LUNES

Draco corría por los pasillos en dirección a la mazmorra donde se impartía Pocíones. Se había quedado dormido. Había sido su primera noche fuera de la enfermería y no se había dado cuenta de lo que extrañaba su cama hasta esa misma noche. Tomó la última curva derrapando en los encerados suelos y soltó un suspiro de alivio. La puerta aún estaba abierta, lo que quería decir que Slughorn llegada de nuevo tarde. Se colocó bien la túnica y entró en el aula con parsimonia. Fue recibido con gritos de "Aquí, Draco. Te hechabamos de menos" por parte de Pansy. No la hizo caso. Se sentó en la última mesa, como había hecho durante todo el curso. Se permitió un rápido vistazo a la mesa de Potter. Hermione estaba allí, hablando con sus amigos. Parecía no haberse dado cuenta de su llegada. Molesto, cogió sus cosas y fue a sentarse junto a Pansy, que estaba de morros.

-Alegra esa cara, Parkinson. No estamos en el jardín de infancia -no aguantaba a la chica, pero con tal de darle celos a Granger, se tragaba su orgullo. Se quedó mirando de manera desafiante a Potter y Weasley. El primero ni siquiera le miró más de dos segundos. Tenía muy mala cara. No pudo evitar una sonrisa malévola. El pelirrojo se limitó a fulminarle con la mirada. Giró un poco la cabeza, intentando prestar atención a la cháchara de Pansy, mientras controlaba los movimientos de Hermione. Y cuando ya se iba a dar por vencido, ella le miró brevemente, regalándole una sonrisita. Con eso le bastaba, de momento. El profesor entró en el aula pidiendo disculpas y se apresuró a comenzar la clase.

DRACO P.V.O

Dos horas de tortura. Eso ha sido la clase de Pociones. Por un lado, Slughorn con su galimatías sobre no sé que poción y por otro Pansy y su interminable monólogo acerca de lo preocupados que habían estado todos por mi, y lo mal que lo había pasado ella porque Zabini había estado más tiempo conmigo que con ella... He intentado desconectar, pero me ha sido imposible. Ambas voces se han superpuesto en mi cerebro y ahí se han quedado hasta que se ha acabado la clase. He recogido los libros y me he marchado casi a la carrera. Como tengo dos horas libres hasta la clase de Transformaciones, iré a la biblioteca, no para estudiar, sino para esconderme. Por alguna bendita razón, Parkinson parece tenerle alergia a la biblioteca. ¡dos horas de absoluto silencio! Toda una bendición.

HERMIONE P.V.O

He salido rápidamente del aula, siguiendo a Draco. Por cómo andaba, parecía que estaba escapando de un dragón. Aunque si lo pienso bien, a Pansy sólo le faltan las escamas para ser uno. He trotado detrás de él a través de medio colegio hasta que hemos llegado a la biblioteca. Draco se ha asegurado de que ho había nadie y ha entrado con una sonrisa de alivio en la cara. Le he dado un margen de diez minutos y he entrado. Lo he localizado en una mesa del fondo, escondida entre dos estanterías y en penumbra. No estaba haciendo nada, símplemente tenía los ojos cerrados y parecía dormir. Sólo por divertirme, he dejado caer un libro sobre la mesa. Y casi se cae de la silla del susto.

-¡Granger! ¿Se puede saber que te pasa, niña? -me ha mirado con ojos fríos. Parece enfadado de verdad.

-Lo...siento. Sólo quería gastarte una broma.

-Podría haberte matado, Granger -ha corrido la silla hacia atrás. Debajo de la mesa estaba empuñando su varita. La ha guardado en el bolsillo de la túnica y ha cerrado los ojos de nuevo- tienes que ir con cuidado, Hermione. No me gustaría matarte por error.

No me he visto con fuerzas para contestarle. Desde que despertó en la enfermería, ha tenido los nervios a flor de piel. Salta ante cualquier ruido y su humor se ha vuelto más sombrío que nunca. Me he acercado un poco y le he cogido de la mano. Sin mirarme, ha deslizado su dedo por el aro celta que me regaló en navidad.

-Aún lo llevas. -Parecía sorprendido.

-¿Tengo que recordarte su significado, Malfoy? -Ha negado con la cabeza.

-Pensé que después de lo del baño... No sé, te habrías dado cuenta de que soy peligroso.

-Si, y mi abuela vuela. -A veces resulta de lo más pueril- Draco, por favor, ya estamos bastante creciditos para dramas. Creo que te lo he dejado bastante claro los últimos días, ¿verdad?

-Sí. -Lo ha dicho tan bajo que casi no le he oído. Me he acercado hasta pegarme a él y he escondido la cara en su cuello- ¡Me encanta tu olor!

Se ha reido muy bajito, mientras abría un ojo para mirarme. Ha levantado el brazo y me ha cogido un mechón de pelo. Mientras estabamos así, en silencio, se ha puesto a jugar con él.

-Me están entrando ganas de ponerme a ronronear -ha vuelto a reirse- Ahora entiendo a mi gato. Es muy agradable que te toquen el pelo de esta manera.

-Leoncita hasta la médula -Lo he mirado y el corazón me ha dado un vuelco. Jamás me había mirado con tanta ternura en su rostro.- ¿Vamos fuera? Hace un día precioso.

Me he separado de él a regañadientes. ¡Con lo bien que estábamos aquí! No hemos hecho más que separarnos cuando la señora Pince ha asomado la cabeza entre dos estanterías, para encontrarnos ensimismados recogiendo nuestras cosas. Draco se ha atrevido incluso a sonreirle de manera encantadora. La mujer ha dado un bufido y se ha marchado.

-¿Cómo has sabido que...?

-La he oído. Hace un ligero ruido con el bastón cuando quiere andar sigilosamente. -me ha mirado y ha lanzado un suspiro- Granger, para sobrevivir en mi mundo tengo que tener los sentidos alerta las veinticuatro horas del día. Y el oído es vital para saber si se aproximan enemigos o no.

-Vale, vale. Y también me dirás que tienes un superolfato.

-Soy un buen mago, Hermione, no un perro. -ha cogido su mochila y me ha precedido hacia la salida, mientras reía por lo bajo. Parece que le pongo de buen humor.

DRACO P.V.O

Hemos pasado las dos horas libres sentados debajo de un sauce, ocultos por sus ramas. Hemos permanecido en silencio unos minutos, contemplando el lago. Luego me ha mirado fijamente y ha hablado muy bajito.

-¿Cuánto?

-¿Cuánto qué? -no he entendido su pregunta. Ha resoplado y se ha puesto de rodillas enfrente mío para quedar cara a cara.

-Que cúanto tiempo nos queda. -Me ha pillado de sorpresa. Es más intuitiva de lo que me esperaba.- No, no me lo digas. Casi que prefiero no saberlo.

-¿y para qué preguntas? -de verdad que no entiendo a las mujeres. Cambian de opinión como de calcetines.

-Ha sido un pronto.

Se ha inclinado hacia mí y me ha besado con suavidad, como tanteando el terreno. Eso resulta bastante divertido. He tirado de ella y la he sentado sobre mis piernas, para estar más cómodos. La he besado con un poco más de intensidad durante unos minutos y luego he parado.

-¿Te gustaría aprender a luchar con espadas? -se me ha ocurrido de repente.- Te puedo enseñar a utilizarlas e invocarlas. No es tan complicado como parece.

-¿Ya te has aburrido de besarme? -¡No me lo puedo creer! Está haciendo pucheros.

-No, pero te lo digo en serio. Piénsatelo.

-Ahora no quiero pensar en nada. -Y me ha quitado la corbata de un tirón. No he podido evitar sonreir. Granger ha resultado ser más lanzada de lo que creía. Me habría encantado darle el capricho, pero a lo lejos he visto una cabellera pelirroja avanzando hacia nosotros. Muy a mi pesar, la he apartado.

GINNY P.V.O

Hermione ha faltado a dos clases. Seguro que está con Malfoy en algún rincón del colegio haciendo de todo menos estudiar. Harry tenía clase ahora, así que me he ido a dar un garbeo por el lago, a ver si encuentro a los tortolitos. Les he visto debajo del sauce. Herm estaba sentada en una raíz, mirándole con atención. Según me he ido acercando, he oído lo que él decía.

-Tienes que concentrarte mucho para invocar las espadas. No sólo tienes que ver su forma, sino que tienes que sentir su peso, su textura, su dureza, el filo, el brillo, todo. Visualiza las armas y luego concéntrate en lo que te he dicho. -Herm ha cerrado los ojos con fuerza. Después de cinco minutos han aparecido dos espadas translúcidas en sus manos.

-¡Mierda! No lo voy a conseguir nunca -Draco se ha reido. Herm le ha lanzado un zapato.

-Lo has hecho muy bien, leoncita -se ha puesto de cuclillas delante de ella y la ha besado.- Yo tardé dos meses en conseguir algo parecido. Puedes sentarte con nosotros, Ginny.

¿Cómo demonios lo hace? Parece que tiene ojos en la nuca. Cuando he pasado a su lado se estaba riéndo. Me he sentido tentada de tirarle yo también un zapato. Le he ignorado.

-¿Qué estas haciendo, Herm?

-Draco me está enseñando a invocar armas para defenderme en caso de que pierda la varita. Pero no se me está dando muy bien.

-¿Quieres probar tú, Weasley? -me ha mirado desafiante.- Creo que has oido la manera de hacerlo.

Sin contestarle, he cerrado los ojos y he seguido sus instrucciones. Primero la forma alargada y estilizada de dos floretes. Luego su hoja afilada hasta poder cortar un cabello y su peso, ni muy ligero ni muy pesado. He decidido adornar las empuñaduras con cabezas de león, para hacerle rabiar. Y cuando ya lo he tenido todo, me he concentrado en darles materia. Herm ha soltado un gritito. Cuando he abierto los ojos, tenía en ambas manos dos floretes, tal y como les he imaginado.

-Muy bien, Ginny -Draco ha palmeado a Herm en el hombro- No te sientas mal. Esto también depende de lo belicosa que sea una persona. Y aquí nuestra pelirroja amiguita es bastante peleona. ¿Me equivoco?

-Cierra el pico, Malfoy y enséñame a utilizar estas cosas.

Ha hecho una ligera reverencia y en sus manos han aparecido dos floretes como los míos, pero con serpientes en la empuñadura en vez de leones. Durante media hora me ha ido indicando tácticas, posturas de defensa, de ataque y alguna que otra triquiñuela no muy legal pero sí muy útil. Lo hemos dejado cuando ya no podía levantar los brazos. Estaba toda sudada. Me he dejado caer al lado de mi amiga, que sonreía asombrada.

-¡Peleas muy bien, Ginny! Creo que te voy a contratar como guardaespaldas.

-Ja,ja,ja. Creo que me voy a morir aquí mismo -le he lanzado una mirada envenenada a Malfoy. El tío estaba ahí parado, sin haber sudado ni una gota, con la respiración tranquila.- ¿Cómo lo haces? El no sudar, ni jadear...

-Eso lo reservo para otras ocasiones. -¡Pero que bestia es! Hermione se ha puesto colorada hasta la raíz del pelo. Me he quedado con la boca abierta, sin saber que decir. Draco me estaba mirando con cara de "espero que hayas captado la indirecta".

-Me voy a dar un baño. Huelo como mis hermanos. Luego nos vemos, Herm -he recogido mis cosas y me he marchado de ahí casi corriendo. ¡Vaya manera de echar a la gente!

MARTES

HERMIONE P.V.O

A penas he podido levantarme hoy. Ginny y yo hemos estado hablando hasta casi las cuatro de la mañana. Mi amiga está emocinadísima tras haber aprendido lo de las espadas. ¡Me alegro por ella! Pero yo, sinceramente, prefiero la varita. Hoy Draco me ha dicho que no va a poder estar conmigo, que tiene cosas que hacer con Crabble y Goyle. He preferido no preguntar, porque estando esos dos por medio, me hago una idea de lo que se trata.

Cuando he bajado a desayunar, el Gran Comedor estaba casi vacío. Los de los primeros cursos están con los exámenes, los de quinto con los TIMOS y los de séptimo con los EXTASIS, asi que sólo quedamos los de sexto curso sin exámenes. Me he sentado entre Harry y Ron que, para variar, estaban hablando de quidichtt. Me he servido zumo de calabaza y un bollo y he comido en silencio. Han tardado sus buenos quince minutos en darse cuenta de que he llegado.

-Herm, lo siento, ni me he dado cuenta -Harry me ha sonreido. Desde que está con Ginny parece más animado. Creo que ha olvidado ya el mal rato de hace dos semanas.- Ginny está preparando su exámen de Pociones. Lo tiene luego, después del desayuno.

-Podrías haberle prestado el libro del Príncipe -para variar, Ron ha hablado sin tener la boca llena.

-Te he dicho que me he deshecho de él. -Harry ha mordido un bollo con bastante rabia.

-¿De verdad has hecho eso? -me he puesto muy contenta.- Ese libro sólo te ha causado problemas, Harry. Me alegro de que por fín me hayas hecho caso.

-Sí, si, vale. Lo que tú digas -parece un poco mosca. Como me le he quedado mirando fijamente, ha suspirado y me ha mirado directamente a los ojos- ¿Dónde estuviste ayer, Herm? No apareciste por las últimas dos clases.

-Lo llevo todo al día, Harry. Puedo permitirme el lujo de tomarme un descanso. Tuve una semana muy dura, ¿recuerdas? -¡En toda la herida! Me duele tratarle así, pero a ver si se le mete en la cabeza de que no soy un objeto de su propiedad- Lo siento, Harry. Estuve en el lago y luego me fui a la biblioteca a estudiar -como ambos son de los que pisan la biblioteca si les llevo de la oreja, la mentira ha colado- Pero si te vas a sentir más tranquilo, a partir de ahora te dejo un planing detallado de todas mis actividades diarias.

-Perdona -ha captado el sarcasmo- Es que me tienes preocupado.

-¿Poff quéff te quedaffte con la pfferpienffte en la enffermeffia? -Ron tenía los dos carrillos llenos, pero como ya me he acostumbrado, le he entendido.

-Eso es asunto mío. Estaba preocupada. Harry podría haberse metido en un lío muy grave. Podría haber acabado en Az...

-Vale, vale. Ni lo menciones -Ron ha seguido a lo suyo. Como dice Draco, este chico tiene la variedad de sentimientos de una piedra.- Pero te podías haber preocupado por él en nuestra sala común.

Le he ignorado completamente. Harry ha sonreido detrás de su vaso. Ya no le preocupan mucho nuestras discusiones desde que le prometí que no dejaría de hablar a Ron, aunque este se comportara como un completo idiota. Cuando hemos terminado el desayuno nos hemos ido a la biblioteca a terminar unos trabajos (ellos a intentar hacerlos, yo a correjirlos). Hoy va a ser un día muy largo.

DRACO P.V.O

Me ha sabido muy mal mentirle a Hermione, pero lo que tengo que hacer es de vital importancia y ya no lo puedo posponer más. Como los pasillos están libres de alumnos por culpa de los exámenes, he podido caminar sin problema hasta la sala de los menesteres. Cuando he entrado, los cientos de miles de objetos ahí dejados durante generaciones me han dado un poco de grima. Si mi prueba no sale bien, me voy a tirar el resto de mi vida en este limbo perdido.

He recitado el conjuro que pone en funcionamiento al maldito armario y he entrado dentro. Un tirón muy fuerte, un viento huracanado y luego quietud. Cuando he abierto los ojos seguía dentro del armario. He abierto la puerta poco a poco y me he encontrado en Borgin y Burkes, mirando al a cara a su asombrado dueño.

-No diga ni una sola palabra -me he levantado la manga izquierda. El hombre ha estado a punto de desmayarse.- Deme papel y pluma, necesito escribir una carta urgente.

Ha salido disparado hacia el mostrador y en unos segundos le tenía delante, con todo lo que le había pedido. He garabateado una serie de instrucciones bastante precisas (aunque no me van a hacer mucho caso, por lo menos espero que no sean tan obtusos como para no estár a la hora indicada) y he sellado el pergamino con mi varita.

-Quiero que entregue esto en la mansión Malfoy. Y no se preocupe, nadie más que su destinatario puede abrirlo.

Y he vuelto al interior del armario. Pronunciar el segundo hechizo ha sido un poco más complicado y agotador, pero después de unos segundos, estaba de vuelta en la sala de los menesteres. Cuando he mirado mi reloj, sólo habían transcurrido quince minutos. Bien, el día del ataque tendré un buen margen para avisar a todos los que pueda para que se pongan a salvo.

MIERCOLES

HERMIONE P.V.O

El día de hoy ha sido agotador. Como prefecta he hecho horas extra. Los chicos están alteradísimos por culpa de los exámenes. He confiscado ya unos quince surtidos saltaclases. Tendré que hablar muy seriamente con los gemelos. No puedo permitir esta anarquía. No en mi sala común. Cuando por fín he llegado a mi dormitorio, me he dejado caer sobre la cama y me he quedado dormida enseguida. Desperté cuando Ginny entró como una exalación en mi cuarto, furiosa.

-¡Odio a mi hermano! ¿Por qué mis padres no lo regalaron cuando nació?

Con un gemido he logrado sentarme en el borde de la cama. Ginny tenía la cara completamente roja, lo que denotaba su enfado. Me he resignado a hacer la pregunta.

-¿Qué ha hecho ahora el tonto de tu hermano?

-Estaba con Harry en el lago cuando ese ... idiota se ha presentado y como quien no quiere la cosa, me ha soltado: "Ginny, la próxima vez me tienes que pedir permiso si te quieres andar besuqueando con Harry". ¿Puedes concebir mayor estupidez?

-A tu hermano le falla la neurona. No te preocupes. Ignórale como hago yo y ya está. -Me he vuelto a tumbar en la cama. Estoy agotada- He tenido un día durísimo. ¿Sabes que tus otros dos hermanos me están haciendo la vida imposible?

-¿Cuál de todos? ¿Los gemelos?

-Sí. Ellos y sus surtidos saltaclases. -He abierto un ojo para mirarla. Parecía un poco más tranquila.- Hoy no he parado de confiscar, castigar y regañar a alumnos por su culpa.

-Bueno, pues queda con Malfoy y ya verás cómo te olvidas pronto de las tensiones. -Y me ha lanzado una sonrisa que sonrojaría a un mortífago.

-Ginny, ¿hay algún pensamiento en esa adorable cabecita que no esté relacionado con el sexo?

-Sólo si no hablamos de tu huroncito... o de Harry.

-¡Piérdete! -la he lanzado una almohada y se ha marchado riéndo, mientras me lanzaba besitos. Pero que payasa puede llegar a ser...

Casi arrastrándome he ido al baño. He abierto todos los grifos de la bañera, he echado unas cuantas sales al tuntun y me he desnudado. Cuando he entrado en el agua caliente mis músculos han lanzado un ¡Hurra! silencioso de agradecimiento. He apoyado la cabeza en un cojín hinchable, he cerrado los ojos y he decidido dormirme.

DRACO P.V.O

Me he colado en la sala común de los leones por todo el morro. Los tres o cuatro que allí había eran de primero y estaban tan concentrados en estudiar para los exámenes que ni me han visto. He anulado el conjuro de tobogán de las escaleras de las chicas y he subido hasta la habitación de Hermione. Como no había nadie a la vista he entrado sin llamar.

La habitación estaba vacía. Los libros de Granger estaban tirados de cualquier manera en el suelo y la colcha de la cama estaba arrugada. Ha debido tener un mal día para dejarlo todo así, patas arriba. He paseado por la sala, cotilleando un poco sus libros, cuando he visto que la puerta del baño estaba entornada. ¡La pillé!. He caminado lo más sigilosamente que he podido y he entrado en el baño. Hermione estaba metida hasta el cuello en la bañera, toda cubierta de espuma y adorablemente dormida. Sin poder evitarlo, me he acercado a ella y le he hablado al oído.

-Muchas muertes accidentales se producen porque la gente se duerme en el baño, Granger.

Se ha levantado a reacción. El hecho de que estuviera completamente desnuda no me ha impedido reirme al ver su cara. Ha tardado unos segundos en darse cuenta y cuando lo ha hecho, se ha sentado de nuevo en la bañera, quedando cubierta por la espuma.

-¿Cómo demonios has entrado aquí? Ya se que por la puerta, pero... la sala común debe estar llena.

-Tres pipiolos de primero estresados por los exámenes. No verían ni al Señor Tenebroso aunque este les bailara delante. -La he besado en la nariz- Estás muy guapa así.

-¿Cubierta de espuma?

-Desnuda. -Me he levantado y he salido del baño- Te espero fuera. Aquí hace demasiada humedad.

La he esperado sentado en su cama. Cuando ha salido sólo llevaba una toalla cubríendola el cuerpo. Estaba sonrojada. No sé si por el calor del baño o por la vergüenza.

-¿Ahora te entra la timidez, Granger? -me ha lanzado una zapatilla- Lo digo porque estás colorada.

-Ahí dentro hacía mucho calor, tonto -se ha sentado a mi lado. ¡Cielos! Olía a lavanda. -¿A qué debo tu inesperada visita?

-Después del plantón de ayer, he decidido alegrarte lo que queda del día con mi presencia.

-¡Petulante...!

Se ha inclinado sobre mí y me ha besado. Sin poder evitarlo, me he puesto nervioso. no porque me estuviese besando, sino porque en ese momento me he dado cuenta de que sólo se cubría con una toalla.

-Hermione... -la he separado un poco de mí- Esto... ¿No deberías ponerte aunque sea un camisón?

-¿Tímido, señor Malfoy?

Me ha lanzado una mirada que ya quisiera para sí un basilisco. Me ha quitado la corbata con mucha parsimonia, mientras me mordisqueaba la oreja. ¡Cielos! Pero que crueles pueden llegar a ser las mujeres cuando quieren... La camisa ha tardado un suspiro en acabar en el suelo. Y el resto de mi ropa ha seguido el mismo camino en menos tiempo de lo que Weasley se zampa dos bollos. Hermione se me ha quedado mirando fijamente, y ha dejado caer la toalla que la cubría mientras me tumbaba sobre la cama. Creo que voy a dejar de pensar un ratito.

JUEVES

HERMIONE P.V.O

Cuando he abierto los ojos, comenzaba a amanecer. Draco dormía a mi lado boca abajo, con un brazo debajo de la cabeza y el otro sobre la almohada. Me he sentado, apoyando la espalda contra el cabecero, y he ido dibujando todas y cada una de las cicatrices que tiene. Se ha estremecido, aún dormido, mientras se le ponía la carne de gallina. He ido subiendo el dedo, siguiendo su columna, hasta la base del cuello. Me he inclinado sobre él y le he soplado la nuca. Se ha dado la vuelta, rápido como una cobra, y me ha cogido por la cintura, haciéndome cosquillas. Mientras reía a carcajadas, me ha sentado sobre él. Su mirada era intensa, oscura. Sus manos han bajado lentamente por mis costados hasta llegar a mi trasero. No he podido evitar ruborizarme (¿Es normal que a estas alturas me ruborice cada vez que me toca mientras estamos en la cama?). Me ha sonreído pícaramente y con maestría, me ha levantado un poco y ha entrado en mi lentamente. ¡Cielos! Nos hemos movido al compás, en silencio, mirándonos fíjamente, mientras la luz del amanecer iba iluminando la habitación. Me he inclinado para besarle y él me ha correspondido con fiereza. No he podido evitar llorar. Sea lo que sea que va a pasar, va a ser muy pronto. De repente me he sentido furiosa con él. He empezado a moverme más rápido, con rabia, hasta que le he hecho gritar de placer. Hemos terminado a la vez. Me he dejado caer sobre él, sorprendida de que aún estuviera llorando. Le he besado ligeramente en los labios y me he levantado.

-Voy a darme un baño. Duerme un poco más.

He cerrado la puerta con un hechizo bloqueador. No quiero que entre de repente y me vea así. Me he dejado caer en el suelo, estremecida por los sollozos. ¿Por qué tiene que doler tanto el amor?

DRACO P.V.O

Hermione se encerró en el baño. Creo que sabe que dentro de poco nos tendremos que separar. Intentaré hacerle comprender que no va a ser para siempre. Aunque tenga que acabar yo mismo con el Señor Tenebroso y todos sus acólitos, voy a regresar junto a ella. Me estaba desperezando mientras contemplaba el paisaje desde su ventana cuando la puerta del dormitorio se ha abierto.

-¡Cielos, Malfoy! Tápate.

Me he girado con parsimonia. Ginny Weasley estaba allí, delante mío, con los ojos como platos, mirándome fíjamente. Lo gracioso es que no se ha ruborizado. Me miraba... como un lobo mira al cordero antes de comérselo.

-Venía a avisar a Herm que los de sexto no teneis clase hasta cuarta hora, por los exámenes, y que el desayuno se sirve en el hall -ha mirado a su alrededor, momento que he aprovechado para sentarme en la cama y cubrirme hasta la cintura con la sábana- ¿Donde está?

-Dándose un baño. ¿Querías algo más?

-No. Os dejo. -Antes de desaparecer por la puerta, se ha girado y me ha sonreído de una manera que me ha hecho enrojecer- Porque estoy con Harry y Herm me mataría pero, Huroncito, estás para no soltarte.

Y se ha ido. Creo que mi cara era todo un poema, porque cuando Hermione ha salido del baño, se ha reído hasta llorar.

-¿Qué... demonios... te...ha...pasado, Malfoy?

-Tu pelirroja amiga. Ahora tiene una imágen mía detallada para poder compararla con San Potter.

Y ha redoblado las carcajadas. En venganza, he tirado de su toalla para atraerla hacia mí. Hasta cuarta hora tenemos mucho tiempo.

VIERNES

DRACO P.V.O

Hoy, mientras desayunaba con Zabini, Pansy se me ha acercado con cara de pocos amigos. ¡Qué poco dura la paz! Mi amigo se ha concentrado en su tostada como si de ella dependiera su vida. ¡Traidor!. Con un suspiro de resignación me he dado la vuelta para quedar cara a cara con ella.

-¿Qué tripa se te ha roto hoy, Parkinson?

-¿Me puedes hacer el favor de decirme quién es ella?

-¿Qué? -de todas sus paranoias ésta es la que menos me esperaba- Creo que con quién ande no es asunto tuyo.

-Y no lo es, pero traigo un mensaje de tu adorada tía. -Me ha tendido un arrugado pergamino con el sello de la colgada de Bellatrix.- No quiero tener líos con tu tía por culpa de alguna niñata. Lee eso y contéstala. No es el primer mensajito de este tipo que me llega. ¿No les has dicho a tu familia que ya no estamos juntos?

-Tengo tantas cosas en la cabeza que se pasó. No te preocupes que se lo cuento en mi carta de respuesta. Ahora, ¡largo!

Se ha ido bufando. Zabini parecía más tranquilo al ver que la cosa no iba con él. He roto el sello y he leído la carta. "Espero que tus líos de faldas no sean la causa de tu retraso en el plan. Como me entere que andas metido con alguna chica manchando el nombre de tu novia y de tu familia, la cicatriz de este verano no va a ser nada comparada con lo que pienso hacerte. B.L. PD: el idiota de la tienda de antigüedades me acaba de entregar tu carta. ¡Estoy orgullosa de tí, sobrino! El lunes nos vemos"

Lo que yo digo. A mi tía se le cayeron todos los tornillos cuando entró en prisión. Mejor de momento no digo nada con relación a Pansy. Como se me han quitado las ganas de comer, he cogido mis libros y me he ido a clase de Transformaciones. Lástima que el curso que viene no voy a estar aquí, porque mis notas están siendo todas de matrícula. Me he sentado en mi sitio y he decidido dar una cabezadita. Aún tengo veinte minutos hasta que empiece a llegar la gente.

HERMIONE P.V.O

Iba camino del aula de Transformaciones cuando alguien ha tirado de mí hacia el interior de un aula vacía. Me he lanzado a sus brazos, deseando su contacto, cuando me he dado cuenta de que no era Draco. Ante mí tenía a un Ron bastante satisfecho, dada su expresión. Le he empujado con fuerza y he retrocedido hasta la pared.

-¡Ron! ¿Se puede saber qué demonios estás haciendo?

-Vaya pregunta tonta -ha avanzado unos pasos hacia mí- Quería hablar contigo, pero ya me has contestado a mis preguntas.

-Pero si no hemos hablado -creo que sé por dónde van los tiros y no me gusta- ¿Qué querias decirme?

-Entiendo que no puedas estar sin mí, Hermione, por lo que me he decidido a darte una oportunidad, a ver si funciona. -Me he quedado helada. Nunca creí que viviría lo suficiente para conocer a una persona tan pagada de sí misma (quitando al viejo Malfoy). Ron ha malinterpretado mi silencio y ha continuado, lanzado- Sé desde hace tiempo que estás loquita por mí. Si no he intentado nada hasta ahora ha sido por Harry.

-¿Qué pinta Harry en todo esto? -espero que pille el cabreo que tengo.

-Vamos, Herm. No podíamos salir juntos y tener a Harry pegado a nosotros todo el día. Pero como ahora le he dado permiso para salir con mi hermana...

-Creo que no han necesitado de tu permiso, Ron -me están entrando unas ganas locas de arrearle un tortazo de los de campeonato.- Tú ni eres dueño de Ginny ni creo que Harry necesitara de tu bendición para salir con ella.

-¿Entonces por qué vino a preguntarme? -sin darme cuenta lo he tenido a unos diez centímetros escasos de mi cara.

-Creo que lo hizo por deferencia a vuestra amistad, porque él, al contrario que tú, tiene educación.

-Eso ya no importa. -Se me ha acercado hasta casi rozarme. He intentado separarlo de mí, pero es mucho más alto y más fuerte- Lo que importa es que ahora ya puedes estar conmigo sin tener que reprimirte.

-Lo que estoy reprimiendo son las ganas de vomitar, Ron -no lo he dicho muy alto, por lo que ha debido entender lo que le ha dado la gana y me ha besado. Intenté zafarme, pero su fuerza era superior, por lo que he mantenido los labios fuertemente apretados hasta que se ha cansado.

-¿Te da vergüenza? -Ahí estaba esa sonrisita estúpida. El muy imbécil aun cree que le estoy siguiendo el juego- Claro, como llevas tanto tiempo sola... No te preocupes, he adquirido experiencia de sobra en los últimos tiempos para suplir tu ... falta de práctica.

Según se me acercaba sólo he visto una manera de frenarle. He levantado la rodilla con todas mis fuerzas y le he arreado una patada en la entrepierna. Se ha alejado de mí aullando de dolor, llamándome de todo. He recogido mis libros y me he acercado a él muy despacio. Le he escupido en la cara y le he dicho con la voz temblorosa por la rabia:

-Esto va a quedar entre nosotros dos por una razón, Ronal. No quiero amargarles su felicidad a Harry y Ginny. Pero ten por seguras dos cosas: para mí estás en el mismo nivel que las ratas de cloaca y para tu información, llevo desde principio de curso con una persona maravillosa que me trata como tú nunca podrás alcanzar a imaginar.

Y he salido hecha una furia, dejándolo de rodillas en el suelo, llorando de dolor.

SABADO

DRACO P.V.O

Casi con miedo me he presentado ante la gárgola que custodia el despacho del director. Si la flauta suena y la melodía es de su agrado, a lo mejor consigo el permiso especial que necesito para llevar a cabo mi salida con Hermione. El bicho de piedra se me ha quedado mirando fijamente, esperando a que me decidiera a hablar. Después de pensarlo mucho, he abierto la boca.

-Quería ver al director para pedirle un permiso especial para salir del colegio dos días a una excursión. Vamos ocho alumnos. -la gárgola ha bostezado y se ha apartado. Nunca voy a lograr acostumbrarme a las escaleras de caracol que se mueven solas. Es... mareante hasta la saciedad. Cuando he llegado al despacho en sí, Dumbledore estaba leyendo un tocho enorme mientras comía caramelos. ¡De verdad que este hombre a veces es como un crío!. Sin mirarme, ha señalado un grueso pergamino.

-Ahí tiene el permiso para la excursión, señor Malfoy -Me ha mirado brevemente por encima de las páginas, como si esperara algo.- ¿Alguna otra cosa?

-No... gracias, director.

He cogido el pergamino y he salido embalado. Dicen que es el mejor en Legeremancia, junto al Señor Tenebroso. Por si acaso, yo me largo pitando. Cuando he pasado al lado de la gárgola, juraría que el monstruito se estaba riendo. Decidido a que nadie me estropee mis dos posibles últimos días de felicidad, he corrido hasta el Gran Comedor. Primero he buscado a Zabini. Sorprendido, lo he encotrado en la mesa de Ravenclaw, hablando con Luna. ¡Mira que bien!. Los he cogido a los dos del brazo y los he arrastrado hasta la mesa de los leones, justo hasta el sitio donde estaba Hermione junto a Potter ,los dos Weasley y Longbotton. Todos se me han quedado mirando sorprendidos. Y no es para menos.

-Cambiaros de ropa, cojed ropa de recambio para dos días, ropa de abrigo y todo lo que creais oportuno para pasar el fin de semana fuera. En una hora en el hall.

Y me he marchado escopetado, arrastrando a Zabini conmigo. El pobre no ha articulado palabra hasta que hemos llegado a nuestra sala común.

-¿Te has dado un golpe en la cabeza? Porque la verdad, no me explico a qué ha venido eso.

-Nos vamos de excursión. Dumbledore me ha dado permiso -Le he tendido el pergamino. Zabini lo ha mirado como quien ve un fantasma por primera vez.

-Creo que al viejo se le va la pinza. ¿Con la que está cayendo y te da permiso para salir del posiblemente único lugar seguro del mundo mágico?

-Asi de rarito es -Me he metido en mi habitación tironeando de la túnica- Yo que tú iría a cambiarme. ¡Ah! Y si te encuentras a Pansy, dale largas. No quiero que monte el numerito por no haber sido invitada.

HERMIONE P.V.O

-De verdad que no sé que quiere, Ginny -estabamos en nuestra sala, ya vestidas con ropa de calle, con los abrigos de la mano y una mochila donde llevábamos las cosas de las dos- Ayer no me comentó nada.

-Estaría demasiado ocupado -me ha lanzado una miradita... -Pero me gusta la idea. A ver si dándole el aire al imbecil de mi hermano se le pasa un poco la tontería.

Ayer por la noche la conté lo que me había pasado con Ron. Mientras se lo contaba, éste se limitaba a lanzarme miradas asesinas desde su rincón de la sala, mientras Harry le abroncaba por ello.

-Bueno. Lo mejor de ésto es que como vamos muchos, no va a tener oportunidad de abrir esa bocaza.

-¿A quién estais poniendo verde, chicas? -Harry se ha sentado en el brazo del sofá y le ha dado a Ginny un beso en la coronilla- Herm, ¿tú sabes de qué va todo esto?

-Pues veras... es que... -¿Y cómo se lo cuento yo ahora?. Ginny ha decidido por mí.

-Herm está saliendo con Draco desde el baile de Navidad. -Harry se ha quedado con la boca abierta, un poco pálido. Ginny le ha dado un golpecito en la rodilla- Venga, Harry, no seas crío. ¿Por qué crees que Malfoy ha estado tan suave estos meses?

-La verdad... no me lo esperaba... pero ahora entiendo la reacción de Herm ayer- Harry me ha lanzado una medio sonrisa- No es que esté dando saltos de alegría, precisamente, pero si contigo se porta bien y te trata en condiciones...

-Creeme, Harry. En la vida me he sentido tan feliz como en estos meses. -No he podido evitar sonreir- A veces puede comportarse como el capullo al que nos tiene acostumbrado pero, viendo cómo ha sido su vida hasta ahora... no puedo pedir más. Conmigo es la persona más dulce que existe.

-Para, para... -Harry se ha echado a reir- Aunque me lo pintes así de empalagoso sigue siendo superior a mí. Pero si tú eres feliz, yo trago.

-Gracias, Harry.

Neville ha bajado las escaleras a la carrera, tropezando con el último escalón. Detrás suyo, con una cara propia de un funeral, iba Ron. Le he ignorado completamente.

-Pues como ya estamos todos, vámonos.

Cuando hemos llegado al hall, el amigo de Draco, Zabini, hablaba animadamente con Luna sobre no sé que bichejo inventado. Draco los escuchaba con cara de asombro. Cuando nos ha visto ha sonreido como quién ve el sol después de una larga temporada en la oscuridad.

.Bien. -Nos ha contado y ha asentido con la cabeza- Hagrid nos espera fuera.

Filch se quedó mirando el pergamino con la autorización ,sorprendido. Como ésta iba firmada por el mismisimo director, no pudo poner pega alguna. Salimos riéndonos fuera del castillo. Hagrid estaba junto a uno de los carromatos que se usaban el día que se llega al colegio. Se nos ha quedado mirando muy serio. Como todos los demás, no se fía de Draco. Pero no ha dicho nada. Para él, la palabra de Dumbledore es ley y nunca se atrevería a cuestionarla. Se ha limitado a desearnos un feliz fin de semana. Nos hemos apretujado dentro del carromato. Ginny entre Luna y Harry, que estaba al lado de Neville. En el otro asiento estábamos Draco, yo, Zabini y un silencioso Ron, que casi se sale del asiento al intentar alejarse de éste último. En cuanto el carromato se ha puesto en marcha, Ginny ha comenzado a hablar.

-¿Y podemos saber dónde nos llevas, huroncito? -Harry la ha mirado sorprendido, mientras Neville casi se traga la lengua del susto. Draco se ha limitado a sonreirla.- Vale, estamos misteriosos hoy.

-Si te dijera nuestro destino, dejaría de ser una sorpresa, pelirroja -y ha cerrado los ojos. Se le veía un poco cansado. Todas las cabezas (menos Ron, que seguía de morros) se han girado hacia Zabini.

-A mi no me mireis que se tan poco como vosotros -el pobre chico no sabía donde meterse. Y no es para menos. ¿Qué hacía él, un Slytherin, entre cinco leones y un tejón?- Ese mal agradecido de ahí no ha querido contarme nada.

Y con ese comentario ha roto la tensión que se respiraba. Hemos bromeado todo el viaje, ignorando al único elemento discordante entre tanta camaradería: Ron. Ginny y Harry han intentado que participara en la conversación, pero tras dos contestaciones bastante groseras, lo han dejado por imposible.

-¿Cabría la posibilidad de tirarlo al vacío? -Ginny estaba realmente enfadada con su hermano. Draco ha sonreído con petulancia.

-No te negaré que es una idea tentadora, pelirroja, pero si lo hacemos, tendremos que responder ante Dumbledore y tus padres. -Ginny se ha reído a carcajadas, cosa que ha empeorado el ya pésimo humor de su hermano.

Después de lo que nos han parecido horas (aunque aún no era mediodía), el carromato ha descendido con suavidad hasta detenerse por completo. Draco ha bajado primero y ha hablado con alguien. Luego ha metido su rubia cabeza por la puerta y ha dicho, emocionado:

-Bienvendios a Athshocrú

Nos quedamos mudos por el asombro. Estábamos ante una hermosísima casa de campo a pie de acantilado. A su alrededor crecía el jardín más hermoso que he visto en mi vida, plagado de hadas, gnomos de jardín y otras criaturillas. Draco nos guió por un sendero de piedra blanco hasta la entrada de la casa, donde una mujer ancianísima nos esperaba. Draco la ha saludado con un abrazo y un beso en la coronilla. La mujer se ha reído mientras le abrazaba con fuerza.

-¡Pero mira lo que me ha traido el viento del oeste! Cuánto has crecido, Draco, cielo. ¿Hace cuánto no visitabas a tu vieja y olvidada tatarabuela?

Me he quedado de piedra. ¿Su tatarabuela? Luna se ha acercado a la mujer y la ha abrazado.

-Es un honor conocerla, señora.

-Que niña tan dulce. -La anciana nos abrazó a todos y luego nos condujo al interior de la casa hasta un comedor donde nos esperaba la mesa puesta- Pensé que tendríais hambre. Consideradlo un almuerzo tardío o una comida temprana. Draco, cielo. ¿Podríais tú y tu amiga acompañarme al huerto? Necesito unos brazos jóvenes y fuertes. Los demás comed tranquilos. No tardaremos mucho rato en volver.

DRACO P.V.O

Aitire como siempre en su mundo. La hemos seguido hasta el huerto, esperando a que hablase. Se ha tomado su tiempo. Mientras nos tenía allí, en ascuas, ha ido cogiendo zanahorias, tomates y otras hortalizas. Después de lo que me ha parecido una eternidad, se ha decidio a hablar.

-¿Cuando va a ser el enlace? -Me he quedado helado, sin saber a qué se refería- Cierra la boca, Draco, o se te van a meter las pixies en ella. Lo digo por el anillo Claddagh. Es el mismo que le mandé a tu madre cuando empezó a salir con tu padre ¿verdad? Nunca lo utilizó.Claro que para el gran Lucius Malfoy yo soy lo más parecido a un sangre mestiza que hay sin llegar a serlo. -Clavó sus ojos grises en Hermione- ¿No te ha contado Draco por qué nadie de la familia viene a visitarme?

-Sólo me dijo que no estaba usted muy bien vista en su familia.

-¡Pero qué diplomático es este chico cuando quiere! -Aitire me tendió la cesta con las hortalizas y agarró a Hermione del brazo.- Desciendo de los Ardtiarna. No soy... humana al cien por cien. Creo que uno de mis tataratataratataratataratata ra... bueno, un antepasado un tanto lejano, tuvo un amorío con una joven de los Tuatha Dé Danann. Y de ese desliz hemos salido algunos especímenes "impuros", como el idiota de su padre suele decir.

-¿Desciende de los neach Sidhe? -Hermione ha estado a punto de ponerse a dar saltos- Pensé que eso eran sólo leyendas que se habían inventado los magos para darse importancia ante otras razas.

-Y lo hicieron, querida. Sólo unos pocos (y digo pocos porque nos podemos contar con los dedos de una mano) son Ardtiarna puros. Los otros tienen un pequeño porcentaje. Desgraciadamente, casi todos ellos son mortífagos. -Se rió ante la cara de Herm- Querida, los Tuatha no son como los pintan en los cuentos. Son seres taimados, ladinos, que se valen de su hermosura y encanto para engañar, trampear y conseguir lo que quieren. Mira a Draco. -Me señaló con un huesudo dedo- ¿Por qué crees que sus ojos son así? Plata líquida, lo solemos llamar. Sólo uno cada veinte generaciones saca ese rasgo de los Danann. Y esos son los más peligrosos.

-Aitire... -me ha cortado antes de que terminara mi queja.

-Son peligrosos porque se pueden decantar hacia el mal o el bien con mucha facilidad, o pasar de uno a otro sin remordimientos. Sólo si algo en uno u otro lado les atrae irremediablemente, se puede conseguir que sean de una única y determinada manera. Mi tataranieto, por ejemplo. Hasta que no intimó contigo llevaba el camino de su padre. Pero tú has inclinado la balanza al otro lado. Por eso te he preguntado que cúando será el enlace. Porque hasta que no selle de manera sagrada su promesa, ese equilibrio es muy precario, cielo.

Creo que Hermone está flipando en colores. Mi tatarabuela puede ser muy bocazas cuando quiere. He tirado de Hermione suavemente para que reaccionara.

-Aitire, por favor. La has asustado. Esas viejas leyendas de hadas son sólo eso, cuentos.

-No, Draco. -la anciana me quitó la cesta y entró en la casa. Parecía ofendida. Hermione la siguió con la mirada y luego se encaró a mí.

-¿Tú sabias todo esto?

-Sólo una pequeña parte. Esto último es tan nuevo para tí como para mí.

-Así que este anillo es algo más que un compromiso ...-Se ha puesto a juguetear con él.- ¿Para qué nos has traído aquí, Draco?

-Volvamos dentro. Los demás también tienen que oirlo.

GINNY P.V.O

Cuando Herm y Malfoy han regresado, sus caras eran todo un poema. Hemos dejado de comer (bueno, todos menos Ron) y hemos esperado a que alguno dijese algo.

-Hermione me ha preguntado por qué os he traído aquí -Malfoy se sentó en el borde de la mesa- Este lugar es conocido por el nombre de Athshocrú aitire, que más o menos significa "acuerdo para la seguridad del huésped". Para que lo entendais, es un lugar protegido contra la magia oscura. Ni el Señor Tenebroso -ha soltado un bufido cuando todos hemos dado un bote- ni nadie que intente acceder a este lugar con malas artes o intenciones pueden localizarlo.

-¿Y quién es el Guardián de los Secretos? -Neville parecía a punto de salirse de su pellejo.

-La cosa no funciona así. En realidad no estamos en el mundo mágico, ni en el muggle. Esto es el mundo de las hadas, dicho de manera sencilla. Ahí fuera, los magos y muggles sólo ven los acantilados blancos de Irlanda. Este lugar está en...

-Está en medio del tiempo y el espacio -la voz de Luna nos ha sorprendido.

-¡Exacto! Pues la razón de que estemos aquí es para enseñaros a protejeros contra el Señor Tenebroso y sus acólitos. Y no hay mejor sitio que éste. -Malfoy me señaló con la cabeza- La pelirroja ya sabe algunos trucos.

-¿Ginny? -Harry se me ha quedado mirando sorprendido. He hecho una pequeña demostración haciendo aparecer los floretes de la nada- ¿Como narices...?

-El huroncito me enseñó. No es muy complicado y sí muy útil. Puedo...

-¿CÓMO TE HAS ATREVIDO A ENSEÑAR TUS SUCIOS TRUCOS DE MORTÍFAGO A MI HERMANA, DESGRACIADO?

Ron estaba fuera de sí, la cara congestionada por la rabia. Empuñaba su varita con mano temblorosa. Malfoyo ni se ha movido. Harry se ha acercado a mi hermano, intentando tranquilizarlo.

-Vamos, Ron. Tranquilízate.

-¡NO PIENSO TRANQUILIZARME! ESA... SUCIA SERPIENTE MALNACIDA QUIERE CONVERTIR A MI HERMANA EN UN MONSTRUO.

-No dramatices, Ron -Hermione le ha lanzado una mirada asesina- Aquí nadie está convirtiendo a nadie en monstruo.

-¡CIERRA EL PICO, TRAIDORA! -Antes de que nadie se diera cuenta, la tenía agarrada de la muñeca y la zarandeaba con fuerza- ¡MI HERMANA NO SE VA A CONVERTIR EN UNA MORTÍFAGO COMO TÚ!

Tan rápido como un suspiro, Malfoy liberó la muñeca de Hermione de la garra de mi hermano y le torció el brazo hasta inmovilizarlo contra la mesa.

-No te mato aquí mismo porque eres el hermano de Ginny y ella la mejor amiga de Hermione. Pero como vuelvas a levantarle la voz a cualquiera, incluso a Potter, en esta casa o en el colegio, te juro por mi vida que te mato con mis propias manos.

Ron se ha tranquilizado inmediatamente. Malfoy no ha levantado la voz en ningún momento, pero había algo en su tono desapasionado que daba verdadero miedo. Mi hermano se ha ido a su cuarto sin decir palabra.

-No os preocupéis. Cuando se le haya pasado el pronto volverá -Draco lo ha dicho así, tan tranquilo, como quien dice "hoy va a llover"- Lo que os decía. Si quereís os puedo enseñar a combatir a los mortífagos.

-¿Por qué lo haces, Malfoy? -por un momento he creído que Harry iba a tomar el testigo de la pataleta de Ron.

-Porque sois sus amigos -señaló a Herm con la cabeza- Y si os pasara algo u os matasen, ella sufriría. Y no quiero que eso ocurra.

-Pues nada -Luna se ha levantado- Vamos a entrenarnos.

¿Se enterará realmente de lo que pasa a su alrededor?

HERMIONE P.V.O

Hemos estado entrenando toda la tarde. Casi cuando anochecía, Ron se ha unido a nosotros. No ha despegado los labios, pero por lo menos el que estuviese ahí ya era algo. Después de una copiosa cena, agotados por tanto ejercicio físico y mental, nos hemos despedido de Aitire y nos hemos ido a la cama.

Ginny y Luna se durmieron enseguida. Mi cabeza está demasiado llena de información como para permitirme dormir. Por lo menos ahora no podría. Me he sentado en una butaca junto a la ventana y he contemplado el maravilloso paisaje de los acantilados. Draco tenía razón. Este lugar no es terrenal. La luna brilla llena en un cielo despejado, sin nubes ni estrellas. He intentado encontrar la Osa Mayor, pero no estaba.

-Ni lo intentes, leoncita. Yo casi me volví loco de pequeño intentando encontrarla, hasta que Aitire me dijo que sólo se ve en el solsticio de invierno durante diez minutos. -Draco ha entrado sin hacer ruido, para no despertar a las chicas. -¿No podemos dormir?

-Esto es demasiado bonito para perdérmelo durmiendo. -He apoyado la frente en la ventana.- ¿Era verdad eso que dijo Aitire sobre lo de cumplir tu palabra?

-Sí. -Se ha puesto serio de repente. Mantuvo la mirada fija en la luna. Parecía un dios nórdico, pálido y callado, inmovil como una estatua.- Pero no quiero atarte a mí. Aún no, mientras dure esta guerra. Quizás, cuando todo acabe, lo haga. Si... No importa.

-¿Si aún estamos vivos? -Le he girado la cabeza con suavidad- Draco, sé que el tiempo se nos ha terminado. Sé que es posible que pasado mañana muera, o que mueras. ¿Por qué retrasarlo?

-Ya te preocupas demasiado por mí ahora, imagínate si terminamos el vínculo. -Cerró con fuerza los ojos, furioso- ¡Odio a mi padre, por meterme en todo esto!

-Tranquilizate -le he abrazado con fuerza- Hagámoslo mañana. Con ellos como testigos. Creo que a tu tatarabuela le va a hacer muchísima ilusión.

-No lo sabes tú bien -y ha sonreído- Creo que ya lo debe saber. ¡No pongas esa cara, Granger! Los elfos domésticos aquí son libres. Y unos cotillas de aúpa. Ya verás mañana la que hay montada ahi fuera.

Se levantó, me dió un beso cortito y se marchó. Antes de cerrar la puerta, asomó la cabeza y me dijo:

-¡Ah! Aitire es de lo más indiscreta. Prepárate para que todos tus secretos sean aireados mañana por la mañana.

DOMINGO

GINNY P.V.O

Estaba en lo mejor de un sueño con Harry cuando alguien me ha sacudido con fuerza para despertarme. A regañadientes me he levantado. Luna estaba danzando por mi cuarto, riendo como una niña pequeña con un juguete nuevo.

-¿Han matado al-que-no-debe-ser-nombrado y lo estas celebrando?

-No, tontita -se ha acercado a mí dando saltitos- Sal ahí fuera, que nos tienen que preparar.

-¿Para qué?

-Para una boda Tuatha Dé Danann.

He salido detrás de ella mientras me pellizcaba a ver si aún estaba soñando. Casi me caigo de culo cuando he visto la que había montada allí. La tatarabuela de Malfoy estaba sentada en un butacón, dando instrucciones a cinco hadas que pululaban alrededor de Herm, la cual permanecía inmovil sobre un taburete. Cuando me ha visto, ha soltado una risa de felicidad. ¡Hay madre que ahora entiendo lo de la boda!

-¡HERMIONE GRANGER! ¿Se puede saber qué está pasando?

-Querida niña, pruébate ese vestido de ahí, por favor. Sólo tenemos una hora antes de que empiece a amanecer. -Aitire me ha señalado una especie de túnica blanca. Como esa señora me da bastante miedo, he hecho lo que me decía sin rechistar.

Luna ya tenía puesta la suya. Y he de reconocer que la queda bastante bien. Cuando he terminado de vestirme, dos elfinas me han traído un espejo para que me viera. ¡No está nada mal! A ver que cara se le queda a Harry cuando me vea.

-Bien. Pues ya estáis las tres preparadas. Vamos al jardín, que los muchachos ya están esperando allí.

Cuando he mirado a Herm, casi me pongo a llorar. ¡Estaba guapísima! Su vestido era una túnica que dejaba su hombro derecho al descubierto, con flores naturales en la cintura. Llevaba el pelo recogido en dos trenzas y una corona de flores en la cabeza. La he cogido de la mano y hemos bajado al jardín.

HERMIONE P.V.O

Apenas puedo pensar en nada que no sea Draco. ¡Draco, Draco, Draco! Pronto vamos a estar unidos para siempre. ¡Para siempre! Creo que me voy a desmayar.

DRACO P.V.O

Estábamos en la parte del jardín que termina junto al acantilado, en un círculo de rocas sagradas. Cuando han aparecido, casi me muero de la impresión. Aitire iba la primera, seguida por Luna y Ginny. Y detrás de ellas, Hermione, completamente arrebatadora. Mi tatarabuela nos ha colocado en círculo, Hermione y yo a ambos lados de ella.

-¿Quienes son los testigos? -Potter y la pelirroja han levantado la mano.- Empecemos.

"Que haya paz en el este, que así sea.

Que haya paz en el sur, que así sea.

Que haya paz en el oeste, que así sea.

Que haya paz en el norte, que así sea.

Que haya paz a través de todos los mundos.

Que así sea.

Como nuestro círculo se ha tejido y consagrado, este momento en el tiempo y este lugar se bendicen. Que cada alma esté en verdad aquí y ahora para que los espíritus de los aquí unidos pueden fundirse en un lugar sagrado, con un propósito y una sola voz.

Llamemos a los espíritus de los cuatro cuadrantes de nuestro mundo, para que este rito sea bendito por los poderes de toda la creación.

Espíritus del norte, poderes del invierno, guardianes de la tierra y de la piedra, fuerza del tejón, que nos enseña el amor y la lealtad, gran oso del cielo estrellado, mi señora del vientre sagrado, la rica tierra de la creación, pido que honráis este círculo nuestro como nosotros os honramos. Sed testigos de este rito y dadle vuestra bendición. ¡Saludos y bienvenidos!

Espíritus del este, poderes de la primavera, de la concepción, la regeneración, la visión del halcón y el canto del mirlo, el libre vuelo de las golondrinas, silfos del viento, aliento de la vida, mi señor del sol saliente y de toda la vida nueva, pido que honráis a este círculo nuestro como nosotros os honramos. Sed testigos de este rito y dadle vuestra bendición. ¡Saludos y bienvenidos!

Espíritus del sur, poderes del verano, orgullo del ciervo y saber del zorro, dragones de la tierra, espíritus de la llama que baila, vosotros que nos enseñáis coraje y el poder de la verdad, mi señor del bosque salvaje, pido que honráis este círculo nuestro como nosotros os honramos. Sed testigos de este rito y dadle vuestra bendición. ¡Saludos y bienvenidos!

Espíritus del oeste, poderes del otoño, gato que se estira a cazar cuando anochece, sabiduría del salmón y gracia de la nutria ,ondinas del alegre riachuelo , devas que bailan nuestro amor y emoción, mi señora de las mares, mareas del ser, pido que honráis a este círculo nuestro como nosotros os honramos. Sed testigos de este rito y dadle vuestra bendición. ¡Saludos y bienvenidos!

Saludamos a los espíritus, los espíritus de la belleza, del poder y de la inspiración, de los altos cielos que nos piden que estiremos y crezcamos, los de la tierra oscura que nos sostiene y nos alimenta, los de los mares abiertos que bañan las costas de nuestras tierras sagradas, los que nos ofrecen libertad, acogida y renacimiento. Como nuestros antepasados conocían y honraban vuestro poder, así lo hacemos nosotros ahora.

Todas las cosas de la naturaleza son circulares. La noche se hace día, el día conduce de vuelta a la noche que, una vez más, se convierte en día. La luna crece y mengua, y vuelve a crecer. Hay la primavera, el verano, el otoño y el invierno, luego vuelve de nuevo la primavera Éstas son las florecientes ritmos del Ciclo de la Existencia, pero en el Centro del Círculo hay la quietud de la Fuente, eterna y brillante.

Mi propia bendición, y las bendiciones de todos los reunidos aquí estén con vosotros. La bendición de vuestros dioses y de los dioses de vuestros ancestros sea con vosotros. Con vosotros y con todo lo que nazca de vuestra unión. ¡Que así sea!"

Ni me he dado cuenta de que había terminado. Aitire nos ha atado las manos con una cuerda de seda y nos ha dado permiso para besarnos. ¡Ya está! Ahora nuestras vidas están unidas a pesar de la destrucción y muerte que nos rodea. La he cogido por la cintura y la he besado con fuerza. Me ha parecido oir a la pelirroja decir alguna burrada y a Potter regañarla. No me importa. Mi tatarabuela nos ha llamado a todos al orden.

-Vamos, el banquete-desayuno nos espera. Luego tenéis que volver al colegio, niños.

Muy a mi pesar he seguido a todos por el jardín, eso sí, sin soltar ni un momento a Hermione. Quiero aprovechar al máximo estas horas antes de volver al castillo y a tener que escondernos para vernos. Pero para eso aún queda.

HERMIONE P.V.O

La vuelta al castillo la he vivido como en una nube. Draco no ha dejado de abrazarme todo el camino. Mi felicidad es absoluta. Bueno, casi absoluta. Cuando nos hemos tenido que separar para ir a nuestras respectivas casas, Ron se me ha acercado.

-Veremos cuánto tarda en darte la puñalada por la espalda. -Su voz estaba cargada de veneno. Le he cogido del brazo para pararle.

-¿Se puede saber qué mosca te ha picado, Ron? ¿Te fastidia que sea feliz?

-¿Es que no te has dado cuenta, Hermione? -sus ojos estaban nublados por las lágrimas- Llevo enamorado de ti desde primero. Pero como soy un maldito cobarde, ahora te he perdido para siempre.

Me he quedado sin palabras durante unos minutos. Luego lo he abrazado con suavidad.

-¡Grandisimo tonto! Si me lu hubieses dicho antes, quizá las cosas habrían sucedido de otra forma. -Le he dado un beso en la mejilla- Ahora no te hagas mala sangre y trata de encontrar alguna chica guapa y lista que esté coladita por ti.

-¡Como si hubiese alguna! -no he podido evitar reirme. Ron ha sonreido un poquito.

-Si yo te contara, Ron, si yo te contara.