiera ido al reino de Aroi y la historia sería otra.- Musitó Loki visiblemente enojado, sacando de su bolsillo un pequeño broche con el escudo de la Tierra, el cual era un cuadro en el centro de un círculo más grande.

-Esta vez no podrás impedir que cumpla mi cometido Príncipe Endymion.- Añadió Loki, su rostro reflejaba odio e ira, sin pensarlo dos veces calcinó aquel broche quedando únicamente cenizas, las cuales se esparcieron a causa del viento. -Lo siento por ti Endymion, pero la Princesa del Sol va ser para mí, será mía… mía, ¡me pertenecerá para toda la eternidad!- Regresando a concluir con sus maléficos planes.


Por otro lado, en el reino del caos donde las tinieblas gobernaban aquel recóndito lugar de la galaxia, en el subterráneo del castillo Sailor Chi después de haber terminado la conversación con Loki se dirigió hacia un pequeño cajón donde sacó un pequeño cristal de color cobrizo en forma de corazón.

-Al menos servirás para algo, Sailor Theta- Murmuró Sailor Chi esbozando una sonrisa maliciosa -siempre supe que eras una verdadera inepta, pero gracias a tu Sailor Cristal podremos lograr nuestros planes.

-Eso le pasa a la muy torpe de Shadow Bee por creer que era una de nosotras,- Comentó Sailor Phi quien bajaba las escaleras de aquel lugar después de su pequeña aventura con Apolo -me gustó ver la cara que puso cuando la eliminamos.

Sailor Chi la miró de reojo y arqueando los labios en un gesto de ironía dijo -Supongo que te divertiste bastante, por tu cara puedo ver que te fue estupendamente.

-Desde luego, acaso lo dudabas,- Contestó ella con una sonrisa en los labios –El señor Apolo es un amante estupendo- y apareciendo un brillo lascivo en sus ojos añadió -y por eso me propongo a ser la única que reciba esa clase de atenciones.- Su voz sonaba más decidida que nunca.

-Solo ten cuidado con lo que haces, te estás obsesionando demasiado con él- Musitó preocupada Sailor Chi -Y eso puede ser un arma de doble filo.

-Pues lo mismo te digo a ti Sailor Chi, o me vas a negar que estés obstinada con ese caballero,- Respondió Sailor Phi, riéndose al ver el leve sonrojo de su compañera -pero bueno, pasando a otro tema, pudiste entablar comunicación con el inepto de Loki.

A lo que Sailor Chi asintió con la cabeza. En ese momento la puerta se abrió, apareciendo rodeada por varios soldados la guerrera encargada de proteger las galaxias, la valiente Sailor Galaxia, sus manos se encontraban encadenadas con unos grilletes y un collar metálico alrededor de su cuello, los cuales evitaban que pudiera utilizar sus poderes o se tele transportara.

-Pero miren nada más a quien tenemos aquí, si es la poderosa Sailor Galaxia en persona.- Le dijo burlonamente Sailor Phi sintiendo un placer malvado al ver el estado en que se encontraba la líder de las Sailor Animates.

-Así que ustedes también están en todo esto, ¡Donde quedo su honor!- Explotó Sailor Galaxia temblando de rabia e impotencia -¡malditas traidoras, no solo traicionaron a la princesa sino que se vendieron al enemigo!- Sailor Phi se paró frente a la mujer y sin más le soltó una fuerte bofetada.

-Atrévete a volver a insultarnos y créeme que te pesará.- Espetó Sailor Phi con odio latente -Por mucho tiempo fingí ser tu aliada, pero siempre te he detestado. No sabes cómo voy a disfrutar ver tú caída al abismo de la desesperanza.- Empujándola bruscamente al generador haciéndola caer.

-Pero descuida, la era de las Sailor Scouts está por terminar.- Le anunció Sailor Chi con una sonrisa mordaz, provocando que con ese comentario, Sailor Galaxia se levantara y golpeara el vidrio intentando salir del generador.

-Pues no van a doblegarme tan fácilmente,- Replicó decidida Sailor Galaxia -al fin he logrado concentrar algo de mi poder y lo usaré para destruir este maldito lugar- aspiró profundamente y exclamó -¡Galactica Inflation!- Sin embargo este no dio resultado, el generador no había sufrido ningún daño.

-¡No es posible!- Sailor Galaxia estaba totalmente sorprendida, su ataque no había dado resultado, el generador no tenía ni siquiera algún rasguño.

-Es inútil Galaxia,- Comentó Sailor Phi soltando una risa -el generador está hecho con adamantio, el metal más fuerte en todo el cosmos, ni siquiera tú eres capaz de destruirlo.

-¡Porque están perdiendo el tiempo y no han comenzado con el proceso!- Exclamó indignado Shiva, quien bajaba lentamente las escaleras del subterráneo. -Empiecen de una buena vez si no quieren ser castigadas por el Emperador.- A lo que Sailor Phi asintió con la cabeza dirigiéndose al panel de controles y activando el generador. El cual comenzó a desprender rayos de energía hacia Sailor Galaxia.

-Comandante Shiva, que alegría que nos honre con su presencia nuevamente- Comentó Sailor Chi con una chispa de innegable deseo en los ojos. Sin embargo Shiva no hizo ningún comentario, pasó de largo dirigiéndose hacia donde se encontraba Sailor Galaxia, quien trataba inútilmente de resistirse al poder del generador.

-Es mejor que no te resistas,- Opinó Shiva colocando su mano en el cristal del generador -entre más pelees más dolor sentirás.- Aunque sabía que no debería sentir pena por ella, después de todo ella era aliada de la Princesa de la Luna, sin embargo, le dolía verla sufriendo.

-Como quisiera que las cosas fueran de otra manera mi amor, pero yo soy un caballero estelar y si es por el bien de la Princesa debe hacerse.- Pensó entristecido bajando la mirada, no soportaba verla en ese estado.

-Mi querido Comandante Shiva, está de más que le diga eso- Musitó Sailor Chi quien se acercó a él moviéndose como una gata en celo y le susurró seductoramente en su oído- después de todo, sin importar cuánto luche, el resultado será el mismo.

-Eso espero,- Dijo él tajantemente -O de lo contrario, aténganse a las consecuencias.

-Pierde cuidado, aunque esto durará todo el día,- Le informó Sailor Phi -su mente es muy fuerte y si nos apresuramos podríamos sobrecargar el generador.

-Comprendo, en ese caso me retiro.- Habló Shiva con seriedad.

-Shiva, la Princesa Serena, ella…

-Guarda silencio- Ordenó molesto Shiva -¡me enfermas!

-¡Estas cometiendo un grave error!- Gritó Sailor Galaxia siendo nuevamente invadida por los rayos de la máquina, sus gritos de dolor se podían escuchar por todo el salón.

-El error fue habernos conocido, guerrera de la Luna Llena- repuso tristemente Shiva saliendo de aquella habitación dejando atrás los gritos de dolor de Sailor Galaxia y sin notar la malvada sonrisa que aparecía en los labios de Sailor Chi y Sailor Phi.

-No creo que el Emperador se moleste si jugamos un poco contigo,- Murmuró Sailor Phi con una ligera carcajada y dirigiéndose al panel de control apretó algunos botones provocando que el sufrimiento de Galaxia aumentara y una sonrisa de satisfacción apareciera en los labios de Sailor Phi -eso es, grita, quiero verte retorcer de dolor.- Jalando en ese momento una palanca ocasionando que una corriente eléctrica atravesara el cuerpo de Sailor Galaxia provocando que perdiera el conocimiento momentáneamente.

-Tan pronto te cansaste,- Se burló Sailor Phi apareciendo en su rostro una sonrisa irónica -pero si apenas estamos comenzando a divertirnos.

-Me voy,- Pronunció Sailor Chi dirigiéndose hacia las escaleras al instante que sus labios se curvearon en una sonrisa ante la idea que tenía en mente -quiero tratar cierto asuntito con nuestro querido comandante, mientras terminas de divertirte con ella.

-Supuse que dirías eso.

-Bueno, no es justo que solo tú hayas pasado un buen momento.- Comentó Sailor Chi cruzando sus brazos sobre su pecho -El Comandante Shiva trae mucha adrenalina encima- y al ver como la líder de las Sailor Animates comenzaba a recuperar el conocimiento, una sonrisa lasciva apareció en su rostro y añadió -da la casualidad que conozco una manera bastante eficaz para aprovechar toda esa energía- Dirigiendo su mirar hacia su prisionera quien al escuchar aquello provocó que una salvaje mirada de rabia destellara en sus ojos.

-¿Qué pasa? ¿Acaso sientes celos de mí?- Le preguntó burlonamente Sailor Chi -Sabes, el Comandante Shiva necesita algo de distracción y pienso ser yo quien se la proporcione de ahora en adelante… y no sabes cómo pienso disfrutarlo.

-Malditas arpías, nunca ganarán.- Aseguró Sailor Galaxia con rabia en su voz.

-Yo no estaría tan segura mí querida Galaxia,- Dijo Sailor Chi liberando una estruendosa carcajada al ver la expresión de rencor en el rostro de su antigua compañera de batallas -en cuanto a tu amado Shiva, descuida, estará en buenas manos, así que pierde cuidado, lo cuidaré muy bien por ti y vaya qué lo haré.- Saliendo de aquella habitación con una traviesa sonrisa en los labios.


Por otro lado, Némesis caminaba presurosa por los pasillos del palacio hacia los aposentos de Apolo luego de la pequeña discusión que tuvo con Shiva.

-No puede ser verdad- Pensaba Némesis recordando la conversación que tuvo hace unos instantes con el comandante del ejército de la oscuridad.

-Vaya, vaya, mira quién está aquí- sonrió malévola Némesis, quien se encontraba recargada en la pared con una cínica sonrisa dibujada en su rostro, sin embargo Shiva no contestó nada y siguió su camino o al menos lo intentó.

-Quién lo diría, el gran Comandante Shiva enamorado de una guerrera de la Luna Llena- Comentó sarcásticamente Némesis provocando que Shiva detuviera su andar.

-¡Qué quieres Némesis!- Replicó Shiva con ojos amenazadores y gélida mirada -te lo advierto, no estoy de humor para soportar tus irónicos comentarios.

-Sabes Shiva, me pregunto qué pensaría el Emperador de todo esto,- Musitó Némesis con cierto tono cínico. -Es seguro que por lo menos te envíe a la prisión infernal,- cruzándose de brazos añadió -aunque bien podrías ser un guardia de mi escolta una vez que me convierta en la reina.

Al escuchar aquello Shiva se carcajeó fuertemente y en sus ojos refulgió un extraño brillo -¿Acaso crees que por haberte acostado con Apolo ya lo tienes a tus pies? Si piensas eso, eres una estúpida.

-¡Cómo te atreves a ofenderme!- Exclamó llena de odio Némesis, sacando inmediatamente su cetro y lanzándole uno de sus poderes el cual atrapó Shiva con sus manos.

-Has olvidado que tus insignificantes trucos no son más que patrañas ante el poder de un caballero.- Declaró Shiva fríamente, desprendiendo sus ojos un brillo de odio.

-¡Ya verás! cuanto me convierta en la reina, te haré tragar cada una de tus palabras.

-Némesis, tu solamente fuiste la amante en turno así como lo fue Sailor Phi hace rato, -dijo Shiva en tono áspero, -mejor te aconsejo que no olvides tu lugar.

-Eso no puede ser verdad,- Replicó furiosa Némesis. -El señor Apolo no se involucraría con alguien como ella.

-Pues temo desilusionarte- respondió Shiva sonriendo sarcásticamente al ver la expresión en el rostro de Némesis y a continuación añadió con ironía -Disfruta mientras dura, o tal vez debería decir mientras él quiera.- Siguiendo con su camino hacia su dormitorio.

-¡Eso nunca pasara!, me escuchas, nunca pasará.- Gritó fuertemente Némesis como si en se le fuera el alma, -El es mío, lo oyes, ninguna estúpida me lo quitará- dirigiéndose rápidamente a ver al Emperador de la Oscuridad.


Por su parte Apolo en sus aposentos, sacaba de uno de los cajones de su cómoda una pequeña caja, la cual guardaba un hermoso collar. -La gema es del mismo color de su cabello,- susurró Apolo admirando el fino colgante con zafiros rosados que tenía entre sus manos -estoy seguro que se verá perfecta en ella.

En ese momento entró Némesis a toda prisa como un tornado, al verla de soslayo, Apolo depositó el colgante nuevamente en su caja y se volteó indignado.

-¡Quien rayos te crees que eres para entrar así en mis aposentos, Némesis!- Clamó furioso Apolo.

Némesis lo miró a los ojos, vio la frialdad e ira que había en ellos -Señor Apolo, yo…

-Más vale que tengas una buena excusa por esta intromisión- advirtió Apolo de pronto con una voz dura y fría. -De lo contrario, te enviaré unos días a las mazmorras por tu insolencia.

-Así que es verdad de que Sailor Phi estuvo aquí- Prorrumpió furiosa Némesis -no puede negarlo, puedo sentir los residuos de su energía en la habitación.

-Y que con eso.- Expresó Apolo secamente tomándola del mentón con una mano y obligándola a mirarlo a los ojos -escúchame bien Némesis, no tengo porque darte cuenta de mis actos, te quedó claro,- Arrojándola al suelo. -Así que por tu bien es mejor que aprendas a modular el tono de tu voz.

-Señor Apolo creí que...

-¿Acaso pensaste por un momento que por haberme acostado contigo tendrías derecho sobre mi?- la interrumpió Apolo una gélida sonrisa en los labios cruzando los brazos sobre el pecho, -No confundas las cosas... Eso no fue más que una aventura. Cuando quiera divertirme se los hare saber.

-Mi lord…yo…

-Tómalo o déjalo.- Le dijo fríamente.

-No es justo, todo lo que he hecho hasta ahora ha sido por usted.- Replicó ella llorando -Traicione a mi planeta, a mis compañeras, incluso a la Reina Serenity… y todo lo hice por usted mi señor.

-Lo hiciste únicamente por motivos propios, así que no me vengas con eso- Aseguró Apolo apareciendo en su rostro una sonrisa irónica. -Además, yo no te obligué a traicionarlos… Sailor Némesis… -tomándola fuertemente de la muñeca -fuiste tú, la guardiana del onceavo planeta quien decidió unirse en mis planes y quien acabó con Sailor Makemake y Sailor Haumea, no lo olvides.- Soltándole la mano bruscamente

-Lo sé, pero…

-No pienso discutir más, vete de mi habitación en este momento.- Ordenó furioso Apolo -Ya te he dado suficiente atención y tengo que atender algunos asuntos pendientes.- Némesis hizo una reverencia y salió de aquel lugar.

-Es una tonta,- Susurró Apolo apareciendo en su rostro una sonrisa malévola. -En cuanto ya no me sea útil también me desharé de ella, ambas ignoran que solo hay una persona que ocupa mis pensamientos.- Tan solo al recordarla provocaba que sus ojos brillaran con deseo. Dirigiéndose sin pensar a un caballete cubierto, lo destapó inmediatamente apareciendo un hermoso cuadro.

Sus ojos se clavaron en el lienzo donde se observa a una jovencita de ojos rojo oscuro y cabello rosado sentada en un fino sillón junto a un bello lobo negro. -Sunny, muy pronto serás tú quien este en mi lecho... te quiero solo para mi, tus caricias y besos serán solo míos...

Sin poder evitarlo tocó su rostro con las yemas de sus dedos, como si ella fuera el bien más preciado que poseía, delineando con suavidad la línea de su barbilla, su nariz, sus ojos… su boca sonriente. Era por ella por la cual estaba haciendo todo esto.


Por otro lado Shiva se dirigía a su habitación después de la pequeña discusión que tuvo con Némesis, la cual, lo único que había provocado era tener el recuerdo más presente de cierta personita.

Entró a su alcoba y rápidamente se dirigió al baño, lo que necesitaba en esos momentos era una ducha para hacerle apartar de su mente la imagen de Sailor Galaxia y sobre todo apaciguar aquellos sentimientos que se negaban a morir, se quitó su armadura, ajustó la temperatura del agua y se metió bajo la regadera. Se lavó la cabeza y con los ojos cerrados, alargó la mano para coger el jabón... Pero alguien lo había tomado.

-¿Por qué no me permites ayudarte?- Susurró seductoramente Sailor Chi mirándolo con malicia y lamiéndose los labios ante la vista de su esculpido pecho, sin dudarlo se soltó el pelo el cual cayó alrededor de sus hombros.

-Largo de aquí, como osas entrar en mí habitación.- Le ordenó Shiva mirándola con ferocidad pero fue en ese instante que entendió todo, por el brillo de sus ojos supo la razón por la que estaba en su cuarto, su mirada lo decía todo. Lo deseaba.

-Vamos comandante, eso no es muy caballeroso que digamos,- Musitó suavemente Sailor Chi al instante que una mirada picara se asomaba por sus ojos -tal vez puedas utilizar toda esa energía que trae consigo, en algo un poco más productivo- deshaciendo el nudo del cinturón de la bata que llevaba, se la quitó y la dejó caer al suelo. Desnuda como estaba entró también en la ducha. Esta vez estaba decidida, cuanto más tiempo lo veía, más fuerte se volvía su deseo por él.

-No se qué es lo que esperas conseguir con este jueguito pero de nada te servirá.

-Déjame demostrarte lo mucho que te necesito.- Musitó ella, acercando su boca a sus labios. -No me rechaces, por favor...

Cuando sus ojos se encontraron, todo cambió. Lo que iba a suceder entre ellos era algo que ella deseaba y que él necesitaba para dejar de pensar en cierta guerrera, lo que quería ahora era olvidarse de todo y aquella guerrera de la Luna estaba ofreciéndole una vía de escape que él acepto, aunque por dentro sabía el peligro que había en aquel juego.

-Supongo que esto es lo que quieres, ¿no?- Le preguntó con voz profunda mientras que una de sus manos acariciaba sus muslos desnudos haciéndola estremecer para después besarla salvajemente, maldiciéndose mentalmente por su debilidad, pero la maliciosa idea que le vino a la mente resultaba demasiado tentadora como para rechazarla. Mientras la besaba sentía que estaba siendo devorado por una fuerza devastadora.

-No está mal para empezar,- murmuró con deseo Sailor Chi sintiendo que su interior se incendiaba -Pero que tal algo como esto- devolviéndole el beso con ansia como si quisiese devorarlo y enredando sus brazos alrededor de su cuello ofreciéndole todo el acceso a su boca. Se detuvieron para tomar aire y volvieron a besarse otra vez.

Sailor Chi no intentaba esconder su pasión, quería sentir su boca por todo su cuerpo, sentirlo dentro de ella, pero sobre todo estaba decidida a fundirlo entre sus llamas, al tiempo que empezaba a pasarle el jabón suavemente por la piel. Para ese entonces Shiva ya no podía pensar... aunque tampoco quería hacerlo.

Shiva esbozó una sonrisa y sin dejar de acariciar su cuerpo con sus manos dijo -Y supongo que esta es tu idea de realizar ejercicio, cierto.

-Eso es lo que pretendo –ronroneo ella mirándolo con malicia, lamiéndose los labios añadió -He esperado esto una eternidad. Pero ya no más.- Cubriéndole de besos la línea de su barbilla mientras sus manos lo recorrían ávidamente. Podía sentirlo luchar para recuperar el control pero eso era algo que ella no permitiría.

-Bien, entonces jugaremos gatita, pero bajo mis reglas- dijo Shiva con la voz ronca por el deseo, cegado completamente por aquella pasión, la tomó por la nuca y la besó con un hambre salvaje y dominante mientras que Sailor Chi enredaba sus dedos en la cabellera de su amante.

-Ah, Shiva- pronunció Sailor Chi su nombre de manera entrecortada puesto que su amante se movía y acariciaba sus entrañas de la forma más deleitable y tentadora llevándola al borde del éxtasis. -Quiero más... más...

-Descuida, no te irás hasta que quede completamente exhausto- le aseguró Shiva con una voz cargada de deseo. Dejando momentáneamente su boca para dirigir sus labios a su cuello provocando que el cuerpo de ella se estremeciera y unos pensamientos completamente eróticos le pasaran por la mente mientras las manos de él le recorrían la espalda y le susurraba al odio -después de todo a esto viniste, no es así

-Sí- contestó ella apoyando la cabeza en su hombro soltando el jabón cuando sintió como las manos de Shiva llegaron a una zona más íntima, al lugar donde su mano encontró el tesoro que buscaba, provocando que ella dejara escapar un grito de placer. Sailor Chi estaba disfrutando de la sensación que le producía el toque de sus manos.

Shiva comenzó a acariciarla mientras le decía en voz baja lo que le haría, provocando que el intenso placer recorriera todo el cuerpo de Sailor Chi de pies a cabeza haciéndola llegar a un completo éxtasis.

Su aguerrido caballero, quien en este momento era su amante empezó a acariciar nuevamente su busto tomándolo en sus manos, provocando que ella se arqueara de placer.

Sailor Chi, se sentía desfallecer y gimió mordiéndose los labios -Ahhhhh…...Shiva… Me estás matando- enterrándole la mano en su nuca tirándole del pelo para rogarle que se fundiera con ella, sin embargo el no detuvo su labor, de hecho incremento más el ritmo.

-Quiero sentirte… Por fav...- Sin embargo Sailor Chi no puedo terminar la frase, porque los labios de Shiva comenzaron a bajar lentamente hasta llegar a aquel botón sonrosado que lo invitaba a beber de él, una invitación que no rechazó, lo acarició y mordisqueó, para después dirigirse al siguiente con la intención de darle el mismo tratamiento. Su hambre estaba fuera de control, llevándola hasta el abismo que la consumía.

Shiva no tuvo miramientos únicamente se dedicó a saciar su apetito, besando, lamiendo, succionando, y en ocasiones mordisqueando las suaves zonas con una pasión desbordante, provocando gemidos y súplicas de su amante que clamaban al guerrero continuar.

-¡Shiva! ooooooooh, por favor…continua. –exclamó ella en un grito de gozo, temía que iba a derretirse de placer, podía sentir la presión del miembro masculino y se movió contra él con deliberada provocación. Ella gritó su nombre una y otra vez mientras clavaba las uñas en su espalda suplicándole que terminara con aquel tormento.

Era una delicia. El olor del agua, el vapor caliente y las manos jabonosas de él en su piel le producían unas sensaciones muy agradables. Cuando bajó la cabeza para besarle el cuello, ella se apoyó en su pecho y cerró los ojos. Después de un momento, él se levantó y le ordeno con los ojos oscurecidos de pasión -Date la vuelta.

La besó en el cuello y le acarició los costados para luego abarcarle el pecho, apretándose contra ella y escuchándola gemir de satisfacción.

-Te quiero dentro de mí. Shiva... dentro.- Susurró Sailor Chi sobre su boca mientras le trazaba los contornos de la oreja con la lengua y le mordisqueó el lóbulo mientras movía su cuerpo buscando más fricción, deseaba que perdiera el control.

-Mmm… Por lo visto estamos impacientes- murmuró él con voz ronca mientras bajaba una de sus manos, nuevamente hacia aquel punto de placer con la idea de torturarla despiadadamente. Sailor Chi gemía ahora sin control, a consecuencia de aquella anhelada invasión a su intimidad que desataba en ella una oleada de placer. Llegó el momento en que la excitación exigía más que solo caricias.

Así que Shiva cerró los grifos y sin darle tiempo a reaccionar la aplastó contra la pared de la ducha, dejándola arrinconada entre la pared y su cuerpo, levantó una de sus piernas y se introdujo profundamente dentro de ella.

Él sostenía sus piernas en sus manos mientras se impulsaba aún más profundo en ella, podía sentir como Sailor Chi se adhería a él mientras sentía su placer crecer aún más. Sailor Chi gimió al sentir su dureza dentro de ella. Cuando él se movió contra ella, temió desmayarse por la dicha que sentía. Sus movimientos eran indomables.

-Siempre quise tenerte así.- Murmuró Sailor Chi casi sin voz. Aquellas palabras destruyeron en Shiva el último vestigio de dominio sobre sí mismo y abrieron la compuerta del deseo. Comenzó a moverse y sus embestidas aumentaron, se fueron haciendo más rápidas a medida que el deseo, largamente insatisfecho, se apoderaba de él.

-Ahhhhh…Shiva…mas…mmmmaaaasssss... No te detengas- Buscando apoyo, colocó las dos manos en la pared, y mirando sobre el hombro a su amante quien seguía jugueteando con sus pechos mientras sus embestidas se volvían más intensas y duras provocando que ella se arqueara por el placer pero a la vez permitiéndole mayor el ingreso.

-¿Quieres más? ¿No es así?- Susurró en su oído con voz áspera Acariciándole nuevamente la entrepierna provocando que comenzara a respirar de manera entrecortada. Ella creyó que ya no iba a poder aguantar el placer.

-Sí... Oooh, Sí, oh sí... Shiva… Más…más.- Gemía Sailor Chi fuertemente sin ni siquiera hacía un intento por que fueran menos audibles, quería sentirlo con toda su fuerza. Enlazando sus piernas en torno a la cintura masculina urgiéndole cada vez más - ! Más…más…mas ¡-clavando sus uñas en su espalda repitiendo su nombre.

Shiva se quedó quieto por un momento y luego salió de ella solo para hundirse una y otra vez, incrementando los empujones casi con violencia sabiendo que eso la volvería loca.

-Mmm... Sí, Ahhh… así- asintió ella en un susurro su cuerpo estaba muy cerca del final, y la tensión resultaba insoportable. -Humm... Ahhhhh… Shiva… más… rápido. ¡No te detengas!

Shiva aumentó el ritmo percibiendo como ella se movía aun mas buscando su culminación hasta que juntos alcanzaron el ritmo de dos amantes, un ritmo que los llevó a la cúspide del éxtasis.

Permanecieron abrazados por un rato, sin decir ninguna palabra, tan solo se escuchaba el entrecortado sonido de la respiración de ambos.

-Dioses, eso fue...increíble.- Suspiró Sailor Chi casi sin aliento, apartándose algunos mechones de su rostro y dirigiéndose a tomar una toalla, pero él se lo impidió.

-¡Oh, no, gatita! Aún no hemos terminado. Esto acaba de empezar- dijo con su voz entrecortada y tomándola por la cintura la cargó. En ese momento, ella supo que él pensaba nuevamente en tomarla, sintiendo que la temperatura de su cuerpo estaba subiendo otra vez.

-¿Otra vez?- le susurró junto a la boca y lo abrazó por el cuello, moviéndose de manera provocativa. Sailor Chi gozaba el triunfo de haber llevado a Shiva hasta ese punto, sabía que nunca lograría saciarse de él, aquel hombre sería suyo, sólo suyo... pero sabía que para lograrlo no era suficiente que sus cuerpos se fundieran, aunque en este momento no le importaba, estaba disfrutando todo lo que él le hacía sin sospechar que la mente de Shiva pensaba en alguien más.

-Tú qué crees,- contestó él con un brillo diabólico en los ojos, -No estoy ni siquiera cerca de terminar contigo- conduciéndola a su alcoba observando cómo los ojos de Sailor Chi se encendían de deseo. Una vez en la habitación Shiva la empujó para que cayera sobre la cama encendiendo de nuevo la lujuria y pasión que prometía volver a consumirlos.


Sin embargo en el templo Hikawa, Mina por más esfuerzos que hace no puede conciliar el sueño, así que sin hacer ruido para despertar a sus amigas, sale un momento al patio a tomar un poco de aire fresco.

-No puedo creer que Armand esté en Japón,- Musitó Mina mirando las estrellas que se vislumbraban en el horizonte -por más que lo pienso, no entiendo porque Yaten se porto así con él, fue muy hostil de su parte.

-¿Armand?- Preguntó sorprendido Artemis, quien había sentido a su dueña salir de la habitación -no es el chico de Inglaterra, aquel que…

A lo que Mina asintió con la cabeza -nos encontramos hace poco, al parecer tiene asuntos que atender aquí en Japón.

-Debes tener cuidado con él.- Dijo una voz a sus espaldas.

-¡Rei!- Exclamaron sorprendidos de ver a la guerrera de Marte atrás de ellos, aunque su semblante era muy serio.

-Ese chico me da cierta desconfianza,- respondió Rei impasible -su aura es un tanto agresiva, supongo que Yaten también lo sintió.

-Vamos Rei estás exagerando,- Protestó Mina cruzándose de brazos -Armand y yo somos buenos amigos, además ya lo dice el refrán amigo reconciliado, enemigo de ninguno.

-¿Qué? -Apareciendo en el rostro de Rei y Artemis una gotita en la cabeza.

-Me parece que te volviste a equivocar Mina.- Opinó Artemis soltando un suspiro de resignación.

-Je, de veras.- Sonrió Mina llevándose una mano a su cabello -Bueno pero me entendieron, eso es lo importante- y Colocando su mano en el hombro de su amiga añadió -Rei, te aseguro que Armand nunca me lastimaría.

-Quisiera estar segura- Pensó Rei, mirando hacia las estrellas y frunciendo el ceño al notar como una de ellas parecía que por momentos cambiaba a una tonalidad color rojizo.

-Que les parece si hablamos de esto más adelante, está comenzando a refrescar la noche- opinó Artemis a lo que ellas asintieron con la cabeza entrando todos nuevamente a la habitación.

-No sé de dónde sacan esa idea, Armand siempre fue muy lindo conmigo, él jamás podría hacerme daño- Meditó Mina cerrando nuevamente los ojos tratando de conciliar el sueño.


Pero que equivocada estaba Mina respecto a su supuesto amigo, porque en la sala de una hermosa residencia, un joven de cabellera azulada se encuentra bebiendo un refresco mientras observa fijamente su medallón de color azul, el cual tiene al frente la figura emblemática de un caballo con cabeza de águila y al revés un águila heráldica rodeada por estrellas.

-Pensé que solamente ella había despertado, ¡Maldición, cómo demonios sobrevivió a la explosión!- Imprecó irritado Armand apretando la lata de refresco que tenía en las manos -cometí un grave error al no haberme asegurado que estuviera muerta en aquella ocasión- Regresando a su mente los sucesos de aquel fatídico día.

Armand, ataviado con una armadura que brillaba como el sol, la cual lo reconocía como un guerrero solar, llegó con anticipación a la bodega donde se presumía se escondía el enemigo, según le había comentado su novia Katherine, quien era una joven policía.

-Perfecto, llegue antes que esas dos- Susurró Armand entrando a una de las bodegas cercanas al muelle -Ahora a encontrar al ratón- concentrándose en escuchar algún sonido que delatara al enemigo, de pronto sintió como alguien se movía rápidamente de su lado derecho.

-Ahí estás,- Pensó Armand lanzando un rayo de hielo, sin embargo aquel monstruo lo esquivó contraatacando rápidamente.

-Necesitas más que eso para vencer a un guerrero solar,- Declaró Armand esquivando con gran agilidad los ataques del monstruo llegando hasta él y dándole una fuerte patada que envió aquel ser maligno contra los sacos que había en la bodega.

-Bien, esto es el fin del juego- Dijo Armand con una sonrisa en los labios y levantando la mano formó una esfera de hielo y exclamó -¡destello de aurora!- Desintegrando a la maligna en un santiamén.

-Ahora solo tengo que esperar que aparezca esa Sailor Scout, este lugar se convertirá en su tumba- Musitó con los ojos brillantes de odio, -Al principio su ki me confundió, creí que era nuestra princesa, por eso me hice su amigo,- apretando los puños fuertemente tratando de controlar su rabia -pero resulto que la energía que sentí, era de una guerrera de la Luna Llena.

-Pero con esto será más que suficiente para deshacerme de esa molesta Sailor,- sacando de su bolsillo una granada -si acabo con la única guerrera que ha despertado podremos estar tranquilos que al menos la visión del oráculo no se cumplirá- cuando vio entrar en la bodega a Sailor V, creyendo encontrar a la maligna que operaba en Londres.

-Adiós guerrera de la Luna,- pensó Armand esbozando una amplia sonrisa, quien se encontraba en el marco de la puerta de salida y que gracias a la negrura absoluta del lugar, sabía que no podría reconocerlo ya que los ojos de aquella guerrera todavía no se acostumbraban a la penumbra del sitio. Así que sin pensarlo dos veces le arrojó la granada al suelo y desapareció rápidamente de aquel lugar.

No tardo mucho para se produjera una fuerte explosión, derrumbando la bodega y quemándola completamente. En lo alto de una bodega aledaño Armand veía como aquel lugar quedaba envuelto en llamas.

-Hasta nunca… Mina Aino- Murmuró Armand muy complacido mientras veía como ardía la bodega, habiendo concluida su tarea, su armadura se desprendió de su cuerpo adquiriendo la forma de un caballo para desaparecer en el firmamento, convirtiéndose en un punto de luz en el cielo, quedando Armand únicamente con su vestimenta de siempre.

-Necesitaré purificarme para quitarme esta desagradable esencia de encima,- Gruño repugnado ante la idea de haber tenido contacto con un aliado de los selenitas, cuando escuchó en ese momento el grito desgarrador de Katherine por la suerte que había corrido su compañera.

-Pongámosle el punto final a esta partida.- Susurró sonriendo y dirigiéndose rápidamente hacia el lugar donde sucedió la explosión, mirando hacia las demás bodegas haciendo parecer que las buscaba, aunque en realidad estaba tratando de corroborar que no hubiera rastro de la energía de Sailor V.

Encontrándose con Katherine quien estaba con los ojos completamente humedecidos y profundamente destrozada al creer muerta a la persona que consideraba su hermana menor, al verlo balbuceó -¡Armand, Mina esta… Mina esta!

-¡Mina! dime por favor que le ha pasado.- Dijo él con un semblante serio y sus manos sobre los hombros de Katherine, pero la única respuesta que obtuvo fueron los sollozos inconsolables de aquella joven policía, quien lloraba amargamente sobre su pecho.

-No llores Katherine yo estoy contigo- Musitó Armand abrazándola para tratar de reconfortarla -tranquila mi amor, tranquila.- Por su parte Katherine lloraba amargamente en el pecho de Armand por lo que no pudo notar la leve sonrisa de satisfacción que aparecía en el rostro del joven.

-¡Maldición, no debí confiarme!- Bramó molestó golpeando con sus puños la mesa de centro -pero será un error que no pienso cometer dos veces.

-¿No puedes dormir?- Le preguntó una voz a su espalda.

-No es eso Schneider,- Contestó Armando soltando un profundo suspiro -solamente pensaba.

-Aun no puedo creer que anduvieras de novio en vez de esforzarte en nuestra misión.- Le espetó Schneider cruzándose de brazos y lanzándole una mirada asesina.

-Te equivocas, yo no soy como el imbécil de Andrew.- Replicó Armand con aspereza. -Mi prioridad siempre fue encontrarla.

-Claro- Dijo irónicamente Schneider.

-Vamos, pensé que Katherine podría ayudarme a localizarla,- respondió inmediatamente Armand -después de todo es policía- y esbozando una media sonrisa añadió -digamos que fue un instrumento para encontrar a nuestra princesa.

Schneider le devolvió la sonrisa y musitó -Comprendo, usaste a esa mujer para tus planes.

-Estoy dispuesto a usar los medios necesarios con tal de encontrar a la señorita Sunny,- Le aseguró tajantemente Armand -no me importa ser cruel si con eso logro hallarla.

Schneider lo miró y sonrió -Opino lo mismo.

-Para un guerrero solar la princesa Sunny debería ser absoluta, por eso no entiendo como esos dos pueden hablar de ese modo.

-Tal vez porque su lealtad no estaba con la princesa.- Inquirió Schneider arrugando el entrecejo.

-¡Qué estás diciendo!- Exclamó Armand con los ojos abiertos -cada uno de nosotros le entregó una flor creada por nuestros cosmos y bañada con nuestra sangre como símbolo de lealtad incondicional.

-Lo sé, sin embargo Archer y Ceti nunca pudieron hacerla.- Murmuró Schneider en un susurro.

-Schneider, Acaso lo has olvidado, esos dos fueron los últimos en crearla,- comentó Armand recargándose en el respaldo del sofá -la princesa nos mostró la flor que le dieron.

-Ellos no forjaron esas flores, sentenció categóricamente Schneider -pero eso lo discutiremos mañana, por el momento será mejor que vayamos a descansar, nos espera un día pesado- poniéndole punto final aquella conversación para ambos retirarse a sus respectivas habitaciones a descansar.


Sin embargo en el Departamento de los Three Light la historia es otra, en su habitación el joven cantante Seiya Kou se encuentra acostado mirando hacia el techo con las manos detrás de la cabeza, sumido en sus pensamientos sobre los acontecimientos recientes, mientras la radio tocaba "Eternal Snow (2)", el sencillo de Yoko Erídano, una cantante extranjera, quien estaba promocionando su más reciente material en Japón.

-¿Por qué me transformé?- Se preguntaba Seiya en voz alta -no quise comentarles a los chicos para no preocuparlos- se puso de pie y se dirigió hacia la ventana trazando alguna figura imaginaria -sin embargo, desde que me envistió esa extraña armadura siento como si una energía en mi interior intentara liberarse.

-Además, entre más lo pienso más me convenzo que la joven que aparecía en mis sueños era el bombón,- Musitó Seiya en un susurro regresando acostarse -no puedo estar equivocado.

Conforme escuchaba la melodía, sus ojos fueron cerrándose con aquella canción como fondo musical, transportando su mente hasta un hermoso palacio donde se llevaba a cabo una gran fiesta, los invitados ataviados con máscaras bebían y platicaban animadamente.

-No creo que tarde en bajar mucho, príncipe.- Comentó con una sonrisa una joven de larga cabellera roja quien estaba ataviada con un elegante vestido translucido en rojo con mangas largas de color amarillo y escote en V de color negro a la altura de los hombros. Se trataba de la nueva guerrera del planeta Kinmoku, la Princesa Kakyuu, quien se había convertido recientemente en una Sailor Scout después de la inexplicable muerte de Sailor Kinmoku… su hermana mayor.

Desde que había llegado al baile se había percatado que el joven príncipe de la estrella de Albaldah no dejaba de voltear disimuladamente hacia la escalera principal, sabía a quien esperaba ver descender de la escalinata.

-Princesa Kakyuu, no sé de qué habla,- Musitó Seiya volteando la mirada para que no vislumbrara el sonrojo de sus mejillas -yo solo admiraba la maravillosa fiesta que organizó la Reina Serenity.

-Aunque quieras ocultarlo, tus ojos te delatan.- Musitó la Princesa Kakyuu con una enorme sonrisa en los labios. Para ella, él era un libro abierto. -Mi hermana me dijo que abandonaste el Stellar System, además a pesar de ser un varón te convertiste en una Sailor Scout- guiñándole el ojo con complicidad -si a eso no le llamas amor, entonces no se que sea.

La cara de Seiya se puso roja de vergüenza -No…yo- es- que.- Le dijo tartamudeando mientras tragaba saliva. La Princesa del reino de Tankei no pudo evitar una risita al ver como Seiya se tropezaba con sus propias palabras, realmente era divertido ver al príncipe de Albaldah en aquella situación.

-Sabes, mi hermana me decía que el amor es una bellísima flor, pero hay que tener el coraje de ir a recogerla al borde de un precipicio. (Stendhal)

Seiya la observó por unos minutos percatándose del dejo de tristeza en la mirada de la Princesa Kakyuu -¿La extrañas mucho, verdad?

La Princesa Kakyuu asintió con la cabeza -a veces por la noche sueño que está por el castillo pero luego me despierto y descubro que ella no está más conmigo- Su voz fue apenas era un susurro.

-Es mejor que no se atormente más con eso, además sabes que siempre podrás contar con nosotros- Musitó Seiya tratando de reconfortarla, él también había sentido la muerte de su amiga Sailor Kinmoku, cuando abandonaron el Stellar System para unirse al Milenio de Plata, fue ella quien intercedió por ellos sobre todo ante Sailor Uranus y Neptune, quienes les tenían cierta desconfianza.

-Gracias.- Susurró ella con una leve sonrisa en rostro.

-No tienes que darlas, después de todo para eso está los amigos,- Dijo Seiya con una chispa de travesura brillando en sus ojos -pero no entiendo porque no quisiste convertirte en la nueva Sailor Kinmoku.

-Porque para mí, Sailor Kinmoku siempre será mi hermana Kakeru,- Declaró Kakyuu -además no creo estar a su nivel como para ocupar su lugar-, exhalando un largo y profundo suspiro. -Ella era mucho más fuerte que yo… por eso le pedí a la reina que mi nombre de guerrera fuera Sailor Kakyuu.

-Ya veo, pero descuide estoy seguro que lo harás muy bien.- Sonriéndole Seiya con gesto amistoso.

-Seiya, porque no les dices tus sentimientos a la Princesa Serena de una vez por todas, en vez de estar suspirando por ella.- Le sugirió ella

-De que serviría,- Suspiró Seiya en tono triste, su voz se notaba apagada -después de todo ella está enamorada de otra persona, así que no hay nada que hacer.- Los ojos de la Princesa del reino Tankei se abrieron desmesuradamente al escuchar aquello, no podía creerlo.

-No digas eso.- Le dijo la Princesa Kakyuu arrugando el entrecejo.

-Pero es la verdad, -musitó Seiya dejando escapar una risita triste que le llegó al corazón a la guardiana del planeta Kinmoku -el destino ha dispuesto que seamos solo amigos.- La princesa Kakyuu notó como el cuerpo de aquel joven se tensaba levemente al pronunciar aquellas palabras.

-Escúchame bien, si sigues pensando así entonces si la perderás.- Sentenció categóricamente la princesa Kakyuu -Príncipe, no pierda las esperanzas…

-Pero…

-No hay pero que valga,- Lo interrumpió la Princesa Kakyuu -lucha por ese amor, si ella es la mujer de tu vida no te des por vencido.

-Tienes razón Kakyuu,- Comentó entusiastamente Seiya -además el Sol no se ha puesto aún por última vez.

-Veo que vuelves a ser el de siempre,- a lo que él asintió con la cabeza, -pero hablando del Sol… no he visto a Sailor Sun por ningún lado, ¿acaso no vino?

-Escuché que se encuentra enferma,- Respondió Yaten, príncipe de Sagittarii -así que el imperio solar envió un embajador en su representación, está hablando con la reina Serenity en estos momentos.

Fue entonces que Seiya vio a la Princesa Serena bajar por las escaleras tan elegantemente, por un momento estuvo tentando en ir hacia ella sin decirle ninguna palabra a sus amigos, después de todo ellos entenderían pero aun así sería una descortesía de su parte así que se disculpó rápidamente con Kakyuu y Yaten por tener que dejarlos y sin perder un segundo se acercó hacia las escaleras con la idea de pedirle el primer baile.

Sin embargo sus sueño se vieron rotos, las esperanzas que tenia de poder estar con la princesa de la Luna se evaporaban en aquel momento, un joven ataviado con un smoking negro tomaba de improvisto la delicada mano de su amada. No tenía que preguntarse quién era aquel caballero, lo reconocería en cualquier lugar.

-Endymion- Musitó molesto Seiya apretando fuertemente los puños al tiempo que apretaba los dientes, era como si el destino le estuviera diciendo que ellos no podían estar juntos, la Princesa Serena ni siquiera se había percatado que no muy lejos de ellos estaba él.

Derrotado, se alejó de ahí hasta un pilar donde con dolor observaba como su amada princesa baila al son del vals junto a Endymion.

-Dudo que pueda separarlo de él, creo que es mejor aceptar mi derrota, después de todo ella lo ama a él y no a mí.- Sin pensarlo tomó una copa de vino y salió al balcón que daba a los jardines, no podía soportar por más tiempo verlos juntos, necesitaba estar solo para desahogarse de todo aquel dolor. Aquella desolación era algo que no podría compartir con nadie. Ni siquiera con Yaten y Taiki.

-Debo controlarme después de todo ninguna lágrima rescata el sueño que se desvanece.- Susurró Seiya con amargura, sintiendo como los ojos se le llenaban de lágrimas -Pero porque el destino dispuso que solo sea tu amigo,- su mirada se torno triste cuando su mente le hacía recordar el instante en que la Princesa Serena reconoció a la persona que le pedía bailar con ella, como murmuró el nombre de Endymion con una gran dulzura.

-¡No es justo!- Exclamó lanzando la copa de vino contra la pared -¿Qué diablos le atrajo de él?- Observando los hermosos jardines del palacio, derrotado, se sentó y comenzó a llorar con dolor y tristeza, hasta que convertirse en un leve sollozo. Un sollozo que contenía todas las emociones que sentía en aquel momento.

-No sé donde nos lleve nuestros camino pero mientras pueda estar a su lado seré feliz,- habló Seiya con voz quebrada -no importa el tiempo… yo siempre te amare,- exhalando un suspiro de resignación -aunque tal vez tu nunca te des cuenta,- apareciendo en su rostro una triste sonrisa -después de todo tú tienes alguien a tu lado que te impide ver mis sentimientos hacia a ti.

Se incorporó y se dirigió nuevamente a la fiesta, percatándose que Endymion y Serena regresaban de la terraza, hablaron por unos instantes y el príncipe de la Tierra hizo una reverencia y caminó lentamente hacia la salida. Trató de ir con ella pero muchas jovencitas le impidieron el paso pidiéndole que bailara con ellas.

Al levantar la mirada distinguió como la Princesa de la Luna subía rápidamente las escaleras, sintiendo como el brillo de su resplandor se atenuaba por momentos, sin más preámbulos se disculpó con aquellas señoritas y sin pensarlo salió tras la princesa de la Luna, quien presentía lo necesitaba más que nunca.

Y no se equivocaba, al llegar al balcón principal la encontró arrodillada y llorando amargamente tratando de sacar todo el dolor que llevaba dentro. Le dolía verla de esa manera, sintiendo en ese momento un enorme enojo, como se atrevía el príncipe de la Tierra hacerla llorar, porque estaba seguro que él era el responsable de las lágrimas del objeto de su devoción.

-Tú y yo nunca podríamos ser amigos Endymion.- Pensó Seiya enojado, no podía creer que ese tipo se hubiera atrevido hacerla llorar.

Le colocó un brazo en su hombro y trató de levantarle el ánimo, aunque sabía que ese no era el momento, tal vez era la oportunidad que siempre deseo, pero cuando se disponía a confesarle sus sentimientos escuchó la voz de Luna y Artemis informando a los invitados de la llegada del enemigo. Al mirar ambos al firmamento vieron a un enorme monstruo aparecía en el horizonte y tras de ella los soldados de la Tierra.

-¡Maldición es Metalia!- Clamó Seiya molesto -¡pero como logro escapar de la prisión de Limbo!

-Seiya, ¿qué haremos?

-Las fuerzas terrestres no tardarán en entrar al palacio,- Comentó Seiya tomándola por los hombros -Princesa Serena permanezca aquí, dadas las condiciones este es el lugar más seguro para usted.

-Pero Seiya.

-Descuida, nadie te va a lastimar,- Le aseguró Seiya con determinación -no mientras yo esté aquí para protegerte, tendrán que matarme antes que permitirles acercarse a ti- Saliendo de ahí al instante con un solo objetivo en mente proteger a Serena, aunque no estaba seguro de cómo terminaría aquella batalla, y aunque no quería pensarlo estaba la posibilidad de resultar muerto pero si con eso ella estaba a salvo habría valido la pena.

-Adiós Serena, te llevaré siempre en mi corazón y en mi mente-. Pensó Seiya y se colocó rápidamente un micrófono de diadema, el cual en la punta tenía un broche con forma de pentágono, el cual tenía una estrella en el centro y gritó -¡Poder de lucha estelar, Transformación!- Convirtiéndose en un instante en una Sailor estelar, Sailor Star Fighter y bajó las escaleras con gran velocidad, encontrándose que sus compañeros Healer y Maker estaban peleando contra el enemigo, tratando de impedir que avanzaran los soldados terrestres.

-Hasta ahí llegaron, Si aprecian su vida váyanse de la Luna.- Pero ellos ignoraron su advertencia y se dirigieron atacarla, ella al ver que no se rendirían tan fácilmente alzo su broche en forma de estrella y exclamó -Ustedes así lo quisieron, ¡Laser, de estrella fugaz!- acabando con los soldados que pretendía subir a la planta alta del palacio. Inmediatamente después se colocó junto a sus compañeras.

-Nosotros lo teníamos todo controlado,- Alegó Sailor Healer tratando de sonar molesta pero la leve sonrisa que tenía en los labios la delataba -pero como siempre tienes que entrar de sorpresa.

-Que puedo decir, me gusta hacer entradas triunfales. -Respondió Sailor Fighter

-Presumido.- Susurró Sailor Healer con una enorme sonrisa en su rostro pero no pudo decir más porque en ese momento escucharon como partes de las ventanas y de los pilares caían al suelo al instante que una gran cantidad de soldados llegaban al castillo, y dispersándose por los alrededores.

-Parece que estaremos muy ocupadas- Musitó Sailor Maker apretando con fuerza su broche.

-En ese caso demostrémosle de lo que somos capaces.- Les dijo Sailor Fighter decididamente a lo que ellas asintieron con la cabeza, y sin más sus cuerpos fueron rodeados por un brillo, Sailor Healer convertida en un haz de color de amarillo se dirigió a combatir a los soldados del ala este mientras que Sailor Maker transformada en un destello de color azul se encaminó a hacerle frente a los enemigos que se habían dispersado al ala oeste.

Por su parte Sailor Fighter se había quedado en el vestíbulo para evitar que alguien llegara a la Princesa Serena. Aunque sabían que sería imposible acabar con Metalia, al menos podrían detener a los soldados lo más posible, aunque ellas contra todo aquel ejército era casi como un suicidio, pero estaban dispuestas hacerlo, lo juraron cuando se convirtieron en Sailor Scouts.

-¡laser, de Estrella Fugaz!- Exclamó Sailor Fighter lanzándoles su ataque a los soldados, el cual terminó acabó con la primera línea de enemigos, pero tras ellos venían más y en mayor cantidad. -No los dejare acercase a Serena.- Pensó Fighter apretando los puños, estaba dispuesto a protegerla a como diera lugar.

-Bien, entonces jugaremos- Pronunció seriamente al ver como los soldados se lanzaban atacarla, dando un salto hacia los escalones lanzo rápidamente su ataque hacia el techo, el cual se derrumbó sobre los soldados creándose una gran cortina de humo, sin embargo al disiparse con asombró descubrió que delante de los soldados caídos había aparecido un demonio quien la observaba maliciosamente.

Uno de los siete demonios estaba delante de ella, aquel demonio tenía una apariencia de ángel, se trataba de Biina, quien tenía la habilidad de que lo que dibujaba con sus plumas se creaba virtualmente. Pero no solamente era ella, pronto estuvo rodeado por otros dos demonios. Gesen, un demonio rojo con dispositivos de juegos de garra y Bokushi, el cual tenía forma humana, pero con garras doradas de buitre y guantes de boxeo.

-¡Maldición!- Susurró Sailor Fighter al verse rodeada por aquellos demonios. Y la batalla no tardó en comenzar, aquellos demonios saltaron contra ella, comenzando así un feroz ataque.

Sin embargo a pesar de los esfuerzos de Sailor Fighter por contener a los demonios y tratar de esquivar sus golpes, estos la superaban en número, arremetiendo sin piedad contra ella y lastimándola sin compasión.

-¡Maldita sea, son muy fuertes!- Jadeo Fighter incorporándose con dificultad su traje mostraban las marcas de la batalla que estaba librando. -Pero no me daré por vencida tan fácilmente- añadió con un esfuerzo indecible mientras hilos de sangre corrían por la comisura de su labio y de sus brazos.

-Este no es el final de la batalla- Anunció Sailor Star Fighter con la mano sujetándose el hombro ensangrentado. -No crean que estoy vencida, aun tengo una última jugada.

-¡Morirás!- Exclamaron al unísono los demonios, lanzándose dispuestos acabar con aquella guerrera de una vez por todas.

-Pero ustedes se irán conmigo- Respondió Sailor Fighter maximizando en ese momento su energía a tal grado que provocó una gran explosión que derrumbó los pilares, había logrado derrotar al fin a esos demonios sacrificando su vida.

-Serena, si el destino hubiese sido otro, tal vez nosotros hubiéramos sido amantes- Musitó Sailor Fighter convirtiéndose nuevamente en Seiya y cayendo de rodillas -espero que siempre seas muy feliz… mi amor- desplomándose inerte y ensangrentado al suelo, el príncipe de la estrella de Albaldah había muerto, su brillo estaba extinguido igual que el de sus compañeros que se encontraban en otras partes del castillo.


Pero mientras Seiya Kou duerme en su habitación soñando con los sucesos que pasaron hace mucho tiempo, en el departamento de Darien Chiba, las cosas no son muy distintas, en una pequeña caja se encuentran cuatro gemas, las cuales se podían distinguir como jadeíta, nefrita, zoisita y malaquita respectivamente.

Las joyas en medio de la noche dieron un fuerte resplandor apareciendo los guardianes personales del Príncipe Endymion, los cuatro reyes celestiales, mejor conocidos como Shintennou.

-El aura que rodea el cuerpo de nuestro señor se ha modificado,- Musitó Neflyte mirando con preocupación a Darien -algo lo está perturbando.

-No lo entiendo, ¿Acaso el amor es una burla del destino?,- Protestó Zoycite -La princesa de la Luna y el Príncipe Endymion no debieron volver a estar juntos.

-Tal vez sea porque tienen cosas que resolver.- Consideró Jedite observando el cuadro donde aparecían Serena y Darien sentados en el jardín.

-Señor Malacait, tal vez podríamos...

-No Zoycite, nuestro maestro debe descifrar por si mismo sus sentimientos. -Discrepó Malacait enérgicamente -El amor es como muchas puertas juntas y solo él puede averiguar cuál es la que verdaderamente lo llevará al camino.

-Pero el príncipe en estos momentos está muy confundido, como en el pasado -Opino Jedite -si no hacemos algo podría volver a perder a la Princesa del Sol,- soltando un suspiro añadió -yo creo que debemos decirle la verdad Malacait, así sus dudas se disiparán y sabrá que él...

-De ninguna manera,- Contradijo Malacait inmediatamente

-Pero…

-Confió que si un día los caminos del Sol y la Tierra se separaron, sus mismos senderos los volverán a reunir,- Aclaró Malacait -después de todo hay cosas en la vida que no se pueden olvidar.

-Bueno, como digas.- Dijeron resignados los tres guardianes del joven príncipe, sin embargo no estaban muy de acuerdos con ese proceder, después de todo es mejor pedir perdón que pedir permiso, y lo que tenían en mente Zoycite, Neflyte y Jedite era darle una ayudadita al príncipe de la Tierra.

-Mañana nos presentaremos ante él,- Comentó Malacait -por ahora dejémoslo descansar.- A lo que los demás asintieron con la cabeza, regresando a sus piedras guardianas, todos excepto el líder de ellos, quien se acercó a Darien.

-Sun…mi- Musitó Darien entre sueños, se notaba tenso, al parecer su descanso era intranquilo.

Al escuchar aquello Malacait no pudo evitar una sonrisa, -tal como creía, sabía que era imposible que la olvidara, después de todo, ella siempre estuvo en su corazón.- Fue entonces que detecto un leve aroma a girasoles en el dormitorio del príncipe.

-Por lo visto la princesa Sunny está más cerca de lo que creíamos,- Murmuró Malacait al notar como aquel aroma también estaba impregnado en el joven monarca. -Príncipe Endymion no la deje ir esta vez… no desaproveche la oportunidad que les han otorgado.

Acomodó la cobija sobre Darien y regresó nuevamente a su gema no sin antes dejar en el buró un reloj de bolsillo roto, el cual tenía forma de estrella, y mostraba los instantes de salida, transito y puesta del Sol. Pasaron algunos minutos y aquel reloj que dejó de caminar en el instante que la Reina Serenity venció al Negaverso empezó a moverse nuevamente, sus manecillas sin explicación alguna comenzaron a girar hacia atrás, transportando a Darien en su sueño a la batalla que se llevó a cabo en el Milenio de Plata, el instante en que la Tierra invadió la Luna.

Los soldados terrestres arrasaban con todo a su paso, siendo liderados por los 4 guardianes del príncipe Endymion, quienes también habían caído bajo el poder de Beryl con la ayuda de la Negafuerza.

-¡Malacait, Zoycite! Deténganse,- Gritó Endymion a sus protectores al ver como mataban sin piedad a la gente de la Luna. -¡Maldición, a ellos también les lavó el cerebro, tal como lo dijo Shiva!- Dirigiéndose rápidamente hacia ellos e interponiéndose en su camino.

-¡Sé que ustedes no desean hacer esto, luchen contra el influjo de Beryl, no permitan que la Negafuerza los controle!- Exclamó fuertemente Endymion.

Sin embargo de nada sirvió porque Zoycite le lanzó una mirada siniestra mientras que el líder de sus guardianes esbozaba en su rostro una oscura sonrisa.

-Bumboo, Akan… acaben con el traidor del Reino Dorado- Ordenó Zoycite con voz impasible apareciendo en ese momento dos de los siete demonios que servían al Negaverso. Bumboo era un poderoso demonio con brazos de navaja y afilados compases mientras que Akan era un demonio felino.

-Pueden divertirse todo lo que quieran con él, tienen libertad de acción- Anunció Zoycite en medio de una carcajada comenzando a desaparecer entre pétalos de cerezo.

-Adiós, su alteza- Dijo Malacait en tono sarcástico marchándose de aquel lugar en un instante, dejando a Endymion con aquellos temibles demonios.

La batalla no se hizo esperar, Anka y Bumboo se lanzaron contra Endymion con un solo propósito… acabar con él, la pelea era bastante dura, luchar contra dos demonios no era sencillo, pero con la ayuda de una Sailor Scout, quien portaba un diminuto traje rojo con una falda en forma de pétalos había usando sus poderes distrayendo momentáneamente a los monstruos, oportunidad que aprovechó Endymion para dejarlos por un instante fuera de combate.

-Gracias Sailor Kakyuu.- Susurró Endymion tomando su espada del suelo, ella asintió con la cabeza y se despidió del príncipe con un saludo para después dar un gran salto y dirigirse a seguir combatiendo con los invasores.

-Lo siento Sunny, no creo que pueda regresar.- Musitó Endymion entristecido, pues sabía que seguramente no saldría con vida de aquella batalla -Por favor se feliz, te estaré cuidando desde el inmenso mar de las estrellas- cambiando en aquel instante su semblante, ese no era el momento para sentimentalismos cuando se está en guerra -Bien, ahora a detener a Malacait y los otros.

Dándose la vuelta se dispuso a detener a sus generales, pero aquellos demonios no estaban vencidos completamente, Endymion se alejaba de aquel lugar ignorante de que los demonios se recuperaban del combate que tuvieron con él.

Al ver como se alejaba, los demonios no lo pensaron dos veces y lanzaron al mismo tiempo sus ataques, los cuales se combinaron en uno que se dirigía a gran velocidad hacia el Príncipe Endymion, quien se encaminaba hacia el Palacio de la Luna para detener las atrocidades que estaban cometiendo sus generales, cuando de pronto escuchó a lo lejos una voz que le gritó.

-¡Endymion, cuidado!- Gritó una joven pelirroja quien corrió hacia él, en ese momento el ataque los alcanzó, creándose una gran cortina de humo. Los demonios creyendo cumplida su misión, se fueron de ahí satisfechos.

Pero al disiparse el humo, la realidad eran otra, el Príncipe Endymion estaba ileso, aquella joven pelirroja cuyo rostro era cubierto por una máscara de plata, lo había aventado antes de que lo alcanzara el rayo, impidiendo con ello que saliera lastimado, sin embargo ella no corrió con la misma suerte, el impacto le había atravesado por la cintura, dejándola seriamente herida.

-¡No, Sailor Sun!- grito Endymion al descubrir quien lo había salvado de las garras de la muerte, sacrificándose para que a él no le sucediera nada, aquello había helado su sangre. Sin perder tiempo se dirigió hacia aquella guerrera, descubriendo con horror el grave estado en el que se encontraba.

-Qué bueno… que estás bien…Endymion.- Susurró débilmente Sailor Sun con una mano sobre su estómago tratando de controlar la hemorragia mientras intentaba inútilmente mantenerse en pie.

-¿Porque lo hiciste? No debiste protegerme… debí haber sido yo el que…

-No digas eso, Tú tienes alguien por quién vivir…- Musitó en voz baja Sailor Sun alzando una de sus manos hacia su rostro -vamos, debemos darnos prisa y sacar a Serenity de aquí… las defensas del Palacio no tardarán en caer.- Caminando con algo de dificultad mientras gotas de sangre caía al suelo y la sangre en su traje se expandía.

-¡Acaso estás demente, no puedes luchar en ese estado!- Replicó Endymion deteniéndola en su inútil andar, podía sentir como Sailor Sun se debilitaba más a cada momento -te llevaré devuelta a Aroi para que te ayuden, estás perdiendo mucha sangre.- Se disponía a carga en sus brazos sin embargo ella se lo impidió.

-No te preocupes por mi… sigue adelante,- Murmuró Sailor Sun aunque su voz apenas era audible -yo te alcanzaré, no pierdas el tiempo conmigo.- Comenzando a toser gotas de sangre. -Esta es mi batalla… podrán refugiarse en Aroi, activaré la defensa del Sol aunque sea con mi último aliento.

-Te has vuelto loca, no voy a dejarte así.- Habló enérgicamente Endymion, como podía dejarla cuando sentía como la energía de aquella Sailor se apagaba poco a poco, Se veía tan vulnerable, duró tanto tiempo en darse cuenta que era ella a quien amaba, a la que siempre había amado y a quien estaba seguro siempre amaría. -Como permitieron tus caballeros que vinieras a la Luna… ni siquiera te has recuperado.

-Ellos no lo saben… yo… me escapé.- Le explicó Sailor Sun con una sonrisa amarga. -No podía permitir que el Negaverso acabara con la mujer que amas Endymion- la voz de Sailor Sun tembló perceptiblemente y sin poder evitarlo apartó su mirada de él -después de todo al fin logré aceptar la verdad-. Las palabras de ella habían sido apenas un susurro. Sin embargo Endymion no sabía de qué estaba hablando, pero había tanto dolor, tristeza y desesperanza en sus palabras.

-Sailor Sun… yo…

Pero ella puso su dedo índice en los labios de Endymion, impidiéndole que siguiera hablando -No es necesario que digas nada.- Dijo Sailor Sun en un murmullo, se encontraba pálida y sus manos cada vez más frías -ahora vete… protege a Serenity… ella te está esperando.- Tratando inútilmente de sostenerse en pie, cayendo al suelo con su traje cubierto con sangre. -Al parecer mi tiempo se ha cumplido… creo que este es el final de mi camino.

Al escuchar aquellas palabras una expresión de tristeza se vislumbró en el rostro de Endymion -Por favor no hables así, no te des por vencida, no ahora.- Dijo Endymion con la voz quebrada por el miedo. Ella esbozó una pequeña sonrisa y perdió el conocimiento, cayéndosele en ese instante la máscara de plata que cubría su rostro, revelando el rostro de Sunmi.

Fue en ese instante que Darien despertó sobresaltado y exclamando -¡No, Sunmi! -Aquel sueño le había helado la sangre, de pronto sentía una leve jaqueca provocando que se llevara las manos a la cabeza, una opresión terrible de dolor y miedo se mezclaban en su pecho.

-¿Porque tuve ese sueño?- Se preguntaba en voz alta pasándose una mano por su cabello -será acaso realmente un recuerdo de mi vida pasada- dirigiéndose hacia la cocina a preparar algo de desayunar para después bañarse.

-Ya amaneció- Suspiró pesadamente Darien al ver que como a pesar de la oscuridad del lugar, algunos rayos del Sol se filtraba levemente por sus cortinas indicando la llegada de un nuevo amanecer.

Bebió algo de jugo de manzana mientras distintos pensamientos chocaban en su cabeza -Acaso Sunmi es en realidad Sailor Sun,- mirando fijamente el fondo del vaso -no eso es imposible,- sacudiendo la cabeza -pero si ella… pero que estoy diciendo,- poniéndose de pie de inmediato y reprendiéndose a sí mismo por sus pensamientos, pero lo extraño era que tan solo al recordarlo aquel cumulo de sensaciones se volvían a repetir.

-No sé que estoy pensando, ella es una chica común y corriente,- Preparándose un pan tostado con mermelada y un tazón de cereal con fresas -eso no fue más que un simple sueño… un delirio de mi mente.

-Yo no diría eso- Musitó una voz oculta entre las sombras, hasta aquel instante Darien se percató que no estaba solo, cuatro siluetas se vislumbraban en la oscuridad de su sala.

-¡Quien está ahí!- Profirió Darien -Responda en este instante.

-Nos volvemos a ver. -Contestó con una mirada traviesa en el rostro una mujer de pelo rubio-castaño, su cabello era largo y ondulado, el cual estaba atado en una cola de caballo -Bonito departamento Darien.

-¡Zoycite!- Exclamó sorprendido de ver aquella mujer en su apartamento, sin perder tiempo sacó una rosa y se transformó en Tuxedo Mask.

-Siempre fuiste muy impulsivo Tuxedo Mask.- Susurró Neflyte quien se acercó a Zoycite seguido de Jedite.


Notas de autora: No puedo creerlo ya casi llegamos a 80 reviews… en verdad muchas gracias. Bueno un poco tarde pero aquí tienen el siguiente capítulo, espero que haya valido la pena su espera y como podrán ver Seiya ha recordado la batalla que sostuvo contra Metalia en tiempos del Milenio de Plata. Y ya saben cualquier comentario, sugerencia son siempre bienvenidas…

Por cierto vamos a hacer un poco de comercial y les informamos que acabamos de subir la nueva transformación de Tuxedo Mask, la cual será usada en este fanfic…

Aclaraciones:

(2) la canción de Eternal Snow es utilizada en la Serie Full Moon.

(1) frase de Paulo Coelho.

Y solo me resta darle las gracias por tomarse el tiempo de leer esta historia y dejarnos sus comentarios… muchas gracias por su paciencia y apoyo….