CHICAS LES RECUERDO QUE LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, SINO QUE SON PROPIEDAD DE MISUKI E IGARASHI
La nueva Familia Grandchester
By Lupita Isais
Capitulo 10 Eliza Leegan 2da Parte
-Bueno, yo….
Dios. Las palabras estaban atoradas en alguna parte, su tío le alteraba y le producía cierto temor.
Por su parte Albert, seguía esperando pacientemente a ver que tenía que decir su maléfica sobrina, ¡Por san Jorge! No quería pensar así, él era joven también, pero Eliza y Neil eran demasiado maldosos, no podía quitar el dedo del renglón en cuanto a ellos se refería, su preciosa Candy siempre había sido su víctima y ellos no se tentaban el corazón y si por ellos fuera Candy desde cuando estaría repudiada por los Andrew.
-Tu…
-Yo he venido a platicar civilizadamente contigo respecto al mal entendido que tuve con ca ca Candy.
Hay! Y por fin lo había dicho se dijo Alberth, sonrió de nuevo para sí, ahora si una buena reprimenda estaba por venir, si creía que las cosas se iban a quedar así como así, pues claro que no, esperaba el no llegar a castigarlos, primero porque ya no estaba pequeña, y segundo, no quería lidiar con un dolor de cabeza más.
-Mal entendido.
Lo repitió tan pausadamente que Eliza empezó a sudar frio
- mmm bueno no creo que sea ningún mal entendido Eliza, solamente quiero decirte que no soy ningún tonto como para que andes disfrazando con palabras tus malas intenciones, aquí no hubo ningún mal entendido, estamos!?
Alberth lo dijo tan fuerte que hasta brinco de su lugar, además en ese momento Alberth se levanto abruptamente de su asiento y ya con la mirada un poco más severa. Y ahí fue cuando Eliza quería morir además de maldecir cien veces en su mente a la causante de todo esto.
-Lo siento Tío William, de verdad..
-Si lo sintieras no hubieras hecho semejante cosa, mira Eliza nunca me metí demasiado cuando te metías con Candy y te voy a decir mis razones, una de ellas es que tus primos estaban siempre cerca de ella y a su manera la protegían, y la otra es que Candy es una chica tan fuerte y determinada, que no hubiera permitido que alguien mas te reprendiera para con tus actos hacia a ella, y en todos estos años tú te has aprovechado de eso.
Y era la verdad, pensó Eliza, Candy según era tan tonta que nunca la acusaba, pero también era cierto que a la larga siempre salía perdiendo y ella ganado claro está.
Aquellas palabras la estaban humillando, estaba más que claro que su tío no le creía para nada su disculpa y ahora tenía que esperar, a ver con que salía el poderoso magnate. ¿Y ahora qué haría, pensaba la pelirroja, como congraciarse con semejante autoridad?
-pues no pensaba la magnitud de mis actos tío William.
-Eso lo sé muy bien Eliza, y como pensabas que yo era un viejo que no estaba al pendiente de Candy estabas cada vez más fuera de tus cabales para hacer lo que te convenía, pues has sido muy tonta, y pues bueno, no quiero que esto se alargue mas y que tu sufrimiento termine, porque me imagino que lo que quieres en este preciso momento es irte de aquí, así que acortemos esto, solo te voy a decir algo, cualquier cosa que se le haga a Candy, directa e indirectamente, es como si fuera a mi entiendes?
Eliza solo hizo por asentir, su miedo cada vez se incrementaba más por la potente voz de Albert.
-Así que yo no me voy a quedar con los brazos cruzados, ¡no me cabe en la cabeza que tengas tanta maldad!
-Eso sí que no tío!, no puede decir eso!
Eliza se paró de su lugar con los puños apretados del saberse descubierta, no podía permitir que el pensara eso de ella, porque si no, era casi seguro que nunca pudiera lograr su cometido.
- ¡Te sientas, pero ya!
Dijo Alberth ya un poco alterado, ahora era el momento que alguien le llamara por su nombre a las cosas que ella, hacia, ya basta de permitir siempre sus caprichos. Por lo tanto Eliza, solo se le quedo observando y tomo asiento muy graciosamente.
-Si! Eso que tú y tu hermano hacen es malo, ¿que no te habías dado cuenta? O que crees que es un chiste? por favor, no me quieras ver la cara de..,.
Y se detuvo, tenía que recordar que también no estaba hablando con un pelado, sino que su con su sobrina, la mala, pero a final de cuentas su sobrina, de nueva cuenta conto hasta 20 y se dirigió al mini bar del despacho. Saco muy lentamente una botella de whisky , tomo un vaso de cristal cortado y vertió en el, aquel liquido ámbar que se tomó de golpe calmando su ímpetu por un segundo, ni siquiera hizo gestos al pasarlo solo disfruto de la pequeña quemazón al tragarlo, para después sentir placer al degustarlo, se relamió los labios casi pecaminosamente y se volteo para retomar la conversación.
Eliza, se hallaba desconcertada y temerosa, pero prefirió no intervenir a la cabeza de la familia, ahora se tenía que aguantar una vez más y largarse de ahí.
-Lamento que no esté aquí tu hermano, hubiera estado bueno que los dos recibieran esto, pero la que más se ha metido con mi hija eres tú, pero no te preocupes, a él también le toca lo suyo, puesto que no se ha comportado como el hombre que es, y a abusado de su género para querer amedrentar a mi querida Candy., Eliza, quiero que te quede claro que Candy es mi hija adoptiva por decisión propia, y yo la amo como si fuera sangre de mi sangre y mas, porque ella además es mi amiga y confidente, no quiero que te vuelvas a meter con ella o conocerás de lo que es capaz William Alberth Andrew, entendiste?
Para este entonces Eliza ya tenía los ojos rojos inyectados de furia y frustración contenida, además que para ella esto era una maldición, el amor desmedido que expresaba el patriarca de la familia a esa huérfana del hogar de pony, no le quedó más remedio que asentir lentamente, sin decir palabra alguna.
-Que bien que lo entiendes, y por favor no tomes a la ligera mis palabras, está por demás decir que, si tu lograras ser una persona normal, todo estará más que bien entre nosotros y podremos ser una familia como todas, me gusta querer a mi familia Eliza y te quiero desde que naciste, pero eso no quiere decir que puedes hacer lo que se te de la gana y que yo no quiera a Candy.
Eliza no supo que decir, nunca pensó que él, le demostrara amor fraternal o de alguna especie, sintió calorcito cuando el pronuncio aquello, a pesar de la advertencia, pero se sacudió los pensamientos, tenía que irse de ahí.
-Bueno Eliza, si no tienes más que decir…
-Yo la verdad no…. Con tu permiso Tío.
Alberth la observo, quería agregar algo mas y que las cosas fueran diferentes, pero no pudo, el quería que su sobrina fuera buena, y se le vino a la mente cuando nació Eliza, Alberth era el niño más feliz, pues todos los sobrinos que tenía eran varones, él quería una pequeña para consentirla, estaba en la naturaleza de Alberth ser un niño bueno, pero todo se vino abajo pues su hermana Sara era tan egoísta que nunca le permitió acercarse demasiado a Eliza y Neil, nunca había entendido porque no se podía llevar bien con sus hermanas, la única que lo comprendía, cuidaba y mimaba era Pauna Rosemary quien era muy parecida a él, tal vez la diferencia de edades, pero el amor es el amor no?, es lo que se preguntaba el de pequeño, Pauna solo lo consolaba y le decía que él y ella tenían almas gemelas, que Dios los había bendecido por tener lazos tan fuertes, además sus hermanas mayores solo se la vivían en sociedad y jactándose de la posición que tenían junto con sus maridos, jamás les gusto la naturaleza y sencillez como a su hermana y el.
Pero el recordar no le iba a servir de nada, ahora la tenía el poder de cambiar las cosas, ya no era un niño y trataría de ayudar a sus sobrinos, también a la niña presumida que se retiraba de su departamento.
CYT-CYT-CYT-CYT
-Y cuéntanos tío!, que tal es áfrica?
Preguntaba un Archie muy curioso
-Es cierto que hay animales feroces por todas partes
Volvió a preguntar el galeno
Aberth estaba disfrutando de la tarde en el saloncito del colegio, junto a sus sobrinos y Candy.
-No puedo creer que hayas preguntado eso Archie!
Comento ya burlón Stear, su hermano en ocasiones no razonaba con sus preguntas, solo negó con la cabeza por la incoherencia de la pregunta
-Archie ya te he dicho que me puedes seguir diciendo Alberth como antes y respondiendo a tu pregunta, como crees? Jajaja si te vas al norte de áfrica al desierto del Sahara, es donde hay muchos animales, además ahí habita mi favorito, que es el león, estuve allá por un tiempo con un grupo de veterinarios ingleses que aman a los animales y los estudian, fue asombroso, eso si, te tiene que gustar mucho la aventura, uno tiene que estar preparado para todo tipo de cosas, además que el calor es tan intenso, por eso estoy bastante quemado por el sol.
Los chicos lo observaban embobados, les estaba asentando bastante bien el tener esta figura de hermano mayor, pues con sus padres no contaban.
Candy por su parte estaba llena de alegría por cómo veía la interacción de Alberth con los chicos, bien dicen que el llamado de la sangre es muy fuerte y por eso siempre se llevaron bien., también estaba bastante asombrada de la influencia que tenía sobre la madre superiora, pues delante de ellos ya habían sido testigos de cómo la manejaba para estar ahí todos los días , de hecho era bastante cómico, ver como la cara de esta parecía que iba a explotar por los comentarios tan sutiles de Alberth y se salía con la suya, al principio la madre no quería dar su brazo a torcer por las normas tan estrictas que había en el colegio de generación en generación, pero al ver la conexión que tenían con el más alto noble Ingles, no le quedo de otra más que dar su consentimiento para que pudiera entrar cuando le diera la gana, eso sí, solo en las horas de descanso o recreación, en lo que no flaqueo fue en las horas de estudio y clases.
Candy estaba tan pensativa últimamente, se sentía diferente, era diferente, de un momento a otro todo había cambiado estratosféricamente, había en ocasiones que durante las noches se ponía a pensar por horas y eso le estaba cobrando factura, puesto que su sueño se incrementaba durante el día, además que tenía más hambre. Pero no todo encajaba a la perfección, sus remordimientos se estaban instalando en su mente y corazón día a día sin darle ninguna tregua, la educación que le habían brindado sus madres no era ni por asomo a como se había comportado, si, se iva a casar, pero de todos modos sabía todo lo había hecho al revés, y temía por perder todo esto que estaba viviendo si llegasen a enterarse, recordaba una de sus pláticas con Terry por estos pensamientos, él se vio un poco afectado por ella, al expresar su sentir, pero el trató de aminorar su angustia, dialogando que todo era por el inmenso amor que se tenían y que siempre él iba a estar con ella para defenderla de todo.
-Candy!, Candy! CANDYYYYY
Brinco la rubia.
-Que! ¿Qué pasa? -pregunto volteando a mirar a Alberth, que la observaba detenidamente.
-como que pasa?, tengo horas hablándote, ¿pues qué tienes pequeña? - pregunto un confundido Alberth, Candy era atolondrada, pero no distraída y últimamente asi la veía.
-Perdón, que estaban diciendo?
-Solo estábamos haciendo planes para el próximo quinto domingo, te preguntábamos si estabas de acuerdo de nuestra salida.
-Si por supuesto, pero.
Se quedó callada por unos momentos….
-Quieres que vaya tu truan!
-Alberth!
Un alboroto de risas exploto en aquella salita de visitas, por parte de los chicos mientras que Candy inflaba los cachetes y su color cambiaba de varios tonos, en eso se abre la puerta estrepitosamente, y un molesto Albert se endereza de su muy placentera postura y endurece el rostro, había dado instrucciones de que nadie los molestara.
-Pero miren nada mas…..
-Menciona a Diablo y aparecerá, comento ácidamente Archie.
-Pues no seré el Diablo, pero vengo a ver quién retiene a mi tarzan pecoso.
De nuevo una ronda de carcajadas explota y la pecosa más molesta de lo normal.
-Terry! ¡Tú que vienes aquí! Gritó descontrolada.
-Cuidado Terry que mi Princesa ya se enojó.
-Bueno Candy y que no te da gusto verme?
-Sí, pero tú siempre con tus payasadas.
Dice una Candy con unas pequeñas lágrimas en su rostro, fue cuando de inmediato aquel rebelde, frunció el ceño y se acercó lentamente.
-He…Que pasa Pecosa, ¿ya no nos aguantas?
-Perdón no sé qué es lo que me pasa, ¡últimamente no he dormido bien y me molesto fácilmente!
Los chicos ahí presentes se asombraron un poco por el comentario de Candy, ella siempre ha sido tan fuerte y decidida que jamás la vieron quejarse de algo, así que cada quien tenía pensamientos diferentes y trataron de hacer lo que mejor hacían, cuidar de la pequeña pecosa. Alberth se levantó de su asiento y se acercó a Candy, la atrajo hacia él un poco y le ayudo a sentarse, ante la vista de todos, Terry se sintió desplazado un poco, pero entendió a regañadientes que Alberth era su padre, o bueno como un hermano mayor.
-Descansa un poco pequeña, aquí estamos todos no te preocupes si algo te preocupa, ya sabes que cuentas con todos nosotros.
Terry se acercó a ella y se arrodillo frente a ella, tomo sus manos y le sonrió tiernamente como sólo lo hacía con ella.
-Perdóname Candy no he sido consiente de todos los cambios que has tenido, primero esa trampa odiosa, después tu reencuentro con Alberth, el compromiso, tal vez si quieres podemos posponer el compromiso y hacerlo después.
Candy se envaro de repente y se le quedo mirando fijamente.
-Eso es lo quieres? Quieres que se rompa el compromiso.
Y una alarma se instaló en Terry, Candy estaba muy susceptible y estaba mal interpretando las cosas le iba a rebatir cuando Archie se atrevió a intervenir.
-No te atormentes Candy, Terry sólo está tratando de aminorar tu fatiga ante todos los acontecimientos y sólo si tú quieres, se puede aplazar el compromiso, piénsalo pequeña.
Alberth y Stear se asombraron tanto que sólo atinaron a asentir con la cabeza de igual forma Terry, le agradeció internamente y agradeció con la mirada, Archie se dio cuenta de que estaba en cierto modo defendiendo a Terry, pero no le gustaba que Candy se sintiera mal.
-Así es Candy, no lo dije con otra intensión sabes que es lo que más quiero, pero si tú necesitas tiempo, tiempo tendrás y todo lo que necesites.
Candy, volteo a ver a todos los hombres importantes de su vida, agradeció internamente a Dios por tener éstas bendiciones, los amaba tanto, que de repente entendió que estaba haciendo una tormenta en un vaso de agua, así que sonrío tan deslumbrante que aquellos sonrieron de igual forma, más cuando de repente Candy se levanta y abraza efusivamente a Terry, después a Archie, siguiendo con Stear y terminando con su querido Alberth.
-¡Ha, los quiero tanto! Y mi respuesta es no, no quiero aplazar nada, sólo quiero estar con todos ustedes, que son mi vida entera, ustedes me dan las fuerzas necesarias para seguir viviendo, así que ya lo saben, las cosas siguen tal cual se habían planeado, sólo es un poco el cansancio, así que sigan platicando.
Los Cronwell, Alberth y Terry, sonrieron de nuevo y respiraron aliviados, ya que no querían padecer los cambios de humor de una chica. Hombres al fin al cabo.
Candy volvió a su posición anterior y recostó en el hombro de Alberth mientras los veía sonreír y platicar payasadas como adolescentes cualesquiera, estaba de lo más relajada, así que cerro sus ojos por unos momentos y empezó a pensar en todos los buenos momentos que había vivido con aquellos caballeros que estaban con ella.
Alberth estaba casi carcajeándose de algo que había dicho Terry que casi se le resbala Candy, la detuvo y volteo a verla, estaba dormida. Les hizo señas a los chicos de que la pecosa se había dormido y se aguantaron la risa, tapándose la boca con las manos, Terry se acercó a ayudarlo bastante serio, se le hacía bastante raro los cambios tan dramáticos con Candy, además quería pasar la tarde con ella, pero al parecer el sueño de su novia se interponía entre ellos, sólo resoplo, le acaricio su rostro con tanta adoración que los chicos sólo contuvieron la respiración y los celos fraternales de Alberth medio se querían asomar, pero nadie dijo nada y escucharon atentos lo que les dijo el rebelde del san pablo.
-Creo que aquí se termina la tarde con la pecosa Alberth, al parecer si está demasiado cansada, espero que nos dejen llevarla a su habitación cargándola.
-No les voy a pedir permiso, alguien hable con la hermana Margaret para que me escolten a la habitación de Candy por favor.
Y así salió Stear de aquella estancia y se encontró con la hermana quien al decirle que le hablaba Albert fue de inmediato.
-William, baja a Candy!
-Lo siento hermana, pero se quedó dormida mi pequeña y la llevare a su habitación, así que ¿por favor sería tan amable de escoltarme a su habitación?
La hermana no sabía que decir, solo atino a pronunciar algunas silabas y muy a su pesar asintió y salió con cara larga de ahí, y aquellos chicos sólo fingieron no reírse.
