—Iré a pedir, ¿cuántas hamburguesas quieres? —preguntó Kirishima mientras sacaba su billetera.
—¡Sie…
Pero Denki se detuvo y su expresión de felicidad desapareció rápidamente al percatarse de la presencia de alguien.
Todoroki Shouto acababa de entrar al McDonald's y llevaba una mochila en la espalda.
[...]
—¿Qué pasa? —inquirió el pelirrojo al ver la cara de su pareja.
—Todoroki está aquí… —respondió el rubio mientras señalaba a aquel sujeto—, y tiene una mochila.
Kirishima, tratando de ser positivo, sonrió con nerviosismo.
—¡Tranquilo, no creo que tengamos que preocuparnos! —animó el pelirrojo alegremente—. ¡No es como si se la vaya a quitar y colocar en el suelo nuevamente!
Pero justo, en ese momento, Shouto se quitó la mochila y la colocó lentamente en el suelo.
—¡Todoroki, espera! —gritó Denki levantándose rápidamente y acercándose hacia la salida después de haber agarrado a Eijirou de la mano.
—Oh —murmuró Todoroki inexpresivamente al ver a sus compañeros de piso.
—¡Por favor, no explotes el McDonald's! —rogó Kaminari juntando ambas manos—. ¡Es mi lugar sagrado! ¡Mejor explota esa frutería de ahí al lado! —agregó señalando la tienda que estaba al frente y que se podía ver a través del cristal.
—¡Pues yo creo que lo mejor sería que no explotara nada! —exclamó Kirishima cerrando un puño y levantándolo con una sonrisa nerviosa.
Shouto se quedó unos minutos pensándolo, hasta que, lentamente, se agachó y cogió la mochila.
—De acuerdo —accedió solamente porque sus compañeros estaban siendo testigos de ello.
—¡Gracias! —agradeció Denki con lágrimas de felicidad.
—Aún así… ¿por qué explotas sitios? —inquirió Eijirou aún sin comprender la mente de Shouto.
El de cabello bicolor se quedó en silencio y luego se pudo ver un leve rubor en sus mejillas.
—Hay… alguien que me gusta —confesó mirando hacia otro lado—. Quiero impresionarle —finalizó mirando al frente con un brillo en sus ojos.
—¡¿A qué clase de enfermo le impresiona ver cómo alguien explota una tienda?! —exclamó Kaminari retrocediendo y aferrándose a la mano de Eijirou.
La mirada que le estaba dirigiendo Shouto en aquellos momentos aterrorizó a ambos jóvenes, así que Kirishima intentó terminar la conversación antes de que sucediera algo malo.
—¡B-Bueno, nosotros nos vamos yendo ya! ¡Suerte con impresionar a quien te guste! —exclamó con una gran sonrisa nerviosa mientras sujetaba a Denki del brazo y se lo llevaba fuera.
Cuando Kirishima y Kaminari estuvieron a una suficiente distancia, suspiraron.
Luego escucharon una explosión detrás de ellos.
—¡El McDonald's! —se quejó el rubio al ver cómo ardía el local.
[...]
×Convivencias anteriores de Deku y Kacchan×
Midoriya Izuku ya no sabía por dónde más buscar. Él y Katsuki habían sido echados de cuatro habitaciones diferentes y ni siquiera habían durado demasiado tiempo.
Esta vez, el joven de cabello verde haría todo lo que estuviera en sus manos para que la convivencia funcionara, así que, para suerte suya, logró conseguir otra habitación que una vieja, alias Recovery Girl, les estaba alquilando.
—Kacchan, ¿p-puedes prometerme que no le harás nada mientras yo esté fuera? —inquirió Midoriya mirando a Bakugou a los ojos.
—Que sí, mierda —aceptó el rubio después de chasquear la lengua.
—¡Y no olvides que hoy tienes que recoger tu licencia de conducir! —finalizó Izuku despidiéndose y saliendo del piso.
El ruido de la puerta al cerrarse tranquilizó más a Katsuki, el cual, aún frunciendo el ceño, decidió alistarse para salir hacia aquel lugar.
Después de todo, Bakugou tenía ganas de estrenar coche nuevo.
Dicho y hecho, una vez recibida su licencia de conducir que le costó bastante tiempo y varias clases de autocontrol, se dirigió hacia el garaje donde tenía su preciado y nuevo coche rojo para usar.
—Bien, mierda —sonrió con el ceño fruncido una vez dentro y a pocos segundos de arrancar.
Todavía no tenía claro a dónde ir, pero, mientras tanto, solamente conduciría sin rumbo para disfrutar y observar todos los problemas que ocurría en la calle, como lo eran los niños que se caían y lloraban o a los que se les caía su helado, los adultos que se quejaban por falta de dinero, las palomas que se cagaban en la cabeza de algunas personas e incluso los negritos ambulantes que huían con sus productos al ver llegar a la policía.
—Qué buen día, joder —sentenció conduciendo tranquilamente y bajando el cristal del coche para apoyar su codo afuera.
Pero lo que Katsuki no esperaba era que, en un semáforo rojo, un vagabundo se le acercase y comenzase a tirar agua y frotar con una esponja y jabón en el cristal de su coche.
—¡Solo 1000¥, amigo! —exclamaba aquel señor mientras seguía frotando.
—¡QUE NO QUIERO, MIERDA! —gritó histérico al ver cómo habían ensuciado su preciado y nuevo coche rojo.
—¡Solo 500¥!
—¡VETE A LA MIERDA!
Bakugou, con muchas ganas de largarse de una vez de ahí, arrancó nuevamente su coche olvidándose por completo de que el semáforo seguía en rojo.
Se dio cuenta de lo que había hecho cuando miró al frente y vio cómo se empotraba con una pequeña vieja, haciéndola caer al suelo del fuerte golpe.
Bakugou dudó; dudó mucho.
Dudó de si bajarse del coche para ver a la señora o de, simplemente, seguir conduciendo como si nada hubiese pasado.
—Es su culpa por ser tan enana —murmuró chasqueando la lengua y volviendo a acelerar, dejando un bonito panorama en la que una vieja estaba tirada en el suelo.
Y así fue como, a las pocas horas, identificaron a Katsuki y le quitaron básicamente todos los puntos del carnet de conducir.
—¡Kacchan, han atropellado a la dueña del piso que nos alquila la…
Pero Izuku no pudo terminar ya que, al abrir la puerta y entrar rápidamente al salón del piso, vio a Bakugou sentado en el sofá.
Cabe decir que habían tres agentes policía que le estaban interrogando.
—¿Es usted Midoriya Izuku? —inquirió uno de ellos.
—E-Eh… sí. ¿Sucede algo…? —respondió el de cabello verde cada vez más nervioso.
—Su… ¿amigo? ¿Pareja? Ni idea, solo le digo que este tipo —prosiguió el agente señalando a Katsuki—, atropelló a la dueña de este piso y luego se escapó a la fuga.
—Kacchan…
Y, así, fue como terminaron siendo echados del quinto piso en el que estaban.
Aún así, Izuku no se rendiría. Lo siguiente que consiguió fue encontrar otro lugar en el que estar, pero que, para su mala suerte, Bakugou no sería el único problemático.
De ahí en adelante convivirían con una chica que amaba el dinero, otra alegre pareja compuesta por cierto rubio y un pelirrojo y, lo que parecía ser, un joven de cabello bicolor un tanto extraño y especial.
×FIN de las convivencias anteriores de Deku y Kacchan×
[...]
