Los personajes, escenarios, libros e incluso varios de los objetos no me pertenecen tan solo la situación en la que los coloque el resto es de J. K. Rowling su cuenta bancaria lo demuestra.
02 de Mayo 2003
Vio a lo lejos de aquel salón con tantos adornos y cristales como era posible a la joven rubia que se había apoderado de su mente en los últimos días. Por primera vez en su vida podía declarar que odiaba a alguien y sin embargo ahí estaba en brazos de su mejor amigo quien al igual que siempre asistía a los eventos sin su pelirroja esposa, para todos sabían que.
–¿Bailamos?–escucho a su espalda mientras un suave olor a menta y colonia cara le cosquillaba la mejilla.
Sin esperar respuesta y con una sonrisa egocéntrica la guio a la pista de baile completamente ajeno a la escena que ella (y el resto de las fiestas) veía a lo lejos.
Ambos se sumergieron en un silencioso y lento baile, con sonrisas discretas y sinceras, sintiéndose tan cómodos como era posible el uno con el otro.
–¿Terminaste el documento de los elfos en el que trabajabas?—pregunto en su oído sumergiéndolos en una conversación privada e intima.
–Si–murmuro ella sin saber que agregar.
La canción termino con un dramático final y las luces se encendieron, el entrego una discreta pulsera que ella reconoció como los recuerdos que habían entregado al inicio de la ceremonia.
–Le queda bien a tu túnica azul—dijo antes de alejarse.
