Capítulo beteado por Leticia Eugenia, Betas FFAD
www facebook com / groups / betasffaddiction
Todos los personajes reconocibles y escenarios son propiedad de sus respectivos autores, en este caso Stephenie Meyer. Los personajes originales y la historia son propiedad del autor. El autor no está asociado con el dueño, creador o productor de la saga. No se busca violar los derechos de autor o copyright.
Capítulo 14. – Un, dos, tres
Alice y yo bajamos al primer piso de la casa, lo primero que me llama la atención son las risas provenientes del jardín. Me aproximo a la ventana asombrándome al ver como la vista ha cambiado en la última hora. Cerca del río hay un grupo de personas ya reunidas.
—Pronto él estará aquí —escucho que dice a mi espalda—, así que recuerda lo que conversamos.
Asiento para indicarle que la escuché, no me atrevo a quitar la mirada de la ventana en caso de que desaparezca. Las nubes se movieron al norte y el horizonte tiene una coloración entre rosa y morado, el día se despide del sol y está abriendo paso a la noche, esperando ansiosamente la llegada del brillo de la luna llena.
Mis ojos se enfocan en el río, mi mal humor regresa pero se detiene cuando observo una vista diferente a lo esperado. A la orilla hay un pequeño quiosco decorado con tantas flores que parecen ser parte de él; estaban por donde se mirara. Había un pequeño caminito que terminaba en la estructura que estaba iluminada por unas pequeñas velas. A cada lado del camino había sillas decoradas para la ocasión. Enormes macetas de azaleas decoraban el fin de cada hilera de sillas; imagino como su olor estaría impregnado en el aire.
Observo a la derecha y noto un segundo camino con luces brillantes, las cuales terminan en el área donde se llevará cabo la recepción. En una esquina hay una mesa de buffet repleta de comida. Juzgando la cantidad de sillas y mesas, da la impresión de ser una pequeña boda, contrastando con la cantidad de comida que hay en las mesas. Asumo que los chicos son los responsables de este cambio, mientras nosotras nos estábamos arreglando.
Las personas comienzan a sentarse en el área de la ceremonia. Noto como existe un gran número de hombres altos y musculosos que están vestidos con ropa formal, riendo y pasando un rato agradable. Algunos tienen parejas y otros vienen solos.
A un lado del quiosco está una mujer alta y muy hermosa, su cabello negro y corto es similar a sus ojos y tiene la piel bronceada. Lleva un vestido color lila que marca sus curvas. Su mirada continuamente va de un lado a otro, deteniéndose de vez en cuando en el grupo de hombres, es clara la exasperación que siente considerando como rueda los ojos. Decide ignorarlos y en su lugar comienza a revisar el lugar con la mirada llena de preocupación. Escucho unos pasos acercarse, regresándome a la realidad. No volteo a ver quién es, me estoy divirtiendo mucho tratando de memorizar cada detalle antes de que desaparezca.
—Es hora de que vayamos a nuestros asientos —me dice William, aún molesto.
—¿Ahora si me hablas? —no me detengo a pensar lo que estoy diciendo, simplemente expreso lo primero que me viene a la mente, y considerando que aún estoy enojada con él, no sale para nada amable.
—Maya, no es el lugar ni el momento para discutir —responde con resentimiento en la voz.
—Muy bien, lo podemos discutir más tarde. Prefiero disfrutar la boda —finalmente me doy la vuelta para verlo directo a la cara.
La expresión que tiene cambia por completo, abre la boca y ensancha los ojos, mirándome de pies a cabeza. El coraje desaparecey en su lugar se ve… ¿sorprendido?
Es obvio el arduo trabajo que Alice hizo con él. Siempre lo he considerado bastante guapo, pero verlo con un traje y con el cabello peinado hacia atrás le da un nuevo look que nunca había visto antes y que definitivamente me gusta. Las palabras de Alice vienen a mi mente, Sólo hazte un poco la difícil, así que en lugar de ponerme a analizar cada detalle, le muestro mi mayor expresión de indiferencia.
Extiendo la mano esperando a que la tome y caminemos a nuestros lugares. Pero él sigue como una estatua, simplemente viéndome boquiabierto.
—¡Muy bien! —retiro mi mano— Tal vez uno de los caballeros de afuera pueda acompañarme a mi lugar y ser mi pareja durante la velada —le comento mientras me dirijo hacia la puerta. No tengo la oportunidad de dar un segundo paso cuando ya está a mi lado tomando mi mano con la suya, asegurándose que no vaya a ningún otro lugar sin él.
Alice tenía razón; vale más la pena vengarse que enojarse.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
La boda fue hermosa. La novia se veía espectacular, la felicidad emanaba a través de sus ojos. El novio al principio estaba muy nervioso, pero cuando vio a su futura esposa solo tenía ojos para ella. Bella y Nessie acompañaron al novio hacia el altar y se pararon a su lado junto con Seth durante la ceremonia, haciendo la función de padrinos. Del lado de la novia, la madrina era la chica del vestido lila y que al parecer era la hermana de Seth, Leah. Un hombre en una silla de rueda era el que ofició la ceremonia y según entiendo es el padre de Jacob.
La luna está en lo alto del horizonte, reflejándose en el río. Alice tenía razón; todo se ve perfecto.
Al final de la ceremonia, todos comenzaron a lanzar pétalos a la pareja de recién casados mientras se alejaban del quiosco. Algunos hombres de hecho estaban aullando y divirtiéndose de lo lindo. Disfruté todo, en especial cuando intercambiaron sus promesas. No podía dejar de sonreír durante toda la ceremonia, constantemente miraba a William para ver su reacción y su mirada jamás abandonó mi rostro al igual que su mano jamás soltó la mía.
Cuando terminó la ceremonia nos dirigimos a felicitar a recién casados junto con los Cullen y los Denali. Nos presentaron como familiares lejanos. Después, caminamos al área de recepción donde Nessie y Jacob nos alcanzaron.
—Entonces, William, ¿estás disfrutando la vista? —le pregunta Nessie, inocentemente.
Él mira a su alrededor como si fuera la primera vez que ve el jardín.
—Se ve muy bonito —contesta finalmente.
—Bueno, en realidad nos referíamos a la otra vista —le explica Jacob y me sonríe; antes de que William le conteste se alejan, riéndose los dos entre dientes.
Miro a mí alrededor preguntándome si hay algo más que observar, pero no. Posiblemente Jacob está un poco loco, debe ser su parte animal que lo atonta.
—Acompáñenos en nuestra mesa —piden Carlisle y Esme al unísono cuando entramos a la recepción.
Llegamos a una mesa en la que ya había una pareja sentada. William retira una silla, indicándome que me siente.
—Gracias —agradezco sonriendo mientras tomo asiento. Él empuja mi silla y después se sienta en la que está a mi derecha
—Hola, Maya, no nos presentaron formalmente; mi nombre es Eleazar y ella es mi esposa, Carmen —el caballero que estaba sentado en la mesa se presenta, aunque en realidad ya sabía quien era.
—Hola, preciosa —me saluda Carmen alegremente en español.
—Mucho gusto en conocerlos —respondo de forma inmediata, tomándome por sorpresa que le contesto en un español perfecto. ¿Cómo es eso posible? No recuerdo haber estudiado español o haber tocado a alguien que lo hiciera. William me ve sorprendido.
—Esto es interesante, ¿hablas español? —me pregunta Eleazar, intrigado.
—Al parecer hablo un poco —respondo, sabiendo en mi mente que lo hablo a la perfección.
Eleazar mira al resto de la mesa y sonríe. Lo imito y me doy cuenta que nuestros demás acompañantes no nos entienden, a excepción de Carmen.
—Queríamos agradecerles la advertencia —Eleazar habla en inglés para que el resto de la mesa nos entiendan—. Carlisle mencionó que ustedes fueron los que avisaron que los Volturi venían en camino.
—No era nada seguro, sólo fue una suposición —contesto corrigiéndolo.
—La cual fue muy acertada; algunos de nuestros amigos en Alaska nos informaron que unos extraños estaban buscándonos y juzgando por la descripción que nos dieron, parecen ser ellos —me sonríe nuevamente—, así que muchas gracias.
—De nada —contesto alegremente, al menos mi suposición fue correcta.
—Tienes una habilidad muy interesante, una que se rumoraba en Volterra pero según entendí, nadie la había observado tan de cerca —comenta mientras su mirada me analiza o más bien, está analizando mi alrededor.
—Puedo pensar en un par de personas no tan angelicales que si sabían de mi existencia y de mi habilidad —en mi mente veo la cara furiosa de Jane y de sorpresa de Alec.
—Sí, efectivamente, ese par puede ser muy despiadado —su expresión de Eleazar se vuelve completamente fría, al parecer recordando algo.
—Pero, ¿qué es exactamente lo que ves en mí, Eleazar? Me interesa saber tu punto de vista —pregunto tratando de distraerlo y que regrese su atención al tema anterior.
—Es un poco difícil de saber. Las habilidades que has adquirido nublan tu aura, haciéndola difícil de leer —contesta entrecerrando los ojos y analizándome.
—Sé que Demetri tiene un problema parecido al tuyo —me río entre dientes al recordar la frustración de Aro cuando él no logró localizarme hace ya tantos años.
—En cierta forma lo entiendo; demasiados talentos y mentes en una sola persona… —me dice sin sonreír.
—Yo no llamaría demasiadas a tres —comento indiferentemente.
—En realidad, cuatro, si consideras tu propia habilidad, Maya —me corrige.
¡Demonios! Se me había olvidado la que empezó todo este embrollo.
—Puedo confirmar tus sospechas, tienes el don de aprender e imitar ciertas habilidades.
Me siento desilusionada, no me dice nada nuevo.
—Pero, ¿por qué puedo hacer eso? ¿Las habilidades que aprendí, puedo olvidarlas? Y lo más importante, ¿puedo evitar aprender otras? —pregunto rápidamente con la esperanza de poder obtener respuestas.
Sacude la cabeza cuando escucha las preguntas.
—Sólo puedo responder la primera, y es una teoría. Probablemente cuando eras humana, eras una niña genio y aprendías cosas a una velocidad impresionante —me quedo observándolo sin entender lo que dice—. Por ejemplo, Mozart que era un genio musical. Posiblemente tenías una habilidad similar pero que no se limitaba solo a la música.
Obviamente conozco quien era Mozart y las aptitudes que tenía, lo cual clarifica su respuesta anterior.
—Cuando un humano es transformado a vampiro, muchas de sus habilidades se incrementan. No importan si son buenas o malas. En tu caso, la habilidad de aprender se incrementó exponencialmente después de que tocaste la mano de Aro —al parecer los Cullen o quizás William, se encargaron de poner al día a Eleazar respecto a mi condición.
Estoy dependiendo de los recuerdos de Aro en lo que respecta a mí pasado, pero él se hubiera dado cuenta si estaba mintiendo sobre si sabía otras habilidades, por lo tanto asiento.
—Al parecer mi habilidad creció porque que al entrar a la mente de otros puedo ver cómo funciona su habilidad, lo que hace que sea capaz de crear algo similar —le respondo tratando de explicarle como funciono.
—Ninguna habilidad es igual, Maya, lo mismo que ninguna mente lo es. Tú imitas tu propia interpretación de la habilidad, dándole un toque personal —lo que Eleazar me está explicando tiene mucho sentido y la evidencia está en que las habilidades que he aprendido de Aro, Jane y Alec no son exactamente igual a las de ellos—. ¿Recuerdas algo de tu vida como humana?
Cierro los ojos tratando de ver más atrás, pero únicamente veo los recuerdos de Aro.
—No —contesto finalmente, sintiéndome defraudada.
—¿Tienes alguna limitación? —se acerca y me mira directo a los ojos.
—Sí, es posible que físicamente sea la vampira más inepta en la historia —contesto.
Escucho la risa de William.
—Te estás quedando corta —contesta. Siento unas tremendas ganas de darle un pisotón para callarlo, pero decido ignorarlo.
—Según veo en los recuerdos de Aro, mi don se limita a habilidades mentales. Intentó con Corin primero, pero no logré imitarlo —continúo, mientras ignoro al vampiro a mi lado.
—Entiendo porque Aro está muy interesado en ti. Simplemente piensa en todas las posibilidades, mira lo que has logrado sólo con Jane y Alec —la mirada de Eleazar se pierde—. Tú puedes ser mucho más valiosa que ese pequeño par.
Un escalofrío corre a lo largo de mi cuerpo. Aro ha sido capaz de destruir grupos enteros y torturar vampiros inocentes con el solo fin de adquirir más poder, utilizándolos solo a ellos dos. Honestamente, no quiero terminar haciendo ese tipo de trabajo.
—Pero aparte de aprender e imitar, ¿eso es todo? —le pregunto, esperanzada que sea así.
—Es difícil de decir. Hay demasiado a tu alrededor —su rostro se ve confundido, continúa tratando de encontrar algo a mi alrededor. Después de unos segundos se da por vencido y encoge los hombros.
—Gracias, Eleazar —tal vez no sea tanto como esperaba, pero al menos puedo entender por qué soy capaz de hacer esto.
—Pero ten cuidado, Maya. Aunque no haya nada más, simplemente tu habilidad aunada con esas tres son muy peligrosas en las manos equivocadas —su mirada está llena de preocupación.
—Lo sé —vaya que lo sé—. Pero esta es la carga que tengo que llevar —miro mis manos cubiertas por los guantes y suspiro. Tengo que reconocer que las he extrañado bastante, pero también la vida era más sencilla sin ellas.
—Correcto, así que hazlo sabiamente —tanto su rostro como su expresión son es serias.
Mi atención regresa a la mesa y me doy cuenta que solo estamos Eleazar, William y yo; los demás nos dieron privacidad.
La música comienza a sonar de fondo, o tal vez en realidad recién la noto. Observo la pista de baile y los Cullen están ahí mientas gran parte de los invitados están en la mesa de la comida, llenando sus platos. Cuando veo nuestra mesa William sigue a mi lado pero Eleazar ya se retiró.
—¿Te gustaría bailar conmigo, Maya? —William extiende el brazo, ofreciéndome su mano.
—Yo no… —me comienzo a sentir nerviosa por el simple pensamiento de bailar.
—Perfecto, entiendo —comienza a retirarse.
—No sé cómo bailar —finalizo la frase sin estar segura si me escuchó.
Instantáneamente siento que jala mi silla y su mano toma la mía. Lo veo y me sonríe. Conforme nos acercamos a la pista, estudio como Alice se mueve al ritmo de la música con los brazos extendidos, dejando que Jasper la guíe.
Bella y Edward se miran y sonríen, teniendo una conversación con la mirada. Algo que llama mi atención es que están bailando con ella está parada sobre los pies de él
Del otro lado Nessie está bailando con Jacob. Los movimientos de ella tienen la gracia de una gran bailarina, los de él, no están ni remotamente cerca pero se está divirtiendo y la hace reír constantemente.
Carlisle le da una vuelta a Esme. Se ve tan agraciada, haciendo parecer los movimientos muy sencillos. A su lado Emmett y Rosalie también bailan pero ella me mira con odio.
Hmmm, creo que puedo saltarme esa lección.
Cuando llegamos a la pista, William pone su mano en mi cintura y extiende la otra junto con la mía. Pongo mi otra mano en su hombro, copiando el movimiento de Alice.
—Espera, William, ¿sabes cómo bailar? —le pregunto nerviosa. Bonito espectáculo daríamos si ninguno de los dos sabe lo que está haciendo.
—Ten un poco de fe, Maya —su mirada es de diversión.
Comenzamos a movernos siguiendo el ritmo, uno, dos, tres; uno, dos, tres… William me dirige, moviéndonos entre las diferentes parejas sin ningún problema. Sus ojos miran los míos, hipnotizándome. Siento su cuerpo contra mí; el agarre en mi cintura fuerte y seguro, no listo para darme una vuelta como Carlisle a Esme.
La diferencia entre nuestras alturas no es tan grande ahora gracias a los tacones que Alice me dio. Puedo oler su aroma y es intoxícate, y para mi sorpresa la sonrisa no abandona mi rostro.
Estoy disfrutando bailar, o más bien, estoy disfrutando bailar con él. Recuerdo ver películas en la televisión de parejas bailando y no podía evitar preguntarme que se sentiría. Traté de preguntarle a William, sin lograr nada. La música se vuelve más tranquila, la igual que nuestros movimientos. Miro a mí alrededor y varias de las parejas se han retirado a excepción de Edward, Bella, Nessie y Jacob. Veo como Edward ve a Nessie y Jacob que están bailando pegados.
William toma mis manos y las coloca atrás de su cabeza, después toma mi cintura y me acerca más a su cuerpo. Noto que me está mirando. Su cara acercándose hasta que puedo sentir su mejilla contra la mía.
—Te ves hermosa —susurra silenciosamente en mi oído.
—Es cosa de Alice —contesto sonriendo.
—No, Maya, es cosa tuya. Ella sólo lo hizo relucir —puedo sentir mariposas en mí estómago—, me sorprendiste en la casa —su voz es suave y llena de esperanza, su acento inglés apareciendo de repente.
Como si tenerlo así de cerca no lo volviera lo suficientemente sexy.
—También te ves muy guapo.
Se ríe.
—Alice también me atrapó —se aleja un poco.
Me mira, sus ojos dorando brillando y atrapándome en ellos. Todos estos años que hemos estados juntos pasan rápidamente por mi mente. Hemos tenido nuestros momentos malos, tristes, felices, pero de todos, este el mejor.
Se acerca nuevamente a mí, su mentón tocando mi frente. Apoyo la cabeza contra su pecho, deseando que este momento no termine nunca. Nos quedamos así un rato y de pronto se detiene. Levanto la cabeza para tratar de entender qué sucede, pero sólo me sonríe. Se acerca y besa mi frente, deteniéndose ahí. Su cálido aliento hace que mi mente de vueltas.
Lo veo y su mirada atrapa a la mía. Me pongo de puntitas, tratando de alcanzarlo y cerrar ese espacio que existe entre nosotros, pero no soy lo suficientemente alta. Entiende lo que quiero hacer y se agacha. Siento sus labios tan cerca de los míos , su aroma envolviéndome, nuestras narices se tocan…
Alice da un grito ahogado y el hechizo se rompe. Doy la vuelta y veo su rostro en blanco. Jasper a su lado la sujeta del brazo; todos los Cullen, Denali y hasta Jacob la observan. La expresión de Edward cambia de felicidad a preocupación. Nos mira a William y a mí y asiente indicando que entremos a la casa.
Aro acaba de tomar una decisión y al parecer, no son buenas noticias.
A/N: Espero que les haya gustado este capítulo, por el momento estoy comenzando a traducir el siguiente capítulo, espero poder tenérselos rápido. Espero escuchar sus comentarios y reviews de la historia
